Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Bankia, pública

Autor: Carlos Sanchez Mato

Público.es

“Continuaremos la privatización de Bankia cuanto antes”, ha manifestado el Ministro de Economía Luis de Guindos en referencia a la reanudación de la desinversión de la entidad por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), entidad propietaria del 67,2% del capital. El Gobierno se sube encantado a la línea marcada por el Fondo Monetario Internacional que muestra especial interés por acelerar la salida del sector público de Bankia.

Parece necesario recordar que fue el Gobierno presidido por el señor Rajoy el que nacionalizó BFA-Bankia en mayo de 2012 para evitar que quebrara y, tras salvarla con una enorme cantidad de dinero público, comenzó a privatizarla. De hecho, el Fondo de Reestructuración Bancaria ya enajenó el 7,5% de Bankia entre inversores institucionales por un importe de 1.300 millones de euros en febrero de 2014. Su intención es seguir desprendiéndose del resto de las acciones  con la excusa de recuperar el dinero público empleado en evitar la desaparición de la entidad pero es imprescindible mirar detrás del velo para descubrir quién gana y quién pierde con la privatización de Bankia. Porque nacionalizarla ha costado 22.424 millones de euros pero las ayudas públicas que Bankia ha recibido y recibe son muy superiores. Además de ese capital inyectado en la entidad, no se pueden olvidar que hay otros instrumentos como avales, adquisición de activos por parte del Sareb (el “banco malo”), compra de títulos, créditos fiscales y préstamos del Banco Central Europeo (BCE).

Por eso no podemos permitir más trampas. La privatización no garantizará que el Estado recupere el dinero empleado en sanearla ni tampoco que se acaben las ayudas públicas, sino que éstas seguirán siendo imprescindibles para que la entidad sea rentable para sus accionistas. Tampoco se evitarán nuevos riesgos poniéndola en manos privadas, más bien todo lo contrario. ¿Y qué volverá a ocurrir si existe quebranto? Pues ya lo sabemos todos y todas. Que este recaerá sobre las espaldas del pueblo en forma de rescate de esos que “no costarán ni un euro” y que terminarán siendo abonados por la gente a través del presupuesto a costa de recortes en servicios públicos.

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Los fondos de inversión siguen haciendo negocio con los hospitales privatizados

Autor: CAS Madrid

www.casmadrid.org

Determinados grupos políticos, curiosamente los que han renunciado a llevar en su programa electoral la derogación de la Ley 15/97, se presentan ante la prensa escandalizados porque los hospitales privatizados de Madrid continúan siendo un excelente negocio para los fondos de inversión.

Así, el fondo de inversión holandés DIF ha comprado el Hospital Puerta de Hierro y el británico Aberdeen el de Arganda y parte de los de Parla y el del Henares (Coslada). Todos privados del modelo PFI.

Seguro que quieren repetir el pelotazo del fondo de inversión CVC que vendió el Grupo Quirón a la multinacional Fresenius por casi 6.000.-millones de euros (este grupo tiene 4 hospitales privatizados de Madrid el Infanta Elena-Valdemoro, Fundación Jiménez Díaz, el Rey Juan Carlos de Móstoles y el de Villalba).

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Madrid no se toca (Concentración frente al Ministerio de Hacienda Sábado 18 Noviembre; 19h)

Autor: Plataforma Madrid No Te Cortes

eldiario.es

El Ayuntamiento de Madrid vuelve a hacer frente a las amenazantes misivas del Ministerio de Hacienda, en un segundo episodio de ‘Montoro contra Madrid’. En esta ocasión se exige a Madrid un recorte de 238 millones de euros en 2017 y 243 millones en 2018. Este conflicto se ha querido reducir a un galimatías legal donde el Ayuntamiento de Madrid aparece como incumplidor de la sacrosanta Regla de Gasto que consiste en anticipar el pago de la deuda -que los anteriores gobiernos del PP contrajeron- sin poder dedicar el superávit a gasto social o inversiones. Pero de lo que se trata en realidad es de un embate político contra otro modelo de gobernar que antepone los intereses de una mayoría social a los de los bancos. Hoy, tras esta nueva ofensiva a la autonomía municipal y la democracia, los vecinos y vecinas de Madrid tenemos un Ayuntamiento intervenido de facto que con una periodicidad semanal debe remitir sus cuentas bajo la amenaza de medidas coercitivas más lesivas aún como la imposición de multas o la propia inhabilitación del Concejal de Hacienda.

Debemos tener presente que el Ayuntamiento de Madrid se encuentra en una situación financiera inmejorable. Gracias a una buena política de ingresos el consistorio ha generado un importante superávit (más de 1.000 millones de euros sólo en el año 2016), lo que equivale al 16% del total de todas las corporaciones locales, a la vez que ha incrementado la inversión total en un 102%, y la social el 74%. También ha reducido la deuda en más de un 34%, mientras que en ese mismo período la Comunidad de Madrid la ha aumentado en 5.461 millones de euros, es decir, un 20% más en un año. Está claro que las cuentas del Ayuntamiento de Madrid no suponen un riesgo para la economía del Estado español sino todo lo contrario. Las medidas adoptadas por el Ministerio de Hacienda responden a una estrategia clara: impugnar la puesta en marcha de políticas económicas alternativas al austericidio que dictamina la Troika.

Cartel de la Plataforma Madrid No Te Cortes

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Salarios, desigualdad y cumbre social de Götemburg

Autor: Lucia Vicent Valverde, Mariu Ruiz-Galvez Juzgado y Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

El balance de las políticas de austeridad salarial y presupuestaria ha sido claramente negativo. No han sacado a las economías europeas de la crisis y mucho menos se ha avanzado en el terreno de la equidad y la cohesión social; tampoco han corregido las insuficiencias y sesgos institucionales de la zona euro.

La crisis económica –o, para ser más exactos, la gestión que de la misma han realizado las oligarquías económicas y las élites políticas- está suponiendo en la Unión Europea una notable redistribución del ingreso desde las rentas salariales hacia las del capital, y desde la mayor parte de los trabajadores hacia los altos ejecutivos y directivos de las empresas.

La creación de empleo es a todas luces insuficiente, pues todavía persisten altas tasas de desempleo, se generaliza el infraempleo, aumenta el número de trabajadores pobres, la negociación colectiva se degrada y se ejerce una presión sistémica y sistemática sobre los salarios. Además, los gobiernos perseveran en las políticas de ajuste presupuestario, que han incidido muy especialmente sobre las partidas sociales, que suponen un importante complemento –salario indirecto-, sobre todo para los trabajadores que perciben retribuciones más bajas. Un proceso que bien puede calificarse de ajuste estructural cuyos efectos sociales no han impedido al gobierno central seguir insistiendo en medidas que intensifican las desigualdades, que se ha institucionalizado en los últimos años, a pesar de los contundentes efectos sociales que se derivan del mismo.

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¿Sueñan los robots con la Renta Básica Universal?

Autor: Coral Martinez Erades y Juanca Martinez Coll

eldiario.es (Economistas Sin Fronteras)

Uno de los argumentos esgrimidos en favor de la Renta Básica Universal es que los robots están quitando el trabajo a los obreros; que los trabajadores se van a quedar masivamente sin empleo y por tanto necesitan una RBU que les permita vivir, dignamente, sin trabajar. Se proyecta así una sociedad futura “ideal” en la que una oligarquía capitalista posee un enorme ejército de robots controlados por una minoría privilegiada de obreros especialistas, mientras la mayoría social puede sobrevivir sin trabajar gracias a la RBU. ¿Es eso lo que queremos?

Quizás el actual miedo a los robots esté alimentado por esa imagen antropomórfica que nos ha dado de ellos la ciencia ficción. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, de Philip K. Dick, describía en 1968 el mundo futuro de 1992 en el que los robots androides han sustituido a los humanos en los trabajos productivos y serviles. En 1982 Rydley Scott adaptó la novela al cine con el nombre de “Blade Runner”, esta vez ubicada en 2019. Recientemente se ha estrenado una nueva versión: “Blade Runner 2049”. Parece que ese futuro, utópico o distópico, nos lo ponen siempre próximo, pero cada vez más lejos, como la zanahoria al mulo. La promesa del palo (los robots) y la zanahoria (la RBU) se mueven con nosotras.

La RBU es un proyecto de la derecha ideológica ultraliberal. La defendió hace más de cincuenta años Milton Friedman, el economista neoliberal cofundador de la sociedad Mont Pelerin. Está experimentando con ella la coalición de centro derecha que gobierna en Finlandia, una especie de PP y C’s bálticos. La RBU más avanzada y en funcionamiento es la que se está aplicando en Alaska, gobernada por republicanos del ala más extrema como Sarah Pallin, la del “tea party”. La ha defendido más recientemente Jamie Dillon, el CEO de J.P. Morgan, en la última reunión de Davos, justificándola como respuesta necesaria a la robotización. Con la excusa de los robots, tratan de sustituir las prestaciones del Estado del Bienestar por rentas monetarias que se puedan gastar en el “libre mercado”.

Nos están engañando. Las máquinas, incluidos los robots, no le quitan el trabajo, ni nada, a nadie. Al revés, nos proporcionan más tiempo libre ya que con menos horas de trabajo podemos producir igual o mayor cantidad de bienes y servicios. A comienzos del siglo XIX los luditas y otros movimientos espontáneos trataron de romper las máquinas por miedo a perder sus empleos. Después se perdió el miedo, los obreros que trabajaban con máquinas obtuvieron sueldos más altos con menos horas de trabajo y se alcanzó el pleno empleo a pesar del extraordinario crecimiento de la población británica. Es cierto que los tejedores artesanos del s. XIX tuvieron que cambiar su forma de trabajar. Es cierto que los empleados de almacén actuales que conducen carretillas torito para mover paquetes están siendo despedidos porque hay carretillas robotizadas que hacen más eficazmente su trabajo. Pero si no encuentran empleo alternativo en España no es por los robots. Ni los robots, ni los inmigrantes, ni quien mañana se presente en tu puesto dispuesto a trabajar por un euro menos la hora son los causantes del desempleo en nuestro país. Hay otra respuesta a los robots, a los avances tecnológicos que aumentan la productividad, que consiste en crear más empleos y mejor repartidos.

En España hay mucho trabajo por hacer. En España se necesitan muchos trabajadores. Los sistemas sanitario, educativo, de cuidados al medio ambiente o a dependientes, menores y ancianos, son muy deficientes y con insuficientes trabajadores que, además, suelen lidiar con jornadas laborales exhaustivas. Hay industrias nacientes que producen o usan energías limpias y sostenibles, nuevos tipos de máquinas y generadores, nuevos productos, nuevos servicios. Las necesidades humanas están en continua expansión. Los deseos de la humanidad son y serán siempre insaciables y para satisfacerlos y progresar hace y hará falta siempre mucho trabajo. Lo que falta no es trabajo, es empleo. El empleo requiere una combinación de trabajo y capital, es decir, trabajadores y máquinas. Y en España, los que pueden invertir en máquinas (empresas y Estado) no lo están haciendo.

De momento y a pesar de los grandes avances tecnológicos, nunca como hoy ha habido tantas personas empleadas en el mundo. Según el Informe 2016 de la Federación Internacional de Robótica (IFR) el país más robotizado del mundo es Corea del Sur que tiene 53 robots por cada mil empleados. La tasa de desempleo en Corea es del 3,6%. El segundo es Singapur con 40 robots por cada mil empleados. Su tasa de desempleo es del 2,2%.  Los dos siguientes en robotización son Japón y Alemania con tasas de paro del 2,8% y del 3,7% respectivamente.

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El oficio más poderoso de Europa

Autor: Eric Toussaint

El Salto

En los siglos XI-XIV, los banqueros venecianos financiaban las cruzadas y prestaban dinero a los poderosos de Europa, pero de una manera más hábil que la Orden de los Templarios. En Venecia, se apoderaron de la cabeza del Estado dándole la forma de república. Financiaron la transformación de Venecia, ciudad-Estado, en un verdadero imperio que comprendía Chipre, Eubea (Negrepont) y Creta. Adoptaron una estrategia imparable para enriquecerse y garantizar el reembolso de sus créditos: ellos endeudaron al Estado veneciano con sus propios bancos. Ellos mismo definieron los términos de los préstamos, ya que eran propietarios de los bancos y dirigentes del país. El Estado veneciano devolvió hasta la última moneda de aquella deuda.

Por otro lado, estos banqueros tuvieron la idea de crear títulos de la deuda pública que podían circular de un banco a otro. Los mercados financieros comenzaban a ponerse en pie. Este tipo de préstamo es el precursor del sistema de endeudamiento de los países tal y como se conoce hoy. Siete siglos más tarde, los banqueros de Europa, igual que sus predecesores venecianos o genoveses, no tienen por qué sentirse inquietos ante los gobiernos actuales.

Los Estados actuales, y el protoestado de la Unión Europea, son quizás más complejos y sofisticados que las repúblicas de Venecia (o de Génova) de los siglos XIII al XVI, pero son con igual crudeza los órganos de ejercicio del poder de la clase dominante, el 1% opuesto al 99%. Mario Draghi, antiguo responsable de Goldman Sachs en Europa, dirige el Banco Central Europeo. Los banqueros privados han colocado a sus representantes o a sus aliados en puestos clave en los gobiernos y las administraciones.

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Entrevista a Yayo Herrero: “El clasismo ambiental afecta a los más pobres”

Autor: Yayo Herrero

La Marea ()

Llueve en Madrid y Yayo Herrero lleva un paraguas en la mano. Prefiere no abrirlo y mojarse un poco. Parece una planta amazónica a la que han trasplantado a un entorno urbano. A su alrededor, los coches y autobuses circulan con el frenesí de las grandes ciudades; ella, clavada en el paso de cebra y con su pelo color tierra a la intemperie, espera a que el semáforo se ponga en verde. Herrero (Madrid, 1965) es antropóloga e ingeniera técnica agrícola. Estuvo al frente de Ecologistas en Acción y ahora dirige Fuhem. Para ella, el cambio climático es el reto fundamental del presente. No por su implicación personal, que también, sino porque considera que las desigualdades territoriales y de clase están íntimamente ligadas a la naturaleza. No hace concesiones al lenguaje y emplea términos como “fascismo territorial” para definir la explotación de recursos en países pobres por parte de países ricos. La Marea habla con ella sobre cómo mitigar el daño hecho al planeta. Toca cuestionar, y no solo asumir.

Arde Galicia, queman Galicia. ¿Qué lectura haría de los incendios, tanto desde el punto de vista ambiental como del político?

El Gobierno está encantado con la idea de decir que hay unos cuantos pirómanos, que los hay, es cierto, pero se concatenan muchísimas otras cosas. Por ejemplo, la climatología del Estado español durante el verano, con sus sequías, hace proclive que haya incendios. Y de siempre los hemos tenido. Pero no cabe duda de que la dinámica del calentamiento global agrava y crea un caldo de cultivo ideal para que proliferen los incendios.

¿Cuál es ese caldo de cultivo?

La incidencia del calentamiento global dentro de la Península Ibérica provoca sequías más intensas. Por otro lado, favorece la aparición de eventos climáticos extremos en momentos no adecuados. Ese tema [el cambio climático] está ahí y ha venido para quedarse. Porque cuando estábamos a tiempo de poderlo evitar no se ha evitado. Ahora mismo ya tenemos que hablar de mitigación para intentar evitar los peores efectos, y también de adaptación. Y hablar de adaptación supone, precisamente, redoblar todos los esfuerzos para prevenir y controlar incendios si se producen. Aquí es donde entra una dejadez absoluta de un gobierno que vive de espaldas a la dinámica del calentamiento global y de espaldas a la profundísima crisis ecológica que vivimos. La tormenta perfecta la forman un cambio climático y una dejadez política que es criminal. Es criminal porque no afrontarlo y no poder remedio a lo que está ocurriendo afecta a la vida de otras especies, pero también a la nuestra, la humana.

¿Cuándo se hizo irreversible el cambio climático?

Desde mediados de los 80 puede decirse que vivimos por encima de lo que el planeta nos puede proporcionar, y además de una forma desigual. Yo siempre digo que la lucha de clases, en el momento actual, tiene que ser resignificada porque no solo se plasma en la posición capital-trabajo, sino también en la tensión capital-todos los trabajos (incluidos los que no se pagan) y capital-naturaleza. El crecimiento económico tal cual ha sido concebido como una especie de gran tumor que crece devorando tierra, devorando minerales, devorando ríos y estableciendo unas profundas desigualdades a nivel económico, de género, de procedencia…

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Montoro saca la regla. Golpes de austeridad y el gobierno de las finanzas

Autor: Pablo Carmona y Isidro López

El Salto

Ayer martes 7 de noviembre se conoció la intervención –supervisión sería la palabra correcta–, de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid por parte del Ministro Cristóbal Montoro. En el nombre de la Regla de Gasto, el golpe en la mesa del gobierno del PP llega en una coyuntura política marcada por la tensión territorial entre el Estado español y Cataluña. En este sentido, resulta tentador a bote pronto plantear la actuación del gobierno central como parte de una política de intervención generalizada de las entidades políticamente “incómodas” para el gobierno del PP. Siguiendo esa lógica, en el día de ayer habríamos vivido una suerte de primer episodio de la aplicación generalizada del artículo 155 de la Constitución, en este caso sobre la ciudad de Madrid.

Sin negar la arbitrariedad política de la decisión de Montoro, esta explicación en clave “nacional” y únicamente centrada en el PP se queda evidentemente corta, además de no ayudar en absoluto a la comprensión de los escenarios que se abren en el corto y medio plazo.

Todo ello obliga a recordar que la Regla de Gasto sólo juega en el campo de las imposiciones de la Unión Europea, siempre encomendada al gobierno de los poderes financieros y como desarrollo específico del artículo 135 de la Constitución que consagra el pago de la deuda como prioridad absoluta. Quizás el producto más acabado del espíritu que llevó a la reforma constitucional exprés votada por un parlamento mayoritariamente compuesto por PP y PSOE y que a duras penas se podía calificar de mínimamente representativo del “país real” en esos momentos posteriores al 15M.

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Curso en Leioa (22-nov – 10-ene, 12:00) : La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey, Eduardo Garzón Espinosa, Jose Luis Carretero Miramar, Alvaro Briales Canseco, Observatorio Metropolitano y Yayo Herrero

Curso que realizaremos en las siguientes semanas en Leioa, en la Facultad de Ciencias sociales de la Euskal Herriko Unibertsitatea (seminario D). La idea es seguir el curso on line “La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo” que realiza la Fundación de los Comunes

http://aula.fundaciondeloscomunes.net/curso/con-el-sudor-de-tu-frente

Haremos sesiones presenciales en Leioa (Campus de Bizkaia) los siguientes miércoles (salvo el martes 5 de diciembre).

En cada sesión veremos los videos de las charlas que se van colgando semanalmente y discutiremos las lecturas propuestas, con la ayuda de una persona que, en cada una de ellas, animará la discusión presencial

1. saioa (Az-22): Postcapitalismo: mapeando las propuestas de transición (BIDEOA : Nociones Comunes ; EZtaBAIda : Andrea Bartolo)

2. saioa (Az-29): La crítica ecofeminista del «capitalismo verde» (BIDEOA : Yayo Herrero ; EZtaBAIda : Ignacio Cazcarro)

3. saioa (Ab-05): La democracia en el trabajo: cooperativismo/autogestión (BIDEOA : Jose Luis Carretero ; EZtaBAIda : Irati Mogollón)

4. saioa (Ab-13): La reducción de la jornada laboral frente a la división capitalista y patriarcal del tiempo (HITZALDIA eta EZtaBAIda : Jon Bernat Zubiri)

5. saioa (Ab-20): ¿Qué sindicalismo para el siglo XXI? La lucha obrera en la encrucijada (BIDEOA : Tomás Rodríguez, CGT Telemarketing ; EZtaBAIda : Eneko Ander Romero)

6. saioa (Ur-10): ¿Trabajo garantizado o Renta Básica? Medidas reformistas para una revolución (BIDEOA : Eduardo Garzón; EZtaBAIda : Eki Etxebarria)

SESIONES PRESENCIALES :

EGUAZTENETAN, 12:00 n

En el Seminario E Mintegian

APUNTATZEKO : jonbernatARROBAsindominio.net

(zehaztu 20-70-120 €-ko matrikula nahi duzun)

SAIOETAN PARTEARTZEA LIBRE DA

LA PARTICIPACIÓN EN LA SESIONES ES LIBRE, ABIERTA Y GRATUITA

Brasil, deriva neoliberal y represión de los movimientos populares y el movimiento libertario

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Portal Libertario OACA

La situación social y política en Brasil es cada vez más comprometida. Desde la llegada al gobierno de Michel Temer mediante un golpe institucional y palaciego, la deriva neoliberal, en lo económico, y fascistizante, en lo relacionado con los derechos civiles, del gobierno del principal representante de los BRICS en América Latina, es cada vez más acusada. El gigante emergente ha iniciado un proceso cada vez más autoritario de enfrentamiento con los movimiento sociales al hilo del despliegue de toda una barahúnda de medidas de ajuste y reformas flexibilizadoras de la regulación laboral y de pensiones. El movimiento libertario, de hecho, ha sufrido también sus zarpazos.

El hombre  clave en las “tareas del gobierno Temer” es H. Meirelles, ministro de economía, que mantiene una política agresivamente neoliberal : sin reforma de las jubilaciones no se puede cumplir con la Enmienda Constitucional 95 aprobada hace un año (que limita el aumento del gasto público por 20 años); sin nuevas privatizaciones y externalizaciones  (que empezarían en breve con Electrobras) no habrá beneficios ampliados para las élites; sin desregulación de las actividades extractivas no  aumentará la inversión (y de ahí  la normativa en ciernes para habilitar la explotación minera en un área estratégica de la Amazonia); sin reforma laboral no se engrasarán las tuberías de un mercado laboral basado en la hiperexplotación y la flexibilidad  (una reforma que se plantea, incluso, modificar el significado legal del trabajo esclavo). Todo un recetario de ajuste neoliberal duro para la principal economía de América Latina.

Además, desde el punto de vista geoestratégico, la línea del nuevo gobierno brasileño es, también clara: subordinación frente a los intereses económicos y militares de Estados Unidos, y voluntad expresa de convertirse en plataforma militar de la agresividad imperialista del gigante del Norte, con preocupantes efectos sobre el equilibrio político en países vecinos como Venezuela. De hecho, del 6 al 12 de noviembre se ha llevado  a cabo un ejercicio militar conjunto auspiciado por las Fuerzas Armadas brasileñas en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú con la participación de Estados Unidos. El ejercicio se ha llamado “Operación América Unida” o “Amazonlog 17”.

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¿Cuál es el verdadero motivo que lleva a Montoro a intervenir las cuentas del Ayuntamiento de Madrid?

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

¿Cómo es posible que Montoro haya decidido intervenir las cuentas de un ayuntamiento que tiene más de 1.000 millones de superávit y que ha reducido la deuda un 40% en apenas dos años? Lo lógico en principio es pensar que una intervención de las cuentas tiene sentido cuando su administración responsable tiene problemas económicos, pero no es el caso del Ayuntamiento de Madrid. ¿Entonces?

La explicación oficial del Ministerio radica en que el Ayuntamiento de Madrid, aunque tenga superávit y reduzca deuda, incumple la Regla de Gasto. Esta Regla nació en 2012 con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF) -que es el desarrollo del reformado artículo 135 de la Constitución Española- y su razón de ser es limitar la cantidad de gasto que puede registrar una administración pública. Ese límite no tiene nada que ver con los ingresos (como podría parecer lógico, para no gastar más de lo que se ingresa), sino que queda fijado en función del crecimiento estimado de la economía española (la estimación la realiza el Ministerio y, por cierto, raramente acierta con ella). Por lo tanto, esta Regla suele provocar que el gasto de las administraciones sea menor que los ingresos, para que así quede suficiente dinero sin gastar, engrose el superávit y pueda ser utilizado para pagar deuda a los bancos. Ése es el objetivo de la Regla de Gasto (recordemos, hija del artículo 135 de la Constitución): priorizar el pago de la deuda frente a cualquier otro tipo de gasto público.

Por lo tanto, lo que el Ministerio está criticando del Ayuntamiento de Madrid no es que tenga las cuentas saneadas (que a todas luces las tiene), sino que haya incrementando tanto la inversión y el gasto social y provocado por lo tanto una notable reducción del superávit y del dinero que se paga a la banca. Pero es que en esto consistía el proyecto económico que Ahora Madrid recogía en su programa electoral y que está aplicando exitosamente: priorizar -a diferencia de lo que ocurría con gobiernos del PP- la gestión honesta y eficaz de los recursos públicos con el objetivo de maximizar el bienestar de la ciudadanía madrileña. Poner la economía al servicio de la gente y no de los bancos. Para ello es preciso utilizar el dinero del Ayuntamiento en aras de incrementar las inversiones y el gasto social, que en sólo dos años han crecido un 102% y un 74%, respectivamente. Evidentemente, todo ese dinero que se utiliza en mejorar la ciudad es dinero que dejas de tener en la cuenta bancaria, que dejas de utilizar para engrosar el superávit y que dejas de utilizar para pagar deuda a los bancos.

Pero lo cierto es que el Ayuntamiento de Madrid no es la única administración que incumple esta particular regla. De hecho, la administración de cuyas cuentas es responsable el ministro Montoro, la administración central, ha incumplido sistemáticamente esta regla (con la excepción de 2016, y debido a un cambio de metodología). Lo mismo ocurre con muchas comunidades autónomas y otros muchos ayuntamientos. Entonces, ¿por qué esa evidente obsesión del Ministerio con Madrid, que le ha llevado por primera vez en la historia a intervenir las cuentas de un ayuntamiento por este motivo?

Muy fácil: porque el superávit del Ayuntamiento de Madrid es el más voluminoso de todos y es el que más necesita Montoro para presentar unas cuentas bonitas en Bruselas.

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Confederalismo ibérico, una propuesta actual hacia la autogestión

Autor: Antonio Lozano Grande, Jorge Moas Arribi, Marta Hernangomez Vazquez, Victor Lopez Nunez y Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Tras los sucesos ocurridos recientemente en Catalunya, el problema territorial en el Estado español ha pasado a convertirse en una de las más candentes cuestiones de la actualidad. El Procés catalán, masivamente apoyado en las calles por un parte muy importante de la ciudadanía, junto a los históricos reclamos de autonomía e independencia en las nacionalidades históricas, conforman los hitos principales de una situación explosiva que puede conducir a una quiebra desordenada del Régimen del 78, tanto como a su restauración autoritaria sobre la excusa de la unidad nacional.

Para quienes venimos del mundo de los movimientos sociales, el municipalismo y el movimiento obrero, los procesos soberanistas, así como las ansias unitarias, de distintos sectores de la clase política, están repletos de contradicciones y ambivalencias.

El independentismo se alimenta de un interclasismo dirigido por sectores importantes de las burguesías locales con intereses muy ligados a la búsqueda de la continuidad de los regímenes de acumulación del capital en sus espacios territoriales, que se considera estarían mejor salvaguardados por una relación directa con la Unión Europea que eliminase la “parasitaria” intervención de las élites madrileñas que, con la excusa, más o menos venal, de la redistribución, vehiculan parte del excedente a la supervivencia de sus redes de corrupción.

Este independentismo burgués se ve acompañado, también, por amplios sectores de los movimientos populares periféricos, que ven en el proceso de ruptura unilateral una ocasión a la medida para la apertura de procesos constituyentes de profundización democrática, tanto a nivel local, como en el conjunto del Estado (o lo que quede del Estado tras la fractura). Una estrategia que muestra sus límites en la ausencia de articulaciones mutuas y en la imposibilidad, en ese contexto, de construir una izquierda antagonista, a nivel peninsular, que vaya más allá de lo mediático, así como un discurso compartido que supere el nivel de la máxima abstracción, expresada en conceptos como “la plurinacionalidad de España”, que siendo fundamentalmente acertados, nunca arriesgan a descender a lo concreto para diseñar una propuesta articulada y coherente.

La ruptura creciente de las izquierdas, tanto estatales como locales, es una muestra palmaria de que no es la voluntad de transformación social la que está determinando la agenda o las discusiones públicas en los últimos tiempos, sino un nacionalismo estrecho, y muchas veces abiertamente neoliberal, compartido por los centralistas, pseudo federalistas e independentistas mayoritarios.

El unitarismo, por su parte, se repliega sobre la mítica narración de la salvaguarda de España como unidad de destino por medio del Estado centralizado, sólo sostenible desde un repliegue autoritario y autocrático, o sobre un brindis al constitucionalismo ligado a la supervivencia del Régimen del 78 como único horizonte, sin haber desarrollado nunca (en los últimos 40 años) un pensamiento federalista a la altura de las circunstancias. Y ello tanto si el unitarismo se declara de izquierdas o de derechas.

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UniBarrio:”Manual de supervivencia frente al colapso energético” (Lunes 13 noviembre, 19h)

Autor: Universidad del Barrio, El Salmon Contracorriente, FUHEM-Ecosocial y Economistas Sin Fronteras

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Segunda sesión del curso de economía de la Universidad del Barrio. En esta ocasión hablaremos de la crisis energética y lo que supone implica en diversas dimensiones para discutir acerca de las posisbilidades que se nos plantean ante este escenario. Para ello contaremos con la presencia de Luis González Reyes, coautor del libro “En la espiral de la energía”.

Más información en el evento creado en Facebook.

Poner patas arriba el relato económico dominante

Autor: Fernando Luengo

El Salto

Son muchas las diferencias existentes entre la visión convencional, y dominante, de la economía y la sostenida por los enfoques críticos. En las líneas que siguen me centro en algunas de ellas, referidas a la construcción del relato a partir del que se justifican y se imponen las políticas económicas.

El enfoque estándar sitúa en el eje del debate económico y también de la agenda política hacer máximo el crecimiento del producto interior bruto (PIB), como si esta fuera la llave que abre todas las puertas. A la consecución de este objetivo deben consagrarse todos los esfuerzos, públicos y privados. Las políticas de ajuste presupuestario, la represión salarial, la privatización y mercantilización de los activos públicos, la liberalización de los mercados y el sometimiento de las economías a los rigores de la competencia internacional…todo se justifica, todo encuentra su lógica, en la necesidad de recuperar y sostener el crecimiento. Este ha sido el discurso dominante, antes y durante la crisis.

¿Ha cambiado algo este planteamiento la evidencia de que el crecimiento se ha mostrado esquivo en las últimas décadas? ¿Alguna reflexión crítica derivada de la aplicación de unas políticas que han atrapado a las economías en un bucle recesivo y que sólo en los últimos años acreditan un aumento del PIB, inestable e insuficiente? Ninguna. Al contrario, las organizaciones monetarias y financieras internacionales, la troika comunitaria y la mayor parte de los gobiernos perseveran, con más énfasis si cabe, en las mismas o parecidas políticas, que han ofrecido un balance a todas luces insuficiente en materia de crecimiento, el objetivo fundamental que pretendían alcanzar.

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Mientras desmontan la Sanidad Pública, se disparan los seguros privados

Autor: CAS Madrid

www.casmadrid.org

Según los datos de la Fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, entidad cuya finalidad es promover la mejora de la salud de los ciudadanos y poner en valor a la sanidad privada), el número de asegurados/as que tienen seguro privado de salud ha ido aumentando desde 2006, llegando en 2016 a más de 7 millones. Es decir, se ha producido un incremento del 32,03%, lo que supone casi 1,8 millones de nuevos asegurados (ver cuadro nº 1).

Cuadro nº 1.

Aunque la crisis capitalista que tod@s padecemos supuso un descenso entre 2010 y 2012 de 700.000 asegurados/as, a partir de ese año su número volvió a crecer.

No obstante, si observamos el volumen de primas por aseguramiento de asistencia sanitaria en millones de euros, se aprecia que los ingresos han ido aumentando de forma continua, incluso en los años de la crisis capitalista (ver cuadro nº 2), ya que ante la bajada del número de asegurados/as, se incrementaron los precios de los seguros (ver cuadro nº 3).

Cuadro nº2.

Cuadro nº 3.

Datos de los cuadros 1,2 y 3: Informes de la Fundación Idis Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) Análisis de Situación desde 2006 al 2017.

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Los odiosos beneficios del BCE obtenidos a costa del pueblo griego

Autor: Eric Toussaint

El Salto

Mario Draghi acaba de reconocer que los bancos centrales de los países miembros de la zona euro obtuvieron 7.800 millones de euros de beneficios gracias a los títulos griegos. Títulos que el BCE compró durante los años 2010-2012 en el marco del programa SMP (Securities Markets Programme). A esas ganancias se agregan otras sumas, de las que el presidente del BCE no habla: los beneficios realizados por esos mismos bancos centrales en el marco de las compras denominadas «ANFA» (Agreement on Net Financial Assets).

También hay que añadir lo conseguido por los 14 países de la zona euro que concedieron préstamos bilaterales a Grecia, en 2010, con unos tipos de interés abusivos de cerca del 5%. Por ejemplo, Alemania logró más de 1.300 millones de beneficios gracias a su préstamo bilateral a Grecia. Por su parte, Francia no se quedó atrás. Sería necesario contabilizar también las economías realizadas por los países dominantes de la zona euro en la refinanciación de sus deudas públicas: la crisis que golpeó a Grecia y a otros países de la periferia produjo una fuga de prestamistas, quienes privilegiaron a los países más ricos de la zona euro, que, por consiguiente, consiguieron una rebaja en el coste de sus deudas. En el caso de Alemania, entre 2010 y 2015, las economías llegarían a los 100.000 millones de euros. Finalmente, el BCE compró en el marco del Quantitative easing (QE) títulos soberanos alemanes por 400.000 millones de euros, la mayoría de las veces con un rendimiento nulo o negativo. El BCE compró también títulos soberanos franceses por un monto un poco inferior. Estas adquisiciones de títulos alemanes y franceses no le reditúan nada, mientras que los títulos griegos que posee con un valor diez veces inferior le aportaron 7.800 millones de euros de beneficio. Cualquiera puede responder a la pregunta de a quién beneficia esa política del BCE.

La mecánica es implacable: todas las veces que una parte de los beneficios del BCE obtenidos de los títulos griegos se transfirió a Atenas, ese dinero fue inmediatamente repartido entre los acreedores para pagar la deuda. Hay que terminar con ese saqueo. Los beneficios del BCE obtenidos a costa del pueblo griego deben ser devueltos a Grecia y utilizados, íntegramente, en gastos sociales para remediar los dramáticos efectos de las políticas dictadas por la Troika y lograr el relanzamiento del empleo. La deuda reclamada a Grecia debe ser anulada ya que es ilegítima, odiosa, ilegal e insostenible. Es lo que demostró la Comisión para la verdad sobre la deuda griega instaurada por la presidenta del Parlamento griego en 2015. El memorando en curso debe ser derogado.

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Por unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida

Autor: Yolanda Jubeto y Zaloa Perez Hernandorena

El Salto (BLANCA CRESPO ARNOLD)

El pasado 7 de octubre tuvieron lugar las Jornadas Estatales de Economía Feminista. Hablamos con Yolanda Jubeto Ruiz y Zaloa Pérez Hernandorena, representantes de ekoSolFem REAS Euskadi y asistentes en el encuentro para saber lo que allí se coció.

La perspectiva feminista se abre paso en cada vez más encuentros y congresos de diversa índole, que comienzan a apostar por integrar, de manera más o menos transversal, la perspectiva feminista en sus programas. Los feminismos, por su parte, han ido construyendo en las últimas décadas su senda particular de encuentros propios, para seguir profundizando en sus múltiples ámbitos de desarrollo. El plano económico, que es el que nos compete, no es una excepción, y muestra de ello encontramos las las Jornadas Estatales de Economía Feminista que han tenido lugar recientemente.

ESTE ENCUENTRO NACE…

El origen de este encuentro de Economía Feminista (EF) se remonta a las IX Jornadas de Economía Crítica celebradas en Madrid en 2004, jornadas bianuales que reúnen aportaciones críticas al modelo económico actual, y que reflexionan sobre propuestas económicas alternativa. En 2014, en el taller de economía feminista, se planteó la necesidad de disponer de más tiempo para seguir debatiendo sobre los temas que más nos preocupaban desde una mirada crítica feminista. Con ese objetivo en mente, se propuso realizar un congreso propio, bianual también, que reflejara las temáticas sobre las que estamos reflexionando en la actualidad, y que nos permitiera compartir nuestras inquietudes, investigaciones y propuestas de transformación social tanto teóricas como prácticas.

Bilbao asumió la propuesta y organizó el primer congreso de economía feminista del estado español en 2005, cuyo objetivo principal fue analizar “Las falsas fronteras de la economía: más allá del mercado” dados los límites impuestos por la teoría económica ortodoxa al estudio y propuestas realizadas en nombre de la economía. A partir de ahí, bianualmente nos hemos reunido en Zaragoza, Baeza, Carmona y Vic, y realizado dos jornadas en Madrid. En todos estos encuentros se ha evidenciado la necesidad de transformar el sistema económico actual, dadas sus bases clasistas, heteropatriarcales y etnocéntricas con un fuerte sesgo racista, así como superar el imaginario colectivo construido por la ciencia económica ortodoxa.

En síntesis, su objetivo principal es contribuir en la construcción de unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida de todas las personas del planeta, respetando la diversidad humana y superando los prejuicios androcéntricos, clasistas y raciales existentes, siempre en armonía con la naturaleza.

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Trazar los límites de la economía de los trabajadores

Autor: Bemoit Borrits

Blog Economía para Todas en El Salto

Durante los encuentros euromediterráneos de la economía de los/as trabajadores/as de 2016, los/as compañeros/as de VioMe pusieron este tema en el orden del día y pidieron que fuera tratado por los/as mismos/as trabajadores/as. De hecho, la forma jurídica más utilizada en las recuperaciones de empresas es la cooperativa de trabajo, una sociedad en la cual los/as trabajadores/as deben poseer la mayor parte del capital y que delibera sobre la base de “una persona, un voto”. Sin embargo, esta forma jurídica sigue siendo una forma privada que no siempre garantiza una real democracia obrera. En este mismo sentido, ¿puede una empresa nacionalizada pertenecer a este movimiento? Algunas propuestas para abrir un debate indispensable…

Una definición simplificada de la economía de los/as trabajadores/as

Partiremos de una definición simple del concepto de economía de los/as trabajadores/as, que plantea que deben ser ellos/as quienes controlan, determinan y toman las decisiones sobre su propio trabajo. Esta definición constituye en sí misma una impugnación directa al concepto de propiedad, según el cual son los/as propietarios/as quienes toman las decisiones. Al mismo tiempo, abre interrogantes que merecen una respuesta o, al menos, esbozos de respuesta que nos permitirán como mínimo definir lo que no es la economía de los/as trabajadores/as.

La primera pregunta que se nos plantea refiere al rol de los/as usuarios/as en esta economía. Si nos quedamos en el ámbito de la economía mercantil idealizada por los/as economistas liberales, una economía de los/as trabajadores/as podría prescindir sin problemas de los/as usuarios/as en la medida que el mercado permitiría una validación social de la producción: si esta no encuentra una clientela o no da lugar a una remuneración decente, significa que no es adecuada para la sociedad. Por ejemplo, si un restaurante autogestionado es incapaz de atraer clientes, significa que la comida propuesta es mala o que su precio no se corresponde con las expectativas de los/as compradores/as.

Podríamos aceptar esta hipótesis si no nos topáramos con una importante objeción: el mercado ideal, que tanto aprecian los/as liberales, no es más que una ilusión; una ilusión aceptable para ciertos sectores de la vida económica, pero no para todos. En realidad, numerosos sectores de la economía funcionan como monopolios u oligopolios. Si los/as trabajadores/as controlaran estos sectores, podrían abusar de su posición dominante como lo hacen actualmente los/as capitalistas. La intervención de los/as usuarios/as es, entonces, la única forma de controlar este fenómeno. Si bien existen numerosos monopolios u oligopolios capitalistas que dominan la vida económica, es posible constatar el rol progresista que pueden adoptar los/as usuarios/as en la impugnación del poder del capital; y esta reivindicación es de suma actualidad. Por esto, una economía de los/as trabajadores/as no puede ser concebida sin el derecho de intervención de los/as usuarios/as en la definición de la producción, sobre la base de derechos diferenciados respecto de los/as trabajadores/as.

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La Revolución de 1917 y la alternativa al capitalismo: un comentario

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La revolución de octubre de 1917 ha sido un icono de la revolución mundial. Una referencia esencial para una inmensa masa de personas que aspiraban a liquidar el capitalismo y construir una sociedad decente. Pero, salvo para un sector de nostálgicos y resistentes, esto fue en el siglo pasado. En los nuevos movimientos sociales la referencia a la Revolución rusa ha desaparecido. Más que considerar el siglo pasado como el de la revolución, deberíamos pensar que en parte lo ha sido de la revolución fallida. Y preguntarse por qué lo que empezó como un augurio de una sociedad fraternal ha acabado siendo la imagen de un fracaso debería ser una labor esencial de cualquiera que pretenda trabajar en un proyecto emancipatorio.

Quiero dejar claro que considero vigentes la mayoría de los anhelos que están detrás de las aspiraciones asociadas a la idea del comunismo: la construcción de una sociedad de personas libres, iguales en derechos, democrática. Una sociedad que haga reales y posibles los objetivos que puso en circulación la Revolución francesa, los de libertad, igualdad y fraternidad. Asimismo, pienso que la lucha por este modelo de sociedad sigue constituyendo un empeño político esencial, y que subyace todavía a las demandas y propuestas de muchos de los movimientos sociales actuales. Lo que no está presente es la identificación de estas demandas con la historia a que dio pie el triunfo bolchevique o con los regímenes políticos que usan el comunismo como seña de identidad. Es difícil, por ejemplo, que nadie con un mínimo sentido igualitario pueda asociarlo a las imágenes que ha ofrecido el congreso del Partido Comunista de China, con una abrumadora presencia masculina (un monopolio total en el caso de la alta dirección), de uniformados votando la inclusión del líder actual en la lista de pensadores del catecismo oficial.

Por esto considero relevante que nos preguntemos por las razones de este fracaso del proyecto inicial, ya que entenderlas es una necesidad para poder pensar otros nuevos, para consolidar nuevas alternativas a la vez mejor diseñadas y más atractivas. No para elaborar una lista de culpables del fracaso, sino para entender las estructuras y procesos que a menudo bloquean o impiden las transformaciones sociales, para discernir los mecanismos y las políticas mal diseñadas que hay que evitar.

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Autogestión, poder y lenguaje

Autor: Xavi Lopez

Blog Economía para Todas en El Salto

Desde hace ya muchos años (a grandes rasgos, unos treinta), una pesada batería de conceptos, imágenes, expresiones y vocablos se ha estado filtrando en el lenguaje popular cotidiano desde los lugares donde se fabrican las visiones del mundo destinadas a permear sobre el imaginario colectivo. Comprar un armario es una “inversión”. Gastar más dinero en un producto equivale a obtener “calidad”. Fuera del lugar de trabajo, facturas, tarifas, y hasta oscilaciones bursátiles de índices hipotecarios adquirieron importancia creciente en la vida diaria, así como los “gastos” y los “beneficios”, y en general las nociones de “interés” y de “deuda”, omnipresentes en los discursos públicos, pero también en los juegos de apuestas online o en las plataformas digitales de compra-venta de productos. En el ámbito laboral, todo el mundo se acostumbró a que se valorase su trabajo según los criterios de oferta y demanda, según los índices de productividad, el grado de competencia que puede soportar, la importancia capital del cliente con quien tiene que tratar, el grado de eficiencia que es capaz de alcanzar. Por mucho que diéramos por supuesto que vivimos en una democracia, se entiende, como idea del “sentido común”, que en el lugar de trabajo esa democracia no existe ni debe existir. Se hace lo que dice el jefe.

Porque de eso se trata. El capitalismo en su fase neoliberal, con sus características particularmente picantes en España, ha consistido en una colonización del inconsciente colectivo de larga duración, que ha constado, entre otras cosas, de una invasión lingüística, conceptual, imaginaria, que imprimiera en las mentes de la gente común el principio de valorización capitalista de los objetos y los deseos, la naturalización del aprecio por el beneficio económico en las mentes de todos y todas las que, medio siglo atrás, sostuvieron la cultura antagonista al capitalismo. ¿Para qué? No sólo para hacer lo que dice el jefe, sino para pensar y sentir como él. Para desear un coche lujoso con el que circular, solos, por carreteras lejanas; para desear maquillajes caros o aparatos de aire acondicionado de alta calidad; para desear la propiedad de un inmueble como algo “natural”. Y de este modo, naturalizar el dominio, a través, ya no de una creación de lenguaje, sino de una supresión del mismo, dirigida a mantener el tabú del dominio. Éste queda protegido, así, cada vez que un compañero o compañera tratan de espolearnos para que nos movilicemos contra las malas prácticas y tratos de un jefe o compañía y el resto nos quedamos callados; pero es sólo un ejemplo. Habría que buscar, y no sería difícil encontrar, las situaciones en las que, desde la escuela, el dominio se instala dentro de nosotros como un cáncer con el que deberemos convivir “desde la cuna hasta la sepultura”. No estamos hablando de teoría, sino de la práctica diaria y de la relación que establecemos (o que nos dejamos establecer) entre nosotras mismas, el lenguaje y el poder.

Todo esto tiene algo que ver con el concepto de autogestión. Gerentes de toda ralea han invadido los ayuntamientos y otros entes públicos y privados, haciéndose “responsables” de las vidas y recursos de otros y otras. Hasta las pequeñas asociaciones de comerciantes o de vecinos, y muchas cooperativas sin una vocación clara de transformación social (que las hay y muchas, aunque por fortuna esto está cambiando), se ven obligadas, cuando no lo hacen de buen grado, a dilapidar una enorme cantidad de energía y capital social en la “gestión económica” de sus entidades, de modo que en multitud de casos contratan a terceros que realizan ese trabajo (las famosas “gestorías” inmobiliarias que se han apropiado de la gestión de las comunidades de vecinos, por ejemplo). De tal manera que mucho dinero va a parar a las manos de estos “intermediarios” que hinchan precios y cuentas corrientes. La vida de barrio, que no hay que mitificar ni mucho menos, pero antaño tan llena de actos y lenguajes que no pertenecían al universo de la “gestión”, también se ha “financiarizado”: todo el mundo se ve obligado a prestar una atención inusual a sus “equilibrios presupuestarios” (léase “llegar a fin de mes”, en una versión profana de los libros de cuentas de las élites económicas).

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Fábricas recuperadas en Argentina bajo el neoliberalismo de Macri: la resistencia no cesa

Autor: Helio Escalante y Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Uno de las experiencias más valiosas que dejaron las movilizaciones populares tras la crisis del 2001 en Argentina, junto a las asambleas de barrio y el movimiento piquetero, fue la de las fábricas recuperadas. Si bien era un fenómeno que venía dándose desde el ajuste neoliberal del gobierno de Carlos Menem en los años 90, es a partir de 2001 cuando alcanza una dimensión relevante.

El cierre masivo de centros de trabajo impulsó a cientos de trabajadores a tomarlos y hacerse cargo directamente de la producción y distribución, en condiciones muy difíciles. Muchas de aquellas experiencias fueron incapaces de mantenerse, mientras que otras han permanecido hasta ahora y ha habido nuevos procesos de tomas de empresas en estos años. Fábricas míticas como la imprenta Chilavert, de Buenos Aires, o la fábrica textil Textiles Pigüé, así como una multitud de pequeños emprendimientos como los restaurantes La Casona, Lalo o Los Chanchitos, también en Buenos Aires, dan fe de la vitalidad de todas éstas experiencias.

En la actualidad 315 empresas se hallan recuperadas por sus trabajadores en Argentina, dando empleo a más de 10.000 personas. Su situación es heterogénea, así como el planteamiento político y social en el que se sitúan. Muchas de ellas se vincularon a otros movimientos populares, utilizando por ejemplo sus instalaciones como sede para la creación de bachilleratos, escuelas o comedores populares, y rompiendo así su aislamiento como empresas privadas regidas por la competencia. Es el caso de la imprenta Chilavert, donde también se encuentra la sede de un bachillerato popular, de un centro cultural para la comunidad (Chilavert Recupera) y del Centro de Documentación sobre Empresas Recuperadas puesto en marcha por el Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires. Otras fueron adaptándose a un funcionamiento convencional, reproduciendo la división entre dirigentes y dirigidos o sometiéndose a una fuerte autoexplotación para mantener la competitividad.

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El poder, ausente en los análisis del Fondo Monetario Internacional

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) (https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2017/09/19/world-economic-outlook-october-2017) menciona la paradoja de que la sustancial reducción del desempleo observada en los últimos años no ha ido de la mano de un aumento de los salarios. El sentido común y el relato de la economía convencional plantea que la intensificación de la demanda de empleo por parte de las empresas y las administraciones públicas, y la consiguiente reducción de los niveles de desocupación, provoca, como en cualquier otro mercado, un crecimiento de los precios, en este caso, del precio denominado salario.

Sin embargo, no es esto lo que ha ocurrido. El aumento de los salarios nominales y reales, en estos años de generalizada recuperación de la actividad económica, medida a través del crecimiento del PIB, ha sido exiguo. En efecto, entre 2010 y 2016, en términos promedio, los primeros han progresado en la Unión Europea (UE) un 10,5% y los segundos un 2,4%; en la economía española los resultados aún son más discretos: el salario nominal ha aumentado un 2,1%, mientras que, en términos reales, se ha registrado una pérdida acumulada de capacidad adquisitiva del 2,5%.

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El precio de la libertad en Catalunya

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Hace días que quiero hablar de los costes de la “libertad” en Catalunya. No de los vinculados con la privación de libertad que sufren algunas personas como los jordis, que sin duda ya están pagando en prisión el precio de la libertad  -también  el de saltarse la legalidad vigente. Tampoco quiero hablar de los costes económicos que ya está teniendo el Procés o de los que tendría la independencia, siquiera de los que tendrá la Catalunya intervenida. La prensa está llena de análisis pormenorizados de los puntos que se dejaría el PIB, las consecuencias de la fuga de empresas, los efectos sobre la prima de riesgo, sobre el reparto de la deuda exterior o cuáles serían los costes fiscales que para el estado español tendría una Catalunya independiente.

A mí me interesa hablar sobre lo que las élites independentistas han ocultado en público. Me interesa hablar sobre quiénes habrían pagado el precio de esa libertad. Aunque después de la temeraria propuesta que hace unas horas ha elevado el gobierno de Rajoy al senado para la aplicación del artículo 155, creo que también es necesario hablar del precio que no solo los catalanes sino también el resto de los españoles vamos a pagar por el intento del independentismo de conseguir su “libertad” sin el consenso social suficiente en Catalunya y saltándose las leyes.

En Catalunya, desde que se inició la escalada separatista en 2012, se ha hablado mucho de libertad. Ésta se ha identificado con una república catalana independiente del estado español donde todo, absolutamente todo, funcionaría mejor. Nunca hasta que las cuerdas se tensaron con el mal llamado referendum del 1 de octubre, se había hablado abiertamente del precio de esa libertad, con la excepción del empresariado catalán al que primero Artur Mas y posteriormente otros miembros del Govern, le decían en sus encuentros destinados a atraerlos para la causa soberanista: “La libertad tiene un precio, pero no tenerla también”.  Con ellos, porque son ellos en su mayoría, había que hablar de costes y beneficios. Pero incluso en ese caso, se hizo de manera simplista. De ahí que frente a la incertidumbre que supuso el 1-O o el “paro nacional” del 3-O, más de 1000 empresas hayan cambiado su sede social de Catalunya.

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La segunda modernización de España

Autor: Bruno Estrada Lopez

ctxt.es

El 1 de octubre ha ofrecido una clara conclusión: el PP podría ser capaz de imponer las reglas de juego de la política española durante los próximos años si los demás actores políticos no actúan de forma inteligente.

La victoria de Pedro Sánchez en las segundas primarias del PSOE, las de junio de este año, abrió interesantes perspectivas, ya que parecía que venía acompañada de importantes cambios sobre la idea del Estado que hasta entonces había predominado en la mayor parte sus dirigentes, tanto desde el punto de vista de la relación del Estado con la actividad económica como en la cuestión territorial.

La modificación del artículo 135 de la Constitución española en septiembre de 2011 por parte del PSOE y del PP fue muy grave porque significó la conformidad de los socialistas con la jibarización del Estado del bienestar, la aceptación de un Estado neoliberal definido por las políticas de austeridad fiscal emanadas de la Comisión Europea. En la crisis, cuando venían mal dadas, el Estado en vez de proteger a sus ciudadanos se inhibió en favor del mercado: que sobrevivan los más fuertes. El surgimiento de Podemos estuvo relacionado con esa incapacidad del PSOE para articular una política económica progresista de salida a la crisis, tal como mostró la fuerte contestación social que se produjo alrededor del 15-M.

La victoria de Pedro Sánchez en las segundas primarias significó una clara apuesta de los socialistas en la defensa del Estado del bienestar como una de sus señas de identidad. En ese cambio de actitud del PSOE jugaron un papel muy importante los sindicatos, y también las razonables y mesuradas propuestas económicas realizadas por Podemos, ya que obligaron a los socialista a volver a su ADN socialdemócrata, a riesgo de perder un creciente volumen de su ya mermado electorado. En este caso Podemos ganó claramente la hegemonía de las ideas, aunque no se le haya reconocido.

Resulta evidente que sin la irrupción de Podemos, y su inteligente apuesta económica por una suerte de socialdemocracia transformadora (como la que se desarrolló a partir de los años treinta en Suecia), no se habría producido esa vuelta del PSOE a sus raíces socialdemócratas. Una vuelta a los orígenes que no fue fácil, como mostró el traumático proceso de las primarias socialistas y como resaltan muchos militantes socialistas cuando dicen que existe un riesgo cierto de que el PSOE vuelva a los planteamientos neoliberales que definieron su política económica desde mayo de 2010 hasta la derrota electoral de 2011. En las elecciones generales de 2011 el PSOE, él solito, perdió cuatro millones de votos y la posición de hegemonía que había detentado sobre la izquierda española durante más tres décadas.

Consolidar nuestro débil Estado de bienestar e impulsar un Estado plurinacional deberían ser los ejes de la segunda modernización que demanda la sociedad española a comienzos del siglo XXI.

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Sindicalismo y socialismo

Autor: Lluís Rodríguez Algans

ctxt.es

¿Cómo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo social? Sin duda el núcleo vertebrador de la acción sindical es la negociación colectiva. Dos ideas al respecto. Por un lado, la orientación de la política sindical y los contenidos sustantivos de negociación colectiva hacia objetivos de política económica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cómo salario mínimo de 1.200 euros mensuales y jornada laboral máxima de 35 horas semanales, deben integrarse para mejorar las condiciones de vida con la generación y reparto del empleo. Por otro lado la introducción de contenidos de negociación colectiva instrumentales de control sindical económico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia económica en las empresas capitalistas con ampliación de derechos de información, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversión y posterior generación de empleo. Esta mirada hacia los contenidos instrumentales de la negociación colectiva permite avanzar hacia mayor capacidad de control de los procesos de inversión, producción y distribución. Asimismo un mayor control sindical de la producción y finanzas empresariales permite limitar el fraude económico, fiscal y a la seguridad social en el que incurren las empresas capitalistas cuyos impactos sociales son demoledores tal como vienen exponiendo estudios realizados por expertos economistas desde la UPV/EHU para Euskadi.

La acción sindical cotidiana, la de las secciones sindicales en los procesos de negociación colectiva, tiene mucho de los valores y fundamentos de la economía social y del socialismo autogestionario necesario para el S.XXI. Los procesos de militancia sindical orientados a la expansión de derechos se cimientan en una adecuada recopilación de información económico-financiera, productiva y laboral de las empresas para sustentar los procesos negociadores, en una colectivización entre las plantillas de las reivindicaciones dirigidas a los empresarios y la patronal, así como en la articulación de fórmulas solidarias de acción colectiva y huelga indefinida con apoyo de caja de resistencia que es sin lugar a dudas un mecanismo financiero colectivo de solidaridad sindical. Ese poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector, es la antesala a modelos de economía social y democracia económica. Esto si cabe es más evidente en procesos de reestructuración y crisis empresarial dónde la recuperación de empresas para su posterior laboralización o cooperativización se torna cómo acción estratégica imprescindible para defender las condiciones y nivel de empleo así como la estructura industrial del país, precisamente cuando los poderes político y económico están promoviendo todo lo contrario. Ahí la práctica sindical previa es imprescindible para acometer con garantías dichas experiencias.

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