Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La negación de la vida y el sistema de mercado

Autor: Natalia Millan Acevedo

ctxt.es

Tradicionalmente la visión hegemónica en las ciencias sociales ha entendido que el crecimiento económico es el indicador básico de avance de las organizaciones humanas. Así, las concepciones relacionadas con el progreso, el crecimiento, la competitividad y la industrialización han sido los elementos claves sobre los que se estructuran las sociedades contemporáneas. De esta forma, el sistema económico ha puesto en el centro la acumulación de capital, privilegiando las actividades que se encuentran en el mercado y, por tanto, son susceptibles de ser monetizadas, evaluadas y retribuidas económicamente. El capitalismo propone, así, un sistema de crecimiento, producción y consumo sin límites, negando la esencia básica de la naturaleza planetaria y humana que es, por definición, limitada e interdependiente.

En el ámbito académico de los estudios del desarrollo, esta visión está, en teoría, ampliamente superada. En 1992, el Premio Nobel de Economía Amartya Sen establece que el desarrollo es libertad; libertad para que las personas puedan elegir libremente cómo vivir sus vidas. Las sociedades son más desarrolladas cuantas más capacidades cultiven en la ciudadanía y más opciones brinden las estructuras sociales para que las personas podamos elegir qué queremos ser. Sen plantea, así, que el desarrollo tiene una base material –dado que, sin las necesidades materiales cubiertas, las personas no son libres– y una base política y social. Cuanto más libres son las personas frente a las expectativas, creencias y prejuicios sociales, más opciones tienen para elegir libremente cómo vivir, cómo criar, a quién amar o en qué trabajar.

La visión de desarrollo humano de Sen se ha visto complementada con el concepto de sostenibilidad. Teniendo en cuenta que en el ámbito académico existe también cierto consenso sobre la insostenibilidad del sistema de producción y consumo hegemónico, parece claro que es necesario establecer una relación diferente con la naturaleza y los recursos naturales. Así, el concepto tradicional de sostenibilidad supone que “el desarrollo debería satisfacer nuestras necesidades actuales sin mermar las posibilidades de que las generaciones futuras satisfagan las suyas”.

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Modelo alemán. Represión salarial y competitividad

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

A menudo se afirma que la clave de la ganancia competitiva de la economía alemana reside en la política de represión salarial, llevada a cabo primero por la administración de Gerhard Schröder y después por los diferentes gobiernos presididos por Angela Merkel. El objeto de las páginas que siguen a continuación es verificar si, en efecto, ese ha sido el nudo gordiano de la ventajosa posición de Alemania en los mercados europeo y global.

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Operación Chamartín: cómo hacer negocio privado a costa del suelo público

Autor: Alberto Garzon Espinosa y Sol Sanchez

eldiario.es

Una de las puertas que se abre tras la moción de censura que ha llevado a Rajoy de Moncloa a Santa Pola es la posibilidad real de que se produzca un vuelco en las políticas opacas, corruptas y al servicio de la oligarquía financiera que el gobierno del Partido Popular ha protagonizado en los últimos años.

Hacer negocio privado a costa de lo público ha sido una constante que es imprescindible detener de manera inmediata. Por eso, los principios e instrumentos de actuación pública en materia de urbanismo fueron siempre los grandes olvidados por la derecha en nuestro país. Y un ejemplo claro es el desarrollo de la Operación Chamartín en la ciudad de Madrid que, si bien nacieron bajo el gobierno del PSOE en 1993, su deriva -siempre buscando el beneficio de los intereses privados- ha ido incrementándose con las consecuentes renovaciones de convenios y pactos entre ADIF, DCN (formada por el BBVA y la Constructora San José) y el Ayuntamiento de Madrid.

Pero las circunstancias han cambiado y la llegada al gobierno del Partido Socialista debería suponer un giro radical en las políticas que ha implementado el Partido Popular. Nadie podría entender que siguiera primando la opacidad y el lucro de las élites en vez de las necesidades de la mayoría social.

Por eso Izquierda Unida, en el marco del Grupo Parlamentario Confederal Unidos Podemos, En Comú Podem, En Marea, presentó la semana pasada una Proposición No de Ley pidiendo al gobierno actual la cancelación del convenio entre ADIF y DCN y emplazando, asimismo, a formalizar un convenio entre administraciones públicas que ponga solución a las necesidades de los barrios adyacentes a la estación y garantice que el suelo público es empleado con fines puramente sociales.

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IV EDICIÓN CURSO Bienes Comunes y Economías Sustentables

Autor: Angel Calle Collado

Desde COMUNARIA.net, red de personas ligadas a organizaciones académicas y sociales, lanzamos la cuarta edición de este curso semipresencial que se realiza en la UNIA Universidad Internacional de Andalucía. Para Latinoamérica puede realizarse a distancia.

En él reflexionamos sobre cómo construir economías desde abajo, más allá del Mercado y del Estado, con bases en una democratización radical de nuestras sociedades. Las economías sociales y solidarias, la economía feminista y la perspectiva ecológica de la economía forman parte de nuestra mirada crítica. Mirada que se entrecruzará con experiencias de estos nuevos comunes, con inspiración en comunales clásicos y el cooperativismo transforamador.

WEB

https://www.unia.es/oferta-academica/congresos-jornadas-encuentros-y-otras-actividades-formativas/oferta/item/bienes-comunes-y-economias-sustentables-de-la-economia-solidaria-a-la-transicion-socioambiental

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El gran agujero del Impuesto de Sociedades: cómo timar a la mayoría social

Autor: Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Sanchez Mato

El Confidencial

Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos.

Los gobiernos de PSOEPP han optado por timar a la mayoría social, justo lo contrario que hizo Prometeo. Lo que han hecho con el Impuesto sobre Sociedades es un ejemplo claro de quién ha ganado y quién ha perdido en la gestión de esta crisis del capitalismo. La recaudación de este impuesto –el impuesto que pagan las empresas por los beneficios que obtienen– es muy inferior en la actualidad que en la época pre-crisis, tanto en términos absolutos como relativos. D

esde 1995 la recaudación se incrementó hasta registrar en 2007 su pico más alto con casi 45.000 millones de euros, para inmediatamente pasar a desplomarse hasta situarse por debajo de los 20.000 millones en 2010. Desde entonces la recaudación ha aumentado, pero tímidamente y sin mostrar una tendencia ascendente decidida, manteniéndose por debajo de la mitad registrada en 2007 y equiparable a la de 2002 (hace ya 16 años). En términos relativos la evolución ha sido incluso más desastrosa: el peso del impuesto sobre el total recaudado pasó desde un 22% en 2007 a un 10% en 2010, nivel del que apenas ha subido desde entonces (11,5% en 2017). En la actualidad el peso del impuesto es similar al que tenía hace nada más y nada menos que 20 años.

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The myth of Spanish economic recovery

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

Brave New Europe

In the international media we read repeatedly of the supposed “Spanish miracle”. The Spanish economy has been growing again for several years now, and it is growing significantly faster than other euro-zone economies.

International financial institutions and the European Commission are trying to disseminate the message that fiscal austerity and labour market flexibility have proved successful in Spain.  But that message is untrue, and it ignores some of the following fundamentals.

Firstly, the fiscal and wage cuts imposed by Brussels prolonged the economic crisis needlessly by reinforcing its depressive effect. It was precisely these cuts – as of 2010 – that determined the second phase of the crisis. The insistence, by the government of prime minister Mariano Rajoy, on policies between 2012 and 2014 that reduced the level of domestic demand, meant that Spain lost a decade of growth: it has taken ten years for the country to reach the level of GDP per capita it had before the crisis, and it has only recovered half of the jobs that were destroyed during that period.

Moreover, wage cuts and fiscal austerity have not only failed to drive the recovery, they have also deepened other problems. They have increased social inequality, eroded key public services and delayed public investment, including in research and development.

Secondly, the factors that explain the economic growth of recent years should be analysed carefully. Indeed, the Spanish economy is growing at 3% in annual terms, approximately one point above the euro-zone average. But, that is not the result of either wage cuts or fiscal austerity.

The deregulation of the labour market has supposedly boosted recovery in two ways. . According to the analyses of the European Commission and mainstream economists, lowering the cost of severance pay and cutting wages should have translated into greater job creation, boosting private consumption. Furthermore, labour reforms implemented in previous years should have increased Spain´s price-competitiveness and led to a recovery driven by the export sector.

But the reality of the Spanish economy does not confirm either of these two policies. To begin with, labour reforms have not displaced the Okun curve: the relationship between the rate of job creation and economic growth has not changed, so that in periods of economic growth our economy continues to  create jobs rapidly – of poor quality – only to destroy them just as rapidly in times of crisis. That is, there is no trade-off between employment and wages.. What has happened in recent years, however, and this is probably the main effect of the labour reform, is that collective bargaining has become rebalanced in favour of companies, and the new jobs created set wages even lower. The duration of contracts has also been greatly reduced and the quality of jobs has deteriorated.

Moreover, the idea that wage devaluation has generated competitiveness gains and an export boom cannot be substantiated. The rate of growth of exports during the period 2010-2017, although significant, is very similar to the one we had in 2000-2007, despite the fact that relative labour costs were increasing at the time. The main reason for this is that the development of exports basically depends on external demand. Wage reductions have hardly translated into a reduction in relative export prices. This reduction in wages has been squandered and simply gone to increasing the profits of exporting companies.

Other factors explain the recent rapid growth of the Spanish economy. In its Annual Report for 2017, the Bank of Spain attributes much of the faster growth in 2015-16 to the European Central Bank’s (ECB’s) monetary policy and the sharp fall in oil prices. Both factors are beyond the reach of government policy. According to the Bank of Spain these factors explain about half of the additional growth experienced by the Spanish economy during the actual recovery (Figure 1).

Figure 1: GDP in Spain and in the Euro area (Annual rates of change)

Source: Bank of Spain, Annual Report 2016, pp: 48.

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Relaciones especiales y trabajo del hogar

Autor: Sandra Ezquerra

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En 2011 el gobierno del PSOE de José Luís Rodríguez Zapatero aprobó el Real Decreto 1620/2011, que introducía mejoras en las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar. Entre las principales mejoras se encontraban el incremento del descanso entre jornadas y avances en el disfrute de las vacaciones. El decreto, sin embargo, seguía considerando el trabajo del hogar como una relación laboral de carácter especial y, además de continuar permitiendo que los empleadores pagaran a las trabajadoras parte de su salario en especie, siguió sin garantizar la prestación por desempleo de las trabajadoras del sector. Se ponía como objetivo, eso sí, estudiar la viabilidad “de establecer un sistema de protección por desempleo adaptado a las peculiaridades de la actividad del servicio del hogar familiar que garantice los principios de contributividad, solidaridad y sostenibilidad financiera”. Por otro lado, la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, instaba a integrar el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar en el Régimen General de la Seguridad Social, lo cual constituía un paso en la dirección de garantizar el derecho de las trabajadoras a prestaciones por desempleo o, entre otras, prestaciones de jubilación dignas.

El gobierno del Partido Popular nunca configuró el grupo de personas expertas previsto por el Real Decreto que debían impulsar el sistema de protección por desempleo de las trabajadoras del hogar y, a día de hoy, éstas continúan formando parte de un Sistema Especial. Su integración al Régimen General de la Seguridad Social estaba planificada para 2019. Sin embargo, la enmienda que el Partido Popular introdujo este año a sus Presupuestos Generales del Estado –enmienda 6667– retrasó dicha integración hasta 2024. El grupo de Unidos Podemos presentó en el Senado una enmienda para que estas trabajadoras se incorporasen al Régimen General el 1 de enero de 2019, tal y como estaba previsto inicialmente, pero la propuesta fue rechazada con los votos del Partido Popular y del PSOE. Ello significa alargar, de momento durante cinco años más, la discriminación laboral que las trabajadoras del hogar sufren, discriminación que se justifica, tanto por parte del Partido Popular como del PSOE, por el carácter especial de la relación laboral que se da en el trabajo del hogar.

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Presentación: “Europa, desigualdad, poder y economía”

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Presentación  en el curso de verano: “Europa, concentración de riqueza, concentración de poder”

Presentación en power point: Europa, desigualdad, poder y economía”

Europa, desigualdad, poder y economía. Curso de verano julio 2018

Sin burbujas, pero con las mismas inercias

Autor: Antonio Sanabria Martin

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Con la llamada recuperación económica han aflorado también algunos temores sobre una posible vuelta a las andadas en materia de burbuja inmobiliaria. Así, según datos de Eurostat, España cerró 2017 con un crecimiento anual en el precio de la vivienda tres puntos porcentuales superior al promedio de la eurozona: 7,2% frente al 4,2% del área. Una presión al alza que se deja sentir más si cabe sobre los precios de los alquileres especialmente en las grandes urbes.

El auge en los precios se refleja también en términos de actividad inmobiliaria. Por ejemplo, según datos del Ministerio de Fomento, el número de transacciones inmobiliarias en el primer trimestre de 2018 creció un 8% en términos interanuales, mientras que, según cifras del Consejo General del Notariado, los préstamos hipotecarios para la adquisición de vivienda crecieron en abril de 2018 a una tasa interanual del 22%.

Esta recuperación en la actividad inmobiliaria se refleja también en términos de empleo. Para el primer trimestre de este año, el número de personas ocupadas en la construcción creció un 6,8% interanual y un 6,2% en actividades inmobiliarias, frente al 2,1% en la ocupación total.

A la vista de los datos, ¿estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria? Como trataremos de exponer, la respuesta es no. Pero ello, a su vez, queda lejos de ser una buena noticia, porque persisten los problemas que la hicieron posible. Veamos.

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Europa: inmigración y asilo, campo de batalla de las élites políticas

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Los cerca de 630 refugiados del Sur global que llegaron al puerto de Valencia en el buque Aquarius, al que el gobierno español permitió desembarcar tras la negativa al del Ministro del Interior neofascista italiano Mateo Salvini, junto a los otros 60 rescatados por la flotilla de la ONG Proactiva Open Arms que  acaban de ser acogidos en el puerto de Barcelona, ponen sobre el tapete las limitaciones y tensiones que se esconden tras la superficie de las políticas de la Unión Europea. Estas medidas asumen a la inmigración y al derecho al asilo como válvulas de escape a sus propias contradicciones internas y como un campo de batalla entre la burocracia de Bruselas  y las nuevas élites del populismo de derechas, cada vez más poderosas, euroescépticas y xenófobas .

La hegemonía de los partidos del populismo de derechas en numerosas países del Este, pertenecientes a la UE, como Hungría o Polonia, ha permitido la emergencia del llamado “Grupo de Visegrado” un conglomerado del países que está funcionando como un lobby antiinmigración, desde el que se achaca de todos los crecientes males de la sociedad europea a la oleada de refugiados de Oriente Medio y Norte de África recibidos en los últimos años de guerra en Siria e inestabilidad en el Magreb. Países como Hungría, donde el número de inmigrantes no supera el 5,14 % de la población (datos de la ONU para 2017), dirigida por el ultranacionalista Viktor Orbán,  han visto cómo sus políticas xenófobas  cuentan cada vez con más apoyos europeos. Hungría ha adoptado una normativa en el Día Internacional de los Refugiados que castiga la ayuda a los inmigrantes irregulares dentro de una franja de ocho kilómetros desde la frontera, aunque sea sin ánimo de lucro. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, indicó que la nueva legislación “se dirige a parar y castigar a todos aquellos que organizan la inmigración ilegal y que quieren llenar Europa con inmigrantes”.

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Imperialismo defensivo: de populismos y migraciones (Cuaderno postcrisis: 9)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La dinámica del capitalismo se ha basado en la expansión permanente. En términos espaciales y en términos de un creciente número de actividades  sujetas a la lógica de la rentabilidad privada.  Las sociedades capitalistas se desarrollaron dentro del proceso que el historiador Alfred Crosby llamó acertadamente de creación de “nuevas Europas”. Un proceso a través del cual Europa exportó personas, tecnologías, animales, vegetales y parásitos para tratar de reproducir en otras latitudes el mismo tipo de producción que existía en Europa. Crosby llamó acertadamente a este proceso “Imperialismo Ecológico” porque de lo que se trataba era de reproducir el hábitat productivo europeo.  Esta primera fase colonizadora incluye muchas de las características que podemos encontrar en las sucesivas fases del capitalismo:  papel crucial de la esfera pública que garantiza condiciones básicas del proceso (de la financiación de las primera exploraciones, a la construcción de infraestructuras y la garantía de los mecanismos coactivos básicos),  proyectos de enriquecimiento privado cobijados bajo esta intervención,  destrucción de las condiciones sociales y materiales que garantizaban la vida de los pueblos colonizados,  ignorancia de los impactos ambientales, recurso recurrente a la violencia tanto pública como privada. La historia posterior ha experimentado numerosas variaciones del proceso pero la tendencia a la expansión, a la reproducción de modelos productivos y sociales, no ha cesado. La globalización neoliberal del último periodo ha sido una nueva variante de un viejo proceso adaptado a las nuevas condiciones del mundo post-colonial y a las potencialidades que ofrecían las tecnologías del transporte y las comunicaciones.

Hay muchos aspectos comunes en estos procesos. En primer lugar, un olvido bastante persistente de las condiciones sociales y ambientales que sustentan la posibilidad de un proceso productivo reproducible. Esto es muy obvio en la economía extractiva de la minería (y de gran parte de la pesca) o en la destrucción de comunidades humanas generada por el esclavismo, pero su continuidad es evidente tanto en la relación que establece la economía capitalista con el mantenimiento de la vida (básicamente realizado en la esfera doméstica) como en la continuada ignorancia de los ciclos naturales y la proliferación de desastres ecológicos. En segundo lugar, la persistencia de una visión eurocéntrica, racista con respecto al resto de poblaciones con las que se interacciona. Sin este supremacismo moral hubiera sido más difícil autolegitimar  el esclavismo, la expulsión de las poblaciones indígenas, la servidumbre y la rapiña que caracterizan gran parte de nuestras relaciones con el Sur. En tercer lugar, la ya comentada colaboración público-privada, en la que el sector público garantizó los elementos de fuerza y las infraestructuras básicas de modo que empresas e individuos se limitaron a desarrollar sus “proyectos” privados dentro del contexto que los hacía viables. Y en cuarto lugar, una permanente transformación de la geografía productiva  del planeta, con tendencias a la concentración espacial de las actividades, la desertización de otros espacios, etc. Quizás la resultante más evidente es la imparable tendencia a la urbanización. Seguir leyendo…

Ampliemos el espacio de lo posible

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Pronto se iniciará la discusión de los Presupuestos Generales del Estado de 2019. Primero, con el debate sobre el techo de gasto que el Gobierno debe llevar a las Cortes. Y, en otoño, con la discusión parlamentaria de los propios Presupuestos.

El Gobierno, y las fuerzas políticas que hemos impulsado la moción de censura, tenemos el reto de aprobar unos Presupuestos que abran una nueva etapa, con una estrategia completamente diferente de la del Partido Popular.

Entre 2012 y 2014, el PP aplicó durísimos recortes del gasto y la inversión. Durante el periodo de 2015 a 2017, los recortes se frenaron, pero no se revirtieron. En esa línea, la estrategia del último Programa de Estabilidad remitido por Rajoy a Bruselas contemplaba disminuir el déficit mediante una reducción del peso del gasto público en la economía, alejándonos aún más de la media europea.

Sería un dramático error que el Gobierno de Pedro Sánchez haga suyo este planteamiento, dado que nuestra economía necesita una estrategia fiscal que vaya en la dirección opuesta. Además, Sánchez demostraría no haber entendido el enorme impacto político que la austeridad fiscal ha tenido en Europa, y en la propia crisis de la socialdemocracia.

Nuestro país bajó un escalón como consecuencia de las políticas de austeridad, y necesitamos volver a subirlo. Ahora bien, el cambio de política económica que planteamos no pasa simplemente por “gastar más”, sino por atender a las necesidades reales de nuestra economía.

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Repensar la Economía

Autor: Mercedes de Luis Lopez

efedocanalisis.com

Comenzar este texto con la famosa frase de Robinson es muy pertinente, ya que refleja el problema al que se enfrenta la formación y el estudio de esta disciplina. ¿Por qué estudiar economía? Para evitar ser engañados por los economistas. Es una frase que pudiese sonar extraña ubicada en otras profesiones, pero que, sin embargo, es una realidad en la nuestra.

Todos los alumnos y alumnas, cuando comenzamos a estudiar la carrera, escuchamos la definición de qué es la economía: La Definición en mayúsculas. Economía es la ciencia que estudia cómo asignar los recursos escasos, de manera eficiente, entre fines alternativos.

Pero, si observamos en retrospectiva este campo de estudio, veremos cómo no se ha dado una evolución lineal, al igual que en otras ciencias donde cada vez hay mayores avances y mayor conocimiento acumulado. En la enseñanza económica se han ido marginando aquellas escuelas de pensamiento económico que difiriesen en exceso con el enfoque dominante, el neoclásico, quedando así una definición parcial que, sin embargo, se presenta como una definición objetiva y aséptica. Es La Economía, en mayúsculas.

La economía es una ciencia social, no una ciencia exacta. Aplicar una política en distintos países no desemboca en consecuencias exactas. Incluso, no se llegarían a obtener los mismos resultados si se aplicase en una misma economía en contextos diferentes.

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Diez proposiciones sobre la clase trabajadora actual

Autor: Alberto Garzon Espinosa

eldiario.es

En noviembre de 2016, Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos y una parte del mainstream estadounidense se echó las manos a la cabeza mientras se preguntaba por cómo un multimillonario machista y xenófobo había obtenido casi 63 millones de votos. En la búsqueda de respuestas cobró fama un libro escrito en 1997 por Jim Goad en el que se desarrollaba una polémica tesis que parecía, veinte años después, toda una profecía. Según El manifiesto redneck,la izquierda había sido responsable de mantener durante décadas un peligroso discurso que excluía a la clase obrera blanca, mientras al mismo tiempo abrazaba y defendía preferentemente las demandas de colectivos como las mujeres o las minorías étnicas. Esas políticas, llamadas de identidad, estarían provocando un rencor y resentimiento creciente en la clase obrera blanca que explicaría que ésta fuera el motor principal del ascenso de un personaje como Trump.

Con el ascenso de organizaciones populistas de extrema derecha en toda Europa este debate ha traspasado el ámbito estadounidense y no son pocos los que han concluido que, efectivamente, la culpa de las nuevas formas de fascismo europeo y del Brexit la tiene la clase trabajadora y las políticas de identidad de la izquierda. En este artículo trataré de defender que esta tesis no sólo es falsa sino también peligrosa.

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Un presupuesto europeo para Otra Europa

Autor: Daniel Albarracin y Fernando Luengo

Público.es

Desde la creación de las Comunidades Europeas, el presupuesto gestionado desde Bruselas ha representado una pequeña parte del Producto Interior bruto (PIB) comunitario, alrededor del 1% de esa magnitud. Las brechas heredadas de un proceso de integración europea y de una unión monetaria atravesados de importantes asimetrías y una gestión de la crisis que las ha acentuado requería, entre otras cosas, un diseño presupuestario más ambicioso. Pero los responsables comunitarios han permanecido instalados –o, mejor dicho, atrincherados-, en la lógica austeritaria, que exigen a los estados del sur y se autoimponen (no así a los grandes bancos y las grandes fortunas). La reciente aprobación del presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027, aunque supone un ligero aumento en la dotación de recursos, que alcanzará el 1,11 de la Renta Nacional Bruta de la UE, se mantiene en la lógica del papel subordinado y periférico de la política presupuestaria en el entramado institucional comunitario.

Además, el nuevo presupuesto, pero, sobre todo, el nuevo Marco Financiero Plurianual que ya se está perfilando, se orientan drásticamente, con el pretexto del Brexit, hacia un recorte sustancial en la política agraria común (que necesita una reforma importante, pero no un recorte) y la política de cohesión social, a favor de políticas favorables a la militarización de la UE, la securitización interna de la UE y el control de fronteras exteriores. Una política para una Europa fortaleza que, también, con su política de inversión exterior, convertirá a los países colindantes en auténticos fosos, o guardianas de fronteras, para establecer una barrera a la llegada de personas refugiadas e inmigrantes.

La ciudadanía europea y la construcción de Otra Europa precisan de una visión muy distinta de la representada por las élites. Esta visión nueva, tiene que reivindicar, frente al mercado, el papel de lo público, revestido de legitimidad democrática, como elemento vertebrador de las políticas redistributivas, que no sirva a los intereses privados, sino a los de la mayoría social.

Con estos mimbres, en nuestra opinión, la dotación del presupuesto comunitario debería tener como uno de sus objetivos prioritarios contribuir a la corrección de las disparidades productivas que atraviesan la construcción europea, en una lógica cooperativa y complementaria, de convergencia real.

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Techo de gasto: la hora de la verdad

Autor: Alberto Garzon Espinosa, Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Sanchez Mato

Público.es

Una de las últimas decisiones tomadas por el Partido Popular fue actualizar el programa de Estabilidad 2018-2021 enviado a la Comisión Europea en el que definía la profundización de la senda de reducción del gasto público sobre el PIB hasta llevarlo al 38,6% en 2021, el nivel más bajo en 12 años y uno de los más bajos de toda Europa. Esta reducción es incluso superior a la que ya preveía el anterior Plan de Estabilidad, que era del 39,5% en 2020.

Sería paradójico que tras la moción de censura que ha enviado a la oposición al señor Rajoy, se mantuviera la agenda de recorte y jibarización de gasto e inversión pública comunicada a la Comisión Europea y que no tiene otra consecuencia que la reducción de las políticas públicas. Antes de que finalice el mes de julio el Consejo de Ministras deberá fijar el techo de gasto público para el ejercicio 2019. Este nivel marca el máximo que podrá gastarse el sector público español durante todo el año, de ahí su nombre de “techo”. Antes del año 2010, fue aumentando progresivamente, ya que el gobierno aplicaba políticas expansivas que revertían en más inversiones, prestaciones y servicios públicos. Sin embargo, desde el citado año, y como respuesta a las presiones austeritarias de la Unión Europea, el techo de gasto fue reducido de forma drástica, lo que conllevó importantes recortes en ámbitos como la educación, la sanidad, la dependencia, I+D+i, vivienda, etc, que tan bien conocemos. A pesar de una leve subida en 2013 y 2014, el gobierno continuó recortando el techo de gasto hasta 2017, momento en el que lo volvió a incrementar, aunque de forma insignificante. De hecho, el techo de gasto de 2018 se encuentra en cotas muy similares a la de su mínimo histórico en 2012, y una tercera parte por debajo de su máximo histórico en 2010, año en el que comenzaron los recortes. Pero esto sólo en términos absolutos, porque si lo comparamos con el PIB español, entonces el techo de gasto en 2018 es el más bajo de la historia reciente. En otras palabras: en comparación con las posibilidades que tiene nuestra economía, el gasto público del Estado es, en la actualidad, el más bajo en los últimos años.

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La concentración del poder y de la riqueza en Europa

Autor: Miguel Urban y Fernando Luengo

infolibre.es

El mensaje –monocorde, persistente– ofrecido por un buen número de economistas, políticos, periodistas y toda suerte de tertulianos es que estamos saliendo de la Gran Crisis. Un diagnóstico de trazo grueso que ignora, entre otras cosas, que desde el estallido del crack financiero la concentración del ingreso y de la riqueza ha aumentado y que la supuesta recuperación económica, reflejada en el crecimiento del Producto Interior Bruto de los últimos años, lejos de corregir, ha intensificado este proceso concentrador.

Aunque ahora se presta más atención a este fenómeno, la información estadística es a todas luces insuficiente y deficiente. Por un lado, los datos recogidos se basan en declaraciones fiscales, por lo que no se contabilizan las bolsas de fraude tributario, especialmente importantes entre las grandes empresas y fortunas; ni, por supuesto, el dinero y los patrimonios que son objeto de ingeniería contable, que se mueve en mercados opacos o en paraísos fiscales. Según cálculos del economista Gabriel Zucman, en los paraísos fiscales se esconde el 10% de la riqueza mundial y mas de la mitad del comercio mundial pasa por ellos.

Entre 2010 y 2016, el índice de Gini del ingreso –utilizado habitualmente para medir la desigualdad, pudiendo alcanzar valores comprendidos entre 0, equidad total, y 100, inequidad extrema– ha aumentado dentro de la Unión Europea (UE), tanto en el “centro” (Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Alemania, Holanda, Austria, Finlandia y Suecia) como en la “periferia” (Grecia, España, Portugal e Italia); en el primer caso, en 0,95 puntos porcentuales, arrojando un valor promedio de 27, mientras que en el segundo el avance ha sido de 1 punto, registrando una media de 33,7. Si el mismo índice se calcula para la riqueza (Credit Suisse, Global Wealth databook 2107) donde se contabilizan las propiedades y las carteras financieras, la inequidad aumenta considerablemente: el promedio de la UE en 2017 es 71,4; en Alemania, 78,9; en España, 68; en Portugal, 71,3; en Grecia, 67; y en Italia, 68,7.

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La brecha generacional del ajuste salarial

Autor: Ricardo Molero Simarro

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

El ajuste salarial vivido en la economía española es uno de los factores más importantes que explican la creciente desigualdad de la renta existente en nuestra sociedad. La pérdida de peso de los salarios respecto a la renta nacional tiene un doble origen: por un lado, la caída directa de las remuneraciones como consecuencia, entre otras cuestiones, del debilitamiento de la negociación colectiva; y, por el otro, la falta de calidad del empleo creado desde que comenzó la recuperación como resultado de las crecientes temporalidad y parcialidad, hechas posible por las sucesivas reformas laborales. Ambos fenómenos han alimentado los márgenes de beneficio, generando recursos para que las empresas se hayan desendeudado, al mismo tiempo que han mantenido e, incluso, incrementado los dividendos repartidos entre sus accionistas. De este modo, las políticas de devaluación interna han contribuido a ensanchar las disparidades entre aquellas familias cuyos ingresos dependen fundamentalmente del trabajo y aquellas otras para las que las rentas del capital suponen buena parte de sus ingresos. Al mismo tiempo, esas políticas están generando también importantes bolsas de subempleo y pobreza laboral, asociadas a una precariedad severa.

Como muestran los datos del Índice de Precios del Trabajo (IPT), publicados la semana pasada por el INE, el ajuste de los salarios está siendo –el IPT seguía cayendo en 2016– generalizado, ya que está afectando a prácticamente todos los sectores de actividad, categorías profesionales, tamaño de las empresas, género, edad, nacionalidad y, también, comunidades autónomas. No obstante, la intensidad del ajuste ha sido desigual. En concreto, la devaluación salarial ha golpeado de manera especial a los/as jóvenes. La extensión del desempleo juvenil, que llegó a alcanzar al 55,5%, y que aún se encuentra en el 38,6% de la población activa menor de 25 años; la mayor exposición a los contratos basura y, peor aún, a su contratación como falsos autónomos, especialmente en la denominada “economía de plataforma”; y los menores salarios de partidas recibidos, a pesar de los mayores niveles de formación media que detentan, han provocado, entre otros factores, que sus ingresos laborales se hayan deteriorado más aún de lo que lo han hecho los del resto de trabajadores/as.

En términos reales, frente al 4% de caída de la ganancia anual media, los ingresos salariales de quienes tienen entre 20 y 24 años se han reducido un 23% (con sesgo de género, ya que la brecha entre hombres y mujeres ha aumentado más de 2 puntos en este tramo de edad); los de quienes tienen entre 25 y 29 años, un 17%; los de entre 30 y 34 años, un 15%; y de 35 a 39 años, un 10%. En consecuencia, la ganancia anual de los/as trabajadores/as de entre 20 y 24 años ha pasado a suponer menos del 50% de la del conjunto de trabajadores/as; y la de los/as de entre 25 a 29 años apenas 2/3. No sólo eso, sino que sus tasas de pobreza laboral son 5 puntos mayores que la ya sustancialmente alta media.

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El saqueo de Grecia, lejos de haber acabado, se va a intensificar

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

El pasado 21 de junio el Eurogrupo decidió dar luz verde al tercer –y supuestamente último– “rescate” de Grecia, poniendo así fin a ocho años de inyecciones de dinero condicionadas a acometer recortes y reformas de todo tipo. En esta ocasión, el Estado griego recibirá 15.000 millones de euros que totalizarán la suma de 288.700 millones percibidos desde 2010. Esta noticia se ha querido vender como el fin de la intervención que ha sufrido el país heleno y, por lo tanto, como el inicio de una nueva etapa en la que el pueblo griego podrá volver a prosperar.

Pero ese mensaje no puede estar más despegado de la realidad. Quien se lo crea es porque no ha leído o entendido la letra pequeña de último rescate: Grecia queda obligada a registrar un superávit fiscal primario (sin contar los intereses de deuda) del 3,5% del PIB de forma continuada hasta 2022 y del 2,2% hasta 2060. ¿Y qué significa esto? Pues que el Estado deberá detraer muchos más recursos de las familias y empresas griegas a través de la tributación de los que les entregará luego en forma de servicios y prestaciones públicas, ¡y además debe hacerlo de forma ininterrumpida durante 41 años! Esa cantidad recaudada de más se utilizará para pagar deuda y, por lo tanto, acabará en manos de los acreedores financieros, que en su mayoría son Estados y organismos europeos. Esto solo tiene un nombre: latrocinio. La Unión Europea exprimirá a la ciudadanía griega durante 41 años. ¡Y tienen la poca vergüenza de venderlo como el inicio de una etapa esperanzadora! Cinismo en cotas legendarias.

¿Cuántos países del mundo y a lo largo de toda la historia han logrado tener superávits continuados durante 41 años? Muy fácil: ¡ninguno! Eso es absolutamente imposible, y los dirigentes europeos que han fijado las condiciones lo saben. Ninguna economía del planeta puede estar entregando a otros países un 2,2% de su PIB, ni siquiera la más rica del mundo. Cualquier Estado que pretenda lograr esa quimera destruirá tanto su economía –que inevitablemente terminará tarde o temprano revirtiendo los superávits hasta convertirlos en déficits–, amén de los brutales destrozos en términos de empleo y bienestar. Antes de cumplir el objetivo llegará un momento en el que no haya más recursos que expoliar. Esta medida no tiene ningún tipo de sentido, es la sentencia de muerte de la economía griega. No hay ningún motivo para la esperanza: si el Estado griego se empeña en intentar cumplirlo (y subrayo intentar porque jamás lo logrará), entonces el saqueo no solo continuará sino que se intensificará, y el pueblo griego seguirá condenado al desastre económico y social.

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Avanzando en la medición del paro real en el País Vasco

Autor: Julen Bollain y Lluís Rodríguez Algans

Sin Permiso

el paro en la historia…

La existencia de parte de la población que estando en edad, en condiciones y en disposición de trabajar remuneradamente que carece de un empleo no es un fenómeno surgido durante el siglo XX. Ya en la Edad Media había personas que estaban desocupadas, conocidas por aquel entonces como holgazanas o vagabundas. En este sentido, John Burnett en su libro “Idle Hands: The Experience of Unemployment, 1790-1990”, explicaba ya en 1994 cómo hasta el siglo XIX analistas ingleses “identificaban a los desempleados principalmente con los ‘inadaptados’ y trotamundos que dormían a la intemperie y deambulaban de noche por las calles”.

Así, no será hasta 1881 cuando por primera vez en el Reino Unido, y aunque no de manera coherente con la definición standard actual del desempleo, será medida la tasa de desempleo. Al principio el desempleo se basó en los datos de aquellos sindicatos ingleses que pagaban prestaciones de desempleo a sus miembros.

Más adelante, el 16 de diciembre de 1911, el Parlamento Británico aprobó el llamado “National Insurance Act 1911”. Éste iba más allá de las leyes sobre los seguros contra enfermedades, accidentes de trabajo, invalidez y vejez aprobadas y lideradas por Otto Von Bismarck en el Reichstag alemán entre 1883 y 1889, ya que otorgaba a los trabajadores británicos un plan nacional obligatorio de seguro contra el desempleo. De esta manera, el desempleo comenzó a medirse a raíz de datos de trabajadores registrados y que carecieran de un empleo. Pero en este artículo no entraremos a discutir los motivos que incitaron a Bismarck a llevar adelante esas leyes, ni por qué el Canciller de Hacienda y futuro primer ministro del Reino Unido, el liberal David Lloyd George, propuso el “National Insurance Act 1911” ante su Gobierno liberal, aun cuando sus políticas, a la vez de protección y legitimación social, se sustentaban en las mediciones de la situación laboral.

Dando un salto hasta el Estado español, no será hasta 1919 cuando, tras la Ley de 27 de febrero de 1908 del Instituto Nacional de Previsión (INP) y el Real Decreto de 11 de marzo de 1919 sobre intensificación de retiros obreros, se promulgue el Real Decreto de 18 de marzo de 1919 sobre el seguro de paro forzoso. Todo ello al calor de la Revolución Soviética y de las luchas sociales y sindicales que, como la huelga de “La Canadiense” en Catalunya, representaron un punto de inflexión en la efectividad sindical y en la consecución de derechos sociales como la jornada laboral de 8 horas, en la presión necesaria para la promulgación de otras leyes sociales, así como en la generación de normas protectoras del empleo por medio del conflicto, la huelga y la formalización de bases de trabajo (convenios colectivos) entre empresarios y sindicatos. Sin embargo, el sistema de los Seguros Sociales en el Estado español no se consolidó hasta la instauración de la II República Española, cuya constitución de 1931 afirmaba en su artículo 46 que “la República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará: los casos de seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte, (así como) la protección de la maternidad”.

Este sistema de Seguros Sociales fue convertido finalmente en 1963 en un sistema de Seguridad Social a través de la Ley de Bases de Seguridad Social de 28 de diciembre de 1963. Y fue en este marco cuando, por primera vez, el Instituto Nacional de Estadística (INE) creado en 1945, realizó la primera Encuesta de Población Activa en 1964.

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¿Es posible llamar democracia al régimen político del euro?

Autor: Sergi Cutillas

ctxt.es

El BCE está obligado a comprar bonos de deuda soberana de los diferentes estados miembros partícipes en el capital del BCE en una proporción equivalente a su participación en el capital de la entidad, lo que se llama capital key o clave de capital.

La compra de bonos de Italia y España en tal programa debería ser por tanto correspondiente a su capital key, de 17,5% y 12,6% respectivamente. Sin embargo, en el mes de mayo, estas proporciones se situaron en 14,9% para Italia y en 11,7% para España. En el caso de Italia este es el porcentaje más bajo desde que se inició el programa de compras de bonos del BCE.

Porcentaje de compra de bonos por parte del BCE. Fuente: BCE.

Porcentaje de compra de bonos por parte del BCE. Fuente: BCE.

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Con la deuda pública podemos ganar todos y todas

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Hace unos días el economista liberal Juan Ramón Rallo y yo estuvimos discutiendo en el marco de una tertulia de radio sobre las consecuencias de comprar deuda pública, concretamente sobre el impacto que podía tener en el circuito monetario y en los balances de los agentes privados. El debate fue bastante interesante y sacó a relucir dos formas de entender el asunto absolutamente distintas. A pesar de que la discrepancia e incluso la oposición frontal de los planteamientos económicos es algo frecuente en los debates en los que participamos los dos, lo cierto es que me parece importante detenerme en este tema: resulta que la visión de mi interlocutor -claramente equivocada como trataré de demostrar- es tan intuitiva que a menudo es compartida por economistas ubicados en la izquierda del espectro ideológico. Se trata de un error bastante extendido que provoca una incorrecta comprensión del circuito monetario y que impide concebir determinadas políticas económicas que podrían redundar en beneficio de la mayoría social. Trataré de explicarme lo mejor posible.

El origen de la discusión tuvo lugar a raíz de mis propuestas para abordar el supuesto problema de déficit de la Seguridad Social. Insistí -tal y como hago siempre- en que no hay ningún problema si el saldo de la Seguridad Social es negativo por recibir insuficientes ingresos por cotizaciones sociales, ya que basta con cubrir esa diferencia mediante una transferencia desde los presupuestos generales del Estado, que se nutren a través del resto de ingresos públicos. Ojo, no un préstamo que endeude a la Seguridad Social (como ha hecho el gobierno del Partido Popular en 2017 y 2018), sino una simple transferencia a fondo perdido. De esta forma el déficit de ese subsector desaparecía por completo. Si ése es el problema que detecta el stablishment, pues entonces no hay problema. Una simple transferencia aliviaría sus quebraderos de cabeza. ¿Qué ese movimiento trasladaría el déficit de la Seguridad Social al de la Administración Central y que por lo tanto el déficit público del conjunto de las administraciones públicas no se inmutaría? Nos ha fastidiado, ¡pues claro! Pero si la obsesión machacona que leemos y oímos casi todos los días es acabar con el déficit de la Seguridad Social, entonces no pueden quejarse de mi propuesta. Y nada de alegar que el déficit público total es preocupante porque está en su nivel más bajo de los últimos diez años: 3% sobre el PIB, que ha sido el tradicional objetivo a cumplir de la Unión Europea. ¿O es que ahora me van a decir que es más preocupante tener un déficit en la Seguridad Social acompañado de un déficit total del 3% como tenemos hoy día que tener superávit en la Seguridad Social acompañado de un déficit total del 11% como ocurrió en 2009? Ni siquiera con su propia desconcertante visión miope hay por dónde coger esto.

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Entrevista a José Luís Carretero de Solidaridad Obrera

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

alasbarricadas.org

Entrevistamos a José Luís Carretero, secretario del sindicato Solidaridad Obrera, que es la tercera central anarcosindicalista del estado. A menudo se trata de uno de los sindicatos menos conocido del panorama libertario (dejando a un lado sindicatos sectoriales tipo SAS y otros de ámbito local), mientras que en otras ocasiones se lo presenta como la bisagra necesaria para volver a juntar el anarcosindicalismo en una sola organización. Con la entrevista pretendemos acercarnos a su realidad más cotidiana y ver su proyección.

Además aprovechamos para conocer la militancia tan polifacética de Jose Luis, economista amateur (aunque sin diploma – suele bromear con que le van a acusar de intrusismo-) a través del ICEA o del colectivo Burbuja, profesor, divulgador (revista Crisis, editorial Queimada), cara visible de los movimientos en algunos medios internacionales (Sputnik, HispanTV) y en definitiva una cara amable que siempre se muestra dispuesto a aportar.

ALB Noticias.- Qué tipo de SO te has encontrado al asumir la secretaría?

Solidaridad Obrera es una organización pequeña, con mucha presencia en algunas empresas concretas, como el Metro de Madrid. Una organización asamblearia y muy combativa con una actividad sindical que se ha extendido en los últimos años fuera del Metro, que fue su lugar de nacimiento, para abarcar otros sectores como el telemárketing, la limpieza viaria o la Renfe. Además, la “Soli” es muy activa en el plano de las luchas sociales, participando en una innumerable cantidad de plataformas contra la represión (Plataforma por la libertad de Alfon, por la libertad de expresión, etc), por los derechos sanitarios (CAS Madrid) o por el Transporte público (Madrid en Transporte Público), por ejemplo.

Solidaridad Obrera ha apostado siempre por la unidad de acción del sindicalismo combativo y del anarcosindicalismo, y siempre hemos estado presentes en las coordinadoras y plataformas que, como el Bloque Combativo y de Clase a nivel estatal o el fenecido Bloque Unitario a nivel de Madrid, han pretendido generar espacios para el trabajo en común de todo el sindicalismo que se opone al burocratismo y oficialismo de CCOO y UGT.

Asimismo, Solidaridad Obrera es una organización que no cobra subvenciones estatales y que tampoco tiene liberados. Las horas sindicales de los delegados se disfrutan por quincenas y  todo el mundo tiene que pasar por su trabajo todos los meses. Los delegados, además, son revocables en todo momento por la asamblea de la sección sindical (aunque la justicia burguesa no siempre entiende la legitimidad democrática de esta forma de funcionamiento). Solidaridad Obrera sólo se financia con las cuotas de sus afiliados y, pese a lo que pueda parecer  en un mundo regido por los grandes donantes y las subvenciones públicas, no tiene problemas de dinero: tenemos los ingresos justos para nuestro nivel de actividad, y somos independientes de cualquier fuerza externa, ya sea el Estado, los patrones o cualquier partido político.

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Para reformar la zona euro hay que cambiar las políticas económicas

Autor: Jorge Uxo

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Al acabar este año se habrán cumplido dos décadas desde que la unión monetaria dio sus primeros pasos, cuando el BCE asumió la política monetaria única y se fijaron “irrevocablemente” los tipos de cambio de las monedas nacionales de sus primeros miembros. Y no podemos decir que esta efeméride se vaya a celebrar en un clima de euforia por su funcionamiento y por los logros obtenidos. Más bien al contrario, y ello por tres razones principales.

En primer lugar, porque los resultados económicos han sido muy insatisfactorios para la mayoría de los ciudadanos en aquellos aspectos que más influyen en su bienestar (el crecimiento de sus ingresos, la tasa de paro y la calidad del empleo, o los servicios públicos a los que tienen acceso y las políticas sociales que deberían protegerlos en caso de necesidad).

En segundo lugar, porque estos malos resultados son la consecuencia de la aplicación de unas políticas económicas equivocadas y contraproducentes –la austeridad fiscal y la devaluación salarial como respuesta a la crisis económica– que además están profundamente enraizadas en el propio diseño fundacional de la unión monetaria, como veremos enseguida.

Y, en tercer lugar, porque las principales decisiones sobre estas políticas económicas se han adoptado –e impuesto– sin que haya tenido lugar un debate genuinamente democrático sobre las opciones disponibles, y frecuentemente al margen o en contra de los propios parlamentos nacionales, representantes de la soberanía popular. Para los ciudadanos de la zona euro, recuperar la capacidad de influencia en las decisiones que afectan a su bienestar se ha convertido en un objetivo prioritario.

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Europa en la encrucijada

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Transversales

(…)
Sólo este proceso de democratización política y económica puede resolver las contradicciones insolubles que atenazan el proyecto europeo de los mercaderes y los grandes financieros, permitiendo un federalismo de escala continental, municipalista y capaz de generar una ‘Organización política europea barata’, pero redistribuidora y capaz de cumplir sus promesas sociales
(…)

Sigue leyendo el artículo en la web de Trasversales

José Luis Carretero Miramar es profesor de Formación y Orientación Laboral. Miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA).

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