Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La productividad del trabajo en España: crecimiento contracíclico, estancamiento secular

Autor: Adrian Rial

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

A raíz de la reciente publicación del informe OCDE Compendium of Productivity Indicators 2019, distintos académicos han lamentado que España haya sido, a tenor de los datos aportados en dicho informe, la economía de la OCDE que más empleo neto ha destruido en industrias de alta productividad en el período 2010-2017. Este hecho, unido a la creación neta de empleo que ha tenido lugar en las industrias españolas de baja productividad, ha sido interpretado como una muestra inequívoca de la debilidad de la productividad en nuestro país.

En este artículo trataremos de evidenciar la insuficiencia de esta visión, basada en la relevancia de los niveles de productividad, para explicar el mediocre comportamiento de la productividad del trabajo en la economía española. Con dicho fin, adoptando un enfoque basado en la estructura productiva, analizaremos las fuentes industriales de los incrementos de productividad a través de un método que permite descomponer el crecimiento de la productividad agregada en las contribuciones de las diferentes industrias de la economía.

De acuerdo con la fórmula propuesta por Nordhaus (2001), el crecimiento real de la productividad del trabajo (definida aquí como el valor añadido generado por hora trabajada) en el conjunto de la economía puede descomponerse en contribuciones industriales caracterizadas por tres términos o efectos. El primer término se corresponde con el efecto within, que mide el crecimiento de la productividad imputable a factores distintos a los cambios composicionales que tienen lugar en el empleo y en el producto nominal. El segundo término es el efecto Baumol y estima el impacto que el cambio composicional en el producto nominal que ha tenido lugar desde el primer año de estudio despliega sobre el crecimiento de la productividad. Este efecto es positivo (negativo) si las industrias de la economía con incrementos de productividad superiores a la media han ganado (perdido) participación sobre el producto nominal con respecto al año base. Finalmente, el último término se corresponde con el efecto Denison, que evalúa el impacto de que en la economía tenga lugar un cambio composicional en el empleo entre industrias con niveles de productividad nominal dispares. El efecto Denison es positivo (negativo) si las industrias con niveles de productividad nominal superiores a la media ganan (pierden) participación sobre el empleo.

Como se puede observar en la Tabla 1, España ha presentado un crecimiento muy modesto en su productividad en 1996-2016. A lo largo de estas tres décadas, la productividad del trabajo en la economía española evidencia un marcado carácter contracíclico: su crecimiento se estanca durante las fases expansivas (1996-2007 y 2014-2016), mientras que, por el contrario, se acelera en el período recesivo (2008-2013). La mediocre evolución de la productividad en España durante los ciclos expansivos explica sus pobres resultados comparados con los de otras economías desarrolladas (exceptuando a Italia, que presenta también un crecimiento muy pobre de la productividad). Con todo, tras la Gran Recesión, la notable desaceleración de la productividad que ha tenido lugar en distintas economías desarrolladas ha reducido el gap en el crecimiento de la productividad entre estos países y España en la última fase expansiva.

Tabla 1. Crecimiento real de la productividad del trabajo agregada (en %).

1996-2016 1996-2007 2008-2013 2014-2016
España 0.7 0.2 1.9 0.2
Italia 0.3 0.4 0.2 -0.2
Francia 1.1 1.5 0.5 0.8
Alemania 1.3 1.8 0.4 0.8
EE.UU. 1.6 2.0 1.0 0.6

Fuente: elaboración propia a partir de OCDE-STAN.

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VI Congreso Estatal de Economía Feminista (Valencia; 5, 6 y 7 de septiembre de 2019)

Autor: ECONOMIA FEMINISTA

https://femeconomiafeminista.com/congres2019/

Bienvenida

Desde la Cátedra d’Economia Feminista de la Universitat de València os damos la bienvenida al VI Congreso Estatal de Economía Feminista que se celebrará en València los días 5, 6 y 7 de septiembre de 2019, estructurado en tres ejes: 1) investigación-comunicaciones; 2) formación y 3) acción y debate político.

Esta nueva edición del congreso de economía feminista viene precedida de la experiencia y conocimiento generado en las anteriores ediciones y en las redes de intercambio y acción política que hemos ido alimentando desde entonces.

En esta ocasión queremos abrir dinámicas de trabajo teórico-práctico que faciliten el desarrollo de los ejes temáticos de mayor relevancia para la economía feminista (cuidados, ecofeminismo), la conformación de instrumentos aplicables a través de las políticas públicas (fiscalidad, presupuestos con enfoque de género), la definición de modelos de gobernanza feminista y gestión de lo común y la articulación de resistencias feministas antes la beligerancia neoliberal. En estos últimos años el movimiento feminista ha conseguido hacer llegar a una mayoría social la diversidad de vindicaciones y demandas para un cambio de modelo de sociedad. Cada vez surgen más iniciativas, fundamentalmente desde los movimientos sociales, en las que los cuidados y la vida se sitúan como prioridades básicas, y proponen alternativas de gestión a la economía ortodoxa y al fundamentalismo de mercado que ha dominado el mundo académico y los centros de poder económico y político.

La economía feminista ha de contribuir de manera decisiva a generar alternativas al modelo económico y político que está en crisis. Pensamos que el cambio de paradigma ya no es aplazable por más tiempo y que el feminismo como proyecto ético de transformación social tiene capacidad de generar sinergias para las transiciones necesarias y justas con la vida.

La convocatoria de este VI Congreso de Economía Feminista se abre con una llamada a presentar propuestas en cualquiera de los tres ejes, para ir construyendo alternativas y procesos de transformación social.

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La hiperinflación en Venezuela (II): implicaciones teóricas

Autor: Juan Barredo Zuriarrain

Afirmar que la causa directa y principal de la hiperinflación reciente en Venezuela ofrece diferentes interpretaciones desde teorías monetarias diferentes. ¿Supone esto comulgar con las tesis monetaristas de Milton Friedman y compañía? ¿O es posible hacer una lectura desde el supuesto de la oferta monetaria endógena, compartida casi totalmente por las  teorías postkeynesiana, kaleckiana o marxistas?

La oferta monetaria endógena implica que la masa monetaria se introduce en la economía fundamentalmente por medio del crédito, financiando directamente un incremento de la actividad económica. De ahí se deriva, en contra de las tesis monetaristas, que los incrementos de la masa monetaria no conllevan necesariamente incrementos en el nivel de precios. Es más, impedir el aumento de la masa monetaria endureciendo las condiciones de crédito obstaculizaría el normal desarrollo económico en sociedades capitalistas.

Pero la endogeneidad de la oferta monetaria también implica que esa misma masa monetaria ‘creada’ o ‘inyectada’ es posteriormente ‘destruida’ o ‘reabsorbida’ cuando el crédito es devuelto. El recurso creciente a aumentos de liquidez sin contemplar mecanismos que la reabsorban, al tiempo que la actividad económica se contrae, permite explicar que el poder de compra se disuelve en una masa monetaria creciente (o sea, inflación).


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La hiperinflación en Venezuela (I): la emisión monetaria y su carácter político

Autor: Juan Barredo Zuriarrain

Venezuela vive un periodo de bloqueo económico promovido desde Estados Unidos con unas consecuencias nefastas. No obstante, el tan particular fenómeno hiperinflacionario observado en los últimos años no debe ser atribuido directamente a tal bloqueo; la hiperinflación es consecuencia directa de una fuerte emisión monetaria por parte de la Banca Central (BCV) desde hace casi una década en una economía fuertemente sobrevaluada. En primer lugar, porque la sobrevaluación implicaba la imposibilidad de desarrollar un tejido productivo nacional competitivo. Pero además, tener un bolívar a un tipo de cambio artificialmente alto, impedía a la empresa pública PDVSA, principal fuente de divisas para el país, obtener suficientes bolívares para cubrir sus costes internos. La diferencia entre estos costes en bolívares y sus ingresos se los ha venido cubriendo la BCV vía creación monetaria. Este incremento de la masa monetaria, frente a un tejido productivo en caída, (sí) genera inflación.

La política actual de restringir el crédito en el sistema bancario no sólo no parece arreglar el problema de la subida de precios, sino que agrava el de la caída de la producción. Seguir leyendo…

Tiempo de feminismo, de pactos y confluencias

Autor: Carmen Castro

eldiario.es

La pasada cita electoral trasladará al Congreso la mayor representación de mujeres conseguida (47,4%) y también la constatación de que aún existe una amplia mayoría social y progresista dispuesta a frenar a la ultraderecha y a articular márgenes de confluencia para acabar con la precariedad, la desigualdad y la injusticia social. Falta por demostrar si la mayoría parlamentaria propiciará el momento decisivo para emprender políticas transformadoras que nos alejen de los rancios encorsetamientos de género y de la división sexual del trabajo.

El horizonte está por despejar y no es previsible que se resuelva la incertidumbre antes de la próxima cita electoral -26M- sobre cuáles serán las piezas que jueguen un papel protagonista en la conformación del Ejecutivo. Hay teorías explicativas sobre esta demora, desde las que aluden al tacticismo, a la incompetencia para analizar los resultados, al negacionismo ante la evidencia de los mismos o a intereses implícitos y de connivencia con las oligarquías económicas.

Entre tanto ruido, pudiera parecer que las cartas vienen dadas; sin embargo, sería un error pretender obviar el significado del voto instrumental y cuál fue el detonante que lo ha activado en las pasadas elecciones. Es probable que quien adolece de mirada de largo alcance confunda los votos y la mayoría parlamentaria conseguida con una oportunidad para defender su propia marca; sin embargo, este no es momento para el simplismo de aferrarse a la siglas de un partido concreto, es el momento de hacer emerger el interés general y confluir. Sí, han leído bien, confluir es la acción.

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Razones para rechazar las políticas de austeridad

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

infolibre.es

Conviene, en primer término, desvelar el lenguaje tramposo e interesado contenido en el término “austeridad”. El capitalismo, en general, y el modelo de producción y consumo vigente en Europa, en particular, no son austeros, sino despilfarradores. Se alimentan de una utilización masiva, imposible de sostener, de recursos naturales no renovables y en un crecimiento de la demanda capaz de absorber y dar salida a un aumento continuo de las capacidades productivas. La desbordante expansión de las finanzas que abrió las puertas a una economía basada en la deuda, hasta el estallido del crack financiero, tampoco respondió al paradigma de la austeridad.

Pero llegó la crisis y el relato dominante convirtió el término “austeridad presupuestaria” (su ausencia) en el centro de explicación de la misma y en la clave para su superación. El poder económico y político encontró el “chivo expiatorio” idóneo: el sector público. ¿Cuál es la causa de la crisis?: el desorden presupuestario; ¿cómo superarla?: aplicando drásticas políticas de austeridad sobre las cuentas públicas. ¡Ahí quedó y todavía permanece encerrado el debate!

Una auténtica operación de camuflaje que ha conseguido que pasen inadvertidas la responsabilidad de las grandes corporaciones privadas y de la industria financiera, tanto en la generación como en la gestión de la crisis. También ha sido muy útil para llevar a cabo un formidable proceso de socialización de los costes de la crisis aumento de los impuestos para las clases populares y recortes sobre el gasto público social y productivo- en beneficio de las élites económicas y empresariales, los verdaderos responsables de la crisis, que han recibido una enorme cantidad de recursos públicos.

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La devaluación salarial: ¿una historia interminable?

Autor: Luis Cardenas

ctxt (La Paradoja de Kaldor)

Con la crisis económica se inició una estrategia de “devaluación salarial” (una reducción de los salarios nominales) con el objetivo de recuperar el crecimiento económico. Pero lo cierto es que la restricción salarial se ha extendido mucho más allá de la propia crisis económica y del crecimiento posterior. Por ello cabe preguntarse si esa estrategia estaba justificada y hasta cuándo va a durar.

Según los principales impulsores de la reforma laboral del año 2012, el marco de negociación colectiva español era excesivamente rígido y particularmente nocivo ante un shock económico (como una crisis financiera internacional). Ya que ésta impedía los ajustes salariales en el corto plazo, obligando a las empresas a despedir trabajadores (en ausencia de otros mecanismos de flexibilidad interna). Para solucionarlo las principales medidas fueron cuatro: 1) Posibilidad de descuelgue o inaplicación temporal del convenio colectivo unilateralmente si se dan cualquiera de una amplia gama de supuestos. 2) Prioridad aplicativa del convenio de empresa. 3) Posibilidad de renegociar un convenio antes del final de su vigencia por cualquiera de las partes. 4) Límites a la ultraactividad de los convenios. Pasado un año tras el fin del convenio, pasará a aplicarse el convenio de ámbito superior o, en caso contrario, los trabajadores quedarían expulsados de la negociación colectiva.

Pero lo cierto es que la interpretación de que el aumento del desempleo se debe a la rigidez salarial es bastante cuestionable. En primer lugar, es sobradamente conocido que la mayor parte de la destrucción de empleo entre 2008-2013 se debió a la crisis inmobiliaria y del sector de la construcción (el 45% de los empleos destruidos se perdieron en ese sector, de acuerdo a la Contabilidad Nacional). Es difícil de creer que la variación del salario pactado en ese sector (siempre por debajo del 2% esperado de inflación) sea la causa de los despidos, en vez del fin de la burbuja inmobiliaria.

En segundo lugar, se suele sostener que el ámbito de la negociación colectiva es inadecuado ya que se centraba en un nivel demasiado lejano a las circunstancias reales de las empresas, imponiendo así una excesiva rigidez para adaptarse a los cambios. Pero lo cierto es que, tras la reforma laboral, la prioridad de los convenios de empresa no se ha traducido en un gran incremento de los trabajadores cubiertos por este tipo de convenios, sino que, de hecho, se ha reducido. Aunque esta caída se ha visto compensada por el incremento de los convenios de grupo de empresas, el peso de la suma de ambos se ha mantenido invariable (en el entorno del 11% del total de trabajadores cubiertos por este tipo de convenio). Esto significa que, aunque el marco jurídico ha sido más favorable para este tipo de convenios, las empresas no han optado por ellos más que antes.

De hecho, han sido los convenios sectoriales de ámbito provincial los que se han reducido drásticamente (mientras que en 2008 suponían más de la mitad de los asalariados cubiertos, en 2016 son un tercio). Han sido los convenios de ámbito superior (interprovincial o nacional) los que han ganado un mayor peso (el 45% del total). Todo ello indica que los convenios de ese ámbito no se encontraban en contradicción con las necesidades de las empresas, ya que optan mayoritariamente por firmar este tipo de convenios.

Pero además es cuestionable que el salario pactado fuera rígido a la baja. En el gráfico es posible analizar la evolución del salario pactado y su relación con el desempleo, la conocida como curva de Phillips. Para ver el ajuste se han incluido los valores mensuales tanto de la variación salarial pactada (los datos provienen de la Estadística de Convenios Colectivos de Trabajo) como de la tasa de desempleo (calculada mediante el paro registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE, y el número de afiliados a la Seguridad Social).

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II ESCUELA DE VERANO DE ECONOMÍA CRÍTICA (1-3 de julio; UAM, Miraflores de la Sierra, Madrid)

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Informamos de la celebración de la II Escuela de Verano de Economía Crítica que tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) los días 1 a 3 de JULIO de 2019 (en la sede que tiene la UAM en Miraflores de la Sierra). Todo ello dentro de la cobertura de Cursos de Verano ofrecida por esta universidad.

Esta Escuela de Verano está organizada por la Asociación de Economía Crítica en colaboración con varias instituciones como la propia Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación FUHEM, el Instituto de Estudios Fiscales y el Ayuntamiento de Madrid, y el tema central será: “Desigualdades y distribución de la renta: una mirada plural”.

Destinada principalmente a estudiantes de último año de grado y de postgrado, se pretende presentar y poner a dialogar sobre esta cuestión de la desigualdad a los diferentes enfoques teóricos y metodológicos distintos al enfoque económico convencional, como pueden ser la economía postkeynesiana, la economía ecológica, la economía marxista, o la economía feminista.

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¡Estos son los que mandan!

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

infolibre.es

No son los políticos que nos representan en los parlamentos nacionales, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos; tampoco los que han ganado su escaño en el Parlamento Europeo. Los que verdaderamente mandan no han sido elegidos por la ciudadanía, ni rinden cuentas ante ella, son los que ocupan la cúspide del poder económico.

Los informes sobre inversiones directas mundiales elaborados por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo contienen información estadística relativa a la relevancia de las corporaciones transnacionales, no financieras y financieras.

En 2017, último año para el que esta organización entrega datos sobre este asunto, el ranking de las empresas no financieras estaba encabezado por Royal Dutch Shell (británica) seguida por Toyota (japonesa), TOTAL (francesa), British Petroleum (británica) y Volkswagen Group (alemana). El volumen de activos concentrado por la decena de firmas más importantes equivalía al 19% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión Europea (UE) y al 62% del de Latinoamérica y el Caribe, era 2 veces el del África Subsahariana y casi 3 veces el de nuestra economía.

Si ahora ponemos el foco en las empresas transnacionales financieras, las tres que lideran el ranking son chinas –Industrial & comercial Bank of China, China Construction BanK Corporation y Bank of China–, situándose a continuación J.P. Morgan (estadounidense) y HSBC Holding (británica). El valor de los activos acaparados por las diez primeras firmas era 1,5 veces el PIB comunitario, casi 5 veces el de Latinoamérica y el Caribe, 16 veces el del África Subsahariana y 19 veces el español.

Estos indicadores, que revelan una intensa concentración de la estructura empresarial, palidecen si nos centramos en los mayores gestores de activos. En 2018, y en los años anteriores también, BlackRock ocupaba con claridad la posición dominante –un “fondo buitre” muy conocido en España por sus operaciones especulativas en el mercado inmobiliario y porque ha penetrado con fuerza en nuestro sistema bancario–, seguida por Vanguard Asset y State Street Global Advisors (las tres bitánicoestadounidenses); a continuación estaban Fidelity Investments (estadounidense) y BNY Mellon Investment (británicoestadounidense).

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Dualización laboral en Alemania, una estrategia político-institucional

Autor: Daniel Herrero

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Hace unas semanas, el Instituto Alemán de Análisis Económico (DIW Berlin) publicaba uno de sus informes semanales, que titulaba “El sector de bajos salarios en Alemania es mayor de lo que se creía” (traducción propia)1. El informe llama la atención sobre lo que pocas veces se destaca cuando se mira desde fuera hacia el país y que constituye uno de sus grandes problemas económicos y de cohesión social: el fuerte aumento de la desigualdad salarial y, en general, de las condiciones de trabajo.

Este título hubiera sido impensable unas décadas atrás, cuando Alemania se distinguía por la existencia de unas instituciones que fomentaban unas condiciones de trabajo homogéneas y  un buen desempeño económico, esto es, bajo desempleo, alta productividad y competitividad en los sectores industriales avanzados. Hasta los noventa, la incidencia del empleo atípico era muy reducida y el nivel de protección de los contratos estándar (de duración indefinida y a tiempo completo) era de los más altos de Europa. La negociación colectiva, organizada a nivel sectorial y regional, cubría a una elevada proporción de los asalariados (más del 80%) y garantizaba una reducida dispersión salarial. Además, la tradicional orientación cooperativa de los comités de empresa, con derechos de consulta, información y codeterminación, facilitaba la implementación de medidas de flexibilidad interna en las empresas, sorteando ciertas “rigideces” del marco institucional. Desde la economía política y la sociología se ha reivindicado que esa combinación entre instituciones y buenos resultados económicos no era casualidad, sino que, precisamente, eran las primeras las que habían conducido a las empresas manufactureras alemanas a instalarse en estrategias no cortoplacistas y de alto valor añadido, explicando parcialmente el éxito económico y social del modelo alemán.

Sin embargo, desde la reunificación, en 1990, la economía sufrió un periodo de lento crecimiento económico, con una incapacidad casi crónica para crear empleo. Las horas de trabajo se estancaron y la tasa de desempleo no dejó de crecer hasta 2006, cuando superó el 11%, un récord histórico. Como respuesta, se llevaron a cabo varias reformas laborales, que facilitaron el uso de los contratos temporales (1997), a tiempo parcial (2001) y que liberalizaron la actividad de las agencias de empleo temporal (1997 y 2002). Paralelamente, a lo largo de la década se dio un proceso acelerado de descentralización de la negociación colectiva, que ha continuado hasta hoy. Por un lado, la tasa de cobertura de los convenios colectivos ha caído 31 puntos porcentuales, y  en la actualidad es del 56% de los asalariados. Por el otro, la propia negociación sectorial se ha ido vaciando de contenido, ya que las cláusulas de descuelgue, ideadas para casos excepcionales, son empleadas recurrentemente incluso por empresas que declaran estar en buena situación económica. Además, la toma de decisiones sobre salarios y otras condiciones de trabajo se ha desplazado de forma predominante a los centros de trabajo, donde los comités de empresa han tendido a intercambiar medidas de flexibilidad interna y ajuste salarial a cambio de protección en el empleo. Sin embargo, la cobertura de los comités de empresa también ha sufrido un retroceso muy elevado (10 puntos porcentuales, y ha quedado en el 47% de los empleados, según un reciente trabajo de Oberfitchner y Schnabel, 20192), dejando a una parte importante de la fuerza de trabajo ante una negociación salarial totalmente individualizada.

La última etapa de esta senda liberalizadora fueron las conocidas reformas Hartz (2003-2005), que consistieron en cuatro paquetes de medidas: (1) La completa liberalización de las agencias de empleo temporal (Hartz I); (b) la abolición del máximo de 15 horas a la semana de los contratos marginales (empleos sujetos a reducidas contribuciones sociales y sin derecho a seguro por desempleo o seguro médico), creando los famosos minijobs y midijobs (cuyos salarios son de un máximo de 450€ y 850€/mes, respectivamente) (Hartz II); (c) la implementación de políticas activas de empleo (Hartz III) y (d) la reducción de la duración de las prestaciones por desempleo y la aplicación de ayudas sociales no contributivas (SGB II) para desempleados, pero condicionadas a la búsqueda activa de empleo, con el objetivo de reducir el salario de reserva y de obligar a sus receptores a aceptar cualquier tipo de empleo para continuar recibiéndola (Hartz IV).

Gráfico 1. Tasa de desempleo y reformas institucionales en Alemania

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Atención a la dependencia: si hay solución, ¿cuál es el problema?

Autor: Maria Pazos Moran

Público.es

El riesgo de caer en situación de dependencia afecta a todas las personas, pero sólo una ínfima minoría tiene los medios económicos necesarios para cubrirlo de forma individual. ¿Quién puede permitirse una residencia privada? Su coste mensual medio ronda los 2.000 euros (sin contar extras), y la pensión contributiva media de las personas mayores de 85 años es de 786,67 euros. El máximo de la prestación económica vinculada al servicio (PEVS) para el grado máximo de dependencia es de 715,07. Echemos las cuentas.

El resultado es que solo el 13% de las personas dependientes se benefician de la PEVS. Otra minoría (el 18%) accede a una residencia pagada directamente por el sistema (muchísimas de ellas “concertadas”, o sea privadas). Pero la mayoría de los casos se “resuelven” mediante la concurrencia necesaria de una cuidadora familiar 24 horas: el 36% mediante una prestación por cuidados en el entorno familiar (PCEF), el 23% por la ayuda a domicilio pagada por el sistema (y generalmente prestada por empresas privadas), y en muchos otros casos sin prestación.

Contratar a una o a varias empleadas de hogar también está fuera del alcance de la inmensa mayoría. Solamente un 6% de las familias con personas dependientes recibe ayuda remunerada por más de 20 horas semanales, y aún serían muchas menos si este empleo gozara de los derechos básicos que concede el Estatuto de los Trabajadores y la Seguridad Social al resto de las personas trabajadoras por cuenta ajena.

¿Qué decir de las cuidadoras familiares? Ahora que el salario mínimo es objeto de atención, afortunadamente, conviene recordar que la PCEF está sujeta a un tope de 387,64 euros/mes. Esas mujeres cuidan 24 horas al día durante los 365 días del año, sin ni siquiera el respiro de un par de horas diarias que les proporcionaría la atención a domicilio (ambas prestaciones son incompatibles). Aparte de no tener derechos como jornada máxima, descanso diario y semanal o vacaciones pagadas, ¿a cuánto le sale la hora a la cuidadora familiar? Es fácil calcular y comparar.

La situación de las cuidadoras familiares 24 horas está por debajo de todos los derechos humanos y laborales. Quitarles encima el reconocimiento de estos periodos como cotizados fue de una insensibilidad incalificable. Pero darlas de alta en la seguridad social para la pensión (no para el desempleo) no las libera de su situación de trabajadoras sin derechos, a la cual acuden presionadas por la necesidad y empujadas por el sector público que las contrata, aunque no las llame trabajadoras.

En conclusión, el sistema actual es tremendamente injusto, tanto con las mujeres que se ven obligadas a cuidar en condiciones infrahumanas como con las personas dependientes que no son atendidas suficientemente.

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¿Subir o bajar los impuestos?

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

eldiario.es

Este dilema estará, ya lo está, en el centro del debate político y de la confrontación electoral. Parece una pregunta clara a la que los partidos políticos en liza tendrían obligación de contestar.

El recetario de la derecha es “bajemos los impuestos” y los argumentos puestos sobre la mesa son de sobra conocidos: la carga fiscal que soportan las familias y las empresas es muy elevada y ello desincentiva tanto el consumo como la inversión; el Estado es intrínsecamente ineficiente, en oposición al sector privado, y por lo tanto conviene reducir su peso en la economía.

Todavía recordamos al gobierno de Rajoy cuando se tragó estos principios y procedió a una sustancial subida de los impuestos que graban las rentas medias y bajas… eso sí descargando toda la responsabilidad en la herencia recibida del anterior gobierno socialista. Con todo, hay que reconocer que las derechas y también los partidos socialistas (aquí y en Europa) han reducido los impuestos… a los ricos. Las estadísticas son, en este sentido, concluyentes: Según Intermon Oxfam, en 2016, el 84% de la recaudación fiscal del Estado español procedía de las familias, mientras que las empresas aportaron sólo el 13%, sin embargo, en 2007, el esfuerzo fiscal de los hogares representaba el 75% del total recaudado, y el de las empresas, el 22%. En la Comunidad de Madrid (CM), la situación es especialmente grave pues su política de bonificaciones y exenciones fiscales la ha convertido casi en un paraíso fiscal interior: es la única Comunidad del país que no cobra impuesto de patrimonio y además es la que mayor bonificación aplica sobre el impuesto de sucesiones (99%). Que nuestra Comunidad sea una de las más desiguales de toda España no es casualidad, la excepcionalidad fiscal aplicada sobre los Impuestos de Sucesiones y Patrimonio sumada a la aplicación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas menos progresivo de toda España, demuestran cual ha sido la política fiscal de los gobiernos del Partido Popular durante sus 24 años de gobierno.

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Recomenzar hacia una Europa en común

Autor: Daniel Albarracin

Viento Sur
Las elecciones europeas, el 26 de Mayo, se celebrarán en el Estado español a escondidas entre varios comicios. El panorama político europeo atraviesa una fuerte mutación ante una crisis irresuelta y la sombra de numerosas amenazas. Nada puede ser más desaconsejable que contemplar esta consulta como una rutina o experimento, más allá de que los poderes del Parlamento Europeo estén capitidisminuidos.  La discusión sobre los asuntos públicos ha saltado a la arena comunicativa como pocas veces. Si bien, las noticias-mercancía, no equivalen a información ni un diálogo deliberatorio, y muchas veces se convierten en ruido. La política se ha convertido en un teatro que nos consterna, alarma y, en última instancia, nos resigna y nos cansa, a merced de los algoritmos y la agenda mediática.  Ya advertía Aristóteles en La política que la demagogia destruye las virtudes de la democracia y su legitimidad, abono para el acecho de los buitres. Aquellos proclaman que solo “hablen los mejores”, o “que vuElva” el líder carismático. Cuando la política se pulveriza y deviene en politicismo-espectáculo, los juegos de personajes, el tacticismo y la posverdad sustituyen los debates y propuestas sobre los conflictos de fondo. Y en ese terreno la involución cobra ventaja. En este plural tratamos de contribuir con uno de los momentos fundamentales de la política: el de la elaboración de propuestas. Si bien el debate político no se agota aquí, sin propuestas las discusiones quedan en mera pugna por el sillón, o mera palabrería aspirante a la persuasión del electorado.
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La tenue línea roja. De economía roja, verde y violeta (Cuaderno de postcrisis: 17)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El feminismo y el ecologismo han emergido como movimientos con capacidad de movilización y discurso. Ambos contienen un importante componente igualitario, respecto a las desigualdades de género en un caso y respecto a las generaciones futuras en el otro. Ambos contienen importantes dosis de crítica al capitalismo real, a sus efectos; en un caso se denuncian desigualdades salariales, de jornada laboral total, de inadaptación de la vida laboral mercantil al resto de la experiencia vital, etc., y en el otro el impacto de la actividad económica convencional sobre el medio natural. Ambos plantean la necesidad de una importante reorganización de la vida social; aunque esto a menudo no está presente en las reivindicaciones más inmediatas, hay una conciencia creciente de la importancia, por una parte, de que se introduzcan cambios en la organización productiva que articulen de forma distinta la relación entre la vida mercantil y la no mercantil, y, por otra, de que se reorganice el modelo de producción y consumo hacia un marco sostenible. Ambos, al menos en sus versiones más elaboradas, contienen una dimensión universal, incluyen al conjunto de la población mundial, y en bastantes casos —más en el ecologismo— se es consciente de las desigualdades entre los estados y las sociedades que son parte esencial del problema. El crecimiento de la conciencia feminista y ecológica constituye por tanto un avance en la larga tradición igualitaria que ha conseguido alcanzar alguno de los logros más respetables de las sociedades humanas.

Lo llamativo de la coyuntura actual es que el ascenso del igualitarismo violeta y verde coincide en el tiempo con el declive del igualitarismo tradicional, sobre todo de su versión más elaborada, la tradición socialcomunista. Persiste el debate sobre las desigualdades; de hecho, se ha reavivado al calor de la crisis y de la aparición de numerosos estudios que muestran su crecimiento y su relevancia. Lo que no existe es un movimiento social potente, con discurso y propuestas, que plantee en serio una reordenación social. Hoy gran parte del debate sobre la pobreza está en manos de ONG que exigen medidas reformistas y denuncian su situación. Pero lo que ha desaparecido o menguado es un movimiento que base la reducción de la desigualdad en una reorganización social. Es más, las organizaciones sociales que más han encarnado estas demandas —los sindicatos— han dejado de ser reconocidas por muchos sectores al considerarlas organizaciones atadas al modelo dominante y, por tanto, incapacitadas para liderar la lucha contra la desigualdad. Seguir leyendo…

“La crisis de las pensiones no es real, está construida artificialmente” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

mirenetxezarreta.net

Entrevista con Miren Etxezarreta en el programa Está Pasando de Euskal Telebista.

Industria vasca, el naufragio permanente

Autor: Lluís Rodríguez Algans y Jon Bernat Zubiri Rey

Hordago – El Salto

Euskal Herria es a veces considerada un referente en relación a la forma de articular la política industrial, lo que se supone que atañe a la intervención de los gobiernos forales y autonómico en el apoyo a las actividades industriales. Pero la crisis industrial de las últimas cuatro décadas es un proceso inequívoco, y algunos casos recientes de gestión por parte del Gobierno Vasco demuestran que la inacción y la defensa patronal son la norma de actuación.

La crisis económica de finales de los 70 y 80, unido a las imposiciones de la Unión Europea, llevaron a los gobiernos del PSOE y PNV a impulsar un perfil de política industrial neoliberal acelerando la destrucción de empleo y reestructuración de grandes sectores industriales y empresas emblemáticas, con fortísimo impacto sobretodo en Bizkaia. Los sectores más afectados fueron la siderurgia integral (Altos Hornos de Vizcaya), aceros especiales (Echevarría, Olarra, Aceros de Llodio, Pedro Orbezogo, Forjas Alavesas, Tubacex y Tubos Reunidos), construcciones mecanicas (Babcock Wilcox, Mecánica La Peña), construcciones eléctricas (Westinghouse, General Eléctrica), construcción naval (astilleros Euskalduna, La Naval, Astilleros Reunidos del Nervión), química (Dow Chemical), electrodomésticos línea blanca (Fabrelec, entre otras). En muchos de estos casos los despidos o cierres estuvieron sujetos a políticas estatales, por ser grandes sectores del Estado, que perjudicaron mucho más al tejido empresarial vasco frente al de otros territorios.

Según datos del último trimestre de 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la industria de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba ha pasado de suponer un 49% del Producto Interior Bruto (PIB) en 1977 a un 29% en 2007, situándose en el 24% en 2018. El empleo industrial pasó de 423.000 empleos en 1975 a 274.000 en 1986 y 194.000 en 2018, lo que supone una pérdida de 229.000 empleos netos en este periodo. Desde entonces, los niveles de paro oficial y ampliado —los desempleados que ya no buscan trabajo—, el subempleo, la exclusión social y la pobreza se mantienen estructuralmente altos, a falta de tomar medidas más allá de leves paliativos.

Al inicio de la última crisis, la industria vasca se encontraba ya en un naufragio permanente, con causas que van más allá de una política gubernamental que no ha implementado acciones eficaces para detener el proceso de desindustrialización. De hecho, la última década perdida se salda con 24.000 personas ocupadas menos en la industria gipuzkoana, 20.000 en la bizkaina, 10.000 en la alavesa y 12.000 en la navarra. Habiéndose dado una mayor pérdida de empleos hasta 2014, la mitad de los puestos de trabajo industriales se recuperaron en 2015 y 2016, inducidos por la demanda internacional, el relajo de la austeridad troikana y el bloqueo legislativo y gubernamental. En 2017 y 2018, sin embargo, la industria bizkaína ha vuelto a perder 16.000 puestos de trabajo, siempre según el INE, anulando buena parte de la recuperación en solo dos años, mientras que Navarra sumaba casi 8.000 empleos industriales adicionales en el mismo periodo. Las recientes caídas en Gipuzkoa y Araba han sido más moderadas, como también lo fue la mejora anterior.

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Reseña sobre “Ensayo de Economía Marxista. Fundamentos para proseguir la labor para una economía política marxista” de Fred Moseley (Editorial Maia, 2017)

Autor: Daniel Albarracin

Otra Mirada Social y Económica Es Posible

Ante nuestros ojos se muestra una crisis de una civilización atravesada por contradicciones que polarizan las sociedades y degradan, como jamás se vio, nuestro planeta. Son estas razones las que hacen que El capital, la obra más importante para conocer los aspectos socieconómicos de nuestra civilización, vuelva a ponerse al día. Más aún, cuando muchos de los desarrollos, incompletos pero sólidos, de la teoría del monumental genio de Marx, cobran más sentido hoy día incluso que en el siglo XIX, época en la que el capitalismo aún estaba en formación.

La obra del estadounidense Fred Moseley resulta decisiva por muchos motivos y cabe felicitar a Maia por redoblar esfuerzos por seguir trayendo obras del ámbito marxista fundamentales para comprender nuestro tiempo. En primer lugar, y a pesar de la titulación insustancial de esta obra Ensayo de economía marxista, cabe advertir de una jugosa y sistematizada aportación de contenido de primer orden.
A este respecto, el curso del paradigma marxista ha estado afectado por una historia que le ha dado forma, que implica no sólo numerosos acontecimientos y transformaciones sino también el trabajo de distintas escuelas e influencias. Desde el dogmatismo simplista y esquemático de las escuelas soviéticas hasta la vulgarización ricardiana, pasando por las reinterpretaciones y malentendidos de muchos que tomaron parcialmente o sesgadamente su obra, el marxismo ha adoptado rutas que muchas veces o bien poco han tenido que ver con los cambios reales –dando pie a justificaciones bastardas de intereses políticos creados- y muchas más se han alejado del espíritu metodólogicoabierto de la obra marxiana.
En este sentido, este trabajo de Moseley trata sobre El capital, en especial con una lectura sistematizada del controvertido debate sobre el Libro III, ofreciendo pistas para interpretar de una manera más unitaria y profunda sus dos primeros libros. Con esta lectura nos trae de nuevo una vieja pero relevante disputa originada por las críticas ricardianas sobre el ciclo del capital y, más particularmente, el problema de la transformación. Sin embargo, esta obra va más allá y no sólo termina con este falso debate sino que aprovecha para tumbar los fundamentos de otras escuelas económicas tanto convencionales como heterodoxas.
También contribuye con una actualización de la teoría marxista del dinero en el marco de economías con monedas no convertibles, cubriendo un espacio que la escuela marxista estaba perdiendo con otras aportaciones de escuelas heterodoxas alternativas.
El libro culmina con un documento sintético con altas implicaciones políticas que aporta razones para considerarque la economista marxista y su método de análisis superan por su capacidad explicativa al resto de paradigmas convencionales de interpretación económica. Su fuerza como discurso resulta rotunda e incontestable, por lo que sugerimos su lectura. En esta reseña nos detendremos, no obstante, en sus aspectos analíticos que se derivan de sus primeros tres capítulos.
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Precariedad y tiempo de trabajo: los perfiles del subempleo

Autor: Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En artículos anteriores hemos señalado la expansión del empleo atípico, o precario, durante los últimos años, especialmente los problemas de subempleo (parcialidad involuntaria), temporalidad y rotación en el puesto de trabajo. A su vez, hemos mostrado que el subempleo se concentra principalmente entre las mujeres, mientras que el sobre-empleo se focaliza en los hombres. Complementando ambos análisis nos preguntamos: ¿qué características presentan las personas subempleadas?

Con este objetivo y utilizando los microdatos disponibles de la Encuesta de Población Activa, elaborada por el INE, analizamos las características que incrementaron la probabilidad de estar en situación de subempleo durante el año 2018. Para ello es útil estimar un sencillo modelo de regresión logística que permite observar de manera conjunta las distintas características que presenta este colectivo, en consecuencia se incluyen las siguientes variables:

– Subempleo: la variable a explicar se define como la situación de tener un contrato de menos de 40 horas semanales y desear trabajar más horas.

– Género: distingue entre hombres y mujeres, ya que en base a estudios previos parece ser un determinante fundamental.

– Tipo de contrato: diferencia entre contratos temporales e indefinidos.

– Nivel de estudios: distingue si se ha alcanzado el grado universitario respecto a los demás niveles educativos.

– Edad: identifica como joven a las personas entre 20 y 29 años.

– Región: elige aquellas provincias que presentan una elevada tasa de paro, en otras palabras, aquellas regiones cuya tasa de paro es superior a la mediana del conjunto del país.

– Estado civil: distingue entre aquellas personas que están casadas respecto a las que no lo están.

De esta forma se incluyen los principales rasgos que se pueden observar en lo que, de acuerdo a la teoría de la segmentación laboral, se conoce como el segmento secundario o, más habitualmente, como empleos precarios. Por simplicidad no se distinguen otras formas de empleo atípico (como son los indefinidos fijo-discontinuos), y para mantener un número de variables explicativas reducido sólo se incorpora el nivel de estudios como forma de aproximación a las categorías profesionales, aunque lógicamente existen otros muchos aspectos que determinan la carrera profesional.

Los resultados del modelo se encuentran en el Gráfico 1: como se puede observar todas las variables incluidas son significativas e incorporan información relevante. La interpretación es muy sencilla, los valores superiores a 1 indican que es más probable estar en subempleo que no estarlo, los valores inferiores a 1 indican lo contrario. Si el valor es exactamente 1 entonces no hay ninguna relación entre los factores considerados.

En primer lugar, la probabilidad de ser mujer y estar en el subempleo es de 2.76 veces a 1. Por su parte, la probabilidad de tener un contrato temporal y estar en el subempleo es de 2.65 a 1. Claramente, son las principales características que muestran las personas subempleadas y, además, lo hacen en una proporción similar.

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Impacto de la crisis en la economía del trabajo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey y Endika Alabort Amundarain

Blog Lanaren Ekonomia en Hordago – El Salto

La realidad laboral se confronta permanentemente con la publicación de datos y las lecturas interesadas que se realizan. Los mandatarios vascos han construido un relato sobre la buena marcha de nuestra economía, fundamentada en el aumento de la producción y la contratación respecto a los años más duros de crisis. El optimismo cortoplacista se ha impuesto en el imaginario colectivo, difundiéndose el mantra de la recuperación. Pero tengamos claro que la última “década perdida” ha tenido un fuerte impacto contra el trabajo y los sueldos que no ha sido revertido y que, además, continúa en la actualidad. La breve recuperación se agota, dejando atrás una crisis mientras ya asoman los indicios de la siguiente. La base de datos del Instituto Nacional de Estadística permite consultar los resultados hasta el fin del 2018 y dar una visión bastante completa de la situación durante la última década. En este análisis tendremos en cuenta los cuatro territorios peninsulares de Euskalerria, Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Nafarroa. Expondremos a continuación las cuatro principales consecuencias que ha tenido la crisis para las personas trabajadoras.

La primera consecuencia ha sido el reemplazo sexual de las personas trabajadoras. Desde el inicio de la década hasta hoy hay 125.000 hombres menos trabajando a jornada completa en los cuatro territorios, mientras que en los últimos tres años suman 33.000 mujeres más con este tipo de contrato. Desde el inicio de la década se han creado 25.000 nuevos puestos de trabajo a jornada parcial, y dos tercios de ellos han sido ocupados por hombres. Aún así en la actualidad el 27% de las mujeres trabaja a jornada parcial, lejos del 7% de los hombres en esta situación. Este fenómeno es especialmente grave si prestamos atención a los salarios. El sueldo medio bruto de un contrato a tiempo completo es de 2.500 euros al mes, mientras que el de tiempo parcial es de 1.000. De entre las personas trabajadoras que perdieron su trabajo en los últimos diez años, dos tercios trabajaban por cuenta propia (empresarios, autónomos, cooperativistas), y el último tercio eran asalariadas. Debido a este reemplazo sexual, hoy hay 84.000 mujeres menos trabajando en el hogar, mientras que 10.000 hombres más ubican su actividad en casa.

Empleo industrial por errialdes 2

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Hacer sindicato. Hacer el futuro

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

A día de hoy, 6 de marzo de 2019, la OCDE ha informado de que una nueva recesión económica está a las puertas de Europa. La desaceleración es ya un hecho en Alemania y la destrucción de fuerzas productivas ha alcanzado a Italia, mientras los perversos efectos de la guerra comercial iniciada por el presidente norteamericano Donald Trump con el resto del mundo empiezan a notarse por doquier, desde las exportaciones automovilísticas alemanas a las cuentas de los grandes gigantes empresariales chinos.

Europa, además, tiene sus propios problemas graves: el Brexit que inicia un proceso que puede llevar a la fragmentación futura de la Unión, los desequilibrios crecientes entre el Sur y el Norte de la UE, los enfrentamientos velados entre la burocracia de Bruselas y el llamado Grupo de Visegrado (un conjunto de países del Este que critican fuertemente la política migratoria de la Unión y que se articulan entorno al proyecto populista de la ultraderecha). Y, muy señaladamente, la cada vez más extendida conciencia de que las medidas implementadas para combatir la crisis del 2007 en la Eurozona (la combinación de austeridad para las clases populares y flexibilización cuantitativa para las grandes empresas y las entidades financieras) realmente no han solucionado nada. El Banco Central Europeo avisa de que concederá más liquidez (más dinero de los contribuyentes) a los bancos y de que no subirá los tipos de interés como estaba previsto, en un reconocimiento tácito de que las cosas van peor de lo que se pensaba y de que la crisis, que nunca terminó de remontarse, vuelve a apuntar en el horizonte. Algo que era de esperar, porque realmente no estamos ante una crisis coyuntural más del capitalismo, sino ante una auténtica sacudida de sus más profundos cimientos en un movimiento caótico que nos llevará en una dirección inédita.

Y en esta crisis, que es también una acusada crisis de valores y de las narrativas sociales que nos han acompañado desde hace décadas, aparecen también los monstruos: la ultraderecha avanza en todo el mundo. Gana elecciones en Estados Unidos, América Latina y Europa. Construye una auténtica internacional de la intolerancia y la insolidaridad. Empieza a despuntar, también, en nuestro país. Y deja a las claras, allá donde gobierna, su evidente pero en ocasiones oculta vinculación con lo que más desean los capitalistas: las reducciones de impuestos a los ricos de Trump o del gobierno italiano, las medidas draconianas y autoritarias, cercenando derechos civiles, de Bolsonaro o Salvini, y la agresión directa a los intereses de la clase obrera, concretada en medidas como la Ley de esclavitud de Orbán en Hungría (una ley que permite hacer 400 horas extra al año a los trabajadores, que podrán ser compensadas por el empleador en los tres años siguientes, entre otras medidas antisociales) o la pretensión brasileña de hacer desaparecer los juzgados laborales, obligando a que las reclamaciones de los trabajadores se vean ante los juzgados civiles y con la legislación común de los contratos.

Pero lo más preocupante de todo no esto, sino la absoluta parálisis e inanidad de la izquierda parlamentaria socialdemócrata o neopopulista. Su incapacidad para estar a la altura de la brutal apuesta de las clases dirigentes, que se saben en una gran encrucijada histórica y quieren garantizar que el rumbo que toma nuestra sociedad en decadencia es favorable a sus intereses y, por tanto, absoluta y dramáticamente contrario a los nuestros.

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El trabajo, ese gran problema

Autor: Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Con frecuencia se ha utilizado la expresión “década perdida” para referirse a esta última, puesto que el PIB per cápita se mantiene actualmente en valores muy similares a los de hace diez años, antes de que se iniciase la Gran Recesión.

Sin embargo, la crisis y el proceso de crecimiento económico al que asistimos durante estos últimos años no ha afectado a todo el mundo de la misma forma. Son muchas las personas que han visto cómo sus ingresos se estancaban, pero también son muchas las que hoy viven peor que antes: siguen en una situación de desempleo estructural, o bien sus salarios han retrocedido, están afectadas por elevados niveles de precariedad y carecen de expectativas de mejora.

Para la mayoría de la gente, el trabajo sigue siendo un enorme foco de preocupación e inseguridad. O bien porque carece de trabajo –y por tanto de ingresos–, o bien porque el trabajo que tiene es enormemente precario e inestable, o bien porque –para buena parte de la población empleada– trabajar es sinónimo de largas jornadas laborales difícilmente compatibles con la vida familiar y personal. Por acción o por omisión, por activa o por pasiva, el trabajo sigue siendo “un gran problema” para millones de personas en nuestro país.

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En qué consiste el plan aprobado por el Parlamento Europeo para favorecer a la banca y los planes privados de pensiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Público.es

Este jueves 4 de abril se aprobó en el Parlamento Europeo el denominado “Producto paneuropeo de pensiones individuales” (PEPP) gracias a los votos a favor de los liberales y los populares (PP, Ciudadanos, PNV, UPyD, PdCaT…) y con la abstención de los socialistas (el motivo aludido es que “no era un verdadero enfoque paneuropeo”). El bloque de la izquierda unitaria y los verdes (Podemos, Izquierda Unida, Equo, ERC…) votaron en contra y además presentaron una enmienda para retirar esta medida, pero no prosperó (en parte debido al voto en contra de los eurodiputados socialistas, que en esta ocasión curiosamente no se abstuvieron). ¿A qué se debe esta diversidad en los votos? ¿En qué consiste el PEPP?

En realidad esta medida llevaba tiempo perfilándose en las instituciones europeas: la Comisión Europea ya le dio el visto bueno hace casi dos años. Su objetivo siempre ha sido explícito: “los productos paneuropeos de pensiones individuales servirán para fomentar la competencia entre los proveedores de pensiones, otorgando a los consumidores más posibilidades de elección a la hora de colocar sus ahorros”. Se busca la “uniformidad de las normas a nivel nacional y de la UE”, para lograr “el desarrollo de un mercado de pensiones a escala de la UE competitivo y de gran dimensión”. Estos planes de pensiones “podrán ser ofertados por una amplia gama de proveedores, tales como compañías de seguros, bancos, fondos de pensiones de empleo, empresas de inversión y gestores de activos”. Por último, “se anima a los Estados miembros a conceder a los PEPP el mismo trato fiscal que actualmente se dispensa a los productos nacionales análogos que ya existen”.

En román paladín, por si a alguien se le escapa lo que subyace en todo esto: este plan paneuropeo marca el inicio de una serie de reformas legislativas en los parlamentos nacionales que favorecerán y ampliarán el negocio de las entidades financieras que hacen negocio con los fondos privados de pensiones. Nada nuevo bajo el sol, porque nuestros Estados ya dan facilidades y bonificaciones fiscales a estos productos, pero lo llamativo de este asunto es que ahora el trato privilegiado a este segmento del sector privado se articulará y coordinará desde a nivel europeo, lo que no hará sino intensificar las ventajas que tienen las entidades financieras a la hora de lucrarse con los ahorros de la gente. El texto aprobado lo deja claro: “los proveedores podrán desarrollar PEPP en varios Estados miembros, agrupar activos más eficazmente y lograr economías de escala”.

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Impuestos, garantía de libertad y democracia

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Los tres partidos de la derecha coinciden machaconamente en el mantra de que bajar impuestos es bueno per sé. Nos dicen que es bueno para la economía porque favorece el crecimiento y la creación de empleo, que lo es para aumentar los ingresos públicos y para que el resto de agentes económicos (personas y empresas) ganemos en libertad, pues donde mejor está el dinero es en nuestros bolsillos. Y nos dicen, finalmente, que los impuestos se utilizan sin otro propósito que engordar al Estado

La baja conciencia fiscal de los españoles contribuye a una cierta ignorancia sobre lo que realmente son los impuestos y para qué sirven. Y que la gente termine creyendo que argumentos como los que esgrimen las derechas son ciertos.

Las evidencias históricas y los estudios empíricos demuestran claramente que las dos primeras afirmaciones que hacen las derechas son falsas o que para que pudieran ser ciertas tendrían que darse una serie de circunstancias, sin las cuales es imposible conocer la responsabilidad real que una bajada de impuestos tiene en el crecimiento o la recaudación. Esto es así porque ambos dependen sobre todo de otras variables distintas que los tipos impositivos y que además varían a lo largo del tiempo. La tercera de las afirmaciones no se puede comprobar empíricamente, pero no por ello tenemos que darla por buena: una parte de la población quizás perdiera libertad al tener que renunciar a cierta proporción de sus ingresos, pero la mayor parte la ganaría al poder acceder a bienes y servicios públicos esenciales para ejercer la ciudadanía y que, sin los impuestos, nunca estarían a su alcance.

Y, por último, afirmar que los impuestos sólo sirven para engordar al Estado es también una gran simpleza. Los impuestos son los principales ingresos con los que se pueden financiar servicios públicos, que no existirían sin ellos o podrían disfrutarse sólo a precios desorbitados. Además, los impuestos generan incentivos y desincentivos de determinadas conductas (no fumar o contaminar menos, por ejemplo) que conforman una determinada forma de vivir y gestionar lo común y articulan el modelo de convivencia por el que colectivamente queremos apostar. Creo que se puede afirmar con rotundidad que sin impuestos solo los poderosos podrían definir el modo de vida colectivo de una sociedad.

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Europa, de la debilidad a la crisis

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

La Unión Europea está a las puertas de atravesar otros de sus recurrentes malos momentos. La crisis empieza a parecer su estado natural. No es sólo el Brexit, que, pese a todo, puede acabar resolviéndose de una manera favorable para la permanencia del Reino Unido en la UE, vía nuevo referéndum, o para la implementación un nuevo estatus de asociación de los británicos, al estilo noruego, que les dejaría atados al mercado común. No son, tampoco, sólo los crecientes nubarrones que se anuncian para las próximas elecciones europeas de mayo, en las que las fuerzas populistas de extrema derecha pueden alcanzar cerca de un tercio de los escaños en el Parlamento Europeo, dando por finiquitado el bipartidismo de facto en la Europa de los mercaderes, e iniciando una era de conflictos en el seno de las propias clases dirigentes europeas.

Es que, además, el crecimiento económico de la zona euro está, en estos momentos, cerca del estancamiento. Existe un elevado riesgo de recesión y deflación. El business as usual no puede implementarse como acostumbra. Los problemas se acumulan en la Casa de Común de los europeos, desde hace tiempo ya convertida en la Casa Común de los negocios para una élite ultraliberal que, embutida en diversos ropajes, ya vestidos de socialdemócratas, ya disfrazados de liberales-conservadores o de populistas, han entendido la unidad de Europa como un asunto, fundamentalmente, de libertad para los grandes flujos de capitales.

Las autoridades económicas europeas temen un estancamiento a la japonesa en el continente. La crisis nunca se resolvió del todo. La flexibilización cuantitativa del Banco Central Europeo no se va a poder abandonar en ningún escenario plausible. El BCE sigue inundando de liquidez a la banca y no tiene claro cuándo podrá subir los tipos de interés, ante la atonía productiva. Esa especie de “keynesianismo al revés” del BCE que. lejos de impulsar con gasto público productivo la demanda agregada generando igualdad y crecimiento, lo que hizo (y hace) fue reanimar los ímpetus especulativos de unas entidades financieras liberadas de activos tóxicos gracias a una fenomenal transfusión de rentas de los contribuyentes (en puridad, los trabajadores) hacia sus balances, no puede evitar lo inevitable: con una desigualdad y precariedad crecientes, la demanda se resiente, y la presunta locomotora del crecimiento europeo no llega ni a ponerse en marcha.

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“Nos quieren hacer creer que no se pueden salvar las pensiones públicas” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

Diario de Avisos (Tinerfe Fumero)

Doctora en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la London School of Economics, ha dado conferencias en las universidades de medio mundo. Hoy, gracias a la Fundación CajaCanariasMiren Etxezarreta (Ordicia, 1936) diserta en el Foro Enciende la Tierra (Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, 20.00 horas) sobre la evolución del capitalismo.

-Hace 10 años seguía preguntándose sobre por qué había ricos y pobres. ¿Ha llegado a una conclusión?

“Sí, hace tiempo. Hay ricos y hay pobres porque los ricos han conseguido hacerse con el dominio de las fuentes de riqueza, han absorbido la riqueza que producen los trabajadores, y además tienen toda la capacidad para tomar las decisiones que les convienen”.

-¿Les beneficia a los ricos la revolución tecnológica actual?

“Por supuesto. Es que la hacen ellos. La tecnología es producida por aquellos que dominan el capital y que buscan cómo aumentar sus beneficios. No es una tecnología socialmente elaborada”.

-¿Pero el avance tecnológico no democratiza, como, por ejemplo, el acceso a la información que supone Internet?

“No lo veo así. Efectivamente, tienen algo de eso, porque si no, usted y yo no tendríamos un teléfono móvil a nuestro lado ahora mismo. Nos son parcialmente útiles, pero no los hemos inventado nosotros. Internet es un aparato militar asumido por los propietarios del capital, o sea Facebook, Google y demás”.

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