Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Repartir las horas de trabajo es la mejor forma de crear empleo

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 54 de La Marea

A pesar de que existen muchos tópicos sobre lo vagas que son las personas que viven en el sur de Europa en comparación con las del norte, lo cierto es que cuando uno observa los datos comprueba cómo son los trabajadores de los países del sur los que más horas echan en el trabajo. Por ejemplo, en Grecia el número de horas que trabaja cada empleado de media fue en 2016 de 2.045 horas, mientras que en países como Alemania fue de 1.363. Así las cosas, podríamos decir que un trabajador alemán trabaja de media un 33% menos que uno griego, lo que vendría a traducirse en unas dos horas al día menos. No está nada mal.

España no se queda atrás: el número medio de horas trabajadas por trabajador fue en 2016 de 1.695 horas, situándose en un punto intermedio entre Grecia y Alemania, pero claramente por debajo de la mayor parte de los países del norte de Europa. Un simple ejercicio nos podría ofrecer interesantes reflexiones: si tomásemos todas las horas trabajadas –remuneradas- por los empleados de España y las repartiésemos entre todos ellos incluyendo a los parados de forma que cada uno de ellos trabajase de media lo mismo que un trabajador francés, entonces la tasa de paro española caería automáticamente al 4,7%. Sin incrementar en nada el número de horas, simplemente repartiendo solidariamente todas las que ya se realizan. Interesante, ¿verdad? Pero si hiciésemos lo mismo de manera que trabajásemos de media lo mismo que un trabajador alemán, ¡entonces no tendríamos suficientes parados para repartir las horas! Necesitaríamos traer parados de otros países para poder repartir todas las horas de trabajo remuneradas que se realizan en el país.

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El escándalo de Madrid Calle 30 que empobreció a ciudadanos y enriqueció a constructoras

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

Cuando el Ministerio de Fomento cedió la circunvalación M-30 al Ayuntamiento de Madrid en 2004, el gobierno de Gallardón decidió iniciar su reforma y presentarla como logro central de su mandato municipal. Pero la reforma de una infraestructura de esas características requería, en condiciones normales, un plazo de tiempo muy superior a los cuatro años, por lo que la única forma de terminar las obras a tiempo para sacar pecho de cara a las elecciones municipales era llevar a cabo prácticas excepcionales que lograran acelerar sobremanera el proceso. Estas prácticas van desde lavulneración de la legislación de protección medioambiental y de la salud (constatada por tribunales y que convierte a las obras en ilegales) hasta el incremento desorbitado de horas laborales extraordinarias que sufrieron los trabajadores (seis de ellos murieron durante el transcurso de las obras), pasando por la violación sistemática de los trámites administrativos. Todo con tal de acabar las obras a tiempo, independientemente del daño económico, social y medioambiental que pudiera generar. Una actuación abominable que no puede quedar impune.

Ni que decir tiene que este acelerón encareció extraordinariamente el proceso. Las obras de reforma se presupuestaron por 2.458 millones de euros, pero finalmente supusieron un coste de 3.508 millones de euros, un 42% más. Estamos hablando de mucho más de la mitad del presupuesto anual del ayuntamiento, lo que incrementaba la deuda hasta un nivel que no estaba permitido por las autoridades europeas. Para disimular el estropicio, Gallardón privatizó parcialmente la empresa pública encargada de reformar la M-30 y escondió ahí la deuda para que no pudiese ser achacada al ayuntamiento. Pero se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y en 2011, tras una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, el gobierno del PP tuvo que dar marcha atrás y trasladar toda la deuda de la empresa mixta al ayuntamiento, lo que hizo que la deuda municipal se disparara hasta situar a la capital del país en la ciudad más endeudada de todas y con mucha diferencia.

Lo peor de todo es que en este mezquino intento de ocultar el cadáver bajo la alfombra, el gobierno de Gallardón volvió a vulnerar todo tipo de preceptivos legales. La normativa no contempla en ningún sitio que se pueda privatizar (ni siquiera parcialmente) la gestión de una calle pública. Esto no ocurre en ninguna otra parte del mundo porque la gestión de una calle no es susceptible de ser llevada a cabo por empresarios particulares ya que no se cobra a los usuarios de la carretera y los únicos ingresos de la empresa provienen del ayuntamiento. Este extrañísimo modelo de gestión encareció la factura del Ayuntamiento, que pasó a pagar por conceptos por los que antes –cuando la empresa era 100% pública– no pagaba, como dividendos, impuestos de sociedades, IVA e intereses por el préstamo del socio privado. De hecho, desde 2005 hasta 2017 el Ayuntamiento ha pagado 597 millones de euros por estos conceptos, una cantidad que se hubiese ahorrado si la empresa hubiese sido 100% pública. Para que nos hagamos una idea de las prioridades del gobierno del PP, ese volumen es superior a lo que el equipo de gobierno del Partido Popular presupuestó para gasto social en 2015. Además, puesto que la privatización está blindada por contrato, si no cambian las cosas el Ayuntamiento tendrá que pagar hasta 2040 unos 1.250 millones de euros más por estos motivos. Un agujero en toda regla para las arcas municipales.

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Aún con palos en las ruedas, Madrid se mueve

Autor: Carlos Sanchez Mato y Eduardo Garzón Espinosa

Público.es

El pasado viernes 17 de noviembre el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), aceptó imponer medidas cautelares a solicitud de Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid y ordenó paralizar inversiones del Ayuntamiento de Madrid por valor de 275 millones de euros. Contra esta medida el gobierno municipal va a presentar un recurso de reposición y medidas alternativas para no tener que detener ninguna de las inversiones previstas. Es una muy mala noticia que el TSJM haya aceptado la solicitud de la Delegación del Gobierno. Porque nadie, ni en Madrid ni en el Estado español puede salir ganando con la paralización de obras de mejora en la vía pública, de reformas en cementerios, de compras de nuevos autobuses, de reparaciones en mobiliario urbano, de ampliaciones en polideportivos, de plantación de árboles, de reformas en mercados municipales, de instalación de calefacción para colegios públicos, de rehabilitación de patrimonio verde, de desarrollo de servicios para centros de mayores, de habilitación de nuevas áreas infantiles y de nuevos carriles-bici y bicicletas, etc, especialmente teniendo en cuenta que el Ayuntamiento que las realiza tiene dinero de sobra para ello. Sencillamente, nadie puede entenderlo. La actuación de Delegación de Gobierno, dirigida por Concepción Dancausa parece anteponer la disputa política a los intereses de la ciudadanía madrileña.

Y es que la argumentación que ha utilizado Delegación de Gobierno para pedir estas paralizaciones tiene una base jurídica poco firme ya que se basa en repetir que las inversiones que intenta paralizar ponen el riesgo el cumplimiento de la Regla de Gasto en 2017 por parte del Ayuntamiento de Madrid. Pero eso no responde a la realidad: esas inversiones fueron aprobadas mediante una fórmula administrativa denominada “inversiones financieramente sostenibles” que viene recogida en la disposición adicional sexta de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. En el apartado cuarto de la citada ley se deja bien claro que dichas inversiones no computan para la Regla de Gasto al estar financiadas con superávit del ejercicio anterior. “El importe del gasto realizado (…) no se considerará como gasto computable a efectos de la aplicación de la regla de gasto”, puede leerse bien claro. Por lo tanto, ni un solo euro de esos 275 millones de euros para inversiones pone en riesgo el cumplimiento de la Regla de Gasto. La argumentación se aleja de la realidad y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que no ha entrado a valorar el fondo del asunto objeto de controversia, requiere medidas cautelares. Esto obliga al Ayuntamiento a adoptar medidas alternativas que permitirán el cumplimiento del auto sin que ello suponga otra cosa que dificultar el avance de dichas inversiones.

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Curso en Leioa (22-nov – 10-ene, 12:00) : La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey, Eduardo Garzón Espinosa, Jose Luis Carretero Miramar, Alvaro Briales Canseco, Observatorio Metropolitano y Yayo Herrero

Curso que realizaremos en las siguientes semanas en Leioa, en la Facultad de Ciencias sociales de la Euskal Herriko Unibertsitatea (seminario D). La idea es seguir el curso on line “La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo” que realiza la Fundación de los Comunes

http://aula.fundaciondeloscomunes.net/curso/con-el-sudor-de-tu-frente

Haremos sesiones presenciales en Leioa (Campus de Bizkaia) los siguientes miércoles (salvo el martes 5 de diciembre).

En cada sesión veremos los videos de las charlas que se van colgando semanalmente y discutiremos las lecturas propuestas, con la ayuda de una persona que, en cada una de ellas, animará la discusión presencial

1. saioa (Az-22): Postcapitalismo: mapeando las propuestas de transición (BIDEOA : Nociones Comunes ; EZtaBAIda : Andrea Bartolo)

2. saioa (Az-29): La crítica ecofeminista del «capitalismo verde» (BIDEOA : Yayo Herrero ; EZtaBAIda : Ignacio Cazcarro)

3. saioa (Ab-05): La democracia en el trabajo: cooperativismo/autogestión (BIDEOA : Jose Luis Carretero ; EZtaBAIda : Irati Mogollón)

4. saioa (Ab-13): La reducción de la jornada laboral frente a la división capitalista y patriarcal del tiempo (HITZALDIA eta EZtaBAIda : Jon Bernat Zubiri)

5. saioa (Ab-20): ¿Qué sindicalismo para el siglo XXI? La lucha obrera en la encrucijada (BIDEOA : Tomás Rodríguez, CGT Telemarketing ; EZtaBAIda : Eneko Ander Romero)

6. saioa (Ur-10): ¿Trabajo garantizado o Renta Básica? Medidas reformistas para una revolución (BIDEOA : Eduardo Garzón; EZtaBAIda : Eki Etxebarria)

SESIONES PRESENCIALES :

EGUAZTENETAN, 12:00 n

En el Seminario E Mintegian

APUNTATZEKO : jonbernatARROBAsindominio.net

(zehaztu 20-70-120 €-ko matrikula nahi duzun)

SAIOETAN PARTEARTZEA LIBRE DA

LA PARTICIPACIÓN EN LA SESIONES ES LIBRE, ABIERTA Y GRATUITA

¿Cuál es el verdadero motivo que lleva a Montoro a intervenir las cuentas del Ayuntamiento de Madrid?

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

¿Cómo es posible que Montoro haya decidido intervenir las cuentas de un ayuntamiento que tiene más de 1.000 millones de superávit y que ha reducido la deuda un 40% en apenas dos años? Lo lógico en principio es pensar que una intervención de las cuentas tiene sentido cuando su administración responsable tiene problemas económicos, pero no es el caso del Ayuntamiento de Madrid. ¿Entonces?

La explicación oficial del Ministerio radica en que el Ayuntamiento de Madrid, aunque tenga superávit y reduzca deuda, incumple la Regla de Gasto. Esta Regla nació en 2012 con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF) -que es el desarrollo del reformado artículo 135 de la Constitución Española- y su razón de ser es limitar la cantidad de gasto que puede registrar una administración pública. Ese límite no tiene nada que ver con los ingresos (como podría parecer lógico, para no gastar más de lo que se ingresa), sino que queda fijado en función del crecimiento estimado de la economía española (la estimación la realiza el Ministerio y, por cierto, raramente acierta con ella). Por lo tanto, esta Regla suele provocar que el gasto de las administraciones sea menor que los ingresos, para que así quede suficiente dinero sin gastar, engrose el superávit y pueda ser utilizado para pagar deuda a los bancos. Ése es el objetivo de la Regla de Gasto (recordemos, hija del artículo 135 de la Constitución): priorizar el pago de la deuda frente a cualquier otro tipo de gasto público.

Por lo tanto, lo que el Ministerio está criticando del Ayuntamiento de Madrid no es que tenga las cuentas saneadas (que a todas luces las tiene), sino que haya incrementando tanto la inversión y el gasto social y provocado por lo tanto una notable reducción del superávit y del dinero que se paga a la banca. Pero es que en esto consistía el proyecto económico que Ahora Madrid recogía en su programa electoral y que está aplicando exitosamente: priorizar -a diferencia de lo que ocurría con gobiernos del PP- la gestión honesta y eficaz de los recursos públicos con el objetivo de maximizar el bienestar de la ciudadanía madrileña. Poner la economía al servicio de la gente y no de los bancos. Para ello es preciso utilizar el dinero del Ayuntamiento en aras de incrementar las inversiones y el gasto social, que en sólo dos años han crecido un 102% y un 74%, respectivamente. Evidentemente, todo ese dinero que se utiliza en mejorar la ciudad es dinero que dejas de tener en la cuenta bancaria, que dejas de utilizar para engrosar el superávit y que dejas de utilizar para pagar deuda a los bancos.

Pero lo cierto es que el Ayuntamiento de Madrid no es la única administración que incumple esta particular regla. De hecho, la administración de cuyas cuentas es responsable el ministro Montoro, la administración central, ha incumplido sistemáticamente esta regla (con la excepción de 2016, y debido a un cambio de metodología). Lo mismo ocurre con muchas comunidades autónomas y otros muchos ayuntamientos. Entonces, ¿por qué esa evidente obsesión del Ministerio con Madrid, que le ha llevado por primera vez en la historia a intervenir las cuentas de un ayuntamiento por este motivo?

Muy fácil: porque el superávit del Ayuntamiento de Madrid es el más voluminoso de todos y es el que más necesita Montoro para presentar unas cuentas bonitas en Bruselas.

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Curso “Con el sudor de tu frente: La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo”

Autor: Consejo de Redacción, Eduardo Garzón Espinosa, Jon Bernat Zubiri Rey, Jose Luis Carretero Miramar y Yayo Herrero

Aula Virtual Fundación de los Comunes

«Ganarás el pan con el sudor de tu frente»: maldición bíblica, justo castigo divino que pesa sobre nuestras vidas porque «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades». Trabajar, trabajar y trabajar, emprender, buscar trabajo, tomarse el fracaso como «oportunidad». Tiempos de austeridad, de «hacer los deberes», «apretarse el cinturón», «menos politiqueo y más trabajar». El reto del Gobierno: «20 millones de personas trabajando en 2020». La panacea que todo lo justifica: «no hay mejor política social que crear empleo».

Vivir para trabajar parece ser la única solución imaginable en los discursos dominantes. Paradójica solución mientras millones de personas no pueden acceder a ningún empleo y mientras cada vez hay más pobres que de hecho tienen empleo(s). Se profundiza la desconexión entre empleo y acceso a derechos básicos: los trabajos de mierda se expanden por todas partes, se intensifica la precarización y se complejizan las estrategias vitales que ya no pasan por el mercado laboral. Somos pobres de tiempo, de trabajos con sentido y los salarios no alcanzan, pero la ética del trabajo se eleva como dogma de fe.  Globalmente, la salida de «más neoliberalismo» a la que se nos ha arrojado tras la crisis de 2008 nos sitúa en un mundo de dueños —como dice Rita Segato— en el que, según Oxfam, «ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial»: el término «desigualdad» se queda muy corto. Pero además, si por un lado hemos de reivindicar una radical redistribución de la riqueza, por otro lado la destrucción medioambiental y la crisis energética nos recuerdan cada día que urge avanzar en otros modelos de producción, intercambio y consumo realmente viables, democráticos y sostenibles —especialmente en el Norte Global—. En este panorama, quedan pocas dudas que la auténtica utopía es creer que el capitalismo va a poder sostenerse mucho más sin arrasar todo a su paso: más realista, y esperanzador, resulta imaginar todo lo que podríamos hacer, y de hecho ya estamos haciendo.

Frente a la barbarie capitalista, han emergido con fuerza múltiples alternativas al trabajo asalariado como centro de la sociedad, a la productividad como único valor y a la competencia como relación básica con el mundo. Desde Nociones Comunes, os proponemos un recorrido sintético por algunas de las principales alternativas que los movimientos sociales tienen sobre la mesa. Huyendo de los debates dicotómicos y simplificadores, os proponemos un sucinto recorrido para poner a discutir las propuestas radicales —de raíz— que apuntan hacia el horizonte de una buena vida. ¿Cuáles son las premisas fundamentales de estas alternativas? ¿Qué condiciones exigiría su puesta en marcha y viabilidad? ¿En qué se complementan o se contradicen? ¿Cómo estamos siendo, y seremos, capaces de llevarlas a cabo? Estas y otras preguntas obligadas para hacernos cargo colectivamente de lo que se nos viene, para imaginar y abrir los caminos hacia una transición más allá del capital.

De Martes, 21 Noviembre, 2017 hasta Jueves, 18 Enero, 2018

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“Todo es cuestión de la redistribución de la renta, de la riqueza y del poder” [Entrevista a Eduardo Garzón]

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Mundo Obrero

Desmontando los mitos económicos de la derecha. Guía para que no te la den con queso. Eduardo Garzón. Península

El libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha” se presentará en la Fiesta PCE 2017 el sábado 30 de septiembre de 16:30 a 17:30h en la Carpa de libros “Vanesa Segura”.
Eduardo Garzón es economista y asesor de economía en el Ayuntamiento de Madrid. Ha publicado el libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha. Guía para que no te la den con queso” (Península, 2017) del que afirma estar “escrito de forma sencilla para que cualquier lector o lectora, independientemente de sus conocimientos en economía, pueda conocer las mentiras de la derecha y así evitar ser engañado”.

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La gran estafa del rescate a la banca

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

El Banco de España ha publicado esta semana su informe anual en el que estima el coste de las ayudas públicas a la banca. Este documento, con datos correspondientes al 31 de diciembre de 2016, eleva las ayudas en forma de capital otorgadas por el FROB (organismo del Estado) a 54.353 millones de euros, de los cuales solo se han recuperado 3.873 millones, lo que supone el 7,1%. Para que nos hagamos una idea de esta cantidad, desde 2010 hasta 2015 se han recortado 78.000 millones de euros en educación, sanidad, vivienda, desempleo, cultura e investigación.

La institución estima que se espera recuperar un total de 14.275 millones de euros. Sin embargo, hace apenas un año, el FROB fijaba esta cifra en 16.000 millones, lo que demuestra que las expectativas son aún peores, y no sabemos cuánto más pueden empeorar. Tampoco debemos olvidar que las ayudas a la banca no solo han tenido la forma de capital, por lo que el dinero público comprometido ha sido muy superior al de las cantidades citadas.

De hecho, recientemente el Tribunal de Cuentas cuantificó el volumen total de dinero público que hemos comprometido todos los ciudadanos: 251.563 millones de euros, una cantidad astronómica equivalente a la cuarta parte de lo que genera la economía española en un año. Esta cantidad incluye no solo las aportaciones de capital (dinero entregado a la banca con la intención de que sea permanente), sino también los avales (respaldo de lo público en caso de que las cosas se le pongan feas a la banca), garantías por la compra de entidades y determinados créditos extraordinarios en algunos procesos de reestructuración. Si bien parte de ese dinero ha sido devuelto y no supondrá pérdidas, llama la atención que ninguna otra empresa privada haya recibido un trato similar.

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La “primavera” del empleo

Autor: Carlos Sanchez Mato y Eduardo Garzón Espinosa

Público.es

El pasado lunes 4 de septiembre conocimos los datos de paro registrado y de afiliación a la Seguridad Social correspondientes a agosto y descubrimos que se había producido la mayor destrucción de empleo en dicho mes desde 2008. De hecho, el día 31 de agosto se volatilizaron 266.362 contratos. Nunca antes se había destruido tanto empleo en un solo día. Ni siquiera el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, pudo ocultar su preocupación reconociendo que estos datos “representan un problema, no sólo en términos estadísticos sino para los derechos de los trabajadores”.

En efecto, lo que estos datos están desvelando es un mercado laboral caracterizado por una intensa contratación temporal que aumenta fuertemente en épocas estivales pero que desaparece automáticamente con su fin. Según la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo, una cuarta parte de los contratos que se firman en España dura menos de siete días. La duración media de un contrato en julio de 2007 era de 73 días, en julio de 2017 ha sido de 49 días. Y el acceso a empleos eventuales no es un capricho de los trabajadores: según datos del INE, el 91,4% de ellos prefiere uno de duración indefinida pero no lo encuentra.

No se podía esperar otra cosa de un mercado laboral regulado conscientemente por el PSOE y el PP mediante una legislación profundamente laxa con las obligaciones de los empresarios e intensamente restrictiva con los derechos de los trabajadores. Esta regulación laboral ha sido la guinda del pastel que conformaba el modelo productivo concentrado en el turismo de bajo valor añadido y en la construcción que fue y sigue siendo fomentado por los sucesivos gobiernos estatales, junto con la elevada tasa de paro. La combinación de esos tres factores ha derivado en una bomba explosiva que ha situado a la economía española en el segundo puesto de toda la Unión Europea de los 28 en el ranking de tasa de temporalidad que agudiza aún más si cabe la brecha de género ya que los contratos indefinidos firmados por mujeres representan únicamente el 3,4% de todos los formalizados. Hasta la propia Comisión Europea deja claro en su Informe anual sobre desequilibrios macroeconómicos lo nocivo que es el uso generalizado de contratos temporales en España para la productividad y lo asociado que va este modelo a la exclusión y la pobreza.

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Los recortes en la sanidad y la educación públicas han dado alas al negocio privado

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Nos mintieron descaradamente al decirnos que los recortes en el gasto público -que ha ocasionado una merma en los servicios públicos de educación y sanidad- eran necesarios para que bajara la prima de riesgo. Ésta no bajó con los recortes, sino con la intervención del Banco Central Europeo. Este organismo podría haber actuado sin necesidad de que se realizaran recortes.

Pero es que el objetivo que perseguían al recortar no era reducir la prima de riesgo, ni el déficit público ni la deuda, sino que lo que buscaban era ampliar el margen de negocio del sector privado (en educación y sanidad, sobre todo). Es fácil de entender: si yo soy el dueño de una empresa sanitaria, a mí me vendrá bien que recorten en sanidad pública y que la calidad de su servicio empeore, porque muchos de sus usuarios vendrán a mi negocio en busca de mejor servicio aunque sea pagando.

Pues bien, según los datos del Directorio Central de Empresas en España hoy operan 16.040 empresas sanitarias más que hace tres años (de 131.740 a 147.780), un crecimiento sobresaliente espoleado al calor de los recortes públicos. También se ha dado un avance notable entre las sociedades privadas que trabajan en los niveles de enseñanza obligatoria (Primaria y Secundaria), que han aumentado un 13% al pasar de 14.366 a 16.248.

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La batalla entre el gobierno de Rajoy y el de Ahora Madrid se recrudece

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Durante todo el año 2016 -primer año con presupuestos de Ahora Madrid- el Ayuntamiento hizo un gran esfuerzo en inversión social y en inversión en infraestructuras, incrementando la primera en un 31% y la segunda en más de un 150% con respecto al año anterior, y todo ello al mismo tiempo que fue capaz de generar un superávit de 1.022 millones de euros y dejar la deuda un 32% por debajo de la que había con la llegada de Ahora Madrid.

Como este éxito supone una impugnación a la política de austeridad del Partido Popular y demuestra que otras alternativas son posibles, este partido no ha dejado de intentar obstaculizar, a través de diferentes vías, las actuaciones del gobierno de Ahora Madrid. La aspiración del PP es que el Ayuntamiento de Madrid no incremente tanto la inversión en la ciudad para que pueda registrar mayor superávit y devuelva antes la deuda a los bancos (enjuagando por el camino las cuentas de las administraciones públicas para que Montoro apruebe los exámenes fiscales de Bruselas). Pero ese objetivo es una aberración porque no sólo detrae recursos que podrían ser utilizados en mejora de la ciudad sino que es antieconómico por culpa de la penalización que conllevan los tipos de préstamos que los anteriores gobernantes firmaron con las entidades financieras.

Una de esas trabas fue la exigencia que el Ministerio de Economía –incumplidor por cierto de las reglas fiscales que trata de imponer– trasladó al Ayuntamiento de Madrid de inmovilizar 238 millones de euros del presupuesto de 2017 para que no fuesen gastados. Esta exigencia fue satisfecha por el Ayuntamiento de Madrid para evitar problemas legales pero fue al mismo tiempo compensada con el incremento del presupuesto en 302 millones de euros a través de procedimientos absolutamente legales. El resultado final fue que las actuaciones planeadas por el gobierno de Ahora Madrid no se pusieron en riesgo.

No obstante, el Partido Popular ha vuelto a la carga, esta vez a través de la Delegación del Gobierno en Madrid, requiriendo al Ayuntamiento que deshaga ese incremento del presupuesto de 302 millones de euros. De nuevo, otro intento de dinamitar el éxito de la política económica de Ahora Madrid.

Esta exigencia supondría la no realización de más del 50% de las inversiones que está ya ejecutando el gobierno madrileño (algunas de hecho ya han sido finalizadas y ya están en fase avanzada de realización 132 millones de euros de los 303 totales) y que afectan a múltiples ámbitos, desde promoción del transporte (como compra de nuevos autobuses), actuaciones en vías públicas y en patrimonio verde, reformas en edificios municipales (colegios, cementerios, centros de mayores, instalaciones deportivas, escuelas infantiles y de música…), etc.

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España no es un ejemplo exitoso de austeridad, sino todo lo contrario

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 47 de La Marea

El discurso del gobierno estatal así como de la Comisión Europea y de los economistas liberales sostiene que la economía española ejemplifica el éxito de las políticas de austeridad. Según esta visión, gracias a varios años de recortes de gasto público e incremento de los ingresos públicos –que han permitido reducir algo el déficit– el PIB de la economía vuelve a aumentar. Sin embargo, por mucho que repitan esta afirmación no sólo es absolutamente falsa sino que es contraria a la evidencia empírica. Los datos no dejan lugar a dudas: el crecimiento del PIB español ha ido acompañado de políticas de incremento del gasto y de reducción de los ingresos, aunque hayan sido tímidas. Los gobiernos de las distintas administraciones públicas suavizaron las políticas de austeridad desde 2014 –fundamentalmente debido a los ciclos electorales en los que estuvo inmersa toda la geografía española– y ese movimiento ha sido paralelo al crecimiento del PIB español, aunque no sea el único motivo que ayude a explicar esta evolución. En consecuencia, no son las políticas de austeridad las que explican el crecimiento de la economía, sino que en todo caso su reversión es precisamente lo que ha ayudado a la economía a remontar.

Para entender adecuadamente lo que estoy afirmando es importante saber qué es exactamente el déficit público y cómo funciona, algo que no entienden los economistas convencionales. Un déficit fiscal se produce cuando los gastos del sector público son superiores a sus ingresos. Pero ojo: no todos los gastos ni todos los ingresos públicos son resultado de las políticas de un gobierno. Hay gastos que se producen independientemente de lo que haga el gobierno de turno, porque dependen del ciclo económico y de otros factores involuntarios, como por ejemplo los gastos de desempleo y otras ayudas sociales (que aumentan automáticamente en épocas de recesión y disminuyen en épocas de crecimiento), las pensiones (que aumentan automáticamente con las prejubilaciones y la evolución demográfica) o los intereses de deuda (que aumentan automáticamente con el incremento de la deuda y de la prima de riesgo, y viceversa). De forma inversa, hay ingresos que se producen independientemente de lo que haga el gobierno de turno, como por ejemplo las cotizaciones sociales, el IRPF, el IVA o el Impuesto de Sociedades, pues la recaudación disminuye en épocas de recesión (hay menos empleo, menos compraventas y menos beneficios) y aumentan en épocas de crecimiento.

De ahí que tengamos gastos cíclicos (involuntarios) y gastos discrecionales (voluntarios), e ingresos cíclicos (involuntarios) e ingresos discrecionales (voluntarios). Si nos fijamos únicamente en el volumen total de déficit público (como hacen los economistas convencionales) no podremos saber si el gobierno en cuestión está aplicando políticas de austeridad o aumentando mucho el gasto y reduciendo impuestos, porque hay una parte del déficit que se produce involuntariamente. Para poder evaluar las políticas de un gobierno es necesario dividir el déficit público en dos componentes: el déficit cíclico (involuntario) y el déficit discrecional (voluntario). En el gráfico se puede observar la evolución del déficit público español desde el año 2010 hasta el 2016 atendiendo a esa composición, así como el crecimiento de la economía.

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Vídeo: ¿Por qué la gestión directa de los servicios públicos es más barata que la gestión indirecta?

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

En este vídeo explico por qué es más barato gestionar los servicios públicos municipales (como el transporte, abastecimiento de agua, servicios funerarios, etc) directamente desde el ayuntamiento que hacerlo a través de una empresa privada. Hay 4 factores explicativos fundamentales:
1) La gestión directa no requiere de la generación de un beneficio para retribuir al privado, lo que abarata el coste.
2) La gestión directa no está sujeta IVA, al contrario que la gestión indirecta.
3) La gestión directa a través de una empresa municipal 100% disfruta de una bonificación del 99% en el impuesto de sociedades, no así si la empresa es mixta.
4) La gestión directa no requiere el establecimiento de mecanismos en la organización municipal de control de la correcta ejecución del contrato, lo que ahorra recursos y medios.

Vídeo: ¿Por qué la gestión directa de los servicios públicos es más barata que la gestión indirecta?

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Aclarando dudas y confusiones sobre los datos de empleo en la ciudad de Madrid

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

La oposición del Ayuntamiento de Madrid siempre ha afirmado que el gobierno de Ahora Madrid lastra la creación de empleo, insistiendo en que la evolución del mercado laboral es peor en la capital que la del resto del país. El ejecutivo ha respondido a las críticas mostrando otros datos en los que se evidencia que el ritmo de creación de empleo es precisamente más positivo en el caso de la ciudad de Madrid que en otras regiones del país. ¿Cómo es posible que se produzca esta divergencia tan amplia entre unas aseveraciones y otras y entre los datos que las respaldan?

Estas exposiciones contradictorias se deben fundamentalmente a que los datos que existen sobre el mercado laboral provienen de varias bases estadísticas notablemente diferentes entre sí y que además no son fáciles de interpretar, lo que da lugar a mucha confusión (y también a mucha manipulación).

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Disponible online el primer capítulo de mi libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ya se puede leer en internet y gratis el primer capítulo -de carácter introductorio- de mi libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha”.

En él explico por qué nos engañan cuando nos presentan la ciencia económica como una ciencia aséptica carente de valores e ideología. En realidad la economía y la política son las dos caras de la misma moneda, y no se pueden entender los fenómenos económicos sin entender las relaciones de poder, los principios y los ideales.

Nos presentan la ciencia económica de este modo para que pensemos que lo que hay en la actualidad es el resultado inevitable de las fuerzas de la naturaleza, evitando que cuestionemos el status quo y logrando así que los poderosos puedan seguir conservando sus privilegios en un mundo donde el poder, la renta y la riqueza están perversa y desastrosamente repartidas.

Leer el primer capítulo aquí.

Entrevistas sobre mi libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Comparto tres entrevistas que me han hecho en Contexto, en Elconfidencial y en Diariocritico a colación de la publicación de mi libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha”

“La economía convencional esconde la ideología con ecuaciones matemáticas”

Desmontando las mentiras detrás de la economía de toda la vida

Eduardo Garzón: “Ningún gobierno dejará de pagar las pensiones porque sería su suicidio político”

La letra pequeña de los datos de paro del primer trimestre de 2017

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

1) El número de ocupados ha caído en 69.800 personas. De todas ellas, 17.200 siguen buscando empleo y 52.600 han dejado de buscarlo.

Desde que el PP llegó al gobierno el número de parados ha caído en 1.412,90, pero de todos ellos sólo 673.200 han pasado a trabajar. El resto (739.700) emigraron, se jubilaron o dejaron de buscar empleo.

2) Todavía hay 4,2 millones de personas en paro. La tasa de paro se sitúa en el 18,75%, un nivel propio de Estados fallidos o de países recién salidos de una guerra civil. Sólo se han recuperado 4 de cada 10 empleos perdidos desde el inicio de la crisis en 2007.

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Entrevista a Eduardo Garzón: “La renta básica fue ideada por personas de derechas”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

eldiario.es (Ana Requena Aguilar)

Eduardo Garzón es economista y asesor de economía del Ayuntamiento de Madrid. Su nombre está estrechamente ligado al de su hermano, Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida. Presenta ahora su libro Desmontando los mitos económicos de la derecha (Ediciones Península), en el  que busca acabar con la idea de que otra política económica no es posible. Muy crítico con los indicadores económicos y sus interpretaciones, defiende otras fórmulas para medir el bienestar y un cambio en el concepto de empleo.

En el libro defiende que economía y política son dos caras de la misma moneda. Entonces, ¿frases tan repetidas como la de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades tienen un sentido económico o solo político?

Cuando uno mira las cosas desde otro punto de vista es más fácil responder a esa clase de preguntas. Si en lugar de mirar a indicadores con los que nos atormentan cada día, como el PIB o la tasa paro, uno se aleja, se da cuenta de que vivimos en pleno siglo XXI y que la capacidad económica y productiva, el avance tecnológico, el conocimiento o los recursos se han incrementado muchísimo y que disponemos de mucho más que antes para poder crear riqueza y bienestar para todo el mundo.

Si coges ese planteamiento, no tiene ningún sentido que las generaciones de ahora tengan que vivir peor que sus padres. Aquí es donde está el gato encerrado: a pesar de que tenemos cada vez mejor capacidad tecnológica, productiva y económica, la riqueza no se distribuye como debería y eso responde a un sistema económico muy particular que tiene un nombre, capitalismo.

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Entrevista a Eduardo Garzón: “La economía convencional esconde la ideología con ecuaciones matemáticas”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

ctxt.ex (Andrés Villena)

La caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y, con ella, la puesta en cuestión del orden económico mundial no se ha saldado, desgraciadamente, con un cambio profundo en la orientación de las políticas públicas que rigen la vida social. A pesar de la persistencia y de la relativa buena salud del neoliberalismo, el malestar provocado por la crisis está llevando a que cada vez más economistas realicen trabajos para refutar los mitos económicos dominantes. Uno de estos casos es el de Eduardo Garzón (Logroño, 1988) que, con su ensayo Desmontando los mitos económicos de la derecha. Guía para que no te la den con queso (Ediciones Península), ha construido todo un antimanual para mostrar la verdadera cara de la economía dominante: un laberinto de razonamientos con apoyo matemático destinado a enmascarar una ideología al servicio de la conservación del statu quo y de los privilegios de las clases dominantes.

¿Cómo es el proceso de aprendizaje de la economía en la universidad? ¿Qué efectos acaba produciendo en los futuros economistas?

Se trata de un adoctrinamiento sutil. La ciencia económica es algo muy plural, con múltiples enfoques. El problema es que se enseña solo uno de ellos y se priva a los alumnos de conocer el resto de las perspectivas. Las personas que acaban estos estudios terminan pensando que el enfoque aprendido es el único posible y, después, ejerciendo como profesores, empresarios o tertulianos, actúan como si conociesen la verdad absoluta.

Muchos economistas le dirían que estos juicios económicos vienen apoyados por razonamientos matemáticos…

Cuando hablamos de la Economía, nos referimos a una ciencia social sujeta al libre albedrío del ser humano. Todo tiene mucho más que ver con la ética, con la moral, con la política y con el poder que con la resolución de un problema matemático. Por ejemplo, si un ayuntamiento tiene un presupuesto para construir o bien un colegio o bien una iglesia pero no las dos cosas, ese problema no tiene una única solución, no va a haber ninguna ciencia exacta que nos diga qué hacer. Eso dependerá más bien de las preferencias de cada una de las personas que se vayan a ver afectadas por esta decisión, lo que nos traslada a un ámbito subjetivo y de opinión. Por tanto, cuando uno intenta aplicar a esta realidad tan compleja y tan subjetiva herramientas matemáticas, no está utilizando instrumentos verdaderamente útiles para entenderla.

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Publicación del libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha” [Presentación MAÑANA MARTES 18 a las 19:00h en La Central de Callao, Madrid]

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

¡El pasado 11 de abril salió a la venta mi libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha”! Escrito de forma sencilla para que cualquier lector o lectora, independientemente de sus conocimientos en economía, pueda conocer las mentiras de la derecha y así evitar ser engañado.

Frente a las aspiraciones por parte de los más progresistas de lograr mayor justicia social a través de una mayor redistribución de la renta y la riqueza, es frecuente encontrarse como respuesta una contundente negativa enunciada por economistas convencionales que alegan la imposibilidad de ese proceso, a pesar de reconocer su deseabilidad. Es la historia de siempre: “ojalá, pero no se puede”. Sin embargo, en este libro se impugna esa idea y se explica que por supuesto que se pueden aplicar políticas económicas que beneficien a los más desfavorecidos sin poner en riesgo el desarrollo económico y tecnológico, y que en todo caso esas aseveraciones políticas disfrazadas de ciencia no son más que herramientas que utilizan los poderosos para conservar sus privilegios. La mejor forma de entender adecuadamente la economía, para además poder ponerla al servicio de la mayoría social, es deshacerse de las mentiras que la derecha económica nos transmite constantemente a través de casi todos los poros del sistema.

La presentación del libro será el martes 18 de abril a las 19:00 en la Central de Callao.

Puede comprarse el libro aquí

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La gran ruina de los ‘swaps’ de Gallardón

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

Una de las actuaciones del gobierno madrileño de Gallardón más ruinosas para los contribuyentes ha sido –y sigue siendo– la contratación de swaps que tuvo lugar entre los años 2005 y 2011. Los swapsson operaciones diseñadas para evitar elevados costes en determinadas inversiones financieras como los préstamos. Su naturaleza es muy parecida a la de un seguro convencional que cubre un coche o una casa: el que contrata un seguro de coche paga regularmente una cantidad de dinero para poder ser indemnizado en caso de que su vehículo sufra desperfectos. De igual forma, el que contrata un swap paga regularmente una cantidad de dinero para poder ser indemnizado en caso de que su inversión financiera sufra un perjuicio (debido a la evolución de los tipos de interés).

El caso más habitual de utilización de swaps es el siguiente: una empresa ha contraído un préstamo a tipo de interés variable, por lo que paga intereses en función de lo elevado o reducido que esté el tipo de interés, de forma que si éste sube a cotas muy altas el préstamo pasa a ser muy costoso, por lo que para evitar ese riesgo contrata un swap para protegerse de aumentos del tipo de interés, normalmente convirtiendo el tipo de interés variable en tipo fijo. En vez de pagar una cantidad variable, se comienza a pagar una cantidad fija. Así las cosas, los vaivenes del tipo de interés no afectarán al coste del préstamo, que pasa a ser totalmente fijo para la empresa que lo contrajo.

Esta conversión puede ser muy positiva para el que contrata el swap (y perjudicial para el que lo vende, el “asegurador”) si, en efecto, el tipo de interés se sitúa por encima del tipo fijo establecido. Puesto que el swap logra fijar un “suelo” al tipo de interés, los intereses que queden por encima de ese suelo no afectan al coste del préstamo. Estaríamos en el caso equivalente de que el coche asegurado hubiese sufrido desperfectos y por lo tanto la compañía aseguradora hubiese tenido que pagar. Pero puede ocurrir lo contrario: que el tipo de interés de mercado se sitúe por debajo del tipo fijo establecido, ya que el que ha contratado el swap está pagando más de lo que pagaría sin él, puesto que hay un suelo que impide beneficiarse de la caída del indicador. Acorde a nuestra analogía, sería como si el coche no hubiese sufrido desperfectos y el asegurado estuviese pagando por haber contratado el seguro.

Pues bien, el gobierno de Gallardón utilizó recurrentemente este tipo de swaps (que convierten en tipo fijo un tipo de interés variable) para algunos créditos que contrajo el Ayuntamiento. Y absolutamente todos los swaps han sido nocivos para el Ayuntamiento: se contrató un tipo fijo que ha quedado muy por encima del tipo de interés de mercado. Esto ha provocado que el Ayuntamiento esté pagando muchísimo más de lo que estaría pagando si nunca hubiese contratado esos swaps; concretamente el coste supone hasta la fecha 350 millones de euros, que es una cantidad equivalente a mucho más de la mitad del gasto social que ejecutó el consistorio en 2016. Y el coste final será muy superior porque el contrato de los swaps se mantiene hasta el vencimiento de los créditos cubiertos (establecidos entre 2018 y 2015); sin que la devolución del dinero antes de tiempo y la cancelación de los créditos sea una solución porque los contratos establecen que en ese caso el Ayuntamiento tendría que pagar una penalización que a día de hoy superaría en total los 410 millones de euros. En definitiva, estamos hablando de unos contratos blindados que le suponen al erario público un coste muy elevado e innecesario del que no se puede librar hasta que no pasen unos cuantos años, así como un beneficio fijo y muy importante para las empresas financieras que vendieron esos swaps.

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Aclarando dudas y confusiones sobre el Impuesto de Sucesiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

eldiario.es

Recientemente ha cobrado especial trascendencia en el debate público las virtudes y vilezas del Impuesto de Sucesiones. Esto sería una excelente noticia si formara parte de una discusión rigurosa participada por personas adecuadamente informadas y formadas, sin ningún tipo de interés económico o político velado y cuyo objetivo fuese extraer conclusiones para mejorar el impuesto y lograr así mayores cotas de justicia fiscal y social. Sin embargo, el auge de esta polémica se debe fundamentalmente a la campaña que ha impulsado el PP andaluz con el propósito de deteriorar la imagen de la Junta de Andalucía del PSOE. Y ese es el motivo por el que el debate está plagado de demagogia y de mensajes absolutamente sesgados e inexactos cuando no directamente falsos. Con la idea de arrojar luz sobre la naturaleza y aplicación de este controvertido impuesto escribo este artículo.

Hemos de empezar recordando que este impuesto fue ideado por los liberales clásicos del siglo XVIII para combatir la enorme injusticia que suponía que la nobleza perpetuase su poder y patrimonio a través de la herencia y no a través del esfuerzo y del trabajo. Con la creación del impuesto se perseguía reducir las asimetrías de riqueza que se daban por el mero hecho de nacer, para fomentar así la igualdad de oportunidades: el nivel económico de cada persona debía aproximarse lo más posible a sus méritos propios y distanciarse lo máximo posible del mérito de personas ajenas, por mucho que compartiesen la misma sangre.

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Crítica al libro de Rallo “Contra la Teoría Monetaria Moderna”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Recientemente el economista liberal Juan Ramón Rallo ha publicado otro libro para arremeter contra la Teoría Monetaria Moderna (TMM). Yo, que creo muy necesario que la TMM sea ampliamente difundida y explicada porque ofrece poderosas herramientas analíticas para la izquierda, no puedo sino agradecer este nuevo y nada desdeñable empuje publicitario que Rallo le ha brindado porque, aunque sea desde una perspectiva contraria a ella, ofrece la posibilidad de que muchas personas que jamás habían escuchado nada de la TMM acaben conociendo en qué consiste (que no es poca cosa). Además, llama mucho la atención que este conocido economista liberal haya escrito ya su segundo libro en contra de una perspectiva teórica que apenas es conocida (desgraciadamente) en España; lo que creo que evidencia el temor que existe por parte de la derecha económica a que la TMM pueda cobrar importancia en los años venideros. Parecería que existe interés en ponerle palos en las ruedas al vehículo de la TMM para que cuando arranque no pueda avanzar, pero la jugada les puede salir mal porque este movimiento está atrayendo la atención de muchas personas que, tras conocer el vehículo, podrían verse fascinados por él y por lo tanto animados a empujarlo.

Es de agradecer que el libro en general esté redactado con mucho cuidado y rigor a la hora de explicar en qué consiste la TMM. Afortunadamente su autor ha leído bastante sobre el tema y respeta sus planteamientos (de no ser así nunca hubiese dedicado tiempo y esfuerzo a escribir dos libros al respecto), a diferencia de muchos otros economistas que se dedican a ridiculizar la TMM porque se han quedado en la epidermis del asunto y no han comprendido (o no han querido comprender) en qué consiste exactamente este marco analítico. Eso sí, Rallo mete bastante la pata en la portada del libro y en la utilización recurrente del verbo “imprimir” para referirse a la creación de dinero: en la portada aparece un helicóptero distribuyendo billetes y eso no es en absoluto lo que se puede desprender de la TMM (de hecho corresponde a un ejemplo del economista monetarista Milton Friedman), y hablar de impresión cuando se estima que el 97% de todo el dinero que existe en el mundo no es físico (no son monedas ni billetes sino anotaciones electrónicas en cuentas bancarias) es cuanto menos una grave incorrección que probablemente no sea azarosa[1].

En este artículo más que desarrollar una crítica extensa y completa al citado libro (ya tuve ocasión recientemente de extenderme sobre ello –aunque no tanto como me hubiese gustado- en el acto de presentación del mismo) me centraré en la argumentación central que utiliza Rallo en todo su trabajo y también en lo débil que resulta para criticar la TMM.

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La enésima tropelía del artículo 135 de la Constitución Española

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

La reforma del artículo 135 de la Constitución aprobada por el PP y PSOE concedió prioridad absoluta al pago de la deuda frente a cualquier otro tipo de gasto público. Esto conduce a situaciones tan absurdas y contraproducentes como la siguiente.

El Ayuntamiento de Madrid tiene un superávit superior a los mil millones de euros, pero la legislación derivada del artículo 135 de la Constitución le impide que pueda utilizar todo ese dinero en mejorar los servicios y prestaciones a los ciudadanos y ciudadanas, ya que obliga a pagar deuda antes de tiempo. Pero es que ese pago adelantado no tiene por qué conllevar un ahorro por pagar menos intereses en el futuro, sino que en ocasiones provoca costes extra, ya que muchos bancos penalizan a quienes devuelven sus préstamos antes de tiempo. Estas penalizaciones le han costado en 2016 a la ciudadanía madrileña nada más y nada menos que 1.819.494 euros (1).

Casi 2 millones de euros de dinero público regalados a la banca (concretamente a Crédit Agricole y Bankinter) por culpa de una legislación antisocial y pensada fundamentalmente para beneficiar a las entidades financieras. No sólo se está impidiendo a ayuntamientos saneados que utilicen sus recursos para mejorar el bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas sino que además se le está haciendo un negocio extra a la banca.

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Primeros presupuestos ejecutados por Ahora Madrid: récord histórico en inversiones y gasto social

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

El año 2016 ha sido el primero en el que el Ayuntamiento de Madrid ha tenido unos presupuestos elaborados y ejecutados por el gobierno de Ahora Madrid. Ahora que se ha completado la liquidación oficial del presupuesto de 2016 estamos por fin en condiciones de realizar una valoración completa y rigurosa de la gestión económica y política del actual equipo de gobierno durante un año presupuestario completo.

El presupuesto de 2016 fue aprobado inicialmente con un incremento muy notable del gasto e inversión en comparación con los presupuestos anteriores, con el objetivo de no sólo corregir los recortes que había aplicado el Partido Popular sino también incrementar la calidad y prestación de los servicios públicos de Madrid. Y, a pesar de que ejecutar un presupuesto tan ambicioso es mucho más complicado que ejecutar presupuestos menos voluminosos –especialmente cuando las leyes estatales ponen trabas a la contratación de nuevo personal y cuando la infraestructura del consistorio no está preparada para un esfuerzo inversor tan importante–, el gobierno de Ahora Madrid ha sido capaz de ejecutar el 92,9% de todo el presupuesto, lo cual supone un porcentaje superior al registrado en años anteriores como 2012 y 2015.

Pero lo importante no es el porcentaje de ejecución sino el volumen total ejecutado, ya que con un presupuesto tan voluminoso no hace falta lograr porcentajes muy elevados de ejecución para que la ciudad perciba la mejora (de la misma forma que no hace falta llenar una piscina en su totalidad para lograr que haya más agua de la que cabría en una bañera). En términos absolutos, y sin tener en cuenta el servicio de la deuda (cuya ejecución no tiene ningún mérito), la ejecución en 2016 ha sido un 15,4% superior a la de 2015, y superior en un 9% de media a los años anteriores de gobierno del Partido Popular.

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