Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Que España funcione

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Hay algo en España que no funciona, que debemos arreglar. Se ha roto el vínculo entre crecimiento económico y progreso social. Nuestro país crece en este momento por encima de la media europea, y sin embargo el 70% de los hogares, según el Informe FOESSA, no percibe efectos positivos de la recuperación de la actividad económica. Es más, a 13 millones de personas (el 28% de la población española) este crecimiento no les dice nada: siguen en riesgo de pobreza o exclusión social.

En esta brecha entre lo que el gobierno subraya (el PIB crece y se crea empleo) y lo que la mayoría experimenta (mi situación no mejora), hay dos cuestiones clave: la calidad del empleo y la evolución de los salarios. Ambas dimensiones se han visto profundamente erosionadas por las “políticas estructurales” aplicadas durante la crisis, con la excusa de favorecer la recuperación.

Sin embargo, la devaluación salarial (que ha aumentado la desigualdad y la pobreza) no es la causa del crecimiento actual, como sugiere el gobierno. El Informe Anual del Banco de España identifica los principales determinantes de este crecimiento: la política monetaria del BCE, los precios del petróleo, el tirón del turismo y una política fiscal tímidamente expansiva en 2015-2016 explican más de dos terceras partes. Las exportaciones también están contribuyendo al crecimiento, pero no más que en la anterior fase expansiva, ni como consecuencia de la reducción de los costes laborales (que se han trasladado de forma limitada a los precios).

La investigación académica apunta más bien en sentido contrario: los estudios que han analizado el “crecimiento impulsado por los salarios” prueban repetidamente que un aumento del peso de los salarios en el PIB no sólo no pondría en peligro el crecimiento y la creación de empleo, sino que los reforzaría. Un buen ejemplo es el trabajo de Onaran y Obst Wage-led growth in the EU15 member-states: the effects of income distribution on growth, investment, trade balance and inflation, publicado en el Cambridge Journal of Economics en 2016.

Los salarios son un coste para las empresas, pero también son el origen principal de su demanda, especialmente si las subidas salariales se concentran en los salarios bajos, con mayor propensión marginal al consumo. Los mencionados estudios evidencian que los efectos positivos de las subidas salariales superan en la mayoría de países —incluido España— a los posibles efectos negativos sobre la competitividad y las exportaciones, o sobre los beneficios empresariales y la inversión. De hecho, ésta crecería, porque una potente razón de las empresas para ampliar su capacidad productiva es una demanda estable. El problema de los salarios en España no es por tanto que su aumento ponga en peligro la creación de empleo, sino su bajo crecimiento.

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RADIOGRAFÍAS DE LA “RECUPERACIÓN” (II): Desigualdades crecientes. ¿Cómo fortalecer la cohesión social?

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es

El elevado nivel de desigualdad en la distribución de la renta que presenta nuestro país es uno de los problemas económicos más importantes de cuantos tenemos por delante.

Tras una “década perdida”, la economía española ha vuelto en 2017 a los niveles de PIB que tenía en 2007, pero con una auténtica recomposición económica que supone quebrar de hecho el “contrato social”: estamos en una economía más desigual, que no garantiza que el trabajo sea un pasaporte de ciudadanía ni de ingresos suficientes, y que deja atrás a una parte muy importante de la población. ¿Cómo podemos reducir drásticamente las desigualdades y poner en pie un nuevo contrato social?

El aumento de la desigualdad de la renta viene de lejos, pero se agrava durante la crisis

Debemos tener en cuenta que el aumento de la desigualdad no es un fenómeno que pueda circunscribirse a la crisis, ni que responda exclusivamente a lo sucedido durante esta última década. De hecho, a comienzos de la crisis, los principales organismos económicos internacionales ya alertaban de la tendencia al aumento de las desigualdades económicas y sociales (véanse los informes del FMI –World Economic Outlook, 2007–, o de la OCDE –Employment Outlook, 2007–).

Ahora bien, la crisis ha agudizado esta dinámica de “crecimiento desigual”, profundizando una distribución de la renta cada vez más inequitativa.

España es el país de la unión monetaria en donde más ha aumentado la desigualdad en la última década. Este espectacular incremento desde el inicio de la crisis se debe fundamentalmente a tres factores:

a) una fortísima destrucción de empleo durante el periodo 2008-2012, acentuada por la facilidad de despido de las personas con empleos temporales y el abuso de este tipo de contratos.

b) unos duros recortes en el gasto público, que no sólo agudizaron la crisis y la destrucción de empleo, sino que además limitaron la capacidad redistributiva de nuestro débil Estado de Bienestar.

c) la política de devaluación salarial implementada por el gobierno del Partido Popular, principalmente a través de la erosión de la negociación colectiva y el impulso de la unilateralidad de las empresas para fijar condiciones salariales y de trabajo.

La superposición de estos tres factores ha llevado a que durante esta última década se haya producido un aumento de la desigualdad de la renta en todas sus facetas: ha caído el peso de los salarios en la renta nacional, ha aumentado la diferencia entre los salarios más bajos y más altos, y ha aumentado la desigualdad en las rentas personales incluso teniendo en cuenta la actuación redistributiva del Estado mediante impuestos y transferencias.

El gráfico 1 ilustra la continuada caída que ha experimentado la participación de los salarios en la renta nacional (ajustada para incluir tanto el trabajo asalariado como el autónomo, siguiendo la metodología de AMECO). Desde 1995 estas rentas han reducido un 6% su peso en el Producto Interior Bruto. El elevado desempleo, la generalización del empleo precario y las políticas económicas impuestas por el gobierno del PP –particularmente la reforma laboral de 2012– han seguido profundizando esta tendencia en el marco de la crisis. Desde el comienzo de la crisis, la pérdida experimentada por las rentas del trabajo equivale a 2 puntos porcentuales del PIB. Si esto no hubiera ocurrido, el conjunto de trabajadores y trabajadoras habrían ingresado en 2017 unos 20.000 millones de euros más, lo que supone entre 800 y 1000 euros más por persona al año.

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¿Por qué la creación de empleo no está reduciendo la desigualdad?

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Ricardo Molero Simarro

eldiario.es

Para defender su gestión, la ministra Báñez y los ministros Montoro y De Guindos recurren habitualmente al mantra de que “la mejor medida para reducir la desigualdad es la creación de empleo”. Afirman que la mayor parte del incremento de la desigualdad que se ha producido durante los últimos años se explica fundamentalmente por la destrucción de puestos de trabajo. Y en buena medida tienen razón: cabe esperar que en una economía en la que la tasa de paro ha llegado al 26%, gran parte de la desigualdad responda a la falta de empleo de millones de familias. Sin embargo, lo contrario ha dejado de ser cierto: a pesar de las declaraciones del Gobierno, la reciente creación de empleo no está permitiendo reducir la desigualdad.

La distribución de la renta presenta dos dimensiones: la distribución primaria o de mercado (también llamada pre-distribución), es decir, aquella que se da en el ámbito productivo como resultado del reparto del ingreso nacional entre rentas del trabajo, rentas del capital y ganancias del patrimonio; y la distribución secundaria, o de la renta disponible, que es la que persiste después de que el sector público lleve a cabo su labor redistributiva, utilizando para ello los impuestos y las transferencias sociales.

Las políticas de austeridad fiscal aplicadas (erróneamente) como respuesta a la crisis han reducido esta capacidad redistributiva del Estado, contribuyendo poderosamente al empeoramiento de la distribución de la renta, así como a la expansión de la pobreza y la exclusión social en nuestro país.

No obstante, el mayor incremento de la desigualdad se ha producido en el ámbito de la distribución primaria, en el mercado de trabajo. Desde el inicio de la crisis el índice de Gini medido antes de impuestos y transferencias ha aumentado más de siete puntos, por encima de los casi tres puntos que lo ha hecho el índice de Gini final. Cierto es que buena parte de este incremento de la desigualdad primaria se explica por la dramática destrucción de empleo provocada por la crisis y las políticas de austeridad. Sin embargo, la evolución reciente de la desigualdad apunta a algo más.

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RADIOGRAFÍAS DE LA “RECUPERACIÓN”: El empleo. Ideas para acabar con la precariedad

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

ctxt.es

España ha necesitado diez años para recuperar el PIB real que tuvo en 2007: ha sufrido una auténtica “década perdida” con elevados costes en términos de renta, empleo, desigualdad y pérdida de bienestar. En esta década nuestro país ha experimentado dos recesiones, la segunda de ellas (2011-2013) atribuible a las propias políticas de austeridad fiscal y devaluación salarial. Desde 2014, no obstante, España ha recuperado una senda positiva de crecimiento. Dedicaremos una serie de artículos a analizar los perfiles que caracterizan este cambio de ciclo, así como los retos de política económica actuales. Damos comienzo a la serie con un primer artículo centrado en el empleo.

Transformar el crecimiento, una necesidad

El discurso del Gobierno plantea que la recuperación económica en curso es una demostración del “éxito” de la políticas de austeridad fiscal y de la devaluación salarial que impulsó la reforma laboral de 2012, una especie de recompensa en diferido de los sacrificios que supusieron estas “inevitables” medidas de ajuste. Sin embargo, la evidencia no confirma en absoluto esta interpretación. No puede entenderse el crecimiento actual sin la influencia de factores completamente ajenos a estas políticas, como la actuación –tardía– del BCE, la reducción de los precios del petróleo, la relajación de las políticas de recortes del gasto público o el impacto del turismo. Tanto el FMI como el Banco de España han confirmado que al menos 2/3 del mayor crecimiento del PIB se explican por estos “vientos de cola” (lo que determina la propia fragilidad del crecimiento actual, y su dependencia de factores externos).

El crecimiento económico no sólo no se está produciendo por los motivos que señala el discurso oficial –el éxito de los ajustes y las “reformas estructurales”–, sino que además presenta perfiles preocupantes. El empleo que se crea es precario y de bajos salarios, las desigualdades se mantienen en niveles muy elevados y los sectores tractores del crecimiento vuelven a ser sectores de limitada productividad. Todo parece indicar que se está reproduciendo el viejo patrón de crecimiento, con similares problemas estructurales que ya vivimos en el pasado.

Debemos, por el contrario, ser capaces de “transformar el crecimiento” para responder a los enormes retos que tenemos por delante. Destacan particularmente tres desafíos: el primero es restañar los profundos costes sociales que se han provocado en la última década; el segundo pasa por resolver los desequilibrios estructurales de nuestro patrón de crecimiento tradicional; finalmente, y en tercer lugar, nos enfrentamos a nuevos retos, como la digitalización y el cambio climático, que exigen pensar la política económica desde nuevas coordenadas.

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Terminar con la precariedad

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El Mundo

La excesiva temporalidad existente en el mercado de trabajo español es, junto con la parcialidad, la principal causa de la precariedad laboral, y explica en buena medida los salarios de miseria que hoy reciben millones de asalariados. Recordemos que tener un contrato temporal no significa sólo mayor inestabilidad. Significa ganar, en término medio, 8.000 euros menos al año que una persona con empleo indefinido.

El informe de otoño sobre la economía española recientemente publicado por el FMI constata el fracaso de las dos últimas reformas laborales a la hora de solucionar este problema. Entre el primer trimestre de 2014 y el tercer trimestre de 2017 se han creado unos dos millones de puestos de trabajo, pero de ellos casi el 60% son de carácter temporal. Facilitar y abaratar el despido de los trabajadores indefinidos, aunque en su momento se dijo que ayudaría a disminuir la excesiva temporalidad de nuestra economía, sólo ha servido para erosionar la protección de los asalariados, sin que haya reducido la denominada “dualidad”.

Ante la constatación de semejante fracaso, el Gobierno y Ciudadanos planean una nueva reforma laboral que avance hacia la implantación del llamado “contrato único”. Bajo la denominación de contrato de “protección creciente”, la nueva figura contractual establecería una indemnización por despido equivalente a 12 días de salario para el primer año trabajado, 16 días para el segundo año y 20 días el tercer año.

Sin embargo, este contrato de “protección creciente” será ‘de facto’ incapaz de solucionar el grave problema de precariedad que tenemos, que está muy ligado a la ausencia de causalidad de los contratos temporales y que se concreta en una rotación laboral cada vez mayor. De hecho, la duración media de los contratos en nuestro mercado de trabajo se sitúa desde 2013 en los 53 días, lo que significa que a millones de trabajadores de nada les servirá una indemnización creciente (pues seguirán viéndose afectados por la indemnización de 12 días de salario al año que ahora tienen los contratos temporales).

¿Por qué, con el mismo nivel de indemnización y la misma facilidad de despido, un empresario mantendría más tiempo en el puesto de trabajo a un trabajador con el nuevo contrato de “protección creciente” que a un empleado temporal? La realidad es que el nivel de rotación y temporalidad abusiva se mantendría, aunque éste ya no afectaría formalmente a trabajadores “temporales”. Estadísticamente el fenómeno de la precariedad “se corregiría” al eliminarse la categoría, pero la realidad no cambiaría. Política laboral gatopardista.

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El FMI y los recortes de nuestro sistema de pensiones

Autor: Jorge Uxo, Nacho Álvarez Peralta y Carlos Ochando

El Confidencial

El pasado día 13, la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) hacía pública su previsión de que, hasta 2022, las pensiones se van a revalorizar muy por debajo del aumento del coste de la vida: aplicando el índice aprobado por el Partido Popular, crecerán a una tasa anual de sólo el 0,25%. Como consecuencia, en estos próximos cinco años los pensionistas habrán perdido un 7% de su poder adquisitivo. Es decir, se confirma lo que ya sabíamos y lo que vienen advirtiendo los sucesivos estudios: que las llamadas “reformas de las pensiones” han sido, en realidad, recortes. Porque a la decisión de desligar del IPC la revisión de las pensiones hay que añadir el resto de aspectos de estas reformas: retraso en la edad de jubilación, cálculo más desfavorable de la pensión inicial y aplicación del llamado “factor de sostenibilidad”.

La misión que el Fondo Monetario Internacional ha enviado a España durante la pasada semana acaba de decir que estas reformas le parecen muy positivas, y nos animan a aplicarlas “en su totalidad, evitando los ajustes puntuales”. Con desparpajo, afirman incluso que estas reformas “aseguran la revalorización nominal” de todas las pensiones (señores del FMI: sabemos qué es la inflación, y sabemos restarla de los aumentos nominales: 0,25% nominal – 2% de inflación =    -1,75% real). El FMI califica esta pérdida de poder adquisitivo como una “transición suave” hacia un sistema “socialmente aceptable”.

Conviene detenerse en los tres argumentos que el FMI ofrece para apoyar su recomendación de recortar las pensiones, que de forma tan entusiasta está aplicando nuestro gobierno.

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Algunas lecciones de la crisis financiera

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El Confidencial

Recientemente el Banco de España ha presentado su ‘Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España’, haciendo balance del impacto de la crisis en nuestro sistema financiero. El informe condensa algunas enseñanzas significativas, pero también olvida otras muy relevantes. Entre las lecciones que olvida el regulador, y que convendría tener presentes para el futuro y para las decisiones de política económica que están por tomar, conviene destacar cinco:

Primera lección: una década después de la quiebra del Northern Rock, la crisis aún no ha terminado, como demuestra el reciente colapso del Banco Popular. La estrategia de ocultar y enmascarar los activos tóxicos en los balances bancarios ha prolongado innecesariamente la crisis.

Segunda lección: en contra de lo que sostiene el interesado discurso liberal, no han sido solo las cajas de ahorros las que han sufrido la crisis. De hecho, las cajas supuestamente más ‘politizadas’ (las tres vascas, BBK, Vital Kutxa y Kutxa, o la catalana La Caixa) han sobrellevado mucho mejor que otras las tensiones de este periodo, sin requerir ayudas públicas. La razón de la crisis radicó en la sobreexposición de las entidades —tanto públicas como privadas— al crédito inmobiliario, y no en su titularidad. Recordemos que el Banco Popular, en vísperas de su quiebra, acumulaba 36.000 millones de euros en activos inmobiliarios tóxicos.

Tercera lección: los mecanismos de supervisión financiera no funcionaron antes de la crisis, y tampoco lo han hecho ‘a posteriori’. El Banco Popular superó los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea en 2014, lo que evidencia que los procedimientos de evaluación de activos no han mejorado. La laxitud de la regulación, la opacidad y en muchas ocasiones el fraude continúan siendo la tónica en nuestro sistema financiero. Nadie podrá sorprenderse por tanto de los futuros episodios de inestabilidad financiera que estén por venir.

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Mitología de la recuperación

Autor: Nacho Álvarez Peralta

eldiario.es

La reciente moción de censura presentada por Unidos Podemos ha planteado una alternativa al Gobierno del Partido Popular, no sólo en materia de regeneración democrática, sino también en política económica. ¿Por qué? ¿Acaso no estamos ya, como insiste el Gobierno, en plena “recuperación”?

Determinar en qué medida está saliendo nuestra economía de la crisis, cómo y por qué, es fundamental para identificar qué política económica necesita en este momento el país. El Gobierno sin embargo, en lugar de abordar un debate serio sobre esta cuestión, se limita –como hemos comprobado estos días– a instalar mensajes tergiversados y falsos: “Los recortes y reformas de los años pasados estarían supuestamente dando sus frutos, permitiendo la actual recuperación”.

Este relato no es cierto, e ignora y oculta algunos elementos fundamentales, que abordamos a continuación.

En primer lugar, es de sobra conocido que los recortes fiscales y salariales del pasado no sólo no fueron positivos para el crecimiento económico y la creación de empleo, sino que prolongaron innecesariamente la crisis al reforzar sus efectos depresivos.

Tal y como puede verse en el gráfico 1, fue precisamente la implementación de estos recortes –a partir de 2010– lo que determinó la segunda fase de la crisis. La insistencia del Gobierno de Rajoy durante los años 2012 y 2013 en una política que reducía el nivel de demanda interna nos ha terminado llevando a una década perdida: España aún no ha alcanzado el nivel de PIB per cápita que tenía antes de la crisis, y sólo ha recuperado el 40% del empleo que se ha destruido durante los últimos diez años.

Gráfico 1: PIB real (2007=100) y ocupados totales

Gráfico 1: PIB real (2007=100) y ocupados totales. | Elaboración: Nacho Álvarez.

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Para muestra, un botón

Autor: Nacho Álvarez Peralta

eldiario.es

Jordi Sevilla hace público en su último libro ( Vetos, pinzas y errores, Ed. Deusto) un episodio que sucedió durante la conocida reunión que mantuvimos PSOE, Podemos y Ciudadanos el 7 de abril de 2016.

El pasaje en cuestión tiene trascendencia dado que, en el fondo, refleja el tipo de preocupaciones e intereses con los que las distintas fuerzas políticas abordamos aquel proceso de negociación para alumbrar un posible gobierno de cambio. Y tiene relevancia además no sólo para entender el pasado reciente, sino porque se refiere a una cuestión central del debate político actual: ¿cómo garantizamos pensiones de calidad?

La delegación de Podemos expusimos en aquella reunión algunas medidas de política económica que considerábamos fundamentales para empezar a negociar un gobierno de cambio. En materia de pensiones manifestamos nuestra oposición a la reforma de pensiones del PP (también a la del PSOE) y, en particular, planteamos la necesidad de volver a un marco de revalorización de las pensiones vinculado al IPC. Fue llegados a este punto cuando Jordi Sevilla, como él mismo cuenta en su libro, interrumpió crítico: “¿Y qué haremos los años que tengamos IPC negativos?¿Es esa vuestra fórmula de izquierdas?”.

Efectivamente, como relata el exministro, enmudecimos. No dábamos crédito. ¿Realmente la preocupación del equipo económico del PSOE era la fórmula de revalorización de las pensiones en años de deflación? ¿Acaso es un problema macroeconómico que los años con IPC negativo las pensiones se mantengan congeladas (actuando como freno frente a la temible deflación)? ¿Pretendía con ello Jordi salvaguardar la última reforma de pensiones del Partido Popular? ¿O es que estaba pensando en pedirles a los pensionistas reducciones en sus prestaciones durante los años en los que cayesen los precios?

Nos resultó desconcertante que el obstáculo para hablar de cómo “reformar las reformas” del Partido Popular fuese un fenómeno –como la deflación– prácticamente desconocido en nuestro país. Entre 1960 y 2009 España no ha conocido ningún año con inflación negativa (gráfico 1). Más de 190 trimestres seguidos con inflación interanual positiva, hasta la llegada de la crisis. De nuevo, desde el último trimestre de 2016, el crecimiento interanual de los precios vuelve a ser positivo, acelerándose hasta el actual 2,3%.

Gráfico 1. Índice de precios al consumo (%, interanual). | Fuente: Banco de España. Elaboración: Nacho Álvarez.

Fuente: Banco de España.

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El Rey y el cambio de modelo productivo. Pensar Vistalegre

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

ctxt.es

Recientemente el Rey Felipe VI inauguraba en Madrid el Spain Investors Day y en su discurso de apertura se congratulaba porque España deja atrás la crisis, y porque además lo hace gracias a que ha sabido “transformar su modelo de crecimiento”.

La primera de las cuestiones –la salida de España de la crisis– es discutible. Pero la segunda, la supuesta transformación de nuestro modelo productivo, sencillamente no ha tenido lugar, o al menos no en el sentido que parece sugerirse.

Es cierto que durante los años 2015 y 2016 España ha experimentado de nuevo crecimientos positivos del PIB, gracias en buena medida a la política monetaria del BCE, a la evolución de los precios del crudo, y –tras años de durísimos recortes del gasto público– a un tono expansivo de la política fiscal. Pero estamos lejos de poder hablar de una verdadera “salida de la crisis”.

España aún no ha recuperado los niveles de PIB per cápita existentes en 2007 y tenemos 2,5 millones de empleos menos que antes de la crisis. Una auténtica década perdida. Además, los salarios han perdido casi un 10% de su capacidad adquisitiva, el nuevo empleo que se está creando ha generalizado una terrible precariedad y el 28% de las personas viven ahora en riesgo de pobreza o exclusión social. Asimismo, las reformas aprobadas por el PSOE y el PP supondrán en los próximos años un fuerte deterioro de las pensiones. En definitiva, como consecuencia de las políticas adoptadas durante la crisis, el actual crecimiento del PIB es compatible con dejar atrás a un tercio del país.

Pero es más, lo que desde luego no se está produciendo es una transformación virtuosa de nuestro modelo de crecimiento. Volvemos a crecer, es cierto, pero sin resolver los problemas tradicionales de nuestro modelo productivo. En lo fundamental, los sectores tractores de la economía siguen sin estar situados en los tramos de mayor valor añadido, ni existe política industrial alguna que apunte a un cambio significativo. La inversión en I+D sigue muy lejos de la media europea. El grueso del empleo es de bajos salarios y se crea en pequeñas empresas, o incluso microempresas. Abunda la temporalidad injustificada y se profundiza un patrón de distribución de la renta regresivo que fragiliza la demanda y deteriora la cohesión social. A pesar de que factores como los precios del petróleo, el comportamiento del turismo o el esfuerzo durante la crisis de muchas empresas para buscar en mercados exteriores la demanda necesaria han evitado de momento la aparición de déficit exterior, se mantiene la dependencia importadora en bienes fundamentales para la continuidad del crecimiento (particularmente bienes de capital y energía). Y, desde luego, hay una ausencia total de planes para impulsar la sostenibilidad y descarbonización de nuestro tejido productivo.

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El “otro” problema de las pensiones

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Nuestro sistema de pensiones tiene dos problemas. Del primero de ellos –su sostenibilidad financiera– todo el mundo habla, y se han escrito ríos de tinta. No es para menos, pues garantizar el futuro de dicho sistema exige que la caja de la Seguridad Social no acumule, como sucede ahora, déficits crecientes. Sin embargo, hay un segundo problema que en el debate actual pasa inadvertido, y que es igual de preocupante o más: si nada cambia, las dos últimas reformas del sistema de pensiones (en 2011 con Zapatero, y 2013 con Rajoy) ocasionarán una reducción de la pensión media durante las próximas décadas que, según los expertos, podría alcanzar el 30-35% (I. Zubiri, Cómo reformar las reformas de las pensiones…y el coste de no hacerlo, Cuadernos de Relaciones Laborales, Vol. 33, nº 2, 2015).

La fuerte destrucción de empleo –asociada a la crisis económica y a las políticas de recortes– determinó que en 2010 la Seguridad Social entrase en números rojos. La reforma laboral y la devaluación salarial han agravado el problema, dado que la creación de empleo basura conlleva cotizaciones basura. Así, este año el déficit de la Seguridad Social alcanzará los 18.000 millones de euros. Las dos reformas anteriormente mencionadas han tratado de solucionar este problema de sostenibilidad adoptando el mismo enfoque: reducir el gasto futuro en pensiones, recortando derechos y prestaciones, en lugar de intentar incrementar los ingresos del sistema. Con ello, estas reformas han generado el “otro” problema de las pensiones.

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El desafío salarial

Autor: Nacho Álvarez Peralta

eldiario.es

El debate sobre el ritmo de crecimiento que debe seguir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) durante esta legislatura ya es una realidad. Su importancia es mayúscula, dado el actual contexto laboral.

El hecho de que la mayor parte del empleo que se está creando sea de muy bajos salarios implica evidentes problemas. En primer lugar, revela que el crecimiento económico no favorece por igual al conjunto de la ciudadanía. Una buena parte de la población trabajadora, como consecuencia de las últimas reformas laborales, se está quedando descolgada de este crecimiento.

Actualmente el 15% de los trabajadores son pobres –tener un trabajo ya no conlleva condición de ciudadanía plena–, 6,6 millones de ocupados tienen ingresos inferiores al SMI (en cómputo anual) y 4,5 millones de asalariados con contrato a tiempo completo se sitúan por debajo de los 1.000 euros netos al mes. Resulta por ello miope considerar que el mero crecimiento conseguirá, por sí sólo, sacar a millones de familias de la crisis. Son necesarias medidas de redistribución de la renta. Después de haber socializado durante la crisis las pérdidas del sector financiero, ha llegado la hora de repartir también los beneficios que el cambio de ciclo económico pueda deparar. De lo contrario, hablar de recuperación seguirá siendo una mera entelequia.

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“Las fuerzas progresistas tenemos la responsabilidad de proponer una alternativa” (Entrevista a @nachoalvarez_ en @ctxt_es)

Autor: Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es

Nacho Álvarez Peralta (Madrid, 1977), profesor de Economía en la Universidad Autónoma de Madrid y doctor por la Complutense, es la cabeza económica más visible de Unidos Podemos, y el artífice, con Jorge Uxó y Alberto Montero, del giro del programa del partido desde el maximalismo syriziano hasta una moderación socialdemócrata reconocida por el mainstreaminternacional que encarnan el Financial Timesy el Fondo Monetario Internacional.

Mesurado, buen escuchador y nada sectario, Álvarez (coautor con Uxó y Fernando Luengo del libro Fracturas y crisis en Europa, Clave Intelectual, 2013) ha renunciado a ser diputado para poder seguir dedicándose a sus dos pasiones: la docencia y la investigación. Durante la entrevista, evita usar las frases prefabricadas tan habituales en otros dirigentes, pero cuando la conversación se pone política tampoco se arruga y reparte leña (sin levantar la voz) a diestro y siniestro.

Un ejemplo: “Ojalá el PSOE hubiera negociado en Bruselas como lo ha hecho el PP”. Otro: “Lo que no es serio ni responsable es decir ‘no’ en el debate de investidura de Rajoy y no plantear nada al día siguiente”.

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Entrevista a @nachoalvarez_ en @rne

Autor: Nacho Álvarez Peralta

Aquí dejo la entrevista completa del pasado jueves en RNE:

http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_RSEMENT/mp3/0/3/1472112144130.mp3

Revertir los recortes es posible @nachoalvarez_ en @el_pais

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

La austeridad ha dejado importantes cicatrices en nuestra sociedad. En España sólo se ha recuperado uno de cada tres empleos perdidos durante la crisis, hay 2,6 millones de ocupados menos que a comienzos de 2008 y nuestra renta per capita es un 5% más baja. Los recortes fiscales han mermado además la capacidad redistributiva del Estado, incrementando significativamente las desigualdades. Y la inversión pública, imprescindible para la transformación estructural de la economía, se ha reducido en 25.000 millones de euros. Asistimos a una verdadera década perdida.

Terminar con las políticas de austeridad significa no sólo oponerse a los nuevos recortes de gasto e inversión pública ya prometidos por el Partido Popular. Debe implicar también revertir los recortes que se han practicado estos años atrás. Revertir los recortes que han tenido lugar entre 2009 y 2014 es, en nuestra opinión, perfectamente compatible con la progresiva reducción del déficit público, si bien el próximo gobierno tendrá que renegociar con Bruselas un ritmo más paulatino. Esta reversión de los recortes ayudará a afianzar el crecimiento económico, a reducir más rápidamente el desempleo y a no depender tanto de los vientos de cola que llegan desde fuera, fruto principalmente de la política monetaria del BCE.

Pero además de renegociar con Bruselas el ritmo de reducción del déficit –un 21% de desempleo y un 30% de población en riesgo de pobreza son motivos que lo exigen–, el próximo gobierno deberá acometer dos tipos de medidas estructurales. Sólo así se garantizará que la reducción del déficit sea compatible con la reducción de las desigualdades. Seguir leyendo…

Terminar con la austeridad ¿De qué hablamos? (Jorge Uxó y @nachoalvarez_ para @_infolibre)

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

infoLibre

¿Qué significa hoy poner punto y final a las políticas de austeridad? A nuestro juicio, hay tres elementos principales.

Abandonar la austeridad fiscal pasa, en primer lugar, por oponerse a los nuevos recortes al gasto y a la inversión pública que ya se están anunciando. Hay razones muy importantes para ello.

El Partido Popular atribuye el crecimiento económico actual a sus “reformas estructurales” (especialmente la reforma laboral), y a la política de ajuste fiscal. Pero los recortes aplicados entre 2010 y 2013 agravaron la recesión y sus efectos aún se perciben: el PIB real de 2015 todavía fue un 5% inferior al que había antes de la Gran Recesión, seguimos teniendo 2,6 millones de ocupados menos que en 2008 y la tasa de paro es del 21%. Sólo se ha recuperado uno de cada tres puestos de trabajo perdidos durante la crisis, y casi el 30% de la población se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social. Seguir leyendo…

“Hablar de procesos de reestructuración de la deuda pública en Europa será inevitable”. Entrevista a @nachoalvarez_ en @eldiarioes

Autor: Nacho Álvarez Peralta

eldiario.es

El programa económico de Podemos es una de los anatemas que medios y contrincantes ondean más a menudo para inspirar miedo con un posible gobierno de la formación morada. Choca este temor que destilan algunos titulares cuando se conoce al cerebro económico del partido de Pablo Iglesias, Nacho Álvarez. Pausado y moderado, Álvarez (Madrid, 1977) no sufre pensando que en caso de un hipotético Gobierno, Iglesias eligiera a Alberto Garzón como ministro de Economía en su lugar. Se ríe y respira -genuinamente- aliviado con esa opción aunque luego asegura que está “al servicio de lo que le pidan en Unidos Podemos”. No hablamos de pensiones ni de la derogación de la reforma laboral, dos temas abordados de forma profusa en la anterior campaña y que no han variado en el programa de Podemos. Pero sí de que cuatro años más de Mariano Rajoy serían peor que un Brexit. Seguir leyendo…

El hueco que deja el diablo está en la Castellana @nachoalvarez_

Autor: Nacho Álvarez Peralta

eldiario.es

El hueco que deja el diablo es el título de un interesante estudio elaborado por varios profesores de la Universidad de Zaragoza, y publicado por Fedea en 2014. En este documento los autores estiman, a partir de los datos proporcionados por el Panel de Declarantes publicado por el Instituto de Estudios Fiscales, el fraude fiscal de la economía española en el IRPF.

Las conclusiones del estudio son demoledoras. A excepción de las rentas del trabajo, la infradeclaración afecta de forma muy considerable al resto de fuentes de renta, yendo desde el 45% en el caso de los ingresos provenientes de actividades económicas hasta el 60% en las rentas del capital mobiliario. También los rendimientos procedentes del capital inmobiliario resultan ampliamente infradeclarados, hasta en un 55% según el estudio. La dimensión del fraude estimado alcanza, sólo en materia de IRFP, la friolera de 20.000 millones de euros al año.

Si a esos cálculos sobre el IRPF sumamos otras estimaciones de fraude en el resto de figuras impositivas (particularmente IVA, Impuesto de Sociedades y Patrimonio), el fraude fiscal podría triplicar o cuadruplicar esa cifra, alcanzando el 6%-8% del PIB tal y como recurrentemente ha señalado Gestha. Seguir leyendo…

Curso de verano: “La desigualdad. La gran fractura” (4-8 de julio, El Escorial, Madrid)

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Fernando Luengo

Curso de verano: “La desigualdad. La gran fractura”

Con la participación de Amaia Orozco, Miguel Laparra (Vicepresidente de Navarra), Owen Jones, Manuela Carmena (Alcaldesa de Madrid) y muchxs más (programa completo pinchando aquí).

Directores: Nacho Álvarez y Fernando Luengo.

Patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid y el Instituto Complutense de Estudios Internacionales.

El plazo para solicitar las becas concluye el 30 de mayo.

Días 4-8 de julio. El Escorial.

Para más información: www.ucm.es/cursosdeverano

Razones para oponerse (otra vez) a los recortes

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El País

Como si no hubiéramos aprendido nada, el incumplimiento del déficit de 2015 ha vuelto a provocar las afirmaciones de rigor: el nuevo Gobierno “tendrá que hacer recortes adicionales” en 2016 y deben tomarse ya “medidas drásticas y urgentes” para cumplir con la senda prevista de reducción del déficit.

Sin embargo, estas afirmaciones no parecen tener en cuenta que la mayoría de indicadores y previsiones señalan que la economía se está desacelerando, cuando ni siquiera hemos recuperado el nivel de renta de 2008 y la tasa de paro es del 21%; o que la corrección de los efectos de las políticas económicas aplicadas desde 2010 requieren del nuevo Gobierno una intensa agenda social y un programa de inversiones públicas. Esta es la verdadera prioridad.

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Encuentros y desencuentros

Autor: Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es

Levantarse de una mesa de negociación siempre es una decisión difícil que debe explicarse. Especialmente cuando lo que se dilucida en dicha mesa es, ni más ni menos, la posibilidad de alumbrar un gobierno de cambio en beneficio de la mayoría social.

Si Podemos ha dado por terminadas las negociaciones en este punto es porque el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos cercena las expectativas de revertir los efectos más duros de la crisis, y consolida los principales retrocesos sociales de los últimos años. Difícilmente podremos ponernos de acuerdo a partir de ese documento, pues Podemos no nació ni concurrió a las elecciones generales para rubricar y apuntalar las reformas que durante estos últimos años han lesionado los derechos de la ciudadanía.

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Las cuentas sí cuadran

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Como era previsible, arrecian las críticas a la propuesta económica de Podemos, con el propósito evidente de prevenir al PSOE frente a un posible gobierno de cambio. Nuestra propuesta contempla un paquete de expansión fiscal de 24.000 millones de euros al año. ¿Son estos 96.000 millones de gasto adicional, al final de la legislatura, un dislate inconsistente? En absoluto. Este ritmo en el crecimiento del gasto es similar al que experimentó nuestra economía entre 2000 y 2008. Durante los primeros cuatro años el gasto público aumentó en 87.000 millones. Y entre 2004 y 2008 el incremento fue aún superior: 126.000 millones de euros adicionales. Terminar definitivamente con la austeridad fiscal significa recuperar una senda de expansión análoga. Al ritmo actual de crecimiento económico, esto equivaldría a incrementar la ratio gasto/PIB un 1% aproximadamente (¡y no un 9% como señala el documento del PSOE!)

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Entrevista a Nacho Álvarez: “Los derechos colectivos deben quedar al margen de la lógica del mercado”

Autor: Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es (Mónica Andrade)

Faltan solo unas horas para la primera reunión entre los partidos de izquierda que sumaron 11,6 millones de votos el 20 de diciembre, y la brecha que separa al PSOE y a Podemos sigue intacta. Los líderes de ambos partidos todavía no se han visto, y los equipos negociadores apenas se han limitado a un intercambio de prolijos documentos en los que coinciden algunas medidas, sobre todo de ámbito social. El líder del PSOE, mientras tanto, se ha reunido con otras fuerzas a su izquierda y a su derecha, en un movimiento que refleja, según Nacho Álvarez (Madrid, 1977), secretario del Consejo Económico de Podemos, “las dos almas escindidas del PSOE, una social y otra neoliberal”.

Doctor en Economía por la Universidad Complutense, Álvarez es un hombre analítico, templado, nada dogmático. Durante esta entrevista con CTXT, realizada el viernes 18 en La Morada, una sede social y cultural de Podemos en el barrio de Arganzuela (Madrid), el coautor del programa de Gobierno explica los planes de su partido para cambiar la política económica y fiscal aumentando el gasto social, y reflexiona sobre la crisis de la socialdemocracia europea, que, según afirma, “ha renunciado a defender los derechos colectivos y ha perdido su vieja voluntad de conflicto”.

Álvarez cree que solo un gobierno de coalición de izquierdas obligaría al PSOE a emprender las reformas necesarias para mitigar la desigualdad y el paro, y considera incompatible esas políticas con las propuestas neoliberales de Ciudadanos: “El PSOE tiene que elegir entre un gobierno con las fuerzas del progreso social o un gobierno a derecha con Ciudadanos que es, en realidad, una suerte de gran coalición”.

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Posponer la deducción del déficit, priorizar el empleo

Autor: Nacho Álvarez Peralta

Cinco Días

Las autoridades europeas ya han advertido que el próximo Gobierno que se forme en España deberá imponer nuevos recortes fiscales –unos 9.000 millones de euros– para alcanzar el objetivo de déficit pactado (2,8% del PIB). Los ciudadanos españoles tienen que saber que esta exigencia no es un destino obligado, ni una necesidad ineludible. El próximo Ejecutivo puede oponerse a este mandato, dado que tendrá margen para hacerlo.

La austeridad fiscal ha fracasado. No sólo ha generado un innecesario dolor social, sino que también ha incrementado las desigualdades, ha reforzado los efectos depresivos del ciclo hasta 2014 y, en definitiva, se ha mostrado contraproducente para abordar los grandes desafíos económicos del país. Por todo ello, el Gobierno debería oponerse a la austeridad que sigue reclamando Bruselas. Seguir leyendo…

Hacia el pleno empleo

Autor: Nacho Álvarez Peralta

Cinco Días

Una nueva política económica para España debe tener como principal prioridad aquello que más preocupa a los españoles: las elevadas tasas de desempleo (un 21,2%), la crecente precariedad laboral (más del 40% los asalariados trabaja con contratos temporales, a tiempo parcial no elegido o fuera de convenio), y el crecimiento de la pobreza (el 29,2% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, 4,5 puntos más que en 2009).

Estos problemas no son solo consecuencia de la crisis económica. Son también el resultado de las políticas económicas de austeridad fiscal y devaluación salarial que han desarrollado el PP y el PSOE, que han conllevado dos reformas laborales, graves recortes en la financiación de servicios públicos fundamentales y la reforma del artículo 135 de la Constitución. Como ha dicho Paul Krugman, la élite política decidió en 2010 dejar de preocuparse por el paro y empezó a preocuparse por los déficits presupuestarios, con efectos verdaderamente catastróficos. Y en España esta política de recortes se ha aplicado con verdadero entusiasmo.

Reivindicar los elementos positivos de la actual Constitución exige honrar su artículo 40, donde se establece la obligación de aplicar una “política orientada al pleno empleo”. Pero para que se cree empleo es necesario que haya actividad económica, y por eso el primer elemento de esta nueva política económica debe ser abandonar definitivamente la política de austeridad fiscal. Ello permitirá reforzar el crecimiento y hacerlo menos dependiente de los factores externos que ahora lo impulsan. Es el turno de las políticas de estímulo de la demanda. Seguir leyendo…

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