Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Trumpxit, Brexit: el soberanismo neoliberal

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Estados Unidos y Reino Unido (sus gobiernos de derechas) acaban de realizar un verdadero ejercicio de soberanía nacional. El primero, decretando el abandono unilateral de los compromisos de reducción de emisiones y las normas de cesión de datos entre empresas. El segundo, pidiendo oficialmente la salida de la Unión Europea. Se trata, en ambos casos, de decisiones que tienen un impacto evidente —y fundamentalmente negativo— para el funcionamiento de la economía mundial y, sobre todo, para el bienestar de millones de personas.

Si lo hacen es porque tienen poder en la esfera nacional y confían que los costes, al menos a corto plazo, recaerán sobre el resto del planeta. Porque —y esto es lo que me parece más relevante— confían en que, más allá del ruido mediático y algunas críticas mordaces (especialmente de políticos europeos), gran parte de las sanciones quedarán en poca cosa. En el caso de Estados Unidos esto parece obvio; las reglas que se salta no afectan al núcleo de las regulaciones económicas, ni existe mecanismo formal delimitado para castigarle por sus maldades. En el caso británico la cosa es más compleja, y seguramente el papel fundamental lo tendrá la City y su red de aliados en el sistema financiero internacional, que pueden actuar como lobby para que al final el Brexit se acabe convirtiendo en un acuerdo de libre comercio que deja fuera del control europeo cuestiones clave para la derecha británica (al fin y al cabo, Reino Unido ya gozaba de prerrogativas específicas en el seno de la UE, y había eludido la integración en el euro para proteger a su macrocéfalo sector financiero).

Es un ejercicio de soberanía sólo al alcance de naciones poderosas en el contexto internacional. Otra cosa es que sus decisiones pueden generar efectos imprevistos por sus autores y les puedan estallar en los morros. Pero, en todo caso, las posibilidades de implementar decisiones unilaterales están directamente correlacionadas con el poder de cada país en la esfera mundial.

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Poder económico y crisis en España

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La dinámica del capitalismo tiende a generar oligopolios y a concentrar el poder en élites. En las fases de capitalismo competitivo, aquéllos eran más visibles a escala local. Por ejemplo, en el capítulo dedicado a los salarios de la “Riqueza de las Naciones”, el liberar Adam Smith no tuvo inconveniente en reconocer que los mercados laborales locales estaban controlados por un reducido grupo de empresarios, que no tenían dificultades para acordar qué salarios iban a pagar. En la medida en que la acumulación de capital dio lugar a procesos de concentración, se forjaron élites y grupos oligopolísticos que operan a escala nacional. Como se trata de grupos con elevados recursos, hacen uso de ellos para conseguir que las políticas públicas obedezcan a sus intereses particulares.

Así, cuando existen grupos con suficiente poder su influencia afecta al modelo de desarrollo económico del país. Hay muchos ejemplos, de muy diverso tipo, que indican que las cosas son así. Así, hay evidencia de que el peculiar sistema laboral alemán, con un desarrollado sistema de cualificación profesional, es en parte el resultado del peso de las empresas industriales, que consideran que la calidad de sus productos es esencial para su posicionamiento en el mercado mundial (y están dispuestos por ello a financiar una buena formación profesional). De la misma forma, no puede entenderse el peculiar y costoso sistema sanitario estadounidense sin considerar el peso que tiene en el país el sector de seguros sanitarios.

Por estas y otras razones, siempre me ha interesado conocer con detalle cuáles son los principales grupos de poder económico en España. Hace unos años traté de hacer un esbozo de los principales núcleos de poder económico en España [1]. En este análisis constataba la continuidad en el poder del sector financiero ―algo que había aprendido del trabajo de Juan Muñoz, El poder de la banca en España―, al que sumaba el de los grandes grupos de construcción y el de las empresas proveedoras de suministros básicos. Se trataba en los tres casos de grupos cuya actividad e historia guardaba una estrecha relación con las políticas públicas ―y donde la relación con la política había sido determinante para encumbrar a muchos de sus líderes― y que además marcaba con fuerza el modelo productivo que el país estaba desarrollando, con escaso desarrolló técnico productivo y un elevado afán depredador.

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El país dels comuns

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El domingo 29 de enero tuvo lugar el acto de presentación del nuevo proyecto de espacio político catalán en las Cotxeres de Sants. Unas 2000 personas superamos con creces el aforo del local. Estaba una buena parte de la gente más activa en las movidas políticas y sociales, la de la vieja izquierda y la de la generación eclosionada con el 15M. La misma mezcla de activistas que llevan un par de meses trabajando en la configuración de un proyecto cultural común, y que ya ha tenido una experiencia previa de trabajo en las candidaturas municipales y en la campaña de las generales. De momento, este es el proceso más inclusivo que existe en el Estado español, pues trata de unificar en una sola formación a la gente proveniente de Iniciativa per Catalunya, Esquerra Unida i Alternativa, Podem, los diferentes grupos afines a Guanyem Barcelona, parte del antiguo Procés Constituent, y a la gente independiente que ha participado en las plataformas municipales. No se parte de cero. Hay ya una experiencia acumulada, aunque queda mucho por hacer.

Es una buena noticia que contrasta con la habitual ración de enfrentamientos de la izquierda hispánica, casi endémica en Izquierda Unida, y ahora instalada en Podemos. Hace años que alguien tildó el ámbito político catalán de “oasis”, para reflejar el ambiente versallesco que predominaba en la política local, y el acuerdo tácito en los grandes temas de la llamada “sociovergencia”. Alguien podría pensar que este espíritu pactista se ha transferido a la izquierda, pero la verdad es algo más compleja y vale la pena entender el proceso que nos ha llevado hasta aquí.

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Desigualdad, inversión y especulación: a propósito de Zara

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La legitimación más utilizada de la desigualdad es que ésta genera incentivos a la inversión. Y esta inversión se traduce en innovaciones útiles a la especie humana. Al final, la desigualdad acaba generando bienestar al conjunto de la sociedad. El convencimiento de que los incentivos monetarios son la clave del proceso está fuertemente arraigado entre la mayoría de economistas profesionales y constituye el “mantra” con el que se adoctrina desde sus inicios a los futuros titulares (como ejemplo, el capítulo introductorio del manual de Mankiw, uno de los más utilizados).

Se trata, sin embargo, de una explicación que pasa por alto múltiples cuestiones. En primer lugar, no hay ninguna evidencia clara de que la mera desigualdad genere estímulos. Muchas sociedades precapitalistas se han caracterizado por su elevado grado de desigualdad sin que necesariamente promovieran la innovación ni mucho menos el bienestar. A menudo, la mayor preocupación de los que están arriba en una estructura desigual es la de crear mecanismos que les garanticen la continuidad de sus privilegios, y ello se convierte en la generación de estructuras sociales orientadas a tal fin, con una consiguiente sobrecarga de costes de control social.

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Al ataque de las pensiones

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

Recién estrenada la legislatura ya se ha puesto sobre el tapete la primera gran reforma, la de las pensiones. La justificación es obvia: en los últimos años los ingresos por cotizaciones no han bastado para pagar las pensiones, y la Seguridad Social ha tenido que sufragar echando mano del fondo de reserva. Tantas veces se ha usado y con tal intensidad que de continuar la situación (y es impensable que a corto plazo este cambio se dé) en junio no alcanzará el remanente del fondo para pagar la extra de verano. Hay que hacer algo pronto. Pero ya se sabe que las prisas no son buenas consejeras, más bien quecon las prisas es más fácil que nos cuelen más de un truco.

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Cinco mil quinientos millones

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Aún no tenemos Gobierno, pero ya sabemos el recorte presupuestario que le exige Europa. Y que seguramente el PP y sus aliados acatarán por responsabilidad. Hasta ahora el Gobierno se había pasado por el forro las exigencias de Bruselas, pero había contado para ello con la complicidad comunitaria seguramente temerosa que un recorte a destiempo pudiera provocar un descalabro electoral de las fuerzas del orden. Siempre es más fácil aplicar un hachazo al principio de la legislatura, cuando los que Gobiernan se encuentran más fuertes y confían que la mejora posterior de la situación hará que sus electores olviden el mal trago a la hora de votar. Es verdad que este Gobierno nace mucho más debilitado que el anterior. Pero no parece que sus oponentes vayan a estar por la labor de enfrentarse con la política de la UE. Ya sabemos de qué responsabilidad cojean. La responsabilidad que les llevó a los recortes de 2010 y al golpe de estado palaciego contra la constitución, y que ahora les ha llevado a dar el apoyo al PP, es la misma que les conducirá a tragar la nueva sarta de recortes. Precisamente la crítica al PP que desde sectores cercanos al PSOE se hacían por el incumplimiento del déficit indica que van a estar preparados para cumplir los compromisos.

Un recorte de 5.500 millones de euros en el presupuesto público va a tener sin duda un efecto depresivo sobre la economía y el empleo. De la forma como se haga dependerá su profundidad. Lo nuevo en el momento presente es que hay al menos un nuevo discurso, por parte de economistas oficiales, que aboga por que el recorte se haga subiendo impuestos en lugar de recortar gastos. Significa un viraje político y un reconocimiento implícito del fracaso de los ajustes impuestos en Europa en 2010.

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Otra vuelta de tuerca: de mercado laboral y especulación inmobiliaria

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

En los debates sobre economía española hay temas recurrentes. El del mercado laboral y el empleo es uno de ellos. España estuvo en pleno empleo estadístico sólo al final del período keynesiano. Era un pleno empleo ficticio, pues no se tenía en cuenta ni los 2 millones largos de emigrados al resto de Europa ni las enormes bolsas de desempleo que se camuflaban en los restos de la economía familiar, particularmente en el sector agrario, el pequeño comercio, etc. Era, para decirlo de algún modo, un tipo peculiar de pleno empleo. El que, salvando las distancias,  también se puede encontrar en algunas economías en desarrollo donde la tasa de empleo es muy baja porque una parte sustancial del personal se encuentra subsistiendo en la llamada economía informal.  Y es que desde la crisis de los setenta, el desempleo ha sido un tema recurrente y particularmente grave en diversos períodos de nuestra historia reciente (1975-1988, 1991-1995 y de 2008 en adelante).

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Punto muerto: postales veraniegas

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La economía mundial parece haber entrado en una situación de punto muerto. La crisis se da por superada, pero persiste el estancamiento en muchos países (la mayor parte de la UE, Japón) y se ha acentuado la degradación de las condiciones de empleo. Los países emergentes han entrado en una grave depresión (Brasil) o han visto frenada su antes imparable expansión (China). La enorme inyección de liquidez generada por las políticas monetarias de los bancos centrales ha permitido salvar la crisis bancaria, pero ha mostrado su inanidad como mecanismo de impulso económico. El fracaso de este diseño corre el peligro de provocar una nueva crisis financiera debido a la caída de los tipos de interés y la consiguiente reducción de los márgenes bancarios. Y el endeudamiento privado masivo, que es una de las causas de la crisis, no ha cambiado de manos. De hecho, lo que han permitido las políticas de inyección monetaria es la renegociación de las deudas de los grandes grupos empresariales (los principales endeudados), cambiando viejos créditos más caros por otros nuevos con tipos de interés menores. Pero el elevado endeudamiento persiste, y constituye una de las causas del estancamiento. La otra es la ausencia de perspectivas claras de inversión así como de políticas públicas que cambien el ciclo económico. Tras la crisis bancaria se aprobaron algunas regulaciones, más bien marginales, sobre el funcionamiento del sistema financiero. Ahora en este sector se vuelve a abrir el debate alegando que hay excesiva regulación y que esto explica la parálisis. O sea que el fracaso de las políticas macroeconómicas dominantes (que niegan al sector público la capacidad de actuar como un agente económico central en el campo de la inversión y el control de la actividad) corre el riesgo de volver a convertirse en una nueva oleada desregulatoria; en un nuevo día de la tortuga.

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Brexit: otro lío europeo

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Ocurrió lo impensable. Ni la euforia de las bolsas en los días anteriores al referéndum (seguramente teledirigida por la City y el Banco de Inglaterra) pudo evitar que al final Reino Unido votase salir de la UE. Es esta una historia muy británica y muy europea. Reino Unido hace muchos años que es una sociedad quebrada. Con un centro financiero híper-desarrollado, que genera grandes rentas y permite mantener a una enorme masa de clases medias con buen nivel de vida. Y con una gran parte del país que ha vivido el deterioro inacabable de una vieja estructura industrial y que se siente despreciado, en términos de clase, por las élites dominantes. Una quiebra que tiene mucho que ver con el declive de un antiguo imperio, con la creciente parálisis del capitalismo industrial británico y, especialmente, con el triunfo del neoliberalismo y sus treinta años largos de hegemonía (la tercera vía fue apenas un ligero retoque de la herenciathatcheriana). Hacía tiempo que esta tensión avisaba con traducirse en una ruptura institucional. El referéndum escocés fue el primer aviso.

Lo curioso del caso es que en esta ocasión no puede hablarse de una clara ruptura con el orden imperante. De hecho, una parte de las élites dominantes siempre ha visto con recelos el modelo europeo. Temerosos de la hegemonía franco-alemana y celosos por mantener privilegios especiales, como el que representa la City como gran centro de la especulación financiera internacional. O la reluctancia en aplicar las laxas normas laborales europeas porque para las élites británicas resultan, aún, demasiado intervencionistas. Por esto Reino Unido siempre ha mantenido un estatus particular en la UE, mantiene su propia moneda y ha jugado siempre un papel fundamental a la hora de aguar los proyectos más progresistas emanados del Parlamento Europeo. Seguir leyendo…

El retorno del jedi oscuro: de bancos, recortes y Seguridad Social

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La actividad económica se parece cada vez más a las grandes sagas cinematográficas: una trama que se repite una y otra vez con el único objetivo de sacarle el máximo negocio posible. Casi siempre las sucesivas entregas empeoran la inicial. Al final ya nos sabemos el tema de memoria. Pero si la saga nos ha enganchado somos incapaces de pasar de ella. Los grandes argumentos del mes son la enésima versión de una tesis que se puso en marcha en 2008. Vuelve el runrún sobre los problemas bancarios. Vuelven las llamadas a la austeridad, y reaparece con gran brillantez (si es que en algún momento se fue) el vistoso tema de la crisis de la Seguridad Social. Lo de salir de la crisis ya casi no lo dice ni Rajoy, quizás porque piensa que si vuelve a gobernar tendrá que empezar a adoptar un papel trágico para tratar de vendernos la nueva dosis de austerocracia. Seguir leyendo…

Vuelven las turbulencias

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La realidad está haciendo añicos el relato de la recuperación. Un relato del que el Partido Popular ha tratado de asirse para frenar su hundimiento, pero que basa su fuerza en la enorme aceptación social de las crisis como una especie de bache o de enfermedad pasajera. Algo que posiblemente vale para las recesiones de corto plazo pero que resulta insatisfactorio para entender la crisis actual.

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Del pensamiento único a la autoridad competente (Cuaderno de incertidumbre: 8)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

Cuando triunfó el neoliberalismo se impuso el pensamiento único. O al menos esto es lo percibía cualquiera que se atreviera a opinar en contra de las medidas neoliberales. Keynes y los keynesianos habían pasado al mismo desván de los trastos inútiles al que anteriormente habían sido condenados otros pensadores heréticos, como Marx y los marxistas, Veblen, Georgescu-Roegen y muchos otros. Los teóricos neoliberales estaban tan eufóricos que llegaron a aventurar que, con sus políticas, los ciclos económicos habían casi desaparecido (habían conseguido convertir el cáncer en una especie de constipado). Por ejemplo, Ben Bernanke (el considerado mejor especialista neoclásico en la Crisis del 29, por eso fue elegido para pilotar la Reserva Federal) escribía en 2004 que «uno de los aspectos más llamativos del paisaje económico de los últimos veinte años, más o menos, ha sido el declive sustancial de la volatilidad macroeconómica», y lo achacaba a «la mejora de la política monetaria». Seguir leyendo…

La Europa de los mercados y la ciudadanía (Cuaderno de incertidumbre: 7)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Europa fue una esperanza. Cuando menos, para gran parte de la población española que vivió el tardofranquismo. En la transición, el proyecto europeo fue el punto de encuentro de las dos corrientes contradictorias que modelaron el proceso. La corriente democrática, la que se expresaba en las movilizaciones y en los votos a la izquierda, la que pugnaba por conseguir derechos sociales, condiciones laborales dignas, oportunidades de progreso social. Y la corriente neoliberal, la que diseñaban los centros de poder económico, la que planteaba la liberalización y la internacionalización de la economía. Y es que los países centrales de la Unión Europea parecían haber conseguido un complejo equilibrio entre una eficiente economía capitalista y un estado de bienestar que garantizaba amplios derechos sociales.

El arrollador triunfo del PSOE en 1982 y su larga hegemonía política descansaron en que era la fuerza que mejor supo encarnar este contradictorio planteamiento. Y lo aplicaron con unas medidas que combinaron políticas neoliberales en muchos ámbitos con una tímida, pero no desdeñable, expansión de los derechos sociales. Una hegemonía que alcanzó incluso para colar sin casi debate la aceptación del Tratado de Maastricht, lo que marcó el inicio de una nueva fase europea y la práctica eliminación de cualquier proyecto social a escala continental.

La respuesta europea a la crisis ha acabado por hacer añicos aquel espejismo. En lugar de esperanza, en muchos países Europa es percibida como una amenaza.

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La crisis traslada el escenario

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El capitalismo neoliberal se caracteriza por una inestabilidad recurrente. La lista de países que han experimentado graves problemas es amplia. En muchos casos se ha tratado de crisis regionales o nacionales, mayormente en países en desarrollo. Lo que fue realmente nuevo en la crisis de 2008 es que afectó de forma simultánea a los países del núcleo duro de la economía mundial. Muchos de ellos experimentaron problemas parecidos a los que en años anteriores se habían generado en “ultramar”. Por ejemplo, el problema de la deuda que había atenazado durante años a gran parte de África y Latinoamérica se acabó experimentando en el Sur de Europa. Ahora que oficialmente se daba por superada la crisis (los países y las personas que han quedado en el camino no cuentan para los jerarcas de la economía mundial), ésta vuelve a aparecer en los lugares donde siempre ha parecido endémica. Aunque la elevada integración de la economía financiera mundial provoca, por ejemplo, debacles en las bolsas de la mayor parte de países. Y aunque hay bastantes posibilidades de que, al final, los problemas retornen a su lugar de origen.

En el contexto actual existen dos grandes focos de preocupación: China, y los países productores de materias primas en general y de petróleo en particular.

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La amenaza europea y el nuevo gobierno

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Metidos en pleno debate sobre pactos post-electorales, líneas rojas, necesidad de diálogo y otras generalidades por el estilo, nos olvidamos de discutir cuestiones cruciales que van a llamar a la puerta en pocos meses. Cuestiones que plantea la Unión Europea, que puso sobre la mesa antes del inicio de la campaña electoral y que después obvió para no amargarle la campaña a Mariano Rajoy. Quizás era una forma de premiarle la actuación de su gobierno como perro ladrador ante las demandas que en su momento planteaba el gobierno de Syriza. Básicamente, las exigencias comunitarias planteaban dos cuestiones básicas: nuevos recortes presupuestarios, del orden de 10.000 millones de euros, y una nueva reforma laboral.

De hecho, al plantear esta demanda la UE simplemente estaba reconociendo el fracaso de su política anterior, aunque como es habitual en la actual política comunitaria su propuesta supone implementar una nueva dosis del mismo tratamiento aplicado anteriormente. Más o menos una versión moderna, en el campo económico, de la vieja medicina que aplicaba sanguijuelas como medida general ante la enfermedad. El efecto es parecido: aunque el enfermo se debilita, en vez de achacar su empeoramiento al tratamiento se le hace directamente culpable. Ya se sabe, la autoridad nunca se equivoca.

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El “efecto boomerang”: quien causa un mal económico acaba obteniendo un beneficio adicional

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto; Cuaderno de incertidumbre: 3

Parece una ley implacable del periodo neoliberal. Quien provoca un gran mal social en lugar de pagar por ello acaba viendo reforzados sus intereses. El caso más evidente es el de la crisis financiera. Al principio fue evidente que existía una relación directa entre el crac financiero, la burbuja inmobiliaria que habían experimentado algunos países (España, Irlanda, Reino Unido, EE.UU.) y la persistencia de medidas en favor de la desregulación financiera. No sólo se hizo patente la responsabilidad sistémica del sector financiero, sino que además se pusieron en evidencia numerosas actividades directamente delictivas: manipulación de los tipos de cambio, colocación fraudulenta de preferentes, etc. Excepto algún caso aislado y especialmente vistoso (Madoff) nadie ha pagado por esto. Por el contrario lo que se produjo es una movilización inusitada de recursos públicos para salvar a la banca y seguir permitiendo su gestión por los mismos grupos de siempre. Tampoco se hicieron reformas sustanciales del sistema financiero; la mayor parte de mecanismos que posibilitaron el crac y las burbujas especulativas siguen ahí, favoreciendo un capitalismo de casino, generando mayores desigualdades e impidiendo un cambio de orientación de la economía global.

Peor aún, pasado el susto, salvado el capital, el sector financiero y sus aliados han conseguido poner en pie una explicación alternativa de la crisis en la que son los estados, sus gastos, los culpables de la crisis económica. En lugar de estrictas regulaciones financieras y políticas económicas igualitarias lo que tenemos son políticas de austeridad que generan un enorme daño social. El debate sobre la refundación del capitalismo ha desaparecido y el capitalismo financiero vuelve a imperar.

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Capitalismo excelente. Dos historias alemanas: Volkswagen y el Reino de España

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El actual orden capitalista encuentra en la idea de excelencia una de sus bases de legitimación social. Las empresas líderes se supone que lo son porque tienen una dirección adecuada y son capaces de ofrecer mejores productos a la sociedad. Los países que mejor han capeado la crisis han mostrado su eficiencia en la gestión macroeconómica y en su actividad productiva. Las personas que triunfan lo son a causa de su esfuerzo y su buen hacer. La excelencia es un atributo de los triunfadores. Y a la inversa los perdedores son responsables de su propio fracaso, de su falta de esfuerzo, de su incapacidad por hacer las cosas bien. Las pequeñas empresas fracasan porque no alcanzan un nivel de eficiencia adecuado. Los países con problemas, Grecia es el paradigma, lo son por sus propios errores. Y los millones de parados que buscan empleo arrastran gran parte de la culpa de tener una formación inadecuada (se equivocaron a la hora de elegir “currículum” escolar), o simplemente de no tenerla en absoluto, o de no buscar empleo con ahínco, de ser poco competitivos. Seguir leyendo…

Cuaderno de Estancamiento: 13, El país de las desigualdades

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto, boletín nº128, octubre 2014

El país de las desigualdades

En pocos años de crisis España ha experimentado un aumento considerable en los niveles de desigualdad y de pobreza. Una evolución en gran parte parecida a la de otras naciones del sur de Europa (Italia, Grecia). La crisis económica ha tenido un impacto muy desigual en los diferentes países, lo que en parte explica la ausencia de una respuesta social sincrónica y el mayor grado de movilización y descontento que se percibe en el sur de Europa.

Para entender por qué la situación es más dramática en los países mediterráneos, y en particular en España, es necesario considerar la combinación de tres espacios económicos interrelacionados: la estructura económica, la organización del mercado laboral y el sector público.

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Cuaderno de depresión nº17: Paro sin paracaidas, motordependencia y corrupción

Autor: Albert Recio Andreu

En esta nueva versión de sus Cuadernos de depresión de la revista Mientras Tanto, este profesor de la U.A.Barcelona empieza con unos breves apuntes al hilo de los últimos datos del INE sobre el paro. Bajo el título “Paro sin paracaidas”, su argumentación sitúa el paro real por encima de los 6 millones, dado el crecimiento de la inactividad, o lo que puede denominarse “parados desanimados”, y del empleo a tiempo parcial, que afecta ya a más del 25% de las mujeres empleadas en la economía española. En la segunda parte de estas notas se apuntan algunas vías de reflexión y acción para dar vuelta a esta situación, con medidas para avanzar hacia un modelo social que trate de hacer frente a la triada perversa de la injusticia distributiva, el fallo sistémico de coordinación y la depredación de las bases naturales y sociales que posibilitan la existencia de la sociedad.

Acto seguido, este Cuaderno de depresión nº17 realiza un análisis de los factores que hacen de la industria automovilística una opción inestable en política industrial. Este sector genera una dependencia respecto al exterior, tanto por la estructura foránea del sector, como por su incidencia en un modelo energético generador de déficit y en la imposición de políticas urbanísticas y de infraestructuras orientadas a la insostenible movilidad motorizada. Por último, se hace una reflexión, publicada días antes de que empezara el escándalo Bárcenas, sobre la cultura de la corrupción de las elites españolas, tanto en lo relativo a la gestión de los presupuestos públicos, como en el blanqueo de dinero. Por tanto, “situar el delito de cuello blanco como uno de los que deben ser más duramente castigados constituye una de las tareas básicas para erosionar la suicida hegemonía neoliberal”, concluye.

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