Economía Crítica y Crítica de la Economía

Icon

¿Por qué caen los salarios? Cuando el poder negociador importa

Autor: Luis Cardenas y Daniel Herrero

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Uno de los hechos más característicos de las economías occidentales desde finales de los años ochenta es la caída continuada de la participación de los salarios sobre la renta, con el consiguiente aumento de las rentas empresariales. La economía española no ha permanecido ajena a este cambio distributivo.

La literatura ha destacado factores explicativos de diversa índole para explicar esta trayectoria, como son el proceso de globalización de la economía mundial, el predominio de las finanzas y la extensión de su lógica de funcionamiento al conjunto de la economía (la llamada financiarización) o la desregulación del mercado de trabajo y la reducción de la protección social. Asimismo, es posible encontrar en los últimos tiempos un abundante conjunto de trabajos que destacan la importancia del cambio tecnológico a la hora de explicar la desigual evolución de los salarios y su caída en términos agregados, haciendo referencia, particularmente, a los efectos de la robotización y la digitalización.

Todos estos condicionantes (y algunos más) afectan, en última instancia, a la capacidad de los trabajadores de negociar sus salarios. El llamado poder de negociación ha sido una variable presente en análisis de múltiples disciplinas de ciencias sociales, sin embargo, al tratarse de un concepto marcadamente abstracto y difícil de medir, raramente ha sido cuantificado. La medición cuantitativa de este tipo de variables tan vagas es importante para la investigación (y, por qué no, para el desarrollo de políticas públicas) porque da la posibilidad de realizar estudios estadísticos, con estimaciones y, llegado el caso, comparaciones internacionales.

Esto mismo es lo que hemos llevado a cabo en un trabajo reciente, en el que elaboramos un índice de capacidad negociadora (Cárdenas y Herrero, 2018). Partiendo de las ideas de estudios anteriores, entendemos que, primero, existe una pugna constante entre asalariados y empresarios por la distribución de la renta, y, segundo, que el poder negociador de los asalariados viene condicionado por dos grandes conjuntos de variables: las características del sistema de relaciones laborales y la estructura y dinámica del mercado de trabajo.

En concreto, el sistema de relaciones laboralescomprende los marcos de negociación colectiva y los pactos sociales para mejoras retributivas, que se concretan en: (i) el contenido de los acuerdos laborales y su nivel o alcance geográfico, (ii) la capacidad organizativa y reivindicativa de los asalariados. Por otra parte, las características del mercado de trabajoengloban la política laboral y los flujos de entrada y salida de ocupados, que condicionan el grado de subutilización del trabajo, así como el grado de parcialidad, temporalidad y rotación en el puesto de trabajo, esto es: (i) el efecto disciplinario del desempleo, (ii) las características de los puestos laborales ofertados y el peso relativo del empleo atípico, y (iii) el grado de protección social del empleo, la cobertura de la prestación por desempleo y otras prestaciones sociales.

Decimos que estos elementos conforman el poder negociador porque afectan de manera decisiva a las posiciones de partida de trabajadores y empresarios en la negociación y, desde ahí, a la formación de los salarios. Dicho de otra forma, la fijación salarial y, con ello, la participación de las rentas del trabajo sobre la renta nacional no depende exclusivamente de la productividad y del juego entre oferta y demanda de trabajo en un proceso de libre mercado, también lo hacen del marco institucional.

Todo esto recoge nuestro índice de capacidad negociadora (ICN), cuya composición mostramos en la tabla 1. Como se ve, el peso de las ocho variables que lo constituyen no es el mismo, ya que, lógicamente, no todas ellas afectan del mismo modo al poder negociador. Este peso viene dado por la relación estadística que cada variable guarda con la participación salarial (la metodología se encuentra disponible en el trabajo original). El período que cubren las variables es 1987-2015, el más amplio que permiten las estadísticas.

Tabla 1. Índice de Capacidad Negociadora: composición y ponderaciones

Variables Ponderación Fuente
Variables de relaciones laborales Afiliación sindical 3,11% OECD.STATS
Conflictividad laboral 19,15% BE (Banco de España)
Cobertura de la negociación colectiva (sin convenios de empresa) 14,05% BE
Variables de mercado de trabajo Tasa de desempleo 0,59% EPA (INE)
Tasa de temporalidad 2,59% EPA
Tasa de parcialidad 25,08% EPA
Coste del despido 23,73% OECD.STATS
Tasa de cobertura del desempleo 11,71% Estadística de Prestaciones por Desempleo (MTYSS)

Fuente: Elaboración propia (véase texto)

Es necesario resaltar que el ICN capta la dinámica (gráfico 1), por lo que lo importante es su evolución en el tiempo y no su valor bruto (que no tiene significado por sí mismo), ya que lo que pretendemos explicar es el movimiento de la participación salarial en la economía española y no su nivel.

Gráfico 1. Evolución del índice de capacidad negociadora y la participación salarial (1987-2015)

Fuente: elaboración propia con datos de Contabilidad Nacional y fuentes presentadas en la Tabla 1

Seguir leyendo…

Entrevista a la Unione Sindacale Italiana (USI): “En Italia no se aprecian cambios reales positivos”.

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Al hilo de un encuentro este verano en Roma entre militantes de Solidaridad Obrera y de su organización, entrevistamos a Giuseppe Martelli, representante de la Unione Sindacale Italiana (USI), sindicato autogestionario que forma parte de la Coordinadora Roji-Negra Europea, junto a organizaciones españolas como la propia Solidaridad Obrera o la Confederación General del Trabajo (CGT), así como a sindicatos de otros lugares de Europa.

¿CÓMO ES EN ESTE MOMENTO LA SITUACIÓN SOCIAL EN ITALIA?

La crisis económica mundial, de la cual, Italia no ha salido completamente, las dificultades en el terreno laboral, el factor de la inmigración desde África y desde Oriente Medio, junto a las carencias estructurales no resueltas (incluso agravadas) de los gobiernos precedentes, han despertado el miedo en una clase social media-baja, empobrecida en gran medida por los efectos de la crisis económica y financiera, que ha optado por dar un giro en la elección política.

El ascenso del Movimiento 5 estrellas (representante de las pequeñas empresas, de las corporaciones, de las asociaciones profesionales y de autónomos, de profesionales liberales) junto a la LIGA (representante de una clase trabajadora y de sectores obreros, asustados por los efectos dañinos de la crisis y de la inseguridad social, así como de una derecha latente desde siempre y presente en nuestro país), han permitido la gestación y el posterior éxito de un gobierno que es de facto, de centro derecha.

Todo esto hay que enmarcarlo en un momento de gran dificultad por la situación social, en donde no se aprecian cambios reales positivos, sino solo promesas electorales que no pueden llevarse a cabo sin aplicar grandes recortes en las partidas sociales, como en educación, en sanidad o en investigación científica. Todo esto se ve agravado por la privatización reciente sobre sectores estratégicos y obras de relevancia pública (ver la propuesta de una “renta básica” que se financiaría con maniobras de recortes en servicios y sectores sujetos a inversión pública, con el objetivo de satisfacer a una parte del electorado del gobierno actual).

Nos hallamos ante una campaña electoral del M5S y la Lega, que parece no acabar nunca, con declaraciones y promesas que distraen la atención de la población de las clases obreras, hacia objetivos poco creíbles, que reflejan la imagen del gobierno y el parlamento actuales.

Seguir leyendo…

¿Vuelve el fin del trabajo? (Cuaderno postcrisis: 11)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La vida de la población trabajadora está periódicamente amenazada por una pesadilla recurrente: la del fin del trabajo provocado por el cambio tecnológico. No es que la gente esté ansiosa por deslomarse trabajando, o por vivir a las órdenes de un superior. Es que temen que la contrapartida sea el paro, la falta de ingresos, la marginación social.

El debate sobre tecnología y empleo es antiguo. La economía capitalista se caracteriza entre otras cosas por un cambio técnico constante, por desempleo recurrente y desigualdades obscenas. Por lo que sabemos de la historia del paro, los peores momentos, las crisis, tienen menos que ver con la tecnología y más con la organización de la economía y la sociedad. Pero nos dicen que ahora es distinto, porque la digitalización va a permitir no solo sustituir millones de empleos rutinarios, sino que reducirán también empleos “cualificados” porque la inteligencia artificial y la capacidad de cálculo de las máquinas resultará mucho más eficaz. O sea, que el paro no sólo es un peligro para la clase obrera tradicional, sino también para las clases medias educadas.

Los que defienden esta posición suelen ser altos empresarios o técnicos cualificados (ingenieros, científicos) en la materia. Sus opiniones reflejan tanto su percepción de los hechos como sus deseos ocultos (lo que yo llamo sus “sueños húmedos”). Para un empresario, un mundo sin obreros sería ideal. La gestión de personal es siempre una de las tareas más pesadas de cualquier actividad en general. En la empresa, donde los intereses de empresarios y trabajadores están en conflicto ―abierto o latente― esta gestión es aún más ardua. Una empresa sin trabajadores, funcionando automáticamente y dejando al propietario una renta recurrente, es el ideal que todo rentista desearía. También para los altos tecnócratas las personas son un estorbo. Muchos tienden a pensar que son las chapuceras intervenciones humanas las que provocan fallos y problemas (sólo hay que ver que casi siempre que hay un desastre se alude al fallo humano, sin pensar que a lo mejor este estaba propiciado por la tecnología empleada). Eliminando empleados se reducen los problemas potenciales (Michel Piore, un importante economista laboral, lo descubrió en una investigación hace casi 50 años; los ingenieros entrevistados le comentaron que siempre que el coste fuera soportable, recomendaban la solución que incorporaba menos empleo). Hay un sesgo capitalista y un sesgo tecnocrático en la orientación del cambio tecnológico. No es casualidad que Frederick W. Taylor aunara en su persona el ser ingeniero profesional e hijo de empresario.

Pero esta introducción del cambio tecnológico no ha supuesto hasta ahora la eliminación del trabajo por muchas y variadas razones. En primer lugar, la eficacia de la tecnología nunca es completa ni se adapta por igual a todas las actividades humanas. En segundo lugar, porque las mejoras tecnológicas han ido asociadas a un aumento en la escala de la producción, a una diversificación de los bienes y servicio. Y, en tercer lugar, porque las luchas sociales han impuesto limitaciones al uso de la fuerza de trabajo y han conseguido que en bastantes casos el aumento de productividad se tradujera en una reducción de la jornada laboral. Este razonamiento se aplica habitualmente al empleo mercantil. El reconocimiento de la importancia del trabajo doméstico muestra además otras cuestiones interesantes. La primera es que años de cambio técnico no han generado un movimiento de reducción radical del tiempo de trabajo doméstico. La segunda es que algunas de las innovaciones en bienes de consumo, más que eliminar el trabajo doméstico, lo han transformado. Un estudio de hace veinte años de la jornada laboral de las amas de casa a tiempo completo mostró que su jornada global era parecida. Lo que había cambiado era su contenido. A principios del Siglo XX, la tarea principal era la producción doméstica de pan, algo que había casi desaparecido 80 años después. A finales del siglo pasado, lo que ocupaba más tiempo era conducir, pues estas mujeres se encargaban de transportar al resto de la familia y, dado el modelo urbano estadounidense, también debían conducir para hacer compras, acudir a centros médicos etc. Y, la tercera, que las propias necesidades familiares han cambiado con el tiempo (por ejemplo, los procesos ligados al envejecimiento reclaman una enorme cantidad de cuidados que generan “un segundo ciclo de actividad” posterior al generado por el cuidado de la infancia). En suma, la tecnología es sólo uno de los factores que influyen en la carga de trabajo, y sus efectos son a menudo ambiguos, pues al mismo tiempo reducen y aumentan la carga de trabajo. Por eso, en la revisión de estudios que ha realizado la Organización Internacional de Trabajo, la previsión de lo que ocurrirá en el futuro es incierta. Depende de muchas variables.

Seguir leyendo…

El salario mínimo no tiene relación con la tasa de paro

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

La teoría económica más conocida e importante –conocida como síntesis neoclásica y que desagraciadamente se sigue enseñando en las facultades– considera que los niveles salariales tienen impacto en la tasa de paro de la economía en cuestión. Estos planteamientos señalan que a medida que los salarios se elevan, la tasa de paro aumenta, y viceversa. El razonamiento de fondo –que es más ideológico que científico– es el siguiente: los salarios suponen un coste importante para los empleadores, de forma que si aquellos aumentan, estos se verían en complicaciones para seguir con su negocio; y la única forma que tendrían de no echar el cierre sería despidiendo a uno o más trabajadores. El despido reduciría los costes salariales y, de esta forma, el negocio podría continuar, aunque la parte negativa sería que la tasa de paro aumentaría. Este razonamiento se utiliza también en sentido inverso: si los salarios disminuyen los empleadores tendrán menos coste y por lo tanto más margen económico para contratar a nuevos trabajadores, de forma que la tasa de paro se reduciría.

Una recomendación política que se deriva de este razonamiento es la eliminación o reducción de los salarios mínimos que se fijan por ley: si fuese más elevado se destruiría empleo, por lo que la forma más fácil de evitar esos problemas pasaría por reducir o eliminar completamente el salario mínimo legal. De esta forma, los empleadores ajustarían los salarios a sus necesidades económicas, el negocio prosperaría sin problemas y supuestamente habría creación de empleo.

Seguir leyendo…

Dime dónde trabajas y te diré cuánto crecerá tu salario

Autor: Alfredo del Rio Casarola

eldiario.es

Siguiendo la clasificación centro-periferia de la UE-20 expuesta en un artículo anterior, este artículo se centra en las diferencias existentes en la productividad y los salarios en ambos grupos de países. La productividad se refiere al valor añadido bruto por hora de trabajo y el salario es la compensación a la población asalariada (incluye el salario bruto y, en su caso, los beneficios sociales que puede proporcionar la empresa como, por ejemplo, las ayudas escolares) también por hora de trabajo.

El análisis de estas variables de forma conjunta se deriva de una serie de aportaciones teóricas, por ejemplo las del recién fallecido Samir Amin, que identificaban una dificultad en los países periféricos para traducir los incrementos de productividad en incrementos salariales. En cambio, los países centrales sí eran capaces de que las mejoras productivas redundaran en progresos en las condiciones de vida de la población trabajadora. La importancia de la comparativa de estos datos se debe a que los salarios son la fuente principal de ingresos del 91% de la población activa de estos países, es decir, de la población asalariada (Fuente: Ameco). Por tanto, más allá de las importantes diferencias salariales en función del sector o del nivel de cualificación, ésta es una cuestión que afecta a la gran mayoría de la población.

Atendiendo a datos de 25 subsectores económicos calculamos un agregado para la periferia europea (Italia, Eslovenia, República Checa, España, Estonia, Portugal, Eslovaquia, Grecia, Polonia y Lituania) y otro para los países centrales (Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Francia, Luxemburgo, Bélgica, Finlandia, Dinamarca y Austria). La productividad de los países periféricos se ha incrementado desde el promedio de 1995-1998 al de 2011-2014 en un 23,19% (esto equivale a un crecimiento de 192 euros) mientras que la de los países centrales en un 22,55% (296 euros). Por su parte, los salarios en la periferia han registrado un aumento del 17,55% (62 euros) y en el centro un 30,72% (188 euros). Por tanto, unas tasas de variación similares, como es el caso expuesto previamente de las tasas de productividad, pueden representar unos valores en euros bastante diferentes. De esta manera se evidencia fácilmente la importancia de atender a los niveles de las variables tomadas en cuenta para el cálculo de las tasas de variación.

Debido a las diferencias expuestas, nos centramos ahora en el crecimiento de ambas variables expresado en euros. Tal y como se puede ver en la Figura, la productividad del conjunto de 25 subsectores de la periferia se incrementa en 192€ y la productividad del centro en 296 euros mientras que los salarios de la periferia crecen en 62 euros y en los países centrales 188 euros. Así, mientras que la población trabajadora de un país central produce, entre ambos períodos mencionados, 296 euros más por hora de trabajo y percibe 188 euros más de salario, la población trabajadora de un país de la periferia europea produce 192 euros más y recibe únicamente 62 euros más.

.

Seguir leyendo…

El sector servicios como el motor de la creación de empleo

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Los servicios han sido, desde hace décadas, el principal baluarte de las políticas ocupacionales de las economías europeas, y, en general, del mundo capitalista desarrollado. Este sector –que agrupa a un heterogéneo conjunto de actividades que presentan como denominador común ser relativamente intensivas en la utilización de trabajo– ha absorbido buena parte del empleo “liberado” por la agricultura y la industria.

Poniendo el foco en la Unión Europea, en el caso de las actividades agrarias, el número de trabajadores se ha reducido entre 1995 y 2016 en algo más de siete millones (toda la información estadística procede de Ameco), aportando en este último año el 4,5% del empleo total (en algunos países, como por ejemplo Rumania y Bulgaria, los registros son sustancialmente más elevados; este porcentaje alcanzaba en ese último año el 23,6% y el 18,3%, respectivamente). Todos los socios comunitarios, con la excepción de Malta –donde la contribución de la agricultura no llega al 2%–  han seguido esta tendencia.

También en la industria la UE ha conocido, salvo en Luxemburgo, un drástico retroceso en el número de personas ocupadas. En el mismo tramo temporal, 1995-2016, el empleo perdido ha sido algo mayor que en la agricultura, lo que ha llevado su peso relativo en la ocupación global desde el 21,1% al 15,3% (también aquí encontramos diferencias sustanciales, como en la República Checa, donde la industria aportaba en 2016 el 29,1%, y en Polonia el 23,6%).

El contrapunto de esa evolución ha sido el sector servicios. Dentro de la UE, el número de personas ocupadas a lo largo del período considerado ha aumentado en casi 43 millones, cifra muy superior a los puestos de trabajo destruidos en los sectores primario y secundario. lo que supuso un aumento de más de diez puntos en su contribución a la totalidad del empleo, pasando desde el 63,2% en 1995 hasta el 73,9% en 2016.

Así pues, como se señalaba al comienzo, el sector servicios ha actuado como colchón amortiguador y como dinamizador del empleo (gráfico), absorbiendo el destruido, tanto en la agricultura como en la industria, y canalizando asimismo la demanda de empleo procedente de los jóvenes que cada año se incorporan al mercado de trabajo.

Seguir leyendo…

Armas o puestos de trabajo. Un dilema inaceptable

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

“Producir y vender armas o más desempleo y menos ingresos en concepto de exportación”. Este es el dilema, en apariencia ineludible, al que nos enfrenta la dura y exigente realidad, a cuenta de los contratos de suministro de diferente material militar comprometidos por nuestro gobierno con el de Arabia Saudita.

Las grandes corporaciones y los lobbies empresariales que conforman la industria militar lo tienen claro (y no quieren ningún debate público al respecto): seguir, con la complicidad del poder político con el formidable negocio de la producción y venta de armamento. Para ello necesitan mercados, que estos grupos encuentran y alimentan en los numerosos conflictos militares, que sufren principalmente los países pobres, en los gobiernos represivos y en las redes que articulan el terrorismo internacional.

Es de sobra conocido, aunque no suficientemente denunciado, que estos mercados los sostienen -sin remilgos y sin escrúpulos– estos intereses; promoviendo y manteniendo guerras, comerciando con todas las partes en conflicto, suscribiendo contratos de aprovisionamiento con regímenes dictatoriales y eludiendo o ignorando todas las disposiciones internacionales.

Seguir leyendo…

Poder sindical, huelgas y negociación colectiva en el País Vasco (1995 – 2017)

Autor: Lluís Rodríguez Algans

Pinceladas de Autogestión

A continuación reproduzco el resumen y presentación de la comunicación presentada con Jon Las Heras en el XI Congreso Vasco de Sociología y Ciencia Política el 6 de Septiembre de 2018 en Bilbao: Poder sindical, huelgas y negociación colectiva en el País Vasco (1995-2017)

Según Richard Hyman, la huelga es una de las mayores expresiones de conflicto entre trabajo y capital: el proceso productivo y comercial se detiene, se activa la presión económica y financiera hacia las empresas y tanto la parte trabajadora como la empresarial consolidan sus posiciones alrededor de unos intereses estructuralmente diferenciados en la confrontación y el eventual acuerdo colectivo.
A pesar de que en Euskadi se organizan prácticamente un tercio de las huelgas de todo el Estado español, la influencia que tienen las estrategias organizativas sindicales en las dinámicas de negociación colectiva y en el desarrollo de los conflictos laborales no han sido objeto de estudio desde una perspectiva de Economía Política del Trabajo.
Así, este estudio analiza una realidad histórica particular, y arguye cómo la política sindical y los recursos de infraestructura del sindicalismo mayoritario del País Vasco, a diferencia del sindicalismo español en la CAPV, derivan en una mayor capacidad potencial de confrontación y uso de la huelga cómo herramienta central para la negociación colectiva. Los recursos de infraestructura cómo son las personas asesoras sindicales, los gabinetes económicos y jurídicos y sobre todo la caja de resistencia confederal, definen los contornos de las organizaciones y poder sindical vasco en la negociación colectiva, y explican sustancialmente esa proporción de huelgas sobre población asalariada. El uso extensivo de la caja de resistencia con un subsidio diario de huelga superior al SMI para cada huelguista, refuerza el poder laboral y sindical, permitiendo introducir en los convenios vascos ‘cláusulas anti-reforma laboral’ y en su caso, llegar a mayores niveles de confrontación para la consecución de mejores contenidos cuantitativos y cualitativos de negociación colectiva.

La economía se arregla con tu sueldo – Economía Directa

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Nuevo programa de Economía Directa en la radio del Colectivo Burbuja con la participación de José Luís Carretero, miembro del ICEA.

Hoy hablamos sobre el contagio de la crisis que se desencadenó con el desplome de la lira turca y que está alcanzando países emergentes y no emergentes. También hablamos sobre la situación del trabajo y el mercado laboral español y sobre cómo la teoría clásica podría estar fallando al predecir subidas de salarios a partir de ciertos niveles de ocupación que, según los datos, no se están produciendo. Con José Luís Carretero y Jordi Llanos. Conduce Juan Carlos Barba.


Para escuchar el programa completo pulsa el siguiente link:

https://www.ivoox.com/economia-se-arregla-tu-sueldo-audios-mp3_rf_28282737_1.html

¿Fascismo en italia? Decreto dignidad

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La aprobación del llamado “Decreto Dignidad” por parte del gobierno italiano ha provocado furibundas reacciones en diversos círculos políticos y empresariales. La multinacional alemana Foodora abandona Italia. Lejos de toda prudencia, las principales organizaciones patronales amenazan con despidos masivos. El día de su aprobación en el Senado, los representantes del Partido Demócrata exhibieron carteles en los que podía leerse #ByeBye lavoro (“Adiós trabajo”), lo que motivó que la presidenta de la cámara los llamara al orden. Periodistas a sueldo de las finanzas han emprendido una campaña sin precedentes contra el artífice de la norma, Luigi di Maio, el joven ministro de Trabajo y vicepresidente del país transalpino. Hasta los sindicatos han manifestado su oposición al Decreto, aunque en este caso por motivos muy distintos a los anteriores. Lo cierto es que el Decreto Dignidad ha abierto un intenso debate en la sociedad italiana sobre los parámetros que rigen las relaciones laborales y, más allá, sobre las políticas sociales y económicas aplicadas en Europa desde la aprobación del Tratado de Maastricht.

Seguir leyendo…

Qué debe aprender la izquierda del conflicto del taxi

Autor: Alberto Garzon Espinosa

El Confidencial

Hace unos días, Rafa Mayoral, diputado de nuestro grupo parlamentario y miembro de la dirección de Podemos, fue recibido con aplausos en la multitudinaria asamblea que los taxistas habían convocado en Barcelona para decidir los siguientes pasos en el marco de la huelga. Una huelga que ha sido secundada ya en muchas otras ciudades de España. Mayoral, además, fue invitado a intervenir en la asamblea y sus palabras fueron suscritas íntegramente por los presentes. El diputado, de hecho, había sido vitoreado previamente en la asamblea nada más se supo que iba a acudir a la Ciudad Condal como muestra de apoyo y solidaridad. Todo ello refleja, a mi juicio, que detrás de estos fenómenos hay una experiencia compartida y un trabajo bien hecho y reconocido en defensa no solo de los taxistas, sino de los propios servicios públicos.

Para entender bien las causas inmediatas de esta disputa, debemos retrotraernos un mes, cuando el Ayuntamiento de Barcelona aprobó un reglamento, con la abstención de PP y Ciudadanos, que limitaba las licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC). Aquel hecho ocasionó que el Gobierno y la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) recurrieran ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el cual ha acabado dándoles la razón. En consecuencia, en estos momentos, las empresas que comercian con VTC van ganando la batalla.

Estas grandes empresas, como Cabify o Uber, se han expandido enormemente en los últimos años como consecuencia de haber sabido aprovechar las licencias VTC, que ya existían previamente, por ejemplo para el uso de limusinas, como un negocio con el que competir con el sector del taxi. Como ya se ha denunciado, en realidad este nuevo nicho mercantil no es sino un espacio especulativo muy característico del capitalismo financiarizado. En primer lugar, estas grandes empresas utilizan una cuidada arquitectura financiera, que incluye el uso de paraísos fiscales, para eludir el pago de impuestos en España. En segundo lugar, aunque se disfraza con el eufemístico nombre de ‘economía colaborativa’, el negocio consiste en crear una red de conductores que han de poner su propio coche y asumir personalmente todos los riesgos laborales, y a los que conectan con los clientes que vayan solicitándolo a través de una aplicación móvil. En tercer lugar, todo lo anterior se recubre de una estética ‘cool’ y moderna que traslada un mensaje ideológico de libertad y flexibilidad para el cliente y para el trabajador. En suma, un negocio que precariza las relaciones laborales de un sector, el del transporte público, al mismo tiempo que funciona como palanca desamortizadora del Estado social en tanto que supone una notable merma de ingresos públicos. Hace tres años, el periodista Esteban Hernández ya avisaba de las amenazas de este modelo.

Seguir leyendo…

Modelo alemán. Represión salarial y competitividad

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

A menudo se afirma que la clave de la ganancia competitiva de la economía alemana reside en la política de represión salarial, llevada a cabo primero por la administración de Gerhard Schröder y después por los diferentes gobiernos presididos por Angela Merkel. El objeto de las páginas que siguen a continuación es verificar si, en efecto, ese ha sido el nudo gordiano de la ventajosa posición de Alemania en los mercados europeo y global.

Modelo-aleman-represion-salarial-competitividad-F.Luengo

Relaciones especiales y trabajo del hogar

Autor: Sandra Ezquerra

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En 2011 el gobierno del PSOE de José Luís Rodríguez Zapatero aprobó el Real Decreto 1620/2011, que introducía mejoras en las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar. Entre las principales mejoras se encontraban el incremento del descanso entre jornadas y avances en el disfrute de las vacaciones. El decreto, sin embargo, seguía considerando el trabajo del hogar como una relación laboral de carácter especial y, además de continuar permitiendo que los empleadores pagaran a las trabajadoras parte de su salario en especie, siguió sin garantizar la prestación por desempleo de las trabajadoras del sector. Se ponía como objetivo, eso sí, estudiar la viabilidad “de establecer un sistema de protección por desempleo adaptado a las peculiaridades de la actividad del servicio del hogar familiar que garantice los principios de contributividad, solidaridad y sostenibilidad financiera”. Por otro lado, la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social, instaba a integrar el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Empleados de Hogar en el Régimen General de la Seguridad Social, lo cual constituía un paso en la dirección de garantizar el derecho de las trabajadoras a prestaciones por desempleo o, entre otras, prestaciones de jubilación dignas.

El gobierno del Partido Popular nunca configuró el grupo de personas expertas previsto por el Real Decreto que debían impulsar el sistema de protección por desempleo de las trabajadoras del hogar y, a día de hoy, éstas continúan formando parte de un Sistema Especial. Su integración al Régimen General de la Seguridad Social estaba planificada para 2019. Sin embargo, la enmienda que el Partido Popular introdujo este año a sus Presupuestos Generales del Estado –enmienda 6667– retrasó dicha integración hasta 2024. El grupo de Unidos Podemos presentó en el Senado una enmienda para que estas trabajadoras se incorporasen al Régimen General el 1 de enero de 2019, tal y como estaba previsto inicialmente, pero la propuesta fue rechazada con los votos del Partido Popular y del PSOE. Ello significa alargar, de momento durante cinco años más, la discriminación laboral que las trabajadoras del hogar sufren, discriminación que se justifica, tanto por parte del Partido Popular como del PSOE, por el carácter especial de la relación laboral que se da en el trabajo del hogar.

Seguir leyendo…

Diez proposiciones sobre la clase trabajadora actual

Autor: Alberto Garzon Espinosa

eldiario.es

En noviembre de 2016, Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos y una parte del mainstream estadounidense se echó las manos a la cabeza mientras se preguntaba por cómo un multimillonario machista y xenófobo había obtenido casi 63 millones de votos. En la búsqueda de respuestas cobró fama un libro escrito en 1997 por Jim Goad en el que se desarrollaba una polémica tesis que parecía, veinte años después, toda una profecía. Según El manifiesto redneck,la izquierda había sido responsable de mantener durante décadas un peligroso discurso que excluía a la clase obrera blanca, mientras al mismo tiempo abrazaba y defendía preferentemente las demandas de colectivos como las mujeres o las minorías étnicas. Esas políticas, llamadas de identidad, estarían provocando un rencor y resentimiento creciente en la clase obrera blanca que explicaría que ésta fuera el motor principal del ascenso de un personaje como Trump.

Con el ascenso de organizaciones populistas de extrema derecha en toda Europa este debate ha traspasado el ámbito estadounidense y no son pocos los que han concluido que, efectivamente, la culpa de las nuevas formas de fascismo europeo y del Brexit la tiene la clase trabajadora y las políticas de identidad de la izquierda. En este artículo trataré de defender que esta tesis no sólo es falsa sino también peligrosa.

Seguir leyendo…

La brecha generacional del ajuste salarial

Autor: Ricardo Molero Simarro

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

El ajuste salarial vivido en la economía española es uno de los factores más importantes que explican la creciente desigualdad de la renta existente en nuestra sociedad. La pérdida de peso de los salarios respecto a la renta nacional tiene un doble origen: por un lado, la caída directa de las remuneraciones como consecuencia, entre otras cuestiones, del debilitamiento de la negociación colectiva; y, por el otro, la falta de calidad del empleo creado desde que comenzó la recuperación como resultado de las crecientes temporalidad y parcialidad, hechas posible por las sucesivas reformas laborales. Ambos fenómenos han alimentado los márgenes de beneficio, generando recursos para que las empresas se hayan desendeudado, al mismo tiempo que han mantenido e, incluso, incrementado los dividendos repartidos entre sus accionistas. De este modo, las políticas de devaluación interna han contribuido a ensanchar las disparidades entre aquellas familias cuyos ingresos dependen fundamentalmente del trabajo y aquellas otras para las que las rentas del capital suponen buena parte de sus ingresos. Al mismo tiempo, esas políticas están generando también importantes bolsas de subempleo y pobreza laboral, asociadas a una precariedad severa.

Como muestran los datos del Índice de Precios del Trabajo (IPT), publicados la semana pasada por el INE, el ajuste de los salarios está siendo –el IPT seguía cayendo en 2016– generalizado, ya que está afectando a prácticamente todos los sectores de actividad, categorías profesionales, tamaño de las empresas, género, edad, nacionalidad y, también, comunidades autónomas. No obstante, la intensidad del ajuste ha sido desigual. En concreto, la devaluación salarial ha golpeado de manera especial a los/as jóvenes. La extensión del desempleo juvenil, que llegó a alcanzar al 55,5%, y que aún se encuentra en el 38,6% de la población activa menor de 25 años; la mayor exposición a los contratos basura y, peor aún, a su contratación como falsos autónomos, especialmente en la denominada “economía de plataforma”; y los menores salarios de partidas recibidos, a pesar de los mayores niveles de formación media que detentan, han provocado, entre otros factores, que sus ingresos laborales se hayan deteriorado más aún de lo que lo han hecho los del resto de trabajadores/as.

En términos reales, frente al 4% de caída de la ganancia anual media, los ingresos salariales de quienes tienen entre 20 y 24 años se han reducido un 23% (con sesgo de género, ya que la brecha entre hombres y mujeres ha aumentado más de 2 puntos en este tramo de edad); los de quienes tienen entre 25 y 29 años, un 17%; los de entre 30 y 34 años, un 15%; y de 35 a 39 años, un 10%. En consecuencia, la ganancia anual de los/as trabajadores/as de entre 20 y 24 años ha pasado a suponer menos del 50% de la del conjunto de trabajadores/as; y la de los/as de entre 25 a 29 años apenas 2/3. No sólo eso, sino que sus tasas de pobreza laboral son 5 puntos mayores que la ya sustancialmente alta media.

Seguir leyendo…

Avanzando en la medición del paro real en el País Vasco

Autor: Julen Bollain y Lluís Rodríguez Algans

Sin Permiso

el paro en la historia…

La existencia de parte de la población que estando en edad, en condiciones y en disposición de trabajar remuneradamente que carece de un empleo no es un fenómeno surgido durante el siglo XX. Ya en la Edad Media había personas que estaban desocupadas, conocidas por aquel entonces como holgazanas o vagabundas. En este sentido, John Burnett en su libro “Idle Hands: The Experience of Unemployment, 1790-1990”, explicaba ya en 1994 cómo hasta el siglo XIX analistas ingleses “identificaban a los desempleados principalmente con los ‘inadaptados’ y trotamundos que dormían a la intemperie y deambulaban de noche por las calles”.

Así, no será hasta 1881 cuando por primera vez en el Reino Unido, y aunque no de manera coherente con la definición standard actual del desempleo, será medida la tasa de desempleo. Al principio el desempleo se basó en los datos de aquellos sindicatos ingleses que pagaban prestaciones de desempleo a sus miembros.

Más adelante, el 16 de diciembre de 1911, el Parlamento Británico aprobó el llamado “National Insurance Act 1911”. Éste iba más allá de las leyes sobre los seguros contra enfermedades, accidentes de trabajo, invalidez y vejez aprobadas y lideradas por Otto Von Bismarck en el Reichstag alemán entre 1883 y 1889, ya que otorgaba a los trabajadores británicos un plan nacional obligatorio de seguro contra el desempleo. De esta manera, el desempleo comenzó a medirse a raíz de datos de trabajadores registrados y que carecieran de un empleo. Pero en este artículo no entraremos a discutir los motivos que incitaron a Bismarck a llevar adelante esas leyes, ni por qué el Canciller de Hacienda y futuro primer ministro del Reino Unido, el liberal David Lloyd George, propuso el “National Insurance Act 1911” ante su Gobierno liberal, aun cuando sus políticas, a la vez de protección y legitimación social, se sustentaban en las mediciones de la situación laboral.

Dando un salto hasta el Estado español, no será hasta 1919 cuando, tras la Ley de 27 de febrero de 1908 del Instituto Nacional de Previsión (INP) y el Real Decreto de 11 de marzo de 1919 sobre intensificación de retiros obreros, se promulgue el Real Decreto de 18 de marzo de 1919 sobre el seguro de paro forzoso. Todo ello al calor de la Revolución Soviética y de las luchas sociales y sindicales que, como la huelga de “La Canadiense” en Catalunya, representaron un punto de inflexión en la efectividad sindical y en la consecución de derechos sociales como la jornada laboral de 8 horas, en la presión necesaria para la promulgación de otras leyes sociales, así como en la generación de normas protectoras del empleo por medio del conflicto, la huelga y la formalización de bases de trabajo (convenios colectivos) entre empresarios y sindicatos. Sin embargo, el sistema de los Seguros Sociales en el Estado español no se consolidó hasta la instauración de la II República Española, cuya constitución de 1931 afirmaba en su artículo 46 que “la República asegurará a todo trabajador las condiciones necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará: los casos de seguro de enfermedad, accidente, paro forzoso, vejez, invalidez y muerte, (así como) la protección de la maternidad”.

Este sistema de Seguros Sociales fue convertido finalmente en 1963 en un sistema de Seguridad Social a través de la Ley de Bases de Seguridad Social de 28 de diciembre de 1963. Y fue en este marco cuando, por primera vez, el Instituto Nacional de Estadística (INE) creado en 1945, realizó la primera Encuesta de Población Activa en 1964.

Seguir leyendo…

Entrevista a José Luís Carretero de Solidaridad Obrera

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

alasbarricadas.org

Entrevistamos a José Luís Carretero, secretario del sindicato Solidaridad Obrera, que es la tercera central anarcosindicalista del estado. A menudo se trata de uno de los sindicatos menos conocido del panorama libertario (dejando a un lado sindicatos sectoriales tipo SAS y otros de ámbito local), mientras que en otras ocasiones se lo presenta como la bisagra necesaria para volver a juntar el anarcosindicalismo en una sola organización. Con la entrevista pretendemos acercarnos a su realidad más cotidiana y ver su proyección.

Además aprovechamos para conocer la militancia tan polifacética de Jose Luis, economista amateur (aunque sin diploma – suele bromear con que le van a acusar de intrusismo-) a través del ICEA o del colectivo Burbuja, profesor, divulgador (revista Crisis, editorial Queimada), cara visible de los movimientos en algunos medios internacionales (Sputnik, HispanTV) y en definitiva una cara amable que siempre se muestra dispuesto a aportar.

ALB Noticias.- Qué tipo de SO te has encontrado al asumir la secretaría?

Solidaridad Obrera es una organización pequeña, con mucha presencia en algunas empresas concretas, como el Metro de Madrid. Una organización asamblearia y muy combativa con una actividad sindical que se ha extendido en los últimos años fuera del Metro, que fue su lugar de nacimiento, para abarcar otros sectores como el telemárketing, la limpieza viaria o la Renfe. Además, la “Soli” es muy activa en el plano de las luchas sociales, participando en una innumerable cantidad de plataformas contra la represión (Plataforma por la libertad de Alfon, por la libertad de expresión, etc), por los derechos sanitarios (CAS Madrid) o por el Transporte público (Madrid en Transporte Público), por ejemplo.

Solidaridad Obrera ha apostado siempre por la unidad de acción del sindicalismo combativo y del anarcosindicalismo, y siempre hemos estado presentes en las coordinadoras y plataformas que, como el Bloque Combativo y de Clase a nivel estatal o el fenecido Bloque Unitario a nivel de Madrid, han pretendido generar espacios para el trabajo en común de todo el sindicalismo que se opone al burocratismo y oficialismo de CCOO y UGT.

Asimismo, Solidaridad Obrera es una organización que no cobra subvenciones estatales y que tampoco tiene liberados. Las horas sindicales de los delegados se disfrutan por quincenas y  todo el mundo tiene que pasar por su trabajo todos los meses. Los delegados, además, son revocables en todo momento por la asamblea de la sección sindical (aunque la justicia burguesa no siempre entiende la legitimidad democrática de esta forma de funcionamiento). Solidaridad Obrera sólo se financia con las cuotas de sus afiliados y, pese a lo que pueda parecer  en un mundo regido por los grandes donantes y las subvenciones públicas, no tiene problemas de dinero: tenemos los ingresos justos para nuestro nivel de actividad, y somos independientes de cualquier fuerza externa, ya sea el Estado, los patrones o cualquier partido político.

Seguir leyendo…

Reforma de los permisos: una batalla crucial

Autor: Maria Pazos Moran

eldiario.es

Por fin el Pleno del Congreso de los Diputados va a debatir la reforma de los permisos propuesta por la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA) y recogida en una Proposición de Ley por Unidos Podemos-En Comu-Podem-En Marea. La reforma es una demanda social y aparentemente no tiene detractores. Pero en la tramitación se evidenciará el modelo de sociedad que defiende cada partido, y de la atención pública a esas diferencias depende el resultado.

Tradicionalmente, bajo la asunción de que a nosotras se nos da de maravilla y a ellos se les da fatal, se nos ha adjudicado a las mujeres la tarea de “criar ciudadanos” (Rousseau); y por supuesto la ciudadanía plena a los hombres. Hoy hemos comprendido que, si queremos una sociedad de personas sustentadoras y cuidadoras en igualdad, debemos potenciar que los hombres cuiden tanto como las mujeres. Y para ello es crucial un sistema de permisos que se lo permita. No estamos hablando de obligar (cada persona es libre) sino de permitir. Permitir a los hombres ser corresponsables por encima de las presiones sociales, educacionales y empresariales que hoy empujan a las mujeres a ser las principales cuidadoras y a los hombres a ser “ayudantes”.

En nuestro país todos los partidos políticos reconocen de palabra estos principios, y ahí están las ya numerosas votaciones en el Congreso de los Diputados, algunas por unanimidad, en las que se ha admitido el principio propuesto por la PPIINA: los permisos deben ser, para cada persona progenitora, iguales, intransferibles y remunerados al 100% del salario. Hasta el Tribunal Constitucional ha admitido a trámite un recurso de amparo al respecto.

Seguir leyendo…

El contrato único de Ciudadanos: arma de precariedad masiva

Autor: Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Sanchez Mato

Público.es

El Pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado la toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Parlamentario Ciudadanos de lucha contra la precariedad laboral. Detrás de esta iniciativa legislativa no hay otra cosa que una nueva artimaña de esta formación política para blanquear su propuesta de contrato único.

Como ya es conocido, ya presentaron hace más de dos años una de sus  medidas estrella: el contrato único. Esta medida fue duramente criticada por el resto de grupos políticos y sindicales ya que, a pesar de las buenas palabras con las que venía maquillada, suponía claramente un empeoramiento de las condiciones laborales de la mayoría de las personas trabajadoras al reducir de forma generalizada las indemnizaciones por despido. Según las propias palabras del presidente de la formación, Albert Rivera, todos los contratos existentes -incluyendo los indefinidos- pasarían a tener una indemnización inicial equivalente a la de los contratos temporales actuales -12 días por año trabajado- para ir a lo largo del tiempo aumentando esa indemnización hasta equipararse a la indemnización de los contratos indefinidos actuales -20 días por año trabajado excepto en caso de improcedencia del despido-. Es decir, que en la práctica las condiciones de todos los contratos se degradarían hasta el nivel de los contratos temporales actuales, una precarización generalizada que no se podía aceptar de ninguna manera.

Una vez asumida la derrota derivada del rechazo generalizado de  esa propuesta en la que habían confiado buena parte de su alternativa económica, Ciudadanos ha vuelto a la carga de nuevo. A finales de febrero registró en el Congreso de los Diputados una ley para el mercado laboral que se ha debatido el 19 de junio en la que se incluye de nuevo el contrato único, pero esta vez con características diferentes. Puesto que el truco de precarizar todos los contratos a través de la reducción generalizada de las indemnizaciones por despido no coló, ahora intentan precarizar todos los contratos a través de otra vía: la relajación de las causas de despido. Una estratagema tan perversa como astuta ya que, al no reducir la indemnización por despido, se blindan frente a críticas del pasado y evitan hablar así de la novedad que han incorporado: una mayor facilidad para despedir a trabajadoras y trabajadores.

Seguir leyendo…

En busca del arca perdida: la productividad en la era digital

Autor: Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En la actualidad existe un gran debate sobre los efectos del proceso de digitalización de la economía, el cual consiste en fomentar la “interconectividad” de las actividades de producción y distribución como resultado del abaratamiento de las tecnologías que obtienen y procesan información. Esto permite tanto automatizar en mayor medida la producción de bienes físicos como poder procesar grandes volúmenes de datos. La principal novedad consiste en la extensión de estas tecnologías a sectores que tradicionalmente habían sido intensivos en mano de obra.

Esta nueva oleada tecnológica promete incrementar la productividad en su sector de origen (la producción de Tecnologías de la Información y la Comunicación o TICs), pero, al generalizarse, puede mejorar también la productividad del resto de sectores (mediante efectos escala, aglomeración, desbordamiento, aparición de nuevos productos y mercados, etc.).

A pesar de estos posibles efectos, no deja de ser llamativo que una parte de la literatura económica actual se muestre preocupada por el “estancamiento secular”, y las moderadas tasas de crecimiento observadas en la productividad del trabajo en la mayoría de economías occidentales durante los últimos 30 años. Mientras que, a la vez, otra rama sostiene que el proceso de cambio tecnológico va a provocar mejoras muy sustanciales de la productividad, hasta el punto de reducir sensiblemente la necesidad de trabajo en las economías avanzadas.

Es cierto que la evidencia disponible es aún escasa, pero atendiendo a la adaptación de las técnicas productivas en el pasado podemos afirmar que el cambio tecnológico incluye tanto factores que acelerarán la productividad como otros que la frenarán. Centrándonos en estos últimos, podemos distinguir los siguientes:

Seguir leyendo…

(Zgz) NNCC “Relaxing cup”: Abajo el trabajo. Reflexiones sobre el futuro del trabajo y el salario

Autor: Nacho Cazcarro

Nociones Comunes (NNCC) nos invita a reflexionar sobre el mundo del empleo para imaginar el postcapitalismo, en su espacio Relaxing Cup el viernes 15 de junio a las 19h en el Centro Social Comunitario Luis Buñuel de Zaragoza.

Seguir leyendo…

Los Presupuestos de 2018 vuelven a congelar las ayudas, subvenciones y subsidios del IPREM

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 60 de La Marea

Hasta el año 2004 el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) era un indicador que no sólo servía para establecer cuál debía ser la cantidad mínima que tendría que cobrar una persona asalariada, sino que también servía para fijar la cuantía de subvenciones, subsidios de desempleo y otras ayudas públicas. Ese año, el recién llegado gobierno del PSOE decidió reformular el indicador, desvinculándolo completamente de las ayudas mencionadas. De esta forma, cualquier incremento en el SMI dejaría de conllevar un aumento en subsidios, subvenciones y ayudas, que pasarían a estar vinculadas a un nuevo indicador denominado Índice Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Se trató de un hábil movimiento del gobierno del PSOE, porque le permitió incrementar el SMI a un ritmo superior al que había venido registrando hasta entonces sin que le costara apenas ni un euro hacerlo, puesto que ya no tenía que incrementar las ayudas públicas (y el coste del incremento en el salario mínimo recae fundamentalmente sobre los empleadores del sector privado, no sobre el público). Una medida sin coste económico, pero con alto rédito político y electoral, ya que el incremento del salario mínimo era una importante reivindicación de los sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil, además de una necesidad social.

El SMI había ido creciendo levemente desde los años 90, pero a una media del 2% y por lo tanto casi siempre a un ritmo inferior al crecimiento de la economía, de los precios y del nivel de vida, lo que conllevó un empobrecimiento relativo de un 7% de los trabajadores del segmento inferior del mercado de trabajo y de los beneficiarios de las ayudas públicas vinculadas al indicador. La reformulación que se llevó a cabo en el año 2004 supuso una bifurcación en los caminos de los dos tipos de colectivos, porque el SMI intensificó su crecimiento (especialmente desde ese año hasta el año 2010 al registrar un aumento medio del 6,2%) dejando al IPREM con el suave incremento tradicional del 2%, (sólo muy ligeramente aumentado hasta el 3,5% entre 2006 y 2010), como se puede intuir en el gráfico. Esto supuso, atendiendo a la evolución de los precios, que entre el año 2004 y 2010 las personas que cobraban un salario mínimo incrementaran su capacidad económica relativa en un 20,6%, mientras que las que recibían ayudas vinculadas al IPREM se empobrecieron un 1,3%.

Captura de pantalla 2018-06-06 a las 10.22.31

Seguir leyendo…

Devaluación salarial (Cuaderno postcrisis: 8)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El ajuste salarial es una de las recetas estrella de las políticas neoliberales anti-crisis. Las “reforman laborales” forman parte de los paquetes de “reformas estructurales” que se imponen a los países con problemas. Y uno de los efectos de estas reformas, aunque no el único, es el de provocar la reducción salarial (aunque sus objetivos son más ambiciosos, pues incluyen medidas para incrementar el sometimiento social de la clase obrera y cercenar la lucha sindical). Este fue claramente el objetivo de las reformas laborales de 2010 y 2012 en nuestro país.

El argumento intelectual que se utiliza para justificar la necesidad del ajuste salarial es el de la competitividad. Se supone que las economías que tienen problemas es porque su producción se debe a que sus costes les hacen perder capacidad de competir en el mercado mundial. El ajuste salarial, al reducir costes, permite rebajar el precio de los productos y mejorar la balanza comercial. El argumento es sencillo pero falaz por diversas razones. En primer lugar, no está claro que la competencia entre empresas y países sea esencialmente en términos de precios. Una buena parte de los intercambios internacionales se realizan entre productos de una elevada especialización. Y, en algunos casos, los precios no son tan importantes como otras cuestiones. Esto es lo que explica el éxito exportador alemán, no que sus productos sean más baratos sino que en bastantes casos no tienen competidores eficientes. En segundo lugar, no es evidente que una mera reducción de costes laborales vaya a tener un efecto importante sobre los precios finales de los bienes. En los productos industriales el peso de los costes salariales no suele superar el 30% del coste total. En este caso, una reducción sustancial del 10% de los salarios, de trasladarse a los precios representaría una reducción del precio de venta del 3%. Para tener efectos contundentes, la reducción de salarios debería ser de enormes proporciones (lo que puede tener efectos colaterales contraproducentes en aspectos como la productividad y la demanda interna). En tercer lugar, y este es un elemento crucial, no es evidente que las reducciones salariales se trasladen automáticamente a los precios (de la misma forma que no suele ocurrir que las reducciones del coste de materias primas como el petróleo se trasladen automáticamente al precio de los carburantes, o que la reducción del interés que pagan los bancos se traslade a los intereses que cobran por los créditos.). Cuando no hay traslado, la caída de costes salariales lo que hace es engordar los beneficios empresariales sin que necesariamente aumente su competitividad en términos de precios. Por ejemplo, no existe evidencia de que la caída sustancial de los salarios en la hostelería se haya traducido en un abaratamiento sustancial de hoteles y restaurantes. Y, en cuarto lugar, si los problemas son de precios el factor más importante no son los costes salariales, sino el tipo de cambio que se establece entre la moneda local y las demás. Si, por ejemplo, el Euro se revaloriza un 10% respecto al dólar, ello quiere decir que todos los productos del área euro se encarecen un 10% para los clientes externos y, al mismo tiempo, los productos provenientes del exterior de la zona euro se abaratan en la misma proporción. Es evidente que el tipo de cambio no influye en el comercio exterior con los países de la zona euro, pero sí con el resto. Y dentro de la zona euro, gran parte de los intercambios obedecen al tipo de especialización productiva de cada área y a las políticas de localización de las multinacionales. Si los salarios fueran tan decisivos, países como Grecia, Rumania o Bulgaria deberían estar atrayendo inversiones industriales masivas y ganando cuota de mercado.

El argumento de la competitividad es por tanto dudoso. Lo que es indudable es que el ajuste salarial lo que provoca es un aumento de los beneficios, un cambio en la distribución de la renta a favor del capital. Y, como han mostrado numerosos economistas críticos, empezando por Marx, este cambio en la distribución de la renta forma parte de la lógica de la acumulación de capital. Algo muy distinto al interés colectivo con el que el discurso económico dominante nos trata de confundir.

Seguir leyendo…

¿Menos salarios equivalen a mayor competitividad-precio?

Autor: Paloma Villanueva

La Paradoja de Kaldor

Si el Gobierno respondiese a día de hoy a la pregunta que da título a este artículo lo tendría claro:

“Una adecuada coordinación de las reformas estructurales, que reduzca las divergencias de competitividad, ayudará a corregir los desequilibrios en la UEM y a absorber mejor las perturbaciones mediante una rápida reasignación de los factores productivos.”

Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (2018), Posición española sobre el fortalecimiento de la UEM, abril 2018, p. 6

Y así se ha entendido en el resto de la Unión Monetaria.

Cuando se estudian en economía los desequilibrios que han llevado a la crisis global y financiera que comenzó en 2008, una de las causas que se detecta es la acumulación de elevados déficits y superávits de las balanzas por cuenta corriente de los Estados Miembro, provocada por las divergencias en la evolución de sus costes laborales unitarios. Siguiendo este razonamiento, los países de la periferia europea, entre ellos España, han adoptado políticas de devaluación interna (bajadas salariales) con el fin de recuperar esa competitividad-precio que perdieron tras la introducción del euro.

Habiendo la economía española registrado 4 años de crecimiento positivo con un superávit por cuenta corriente, cabría preguntarse si esta política económica ha sido la responsable de la corrección de dicho desequilibrio.

Mecanismos de la devaluación interna sobre el sector exterior

El mecanismo de corrección de dicha medida que se considera habitualmente en la literatura económica (el de la competitividad-precio de las exportaciones) es el siguiente. En tanto que costes para las empresas, una caída de los costes laborales unitarios (CLUs) habría supuesto una caída de los precios de exportación. Al tornarse nuestras exportaciones más baratas frente a nuestros competidores comerciales, las exportaciones habrían crecido por encima de las importaciones, reduciendo progresivamente el saldo negativo de nuestras exportaciones neta.

Sin embargo, para que el mecanismo arriba descrito tenga efecto es necesario el cumplimiento de una condición económica y, por otro lado, existen dos efectos más que se derivan de la caída de los salarios.

La condición a la que nos referimos es la condición Marshall-Lerner y establece que para que una devaluación externa (bajada del tipo de cambio) o bien una devaluación interna (bajada de los precios nacionales) sea efectiva la suma del valor absoluto de las elasticidades-precio de las exportaciones y las importaciones sea superior a la unidad. Así, si la condición se cumple el saldo exterior negativo de una economía se reducirá hasta tornarse en positivo.

Por otra parte, existen dos mecanismos más por los que una devaluación interna puede tener influencia en el reajuste del sector exterior.

  • El primero de ellos es el efecto de sustitución de importaciones; de tal forma que una caída de los CLUs además de trasladarse a los precios de las exportaciones, se trasladaría a los precios domésticos. Frente a este abaratamiento de los bienes y servicios nacionales en relación a los importados, los agentes económicos optarían por consumir más producción nacional, lo cual reduciría las importaciones.
  • El segundo de ellos se deriva del modelo Bhaduri-Marglin, que contempla el carácter dual de los salarios (efecto demanda). Éstos no sólo suponen un coste para las empresas, sino que también son la principal fuente de ingresos de los trabajadores y las trabajadoras. Por tanto, cambios en los CLUs, y en la cuota del trabajo, podrán aumentar o no las importaciones en función del régimen de demanda de la economía en cuestión. Si el régimen de demanda es wage-led; lo que quiere decir que el crecimiento de la economía está liderado por los salarios; una caída de la cuota salarial, deprimirá los componentes de la demanda agregada y afectará negativamente a las importaciones. Si, en cambio, el régimen de demanda es profit-led o dirigido por los beneficios, el efecto sería el contrario.

Evidencia empírica

En la siguiente figura (1), se observa cómo tanto CLUs, exportaciones y precio de la exportación han seguido tendencias totalmente dispares desde la introducción de la moneda común.

El período que abarca desde 4tr1999 hasta el estallido de la crisis; el que recoge la acumulación de la pérdida de competitividad-precio; se caracteriza por un crecimiento sostenido de las exportaciones reales, a pesar de que tanto precios de la exportación como CLUs relativos creciesen paralelamente. Una vez estalla la crisis, vemos cómo esas relaciones cambian, siguiendo cada variable una trayectoria distinta: mientras que los CLUs relativos caen, los precios relativos de las exportaciones se mantienen y las exportaciones reales recuperan su ritmo de crecimiento anterior, a excepción del 3tr2009 en que colapsó el comercio internacional.

1

En base a esta figura, resultaría difícil de sostener que las ganancias competitividad-precio derivadas de la caída de los CLUs, en tanto que no se transmiten a menores precios, hayan tenido un efecto sobre las exportaciones reales.

Seguir leyendo…

¿Y EL REPARTO DEL EMPLEO?

Autor: BANATU Taldea

BANATU Taldea y Gara-Naiz

Esta es una carta abierta al Gobierno de Navarra cuando falta 1 año para que se acabe la legislatura.

El paro es el principal problema de nuestra sociedad. Hoy son 34.519 el número de personas desempleadas en Navarra: el 10,54% de la población. Una sociedad justa e igualitaria tiene que aspirar a que todas las personas tengamos un trabajo decente para poder vivir dignamente. No es fácil conseguir este objetivo, pero, precisamente, el reparto del empleo (RDE), es una de las medidas que podríamos tomar para atajarlo eficazmente, y que solo depende de la voluntad de las personas con empleo, y de la voluntad política que ha de aprobar las medidas legales adecuadas para su decidido impulso.

El objetivo es compartir el empleo de forma solidaria con las personas que no lo tienen, mejorando así la calidad de vida de ambos colectivos. Trabajar menos para trabajar todas y vivir mejor. “Esta idea de limitar y repartir el tiempo de trabajo (de todos los trabajos, no solo del empleo) es una idea fecunda y preciosa que resulta especialmente conveniente ante el desempleo crónico que padecemos, la crisis ecológica, la dominación patriarcal y la desigualdad social”.

Las Administraciones Públicas tienen la obligación de legislar para que lo podamos hacer en condiciones razonables, en este caso, en el ámbito laboral navarro.

El Gobierno del cambio en su Acuerdo Programático adquirió los siguientes compromisos en torno al reparto del trabajo:

Seguir leyendo…

¡Síguenos!

Documentos

Suscríbete

Introduce tu e-mail: