Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La devaluación salarial: ¿una historia interminable?

Autor: Luis Cardenas

ctxt (La Paradoja de Kaldor)

Con la crisis económica se inició una estrategia de “devaluación salarial” (una reducción de los salarios nominales) con el objetivo de recuperar el crecimiento económico. Pero lo cierto es que la restricción salarial se ha extendido mucho más allá de la propia crisis económica y del crecimiento posterior. Por ello cabe preguntarse si esa estrategia estaba justificada y hasta cuándo va a durar.

Según los principales impulsores de la reforma laboral del año 2012, el marco de negociación colectiva español era excesivamente rígido y particularmente nocivo ante un shock económico (como una crisis financiera internacional). Ya que ésta impedía los ajustes salariales en el corto plazo, obligando a las empresas a despedir trabajadores (en ausencia de otros mecanismos de flexibilidad interna). Para solucionarlo las principales medidas fueron cuatro: 1) Posibilidad de descuelgue o inaplicación temporal del convenio colectivo unilateralmente si se dan cualquiera de una amplia gama de supuestos. 2) Prioridad aplicativa del convenio de empresa. 3) Posibilidad de renegociar un convenio antes del final de su vigencia por cualquiera de las partes. 4) Límites a la ultraactividad de los convenios. Pasado un año tras el fin del convenio, pasará a aplicarse el convenio de ámbito superior o, en caso contrario, los trabajadores quedarían expulsados de la negociación colectiva.

Pero lo cierto es que la interpretación de que el aumento del desempleo se debe a la rigidez salarial es bastante cuestionable. En primer lugar, es sobradamente conocido que la mayor parte de la destrucción de empleo entre 2008-2013 se debió a la crisis inmobiliaria y del sector de la construcción (el 45% de los empleos destruidos se perdieron en ese sector, de acuerdo a la Contabilidad Nacional). Es difícil de creer que la variación del salario pactado en ese sector (siempre por debajo del 2% esperado de inflación) sea la causa de los despidos, en vez del fin de la burbuja inmobiliaria.

En segundo lugar, se suele sostener que el ámbito de la negociación colectiva es inadecuado ya que se centraba en un nivel demasiado lejano a las circunstancias reales de las empresas, imponiendo así una excesiva rigidez para adaptarse a los cambios. Pero lo cierto es que, tras la reforma laboral, la prioridad de los convenios de empresa no se ha traducido en un gran incremento de los trabajadores cubiertos por este tipo de convenios, sino que, de hecho, se ha reducido. Aunque esta caída se ha visto compensada por el incremento de los convenios de grupo de empresas, el peso de la suma de ambos se ha mantenido invariable (en el entorno del 11% del total de trabajadores cubiertos por este tipo de convenio). Esto significa que, aunque el marco jurídico ha sido más favorable para este tipo de convenios, las empresas no han optado por ellos más que antes.

De hecho, han sido los convenios sectoriales de ámbito provincial los que se han reducido drásticamente (mientras que en 2008 suponían más de la mitad de los asalariados cubiertos, en 2016 son un tercio). Han sido los convenios de ámbito superior (interprovincial o nacional) los que han ganado un mayor peso (el 45% del total). Todo ello indica que los convenios de ese ámbito no se encontraban en contradicción con las necesidades de las empresas, ya que optan mayoritariamente por firmar este tipo de convenios.

Pero además es cuestionable que el salario pactado fuera rígido a la baja. En el gráfico es posible analizar la evolución del salario pactado y su relación con el desempleo, la conocida como curva de Phillips. Para ver el ajuste se han incluido los valores mensuales tanto de la variación salarial pactada (los datos provienen de la Estadística de Convenios Colectivos de Trabajo) como de la tasa de desempleo (calculada mediante el paro registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE, y el número de afiliados a la Seguridad Social).

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Dualización laboral en Alemania, una estrategia político-institucional

Autor: Daniel Herrero

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Hace unas semanas, el Instituto Alemán de Análisis Económico (DIW Berlin) publicaba uno de sus informes semanales, que titulaba “El sector de bajos salarios en Alemania es mayor de lo que se creía” (traducción propia)1. El informe llama la atención sobre lo que pocas veces se destaca cuando se mira desde fuera hacia el país y que constituye uno de sus grandes problemas económicos y de cohesión social: el fuerte aumento de la desigualdad salarial y, en general, de las condiciones de trabajo.

Este título hubiera sido impensable unas décadas atrás, cuando Alemania se distinguía por la existencia de unas instituciones que fomentaban unas condiciones de trabajo homogéneas y  un buen desempeño económico, esto es, bajo desempleo, alta productividad y competitividad en los sectores industriales avanzados. Hasta los noventa, la incidencia del empleo atípico era muy reducida y el nivel de protección de los contratos estándar (de duración indefinida y a tiempo completo) era de los más altos de Europa. La negociación colectiva, organizada a nivel sectorial y regional, cubría a una elevada proporción de los asalariados (más del 80%) y garantizaba una reducida dispersión salarial. Además, la tradicional orientación cooperativa de los comités de empresa, con derechos de consulta, información y codeterminación, facilitaba la implementación de medidas de flexibilidad interna en las empresas, sorteando ciertas “rigideces” del marco institucional. Desde la economía política y la sociología se ha reivindicado que esa combinación entre instituciones y buenos resultados económicos no era casualidad, sino que, precisamente, eran las primeras las que habían conducido a las empresas manufactureras alemanas a instalarse en estrategias no cortoplacistas y de alto valor añadido, explicando parcialmente el éxito económico y social del modelo alemán.

Sin embargo, desde la reunificación, en 1990, la economía sufrió un periodo de lento crecimiento económico, con una incapacidad casi crónica para crear empleo. Las horas de trabajo se estancaron y la tasa de desempleo no dejó de crecer hasta 2006, cuando superó el 11%, un récord histórico. Como respuesta, se llevaron a cabo varias reformas laborales, que facilitaron el uso de los contratos temporales (1997), a tiempo parcial (2001) y que liberalizaron la actividad de las agencias de empleo temporal (1997 y 2002). Paralelamente, a lo largo de la década se dio un proceso acelerado de descentralización de la negociación colectiva, que ha continuado hasta hoy. Por un lado, la tasa de cobertura de los convenios colectivos ha caído 31 puntos porcentuales, y  en la actualidad es del 56% de los asalariados. Por el otro, la propia negociación sectorial se ha ido vaciando de contenido, ya que las cláusulas de descuelgue, ideadas para casos excepcionales, son empleadas recurrentemente incluso por empresas que declaran estar en buena situación económica. Además, la toma de decisiones sobre salarios y otras condiciones de trabajo se ha desplazado de forma predominante a los centros de trabajo, donde los comités de empresa han tendido a intercambiar medidas de flexibilidad interna y ajuste salarial a cambio de protección en el empleo. Sin embargo, la cobertura de los comités de empresa también ha sufrido un retroceso muy elevado (10 puntos porcentuales, y ha quedado en el 47% de los empleados, según un reciente trabajo de Oberfitchner y Schnabel, 20192), dejando a una parte importante de la fuerza de trabajo ante una negociación salarial totalmente individualizada.

La última etapa de esta senda liberalizadora fueron las conocidas reformas Hartz (2003-2005), que consistieron en cuatro paquetes de medidas: (1) La completa liberalización de las agencias de empleo temporal (Hartz I); (b) la abolición del máximo de 15 horas a la semana de los contratos marginales (empleos sujetos a reducidas contribuciones sociales y sin derecho a seguro por desempleo o seguro médico), creando los famosos minijobs y midijobs (cuyos salarios son de un máximo de 450€ y 850€/mes, respectivamente) (Hartz II); (c) la implementación de políticas activas de empleo (Hartz III) y (d) la reducción de la duración de las prestaciones por desempleo y la aplicación de ayudas sociales no contributivas (SGB II) para desempleados, pero condicionadas a la búsqueda activa de empleo, con el objetivo de reducir el salario de reserva y de obligar a sus receptores a aceptar cualquier tipo de empleo para continuar recibiéndola (Hartz IV).

Gráfico 1. Tasa de desempleo y reformas institucionales en Alemania

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Precariedad y tiempo de trabajo: los perfiles del subempleo

Autor: Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En artículos anteriores hemos señalado la expansión del empleo atípico, o precario, durante los últimos años, especialmente los problemas de subempleo (parcialidad involuntaria), temporalidad y rotación en el puesto de trabajo. A su vez, hemos mostrado que el subempleo se concentra principalmente entre las mujeres, mientras que el sobre-empleo se focaliza en los hombres. Complementando ambos análisis nos preguntamos: ¿qué características presentan las personas subempleadas?

Con este objetivo y utilizando los microdatos disponibles de la Encuesta de Población Activa, elaborada por el INE, analizamos las características que incrementaron la probabilidad de estar en situación de subempleo durante el año 2018. Para ello es útil estimar un sencillo modelo de regresión logística que permite observar de manera conjunta las distintas características que presenta este colectivo, en consecuencia se incluyen las siguientes variables:

– Subempleo: la variable a explicar se define como la situación de tener un contrato de menos de 40 horas semanales y desear trabajar más horas.

– Género: distingue entre hombres y mujeres, ya que en base a estudios previos parece ser un determinante fundamental.

– Tipo de contrato: diferencia entre contratos temporales e indefinidos.

– Nivel de estudios: distingue si se ha alcanzado el grado universitario respecto a los demás niveles educativos.

– Edad: identifica como joven a las personas entre 20 y 29 años.

– Región: elige aquellas provincias que presentan una elevada tasa de paro, en otras palabras, aquellas regiones cuya tasa de paro es superior a la mediana del conjunto del país.

– Estado civil: distingue entre aquellas personas que están casadas respecto a las que no lo están.

De esta forma se incluyen los principales rasgos que se pueden observar en lo que, de acuerdo a la teoría de la segmentación laboral, se conoce como el segmento secundario o, más habitualmente, como empleos precarios. Por simplicidad no se distinguen otras formas de empleo atípico (como son los indefinidos fijo-discontinuos), y para mantener un número de variables explicativas reducido sólo se incorpora el nivel de estudios como forma de aproximación a las categorías profesionales, aunque lógicamente existen otros muchos aspectos que determinan la carrera profesional.

Los resultados del modelo se encuentran en el Gráfico 1: como se puede observar todas las variables incluidas son significativas e incorporan información relevante. La interpretación es muy sencilla, los valores superiores a 1 indican que es más probable estar en subempleo que no estarlo, los valores inferiores a 1 indican lo contrario. Si el valor es exactamente 1 entonces no hay ninguna relación entre los factores considerados.

En primer lugar, la probabilidad de ser mujer y estar en el subempleo es de 2.76 veces a 1. Por su parte, la probabilidad de tener un contrato temporal y estar en el subempleo es de 2.65 a 1. Claramente, son las principales características que muestran las personas subempleadas y, además, lo hacen en una proporción similar.

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Impacto de la crisis en la economía del trabajo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey y Endika Alabort Amundarain

Blog Lanaren Ekonomia en Hordago – El Salto

La realidad laboral se confronta permanentemente con la publicación de datos y las lecturas interesadas que se realizan. Los mandatarios vascos han construido un relato sobre la buena marcha de nuestra economía, fundamentada en el aumento de la producción y la contratación respecto a los años más duros de crisis. El optimismo cortoplacista se ha impuesto en el imaginario colectivo, difundiéndose el mantra de la recuperación. Pero tengamos claro que la última “década perdida” ha tenido un fuerte impacto contra el trabajo y los sueldos que no ha sido revertido y que, además, continúa en la actualidad. La breve recuperación se agota, dejando atrás una crisis mientras ya asoman los indicios de la siguiente. La base de datos del Instituto Nacional de Estadística permite consultar los resultados hasta el fin del 2018 y dar una visión bastante completa de la situación durante la última década. En este análisis tendremos en cuenta los cuatro territorios peninsulares de Euskalerria, Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Nafarroa. Expondremos a continuación las cuatro principales consecuencias que ha tenido la crisis para las personas trabajadoras.

La primera consecuencia ha sido el reemplazo sexual de las personas trabajadoras. Desde el inicio de la década hasta hoy hay 125.000 hombres menos trabajando a jornada completa en los cuatro territorios, mientras que en los últimos tres años suman 33.000 mujeres más con este tipo de contrato. Desde el inicio de la década se han creado 25.000 nuevos puestos de trabajo a jornada parcial, y dos tercios de ellos han sido ocupados por hombres. Aún así en la actualidad el 27% de las mujeres trabaja a jornada parcial, lejos del 7% de los hombres en esta situación. Este fenómeno es especialmente grave si prestamos atención a los salarios. El sueldo medio bruto de un contrato a tiempo completo es de 2.500 euros al mes, mientras que el de tiempo parcial es de 1.000. De entre las personas trabajadoras que perdieron su trabajo en los últimos diez años, dos tercios trabajaban por cuenta propia (empresarios, autónomos, cooperativistas), y el último tercio eran asalariadas. Debido a este reemplazo sexual, hoy hay 84.000 mujeres menos trabajando en el hogar, mientras que 10.000 hombres más ubican su actividad en casa.

Empleo industrial por errialdes 2

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El trabajo, ese gran problema

Autor: Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Con frecuencia se ha utilizado la expresión “década perdida” para referirse a esta última, puesto que el PIB per cápita se mantiene actualmente en valores muy similares a los de hace diez años, antes de que se iniciase la Gran Recesión.

Sin embargo, la crisis y el proceso de crecimiento económico al que asistimos durante estos últimos años no ha afectado a todo el mundo de la misma forma. Son muchas las personas que han visto cómo sus ingresos se estancaban, pero también son muchas las que hoy viven peor que antes: siguen en una situación de desempleo estructural, o bien sus salarios han retrocedido, están afectadas por elevados niveles de precariedad y carecen de expectativas de mejora.

Para la mayoría de la gente, el trabajo sigue siendo un enorme foco de preocupación e inseguridad. O bien porque carece de trabajo –y por tanto de ingresos–, o bien porque el trabajo que tiene es enormemente precario e inestable, o bien porque –para buena parte de la población empleada– trabajar es sinónimo de largas jornadas laborales difícilmente compatibles con la vida familiar y personal. Por acción o por omisión, por activa o por pasiva, el trabajo sigue siendo “un gran problema” para millones de personas en nuestro país.

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Permisos por nacimiento sin género

Autor: Carmen Castro

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Se abre un nuevo escenario para la corresponsabilidad con la equiparación de los permisos por nacimiento. El pasado 1 de abril finalmente entraba en vigor la reforma legislativa que establece el objetivo de equiparación de los permisos para padres y madres, que reconoce la necesidad de que sus permisos sean iguales, intransferibles y pagados al 100% con una hoja de ruta de 3 años para hacerla efectiva gradualmente (RDL 6/2019). 13 años de insistencia activista desde la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) han dado resultado.

Celebro que tras tantas idas y venidas, reuniones, anuncios y votaciones en el Congreso de los Diputados, finalmente se haga realidad el derecho de cualquier persona a cuidar a su bebé en igualdad, independientemente de su sexo y de cómo haya conformado su núcleo familiar. Lo celebro, en lo personal y en lo político; en lo personal, por la satisfacción tras haber dedicado más de 10 años de investigación a este tema, una tesis doctoral, resumida después en un libro, en algunos capítulos y unos cuantos artículos más; y también lo celebro en lo político, porque el activismo compartido en la PPiiNA ha sido una práctica de inteligencia colectiva y feminista en movimiento, que ha conseguido ir sumando voces plurales, desde diversos ámbitos, en una vindicación común y una propuesta de incidencia política para conseguir aterrizarla a las vidas cotidianas. Hubiera preferido que en esta reforma legislativa se asumieran los detalles de la PL que había presentado el grupo parlamentario de Unidas Podemos – En Comú Podem – En Marea, porque recogía íntegramente el diseño de reforma que hemos estado proponiendo desde la PPiiNA. Los matices importan, por ello, aunque sin duda es un momento histórico para el avance en corresponsabilidad, conviene prestar atención a cómo se irá haciendo efectiva la equiparación durante el periodo transitorio previsto hasta 2021 ya que podría perder el potencial transformador que tiene dicha reforma legislativa.

La importancia del potencial transformador es el desafío que puede suponer a las relaciones desiguales de poder implícitas en la hegemonía cultural patriarcal. De ahí mi interés en medir la potencialidad género-transformativa, poniendo el foco de atención en el diseño de las políticas públicas y su previsible efecto, para impregnarlas de la capacidad de transformar las desigualdades de género de manera efectiva. Este índice, construido inicialmente para el análisis comparado de 27 países europeos con datos de 2012, y actualizado con datos de 2015, revelaba que aún en los países con mayor compromiso en igualdad de género, las inercias de la división sexual del trabajo se mantienen presentes en el sistema de permisos por nacimiento, reflejando la permanencia de los roles de género. El índice da un valor a la capacidad transformadora de las “normas sociales de género” implícita en la configuración actual de los sistemas de permisos por nacimiento en Europa. Entre las novedades que aporta el análisis de la potencialidad género-transformativa es una perspectiva diferente a  la percepción sobre determinados supuestos modelos de bienestar e incluso de algunos regímenes de género percibidos como ‘amigables con las mujeres’. Seguir leyendo…

Llamada a la participación al III Encuentro euro-mediterráneo de la Economía de l@s trabajador@s 12-14 de abril 2019 (Milán, Italia)

Autor: ICEA

El tercer encuentro Euro-Mediterraneo de la economía de l@s trabajador@s tendrá lugar los días 12, 13 y 14 de abril, en la Fábrica Recuperada RiMaflow, situada en la periferia de Milán (Italia). A continuación difundimos la llamada a la participación y el cominicado acordado por el Comité Organizador de las jornadas.

El primer encuentro internacional de l@s trabajador@s se hizo en Argentina en 2007. Reunió trabajadores y trabajadoras de fábricas recuperadas y de colectivos de activistas sociales y políticos, sindicalistas y universitari@s. Desde entonces estos encuentros internacionales se hacen cada dos años y constituyen un espacio de encuentro, de discusión y de reflexión sobre los desafíos que enfrentan l@s trabajador@s para defender a través de la autogestión su subsistencia contra los ataques del capitalismo mundializado. Desde 2014, entre dos ediciones mundiales, se organizan también encuentros regionales (América del Norte y Central, América del Sur, y Europa).

Como en América Latina desde los años 1990, a partir de 2008 la ocupación y la recuperación de fábricas y empresas, abandonadas por el capital, ha sido la respuesta apropiada y un acto de resistencia de l@s trabajador@s euro-mediterráneos, en particular en Francia, Grecia, Italia, Turquía y también en Túnez. Ha sido ante todo un medio para preservar sus empleos y sus medios de existencia, pero también, a largo plazo, un herramienta de transformación y de creación de una nueva economía liberada de la explotación y orientada hacia la satisfacción de necesidades sociales y ecológicas. A partir de estas recuperaciones, otros tipos de proyectos productivos han visto la luz como en Italia y en Grecia.

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OPEL Figueruelas: Todo cambio es a peor

Autor: Mariu Ruiz-Galvez Juzgado y Dario Claver Segui

Cierzo Digital

Durante los últimos meses estamos asistiendo a la emergencia de múltiples conflictos laborales en centros de trabajo de grandes compañías transnacionales que operan en España. Este es el caso de empresas como Cacaolat, Amazon o ISS. En el sector del automóvil el panorama no es muy diferente, pues desde el comienzo de la crisis económica transitamos un período marcado por el ajuste permanente de las condiciones de trabajo; un ajuste que se plasma en diferentes dimensiones laborales, como el salario, las fórmulas de contratación, los ritmos de trabajo o la flexibilidad en la gestión de la mano de obra.

Hace poco más de un año la noticia sobre el acuerdo laboral en la Planta de Figueruelas -tras la compra de OPEL por PSA unos meses antes-, volvía a despertar los miedos ante la amenaza de cierre y deslocalización de la planta. Un órdago que lanzaba el grupo automotriz para paralizar las inversiones en la planta de Zaragoza tras la ruptura de las negociaciones por parte del comité de empresa para la firma de un nuevo convenio colectivo. Una estrategia que suponía la igualación de condiciones -a la baja- y la implantación de ajustes laborales similares a los ya consolidados en otras plantas del Grupo PSA en España, como las localizadas en Vigo y Madrid.

En el caso de la fábrica de PSA en Vigo, que constituye la joya de la corona del grupo en España, el deterioro de las condiciones laborales durante los últimos años supone una avanzadilla y al mismo tiempo un campo de experimentación sobre la capacidad de resistencia del colectivo de trabajadores, toda vez que el ajuste no se traslada exclusivamente a un empobrecimiento generalizado de la mano de obra, sino que además tiene implicaciones directas en la salud laboral del colectivo de trabajadores. El ajuste se ha traducido en un recorte drástico de la plantilla, un aumento alarmante de la parcialidad y la temporalidad, acompañada de una devaluación salarial y un incremento de los mecanismos de flexibilidad relacionados con la distribución irregular de las jornadas y la variabilidad del calendario laboral.

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New Deal verde, y morado

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El Confidencial

Salimos de la crisis con una nueva sociedad en la que millones de personas han visto no solo cómo se erosionaban sus condiciones económicas y laborales, sino también cómo se quebraban su seguridad y sus expectativas vitales. Las políticas adoptadas durante la última década han llevado a que el crecimiento económico se desconecte del bienestar social, de forma que la mera creación de empleo ya no basta para proporcionar certezas y facilitar un proyecto de vida.

El contrato social está roto en nuestro país desde que las “reformas estructurales” de la Troika se lo llevaron por delante. Y construir uno nuevo, adaptado a las necesidades del siglo XXI, que recomponga nuestra sociedad y revitalice la condición de ciudadanía exigirá determinación para encarar las grandes transformaciones que necesitamos. Porque, como bien señala Antón Costas, los periodos no convencionales requieren de políticas no convencionales para restablecer la convivencia.

El nuevo contrato social que hay que poner en pie debe poner la vida en el centro de la política económica: crear empleo de calidad, garantizar la sostenibilidad ecológica, asegurar las expectativas de futuro y avanzar hacia un reparto igualitario del trabajo. Estos tienen que ser sus objetivos prioritarios.

Son muchas las voces –desde Thomas Piketty hasta la congresista demócrata Ocasio-Cortez– que hoy plantean la necesidad de un New Deal verde, y con razón. Luchar contra el cambio climático y evitar el calentamiento global es un desafío urgente e ineludible, si queremos preservar la vida en el planeta tal y como la conocemos.

Pero el New Deal que necesitamos para reconstruir el contrato social no solo es verde. También debe ser morado, porque solo escuchando el mensaje que el feminismo está poniendo sobre la mesa podremos avanzar en transformaciones que verdaderamente modernicen nuestra sociedad en beneficio de la mayoría social, garantizando horizontes de estabilidad y bienestar para quienes hoy viven con proyectos vitales cercenados.

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BREXIT, lo que se oculta en el debate

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

El carrusel de noticias sobre el BREXIT (la salida del Reino Unido de la Unión Europea, UE) gira y gira sin parar… un nuevo referéndum, convocatoria de elecciones generales, ampliación de los plazos acordados con Bruselas, renegociación del acuerdo ya existente. Como casi siempre en los debates políticos -con algunas clamorosas excepciones (quiero destacar la reciente intervención de mi compañero Pablo Bustinduy en el Congreso de Diputados, https://www.youtube.com/watch?v=Y0Vbp8UdWSM)-, el anecdotario, los grandes titulares y el rifirrafe, ocupan el lugar de los problemas de fondo. Algunos ejemplos.

No he leído ni una sola palabra sobre la formidable regresión salarial experimentada por el Reino Unido. De acuerdo con Eurostat (la Oficina Estadística de la Unión Europea), La compensación real por trabajador ocupado era en 2018 un 3,7% inferior a la existente en 2007; el cuarto país de la UE que ha conocido un retroceso más pronunciado. Los economistas nos hemos cansado de hablar de la década perdida latinoamericana, ¿qué nombre le ponemos a esto?

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Juventud atrapada en la precariedad, y cómo salir del laberinto

Autor: Jorge Uxo

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Del total de personas afiliadas al Régimen General de la Seguridad Social en febrero de 2019 (14,9 millones), solo la mitad tenía un contrato indefinido ordinario a tiempo completo, o lo que la OIT define como un contrato estándar. En el caso de jóvenes menores de 30 años, solo una de cada cuatro personas afiliadas tenía este tipo de contrato. El resto tenía un contrato “atípico” (temporal o a tiempo parcial, o ambas situaciones simultáneamente). En ese mismo mes, de hecho, solo un 21% de las nuevas afiliaciones –de todas las edades– se hicieron con contratos indefinidos a tiempo completo.

Este dato confirma de nuevo una de las características estructurales más sobresalientes de nuestro sistema productivo: la cronificación de la precariedad laboral. Más aún, si antes de la crisis España ya destacaba por la elevada tasa de temporalidad, muy por encima de la media europea, el periodo de recuperación del crecimiento económico que se inicia en 2014 viene acompañado por otros dos factores que agravan la situación: el fuerte aumento de la rotación y la menor duración de los contratos indefinidos.

En un reciente artículo, Luis Cárdenas analizaba la evolución de la contratación estándar y atípica desde el inicio de la recuperación y mostraba no solo el aumento del peso del empleo atípico, situándose incluso por encima de las cifras anteriores a la crisis, sino también la alarmante reducción de la duración media de los contratos.

En 2018, se firmaron 22,3 millones de contratos de trabajo, de los cuales 20 millones son contratos temporales (9 de cada 10), aunque el incremento neto del empleo fue de 503.000 personas ocupadas (media anual, datos EPA). Para hacernos una idea mejor de lo que esto significa, en el año 2007 el empleo aumentó bastante más (641.000 personas) pero se firmaron muchos menos contratos (17,8 millones). La causa principal de este aumento del número de contratos que hay que firmar por cada nuevo empleo neto creado se explica, claramente, porque la duración de estos contratos es cada vez menor.

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Diagnóstico del empleo en España y cómo mejorarlo

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

En la actualidad, el empleo está creciendo y el paro disminuyendo en términos generales. Esto en absoluto se debe a las políticas de austeridad o de devaluación salarial aplicadas, sino al comportamiento cíclico de las economías capitalistas (a una recesión le sigue siempre un periodo de crecimiento). La recuperación de la economía española y de su mercado laboral se explican fundamentalmente por factores externos (reconocido por el propio Banco de España): política monetaria ultraexpansiva del Banco Central Europeo, reducción de precio del petróleo, euro débil, llegada masiva de turistas, y crecimiento económico internacional. De hecho, estos factores externos habrían permitido que la economía española comenzase a crecer mucho antes si no llega a ser por la aplicación de las políticas de austeridad y devaluación salarial, que actuaron como freno a esa recuperación. España ha tardado más años en comenzar a recuperarse que la mayoría de países por culpa de las políticas que receta la Unión Europea y que fueron aplicadas por los gobiernos del PSOE y del PP. La economía española se recupera e incrementa el empleo a pesar de las políticas de austeridad, no gracias a ellas.

Que la situación laboral esté mejorando no quiere decir que sea idílica ni mucho menos. Todavía mantenemos una tasa de paro cercana al 15%, el segundo nivel más alto de toda la Unión Europea y muy por encima de muchos países más pobres que el nuestro. Además, si a la hora de calcular la tasa de paro contabilizásemos (como hace la oficina de estadísticas de Estados Unidos) como parados a: 1) todas las personas que, aunque quieren encontrar un empleo, no lo están buscando porque no confían en encontrarlo, o no lo están buscando aún por otros motivos; y 2) a las personas que están trabajando a tiempo parcial pero que siguen buscando empleo a jornada completa, obtendríamos una tasa de paro cercana al 22%.

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IV Encuentro UPV/EHU 11 y 12 Abril “Representación de trabajadoras y secciones sindicales en la negociación colectiva y la huelga”

Autor: Lluís Rodríguez Algans

Convocatoria y programa del IV Encuentro de profesionales del asesoramiento laboral y social que este año trata la “Representación de trabajadoras y secciones sindicales en la negociación colectiva y la huelga”

Dirigido a:

Despachos profesionales de juristas y economistas, profesionales independientes, profesionales de gabinetes técnicos y asesorías sindicales, estudiantes de los grados de Derecho, Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Economía y Empresa, Sociología y Ciencias Políticas, Trabajo Social, estudiantes de postgrados relacionados, investigadoras de estas materias, militantes sindicales, trabajadores y trabajadoras en general.

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8 de marzo: Huelga general feminista en España

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Este viernes 8 de marzo España vivirá por segundo año consecutivo una convocatoria sindical de huelga general por la igualdad de derechos de las mujeres. Ya en 2018 la convocatoria tuvo un enorme seguimiento, quizás no tanto desde el punto de vista de parar la producción capitalista, sino como gigantesca convocatoria de movilizaciones sociales que se sucedieron en la totalidad del territorio español y que finalizaron con una masiva manifestación de cientos de miles de personas por el centro de Madrid.

La convocatoria se presenta como un paro general desde el punto de vista laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados. Es decir, que trata de superar la visión tradicional del movimiento obrero de la huelga en los lugares de trabajo, para hacer visible el ingente trabajo invisible de las mujeres en una sociedad de interdependencias crecientes, ya sea al encargarse mayoritariamente de los cuidados de menores y personas dependientes, ya sea al realizar la mayor parte de las compras y labores domésticas encaminadas a la propia supervivencia cotidiana de los hogares.

El amplio y diverso movimiento feminista del conjunto del Estado ha sido quien ha empujado a esta convocatoria, como en años anteriores, mediante un proceso de autoorganización y movilización que no ha dejado de ser problemático y pleno de contradicciones entorno a las reivindicaciones a sostener o a las formas de la protesta, dada la pluralidad de voces y posiciones políticas y sindicales dentro del movimiento de mujeres.

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De poner la vida en el centro al New Deal feminista: el salto de la teoría a la práctica

Autor: Paloma Villanueva

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la necesidad de reorientar las políticas públicas para “poner la vida en el centro”, pero todavía no queda claro para gran parte de la población qué es lo que hay detrás de esta idea. Dicho de otra forma, no parece quedar claro en qué se concreta este concepto y por qué es imperativo que sea el eje central de los programas económicos para las próximas elecciones.

En este artículo pretendo dar respuesta a estas dos preguntas desde una perspectiva económica. En primer lugar, exponiendo los principales motivos por los que es urgente atender a la situación de desigualdad en sus distintas dimensiones en la que nos encontramos las mujeres. Y, en segundo lugar, ofreciendo una serie de medidas centradas en el igualitario reparto del tiempo de trabajo como forma de romper los roles de género que contribuirían a que la sociedad avance hacia otra en la cual podamos presumir de la existencia de una igualdad real entre mujeres y hombres. Huelga decir que el abanico de medidas es bastante amplio y excede el ámbito de la regulación del tiempo de trabajo, pero para este artículo las acoto a las de mayor impacto.

Con el feminismo de la tercera ola, cuando surgen los enfoques de la economía feminista, los debates se centraron en el derecho al empleo de las mujeres, las desigualdades salariales, las políticas familiares y los nuevos modelos de familia. La idea de fondo era la reivindicación y visibilización de las tareas realizadas por mujeres en el seno de los hogares. Y, además, teorizar sobre los efectos de la incorporación en masa de la mujer en el mercado laboral con el mantenimiento de las desigualdades de género en numerosas esferas de la vida.

Si bien ha habido ciertos avances hacia una sociedad más igualitaria, los datos revelan que la discriminación por género en el mercado laboral persiste y que, por otra parte, el trabajo reproductivo sigue recayendo mayoritariamente sobre nosotras, a pesar de que gran parte de la población se declara concienciada con los valores del feminismo.

Vayamos con los datos. La brecha salarial por hora en España, de acuerdo a la última Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014, se encuentra en un 14%. En cambio, si nos fijamos en la brecha salarial global, esto es, teniendo en cuenta el salario bruto: la diferencia entre el salario de un hombre y de una mujer asciende al 24%. El incremento se debe a las disparidades en las jornadas, a la segregación horizontal y vertical por género (techo de cristal y feminización de ciertos sectores), y demás complementos salariales donde se encuentra gran parte de la desigualdad retributiva.

Sigamos por las diferencias en las jornadas. Según la EPA del cuarto trimestre de 2018 un 74,5% de las personas con jornada a tiempo parcial eran mujeres, de las cuales un 50,6% se encuentran en esta situación de forma involuntaria y un 15% por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores. De hecho, el sector con el mayor nivel de parcialidad es el de servicios domésticos, con un 54% frente al 14,8% de media nacional.

El desigual reparto de las tareas de cuidados también se refleja en una mayor inactividad de las mujeres. Así, de acuerdo con la misma fuente, de la población inactiva descontando las personas que se encuentran jubiladas, el 64% del total son mujeres, de las que un 20% se encuentran  en esa situación por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores o bien por motivos familiares, que son 1,2 millones de mujeres en edad de trabajar. Si calculamos el porcentaje de hombres que se encuentra en la misma situación, la brecha es abrumadora, porque dicho porcentaje es del 2,8%.

Continuemos por la segregación vertical y horizontal. “Techo de cristal” se le llama al hecho contrastado de que las mujeres, a pesar de tener el mismo nivel educativo que los hombres y estar perfectamente capacitadas, ocupan menos puestos de responsabilidad. Desde la Economía de Género se ha defendido que la solución para terminar con las desigualdades era la lucha por la igualdad de oportunidades. Sin embargo, aunque de las personas con Estudios Superiores más de la mitad (51%) somos mujeres: el “techo de cristal” persiste tal y como vemos en el gráfico 1.

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Regreso al futuro: la precariedad laboral en la recuperación económica

Autor: Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Tras más de cinco años de crecimiento económico, la situación del mercado laboral español parece seguir mostrando graves problemas: desempleo, subempleo (parcialidad involuntaria), temporalidad y rotación en el puesto de trabajo. Por ello, cabe preguntarse si la recuperación económica ha mejorado las condiciones laborales.

Con este objetivo es útil aplicar la teoría de la segmentación laboral, que sostiene que el mercado de trabajo está dividido en dos grandes segmentos. Por un lado, el mercado primario englobaría los puestos “de calidad” del mercado, definidos como aquellos con salarios elevados, estabilidad, derechos laborales reconocidos, oportunidades de carrera profesional, mayor cobertura sindical, etcétera. Por otro lado, el mercado secundario (tradicionalmente identificado como los puestos “precarios”) es aquel en el que se ofertan puestos de trabajo con salarios bajos, inestabilidad laboral, escasas oportunidades de ascenso, reducida protección legal y sindical, mayores riesgos laborales, entre otras características. Como es bien conocido estos puestos están ocupados principalmente por mujeres, jóvenes y migrantes, alcanzado cotas realmente alarmantes en la intersección de esas características.

De acuerdo a este marco, la dualidad no nace de la regulación laboral, pero tiene su reflejo en la contratación. En otras palabras, las características de los contratos son el síntoma que refleja los problemas estructurales. A efectos analíticos se pueden agrupar las distintas formas de contratación en dos grandes grupos:

- Empleo estándar: trabajadores con contrato indefinido ordinario a tiempo completo.

- Empleo atípico: abarca las formas de contratación temporal (incluyendo los contratos indefinidos fijo-discontinuos), el tiempo parcial y otras formas de contratación (como los contratos de formación y prácticas).

Aunque una definición más exhaustiva incluiría otros muchos elementos (por ejemplo, no todos los contratos indefinidos son necesariamente de calidad), esta sencilla clasificación permite ver de manera simple la evolución del empleo atípico utilizando los datos de afiliación al Régimen General de la Seguridad Social.

Como se observa en el gráfico 1, existen dos dinámicas claramente diferenciadas. Desde el año 2006 comienza una caída del empleo atípico que se intensifica con el inicio de la crisis económica. Esto implica que la destrucción de empleo se concentra en los trabajadores del segmento secundario. Por el contrario, cuando se reinicia la creación de empleo este lo hace esencialmente en figuras atípicas, de tal manera que se recuperan rápidamente los niveles pre-crisis (las áreas sombreadas indican recesión).

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Otra vuelta de tuerca. El juego perverso de las “nuevas” formas de organización del trabajo

Autor: Mariu Ruiz-Galvez Juzgado

La U

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) siguen mostrando importantes problemas en el mercado laboral. A pesar de la gravedad pareciera que como sociedad nos hemos acostumbrado a esta pésima situación o, por lo menos, ya no nos alarmamos y en parte asumimos la precariedad como un mal inevitable. No sólo siguen persistiendo elevadas tasas de desempleo sino que, además, la calidad del empleo brilla por su ausencia. El 90% de los trabajos que se crean son temporales, la duración de los mismos es cada vez menor, las horas extraordinarias superan los 5 millones semanales -de los cuales la mitad no son remuneradas-, y además asistimos a nuevas formas contractuales que parecen esquivar, con gran astucia, los derechos laborales básicos que tanto esfuerzo ha costado alcanzar.

No son pocos los estudios que tratan de abordar la problemática. Quizá, eclipsados por la situación actual, éstos se han centrado en conocer los efectos de la crisis y, más en concreto, el impacto de la Reforma Laboral de 2012. Un enfoque en parte acertado por la propia actualidad que nos acompaña, aunque insuficiente para explicar las características y la evolución de las condiciones laborales de los y las trabajadoras en nuestro país.

Afrontar un análisis de estas características nos empuja a preguntarnos: ¿cómo es posible estar en una situación laboral tan precarizada e inestable como la actual?, ¿cómo podemos explicar el punto donde nos encontramos?, y finalmente, ¿qué margen de maniobra existe para revertir esta situación?

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No hay que vivir para trabajar

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Es un hecho conocido que las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres al hogar y a la familia. Tal y como recoge la Encuesta de Empleo del Tiempo (EET), elaborada por el INE, mientras que en un día promedio un varón en 2010 dedicaba tan sólo una hora y 50 minutos al hogar y la familia, una mujer dedicaba más del doble (4 horas y 04 minutos).

Como indica la última Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) de 2015, las mujeres dedican el doble de su tiempo al trabajo no remunerado (14 horas semanales ellos frente a 27 horas semanales ellas). De hecho, mientras que la mitad de las mujeres reconoce que realiza tareas de cuidado y educación de sus hijos o nietos, menos de un tercio de los hombres se encuentra en la misma situación.

En definitiva, dada la insuficiente regulación en materia de igualdad y los roles de género dictados por el sistema heteropatriarcal; son ellas quienes asumen las tareas de cuidados que precisan las familias. Así, tras haber trabajado durante años, sus vidas laborales son más cortas y erráticas, lo que conlleva unas menores cotizaciones y menos derechos adquiridos como trabajadoras (no reconocidos).

Habida cuenta de la división sexual del trabajo, la tasa de parcialidad de las mujeres se situó casi en un 24% en el año 2017, mientras que la de los hombres se encuentra en torno al 7%. Esto supone que un 73% de las personas con un contrato a tiempo parcial son mujeres, de entre las cuales más de la mitad están en esta situación de forma involuntaria. Si observamos el gráfico 1, es evidente que la mayor parte del subempleo se corresponde a mujeres (el 70% del total), siendo especialmente relevante en qué medida se encuentran subempleadas, ya que más de 77.000 trabajan cinco horas o menos a la semana.

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Conferencia “El Patriarcado Neoliberal”, por María Pazos

Autor: Maria Pazos Moran y Grupo de Economia Politica Alternativa - UAM

Ya está disponible el vídeo de la charla que, bajo el título ofreció “El patriarcado neoliberal”, ofreció María Pazos el pasado 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), al término del cual se abrió un coloquio con el público asistente. La podéis ver en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=I6StRlIN0pI&feature=youtu.be

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Plataformas colaborativas y trabajo flexible. Tecnología y nueva precariedad

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Trasversales número 45 octubre 2018

Otros textos del autor en Trasversales

José Luis Carretero Miramar
es profesor de Formación y Orientación Laboral. Miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión (ICEA).



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El mundo de la mercancía trata de colonizar el avance tecnológico y científico de la humanidad para convertirlo en una nueva fuente de plusvalor. Entre las teorías del software libre y el internet abierto de Richard Stallman y las dinámicas de captación de los flujos de valorización del trabajo en el mundo virtual por parte de magnates como Jeff Bezos o Elon Musk, hay un abismo de confrontación y conflicto. Un conflicto que puede entenderse desde un viejo concepto: lucha de clases

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La represión salarial avanza

Autor: Fernando Luengo

La Marea

El término “austeridad” –tramposo y equívoco como pocos–, aplicado a los salarios, hace referencia a las políticas destinadas a moderar o reducir las retribuciones de los trabajadores con el objetivo de activar la inversión, mejorando los márgenes de beneficio de las empresas, y promover la competitividad, ajustando los precios de los bienes y servicios colocados en los mercados doméstico, europeo y global.

No entraré a valorar los resultados de estas políticas, que han sido, en el mejor de los casos, discretos, o, directamente, negativos. Pero sí quiero llamar la atención del lector sobre una dimensión de la represión salarial –¡llamemos a las cosas por su nombre!– que trasciende los datos estadísticos sobre la evolución seguida por los salarios nominales y reales. Esta información es, por supuesto, muy necesaria, pero resulta claramente insuficiente para tener una visión cabal de lo que está ocurriendo en el mundo del trabajo.

La Sexta Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo 2015 elaborada por Eurofound aporta una batería de indicadores, de naturaleza más bien cualitativa, que da cuenta de la verdadera magnitud del ajuste salarial. Dos de las preguntas contenidas en el apartado denominado “Intensidad del trabajo” hacen referencia a las condiciones en que los asalariados realizan su trabajo: a) ¿Su puesto de trabajo conlleva trabajar a gran velocidad?, y b) ¿Su puesto conlleva trabajar con plazos muy ajustados? El valor añadido proporcionado por estos y otros indicadores que aparecen en el cuestionario es que abren la “caja negra” de las empresas, para preguntarse qué está sucediendo con las condiciones laborales de los que han conservado su empleo o han conseguido uno nuevo.

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Verdades y mentiras de la subida del salario mínimo

Autor: Ivan H. Ayala

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Resulta interesante el debate sobre el SMI que se está produciendo al hilo de los últimos acontecimientos políticos. La última de las aportaciones al debate fue la del gobernador del Banco de España apuntando un impacto negativo en el empleo en trabajadores menos cualificados y jóvenes en Sede Parlamentaria. En realidad, el gobernador estaba leyendo las conclusiones del informe anual de 2017 publicado en mayo del 2018, por lo que no parece que haya nada novedoso en el análisis. En dicho informe de hecho se dice que el incremento experimentado en 2017 por el SMI (8%) “estaría teniendo efectos agregados reducidos tanto sobre el empleo como sobre los salarios”. Los economistas repiten como un mantra “no hay evidencia empírica concluyente” aunque ese mantra es mentira: existe una evidencia abrumadora en economía que muestra que el salario mínimo (SM) no tiene un impacto sobre el empleo agregado de una economía. La explicación de dicha situación puede dar algunas claves interesantes que nos ayude a entender el problema.

Los contrarios a su subida (la escuela neoclásica) han argumentado tradicionalmente que la existencia de un salario mínimo introduce una rigidez que hace que el salario se sitúe por encima de la productividad del trabajo generando desempleo involuntario. Los partidarios de su incremento no lo hacen porque tenga un impacto positivo, sino por motivos de justicia social. La teoría económica respecto al SM solo provee soluciones para casos extremos. Por un lado en un mercado perfectamente competitivo, la introducción de un SM tendría un impacto negativo en el empleo al estar por encima del correspondiente al nivel de equilibrio. Por otro, un mercado monopsónico, donde el empleador tiene poder de mercado, y establece un SM inferior al de equilibrio, un incremento del mismo hasta dicho nivel puede generar un incremento del empleo. Fuera de esos dos casos extremos (es decir, en la realidad), la teoría no da elementos concluyentes, por lo que el debate respecto al papel de un SM -tan antiguo casi como el trabajo asalariado- se reproduce cada vez que se decide políticamente utilizar esta herramienta.

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¿Modifican las reformas laborales la ley de Okun?

Autor: Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Las instituciones españolas y de la UE consideran que las recientes reformas del mercado laboral han mejorado la flexibilidad, permitiendo generar más empleo con una menor creación del PIB.

Esta relación puede analizarse mediante la conocida ley de Okun. Esta regularidad empírica establece una relación significativa, estable e inversa entre la tasa de crecimiento del PIB y la tasa de variación del desempleo. Aunque existen múltiples versiones de esta ley (Ball, Leigh & Loungani, 2017), se suele formular en dos tipos. La versión en diferencias y la versión de brecha o gap.

La primera establece una relación negativa entre las tasas de crecimiento trimestrales de la tasa de desempleo y la del PIB en términos reales. A su vez, se compone de una formalización estática de relaciones contemporáneas y una dinámica, que incluye las variables retardadas. En el segundo caso, se realizan estimaciones mediante procedimientos de filtrado para obtener el elemento tendencial de ambas variables. Permitiendo así calcular en términos de diferencias respecto a su tendencia (componente cíclico). A pesar de que se ha desarrollado una extensísima literatura sobre formas de estimar esta regularidad, usaremos la primera formulación ya que sigue siendo la versión más intuitiva [1].

Ut = α + βYt + ωt

[1]

La tesis más común sostiene que se ha producido un cambio en la curva de Okun por lo que la economía española necesita ahora un menor crecimiento del PIB durante los períodos de expansión que durante el ciclo anterior, principalmente como consecuencia de las reformas laborales, y en concreto de la reforma del año 2012 (Cuerpo, Geli, & Herrero, 2018).

Lo cierto es que existe evidencia de este comportamiento durante la recuperación de la economía española. En el gráfico 1 se muestra la curva de Okun para el período previo al inicio de la recuperación económica (fechada en el tercer trimestre del 2013) y en el período siguiente. Como se puede observar, la curva durante la recuperación se sitúa significativamente a la izquierda, esto implica que es necesaria una menor creación del PIB para reducir el desempleo. De igual forma, la pendiente de la curva no ha variado de manera relevante, así que se reduce el desempleo aproximadamente a la misma velocidad.

Gráfico 1. Ley de Okun (1976T3-2017T3)

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¿Por qué caen los salarios? Cuando el poder negociador importa

Autor: Luis Cardenas y Daniel Herrero

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Uno de los hechos más característicos de las economías occidentales desde finales de los años ochenta es la caída continuada de la participación de los salarios sobre la renta, con el consiguiente aumento de las rentas empresariales. La economía española no ha permanecido ajena a este cambio distributivo.

La literatura ha destacado factores explicativos de diversa índole para explicar esta trayectoria, como son el proceso de globalización de la economía mundial, el predominio de las finanzas y la extensión de su lógica de funcionamiento al conjunto de la economía (la llamada financiarización) o la desregulación del mercado de trabajo y la reducción de la protección social. Asimismo, es posible encontrar en los últimos tiempos un abundante conjunto de trabajos que destacan la importancia del cambio tecnológico a la hora de explicar la desigual evolución de los salarios y su caída en términos agregados, haciendo referencia, particularmente, a los efectos de la robotización y la digitalización.

Todos estos condicionantes (y algunos más) afectan, en última instancia, a la capacidad de los trabajadores de negociar sus salarios. El llamado poder de negociación ha sido una variable presente en análisis de múltiples disciplinas de ciencias sociales, sin embargo, al tratarse de un concepto marcadamente abstracto y difícil de medir, raramente ha sido cuantificado. La medición cuantitativa de este tipo de variables tan vagas es importante para la investigación (y, por qué no, para el desarrollo de políticas públicas) porque da la posibilidad de realizar estudios estadísticos, con estimaciones y, llegado el caso, comparaciones internacionales.

Esto mismo es lo que hemos llevado a cabo en un trabajo reciente, en el que elaboramos un índice de capacidad negociadora (Cárdenas y Herrero, 2018). Partiendo de las ideas de estudios anteriores, entendemos que, primero, existe una pugna constante entre asalariados y empresarios por la distribución de la renta, y, segundo, que el poder negociador de los asalariados viene condicionado por dos grandes conjuntos de variables: las características del sistema de relaciones laborales y la estructura y dinámica del mercado de trabajo.

En concreto, el sistema de relaciones laboralescomprende los marcos de negociación colectiva y los pactos sociales para mejoras retributivas, que se concretan en: (i) el contenido de los acuerdos laborales y su nivel o alcance geográfico, (ii) la capacidad organizativa y reivindicativa de los asalariados. Por otra parte, las características del mercado de trabajoengloban la política laboral y los flujos de entrada y salida de ocupados, que condicionan el grado de subutilización del trabajo, así como el grado de parcialidad, temporalidad y rotación en el puesto de trabajo, esto es: (i) el efecto disciplinario del desempleo, (ii) las características de los puestos laborales ofertados y el peso relativo del empleo atípico, y (iii) el grado de protección social del empleo, la cobertura de la prestación por desempleo y otras prestaciones sociales.

Decimos que estos elementos conforman el poder negociador porque afectan de manera decisiva a las posiciones de partida de trabajadores y empresarios en la negociación y, desde ahí, a la formación de los salarios. Dicho de otra forma, la fijación salarial y, con ello, la participación de las rentas del trabajo sobre la renta nacional no depende exclusivamente de la productividad y del juego entre oferta y demanda de trabajo en un proceso de libre mercado, también lo hacen del marco institucional.

Todo esto recoge nuestro índice de capacidad negociadora (ICN), cuya composición mostramos en la tabla 1. Como se ve, el peso de las ocho variables que lo constituyen no es el mismo, ya que, lógicamente, no todas ellas afectan del mismo modo al poder negociador. Este peso viene dado por la relación estadística que cada variable guarda con la participación salarial (la metodología se encuentra disponible en el trabajo original). El período que cubren las variables es 1987-2015, el más amplio que permiten las estadísticas.

Tabla 1. Índice de Capacidad Negociadora: composición y ponderaciones

Variables Ponderación Fuente
Variables de relaciones laborales Afiliación sindical 3,11% OECD.STATS
Conflictividad laboral 19,15% BE (Banco de España)
Cobertura de la negociación colectiva (sin convenios de empresa) 14,05% BE
Variables de mercado de trabajo Tasa de desempleo 0,59% EPA (INE)
Tasa de temporalidad 2,59% EPA
Tasa de parcialidad 25,08% EPA
Coste del despido 23,73% OECD.STATS
Tasa de cobertura del desempleo 11,71% Estadística de Prestaciones por Desempleo (MTYSS)

Fuente: Elaboración propia (véase texto)

Es necesario resaltar que el ICN capta la dinámica (gráfico 1), por lo que lo importante es su evolución en el tiempo y no su valor bruto (que no tiene significado por sí mismo), ya que lo que pretendemos explicar es el movimiento de la participación salarial en la economía española y no su nivel.

Gráfico 1. Evolución del índice de capacidad negociadora y la participación salarial (1987-2015)

Fuente: elaboración propia con datos de Contabilidad Nacional y fuentes presentadas en la Tabla 1

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Entrevista a la Unione Sindacale Italiana (USI): “En Italia no se aprecian cambios reales positivos”.

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Al hilo de un encuentro este verano en Roma entre militantes de Solidaridad Obrera y de su organización, entrevistamos a Giuseppe Martelli, representante de la Unione Sindacale Italiana (USI), sindicato autogestionario que forma parte de la Coordinadora Roji-Negra Europea, junto a organizaciones españolas como la propia Solidaridad Obrera o la Confederación General del Trabajo (CGT), así como a sindicatos de otros lugares de Europa.

¿CÓMO ES EN ESTE MOMENTO LA SITUACIÓN SOCIAL EN ITALIA?

La crisis económica mundial, de la cual, Italia no ha salido completamente, las dificultades en el terreno laboral, el factor de la inmigración desde África y desde Oriente Medio, junto a las carencias estructurales no resueltas (incluso agravadas) de los gobiernos precedentes, han despertado el miedo en una clase social media-baja, empobrecida en gran medida por los efectos de la crisis económica y financiera, que ha optado por dar un giro en la elección política.

El ascenso del Movimiento 5 estrellas (representante de las pequeñas empresas, de las corporaciones, de las asociaciones profesionales y de autónomos, de profesionales liberales) junto a la LIGA (representante de una clase trabajadora y de sectores obreros, asustados por los efectos dañinos de la crisis y de la inseguridad social, así como de una derecha latente desde siempre y presente en nuestro país), han permitido la gestación y el posterior éxito de un gobierno que es de facto, de centro derecha.

Todo esto hay que enmarcarlo en un momento de gran dificultad por la situación social, en donde no se aprecian cambios reales positivos, sino solo promesas electorales que no pueden llevarse a cabo sin aplicar grandes recortes en las partidas sociales, como en educación, en sanidad o en investigación científica. Todo esto se ve agravado por la privatización reciente sobre sectores estratégicos y obras de relevancia pública (ver la propuesta de una “renta básica” que se financiaría con maniobras de recortes en servicios y sectores sujetos a inversión pública, con el objetivo de satisfacer a una parte del electorado del gobierno actual).

Nos hallamos ante una campaña electoral del M5S y la Lega, que parece no acabar nunca, con declaraciones y promesas que distraen la atención de la población de las clases obreras, hacia objetivos poco creíbles, que reflejan la imagen del gobierno y el parlamento actuales.

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