Economía Crítica y Crítica de la Economía

Icon

Consecuencias económicas de la repetición electoral que no verás en los relatos

Autor: Segundo Gonzalez y Alberto Montero Soler

eldiario.es

Era febrero de 2019, aunque parezca que hace casi un siglo, y el Congreso se disponía a tramitar los presupuestos más sociales de las últimas décadas. Unos presupuestos que tras una relativamente larga negociación entre PSOE y Unidos Podemos pretendían dejar atrás la política económica de Montoro y sus años de austeridad.

Aquellas cuentas incluían medidas sociales como el incremento en un 60% de la financiación de atención a la dependencia o la prestación para desempleados para mayores de 52 años; medidas destinadas a luchar contra la burbuja del alquiler, como el impulso de la vivienda pública en alquiler social; medidas feministas que impulsaban la igualdad real entre hombres y mujeres, como la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad; partidas para modernizar el modelo productivo, como el incremento de la inversión en I+D+i; o medidas de justicia fiscal como el establecimiento de tipo mínimo en el impuesto de sociedades para grandes empresas o la reducción del IVA de algunos productos de primera necesidad.

Esas medidas y otras muchas contenidas en aquellos presupuestos, aunque modestas en su alcance, iban en la senda de lo que este país necesita en materia económica: impulsar la demanda interna mediante una política fiscal -tímidamente- expansiva cuando los nubarrones de la desaceleración ya eran más que evidentes, incidiendo sobre la reducción de las desigualdades generadas por la anterior crisis y apostando por la paulatina transformación del modelo productivo. La financiación de esta expansión fiscal se producía en estos presupuestos de incrementos de ingresos aprovechando el margen fiscal que da la brecha de 8 puntos en recaudación sobre el PIB que nos separa de la media de nuestros socios europeos.

Seguir leyendo…

¿A quién vota la clase trabajadora en España?

Autor: Alberto Garzon Espinosa

La U

Cada cierto tiempo la clase social es asesinada por los investigadores, los políticos y hasta los medios de comunicación. En efecto, eventualmente un investigador de renombre clausura las divisiones de clase de nuestras sociedades y anuncia el fin de la importancia de este actor colectivo, con lo que se arma un buen debate que, con el tiempo, se salda con la resurrección, de una u otra forma, del enterrado.

Así sucedió cuando a finales de los noventa proliferaron en sociología trabajos como el de Jan Pakulski y Malcom Waters, titulado significativamente The Death of Class, o los de Seymour Martin Lipset o Anthony Giddens. Este último autor, por cierto, sirvió en aquellos años de referencia ideológica para la transición del partido laborista inglés hacia la llamada tercera vía, la cual propugnaba, y no por casualidad, la necesidad de concentrar el foco político en las clases medias y no en la clase trabajadora. El debate es muy rico y no ha lugar aquí a abordarlo, pero baste decir que en absoluto estuvo limitado al espectro ideológico liberal. Por el contrario, el posmarxismo de autores como André Gorz o Ernesto Laclau también transitó hacia lugares similares, aunque desde presupuestos epistemológicos distintos. Las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas que estaban teniendo lugar, y que implicaban, entre otras cosas, la desindustrialización de las economías occidentales, los cambios en el consumo de las clases trabajadoras, la emergencia de nuevas demandas políticas como las ecologistas o la revigorización de la agenda feminista, etc. fueron el telón de fondo sobre el que se produjo el debate sobre el final de la clase.

Aunque en realidad nunca murió, la clase social en España ha parecido tener una nueva oportunidad a raíz de la última crisis económica. Desde entonces no sólo ha crecido el interés por las cuestiones económicas y la desigualdad, sino que, de hecho, se ha producido una creciente literatura vinculada directamente a la clase social. Así, en estas mismas páginas los artículos de Juan Ponte, Juan Andrade o X. López han puesto de manifiesto la actualidad de esta cuestión, mientras que editoriales como Akal o Siglo XXI llevan años editando buenos títulos al respecto.

Sin embargo, la irrupción de nuevos partidos en 2014 y 2015 por un momento pareció difuminar esta trayectoria. Tanto Podemos como Ciudadanos se definieron, a su manera, como partidos transversales o, en la jerga académica, catch-all, es decir, partidos interclasistas que tienden a disputar el centro del tablero político. Esto sería así al menos por dos razones. La primera, porque se presupone que es ahí donde se concentra más población y, por tanto, más posibilidades de lograr mayorías. La segunda, y relacionada con la anterior, porque la atención a grupos sociales específicos y minoritarios no permite en modo alguno lograr esas mayorías y, por ende, convierte la participación electoral en un mero juego carente de posibilidades. Como notó ya en los ochenta Adam Przeworski[1], es el dilema electoral que enfrentaron los partidos socialdemócratas ya a principios del siglo XX, cuando todavía eran comunistas, y que llevó a muchos de ellos a cambiar el discurso hacia fórmulas populistas que apelaban más al pueblo que a la clase. Otros autores, como Geoff Evans y James Tilley[2] han apuntado que este tipo de cambios refuerzan, a su vez, la pérdida de conciencia de la clase trabajadora. Sea como sea, el debate sobre la transversalidad era y es, en cierta medida, un debate sobre el desclasamiento.

Al mismo tiempo, y al calor de la ola reaccionaria mundial, en los últimos años ha tenido bastante apoyo la tesis según la cual el ascenso de la extrema derecha es responsabilidad de la clase trabajadora. Esta idea está extendida especialmente entre pensadores estadounidenses que, como Jim Goad o Mark Lilla, han visto en esta clase social el apoyo fundamental en la victoria de Donald Trump. A pesar de que investigaciones recientes como las de Ronald Inglehart[3] han mostrado claramente que dicha tesis es incorrecta, el mismo planteamiento ha sido importado a nuestro país como posible explicación de la irrupción de la extrema derecha.

Por estas razones nuestro interés reside en contrastar empíricamente dos hipótesis. En primer lugar, queremos conocer si el comportamiento electoral de la población española en 2015, 2016 y 2019 sufrió algún tipo de desclasamiento. En segundo lugar, queremos averiguar si la clase trabajadora se encuentra detrás del ascenso de Vox o, al menos, de las derechas españolas. En ambos casos usaremos algunos resultados de la investigación, más amplia, que se publicará en ¿Quién vota a la derecha? en la editorial Península en otoño de este año.

Seguir leyendo…

¿Una globalización a la china?

Autor: Ricardo Molero Simarro

Espacio Público (NQLP)

La guerra comercial lanzada por Donald Trump contra China ha multiplicado los debates acerca de un posible conflicto abierto con Estados Unidos. Después de años de sinergia y dependencia mutua (productiva, comercial y financiera) de sus modelos de crecimiento, las referencias a la denominada “Trampa de Tucídides” se multiplican en los medios de comunicación. Sin embargo, buena parte de esos análisis se encuentran sesgados por la tendencia a asignar mecánicamente a China las inercias del expansionismo occidental. Históricamente, la política exterior china se ha orientado más a asegurar su posición geopolítica, habitualmente hegemónica, que a desarrollar un dominio de carácter imperialista. El proyecto político del Partido Comunista Chino se encuentra en la intersección entre el socialismo, el desarrollismo y el nacionalismo. No en vano, gran parte del apoyo popular que sigue, en buena medida, manteniendo se basa en su capacidad de haber dado respuesta al sentimiento de humillación nacional que se generó en el siglo que va desde el final de la primera Guerra del Opio en 1842, al de la invasión japonesa de China en 1945. De modo que los recientes movimientos externos e internos (incluida la campaña de claros tintes nacionalistas acerca de “El sueño chino”, lanzada por Xi Jinping) deben interpretarse como una nueva fase en el intento de reforzamiento de la soberanía del país asiático. Algo para lo que el logro de una creciente independencia económica se considera fundamental.

Seguir leyendo…

Lagarde y la independencia del BCE

Autor: Alberto Montero Soler

El Confidencial

La creación del euro, como tantas otras decisiones en el ámbito de la eurozona, estuvo condicionada por Alemania. Esta impuso que la institución que gobierna el euro, el BCE, debía crearse a imagen y semejanza del Bundesbank, lo que implicaba dos decisiones políticas claves: que debía ser lo más independiente posible del poder político y que su objetivo debía ser exclusivamente controlar la inflación. La herencia de la hiperinflación de la República de Weimar y su contribución a la llegada al poder del nacionalsocialismo justificaban la posición germana y acabaron por impregnar los estatutos del BCE y, por extensión, la de todos los bancos centrales de la Eurozona.

Esta decisión política no se limitaba a lo institucional sino que tenía importantes derivadas sobre el diseño de la política económica en la eurozona. No solo representaba la transferencia de soberanía sobre su política monetaria por parte de cada Estado miembro sino que también se le daba a la política monetaria una preeminencia excesiva sobre la política fiscal en el ‘mix’ de política económica de cada Estado por una doble vía.

Seguir leyendo…

Mini-bot italiano vs. libra de Facebook: lo que la moneda esconde

Autor: Alberto Montero Soler

El Confidencial

Estos días atrás se han sucedido dos anuncios en materia monetaria que están íntimamente entrelazados aunque pudiera no parecerlo.

Por un lado, el anuncio del Gobierno italiano de su intención de poner en circulación una moneda paralela a la que llaman mini-bot. Por otro lado, el anuncio de Facebook de que en 2020 pondrá en circulación, junto con otras grandes corporaciones, su propia moneda, la libra, vinculada a una Blockchain descentralizada y a una plataforma de contratos inteligentes, según reza su Libro Blanco.

Aunque en apariencia se trata de cuestiones muy distintas, no lo son tanto si reflexionamos sobre ellas tomando como eje vertebrador un principio político básico vinculado a la moneda: la soberanía.

Así, el Gobierno italiano pretende emitir los mini-bots para superar el restrictivo marco monetario y fiscal del euro y contar con un instrumento monetario para la financiación de su política fiscal. Su intención es crear una moneda paralela de naturaleza fiscal que pondría en circulación como pago de prestaciones o salarios del sector público, circularía como medio de cambio en los intercambios privados si es capaz de generar la confianza necesaria entre las partes —o, en su defecto, si el Estado italiano impone su curso legal— y se destruiría en el pago de impuestos.

Por su parte, Facebook, aparentemente y bajo la pantalla de la inclusión financiera, trata de penetrar en negocios que hasta ahora habían estado mediados por operadores bancarios y financieros tradicionales y que, en la mayor parte de los casos, exigen la titularidad de una cuenta bancaria para realizarse (pagos, envío de remesas, etc.). Bien es cierto que, probablemente, el negocio no resida tanto en los ingresos derivados de las transacciones que usen la nueva moneda y su plataforma sino del acceso a los datos que, de forma consentida o no, podrá obtener de sus usuarios. En cualquier caso, es de prever que su extensión generalizada, más allá de los países menos desarrollados, a los que en principio parece estar circunscrita, tendrá un potente impacto sobre la industria financiera.

Seguir leyendo…

El nuevo informe “El Estado del Poder” alerta del creciente poder de las finanzas y plantea alternativas

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

Se publica la octava edición de El Estado del Poder

Este informe, publicado en inglés por el TNI y cuya edición española corre a cargo del Transnational Institute (TNI), FUHEM Ecosocial y ATTAC España y examina las dimensiones y dinámicas del poder financiero, y cómo los movimientos ciudadanos podrían recuperar el control sobre el dinero y las finanzas.

Las investigaciones demuestran que el protagonismo y el aumento del poder financiero ha aumentado la desigualdad, ha ralentizado la inversión en la producción ‘real’, ha incrementado la presión sobre las personas y los hogares endeudados y ha dado lugar a una merma de la responsabilidad democrática. A pesar de causar en 2008 la peor crisis financiera en décadas, el sector financiero ha emergido aún más fuerte.

El Estado del Poder 2019: Finanzas incluye nueve ensayos y dos entrevistas. Además, el informe ofrece seis Infografías que ilustran aspectos cruciales del poder financiero en el mundo: los actores principales, la geografía del poder, la concentración de riqueza, los lobbies, los crímenes de las grandes empresas y el papel de las finanzas alternativas.

Como lectura complementaria se ha editado una guía divulgativa que apoyándose en casos prácticos, explica con un lenguaje accesible qué es la financierización y los efectos que este proceso tiene sobre la economía, la sociedad, la alimentación y la naturaleza, las fuerzas que lo impulsan y las resistencias.

Esta edición del Estado del Poder, titulado ‘Finanzas’, incluye los Ensayos y Entrevistas:

Seguir leyendo…

Las sanciones contra Huawei y la lucha por la hegemonía tecnológica global

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

La decisión de la Administración Trump de vetar a las compañías norteamericanas toda relación comercial con la tecnológica china Huawei ha saltado a la primera plana de las noticias tras la ruptura de relaciones de Google con el fabricante asiático, lo que le colocaría en la tesitura de no poder utilizar el sistema operativo Android, y todo su ecosistema de apps asociadas, en sus móviles y en sus ordenadores portátiles y tablets.

Paralelamente, y en los siguientes días, otros importantes proveedores tecnológicos e industriales y operadores de redes han roto también sus relaciones con la empresa china (como las secciones británicas de Vodafone y BT, la japonesa Softbank o los gigantes norteamericanos Intel y Qualcomm). Muy señaladamente, la ruptura ha alcanzado también a la línea de negocios de Huawei con ARM, un grupo británico muy ligado a la Universidad de Cambridge, propiedad de Softbank, que proporciona la arquitectura básica y los chips, bajo licencia, que utilizan la mayor parte de los procesadores para móviles existentes en el mercado, incluyendo el procesador Kirin, usado por Huawei, lo que, en realidad, representa un problema de más difícil solución para la tecnológica china que las dificultades para acceder al ecosistema Android.

Ya hablamos hace casi seis meses de las razones profundas del conflicto de la Administración Trump con Huawei (en el artículo Huawei y la lucha por la conectividad del futuro, disponible en la web del periódico El Salto: https://www.elsaltodiario.com/moviles/huawei-5g-estados-unidos-china). Reiteraremos algunas de esas explicaciones, profundizando en su análisis y deteniéndonos en las derivaciones abiertas por los desarrollos actuales de la situación.

Empecemos afirmando que el llamado “asunto Huawei” debe ser entendido teniendo en cuenta tres planos de análisis de creciente profundidad, como en un zoom cinematográfico:

Seguir leyendo…

LIBRO: “THE POLITICAL ECONOMY OF PERIPHERAL GROWTH: CHILE IN THE GLOBAL ECONOMY” (Palgrave, 2019)

Autor: Jose Miguel Ahumada Franco

Chile es considerado como un exitoso caso inserción liberal en la economía internacional. A través de dicha inserción (vía la apertura unilateral en los ochenta y luego bilateral y multilateral a partir de los noventa), Chile logró erigirse como el país con el mayor PIB per cápita de la región y estabilidad política. En efecto, es en base a dicha apreciación que Chile pasó a ser considerado como un país ‘modelo’ para el resto de América Latina.

Sin embargo, en la actualidad el patrón de inserción comienza a mostrar un conjunto de problemas sobre el orden económico, dentro de las cuales destacan la reprimarización de la canasta exportadora, la desindustrialización de su matriz productiva, los nuevos problemas medioambientales y una gran desigualdad en la distribución del ingreso.

¿Cómo puede ser que el país considerado como el más exitoso de la región esté mostrando una serie de problemas que se ven también en el resto de la región? ¿Cuáles son las causas de que el crecimiento chileno esté generando tales situaciones? Esto libro busca responder a dicha pregunta trayendo de vuelta el análisis de economía política.

Para eso, el libro explica las diferentes etapas del patrón neoliberal de inserción económico en la economía global de Chile desde 1973 hasta 2015. Se consideran tres variables explicativas clave:

  • la evolución de las relaciones entre los gremios empresariales y el estado,
  • los intereses geopolíticos de EE. UU. en la región a través de las oleadas de acuerdos comerciales y
  • el impacto político de la dinámica de las entradas y salidas de capital financiero.

De esta forma se busca explicar la actual situación a partir de las tres dinámicas políticas antes consideradas para, por un lado, ‘traer de vuelta’ la política al análisis económico y, por otro, brindar una visión más profunda de las causas por las que Chile optó por dicho patrón.

Seguir leyendo...

¡Estos son los que mandan!

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

infolibre.es

No son los políticos que nos representan en los parlamentos nacionales, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos; tampoco los que han ganado su escaño en el Parlamento Europeo. Los que verdaderamente mandan no han sido elegidos por la ciudadanía, ni rinden cuentas ante ella, son los que ocupan la cúspide del poder económico.

Los informes sobre inversiones directas mundiales elaborados por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo contienen información estadística relativa a la relevancia de las corporaciones transnacionales, no financieras y financieras.

En 2017, último año para el que esta organización entrega datos sobre este asunto, el ranking de las empresas no financieras estaba encabezado por Royal Dutch Shell (británica) seguida por Toyota (japonesa), TOTAL (francesa), British Petroleum (británica) y Volkswagen Group (alemana). El volumen de activos concentrado por la decena de firmas más importantes equivalía al 19% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión Europea (UE) y al 62% del de Latinoamérica y el Caribe, era 2 veces el del África Subsahariana y casi 3 veces el de nuestra economía.

Si ahora ponemos el foco en las empresas transnacionales financieras, las tres que lideran el ranking son chinas –Industrial & comercial Bank of China, China Construction BanK Corporation y Bank of China–, situándose a continuación J.P. Morgan (estadounidense) y HSBC Holding (británica). El valor de los activos acaparados por las diez primeras firmas era 1,5 veces el PIB comunitario, casi 5 veces el de Latinoamérica y el Caribe, 16 veces el del África Subsahariana y 19 veces el español.

Estos indicadores, que revelan una intensa concentración de la estructura empresarial, palidecen si nos centramos en los mayores gestores de activos. En 2018, y en los años anteriores también, BlackRock ocupaba con claridad la posición dominante –un “fondo buitre” muy conocido en España por sus operaciones especulativas en el mercado inmobiliario y porque ha penetrado con fuerza en nuestro sistema bancario–, seguida por Vanguard Asset y State Street Global Advisors (las tres bitánicoestadounidenses); a continuación estaban Fidelity Investments (estadounidense) y BNY Mellon Investment (británicoestadounidense).

Seguir leyendo…

Por qué el PSOE no es de fiar

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ayer me preguntó un amigo por qué yo, siendo de izquierdas, pensaba que votar al PSOE era un error. Me decía que su programa electoral era bueno. Le dije que no se fijara en lo que prometían, sino en lo que hacían. Como hoy es la jornada de reflexión, voy a reflexionar sobre lo que ha hecho el PSOE durante todo este tiempo:

Seguir leyendo…

Impuestos, garantía de libertad y democracia

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Los tres partidos de la derecha coinciden machaconamente en el mantra de que bajar impuestos es bueno per sé. Nos dicen que es bueno para la economía porque favorece el crecimiento y la creación de empleo, que lo es para aumentar los ingresos públicos y para que el resto de agentes económicos (personas y empresas) ganemos en libertad, pues donde mejor está el dinero es en nuestros bolsillos. Y nos dicen, finalmente, que los impuestos se utilizan sin otro propósito que engordar al Estado

La baja conciencia fiscal de los españoles contribuye a una cierta ignorancia sobre lo que realmente son los impuestos y para qué sirven. Y que la gente termine creyendo que argumentos como los que esgrimen las derechas son ciertos.

Las evidencias históricas y los estudios empíricos demuestran claramente que las dos primeras afirmaciones que hacen las derechas son falsas o que para que pudieran ser ciertas tendrían que darse una serie de circunstancias, sin las cuales es imposible conocer la responsabilidad real que una bajada de impuestos tiene en el crecimiento o la recaudación. Esto es así porque ambos dependen sobre todo de otras variables distintas que los tipos impositivos y que además varían a lo largo del tiempo. La tercera de las afirmaciones no se puede comprobar empíricamente, pero no por ello tenemos que darla por buena: una parte de la población quizás perdiera libertad al tener que renunciar a cierta proporción de sus ingresos, pero la mayor parte la ganaría al poder acceder a bienes y servicios públicos esenciales para ejercer la ciudadanía y que, sin los impuestos, nunca estarían a su alcance.

Y, por último, afirmar que los impuestos sólo sirven para engordar al Estado es también una gran simpleza. Los impuestos son los principales ingresos con los que se pueden financiar servicios públicos, que no existirían sin ellos o podrían disfrutarse sólo a precios desorbitados. Además, los impuestos generan incentivos y desincentivos de determinadas conductas (no fumar o contaminar menos, por ejemplo) que conforman una determinada forma de vivir y gestionar lo común y articulan el modelo de convivencia por el que colectivamente queremos apostar. Creo que se puede afirmar con rotundidad que sin impuestos solo los poderosos podrían definir el modo de vida colectivo de una sociedad.

Seguir leyendo…

“Nos quieren hacer creer que no se pueden salvar las pensiones públicas” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

Diario de Avisos (Tinerfe Fumero)

Doctora en Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la London School of Economics, ha dado conferencias en las universidades de medio mundo. Hoy, gracias a la Fundación CajaCanariasMiren Etxezarreta (Ordicia, 1936) diserta en el Foro Enciende la Tierra (Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, 20.00 horas) sobre la evolución del capitalismo.

-Hace 10 años seguía preguntándose sobre por qué había ricos y pobres. ¿Ha llegado a una conclusión?

“Sí, hace tiempo. Hay ricos y hay pobres porque los ricos han conseguido hacerse con el dominio de las fuentes de riqueza, han absorbido la riqueza que producen los trabajadores, y además tienen toda la capacidad para tomar las decisiones que les convienen”.

-¿Les beneficia a los ricos la revolución tecnológica actual?

“Por supuesto. Es que la hacen ellos. La tecnología es producida por aquellos que dominan el capital y que buscan cómo aumentar sus beneficios. No es una tecnología socialmente elaborada”.

-¿Pero el avance tecnológico no democratiza, como, por ejemplo, el acceso a la información que supone Internet?

“No lo veo así. Efectivamente, tienen algo de eso, porque si no, usted y yo no tendríamos un teléfono móvil a nuestro lado ahora mismo. Nos son parcialmente útiles, pero no los hemos inventado nosotros. Internet es un aparato militar asumido por los propietarios del capital, o sea Facebook, Google y demás”.

Seguir leyendo…

Agencias neoliberales Cuaderno de postcrisis: 15

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

En una visión simplista, el neoliberalismo se ha entendido como un mero proceso de mercantilización de las relaciones humanas. Mucha gente ha acabado por confundir capitalismo con mercado y a pensar que el tema social central es la “desmercantilización”. Siempre me ha parecido errónea esta percepción. El capitalismo real no funciona solo con mercado, sino que requiere de un conjunto de instituciones públicas que generan el marco legal y real en el que opera la vida empresarial. (También porque una gran parte de la actividad empresarial no funciona mediante intercambios mercantiles sino que utiliza poderosos sistemas de planificicación y gestión central). Y el neoliberalismo no ha sido una mera desregulación y ampliación del espacio del mercado, sino fundamentalmente una adecuación de las instituciones a los requerimientos de las élites dominantes.

Alguna de estas instituciones juega además un doble papel. De una parte desarrolla el marco institucional que permite al capitalismo desarrollar sus actividades. De otra, tiene además un importante papel a la hora de crear opinión, puesto que suele contener en su seno servicios de estudio y análisis que no sólo elaboran informes sobre las actividades específicas de la agencia sino que emiten informes sobre muchos otros puntos de la actividad económica. Su papel de creadores de opinión suele además estar marcado por el hecho de que sus propios equipos técnicos han sido educados y socializados en una cultura económica, en una tradición intelectual específica, por lo que sus informes suelen responder siempre a una misma línea interpretativa. Son auténticos guardianes del orden vigente, puesto que en buena parte sus miembros se creen lo que dicen. Actúan de “motu propio”, puesto que su formación específica les hace responder en un sentido sin necesidad de recibir órdenes (otra cosa es que estas posiblemente existen), igual que un centinela no tiene que esperar la orden de un general para disparar.

Los Bancos centrales suelen ser el paradigma de lo que estoy contando. Casi siempre respetuosos, cuando no directamente coaligados, con los grandes grupos financieros. Incapaces de intervenir en todo el cúmulo de desregulaciones, de irregularidades que propiciaron la burbuja financiera que estalló en 2008. E igualmente poco habladores en el momento actual, cuando se  siguen manteniendo muchos de los mecanismos y riesgos financieros del pasado. Ni siquiera han dicho nada del nuevo sobre el tipo de corrupción bancaria que ha puesto de manifiesto el caso Villarejo por lo que atañe al BBVA. Y es que suele ser una constante que los desaguisados financieros y la corrupción empresarial solo se ponen en evidencia cuando el mal lleva años progresando. En cambio, esta misma institución, el Banco de España, ha vuelto a hablar profusa y reiteradamente cuando el Gobierno aplica alguna medida laboral, sea el aumento del salario mínimo, sea la promesa de revertir parte de la Reforma Laboral de 2012. En el caso del salario mínimo, su actuación es de nota, puesto que existe una amplia literatura económica que muestra que aumentos del salario mínimo como el actual no tienen impacto sobre el empleo (e incluso en algunos casos, el impacto es positivo). Seguir leyendo…

El boli BIC y las derechas

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Hace unos años, un monólogo televisivo de Ellen DeGeneres se hizo viral. En ese famoso sketch, la humorista estadounidense denunciaba la llamada tasa rosa en su doble versión. Por un lado, aludía a la injusticia que supone que las mujeres tengamos que pagar más por productos idénticos solo porque son de color rosa o morado, o porque están pensados para un público femenino. Y por el otro, alertaba del reforzamiento de los estereotipos de género que esas prácticas comerciales implican. A lo que habría que añadir el uso comercial de las luchas sociales: cómo el potencial revolucionario del color morado de la lucha feminista se reinventa como modelo particular de consumo perfectamente asumible por la cultura económica dominante.

Aunque DeGeneres triunfara denunciando la tasa rosa, esa tasa en realidad no existe como tal, excepto en aquellos países en los que aún no se aplica un IVA súper reducido a bienes de primera necesidad para las mujeres como compresas o tampones –es el caso de España, donde ocurre y seguirá ocurriendo gracias a que las derechas y los independentistas catalanes han tumbado los presupuestos presentados por el gobierno socialista. Lo que sí existe en todos los países es una diferenciación de precios en productos que son iguales, pero presentan ligeras y vistosas variaciones en su apariencia exterior. Algo así como el catálogo que nos ofrecen las derechas españolas con su tripartito para las próximas elecciones del 28 de abril.

En un estudio de campo que hicimos para un trabajo fin de Máster –de los que se hacen de verdad, que es lo habitual y lo legal en las universidades españolas–, comparamos productos orientados a niñas y niños y a mujeres y hombres, observamos cómo, efectivamente, las maquinillas de afeitar rosas eran más caras que las azules; pero también comprobamos que las motos infantiles azules eran más caras que las rosas, posiblemente menos demandadas por las niñas o por los padres y madres de esas niñas, a quienes quizás les cuadre más verlas empujando un carrito de bebé. Por tanto, existe la tasa rosa pero también existe la tasa azul, la tasa arcoiris o la gris unisex. Lo que verdaderamente existe es una utilización y reforzamiento de los estereotipos a través de la diferenciación de productos.

Precisamente, la diferenciación de productos es una de las más claras consecuencias de la forma de producir, distribuir y consumir de la revolución tecnológica, iniciada con los procesos de robotización ya en los años sesenta del pasado siglo y que no ha hecho sino consolidarse en estos últimos años. Durante la etapa fordista de producción en masa, los productores basaban su beneficio en ofrecer precios más competitivos que los de sus rivales, algo que lograban abaratando costes al producir más unidades del mismo producto. Al fordismo le sustituyó un modelo basado en la diferenciación de productos que ha ido evolucionando hasta el extremo de lo que hoy conocemos como customización, proceso a través del cual el consumo individualizado ha pasado a ser una característica esencial de nuestra identidad, haciéndonos sentir únicos. La libre elección hiperindividualizada y teóricamente empoderante se ha convertido así en uno de los fundamentos de la cultura neoliberal, a pesar de convivir con la intensificación de las desigualdades y de que, en realidad, nos aleja de la igualdad necesaria para poder hablar de una verdadera libre elección.

Seguir leyendo…

¿Gobernar para todos? Imposible

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

En efecto, es imposible. Gobernar para todos es un lema vacío que queda bien en la coreografía de la política-espectáculo. Lema que, en realidad, oculta que se gobierna para unos pocos, los de siempre.

Tenemos cerca el hiriente y vergonzoso ejemplo de los desahucios de Argumosa. Se ha expulsado de sus viviendas, contraviniendo un dictamen de Naciones Unidas y la letra de nuestra Constitución, a un grupo de familias que sobreviven en el límite, para que los fondos buitre puedan proseguir con su negocio inmobiliario-especulativo. Pero esto es sólo un botón de muestra.

Acaba de ver la luz un informe de Oxfam centrado en la desigualdad en la economía española, apuntando especialmente al selecto grupo de las empresas del IBEX. Entre otros mucho datos abrumadores y escandalosos, se señala que los ejecutivos de estas firmas ganan varios cientos de veces por encima del salario promedio de sus trabajadores; y mucho más todavía si la comparación se hace tomando como referencia a los asalariados con retribuciones más bajas. ¿Gobernamos para los ejecutivos de las empresas del IBEX?

Encontramos el mismo panorama cuando reparamos en la distribución del ingreso nacional entre beneficios y salarios. La parte de los primeros no ha dejado de aumentar, mientras que la de los segundos ha retrocedido de manera considerable. Muchos trabajadores, cada vez más, reciben de hecho salarios que los colocan por debajo de los umbrales de la pobreza. ¿Gobernamos para el trabajo y el capital?

Seguir leyendo…

Manuela Carmena tiene razón, ¡hay que contar con las empresas!

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

En una reciente entrevista a la agencia de noticas EFE, Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, nos ha vuelto a regalar una frase que, aparentemente, está llena de sentido común: “los que quieran un mundo sin empresas no pueden gobernar Madrid”. Con esta sentencia -simplona y demagógica, pero cargada de intencionalidad política-, lanza un mensaje para poner en su sitio a Izquierda Unida y a los colectivos que han criticado la Operación Chamartín y otras operaciones urbanísticas por ceder a las exigencias y los privilegios de los grandes bancos y promotores inmobiliarios. Un paso más de la alcaldesa para soltar lastre por la izquierda y ganar credibilidad entre el establishment; nada nuevo en el horizonte.

Pero no es este el asunto donde quiero centrar el comentario, sino en el papel de las empresas. Manuela Carmena afirma que hay que contar con ellas…y tiene razón, pero en un sentido muy diferente al sugerido en sus declaraciones.

Es un lugar común en los análisis económicos convencionales -también en los de un buen número de economistas críticos- referirse a países, economías, mercados, producción, empleo, desempleo, salarios, beneficios, exportaciones, importaciones… y un sinfín de variables más sin que en ningún momento aparezcan las empresas. Como si las economías se movieran por leyes y códigos automáticos, por una suerte de mano invisible que otorga racionalidad a los procesos económicos.

Pues no, si queremos entender y, lo más importante, transformar la economía, es imprescindible situar a los actores en el centro del razonamiento. Entre ellos, ocupan un lugar prominente las empresas.

Seguir leyendo…

Avanzar o retroceder

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Suele decirse que las democracias liberales se han construido sobre tres pilares: sistemas parlamentarios que articulan el pluralismo político gracias al sufragio universal, reconocimiento de derechos civiles fundamentales y separación de los poderes del Estado. No obstante, se olvida a menudo un cuarto pilar sin el cual no hubiese sido posible la consolidación ni la legitimación de nuestras democracias: los derechos sociales y laborales.

En España el nacimiento y consolidación de la democracia le debe tanto o más al movimiento obrero organizado que a los liberales de las Cortes de Cádiz. Entre unos y otros levantaron esos cuatro pilares. Pero estos avances nunca son definitivos, siempre están sometidos a la correlación de las fuerzas sociales y económicas, existiendo riesgos de involución parcial. De hecho, hoy vemos cómo esos riesgos reaparecen en nuestro país y nos colocan ante una encrucijada.

Las duras medidas de ajuste impuestas a la mayoría social para gestionar la crisis han tenido como consecuencia la liquidación del contrato social constitucional, erosionándose el cuarto pilar de nuestra democracia. La generalización de la precariedad, el miedo y la desafección han sido el resultado de dicha deflagración.

En este contexto han emergido dos respuestas, de signo muy distinto, que compiten hoy por gestionar el campo político y reconstruir nuestra sociedad en una u otra dirección.

Seguir leyendo…

Karl Polanyi en Pekín. Perspectivas para el conflicto Estados Unidos-China

Autor: Ricardo Molero Simarro

La U

La batalla comercial declarada por Donald Trump a China ha generado inquietud sobre la posibilidad de que se convierta en el primer episodio de un conflicto abierto entre Estados Unidos y el país asiático. Durante las últimas décadas la relación entre las clases dirigentes de ambos países ha sido de carácter simbiótico. Sin embargo, las crecientes contradicciones de los procesos de acumulación de ambas economías podrían acabar provocando una guerra por la hegemonía mundial.

Como es bien conocido, el proceso de apertura externa de la economía china fue aprovechado por las empresas transnacionales estadounidenses para trasladar parte de sus fábricas al país asiático. Gracias, entre otros factores, a esa entrada masiva de inversiones extranjeras, China se pudo convertir en “la fábrica del mundo”. La extensa explotación laboral de su fuerza de trabajo (principalmente, migrantes rurales) multiplicó las desigualdades internas. Igualmente, el proceso de deslocalización de la industria estadounidense provocó destrucción de empleo y contracción de los salarios del sector. En conjunto, el emergente empresariado chino pasó a compartir intereses con el capital norteamericano. A nivel macroeconómico esa simbiosis se tradujo en una dependencia mutua entre los dos países: mientras que China dependía de EEUU como su principal mercado de exportación, Estados Unidos necesitaba a China como financiador de su doble déficit, externo y fiscal, vía reciclaje de los superávit comerciales chinos en bonos del gobierno norteamericano. El discurso del conflicto entre ellos escondía una alianza entre el partido-estado chino y la democracia capitalista estadounidense.

El estallido de la crisis financiera global pareció poner en riesgo esa relación, pero los pilares de la misma se han sostenido hasta que, casi una década después, Trump entró en la Casa Blanca. Durante ese tiempo, China ha evitado caer en la recesión gracias a un plan de estímulo fiscal y monetario que compensó la reducción de sus exportaciones. Por su parte, debido también a lo más acertado de sus políticas monetarias y hasta cierto punto fiscales, Estados Unidos logró superar la crisis antes que la Unión Europea. Sin embargo, el estancamiento de los salarios, junto con la secular insuficiencia de la protección social estadounidense han impedido que la recuperación económica se haya visto acompañada de una reducción de los problemas de exclusión presentes en el país norteamericano. Esto ha ayudado a nutrir el caldo de cultivo que llevó a Trump a la presidencia y que está empujando su política exterior, la cual ha tomado a China como uno de sus chivos expiatorios preferidos.

Ya en 2007 el economista Giovanni Arrighi centró su última gran obra en explorar la posibilidad de un conflicto entre Estados Unidos y China. Con el provocador título de Adam Smith en Pekín: Orígenes y fundamentos del siglo XXI (Akal, 2007), Arrighi defendía que la particular expansión de las relaciones mercantiles en China (parcialmente al margen de la lógica del lucro; de carácter trabajo-intensiva; y evitando la tendencia imperialista seguida anteriormente por las potencias occidentales) crearía la oportunidad para una coexistencia pacífica entre el país hegemónico en decadencia (Estados Unidos), que conservaría su poder militar, y el país en ascenso (China), que se haría con el poder económico.

Seguir leyendo...

Huawei y la lucha por la conectividad del futuro

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

La detención, el pasado 2 de diciembre, en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera de la tecnológica china Huawei, además de una de las hijas del fundador de la empresa, Reng Zengfei, acusada de ayudar a Huawei a soslayar las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Irán, ha impactado fuertemente a la opinión pública. Meng, que ha sido puesta en libertad condicional, podría ser extraditada a Estados Unidos y condenada a penas de hasta 30 años de cárcel.

Es evidente que dicha detención está estrechamente relacionada con la guerra comercial desatada por Donald Trump contra China. Incluso el propio presidente norteamericano lanzó a la red un tuit, poco después del arresto, en el que venía a afirmar que un arreglo pactado del conflicto comercial contribuiría al archivo de la causa contra Meng Wanzhou, saltándose ostensiblemente todo concepto de legalidad y de separación de poderes. Es de resaltar que los aranceles norteamericanos impuestos a los productos chinos en los últimos meses se han centrado fundamentalmente en la tecnología para tratar de frenar toda posibilidad de que sea el gigante asiático quien comande la entrada en la llamada “Cuarta Revolución Industrial”. El caso de Huawei, en efecto, es una clara muestra de las crecientes tensiones entre las potencias globales que acompañan al desarrollo tecnológico de nuestros días.

China, en estos momentos, registra más patentes industriales anualmente que los Estados Unidos. Una gran transformación tecnológica, pero también en la geopolítica global, está a las puertas. Huawei, además, es una pieza clave en este teatro de operaciones en el que se dirime la arquitectura global de la infraestructura tecnológica del futuro. La clave está en el llamado 5G. La inminente llegada de las redes de conectividad 5G va a impactar en las economías industrializadas en mucha mayor medida que las tecnologías anteriores. No se trata de una simple versión actualizada y mejorada del actual 4G. El 5G aportará muchas características que determinarán que su impacto global sea exponencialmente mayor que sus antecesores. Además de aumentar enormemente la capacidad de transmisión de datos, llegando hasta los 10 gigabits por segundo en sus versiones más avanzadas, el 5G mejorará de forma disruptiva dos aspectos esenciales: la latencia (la velocidad de respuesta de la red a una interacción) y la capacidad para conectar miles de objetos simultáneamente.

Seguir leyendo…

Soberanía y poder corporativo

Autor: Fernando Luengo

La Marea

Estamos ante un asunto fundamental que, casi siempre, se centra en las implicaciones de pertenecer a la Unión Económica y Monetaria. En efecto, renunciar a la moneda propia supone que los gobiernos renuncian, asimismo, a instrumentos centrales de la política económica. El manejo de los tipos de interés y de los tipos de cambio pasan a ser ejercido por el Banco Central Europeo; y la política presupuestaria queda, también, sometida a importantes restricciones, tanto en materia de déficit como de deuda pública.

Cabría suponer, en consecuencia, que el abandono o la ruptura de la zona euro implicaría, por definición, la recuperación por parte de los gobiernos de la soberanía cedida cuando deciden ingresar en la misma. Las tres herramientas de política económica que acabo de mencionar -monetaria, cambiaria y presupuestaria- podrían ser utilizadas, al menos en teoría, al servicio de una estrategia económica nacional en beneficio de las mayorías sociales.

No entraré en estas breves líneas en los costes o beneficios derivados de salir o permanecer en la zona euro; tampoco discutiré las ventajas o inconvenientes de permanecer en la misma. Estamos en ambos casos ante cuestiones que no admiten simplificaciones, fundamentales en la definición de la Europa que queremos y de los escenarios que se abren en el proceso de construcción de ‘Otra Europa’.

Seguir leyendo…

Serenidad, firmeza y proyecto alternativo

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía, esperada pero no con tanta presencia, ha provocado una serie de sentimientos y actitudes que han ido desde la estupefacción hasta la inquietud, pasando por airadas reacciones. Las precipitadas y desafortunadas convocatorias para manifestarse contra estos resultados no solo le han hecho un flaco favor a la democracia, sino que le han proporcionado a este partido una excusa para asignarse la palma del martirio. Más protagonismo regalado a dicha fuerza política por quienes se reclaman de un frentismo antifascista.

Creemos que debemos acercarnos a este asunto con la serenidad necesaria para la reflexión, que si es imprescindible siempre, en el asunto que nos ocupa lo es más aún.

La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo

Autor: Angel Calle Collado

eldiario.es

Me resisto a presentar el ascenso electoral de la ultraderecha como un síntoma o como una coyuntura. La irrupción de Vox, la elección de Bolsonaro o de Trump, el ímpetu racista de Salvini o de Orbán son más bien un oleaje producto de un mar de fondo. Una marea inhóspita que viene cobrando fuerza en las últimas décadas. La ultraderecha es un producto mediáticamente refinado por sectores neoliberales (empresariales, financieros, mediáticos) que han alzado su vuelo con alas muy conservadoras, comprometidas con la defensa de un orden y de unos privilegios.

Bolsonaro es hijo del grupo parlamentario de la BBB, como dicen por Brasil: bala, buey y biblia, correspondiendo a tres bancadas parlamentarias que se identifican con quienes medran a la sombra de la militarización del país, la defensora del agronegocio y la proveniente del sector evangélico. Vienen siendo mayoría en el Congreso brasileño. No dudaron en apoyar el golpe de Estado frente a Dilma Rousseff. En Brasil, como en otros lugares del mundo, esta ultraderecha se benefició de las promesas no cumplidas y las corruptelas no señaladas por una izquierda cómoda en la cogestión de grandes parcelas del neoliberalismo. Pero sobre todo adquirieron aire con los poderosos grupos mediáticos evangelistas y sus acólitos (Iglesia Universal del Reino de Dios, televisiones como Record TV, periódicos, canales en youtube) a los que bombardearon con su subpolítica de los memes: aquella que sólo caricaturiza y promueve el odio como fundamento político, siguiendo la doctrina Bannon.

De la misma manera, para entender a Trump hay que hablar de élites y de una cultura derechizante reconocida como la Alt-Right: publicaciones en internet como Breitbart, youtubers y canales volcados con la magnificación de sucesos de inseguridad y la propaganda racista, televisiones como Fox, etc. Compañías eléctricas, petroleras y automovilísticas vieron en Trump un camino contrario a Obama y directo para frenar directivas contra el cambio climático, otras que impidieran el control de emisiones tóxicas de sus centrales y prospecciones o que pusiera fin a los sobornos en países que dan el visto bueno a sus negativos impactos ambientales.

¿Y Vox? Crece alrededor de discursos racistas, denuncias contra la “ideología de género” o promesas de bajadas de impuestos para empresarios y grandes fortunas. Militancia que, como la de Ciudadanos, proviene de participantes y simpatizantes del ala dura del Partido Popular. Y del ala afortunada de este país, pues según encuesta realizada en Octubre pasado, sólo uno de cada ocho posibles votantes percibía más de 800 euros, mientras que los pueblos y barrios de renta más alta han sido caladero de votos para esta formación.

Seguir leyendo…

De la banalización del fascismo a la normalización de la extrema derecha

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus

En 1954 comenzó la guerra de independencia de Argelia frente a su metrópoli francesa. Habían pasado nueve años desde el final de la II Guerra Mundial, en la que miles de argelinos habían luchado y muerto en el bando aliado (por cierto, excepcional película sobre la cuestión: Indígenesde Rachid Bouchareb), y ahora Francia tenía que hacer frente a la descomposición del resto sus colonias. El vasto imperio francés se había ido desmoronando en el transcurso de la IIGM y otras muchas colonias se perdieron inmediatamente después, por ejemplo las actuales Camboya, Laos y Vietnam. Sin embargo, la guerra de Argelia fue especialmente dura para el espíritu nacional francés, algo que describe bien el hecho de que una película como La Batalla de Argel, producida en 1966, estuviera prohibida en la Francia democrática hasta 1971.

Pero aquella guerra tuvo otros efectos menos conocidos. Aunque para los colonizados el conflicto se remontaba al siglo XIX en forma de saqueos, explotación y opresión, en Francia los movimientos conservadores exprimieron durante la guerra el orgullo herido del mítico imperio. Los partidos de derechas y católicos radicalizaron sus discursos nacionalistas, imperialistas y anticomunistas (Indochina se había perdido frente a Ho Chí Minh), volviendo a normalizar un discurso que desde el final de la II Guerra Mundial había sido políticamente incorrecto. Esa circunstancia fue aprovechada por el poujadismo, un movimiento populista de la pequeña burguesía (el partido liderado por Pierre Poujade se llamaba Unión de Defensa de los Comerciantes y Artesanos) al que Maurice Duverger definió como fascismo primitivo. De hecho, en las elecciones de 1956 el poujadismoobtuvo 56 diputados en la Asamblea Nacional, siendo uno de ellos Jean-Marie Le Pen, quien había sido uno de los centenares de miles de soldados que participaron en la guerra de Argelia. En 1972 Le Pen fundaría el Frente Nacional, un aglomerado de partidos de extrema derecha que, con un discurso ultranacionalista y xenófobo, criticaba a la derecha democristiana por blanda y centrista, y que diez años después superaría el 10% en las elecciones europeas.

Es decir, en la Francia más vacunada contra el fascismo, la que había sido liberada en 1944, apenas hicieron falta diez años para que nuevas formas de fascismo se abrieran paso a través del nacionalismo y el relato mitificado de la historia del antiguo imperio. Fue la normalización del discurso reaccionario la que permitió la consolidación y crecimiento de las nuevas formas de extrema derecha.

Seguir leyendo…

El dinero detrás de Trump y la Revolución Conservadora

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Las recientes elecciones de medio mandato en Estados Unidos han colocado a Donald Trump y el universo ultraderechista de la alt right (derecha alternativa) que le apoya ante su primera gran prueba de fuego. Trump ha conseguido pasar la misma, aún constreñido por la pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes, sin ver mermada gran parte de su base electoral, conformada por una gran cantidad de voto rural, así como por la hegemonía electoral en los Estados más tradicionales y conservadores.

Se ha hablado mucho sobre las razones sociológicas y psicológicas del éxito de Donald Trump en las últimas elecciones norteamericanas, así como del ascenso de la ultraderecha, construida a la imagen y semejanza de la alt right norteamericana en otros lugares como Italia o Brasil. Es indudable la importancia al respecto de la situación de crisis general del sistema capitalista y sus efectos generadores de incertidumbre en grandes capas de la clase media o de la clase obrera industrial mas tradicional. Amplios sectores de las clases populares, acosados por una nueva miseria en expansión, buscan una salida ensayando el voto a nuevos proyectos, sin saber muy bien cuál pudiera ser el resultado. La despolitización general y los errores de la izquierda hacen aparecer como viables caminos que en otros momentos hubieran resultado impensables. En todo caso (y como han demostrado las elecciones de medio mandato en Estados Unidos) este voto del descontento no tiene por qué ser fiel a ningún proyecto en concreto. Los fuertes bandazos electorales de las multitudes que no ven una salida plausible a una crisis cuya existencia incluso se niega por parte de las élites, van a ser cada vez más comunes, en tanto no aparezca una alternativa real y auto-organizada al caos creciente del Capital.

Sin embargo, se ha hablado menos de los fuertes intereses económicos oligárquicos existentes tras la nueva oleada ultraderechista que recorre el mundo. Se nos dice que Trump expresa un descontento latente y sin cauces reales que transitar. Nada se nos dice de los enormes flujos financieros, provenientes directamente de una parte de las élites globales, que han sostenido sus campañas o que han nutrido la Revolución Conservadora global de las últimas décadas, generando la base social para sus discursos.

Seguir leyendo…

“Les institucions són fetes per a mantenir el sistema capitalista, i el Tribunal Suprem també”

Autor: Miren Etxezarreta

Entrevista de Vilaweb a la catedràtica d’economia Miren Etxezarreta per a parlar sobre les connexions entre estat i poder econòmic

Per: Josep Rexach Fumanya 28.10.2018  21:50

Miren Etxezarreta (Ordizia, 1936) és una veu que cal escoltar amb atenció perquè et sacseja la ment. Amb un fil de veu pausat, tranquil, sap remarcar quan llança avisos. Cofundadora del Seminari Taifa, aquesta catedràtica d’economia nascuda al País Basc però instal·lada a Barcelona de fa quaranta anys, sempre ha estat vinculada als moviments socials. Els seus estudis s’han centrat en la concentració del capital i el desequilibri social. Per això és tan crítica amb el sistema capitalista. Ens hem assegut una estona amb ella perquè ens expliqui quina relació hi ha entre l’estat i els poders econòmics, i també perquè ens indiqui les mancances de la nostra economia i quines sortides polítiques hi veu.

Fa poc que el Suprem espanyol ha decidit de congelar una decisió que obligava els bancs a pagar els imposts. Com ho interpreteu?
—A mi aquesta decisió de frenar la sentència no em sorprèn gens. Crec que si tu tens un esquema de pensament, que crec que és correcte, que saps que en el capitalisme les institucions són muntades sobre els interessos dominants, doncs és completament lògic, encara que sigui absurd i horrible. El Suprem es va equivocar. Pensava que la seva decisió no tindria tanta transcendència. A vegades hi ha esquerdes per on s’escapen les coses. I aquesta vegada se’ls ha escapat. I s’ha vist claríssimament la naturalesa real de les institucions.

Seguir leyendo…

¡Síguenos!

Documentos

Suscríbete

Introduce tu e-mail: