Economía Crítica y Crítica de la Economía

Icon

‘El dinero para las pensiones es una cuestión de voluntad política’. Entrevista a Miren Etxezarreta en Radio Euskadi

Autor: Miren Etxezarreta

Radio Euskadi

La doctora en economía Miren Etxezarreta acudió al Congreso MARX 200 AÑOS, celebrado en marzo en Bilbao. La experta asegura que hay dinero de sobra para subir las pensiones más de un 0,25%. Según su opinión, ‘el problema es que no se quiere repartir para las pensiones’.

  • 9:46 min

Miren Etxezarreta, doctora en economía ha asegurado que hay dinero de sobra para subir las pensiones más de un 0,25%. Según su opinión, ‘el problema de las pensiones es cómo se reparte el dinero, y que no se quiere repartir para las pensiones’.

En este sentido ha puesto el ejemplo del gasto militar, ‘si no se elevara el gasto militar al 2% del PIB, habría dinero para las pensiones. La decisión es puramente política y social’.

Por ello, ha insistido, ‘si en lugar de gastar en armas, gastáramos en pensiones, habría dinero’.

Seguir leyendo…

Empresas no financieras: desapalancamiento y variables de ajuste

Autor: Alvaro Risquez Ramos

Blog de Econonuestra en Público.es

A lo largo de la historia del capitalismo las crisis económicas han sido recurrentes, dotando a su vez al sistema de un componente cíclico. No obstante, no todas ellas se materializan por las mismas causas ni acarrean las mismas consecuencias. La última crisis económica, que se desarrolló a partir de un excesivo endeudamiento del sector privado –pues no hay que olvidar que el sector público presentaba unas cuentas saneadas en los años previos al estallido de la misma-, dotó a la fase recesiva de unas características particulares, y es que, a diferencia de cualquier otra recesión ordinaria, el sector privado fijó como objetivo prioritario la reducción del volumen de deuda generado en la época de la burbuja, conllevando ello unos costes que analizaremos más adelante.

Este hecho económico fue bautizado por Richard Koo como recesión de balance, dibujando un escenario donde, tras el colapso en el precio de los activos y el mantenimiento del valor de las obligaciones, el sector privado intenta recomponer sus balances saldando la deuda adquirida anteriormente. De esta forma, al colocar el proceso de desapalancamiento como piedra angular de la nueva estrategia empresarial, partidas como la remuneración de los asalariados o la inversión productiva pueden responder como variables de ajuste para facilitar dicho proceso, provocando una mayor contracción de la economía por la caída de la demanda agregada. Además, los beneficios empresariales pueden verse también supeditados al objetivo de reducir la masa de deuda.

Dicho esto, ¿podemos hablar de que en España se haya dado un proceso como el descrito anteriormente? ¿En qué medida han funcionado los salarios o la inversión como variables de ajuste? ¿Cuál ha sido el comportamiento de los beneficios empresariales en la fase recesiva del ciclo?  Para tratar de acercarnos a la contestación de algunas de estas preguntas utilizaremos la base estadística que proporciona el INE en las ‘Cuentas no financieras trimestrales por sector institucional’‘Cuentas Financieras’, centrándonos en el sector de las empresas no financieras.

En primer lugar, señalando 2010 como el año en el que se inicia el proceso de desapalancamiento en las empresas no financieras, constatamos algunos cambios en la estructura de pasivos y en su participación sobre el PIB. Así pues, mientras que los préstamos representaban un 131% del PIB en 2010, en 2016 los niveles habían registrado una caída de 32 puntos porcentuales, alcanzando el 98% del PIB. También se puede apreciar una reducción en la participación de los créditos comerciales y anticipos, al pasar de tener un peso del 44% del PIB en el año 2010 a un 30% en 2016.  Paralelamente, la financiación a través de participaciones en el capital y fondos de inversión fue ganando peso en el total de los pasivos (del 44% en 2010 a un 56% en 2016), siendo la única partida que obtuvo tasas de variación anuales positivas durante todo el periodo 2010-2016. Por último, el proceso de desapalancamiento debe entenderse también a partir de la reducción de la carga financiera soportada por las empresas vía pagos de intereses: en porcentaje del Excedente Neto de Explotación, el pago de intereses llegó a rondar casi el 50% antes del estallido de la crisis, por solo un 10% en 2016.

Ahora bien, una vez entendido a grandes rasgos la dinámica del proceso de desendeudamiento podemos preguntarnos lo siguiente, ¿supuso los salarios una variable de ajuste que permitiese en última instancia impulsar el proceso de desapalancamiento?

Seguir leyendo…

¡Los ricos también sufren!

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Mucho antes de que estallara la crisis económica, desde la década de los ochenta del pasado siglo, los países desarrollados han experimentado un continuo y creciente proceso de concentración del ingreso. Este es el panorama que presenta el informe realizado por la OCDE titulado “Focus on top income and taxation in OECD countries. Was the crisis a game changer?” (http://www.oecd.org/els/soc/OECD2014-FocusOnTopIncomes.pdf), en el que se resumen las principales conclusiones del libro de Thomas Piketty “Capital in the twenty-first century”. La información estadística aportada procede de la base de datos World Top Income Database (http://topincomes.g-mond.parisschoolofeconomics.eu/). Otros trabajos –los de Oxfam y Cáritas, por ejemplo- apuntan en la misma dirección.

Con más o menos crecimiento, con gobiernos de distinto perfil ideológico, en economías anglosajonas y continentales, en el Norte y en el Sur, a ambas orillas del Atlántico, el enriquecimiento de las oligarquías, en abierta connivencia con las élites políticas, ha seguido su curso. La información recogida en estos y otros textos, aunque parcial e insuficiente (la que recoge la OCDE se basa en las declaraciones fiscales, cuando es sabido que éstas sólo revelan una parte de las fortunas y riquezas atesoradas), es inapelable.

Y esto ha sucedido al mismo tiempo que los ingresos de la mayoría de los trabajadores se estancaban o apenas crecían (no es el caso, claro, de los percibidos por los equipos directivos), y cuando se abría paso, con enorme cinismo, la falacia de la austeridad presupuestaria y de la moderación salarial.

Seguir leyendo…

THE POLITICAL ECONOMY OF CONTEMPORARY SPAIN. FROM MIRACLE TO MIRAGE (Routledge, 2018)

Autor: Luis Buendía, Ricardo Molero Simarro, Antonio Sanabria Martin, Bibiana Medialdea Garcia, Eduardo Garzón Espinosa, Javier Murillo, Juan Pablo Mateo Tomé, Lucia Vicent Valverde, Miguel Montanya Revuelto, Mariu Ruiz-Galvez Juzgado, Maria Jose Paz y Manuel Gracia Santos

We are very glad to announce the release of the collective book The Political Economy of Contemporary Spain. From Miracle to Mirage, written by a group of up to 12 Spanish economists and just published by Routledge in its “Frontiers of Political Economy” series.

It is available in both hardback and ebook:

https://www.routledge.com/The-Political-Economy-of-Contemporary-Spain-From-Miracle-to-Mirage/Buendia-Molero-Simarro/p/book/9781138305717

Seguir leyendo…

Global Inequality, de Branko Milanovic

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus

Desde hace unos años es bastante común que muchos debates sobre la desigualdad económica a nivel mundial comiencen con alguna referencia al trabajo de Branko Milanovic (1953) y, en concreto, a un gráfico con forma de S invertida que se ha popularizado como “el gráfico del elefante”. Yo mismo he usado sus investigaciones en varios artículos y debates públicos sobre la globalización («La extrema derecha es hija de la globalización» de diciembre de 2016 y «Por qué las clases populares no votan a la izquierda y qué hacer para evitarlo» de enero de 2018). Su último libro, Global Inequality, se ha convertido muy rápidamente en una obra clásica sobre la desigualdad, y ha tenido la virtud de haber conseguido que el debate pasara del ámbito académico al político.

La tesis fundamental del libro es que la globalización ha generado ganadores y perdedores a nivel mundial, lo que significa que no es un proceso políticamente neutro, y que mientras la desigualdad a nivel mundial entre países se ha reducido también es cierto que la desigualdad dentro de cada país se ha incrementado. Tomando como período de referencia los años que van desde 1988 hasta 2008, que reflejarían los años más intensos de globalización, Milanovic se pregunta qué individuos se han beneficiado más del crecimiento de los ingresos a nivel mundial. La conclusión es este gráfico:

Captura de pantalla 2018-02-07 a las 11.51.39

Seguir leyendo…

Desafíos globales: menos desigualdades y más democracia

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Los desafíos a los que nos enfrentamos como sociedad van mucho más allá de nuestras fronteras, pero el cómo consigamos prepararnos para combatirlos y hacerles frente, dependerá también de cómo consigamos participar en cada uno de los distintos niveles que nos gobiernan, por tanto, de la calidad de nuestra democracia.

La mayor parte de los informes que tratan de señalar cuáles son los principales desafíos coinciden en que uno de los de mayor calado y trascendencia es el cambio climático y los diversos y nocivos efectos que lo acompañan. Aunque también apuntan a otros como las guerras, los desplazamientos masivos de población, la extensión de pandemias en un mundo altamente globalizado, los desequilibrios demográficos, los inciertos efectos del cambio tecnológico, especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), o el incremento de las desigualdades en el mundo y los problemas de orden económico, social y político que le vienen asociados.

Algunos de esos riesgos globales llaman a nuestras puertas, y otros, ya han comenzado a colarse en nuestras casas. Personas especializadas en el seguimiento de las nuevas tecnologías nos informan de que la ciencia está en condiciones de dar respuesta a muchos de esos desafíos, o al menos, de comenzar a corregir algunos desequilibrios. Pero el desarrollo científico necesita de una apuesta política decidida y cualquier tecnología no es ni buena ni mala, sino que tendrá efectos virtuosos o destructivos según el uso que le demos. En cualquier caso, la variable política es clave.

De hecho, el reto real está en cómo vamos a gestionar esos riesgos a nivel global pero también en cada espacio político. Por ejemplo, ¿cómo gestionaremos los masivos movimientos de población derivados del cambio climático con territorios costeros muy poblados que quedarán bajo el agua, sin capacidad de ser sustento de vida o sin agua potable? ¿Lo haremos cerrando fronteras y construyendo muros? ¿Invirtiendo en nueva tecnología que contribuya a frenar o limitar los efectos devastadores de ese cambio climático? ¿Una tecnología que los frene para la mayoría, o como hemos visto en algunas películas de ciencia ficción, solamente para unos pocos? ¿Cómo gestionaremos ese miedo: con más democracia o con el desarrollo de regímenes autoritarios que nos vendan la salvación de nuestra comunidad a cambio de nuestra libertad?

En este sentido, cabe preguntarse qué está ocurriendo en España.

Seguir leyendo…

En defensa de una nueva política de rentas

Autor: Carlos Ochando

La Paradoja de Kaldor

Los sindicatos españoles mayoritarios llevan asumiendo durante bastantes años (incluso en la larga etapa de crecimiento económico entre 1995-2007), de manera implícita o explícita, una estrategia sindical de moderación salarial. El argumento que sustenta tal estrategia es la consideración de que la moderación salarial es la pieza clave para la consecución de otros objetivos, entre ellos, el crecimiento económico y la creación de empleo. Se trataría de una especie de “política de rentas voluntaria y/o implícita”.

La llegada de la crisis económica ha reforzado esta estrategia. El I Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, firmado por CEOE-CEPYME, CCOO y UGT el 9 de febrero del 2010 para una vigencia de tres años (2010, 2011 y 2012), establecía un crecimiento salarial del 1% (2010), entre el 1% y 2% (2011) y entre el 1,5% y 2,5% (2012).  En el II ANEC que se firmó el 25 de enero del 2012 para otros tres años de vigencia (2012, 2013 y 2014), el compromiso de moderación salarial todavía fue mayor. Para 2012, los salarios pactados no debían exceder del 0,5%, en el 2013 el tope se fijaba en el 0,6% y para el 2014 se pactó una fórmula un poco más compleja: el aumento de los salarios pactados debía ajustarse al ritmo de la actividad de la economía española (aunque, en realidad, el objetivo se fijó en el 0,6%).

En julio de 2014, Gobierno, CEOE-CEPYME, CCOO y UGT pactaron un “Acuerdo de propuestas para la negociación tripartita con el objetivo de fortalecer el crecimiento económico y el empleo” y en mayo del 2015 se llegó a un acuerdo de rentas para los años 2015, 2016 y 2017. En 2015 la subida salarial pactada fue del 1% (dejando que la subida salarial se pueda adecuar a las circunstancias de cada empresa); para el 2016 hasta el 1,5% y para 2017 la subida se dejó abierta, dependiendo de la evolución del PIB en 2016 y de las previsiones macroeconómicas del gobierno para ese año 2017. La negociación fue muy larga y difícil porque la CEOE insistía en la necesidad de mantener la moderación salarial (proponía una subida salarial del 0,6% para el 2015 y del 0,8% para el 2016 y que las subidas salariales estuvieran vinculadas a la evolución del PIB).

El crecimiento económico posterior y una cierta recuperación del empleo a partir de 2014 -aunque precario y de bajos salarios- han estimulado que los propios sindicatos reclamen una cierta subida salarial. Por ejemplo, en enero de este mismo año CCOO ha propuesto una subida salarial en torno al 3% o por encima de esta cifra (dependiendo de las empresas y sectores) y pide vincular los salarios a las previsiones de inflación, a la evolución de la productividad y a la mejora de los salarios más bajos de la economía.

La necesidad de articular una estrategia de subida salarial ha estado avalada por algunos organismos internacionales. Por ejemplo, la OIT la lleva reclamando desde hace unos años. Hasta el BCE –que, finalmente, reconoció la existencia de una crisis de demanda en la eurozona que provoca estancamiento económico y baja inflación- ha dicho que ha llegado el momento de una subida salarial.

Seguir leyendo…

II Jornadas del Observatorio de Desigualdad de Andalucía (21 y 22 de febrero; C.C. Las Sirenas, Sevilla)

Autor: Observatorio de la Desigualdad de Andalucia

Los próximos 21 y 22 de febrero, en C.C. Las Sirenas, en Sevilla, tendrán lugar las II Jornadas del Observatorio de Desigualdad de Andalucía, en las que hablaremos de desigualdades en la infancia, desigualdades en Andalucía o la desigualdad en el arte, el cine y la pintura, entre otros temas. Si estás interesado o interesada, no dudes en inscribirte en http://bit.ly/2EJfuT3.

Apuntes sobre la desigualdad: género, clase y estructura salarial (Cuaderno de postcrisis: 4)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El aumento de las desigualdades vuelve a estar en el centro del debate social, aunque, por desgracia, parece más un tema para llenar las tertulias mediáticas que un argumento fuerte de las políticas socioeconómicas. El grueso de las políticas que promueven los grandes organismos internacionales están en el centro de la creación de desigualdades. Sin la elaboración de propuestas alternativas y la generación de amplios movimientos sociopolíticos, es difícil que vayan a producirse cambios profundos en este campo. Más bien hay pistas de que las cosas aún pueden ir a peor.

Cuando analizamos los debates actuales sobre el tema, surgen al menos tres campos en que se ha puesto de manifiesto: el de la desigualdad global entre clases sociales, el de las desigualdades entre los asalariados y el de las desigualdades de género. Deberíamos añadir, además, las desigualdades entre países. Por razones de espacio me voy a limitar a comentar los tres primeros temas y me centraré sólo en un aspecto de la desigualdad, el de la renta, aun sabiendo que el campo de la desigualdad abarca otros muchos espacios. Seguir leyendo…

¿Qué hay de nuevo con la desigualdad?

Autor: Fernando Luengo

infolibre.es

Cada año, el EuroMemo Group –European Economists for an Alternative Economic Policy– entrega un informe donde se ponen sobre la mesa los desafíos que enfrenta Europa y, a la luz de los mismos, valoran las políticas seguidas por Bruselas y los gobiernos europeos. Acaba de ver la luz el último de estos informes titulado Can the EU still be saved? The implications of a multi-speed Europe.

En el apartado dedicado a la desigualdad y la crisis social, los autores toman nota del cambio de posición de las instituciones internacionales representantes del Consenso de Washington –Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- al respecto de la desigualdad. Estas instituciones, a las que cabe añadir la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, de impronta marcadamente conservadora, consideran ahora que la desigualdad lastra el funcionamiento de las economías, las hace más ineficientes, reduciendo de esta manera su potencial de crecimiento.

Estas mismas instituciones consideraban, hasta hace bien poco, que, más allá de consideraciones morales, la inequidad era el lubricante necesario para un adecuado funcionamiento del engranaje económico. Con esta perspectiva, se sostenía que la desigualdad de ingreso era un estímulo para la acumulación de “capital humano”. Quienes invertían en su formación, al contribuir a la mejora de la productividad global de la economía, podían esperar ser recompensados por el mercado. También se afirmaba que la inequidad premiaba la inversión, pues los grupos que disponían de mayor renta tenían asimismo más disposición al ahorro, el cual alimentaba la actividad inversora.

Ahora, sin renunciar a ese relato (que se mantiene en lo fundamental), esas instituciones internacionales descubren, tardíamente, el pasivo de una desigualdad excesiva. Una buena noticia, como señalan los redactores del euromemorandum, pues ha contribuido a introducir en los debates políticos y económicos un tema que, hasta el momento, había ocupado un espacio marginal.

Pero hay que decir que, al mismo tiempo, estas mismas instituciones –cuyos dirigentes, si reparamos en las suculentas retribuciones que perciben, son un buen ejemplo de la desigualdad existente– han abanderado y exigido, y lo siguen haciendo, la aplicación de políticas que han perjudicado a las mayorías sociales, beneficiando a las elites. Ejemplos de estas políticas son la desregulación de las relaciones laborales, los rescates de los grandes bancos, el aumento de la presión fiscal sobre las clases medias y los trabajadores y los recortes en el gasto público social y productivo. ¿Sorpresa? No, es un clásico entre nuestros gobernantes: decir una cosa y hacer lo contrario.

Seguir leyendo…

¿Es posible reducir la jornada laboral?

Autor: Verónica Castrillón Serna y Jon Bernat Zubiri Rey

Hordago – El Salto

El estudio de una propuesta de reparto del trabajo para Gipuzkoa demuestra que las políticas de Reducción de Tiempo de Trabajo son necesarias, justas, y sobre todo, viables para luchar contra el paro. Siendo Navarra el único lugar dónde se encuentran ahora mismo sobre el tablero político, consideramos que la implantación de medidas que permitan la reducción del paro, una distribución más justa de la renta, una tributación más equitativa entre salarios y beneficios y un reparto del empleo y del trabajo de cuidados son necesarias, justas y viables.

Traperos de Emaús
Traperos de Emaús. En esta empresa de la economía social llevan desarrollando positivamente desde su inicios políticas de reparto de trabajo. Foto : Jone Arzoz

Seguir leyendo…

Cataluña, balanzas fiscales y solidaridad

Autor: Ricardo Molero Simarro

ctxt.es

En el agrio debate sobre el proceso independentista catalán se ha dado por descontada su dimensión económica, extendiéndose una confusión interesada: la creencia de que la distribución de la renta en una economía depende de su dimensión territorial y, en concreto, de las aportaciones que unas y otras Comunidades Autónomas (CCAA) realizan a la Hacienda común.

Utilizando un argumento similar al de los defensores del Brexit, el independentismo catalán ha basado en buena medida su propuesta en la promesa de recuperación de la aportación neta que realiza a las balanzas fiscales autonómicas. En el otro extremo, el nacionalismo español ha acusado de profundamente insolidario al movimiento independentista por querer negarse a seguir realizando las contribuciones que, dada la mayor riqueza de la economía catalana, supuestamente le correspondería hacer.

Ni una, ni otra posición quieren comprender que, en realidad, el proceso de redistribución de renta se da, principalmente, entre hogares (sólo indirectamente entre CCAA); y que los desequilibrios territoriales de una economía como la española se deben, principalmente, a nuestro desestructurado modelo productivo (únicamente en el largo plazo al destino de la inversión pública en infraestructuras).

Sobre las balanzas fiscales se ha escrito mucho. En resumen, se trata de un cálculo de la diferencia, mediada por el sistema de financiación autonómica (SFA), entre lo que aportan las personas residentes en una CC.AA. vía impuestos y lo que reciben vía gasto público. Habitualmente esa diferencia se interpreta como la disparidad entre las aportaciones de unas y otras CC.AA., entendidas éstas como entes con capacidad propia de pagar impuestos y recibir gasto público, pero esa es una interpretación errónea. En realidad, las balanzas fiscales muestran la diferencia entre las aportaciones de los hogares de unas y otras CC.AA., no de las Comunidades en sí mismas. Es una sutil, pero importante distinción, en especial en lo que tiene que ver con cómo funciona la tan manida “solidaridad”.

Como explican la mayoría de expertos, lo lógico es que aquellas comunidades cuya renta per cápita es más alta sean las que más aporten a las balanzas en términos netos, en primer lugar, porque mayores son los ingresos de sus ciudadanos, así como los beneficios de las empresas allí domiciliadas; y, en segundo lugar, porque, a priori, menor es el número de personas que tienen necesidad de recibir prestaciones sociales, o al menos aquellas prestaciones que dependen del nivel de renta.

Seguir leyendo…

El nefasto legado “legal” de Rato

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

El pasado martes 9 de enero, Rodrigo Rato abrió el turno de comparecencias en la Comisión del congreso de los diputados encargada de investigar la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorros, con el fin de dilucidar las responsabilidades y el papel jugado por los gobiernos de Aznar y Rodríguez Zapatero en la gestación,  eclosión y gestión política de la crisis económica.

El protagonismo de Rodrigo Rato en la crisis económica se divide entre su etapa de vicepresidente económico de los gobiernos de Aznar (1996 y 2004); la de director gerente del FMI, justo los años que precedieron el estallido de la crisis (2004-2007); y la de presidente de Bankia, entidad que representa como ninguna el expolio que se ha hecho de las cajas de ahorro en este país y que se convirtió en el principal exponente del rescate financiero.

Rodrigo Rato tiene procesos penales abiertos que abarcan los tres periodos. Aunque los referentes a su etapa de ministro no lo sean en relación a su gestión política, sino a un presunto blanqueo de dinero.

Sin embargo, a mí me interesa analizar esa gestión ministerial y el nefasto legado “legal” de Rato por la transcendencia que ha tenido no sólo en la virulencia de la crisis económica en España, sino en nuestro modelo económico y la legitimación social y política del mismo.

Cuando escuché la comparecencia de Rato aún tenía fresco el informe sobre la Desigualdad Global 2018 de The World Wealth and Income Database que presenta proyecciones de la evolución de la desigualdad de ingreso y riqueza hasta 2050.

En este breve informe hay gráficos sencillamente espectaculares sobre la evolución de la desigualdad económica en estas últimas décadas y las proyecciones que vaticinan por poner algún ejemplo, una creciente polarización y la posible desaparición de las clases medias. Mirando los datos sobre lo brutalmente que ha avanzado la desigualdad en EE.UU desde los años 80, se entienden muchas cosas sobre la desesperación de amplias capas de la población norteamericana y su reciente comportamiento político. Pero también podemos aprender muchas cosas sobre España.

En este informe, la evidencia estadística y los análisis que de esta se derivan, suelen tomar a Europa como unidad de análisis en los gráficos y solo a veces se individualizan algunos países europeos en función de la magnitud del fenómeno que se comenta. Pues bien, España solo se singulariza en el gráfico de una medida poco conocida: la de la evolución de la riqueza privada frente a la pública. Ese indicador es importante en tanto que por ejemplo una pérdida de riqueza pública limita la capacidad de los gobiernos para reducir la desigualdad, lo que sin duda tiene implicaciones en la desigualdad de riqueza de los individuos. No en vano, la conclusión de los más de 100 expertos y expertas en desigualdad sobre su situación y prospección hacia 2050 contenida en este informe es que solo mayores inversiones públicas en educación, salud y protección medioambiental conseguirían combatir la creciente desigualdad.

Pues bien, desde los años ochenta se observan transformaciones de gran tamaño en la propiedad de la riqueza en todos los países, salvo excepciones como Noruega. Existe un traspaso de la riqueza del dominio público al privado, hasta el punto de que la riqueza pública se ha hecho negativa o cercana a cero en los países ricos al superar las deudas a los activos. Pero aunque se trata de una tendencia global, hay algunos países que destacan especialmente como España, donde el despegue de la curva coincide bastante con la llegada del Partido Popular al poder en 1996, la entrada en el euro y el inicio de la burbuja inmobiliaria.

cuadro

Seguir leyendo…

Renta y patrimonio en España: insoportable desigualdad. Índice sintético del BSE (1994-2016)

Autor: Colectivo IOE

Barómetro Social

El crecimiento económico de España se reparte cada vez con más desigualdad, lo que fractura la convivencia y aumenta  la pobreza y el endeudamiento de un sector creciente de población.

El índice sintético de Renta y patrimonio es uno de los once que elabora el Barómetro Social de España. Se nutre de 27 indicadores que se agrupan en cuatro dimensiones: el crecimiento agregado de la renta y la riqueza (1ª dimensión); el reparto de los bienes económicos (2ª dimensión); el papel redistribuidor del Estado a través del sistema fiscal (3ª dimensión); y el alcance de la pobreza y la exclusión social  (4ª dimensión).

En el contexto de la Unión Europea, España se caracteriza por una persistente desigualdad en el reparto de la renta y la riqueza, una fiscalidad regresiva y unas tasas crecientes de explotación laboral, privación material y endeudamiento. El presente informe recoge las principales tendencias y ofrece una breve  interpretación crítica del modelo político-económico vigente, que sometemos al debate de los lectores.

El Gráfico adjunto resume las tendencias de los últimos 23 años. Se puede observar que la evolución general (línea gruesa de color negro) se sitúa siempre en posición de “suspenso” (por debajo de 5), mejorando ligeramente hasta 2003 y empeorando a partir de esa fecha. El resultado más negativo se obtiene en 2016, el último año con datos completos.

Índice sintético de renta y patrimonio (1994-2016)

Seguir leyendo…

¿Tiene la política monetaria efectos distributivos?

Autor: Juan Francisco Albert Moreno y Carlos Ochando

La Paradoja de Kaldor

Es notoriamente constatable que la desigualdad tanto de renta como de riqueza se ha incrementado desde la década de los 80 dentro de los países desarrollados. Asimismo, es bien conocido que factores estructurales, tales como la demografía, el papel de las instituciones, la digitalización o la propia globalización, y factores cíclicos que tienen que ver con la reciente crisis económica y la exigua recuperación, están detrás de esta tendencia alcista. Sin embargo, los efectos distributivos que puede ocasionar la política monetaria son menos perceptibles para el público en general.

Aunque tradicionalmente, con la supuesta creencia en la neutralidad del dinero, académicos y banqueros centrales han ignorado esta cuestión, los efectos distributivos que puede acarrear la política monetaria no son nuevos. El economista francés, Richard Cantillon – quien para muchos es considerado el padre de la economía política – ya en 1755 advertía en su conocido “efecto cantillon” de la no neutralidad y de los efectos distributivos que la entrada de nuevo dinero podía causar al no introducirse éste en el sistema económico de forma homogénea entre los distintos ciudadanos o grupos sociales.

Más recientemente, con la implementación de las medidas de política monetaria no convencional para hacer frente a la Gran Recesión y al problema de la cuota 0 del tipo de interés nominal, los efectos distributivos de la política monetaria han tomado relevancia y se han convertido en una de las principales críticas a estas políticas inusualmente expansivas, especialmente al otro lado del Atlántico con las sucesivas rondas de quantitative easing aplicadas por la Reserva Federal.

Con el resurgir de esta preocupación, la reciente literatura económica ha puesto el foco en los diversos canales a través de los cuales la política monetaria tiene efectos en la distribución de los ingresos y la riqueza.  No obstante, la dirección neta de tales efectos es ambigua. Por un lado, existen diversas vías por las que una política monetaria acomodaticia ayudaría a conseguir una distribución de renta y de riqueza más equitativa:

Seguir leyendo…

¿Dónde está la precariedad laboral?

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Anoche, tomando cervezas en un bar, un camarero me reconoció. Había sido alumno mío hacía unos años en la licenciatura de dirección y administración de empresas. Siempre me da alegría ver a un antiguo alumno, pero reconozco que me entró una cierta angustia al ver que estaba trabajando de camarero diez años después de haberse licenciado. No es que la profesión de camarero no me parezca digna, simplemente no concuerda con su formación, ni posiblemente con las expectativas que él o sus padres tenían cuando estudiaba la carrera.

Sin embargo, cuando me puse a hablar con él me di cuenta de que al terminar la carrera había seguido los pasos de la mayoría de sus compañeros. Había entrado a trabajar en una entidad financiera, y luego en otra… y luego, no había podido más.Me contaba que los horarios, el trato y el salario eran peores que en su actual puesto de camarero.

A raíz de su confesión, un amigo contó que el otro día yendo al aeropuerto la conductora del autobús era una antigua alumna suya que contaba exactamente la misma historia. Que había entrado a trabajar en un banco, pero que no lo había aguantado y que sus condiciones de trabajo en la empresa municipal de transportes de Sevilla le parecían mucho más dignas.

Otra contó que su sobrina se había graduado en enfermería y que, tras un año de contratos por días y de tener que asumir la responsabilidad de lo que le pudiera pasar a los enfermos, decidió volver a poner albóndigas en el restaurante de Ikea porque Ikea era mejor empleador que los hospitales para los que había trabajado.

Las estadísticas nunca hilan tan fino como la vida misma, pero nos ayudan a entender el deterioro generalizado de nuestro mercado de trabajo y el porqué de las frustraciones de estos jóvenes y posiblemente de los cambios en las opciones políticas que observamos.

Seguir leyendo…

Que España funcione

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Hay algo en España que no funciona, que debemos arreglar. Se ha roto el vínculo entre crecimiento económico y progreso social. Nuestro país crece en este momento por encima de la media europea, y sin embargo el 70% de los hogares, según el Informe FOESSA, no percibe efectos positivos de la recuperación de la actividad económica. Es más, a 13 millones de personas (el 28% de la población española) este crecimiento no les dice nada: siguen en riesgo de pobreza o exclusión social.

En esta brecha entre lo que el gobierno subraya (el PIB crece y se crea empleo) y lo que la mayoría experimenta (mi situación no mejora), hay dos cuestiones clave: la calidad del empleo y la evolución de los salarios. Ambas dimensiones se han visto profundamente erosionadas por las “políticas estructurales” aplicadas durante la crisis, con la excusa de favorecer la recuperación.

Sin embargo, la devaluación salarial (que ha aumentado la desigualdad y la pobreza) no es la causa del crecimiento actual, como sugiere el gobierno. El Informe Anual del Banco de España identifica los principales determinantes de este crecimiento: la política monetaria del BCE, los precios del petróleo, el tirón del turismo y una política fiscal tímidamente expansiva en 2015-2016 explican más de dos terceras partes. Las exportaciones también están contribuyendo al crecimiento, pero no más que en la anterior fase expansiva, ni como consecuencia de la reducción de los costes laborales (que se han trasladado de forma limitada a los precios).

La investigación académica apunta más bien en sentido contrario: los estudios que han analizado el “crecimiento impulsado por los salarios” prueban repetidamente que un aumento del peso de los salarios en el PIB no sólo no pondría en peligro el crecimiento y la creación de empleo, sino que los reforzaría. Un buen ejemplo es el trabajo de Onaran y Obst Wage-led growth in the EU15 member-states: the effects of income distribution on growth, investment, trade balance and inflation, publicado en el Cambridge Journal of Economics en 2016.

Los salarios son un coste para las empresas, pero también son el origen principal de su demanda, especialmente si las subidas salariales se concentran en los salarios bajos, con mayor propensión marginal al consumo. Los mencionados estudios evidencian que los efectos positivos de las subidas salariales superan en la mayoría de países —incluido España— a los posibles efectos negativos sobre la competitividad y las exportaciones, o sobre los beneficios empresariales y la inversión. De hecho, ésta crecería, porque una potente razón de las empresas para ampliar su capacidad productiva es una demanda estable. El problema de los salarios en España no es por tanto que su aumento ponga en peligro la creación de empleo, sino su bajo crecimiento.

Seguir leyendo…

RADIOGRAFÍAS DE LA “RECUPERACIÓN” (II): Desigualdades crecientes. ¿Cómo fortalecer la cohesión social?

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es

El elevado nivel de desigualdad en la distribución de la renta que presenta nuestro país es uno de los problemas económicos más importantes de cuantos tenemos por delante.

Tras una “década perdida”, la economía española ha vuelto en 2017 a los niveles de PIB que tenía en 2007, pero con una auténtica recomposición económica que supone quebrar de hecho el “contrato social”: estamos en una economía más desigual, que no garantiza que el trabajo sea un pasaporte de ciudadanía ni de ingresos suficientes, y que deja atrás a una parte muy importante de la población. ¿Cómo podemos reducir drásticamente las desigualdades y poner en pie un nuevo contrato social?

El aumento de la desigualdad de la renta viene de lejos, pero se agrava durante la crisis

Debemos tener en cuenta que el aumento de la desigualdad no es un fenómeno que pueda circunscribirse a la crisis, ni que responda exclusivamente a lo sucedido durante esta última década. De hecho, a comienzos de la crisis, los principales organismos económicos internacionales ya alertaban de la tendencia al aumento de las desigualdades económicas y sociales (véanse los informes del FMI –World Economic Outlook, 2007–, o de la OCDE –Employment Outlook, 2007–).

Ahora bien, la crisis ha agudizado esta dinámica de “crecimiento desigual”, profundizando una distribución de la renta cada vez más inequitativa.

España es el país de la unión monetaria en donde más ha aumentado la desigualdad en la última década. Este espectacular incremento desde el inicio de la crisis se debe fundamentalmente a tres factores:

a) una fortísima destrucción de empleo durante el periodo 2008-2012, acentuada por la facilidad de despido de las personas con empleos temporales y el abuso de este tipo de contratos.

b) unos duros recortes en el gasto público, que no sólo agudizaron la crisis y la destrucción de empleo, sino que además limitaron la capacidad redistributiva de nuestro débil Estado de Bienestar.

c) la política de devaluación salarial implementada por el gobierno del Partido Popular, principalmente a través de la erosión de la negociación colectiva y el impulso de la unilateralidad de las empresas para fijar condiciones salariales y de trabajo.

La superposición de estos tres factores ha llevado a que durante esta última década se haya producido un aumento de la desigualdad de la renta en todas sus facetas: ha caído el peso de los salarios en la renta nacional, ha aumentado la diferencia entre los salarios más bajos y más altos, y ha aumentado la desigualdad en las rentas personales incluso teniendo en cuenta la actuación redistributiva del Estado mediante impuestos y transferencias.

El gráfico 1 ilustra la continuada caída que ha experimentado la participación de los salarios en la renta nacional (ajustada para incluir tanto el trabajo asalariado como el autónomo, siguiendo la metodología de AMECO). Desde 1995 estas rentas han reducido un 6% su peso en el Producto Interior Bruto. El elevado desempleo, la generalización del empleo precario y las políticas económicas impuestas por el gobierno del PP –particularmente la reforma laboral de 2012– han seguido profundizando esta tendencia en el marco de la crisis. Desde el comienzo de la crisis, la pérdida experimentada por las rentas del trabajo equivale a 2 puntos porcentuales del PIB. Si esto no hubiera ocurrido, el conjunto de trabajadores y trabajadoras habrían ingresado en 2017 unos 20.000 millones de euros más, lo que supone entre 800 y 1000 euros más por persona al año.

Seguir leyendo…

Pateras, migraciones, pobreza energética y viceversa

Autor: Ignacio Martil

Blog de Econonuestra en Público.es

Cada año, con la llegada del buen tiempo, las noticias de barcos hundidos en el Mediterráneo atestados de inmigrantes se suceden en una atroz escalada. Las razones que mueven a esas personas a arriesgar sus vidas son bien conocidas: pobreza extrema, hambrunas, guerras, etc. Poco se puede añadir a lo ya escrito en un sinfín de lugares, pero es posible enfocar el problema de manera complementaria. Es lo que me propongo hacer en este artículo, en el que analizo las migraciones desde los países pobres a los ricos bajo otro punto de vista: el relacionado con la escasez del consumo energético.

Puesto que en este artículo voy a hablar de energía, resulta imprescindible definir las unidades que voy a utilizar para contabilizarla. Aquí usaré únicamente dos, las que expresan la energía que contienen los alimentos (kcal) y las de las diversas fuentes de energía primaria no alimenticia, para las que emplearé el kilovatio por hora (kWh); ambas se relacionan mediante la equivalencia 1 kWh = 860 kcal.

El ser humano es un consumidor de energía de primer orden, esencialmente porque depende de ella para subsistir. Los alimentos contienen, en proporciones diversas, tres combustibles: hidratos de carbono, proteínas y grasas que al ingerirlos se oxidan en el organismo, liberando la energía necesaria para el mantenimiento de los procesos vitales. Una dieta normal requiere un aporte diario de estos nutrientes, además de vitaminas, minerales y agua, que estrictamente hablando no son combustibles. El consumo energético que una persona debe realizar cada día para sobrevivir consta de dos partes: el de subsistencia o basal (alrededor de una kcal por cada hora y kg. de peso) y el debido al esfuerzo físico y/o mental, más difícil de cuantificar, pero que puede cifrarse en 150 kcal/hora para una actividad mental y 600 kcal/hora para una actividad física intensa (un deportista, un minero,…)

Dependiendo del tipo e intensidad de la actividad realizada, las necesidades energéticas de los seres humanos oscilan por término medio entre las 2.000 y las 3.000 kcal/día. Expresadas esas cantidades de energía en unidades de kWh mediante la equivalencia indicada anteriormente, una persona debe consumir a diario entre 2.000/860 = 2,3 kWh y 3.000/860 = 3,5 kWh. Debe entenderse que esta equivalencia es meramente comparativa. Evidentemente nadie “come” kWh, pero es muy recomendable destacar esa equivalencia para la discusión que sigue en los próximos párrafos.

En la gráfica siguiente se muestran, en el eje vertical, el consumo diario de energía primaria no alimenticia per cápita para los 90 países más poblados de la tierra, lo que representa aproximadamente la mitad de los estados existentes y el 90% de la población total. Los datos se expresan en kWh. En el eje horizontal se muestra el PIB per cápita de los mismos países, expresado en dólares. Ambos conjuntos de datos son valores “promedio” y hay que tener mucho cuidado con los “promedios” pues mediante ellos se uniformizan casuísticas muy diversas. No obstante, no disponemos de otra herramienta mejor para analizar datos de la magnitud de los expuestos en la figura:

Consumo vs PIB 300

Fuentes: International Energy Statistics para el consumo energético (2011) y Fondo Monetario Internacional para el PIB (2013). Las escalas de ambos ejes son logarítmicas. La línea roja indica un consumo energético de 3.5 kWh al día.

Seguir leyendo…

Los ricos, cada vez más ricos

Autor: Miguel Urban y Fernando Luengo

ctxt.es

A pesar de las continuas proclamas en defensa de la patria con las que se llenan la boca nuestros gobernantes y colonizan los medios de comunicación, las reiteradas filtraciones como los papeles de Panamá o los recientes papeles del Paraíso confirman lo que ya sabíamos: las élites sólo declaran a la hacienda pública una parte de sus ingresos y su riqueza. A través de los paraísos/guaridas fiscales, la ingeniería contable, los recovecos legales, los precios de transferencia sistemáticamente aplicados por las empresas transnacionales…han encontrado numerosas fisuras (grietas, más bien) para ocultar o disimular una proporción sustancial de sus fortunas. Un dato puede servir para conocer la dimensión de esta lacra: la comisión de investigación del Parlamento europeo sobre los papeles de Panamá, ha calculado que la UE pierde anualmente un billón de euros de recaudación tributaria por culpa de la evasión y elusión fiscal.

Por esa razón, son muy bienvenidos los trabajos centrados en ofrecer información sobre la privilegiada posición económica de las élites. Mucho se ha escrito y se ha hablado en estos años sobre la desigualdad, la pobreza, la precariedad y la exclusión social –ante la sangrante evidencia, imposible de ocultar, de su aumento–, pero poco sobre la acumulación de renta y riqueza por parte de una minoría de la población. No tanto por el evidente déficit de información al respecto –espacios opacos, donde se mueven cantidades ingentes de dinero y activos financieros–, como por el escaso interés, asimismo evidente, de quienes podrían disponer de esa información para poner negro sobre blanco los enormes e injustificados privilegios que los poderosos han disfrutado y han visto crecer durante la crisis. En unos años en los que buena parte de la ciudadanía tiene que hacer enormes esfuerzos para llegar a fin de mes, o simplemente no llega, cuando los salarios de muchos trabajadores han experimentado un desplome histórico y cuando el derecho (los derechos humanos, recogidos en las cartas constitucionales) a la vivienda, a un empleo decente o a la salud están siendo continuamente vulnerados.

Por esa razón, hay que felicitarse de que haya visto la luz un nuevo informe publicado por el Credit Suisse Research Institute, el Global Wealth Report, que lleva por título Where are we ten years after the crisis? (¿Dónde estamos diez años después de la crisis?. como siempre, el estudio se acompaña de una base de datos, Global Wealth Databook, referida a la desigualdad en la distribución de la riqueza.

Seguir leyendo…

La pobreza y el valor del tiempo

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Si buscamos el significado de la palabra valor en el DRAE, la primera acepción que nos encontramos es la del “grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite”. Sin duda, disponer de tiempo para poder realizar las actividades que nos satisfagan, nos permitan acceder a los recursos que necesitamos para vivir, o realizar las actividades fisiológicas básicas que permiten nuestra existencia, tiene un valor incalculable, sobre todo para determinados grupos sociales y etapas de nuestro ciclo vital.

Pero aún así, en una sociedad de mercado y dentro del proceso de mercantilización constante de nuestras vidas, todo tiende a tener un precio. Y aunque ya popularizara Antonio Machado la frase de Francisco de Quevedo, “sólo el necio confunde valor y precio”, la segunda acepción de la palabra valor que nos encontramos en el DRAE es la de “cualidad de las cosas, en virtud de la cual se da por poseerlas cierta suma de dinero o equivalente”.

Y es normal que así sea en una sociedad capitalista donde el dinero es la clave para acceder a todo tipo de recursos, incluido el dinero mismo a modo de crédito para poder emprender determinadas acciones en nuestra vida que requieren de financiación. Esto obviamente genera y retroalimenta las desigualdades. No tendría por qué ser así ya que existen alternativas, algunas de las cuales conviven en nuestra sociedad de mercado como los servicios públicos. Pero éstos también tienen un coste y están sufriendo un creciente proceso de privatización, generando por tanto mayor desigualdad y procesos de individualización del riesgo.

Seguir leyendo…

Salarios, desigualdad y cumbre social de Götemburg

Autor: Lucia Vicent Valverde, Mariu Ruiz-Galvez Juzgado y Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

El balance de las políticas de austeridad salarial y presupuestaria ha sido claramente negativo. No han sacado a las economías europeas de la crisis y mucho menos se ha avanzado en el terreno de la equidad y la cohesión social; tampoco han corregido las insuficiencias y sesgos institucionales de la zona euro.

La crisis económica –o, para ser más exactos, la gestión que de la misma han realizado las oligarquías económicas y las élites políticas- está suponiendo en la Unión Europea una notable redistribución del ingreso desde las rentas salariales hacia las del capital, y desde la mayor parte de los trabajadores hacia los altos ejecutivos y directivos de las empresas.

La creación de empleo es a todas luces insuficiente, pues todavía persisten altas tasas de desempleo, se generaliza el infraempleo, aumenta el número de trabajadores pobres, la negociación colectiva se degrada y se ejerce una presión sistémica y sistemática sobre los salarios. Además, los gobiernos perseveran en las políticas de ajuste presupuestario, que han incidido muy especialmente sobre las partidas sociales, que suponen un importante complemento –salario indirecto-, sobre todo para los trabajadores que perciben retribuciones más bajas. Un proceso que bien puede calificarse de ajuste estructural cuyos efectos sociales no han impedido al gobierno central seguir insistiendo en medidas que intensifican las desigualdades, que se ha institucionalizado en los últimos años, a pesar de los contundentes efectos sociales que se derivan del mismo.

Seguir leyendo…

Discusiones sobre clase, pueblo y régimen económico

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Nociones Comunes

Al hilo de las discusiones durante el curso “La lucha de (des)clases” de la Fundación de los Comunes

Comentarios tras nuestras sesiones presenciales

Versión corregida, matizada y ampliada para Economía Crítica y Crítica de la Economía

Célula Norte

Decía jonbernat en las presentaciones del curso que el objetivo de este trabajo sería :

Hacer algunos aportes de las concepciones euskaldunes de la clase popular, el pueblo trabajador o incluso desde la influencia que la acepción decimonónica (carlista) de lucha de clases anti-liberal, moral y jurídicamente agregadora en unos términos no contenidos en la tradición obrera y marxista que principalmente se suele manejar a este respecto. La última cuestión sobre la que trataré de incidir es que, al hilo también de lo que discutían por ahí Eki, Álvaro y otrxs compas, me parece fundamental traer a colación al Marx tardío y su defensa de la comuna rural como sujeto revolucionario en la Rusia de la época, tal y como muestran los borradores de respuesta a la carta de Vera Zassoulitch. Los pueblos del norte de España acumulamos una experiencia compartida – no superior, pero sí diferenciada – en cuánto a la agregación y confrontación de clase contra la mediocre y panderetesca élite caciquil y burguesa radicada en Madrid. Esto, sin comprometer la fuerza y vigencia histórica del Madrid del “no pasarán”, sólo quiere dejar constancia de ese elemento agregador que es el pueblo, la historia compartida en términos de confrontación contra los ejércitos de ocupación y sus alfiles locales vendidos a sus intereses. En general me parece un elemento material mucho más sólido y consolidado que la serie de cuestiones y segmentos, atributos y características que se vienen remarcando en las primeras sesiones.”

Seguir leyendo…

LAS POLÍTICAS DE REDUCCIÓN DEL TIEMPO DE TRABAJO EN EUSKALERRIA: Aprendizajes de un estudio para Gipuzkoa

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey, Verónica Castrillón Serna y Aitor Bengoetxea Alkorta

Revista GALDE nº18. Junio 2017

Dossier Galde 18 en pdf, “Trabajo y empleo”

Tras participar en una de las investigaciones financiadas por el Departamento de Innovación de la Diputación Foral de Gipuzkoa sobre el reparto del trabajo y del empleo, entregamos tras el verano del 2015 el informe de restitución «Reparto del empleo y del tiempo de trabajo: efectos en la fiscalidad y tratamiento jurídico» (Zendoia et al., 2015), con análisis, diagnósticos y propuestas de Reducción del Tiempo de Trabajo (en adelante, RTT), que más tarde recogimos en el monográfico “La reducción del tiempo de trabajo. Una propuesta para reducir el desempleodel nº 34 de la revista Lan Harremanak (V.V.A.A., 2016-I). Aunque con el cambio Gobierno no ha habido una valoración de las propuestas que restituimos los diferentes equipos de tres universidades vascas, aprovechamos la ocasión para reiterar la conveniencia y la viabilidad de la políticas de RTT –también desde las instituciones forales y autonómica–, además de la necesidad de abordar con urgencia una reflexión acerca del futuro del empleo, lo cual requiere diseñar estrategias transformadoras en materia laboral y fiscal que reconduzcan la actual situación de crisis y ajuste permanente.

Seguir leyendo…

La desigualdad de la riqueza se ha doblado en 12 años. Las deudas ahogan a los hogares empobrecidos

Autor: Colectivo IOE

Colectivo IOE

La quinta edición de la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España confirma un reforzamiento de la desigualdad en el reparto de la riqueza: desde 2011 sólo los más ricos han incrementado su patrimonio, siendo el tramo de hogares pobres el que más ha perdido, hasta el punto de que sus deudas superan por primera vez a sus activos.

La Encuesta Financiera de las Familias (EFF) es la fuente más consistente para conocer la distribución de la riqueza en España. En enero de 2017 se ha publicado la última edición de la Encuesta, con datos del año 2014; llama la atención el silencio mediático respecto a los efectos catastróficos, en términos de desposesión y endeudamiento, que la crisis ha tenido para los hogares más pobres. Aquí presentamos algunos de los más relevantes.

La riqueza se distribuye con mucha más desigualdad que la renta

Si distribuimos el total de hogares en cuatro tramos (cuartiles, el 25% de los hogares) del mismo tamaño, de menos a más patrimonio, y comparamos su volumen medio de riqueza con la renta media obtenida por esos mismos hogares en 2014, se constata que el reparto de la riqueza (todo el patrimonio acumulado por los hogares a lo largo de su trayectoria) es mucho más asimétrico que el de la renta. Esto resulta especialmente evidente entre el cuartil más rico y el más pobre: el primero con un patrimonio medio de 728.000 euros y el segundo con uno negativo de 1.300 euros (es decir, sus deudas son mayores que sus activos y propiedades).

La renta (los ingresos obtenidos a lo largo del año) se distribuye también con desigualdad, pero en este caso las diferencias son menores. El cuartil más rico –que concentra el 74% de la riqueza- se apropia del 42% de la renta anual y el más pobre –cuyo patrimonio medio es negativo- obtiene el 16% de la renta del conjunto de los hogares. En una posición intermedia se sitúan los otros dos cuartiles, que obtienen el 18 y el 8% de la riqueza y el 23 y 19% de la renta, respectivamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1. Riqueza y renta de los hogares españoles en 2014 (media por hogar, de menos a más patrimonio)

Seguir leyendo…

¡Síguenos!

Documentos

Suscríbete

Introduce tu e-mail: