Economía Crítica y Crítica de la Economía

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BREXIT, lo que se oculta en el debate

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

El carrusel de noticias sobre el BREXIT (la salida del Reino Unido de la Unión Europea, UE) gira y gira sin parar… un nuevo referéndum, convocatoria de elecciones generales, ampliación de los plazos acordados con Bruselas, renegociación del acuerdo ya existente. Como casi siempre en los debates políticos -con algunas clamorosas excepciones (quiero destacar la reciente intervención de mi compañero Pablo Bustinduy en el Congreso de Diputados, https://www.youtube.com/watch?v=Y0Vbp8UdWSM)-, el anecdotario, los grandes titulares y el rifirrafe, ocupan el lugar de los problemas de fondo. Algunos ejemplos.

No he leído ni una sola palabra sobre la formidable regresión salarial experimentada por el Reino Unido. De acuerdo con Eurostat (la Oficina Estadística de la Unión Europea), La compensación real por trabajador ocupado era en 2018 un 3,7% inferior a la existente en 2007; el cuarto país de la UE que ha conocido un retroceso más pronunciado. Los economistas nos hemos cansado de hablar de la década perdida latinoamericana, ¿qué nombre le ponemos a esto?

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El Fondo Monetario Europeo: látigo financiero para imponer la austeridad y ser generoso con los bancos privados

Autor: Daniel Albarracin

Otra mirada social y económica es posible

En 2008 la Unión Europea se vio atravesada por la crisis económica y financiera más dura desde los años 70. Tras más de una década los problemas de fondo permanecen, sino se han incrementado. La Unión Europea dio una respuesta equivalente a darle una patada adelante a los problemas, escarmentando mientras tanto a las clases populares y trabajadoras europeas y a los pueblos de la periferia.

Desde entonces, mediante recortes y sistemas fiscales más regresivos los poderes públicos rescataron a parte del sistema bancario, a costa de la mayoría, y emprendieron una política decidida de socialización de las deudas privadas, cargando al erario público los costes de la crisis y, por consiguiente, a la ciudadanía y el mundo del trabajo.
En Mayo de 2010, se creaba el mecanismo de Facilidad de Estabilidad Financiera Europea, para realizar préstamos a países en crisis, como Irlanda o Portugal, por un desembolso global de 47,7 mil millones de Euros. Este mecanismo también prestó a Grecia un importante volumen. También coincidía con una presión política de primera magnitud que llevó al gobierno socialista de Zapatero a modificar el artículo 135 de la Constitución que priorizaba el pago de la deuda frente a cualquier otra prioridad. La crisis desencadenó una fuerte destrucción de empleo, mientras que el sistema bancario se reestructuraba, concentraba y reformulaba, contando con sustanciales rescates para reestablecer su solvencia. También el Banco Central Europeo profundizaba su política monetaria ultraexpansiva de privilegio a la banca privada.
El Mecanismo de Estabilidad Financiera sustituyó al FEFE en 2012, proporcionando entre entonces y 2018 un total de 109,5 mil millones, a Grecia, España y Chipre, para que pudieran hacer frente a su crisis bancaria, imponiendo una condicionalidad que supuso un fortísimo ajuste estructural en sus políticas públicas y mercado de trabajo.
El Mecanismo de Estabilidad es un fuerte instrumento financiero que cuenta con 704,8 mil millones de capital suscrito, con una capacidad de préstamo máximo de 500 mil millones de euros, y ahora actualmente de 410 mil millones. Su potente capacidad tanto de préstamo como de condicionamiento de la soberanía económica y la orientación de la política económica es indudable, como se constatará durante décadas en países emblemáticos de la UE.
Hasta la fecha ha funcionado fuera del marco legal de la UE. Ante una previsible nueva crisis bancaria y financiera, cuyos posibles epicentros pueden estallar en Italia y Alemania, la UE ha ideado un conjunto de reformas económicas, menos ambiciosas que los federalistas neoliberales deseaban, pero con un corte ordoliberal indudable.
El popularizado Presupuesto para la Eurozona, antes Mecanismo de Estabilidad Financiera, al que se le deseaba pomposamente denominar Fondo Monetario Europeo, quizá no alcance el lustre pretendido. Sin embargo, los grandes países del Euro pueden lograr su propósito de sostener un gobierno bajo los principios de la Troika, y el Fondo Monetario Internacional a la cabeza, con el poder decisorio de quien paga manda, y una garantía para afianzar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento en los países en crisis, como medida de disciplina. Asimismo, este Fondo Monetario Europeo, o Mecanismo de Estabilidad reformado, consolidará su vocación de respaldo ante crisis bancarias, con el mismo contenido acostumbrado: los préstamos los devuelven los Estados, aplicando políticas que austeridad social, aumento de impuestos regresivos, y generosidad con los bancos, que se cargan a las mayorías productivas.

Sin embargo, salvo menciones que aluden a sempiternos procesos bloqueados, no consigue avanzar en un sistema de garantía de depósitos que proteja a los pequeños ahorradores. Ahí funciona aquello de que cada palo aguante su vela. No habrá mecanismos de amortiguación automáticos, ni estabilizadores antícíclicos, ni transferencias redistributivas interiores. En cambio, los diferentes mecanismos de reforma económica, entre los que está el Fondo Monetario Europeo, el Fondo de Estabilización de las Inversiones, InvestEU o el Programa de Apoyo a las Reformas admitirá transferencias de fondos de cohesión y de otras fuentes para reforzar estos mecanismos.
En nuestra opinión, esto no da respuesta a las necesidades de las clases trabajadoras y populares. No afronta los problemas de la crisis económica que puede volver a extenderse ante el ascenso del peso de la deuda privada, y también ahora pública, debido a las políticas de conversión de la deuda privada en pública, y responde a una presumible crisis bancaria con fórmulas de disciplina. Primero a la ciudadanía, con memorandos de entendimiento que atarán de pies y manos y gobierno y sacrificarán a la mayoría. Segundo, empujando a los países fuera de la zona euro a acatar la moneda única, sin corregir la nefasta arquitectura sobre la que se levanta.
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¿Dónde está Cameron?

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Cada día queda más claro que el Reino Unido se encuentra en una ratonera con el Brexit. Y cada vez que leo las noticias me pregunto dónde estará el hombre que convocó el referéndum buscando afianzar su poder y liderazgo dentro del seno de su partido. Obviamente, no soy la única en preguntarme dónde está David Cameron. Hace unas semanas las redes se llenaron de esa pregunta, y la respuesta que encontraron los británicos les cabreó sobremanera. Cameron, visiblemente bronceado, acababa de volver con su familia de unas vacaciones en Costa Rica, donde se alojó en un resort que cuesta 1.728 libras esterlinas la noche.

La indignación de gran parte de los británicos con sus élites políticas es más que palpable. Una de las estrategias más visibles para expresar esta indignación es la que desarrolla un grupo pro permanencia en la Unión Europea, Led By Donkeys, cuyo nombre proviene del eslogan “leones liderados por burros” que, tras la Primera Guerra Mundial, se utilizó para denunciar la irresponsabilidad de los líderes británicos al conducir durante el conflicto a cientos de miles de ciudadanos a auténticos mataderos. Este grupo está pagando anuncios en vallas publicitarias de las principales ciudades del país. En estas vallas se reproducen, a tamaño gigante, tweets publicados hace un par de años por los líderes políticos etnopopulistas que impulsaron el referéndum y defendieron el Brexit. En ellos puede leerse lo fácil que iba a ser llegar a un acuerdo comercial con la UE, o la promesa de un segundo referéndum para ratificar el acuerdo final con la UE, o cómo con el Brexit no habría ningún empeoramiento de la situación económica, sino una ostensible y clara mejoría.

Allí donde un día hay un anuncio de colonia o de lencería, al día siguiente aparecen esos tweets reproducidos para evidenciar la hipocresía y las mentiras que en su día dijeron los líderes pro Brexit y los compromisos que adquirieron con sus votantes. Nada de lo que dijeron se está cumpliendo y, en cambio, están sucediendo cosas de una gravedad que la ciudadanía británica no debería dejar pasar por alto si quiere seguir dándonos lecciones sobre la bondad de sus instituciones democráticas. Y cuando hablo de que pasan cosas, no me refiero sólo al empeoramiento de algunas cifras macroeconómicas o a la huida de bancos y empresas del país o a las alarmas de desabastecimiento de algunos productos; me refiero a auténticos atropellos de los derechos fundamentales de las personas.

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Otra Europa para frenar a la extrema derecha

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

Existe una generalizada y comprensible inquietud por el ascenso de la extrema derecha, en buena parte de los países europeos y también en España. ¿Qué hacer para frenar y revertir esta deriva? No hay respuestas fáciles para un problema complejo, que, sin duda alguna, urge abordar.

Un aspecto importante, que ha menudo queda oculto, es que las políticas económicas y sociales que han impulsado las instituciones comunitarias y también los partidos y gobiernos conservadores han sido uno de los principales combustibles de la extrema derecha. Otro tanto ha ocurrido con la mayor parte de la socialdemocracia europea, que ha sido corresponsable, cuando no principal impulsora, de esas políticas.

El escenario generado por las mismas, sobre el que justamente hay que actuar, ha sido el caldo de cultivo propicio para el surgimiento y consolidación de la extrema derecha, que ha sabido canalizar una parte de la desafección y el descontento. Encuentro en el apoyo a esos partidos rechazo, hartazgo y desconcierto, antes que indignación activa, politizada y comprometida de la población.

En estas coordenadas, si de verdad se quiere frenar el ascenso de la derecha xenófoba y populista, ofrecer más de lo mismo o reformas de escaso calado que mantienen en lo fundamental el actual estado de cosas es claramente el camino equivocado. Y tampoco es una alternativa apelar a más Europa. Porque, en realidad, más Europa significa dar por bueno el papel prominente de los mercados financieros y las corporaciones transnacionales, someterse a los dictados austeritarios de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional, pretender acorazar las fronteras comunitarias ante la llegada de personas migrantes y refugiados, aumentar el gasto militar y proteger los paraísos fiscales. Esto y no otra cosa es la Europa realmente existente; y la que preservan y fortalecen las tímidas y sesgadas reformas en la arquitectura institucional introducidas por las elites políticas y económicas.

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Agadez, la última frontera de la Europa Fortaleza

Autor: Miguel Urban y Xabier Benito Ziluaga

eldiario.es

Este martes es el Día Internacional del Migrante, efeméride declarada por la Asamblea de la ONU en 1999 con el objetivo de reconocer la gran contribución, a menudo ignorada, que millones de emigrantes hacen a la economía y al desarrollo social y cultural de los países en todo el mundo. Pero no sólo se ignoran los beneficios y sobre todo los derechos de las personas migrantes, sino que estamos asistiendo en los últimos años a un peligroso proceso de criminalización de la migración y del propio migrante como sujeto de derecho.

Celebrar el Día del Migrante cobra especial relevancia ante la fallida cumbre migratoria de Marrakech, que a pesar de ratificar el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU, nace herido de muerte. No sólo por ser un acuerdo jurídicamente no vinculante sino, sobre todo, por las resistencias que ha generado entre países especialmente relevantes como Australia, Chile, Italia, Israel, hasta seis países centroeuropeos y los Estados Unidos, que se opuso desde el principio.

Un pacto mundial para las migraciones que llega en un momento político en el que las instituciones y gobiernos europeos están respondiendo a uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado la UE en los últimos tiempos con una combinación inédita de neoliberalismo y xenofobia, un fortalecimiento de todas las políticas securitarias y de externalización de fronteras.

Porque la criminalización de la población migrante no es sólo producto de una extrema derecha en auge o de unos cuantos políticos irresponsables, sino que es la consecuencia de una política institucional, de guante blanco, consciente y planificada, que persigue una degradación de la protección jurídica y social del migrante.

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Francia arde: los “Chalecos Amarillos”

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

El pasado sábado 8 de diciembre, cerca del mediodía, la policía francesa informaba que había efectuado cerca de 700 detenciones en relación con las movilizaciones de los llamados “Chalecos amarillos”. El día amaneció tenso y frío en París, una capital donde se habían retirado más de 2.000 elementos del mobiliario urbano para que no pudieran ser utilizados como armas por los manifestantes, donde los museos, centros culturales, gimnasios y mercadillos habían sido cerrados por las autoridades, así como cerca de una veintena de estaciones de Metro, y donde la Asistencia Pública de los Hospitales de París había preparado un “dispositivo de vigilancia reforzada” por lo que pudiera suceder. El país entero ha sido tomado por más de 89.000 policías.

Las movilizaciones recurrentes de los llamados “chalecos amarillos” han sacudido Francia en los últimos meses, poniendo contra las cuerdas al gobierno neoliberal de Emmanuel Macron (que ha suspendido por seis meses la subida del precio de los carburantes que desató la brutal ola de manifestaciones y disturbios) y haciendo aparecer en las calles una amplia amalgama de manifestantes airados de diversos sectores (agricultores, transportistas, estudiantes, sindicatos, trabajadores de la salud…) que parecen a punto de reeditar la enorme sacudida que significó la revuelta de mayo de 1968, en una sociedad francesa en la que las encuestas afirman que más del 80 % de la población apoya a los manifestantes, pese a la dura violencia que ha acompañado en algunas ocasiones (no en todas) a sus reivindicaciones.

La orgullosa Francia que presiona a Alemania en busca de una mayor unidad europea y que provoca a Donald Trump hablando de la posibilidad de construir un ejército comunitario independiente, parece a punto de plantearse la necesidad de declarar el estado de emergencia y la limitación de las libertades civiles, mientras las imágenes de detenciones colectivas de estudiantes secundarios, tratados por la policía como en la más amarga guerra colonial, recorren las televisiones del mundo entero. Entonces, ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

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Una alternativa para el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para 2021-2017

Autor: Daniel Albarracin

Sin Permiso

La política y los discursos se quedan en nada si no se materializan en prácticas y recursos con un sentido concreto.

El Marco Financiero Plurianual de la UE nos recuerda, con frialdad, el lado material de la política. En él, se retrata la vocación práctica de la UE en su política concreta, al encuadrar, delimitar en volumen y transferencias internas los capítulos presupuestarios a medio plazo. No se trata, como suele presentarse, de un ejercicio de planificación presupuestaria para siete años, sino precisamente lo contrario: un corsé para limitar la acción política de la Unión, cuanto menos en lo que concierne a las políticas prácticas.

La Unión Europea es, en resumidas cuentas y, sobre todo, un espacio de concertación y de legitimación de las políticas de las clases dirigentes europeas. Unas políticas que sobre todo se aplican a nivel nacional, y la Unión establece el paraguas para facilitar la implantación de políticas neoliberales.

Como decimos, el Marco Financiero Plurianual impone al menos dos techos a la expansión de los presupuestos europeos, y lo hace para un plazo de 7 años, nada menos.

El primer techo es el de los recursos propios con los que se dota de medios la Unión. El endeudamiento no está contemplado.

El segundo, son precisamente los techos de gasto que se establecen para el conjunto de los presupuestos anuales y para cada gran encabezado presupuestario.

Aunque, hay otros muros que son mucho más importantes: Unos tratados europeos que blindan la naturaleza neoliberal de la Unión; un Consejo que debe decidir por unanimidad cualquier modificación y que está liderado y bloqueado sistemáticamente por los grandes países; y un marco institucional y una arquitectura económica que sólo está al servicio de las grandes corporaciones transnacionales y en especial de la industria energética y financiera.

Nuestra acción política debe mostrar las contradicciones del proyecto europeo. Y cabe hacer dos cosas, sabiendo que a esta UE sólo se la puede cambiar fuera de los cauces que sus instituciones establecen: o refugiarnos en el Estado Nación, o, si somos internacionalistas, reivindicar Otra Europa. Lo primero no permite afrontar la violencia del capitalismo global, pues el Estado-Nación tiene herramientas limitadas por sí solo. Lo segundo, es al menos un ejercicio pedagógico, y que, sin duda no nos van a regalar si queremos construirlo. Cuando la gente vea que lo socialmente justo y razonable no cabe en sus instituciones, ensancharemos la legitimidad para que, sin abandonar nuestras aspiraciones de internacionalismo solidario, podamos construir proyectos alternativos. Posiblemente a pesar y seguramente teniendo en contra a esta UE, a sabiendas de que la Unión Europea es el principal enemigo de las clases populares europeas, y no sólo las europeas. Un proyecto que habrá de constituirse necesariamente con otras instituciones, y con el soporte de pueblos soberanos, coincidan o no con el club actual de Estados Miembros; con marcos democráticos reales en el que los parlamentos cuenten con primacía; con una arquitectura económica favorable a la convergencia socioeconómica real, y con políticas económicas socialmente progresistas y ecológicamente sostenibles.

El todavía en vigor MFP 2014-2020 ya supuso un primer recorte respecto a MFP anteriores. El techo se estableció en el 1% de la Renta Nacional Bruta Europea.

Ahora la Comisión plantea un crecimiento hasta el 1,08% de la RNB (un 1,11% si incluimos el Fondo de Desarrollo Europeo). Y el Parlamento propone un ascenso tímido hasta apenas el 1,3% de la RNB, para el MFP 2021-2027. El Consejo es aún más terco y pretende contenerlo aún más. Como señal, las tensiones vividas con la negociación del presupuesto para 2019, en el que reclama fuertes recortes en el programa Horizon 2020, cuyo principal beneficiario es el Reino Unido, y con pretensiones de reducir el presupuesto europeo al 0,8% de la RNB de la UE. Posiblemente, para marcar la pauta en las actuales negociaciones para el próximo MFP.

En términos de peso macroeconómico todas estas propuestas son sencillamente ridículas. Informes poco sospechosos de progresistas, como el que redactaron Werner o McDougal en los años 70, ya indicaban que una economía de mercado sin al menos un peso compensatorio de un sector público, con políticas redistributivas, que alcance al menos un peso del 7% del PIB, sólo puede conducir a agudizar las desigualdades y divergencias. Esta tendencia no puede más que intensificarse, con la arquitectura económica que soporta la moneda única desde comienzos de milenio, que entraña un mecanismo de transferencia de las crisis económicas del centro a las periferias y un esquema que favorece a los países superavitarios, como es el caso de Alemania.

Las grandes líneas para el nuevo marco presupuestario nos resultan no sólo austeritarias, sino también reaccionarias, más allá que algunas medidas que crecen sean, dentro de un peso en el peso global menor, fáciles de vender. El Parlamento ha definido su posición, y defenderá medidas que no tienen objeción: en materia de investigación e innovación, la Garantía infantil, COSME, LIFE+, la iniciativa juvenil de empleo o Erasmus+, que, como decimos, representan un porcentaje menor dentro de la estructura de los presupuestos europeos. Decimos que va a tener una impronta reaccionaria porque el Consejo apela a una reducción brutal de la política de Cohesión y la Política Agraria Común; la Comisión también apuesta por reducir sustancialmente la PAC en un 16%, coincidiendo con el Consejo; pero también el Parlamento coincide con ellas, en fortalecer la política de control de fronteras, de control de los flujos migratorios o de defensa, proponiendo un crecimiento enorme en estas líneas.

A este respecto, tenemos que hacer mención que la PAC representa a día de hoy en torno al 39% de los presupuestos europeos. Aunque necesita reforma en su distribución -que se concentra en grandes terratenientes y debiera llegar al pequeño productor, así como potenciar la agricultura de proximidad ecológica-, parece que de lo que se trata, para las instituciones europeas, es simplemente de quitarle recursos para llevarlos a sus nuevas prioridades.  Las políticas que también tienen un propósito de cohesión podrían ascender hasta un 34% del total. Se está produciendo una ola conservadora para ir condicionando la provisión de fondos sociales al cumplimiento de políticas de ajuste, y el trasvase lento de parte de estos fondos para financiar nuevas políticas de financiación de la inversión que ahora se están discutiendo que vendrían acompañadas de una condicionalidad austeritaria si se solicitan en caso de crisis. Es con estos fondos, especialmente recortando en la PAC, con los que se plantea una nueva adaptación austeritaria, esto es, autoritaria y neoliberal del presupuesto de la Unión Europea, y por tanto de su política económica concreta.

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La represión salarial avanza

Autor: Fernando Luengo

La Marea

El término “austeridad” –tramposo y equívoco como pocos–, aplicado a los salarios, hace referencia a las políticas destinadas a moderar o reducir las retribuciones de los trabajadores con el objetivo de activar la inversión, mejorando los márgenes de beneficio de las empresas, y promover la competitividad, ajustando los precios de los bienes y servicios colocados en los mercados doméstico, europeo y global.

No entraré a valorar los resultados de estas políticas, que han sido, en el mejor de los casos, discretos, o, directamente, negativos. Pero sí quiero llamar la atención del lector sobre una dimensión de la represión salarial –¡llamemos a las cosas por su nombre!– que trasciende los datos estadísticos sobre la evolución seguida por los salarios nominales y reales. Esta información es, por supuesto, muy necesaria, pero resulta claramente insuficiente para tener una visión cabal de lo que está ocurriendo en el mundo del trabajo.

La Sexta Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo 2015 elaborada por Eurofound aporta una batería de indicadores, de naturaleza más bien cualitativa, que da cuenta de la verdadera magnitud del ajuste salarial. Dos de las preguntas contenidas en el apartado denominado “Intensidad del trabajo” hacen referencia a las condiciones en que los asalariados realizan su trabajo: a) ¿Su puesto de trabajo conlleva trabajar a gran velocidad?, y b) ¿Su puesto conlleva trabajar con plazos muy ajustados? El valor añadido proporcionado por estos y otros indicadores que aparecen en el cuestionario es que abren la “caja negra” de las empresas, para preguntarse qué está sucediendo con las condiciones laborales de los que han conservado su empleo o han conseguido uno nuevo.

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Represión contra el movimiento por el derecho a la vivienda y contra la libertad política en Grecia

Autor: Pablo Cotarelo y Sergi Cutillas

Público.es

El derecho a la vivienda sigue en entredicho. Las organizaciones sociales que emergieron con las cenizas de la burbuja inmobiliaria española a principios de la década, deben seguir luchando por sus derechos, y los del resto de la población, a acceder a una vivienda digna a un precio razonable. Estos movimientos, que comenzaron poniendo la atención en las hipotecas de viviendas de compra deben hacerlo ahora en los precios del alquiler en las ciudades.

La Plataforma de Afectados y Afectadas por las Hipotecas y los recientes Sindicatos de Inquilinos e Inquilinas han marcado una parte importante de la agenda política española de los últimos diez años. Desde fuera de las instituciones públicas han visibilizado un problema y una parte de la población olvidados, han generado una serie de consensos sociales alrededor de este derecho, han contribuido definitivamente a la creación de una conciencia social, e incluso de clase, y han conseguido influir determinantemente en la modificación de parte de la legislación.

Se puede decir que las consecuencias sociales y políticas de este movimiento han ido más allá de los márgenes del sector inmobiliario. Por una parte, algunos de sus miembros tienen ahora responsabilidades institucionales en gobiernos municipales, en parlamentos autonómicos o en el parlamento del Estado, abarcando ámbitos mucho más amplios e influyendo en las políticas públicas. Y por otra parte, este movimiento por la vivienda ha contribuido a diluir en algunos aspectos el avance de posiciones ultraderechistas en nuestro país que, sin embargo, se están convirtiendo en una grave amenaza en el conjunto del continente europeo.

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El legado europeo de Merkel

Autor: Miguel Urban

Público.es

Siempre resulta morboso asistir al paseo de una canciller alemana por Alsacia. Aún más cuando acaban de cumplirse 100 años del final de la Gran Guerra. Y más aún todavía si es una de sus primeras comparecencias públicas después de haber anunciado que no volverá a postularse ni a dirigir su partido ni a gobernar su país. Hoy Angela Merkel visita el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo como invitada en el debate sobre el futuro de Europa que mensualmente sirve de tribuna y photocall rotativo para dirigentes nacionales de la Unión.

Seguramente escucharemos bonitas palabras mezcladas con advertencias sobre el futuro, en un cóctel trufado de referencias al trabajo hecho y a los desafíos pendientes. Pero, como casi siempre ocurre, lo importante estará en los silencios y en las insinuaciones. Escondidas entre las líneas y los tonos escucharemos recados, si bien, como siempre también, la mayoría quedará fuera de los focos, resguardado en los despachos donde se cuece la política europea de espaldas a las mayorías. Porque por encima de la pompa oficial, Merkel deja tras de sí un legado y, tras su partida, bastantes cosas bien atadas.

Más superviviente y gestora que estadista visionaria. Más pragmática que ideóloga. Tan sobria en las ideas como en las formas. Angela Merkel ha sobrevivido 13 años al frente de la Cancillería alemana, 18 liderando la CDU y más de una década impulsando la profundización tecnocrática y ordoliberal de la UE. Las actuales cuitas internas en su partido y con sus socios bávaros de la CSU, y las caídas en las sucesivas elecciones y en los sondeos son procesos que se retroalimentan. Bien es sabido que al calor del poder las tensiones se ablandan, pero que en su escasez anunciada afloran los cuchillos. Hay que alejarse para ver la película completa más allá de los últimos fotogramas.

Porque desde hace años la UE vive el mayor conjunto de crisis múltiples desde su nacimiento. Y Merkel ha sido la dirigente nacional con mayor capacidad de decisión sobre el devenir del proyecto europeo durante los años en los que se han fraguado y agrandado todas esas grietas. Años en los que se ha dedicado a surfear la ola del tsunami de la crisis multidimensional, asegurando las posiciones de los grupos sociales a los que representan y gestionando el terremoto para que no agrietase el palacio de los de siempre.

Pero por eso mismo ha fracasado a la hora de afrontar los verdaderos desafíos de nuestra época. Esos que no requieren de tecnocracia pragmática, sino de liderazgo valiente, luces largas y perspectiva histórica. Aunque tampoco le íbamos a pedir peras al olmo. Sí cabría sin embargo haber exigido algo más que el mero papel de comparsa a sus socios de la Grosse Koalition y pieza fundamental de las contra-reformas antisociales y neoliberales que han asolado Europa durantes las últimas dos décadas: el SPD, caricatura del naufragio electoral e ideológico que viven las organizaciones aún autodenominadas socialdemócratas en el continente.

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¿Democracia en la eurozona?

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La anécdota la ha contado Varoufakis y no tiene desperdicio. Corría el año 2015 y el Gobierno de Syriza, elegido en las elecciones del 25 de enero, se estrenaba en los foros europeos. El flamante ministro de Finanzas de Grecia acudió a la primera reunión del Eurogrupo el día 11 de febrero, con la intención de exponer ante sus colegas el programa económico de su gobierno. Allí estaban, entre otros, Pierre Moscovici, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE). Varoufakis transmitió al Eurogrupo el compromiso de Grecia con la divisa europea y explicó el programa de reformas que se disponían a implementar, subrayando el mandato democrático surgido de las urnas el 25 de enero: renegociar los términos del rescate financiero acordado por el gobierno de Samarás. Cuando hubo terminado su intervención, pidió la palabra el entonces ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que empezó su alocución con una frase lapidaria: “unas elecciones no pueden cambiar la política económica”.

Algunos años más tarde, otro gobierno europeo elegido en las urnas ha recibido la misma respuesta por parte de las instituciones comunitarias. Lo anunciaba este martes Pierre Moscovici en una atribulada rueda de prensa: la Comisión Europea ha rechazado el borrador presupuestario presentado por Italia y ha instado a las autoridades del país transalpino a modificarlo en el plazo máximo de tres semanas. Poco importa que su economía esté sumida en la recesión y el estancamiento desde hace casi diez años debido a las políticas de austeridad europeas. O que su renta per cápita sea hoy más baja que antes de la introducción del euro. O que el desempleo juvenil se haya disparado con la crisis, superando ampliamente el 40 por ciento en algunas zonas del sur del país. Nada de esto parece importarle a las instituciones europeas. La Comisión considera que el proyecto de presupuesto de Italia para 2019 supone un incumplimiento grave de los objetivos económicos fijados por la Unión Europea (UE), especialmente en materia de déficit público, y conmina a su gobierno a ajustarse a las obligaciones que establece el Pacto de Estabilidad.

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Entrevista a la Unione Sindacale Italiana (USI): “En Italia no se aprecian cambios reales positivos”.

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Al hilo de un encuentro este verano en Roma entre militantes de Solidaridad Obrera y de su organización, entrevistamos a Giuseppe Martelli, representante de la Unione Sindacale Italiana (USI), sindicato autogestionario que forma parte de la Coordinadora Roji-Negra Europea, junto a organizaciones españolas como la propia Solidaridad Obrera o la Confederación General del Trabajo (CGT), así como a sindicatos de otros lugares de Europa.

¿CÓMO ES EN ESTE MOMENTO LA SITUACIÓN SOCIAL EN ITALIA?

La crisis económica mundial, de la cual, Italia no ha salido completamente, las dificultades en el terreno laboral, el factor de la inmigración desde África y desde Oriente Medio, junto a las carencias estructurales no resueltas (incluso agravadas) de los gobiernos precedentes, han despertado el miedo en una clase social media-baja, empobrecida en gran medida por los efectos de la crisis económica y financiera, que ha optado por dar un giro en la elección política.

El ascenso del Movimiento 5 estrellas (representante de las pequeñas empresas, de las corporaciones, de las asociaciones profesionales y de autónomos, de profesionales liberales) junto a la LIGA (representante de una clase trabajadora y de sectores obreros, asustados por los efectos dañinos de la crisis y de la inseguridad social, así como de una derecha latente desde siempre y presente en nuestro país), han permitido la gestación y el posterior éxito de un gobierno que es de facto, de centro derecha.

Todo esto hay que enmarcarlo en un momento de gran dificultad por la situación social, en donde no se aprecian cambios reales positivos, sino solo promesas electorales que no pueden llevarse a cabo sin aplicar grandes recortes en las partidas sociales, como en educación, en sanidad o en investigación científica. Todo esto se ve agravado por la privatización reciente sobre sectores estratégicos y obras de relevancia pública (ver la propuesta de una “renta básica” que se financiaría con maniobras de recortes en servicios y sectores sujetos a inversión pública, con el objetivo de satisfacer a una parte del electorado del gobierno actual).

Nos hallamos ante una campaña electoral del M5S y la Lega, que parece no acabar nunca, con declaraciones y promesas que distraen la atención de la población de las clases obreras, hacia objetivos poco creíbles, que reflejan la imagen del gobierno y el parlamento actuales.

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La división en la clase dirigente europea y la deriva autoritaria en curso

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Turbias señales de ansiedad recorren a la élite política tradicional europea: la coalición de fuerzas populistas de derecha que está estructurando el ex asesor de Donald Trump, Steve Bannon,  con el nombre de The Movement, es cada vez más fuerte y aspira obtener un éxito relevante de cara a las próximas elecciones al Parlamento Europeo. Se trata de una alianza de la ultraderecha continental que se hace fuerte paralelamente a la constitución de grupos de gobiernos ya dirigidos por los ultranacionalistas, como el polaco, el húngaro o el austríaco, para presionar a las instituciones europeas en relación con el tema de la inmigración y el asilo, como el llamado Grupo de Visegrado.

La creciente popularidad de The Movement es tal, que incluso el vicepresidente y ministro del interior italiano Mateo Salvini, de la ultraderechista Liga no ha dudado – pese a sus últimos movimientos públicos hacia una aparente moderación debidos a los problemas de la prima de riesgo italiana tras la crisis de la lira turca – en fotografiarse dando la mano a Bannon y a otros representantes de la citada red, haciendo público su ingreso en la misma. Finalmente, el gobierno italiano ha roto con su imagen de moderación ante la Comisión Europea presentando unos presupuestos expansivos que rompen con el escenario  de austeridad  que se le imponía por parte de la burocracia comunitaria.

Las barreras tradicionales a la normalización política de la ultraderecha en una Europa que, en gran medida, construyó sus sistemas constitucionales en oposición directa a la experiencia del fascismo y la Segunda Guerra Mundial, han sido claramente sobrepasadas por la ola creciente de la nueva ideología “parda” posmoderna, plural en sus expresiones nacionales, y que está jugando a presentarse como la única defensora de las regulaciones estatales frente al caos del mercado neoliberal, y como la expresión política de una clase trabajadora nacional acosada por las deslocalizaciones, la demolición progresiva del Estado del Bienestar en casi toda Europa,  y por las reformas laborales implementadas sobre la base de la flexibilización y la internacionalización de las normas relativas al mercado de trabajo.

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Dime dónde trabajas y te diré cuánto crecerá tu salario

Autor: Alfredo del Rio Casarola

eldiario.es

Siguiendo la clasificación centro-periferia de la UE-20 expuesta en un artículo anterior, este artículo se centra en las diferencias existentes en la productividad y los salarios en ambos grupos de países. La productividad se refiere al valor añadido bruto por hora de trabajo y el salario es la compensación a la población asalariada (incluye el salario bruto y, en su caso, los beneficios sociales que puede proporcionar la empresa como, por ejemplo, las ayudas escolares) también por hora de trabajo.

El análisis de estas variables de forma conjunta se deriva de una serie de aportaciones teóricas, por ejemplo las del recién fallecido Samir Amin, que identificaban una dificultad en los países periféricos para traducir los incrementos de productividad en incrementos salariales. En cambio, los países centrales sí eran capaces de que las mejoras productivas redundaran en progresos en las condiciones de vida de la población trabajadora. La importancia de la comparativa de estos datos se debe a que los salarios son la fuente principal de ingresos del 91% de la población activa de estos países, es decir, de la población asalariada (Fuente: Ameco). Por tanto, más allá de las importantes diferencias salariales en función del sector o del nivel de cualificación, ésta es una cuestión que afecta a la gran mayoría de la población.

Atendiendo a datos de 25 subsectores económicos calculamos un agregado para la periferia europea (Italia, Eslovenia, República Checa, España, Estonia, Portugal, Eslovaquia, Grecia, Polonia y Lituania) y otro para los países centrales (Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Francia, Luxemburgo, Bélgica, Finlandia, Dinamarca y Austria). La productividad de los países periféricos se ha incrementado desde el promedio de 1995-1998 al de 2011-2014 en un 23,19% (esto equivale a un crecimiento de 192 euros) mientras que la de los países centrales en un 22,55% (296 euros). Por su parte, los salarios en la periferia han registrado un aumento del 17,55% (62 euros) y en el centro un 30,72% (188 euros). Por tanto, unas tasas de variación similares, como es el caso expuesto previamente de las tasas de productividad, pueden representar unos valores en euros bastante diferentes. De esta manera se evidencia fácilmente la importancia de atender a los niveles de las variables tomadas en cuenta para el cálculo de las tasas de variación.

Debido a las diferencias expuestas, nos centramos ahora en el crecimiento de ambas variables expresado en euros. Tal y como se puede ver en la Figura, la productividad del conjunto de 25 subsectores de la periferia se incrementa en 192€ y la productividad del centro en 296 euros mientras que los salarios de la periferia crecen en 62 euros y en los países centrales 188 euros. Así, mientras que la población trabajadora de un país central produce, entre ambos períodos mencionados, 296 euros más por hora de trabajo y percibe 188 euros más de salario, la población trabajadora de un país de la periferia europea produce 192 euros más y recibe únicamente 62 euros más.

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Pensar Italia

Autor: Alberto Tena y Giuseppe Quaresima

Cuarto Poder

La discusión abierta en este diario en torno al Gobierno italiano y las acciones que está tomando no es de segundo orden de cara a las próximas elecciones Europeas. A grandes rasgos, la discusión podría resumirse en si es posible ver en el “Decreto Dignidad”, que aprobó en agosto el Parlamento italiano, una medida positiva para la clase trabajadora. Para Illueca, Anguita y Monereo, este decreto marcaría un claro cambio de tendencia respecto a la inercia de las reformas laborales neoliberales en Europa y sería una señal claramente positiva del nuevo Gobierno.

Al contrario, para Urbán y Fernández esto sería impensable porque la política migratoria es la otra cara de la moneda de este decreto. Viendo en conjunto la práctica del Gobierno italiano es imposible pensar que se estuviera legislando a favor de una clase obrera con una grandísima composición de migrantes. Por un lado, por lo tanto, parecería decirse que gobiernos anti-UE, aunque beligerantes con la inmigración, pueden tener impactos positivos para los trabajadores debido a la capacidad de recuperar parte de la soberanía para regular los mercados de trabajo. Por el otro, esa misma soberanía es vista como un engaño en una guerra de élites y habría fijar la vista en las manifestaciones concretas de la lucha de clases para encontrar una salida a estas contradicciones.

Lo que no parecen contemplar ninguno de los dos artículos es que el dato relevante es que no solo es posible combinar reformas fiscales completamente regresivas con mercados laborales más proteccionistas, sino que esto es precisamente el cambio de cromos que ha pactado la Lega y la burguesía del norte de Italia con el M5S. El Trumpismo también está demostrando en EEUU que es perfectamente posible tener el apoyo de las élites económicas y al mismo tiempo atraer las simpatías de un voto obrerista y de sus supuestos intereses.

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Decreto dignidad: ¿Fascismo en Italia? Una respuesta

Autor: Miguel Urban y Brais Fernandez

Cuarto Poder

Hace un par de días, leíamos en este medio un artículo titulado “¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad”. El artículo estaba firmado por tres pesos pesados de la izquierda española: Manuel Monereo, Héctor Illueca y Julio Anguita. El texto hacía una valoración positiva del “decreto dignidad” aprobado por el Gobierno italiano y lo pone como ejemplo de una posible política antineoliberal, descartando que haya fascismo en Italia justamente por la aprobación de este decreto.

Lo primero que sorprende del artículo es que se mueve en unos niveles de concreción y abstracción que no se relacionan entre sí. El texto analiza el “decreto dignidad” como una medida concreta, separada de la política general del Gobierno italiano. Es un método analítico que no compartimos: de lo que se trata es de ser capaz de armar un análisis que relacione y explique una medida concreta dentro del marco general, esto es, dentro del proyecto político y de clase del actual gobierno italiano. Leyendo el artículo es imposible saber quién gobierna en Italia y en qué dirección: da la impresión de que es posible analizar una medida concreta al margen del proyecto de conjunto de la Liga y del M5S. Y, de repente, tras ese análisis del “decreto dignidad” sin relacionarlo con el proyecto del actual Gobierno italiano, aparece de forma brusca la conclusión final: el Gobierno italiano no es un gobierno fascista.

Esa conclusión, así dicha, puede ser correcta. El Gobierno italiano no es todavía (1) un gobierno fascista. Todavía no ha prohibido y ni aniquilado las organizaciones civiles, aunque sostiene una política fuertemente anti-sindical y contra otro tipo de estructuras que mantienen espacios autónomos en la sociedad civil, como los centros sociales o las asociaciones en apoyo a las personas migrantes. Todavía no ha abolido las libertades formales ni reconstruido un nuevo tipo de Estado en el que encuadre al conjunto de la sociedad. Es, por caracterizarlo con precisión, un Gobierno populista autoritario, con una impronta fuerte de la extrema derecha, una base social compuesta en su mayoría por las clases medias depauperadas y, al contrario de lo que propone el artículo, profundamente neoliberal.

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Euro, instituciones y elites

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Existe un generalizado consenso entre los economistas, tanto convencionales como críticos, a la hora de señalar que la creación de la Unión Económica y Monetaria ha sido uno de los factores importantes desencadenantes de la crisis.

El pensamiento convencional, dominante, y una parte de la visión crítica hablan de “insuficiencias, errores, defectos” a la hora de diseñar el marco institucional destinado a gobernar la moneda única. De acuerdo con ese diagnóstico -no entro en los detalles del mismo-, que la crisis habría confirmado ampliamente, el objetivo de los responsables comunitarios debería ser completar y mejorar la gobernanza, objetivo al que los responsables comunitarios han dedicado en los últimos años la mayor parte de sus esfuerzos.

En mi opinión, sin embargo, los problemas del euro no se explican fundamentalmente por la existencia de un supuesto déficit institucional, o por el error de no haber contemplado que la creación de una unión monetaria, para que funcione adecuadamente, necesita acompañarse de una unión política.

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¿Fascismo en italia? Decreto dignidad

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La aprobación del llamado “Decreto Dignidad” por parte del gobierno italiano ha provocado furibundas reacciones en diversos círculos políticos y empresariales. La multinacional alemana Foodora abandona Italia. Lejos de toda prudencia, las principales organizaciones patronales amenazan con despidos masivos. El día de su aprobación en el Senado, los representantes del Partido Demócrata exhibieron carteles en los que podía leerse #ByeBye lavoro (“Adiós trabajo”), lo que motivó que la presidenta de la cámara los llamara al orden. Periodistas a sueldo de las finanzas han emprendido una campaña sin precedentes contra el artífice de la norma, Luigi di Maio, el joven ministro de Trabajo y vicepresidente del país transalpino. Hasta los sindicatos han manifestado su oposición al Decreto, aunque en este caso por motivos muy distintos a los anteriores. Lo cierto es que el Decreto Dignidad ha abierto un intenso debate en la sociedad italiana sobre los parámetros que rigen las relaciones laborales y, más allá, sobre las políticas sociales y económicas aplicadas en Europa desde la aprobación del Tratado de Maastricht.

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Europa, ¿de qué hablamos?

Autor: Fernando Luengo

El País

Una manera de desvirtuar y finalmente desactivar el debate, imprescindible, sobre la Europa que queremos y necesitamos es encerrarlo entre las cuatro paredes que levanta el pensamiento dominante y el establishment, o situarlo alrededor de dilemas, predeterminados también desde el poder.

Frente a la no Europa, representada por los populismos y los extremismos de uno u otro signo, se trataría de reivindicar más Europa, las esencias de un proyecto europeo que la crisis económica habría desdibujado y debilitado, un proyecto que habría permitido avanzar en la construcción europea, superando o esquivando las evidentes divergencias entre los países que lo integraban.

Urge desembarazarse de estas y otras camisas de fuerza. Es necesario liberar el debate europeo, y sus consecuencias políticas de un relato que, en lo fundamental, tan solo defiende el statu quo y los intereses de los poderosos. Ciertamente, Europa se enfrenta a una encrucijada histórica, y precisamente por esa razón el debate debe abordarse con otras miradas, más abiertas y al mismo tiempo más complejas.

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El rescate pírrico de Grecia – Radio Sputnik con la colaboración del ICEA

Autor: ICEA

Nuevo programa de la Radio Sputnik sobre el llamado rescate de Grecia que cuenta con el análisis y la participación del ICEA.

No hay ni la menor duda de que Grecia, cuya deuda sigue situándose en 180% de su PIB, seguirá acumulando préstamos. Y es que, tras “uno de los rescates más duros y más largos de la historia económica moderna”, el cual significó “desastrosas” consecuencias socioeconómicas, Grecia no solamente resultó “mucho más empobrecida”, sino que le privaron de los instrumentos para ser “capaz de generar un proceso de desarrollo”.


Puedes escuchar el audio completo pulsando el siguiente enlace:

https://mundo.sputniknews.com/popup/radio/?audio_id=45839676

Para ver el artículo pulsa el siguiente enlace:

https://mundo.sputniknews.com/radio_que_pasa/201808221081386722-atenas-ayuda-de-ue-economia/

Cuestionar desde la raíz el proyecto europeo

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

El debate europeo, además de ser escaso, está sesgado, condicionado por el relato impuesto desde el poder económico, político, académico y mediático. Este relato insiste, una y otra vez, en que la creación de la Unión Económica y Monetaria (UEM) fue un acierto, una necesidad; pero que el diseño institucional que acompaño ese proceso fue, al mismo tiempo, insuficiente y deficiente. La prueba evidente de ello habría sido el crack financiero y la crisis económica posterior.

Poco o nada se reflexiona sobre los límites y las contradicciones de la construcción europea, que, se nos asegura, seguía, en lo fundamental. el camino correcto, proporcionando más integración económica, más crecimiento y más bienestar. Así pues, el desafío consistiría en corregir las carencias institucionales con que surgió el euro, con más y mejor gobernanza, y recuperar las esencias del “proyecto europeo”.

Este planteamiento omite, en mi opinión, una reflexión sobre los límites y las contradicciones de ese proyecto europeo, cuyo rastro ya se podía seguir mucho antes del estallido de la crisis, en los años de “auge” económico, y también antes del lanzamiento de la moneda única. Son cuatro las rupturas a destacar.

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Presentación: “Europa, desigualdad, poder y economía”

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Presentación  en el curso de verano: “Europa, concentración de riqueza, concentración de poder”

Presentación en power point: Europa, desigualdad, poder y economía”

Europa, desigualdad, poder y economía. Curso de verano julio 2018

Europa: inmigración y asilo, campo de batalla de las élites políticas

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Los cerca de 630 refugiados del Sur global que llegaron al puerto de Valencia en el buque Aquarius, al que el gobierno español permitió desembarcar tras la negativa al del Ministro del Interior neofascista italiano Mateo Salvini, junto a los otros 60 rescatados por la flotilla de la ONG Proactiva Open Arms que  acaban de ser acogidos en el puerto de Barcelona, ponen sobre el tapete las limitaciones y tensiones que se esconden tras la superficie de las políticas de la Unión Europea. Estas medidas asumen a la inmigración y al derecho al asilo como válvulas de escape a sus propias contradicciones internas y como un campo de batalla entre la burocracia de Bruselas  y las nuevas élites del populismo de derechas, cada vez más poderosas, euroescépticas y xenófobas .

La hegemonía de los partidos del populismo de derechas en numerosas países del Este, pertenecientes a la UE, como Hungría o Polonia, ha permitido la emergencia del llamado “Grupo de Visegrado” un conglomerado del países que está funcionando como un lobby antiinmigración, desde el que se achaca de todos los crecientes males de la sociedad europea a la oleada de refugiados de Oriente Medio y Norte de África recibidos en los últimos años de guerra en Siria e inestabilidad en el Magreb. Países como Hungría, donde el número de inmigrantes no supera el 5,14 % de la población (datos de la ONU para 2017), dirigida por el ultranacionalista Viktor Orbán,  han visto cómo sus políticas xenófobas  cuentan cada vez con más apoyos europeos. Hungría ha adoptado una normativa en el Día Internacional de los Refugiados que castiga la ayuda a los inmigrantes irregulares dentro de una franja de ocho kilómetros desde la frontera, aunque sea sin ánimo de lucro. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, indicó que la nueva legislación “se dirige a parar y castigar a todos aquellos que organizan la inmigración ilegal y que quieren llenar Europa con inmigrantes”.

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Un presupuesto europeo para Otra Europa

Autor: Daniel Albarracin y Fernando Luengo

Público.es

Desde la creación de las Comunidades Europeas, el presupuesto gestionado desde Bruselas ha representado una pequeña parte del Producto Interior bruto (PIB) comunitario, alrededor del 1% de esa magnitud. Las brechas heredadas de un proceso de integración europea y de una unión monetaria atravesados de importantes asimetrías y una gestión de la crisis que las ha acentuado requería, entre otras cosas, un diseño presupuestario más ambicioso. Pero los responsables comunitarios han permanecido instalados –o, mejor dicho, atrincherados-, en la lógica austeritaria, que exigen a los estados del sur y se autoimponen (no así a los grandes bancos y las grandes fortunas). La reciente aprobación del presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027, aunque supone un ligero aumento en la dotación de recursos, que alcanzará el 1,11 de la Renta Nacional Bruta de la UE, se mantiene en la lógica del papel subordinado y periférico de la política presupuestaria en el entramado institucional comunitario.

Además, el nuevo presupuesto, pero, sobre todo, el nuevo Marco Financiero Plurianual que ya se está perfilando, se orientan drásticamente, con el pretexto del Brexit, hacia un recorte sustancial en la política agraria común (que necesita una reforma importante, pero no un recorte) y la política de cohesión social, a favor de políticas favorables a la militarización de la UE, la securitización interna de la UE y el control de fronteras exteriores. Una política para una Europa fortaleza que, también, con su política de inversión exterior, convertirá a los países colindantes en auténticos fosos, o guardianas de fronteras, para establecer una barrera a la llegada de personas refugiadas e inmigrantes.

La ciudadanía europea y la construcción de Otra Europa precisan de una visión muy distinta de la representada por las élites. Esta visión nueva, tiene que reivindicar, frente al mercado, el papel de lo público, revestido de legitimidad democrática, como elemento vertebrador de las políticas redistributivas, que no sirva a los intereses privados, sino a los de la mayoría social.

Con estos mimbres, en nuestra opinión, la dotación del presupuesto comunitario debería tener como uno de sus objetivos prioritarios contribuir a la corrección de las disparidades productivas que atraviesan la construcción europea, en una lógica cooperativa y complementaria, de convergencia real.

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La concentración del poder y de la riqueza en Europa

Autor: Miguel Urban y Fernando Luengo

infolibre.es

El mensaje –monocorde, persistente– ofrecido por un buen número de economistas, políticos, periodistas y toda suerte de tertulianos es que estamos saliendo de la Gran Crisis. Un diagnóstico de trazo grueso que ignora, entre otras cosas, que desde el estallido del crack financiero la concentración del ingreso y de la riqueza ha aumentado y que la supuesta recuperación económica, reflejada en el crecimiento del Producto Interior Bruto de los últimos años, lejos de corregir, ha intensificado este proceso concentrador.

Aunque ahora se presta más atención a este fenómeno, la información estadística es a todas luces insuficiente y deficiente. Por un lado, los datos recogidos se basan en declaraciones fiscales, por lo que no se contabilizan las bolsas de fraude tributario, especialmente importantes entre las grandes empresas y fortunas; ni, por supuesto, el dinero y los patrimonios que son objeto de ingeniería contable, que se mueve en mercados opacos o en paraísos fiscales. Según cálculos del economista Gabriel Zucman, en los paraísos fiscales se esconde el 10% de la riqueza mundial y mas de la mitad del comercio mundial pasa por ellos.

Entre 2010 y 2016, el índice de Gini del ingreso –utilizado habitualmente para medir la desigualdad, pudiendo alcanzar valores comprendidos entre 0, equidad total, y 100, inequidad extrema– ha aumentado dentro de la Unión Europea (UE), tanto en el “centro” (Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Alemania, Holanda, Austria, Finlandia y Suecia) como en la “periferia” (Grecia, España, Portugal e Italia); en el primer caso, en 0,95 puntos porcentuales, arrojando un valor promedio de 27, mientras que en el segundo el avance ha sido de 1 punto, registrando una media de 33,7. Si el mismo índice se calcula para la riqueza (Credit Suisse, Global Wealth databook 2107) donde se contabilizan las propiedades y las carteras financieras, la inequidad aumenta considerablemente: el promedio de la UE en 2017 es 71,4; en Alemania, 78,9; en España, 68; en Portugal, 71,3; en Grecia, 67; y en Italia, 68,7.

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