Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La agroecología no es un (viejo e insostenible) Nuevo Plan Verde

Autor: Angel Calle Collado

El Salto

Tenemos un problema, en Extremadura y en Houston: compartimos un planeta que cuestiona nuestras formas de consumo y de relación con la naturaleza. Nuestros sistemas económicos, al estar presididos por un capitalismo global y crecientemente financiarizado, no consiguen ofrecer soluciones dignas para la gran mayoría del mundo. Digo “sistemas” en plural porque también nos reproducimos afortunadamente al margen de lo que dispone el caballero Don Dinero. Hablo aquí de trabajos no remunerados, apoyos que nos damos al margen de los mercados monetarizados, prácticas que invitan a autogestionar nuestra salud o nuestra alimentación, el cuidado comunitario de nuestras aguas y nuestros ecosistemas.

El problema, fundamentalmente, consiste en resistirse a colocar factores vitales de nuestra reproducción en el centro de los sistemas económicos. Un problema con dos grandes caras. La primera, la inviabilidad económica de transiciones propuestas desde las instituciones públicas y que tienen más de márketing “verde” que de cambios reales del Titanic consumista. La segunda cara se enmarca en un gran bloque socioambiental. Lo encabeza la creciente pérdida de fertilidad global para la producción futura de alimentos. Y junto a dicha pérdida, crecerán las desigualdades sociales que se disparan dramáticamente en esta transición suicida gobernada por los grandes mercados internacionales. Piénsese en la llamada “pobreza energética” o la “malnutrición” de los sectores empobrecidos de la población: son los mercados monetarios los que regulan este forzoso y forzado decrecimiento.

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Límites materiales a la transición energética: ¿Pueden los minerales críticos impedir la descarbonización del modelo productivo?(I)

Autor: Daniel Carralero

La Paradoja de Kaldor

Quizá no hayamos visto la película, pero todos conocemos la historia: una corporación sin escrúpulos quiere arrasar un paraje virgen y paradisíaco y sólo un puñado de nativos –a menudo dirigidos por un discutible y mesiánico renegado de la civilización– se enfrenta a su plan. Se trata de un verdadero lugar común narrativo de nuestra cultura, un trope, en inglés. Es, por ejemplo, el argumento de Avatar, de James Cameron, cuyo gran éxito en taquilla probablemente tuvo mucho que ver con su capacidad para introducir elementos narrativos rápidamente identificables que permitían al espectador acceder con rapidez a un universo comprensible y familiar en el que desarrollar la trama.

A la hora de representar la civilización industrial en la ficción, nuestra cultura popular suele utilizar este tipo de lugares comunes que se apoyan en nuestra manera colectiva de entender su funcionamiento, y Avatar presenta uno de ellos con bastante claridad: el motivo por el que la corporación quiere arrasar las selvas de Pandora es para construir minas con las que extraer unobtanio1, un mineral ficticio cuya utilidad nunca se describe con demasiado detalle, pero que parece crítico para la infraestructura energética y de transporte de la civilización humana, que en la película se encuentra en peligro de perecer por el colapso ecológico de la Tierra. Este argumento se basa en la idea de que la tecnología y la civilización industrial dependen críticamente de una materia prima fundamental en torno a la cual giran la mayoría de los conflictos económicos y políticos. Que entendamos colectivamente así la civilización es perfectamente razonable ya que desde hace aproximadamente un siglo utilizamos masivamente una sustancia casi milagrosa llamada petróleo sobre la que se han construido no ya nuestra infraestructura energética y de transporte, sino prácticamente todo nuestro modelo civilizatorio, y que ciertamente ha estado presente en muchos de los conflictos políticos y militares de las últimas cinco décadas.

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Anular la deuda pública mantenida por el BCE para que nuestro destino vuelva a estar en nuestras manos

Autor: Thomas Piketty, Cristina Narbona, Nacho Álvarez Peralta y Steve Keen

El País

El debate sobre la anulación de las deudas en manos del BCE se ha desarrollado en Francia, pero también en Italia, Luxemburgo y Bélgica, en los pasillos de las instituciones europeas, entre los representantes del propio BCE y los distintos ministerios de finanzas de la zona euro.

Este debate es positivo y útil. Por primera vez desde hace mucho tiempo, las cuestiones monetarias se plantean como discusión pública. El dinero deja de ser por un momento este tema, sustraído a la deliberación colectiva y confiado a un banco central independiente de los poderes políticos aunque dependiente de los mercados financieros. Los ciudadanos están descubriendo, algunos de ellos con consternación, que casi el 25% de la deuda pública europea está ahora en manos de su banco central.

Nos debemos el 25% de nuestra deuda a nosotros mismos. Si devolvemos este dinero, tendremos que encontrarlo en algún lado, ya sea volviendo a pedir prestado para refinanciar la deuda en lugar de pedir prestado para invertir, ya sea subiendo los impuestos o recortando el gasto.

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Educar con perspectiva ecosocial en las aulas de ESO

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

¿Cómo es posible que en clase de Ciencias Naturales se aborden los problemas ambientales, incluyendo el cambio climático, y que en la de Sociales se estudie la ciudad exaltando el uso del coche o el avión sin relacionarlo con la emergencia climática? Este es un ejemplo de la desconexión entre los contenidos que se establecen en el currículo escolar, en un momento en el que el alumnado tiene mucho que decir ante la crisis multidimensional que estamos viviendo.

En FUHEM creemos en una formación integral con la que el alumnado aprenda a interpretar la realidad de forma crítica y esté mejor preparado para afrontar los problemas del presente y del futuro que va a vivir. Conscientes de que el alumnado concede más importancia a los contenidos de las  asignaturas “formales”, que a los procesos de aprendizaje que adquiere en actividades escolares “informales” (charlas, celebración de efemérides, exposiciones…), FUHEM revisó todo el currículo oficial para dotarlo de perspectiva ecosocial. En la publicación “Educar para la transformación ecosocial” se plasma ese trabajo que propone incorporar aspectos ecosociales al currículo oficial en sus cuatro planos: objetivos, contenidos, metodología y evaluación. Esta propuesta curricular también resulta compatible con lo que plantea la ley educativa recientemente aprobada, LOMLOE, ya que apuesta por una “educación para la transición ecológica con criterios de justicia social como contribución a la sostenibilidad ambiental, social y económica”.

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HACIA UNA ECONOMÍA MÁS JUSTA: Manual de corrientes económicas heterodoxas (2ª edición)

Autor: ECONOMISTAS SIN FRONTERAS, Coral Martinez Erades, Laura de la Villa, Fernando García-Quero, Ivan H. Ayala, Luis Cardenas, Alba Delgado, Amaia Pérez Orozco, Desiderio Cansino Pozo, Marcos de Castro, Ricardo Molero Simarro y Astrid Agenjo Calderón

Para ver y/o descargar el manual, had click aquí

Coordinación: Astrid Agenjo, Ricardo Molero, Alba Bullejos y Coral Martínez

La actual crisis de la Covid-19 evidencia aún más la necesidad de transformar profundamente un modelo económico que pone en constante peligro la vida. Como parte de esta transformación, es necesario ampliar la mirada y el campo de la disciplina económica para aprender sobre otras propuestas, más allá del enfoque neoclásico dominante, también válidas, rigurosas, fundamentadas y, además, subversivamente creativas.

Por ello, en Economistas sin Fronteras hemos lanzado la segunda edición del manual de corrientes heterodoxas que publicamos en 2017, con un prólogo a cargo de Astrid Agenjo Calderón y Ricardo Molero Simarro.

El manual pretende hacer una modesta, pero esperamos que útil contribución, dando a conocer de una manera comprensible las principales ideas y propuestas de seis corrientes económicas heterodoxas: la economía ecológica, la economía feminista, la economía institucional, la economía marxista, la economía postkeynesiana y la economía del desarrollo.

Se trata de una primera aproximación que consideramos puede resultar de utilidad tanto para el profesorado de Economía, como para quienes se acercan por primera vez a las escuelas heterodoxas, y esperamos que con ello podamos contribuir también hacia un proyecto de justicia social, calidad educativa y ensanchamiento democrático.

Puedes ver y/o descargar el manual aquí.

A continuación reproducimos el índice del manual.

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Covid-19: la salida agroecológica

Autor: Angel Calle Collado y Isabel Alvarez

Isabel Álvarez y Ángel Calle, de Comunaria.net, nos avanzan líneas posibles de salida cooperativa y ecológica frente al negocio de la comida, con la mirada puesta en la crisis del covid-19 y sus consecuencias. Fotos de stock gratuitas de agrio, amarillo, chucherías, chuches

Publicado el 26 de mayo de 2020 en El Salto Diario

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Coronavirus La pandemia es pensar que no somos territorios

Autor: Angel Calle Collado

Artículo publicado en El Salto Diario el 10 de abril de 2020

Madera, Tronco De Árbol, Árbol, Brown

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Un brevísimo recorrido de la idea de “territorio” (ecosistemas, comarcas, cuencas hidrográficas) y la agricultura desde la II Guerra mundial a la actualidad, en relación a conceptos como “progreso” y “desarrollismo”. Por lo pronto la agricultura y la ganadería son consideradas “economía esencial” y no así, por ejemplo, la fabricación de microondas. Igual estamos incorporando miradas desde la ecología política. Falta hace. Seguir leyendo…

Economía y medio ambiente: externalidades y fallos del mercado

Autor: Federico Aguilera Kilnk

Artículo publicado en Rebelión el 1 de abril de 2020


Me sorprende que personas tan diferentes en sus perspectivas como Stern y Chomsky “coincidan” en sus diagnósticos al referirse a determinados problemas.

Así, Nicholas Stern en su Informe de 2006 sobre el cambio climático considera que el cambio climático es el principal fallo del mercado “Las emisiones son claramente una externalidad y, por ello, un fallo del mercado (…) Las emisiones de gases de efecto invernadero son el mayor fallo del mercado que el mundo haya visto”. https://www.politicaexterior.com/articulos/libros-4/la-economia-del-cambio-climatico-el-informe-stern/

Por su parte, Chomsky comparte el mismo concepto y diagnóstico para referirse al problema creado por el coronavirus. “…la pandemia es otro caso de la falla masiva del mercado, como el calentamiento global”. https://rebelion.org/la-pandemia-es-otro-caso-de-la-falla-masiva-del-mercado-como-el-calentamiento-global/

Molino, Viento, Moler, Turista Seguir leyendo…

Coches, caballos y transición justa

Autor: Daniel Carralero

Artículo publicado en ‘Contexto y Acción‘ por Daniel Carralero (La Paradoja de Kaldor)

“Reducir el peso y la potencia de los automóviles supondría un importante ahorro de combustible y un notable descenso de las emisiones de CO2.”


En la década que comienza, tendremos que afrontar colectivamente, como sociedad industrial transnacional, una transición de modelo productivo muy profunda si queremos mantenernos dentro del límite de 1.5-2°C de calentamiento global medio sobre niveles preindustriales que el consenso científico ha establecido como límite de seguridad para evitar los peores efectos del cambio climático. Cuando tratamos de imaginar esta transición, inevitablemente vienen a la mente campos llenos de aerogeneradores y ciudades cubiertas de paneles solares proporcionando, libre de dióxido de carbono, la energía que necesita nuestra civilización hipertecnológica.

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Tras el fracaso de la COP25: política y economía (Cuaderno de augurios: 5)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

La cumbre del clima celebrada en Madrid ha colmado las expectativas de los más realistas: ha acabado en fracaso, una muestra más de que ante una catástrofe anunciada predominan la inercia y la parálisis frente a la acción. En este sentido poco hay que discutir. Más cuestionable es, como han hecho bastantes comentaristas, considerar la falta de voluntad de los gobiernos como casi la única causa del fracaso. Se trata de una forma de entender la realidad, bastante habitual en los últimos tiempos, que presenta a los gobiernos y a los políticos como perversos y malvados y a la ciudadanía (o la sociedad civil) como un colectivo particularmente bondadoso y bienintencionado. Además de ser falso, ello conduce a errores estratégicos de bulto. Si el movimiento ecologista quiere tener éxito (algo por otra parte totalmente necesario para la supervivencia de la civilización humana), necesita huir de este tipo de interpretaciones y abordar en serio los problemas estructurales que subyacen a los continuos fracasos de los foros del clima (y de la mayoría de los que abordan alguna cuestión ecológica).

La mayoría de los gobiernos no son entes puramente autónomos. Están condicionados, cuando menos, por dos tipos de relaciones clave: por una parte, los intereses económicos dominantes, con los que a menudo mantienen relaciones estrechas, y, por otra, las opiniones del electorado, y en ambos terrenos hay problemas evidentes.

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Convocatoria XVII Jornadas de Economía Crítica (JEC)- Santiago de Compostela 2020

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

XVII Jornadas de Economía Crítica:

Emergencias, transiciones y desigualdades socioeconómicas

Santiago de Compostela – 3 y 4 de septiembre de 2020

Las Jornadas de Economía Crítica son un espacio de encuentro abierto que se viene organizando desde hace tres décadas. En esta ocasión, tendrá lugar los días 3 y 4 de septiembre de 2020 en la Universidade de Santiago de Compostela (España), organizadas por la Asociación de Economía Crítica y la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la citada Universidad.

En los últimos años, nos enfrentamos a múltiples retos que nos indican una situación altamente crítica para el futuro inmediato de la humanidad. Hacer frente a estos retos exige el diagnóstico de todas las emergencias que deben ser atendidas, además de la formulación de posibles caminos para transitar hacia un mundo en que dichos retos puedan ser superados y que, por otra parte, permitan reducir las desigualdades existentes a diferentes niveles. Por ello, las JEC constarán esta vez de tres plenarios y de las tradicionales sesiones de discusión donde se presentarán las comunicaciones, así como de espacios de diálogo de la economía con otras disciplinas, con el activismo y sobre el papel de la economía crítica en la educación (áreas transversales).

Entretanto, os animamos a enviar comunicaciones sobre los temas que tradicionalmente han sido objeto de atención en las JEC: enfoques teóricos de economía crítica, aspectos de la economía mundial, el mundo del trabajo, relaciones entre la economía y la naturaleza, economía feminista, sobre Estado de bienestar y protección social, políticas económicas, etc. En todo caso, serán bienvenidas todas las comunicaciones que analicen asuntos económicos de interés desde una perspectiva crítica. Asimismo, os animamos a realizar propuestas para las mencionadas áreas transversales.

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¿Hacia un nuevo Estado del bienestar dinamizador e inversor?: el nuevo riesgo social del cambio climático

Autor: Carlos Ochando

La Paradoja de Kaldor

Las propuestas de reforma del Estado del bienestar son casi tan antiguas como la existencia del propio Estado del bienestar. Casi desde su nacimiento, se viene hablando de la necesidad de aplicar reformas. Los argumentos son muy variados: la necesidad de sostenibilidad, la justicia y la equidad, el daño al crecimiento económico y la eficiencia, la adaptación a las nuevas necesidades y riesgos sociales, la falta de legitimidad y un largo etcétera que han servido para que el Estado del bienestar estuviera en el punto de mira de sus críticos. Este argumentario crítico ha alimentado reformas -más o menos profundas- del Estado del bienestar tal y como se empezó a construir después de la II Guerra Mundial.

Ahora bien, si bien el Estado del bienestar no se ha desmantelado -como proponía, desde finales de los años setenta, el pensamiento neoliberal y la Economía de la Oferta-, ni ha llegado a una crisis fiscal irresoluble como vaticinaban los autores marxistas, sí que, en los últimos años, está sufriendo una permanente reestructuración.

A las tradicionales argumentaciones teóricas, se suman los efectos de una larga crisis económica que comenzó en 2007-2008 y cuyas secuelas alcanzan hasta la actualidad. Este fenómeno no es novedoso. El debate sobre la necesidad de reformar el Estado del bienestar se acentúa en los periodos de crisis económica. Muchos analistas y expertos (tanto del mundo académico, político y mediático), cuando se produce una merma considerable de los recursos públicos disponibles -resultado de la propia crisis económica- cuestionan la viabilidad financiera, económica y política de los regímenes de protección social. Lo suelen hacer a partir de proyecciones demográficas y económicas con una alta probabilidad de error, ya que las variables utilizadas, sobre todo económicas, son altamente impredecibles y sujetas a una elevada incertidumbre.  La argumentación más extendida es que la crisis económica y la pirámide demográfica someten a cualquier Estado del bienestar a una presión financiera en forma de “tijera” (los ingresos públicos disminuyen mientras que los gastos públicos crecen). El resultado, desde esta perspectiva meramente contable, es la inviabilidad económica futura de los sistemas públicos sanitarios y de pensiones, pilares centrales del Estado del bienestar. Y es cierto que una crisis económica duradera y persistente, sí que puede reducir los recursos fiscales y sí que puede mermar a medio y largo plazo las bases de financiación de los gastos públicos sociales (al margen del cambio de las prioridades y preferencias políticas que puede ocasionar), pero este argumento nos parece extremadamente simple.

¿La supervivencia en el tiempo del Estado del bienestar significa que no son necesarias reformas? Evidentemente, la respuesta debería ser negativa. Como realidad institucional que es, requiere de cambios y reformas que lo adapten a las nuevas realidades sociales. Hacen falta reformas, pero no las que se han llevado a cabo que, únicamente, persiguen la moderación o reducción del gasto público social. La última crisis económica ha alimentado unas propuestas de reforma del Estado del bienestar cuyos objetivos finales han sido la reducción del gasto público, la deslegitimación de las políticas redistributivas, el recorte de los derechos sociales de ciudadanía, la reducción de la intensidad protectora y la disminución de la cobertura de las prestaciones sociales.

¿Y por qué creemos que hacen falta reformas? Primero porque el Estado del bienestar siempre ha sido una realidad institucional dinámica y cambiante. Y segundo, porque, en el momento actual, las transformaciones económicas y sociales se desarrollan a una velocidad de vértigo. En ese sentido, creemos que hay que adoptar reformas institucionales creativas e innovadoras que afronten los nuevos retos y desafíos de las nuevas realidades sociales y económicas. Estas recetas no pueden ser las que sirvieron en el pasado porque la realidad económica, política y social ha cambiado. Creemos que hay que hacer un esfuerzo de innovación social creativa que nos permita adaptar institucionalmente el Estado del bienestar a esta nueva realidad del siglo XXI. Pero esa revisión no debe pasar por su disminución, sino por todo lo contrario: por su universalización y profundización con fórmulas innovadoras, creativas y eficientes.

¿En qué puede estar basada esta nueva arquitectura del Estado del bienestar en el siglo XXI? Las nuevas acciones estratégicas del Estado del bienestar están justificadas por la aparición de los llamados “nuevos riesgos” y por una cierta incapacidad de la vieja arquitectura del Estado del bienestar tradicional en dar una respuesta eficaz e innovadora a los mismos. En este contexto de permanente reconfiguración del Estado del bienestar, algunos autores y analistas han repensado las líneas estratégicas de este “nuevo Estado del bienestar”. Su estructura institucional ha recibido diferentes denominaciones: “Estado de inversión social”, “Estado social activo”, “Estado social inversor”, “Tercera Vía” o, a veces y de manera simplificada, “Sociedad del bienestar”. Otros autores hablan de “Estado Dinamizador” con un nuevo “pilar de emancipación” (Mulas-Granados, C., 2010 : 60). En él se incluirían las respuestas a estas nuevas situaciones de vulnerabilidad y riesgos que el nuevo Estado del bienestar debería atender: familias monoparentales, la emancipación de los jóvenes, los problemas de integración laboral en la madurez (55 a 64 años), los parados de larga duración y en riesgo de exclusión, etc. En esta misma línea Aigenger y Leoni (2010 : 82) señalan tres piedras angulares de una estrategia de éxito: 1) flexibilidad gestionada y equilibrada; 2) prudencia fiscal más calidad del presupuesto y 3) inversión a futuro (investigación, educación, formación continua, tecnologías en TIC, biotecnología, etc.).

Este enfoque teórico conecta con la literatura económica y sociológica sobre la “pre-distribución” y de “la inversión social”.  Desde este marco teórico se defiende la necesidad de repensar la función social del Estado, rediseñándolo hacia un Estado del bienestar “preventivo”, “proactivo” que enfatice en la inversión en el capital humano y que haga frente a los “nuevos riesgos sociales” por medio de una mayor inversión social  (Zalakain y Barragué, 2017).

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Próximas actividades públicas del Área Ecosocial: 21 y 27 de noviembre // Extractivismo y España vaciada

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

El área Ecosocial de FUHEM dos nuevos actos:

Debate sobre Extractivismo, megaproyectos y violencia
Jueves, 21 de noviembre a las 18.30 horas en Espacio Abierto FUHEM (Avda. de Portugal, nº 79 (posterior) de Madrid).

Intervendrán las activistas: Mariana Solórzano, indígena zapoteca, del Foro Permanente de Naciones Unidas para Cuestiones Indígenas y Josefa Sánchez, indígena zoque, investigadora de la UNAM.
Junto a ellas, habrá una fila cero formada por Jorge Riechmann, profesor de Filosofía Moral de la UAM; Alberto Matarán, profesor de Urbanística y Ordenación del Territorio, de la Universidad de Granada; y Adrián Almazán, Doctor en Filosofía y miembro del Grupo de Reflexión Autónomo La Torna.
Modera el debate Nuria del Viso, investigadora del Área Ecosocial de FUHEM.

Charla coloquio: España vaciada: claves para la transición
Miércoles, 27 de noviembre a las 18.30 horas en la librería Los pequeños seres, Ribera de Curtidores 37, Madrid.

Con motivo de la publicación del número 147 de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, titulado Periferias. Nuevas geografías del malestar.
Intervendrán: Luis del Romero, profesor del departamento de Geografía de la Universidad de Valencia; Elisa Oteros, Investigadora en la cátedra de Agroecología y sistemas alimentarios de la Universidad de Vic; y José Luis Vivero Pol, especialista en Seguridad alimentaria en el Programa Mundial de Alimentos.
Modera la charla Monica Di Donato, investigadora del Área Ecosocial de FUHEM.

Sobre estos actos te ofrecemos más información en nuestra web y en nuestros canales de redes sociales en Twitter y Facebook, donde hemos creado sendos eventos desde los que puedes confirmar tu asistencia (aunque no es necesario), e invitar a tus contactos.

Jornadas #OtraEconomíaEstáEnMarcha 2019 (con becas para alumnado de fuera de Madrid) ¡Inscríbete y difunde!

Autor: ECONOMISTAS SIN FRONTERAS y Ricardo Molero Simarro

Economistas Sin Fronteras

El 16 de noviembre 2019, Economistas sin Fronteras junto a la UNED de Tudela,  organiza la sexta edición de las jornadas Otra Economía Está en Marcha, un espacio de encuentro, diálogo y debate entre personas que desde un enfoque crítico, apuestan por poner la economía al servicio de la sociedad y del planeta.

Este año la temática girará en torno a las formas alternativas de medir el desarrollo. Para ello contaremos con la presencia de José Manuel Naredo, economista y militante ecologista, que será quien abra las jornadas en la conferencia inaugural La taxonomía del Lucro.

Seguidamente tendrá lugar la presentación del Indice de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (ICPDS) 2019, una herramienta que mide, evalúa y compara el compromiso de los países con un desarrollo humano sostenible, justo y equitativo y que tiene como objetivo el ofrecer una alternativa a la hegemónica y limitada visión de los indicadores que habitualmente se usan para medir el progreso, especialmente el Producto Interior Bruto (PIB).

Contaremos también con 3 interesantes talleres "Más allá del PIB. Propuestas y experiencias sobre formas alternativas de medir".

INSCRÍBETE AQUÍ,

y si eres ESTUDIANTE UNIVERSITARI@ inscríbete AQUÍ.

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Economía ecológica y crítica de la economía política ante un capitalismo tanático

Autor: Daniel Albarracin

Viento Sur

Las razones para profundizar en un proyecto ecosocialista, internacionalista, solidario y feminista, radicalmente democrático, se afianzan. Tanto más cuanto una crisis civilizatoria se abre paso, fracturando gravemente las bases para una vida digna de ser vivida.

Posiblemente, el primer síntoma, ya en sí devastador para las condiciones de habitabilidad en gran parte del planeta, es la aceleración del caos climático. No corresponde hablar de cambio climático, como si fuera un hecho accidental o lineal, sino de fenómenos muy avanzados de disrupción en nuestra biosfera, causados por modos de producción crecentistas y fosilistas. Lo que está en discusión refiere a la velocidad de evolución, y las políticas y medidas que puedan mitigar su alcance. Quizá también cómo podemos contribuir a revertir o estabilizar algunos procesos, y adaptar nuestras sociedades a un clima inestable, adverso y complejo, que puede adoptar umbrales y tendencias climáticas muy diferentes a las conocidas por la humanidad. La expansión del sistema superindustrial fosilista, cuya depredación se intensifica bajo la lógica de la acumulación capitalista y la mercantilización de lo existente, se constata como causa motora de la radical alteración de las condiciones climáticas. Nos encontramos con un efecto invernadero comparable al existente en el Plioceno, fruto de la emisión masiva de gases 1/, con una biosfera degradada y contaminada con efectos de muy largo plazo, comprometiendo las formas de vida complejas.

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Lecciones del pasado sobre la lucha contra el calentamiento global

Autor: Juan Ruiz

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

“Lo que estamos haciendo ahora al mundo…. con la adición de gases de efecto invernadero al aire a un ritmo sin precedentes… es nuevo en la vida de la Tierra. Es la humanidad y sus actividades las que están cambiando el medio ambiente de nuestro planeta de manera dañina y peligrosa.” “Todos sabemos que las actividades humanas están cambiando la atmósfera de manera inesperada y sin precedentes.” Ninguna de las citas pertenece al discurso de Greta Thunberg en la ONU. La primera data de 1989 y también fue pronunciada en un discurso en la Asamblea de Naciones Unidas, pero por Margaret Thatcher. La segunda es de Bush padre en 1990. Ambos líderes de la contrarrevolución conservadora fueron abiertamente conscientes de que el cambio climático podría llegar a ser uno de los grandes retos del planeta, y con ambas citas comienza el libro de Jeffrey Bennett A Global Warming Primer, donde explica de forma cercana cuestiones que hasta ahora han estado lejos de los programas académicos universitarios de las disciplinas enmarcadas en las Ciencias Sociales.

Podemos aceptar que las cuantificaciones que ofrecen los estudios sobre el cambio climático son imperfectas, pero no podemos ignorarlas. Más cuando todas apuntan en la misma dirección. Existe el consenso de que una economía compatible con un escenario de menos de 2°C necesita una reorientación rápida y masiva de las inversiones y que lo que hagamos en las dos próximas décadas determinará el grado de deterioro del planeta que heredarán las generaciones futuras. También existe consenso de que los desastres naturales afectarán a los que están en una situación geográfica más vulnerable y a quienes tienen menos recursos. En el caso de la Unión Europea la asimetría geográfica de los impactos hace que los Estados del sur sean los que se encuentren en una mayor situación de riesgo y por tanto quienes deberán experimentar un proceso más profundo de adaptación, pero el hecho de que los países más pobres sean los que están a mayor temperatura, más expuestos, menos preparados y con menos recursos hace que la situación sea todavía peor fuera de nuestras fronteras.

Según el Grupo Intergubernamental de expertos en cambio climático, habría que duplicar las inversiones anuales en energía renovable, multiplicar por cinco las inversiones en eficiencia energética y desinvertir anualmente unos 500.000 millones de dólares en fuentes de energía fósil durante próximos 20 años. Pero no se trata sólo de hacer inversiones. Antes hay que aceptar que el modo de vida occidental hace tiempo que no es compatible con un desarrollo sano del planeta. La estimación de los costes asociados al emprendimiento de acciones de adaptación es inferior a las pérdidas económicas esperadas por la reparación de los daños causados por el calentamiento global. La UE se arriesga a perder a final de siglo el equivalente al 1,9% de su Producto Interior Bruto. La zona  sur sufriría el mayor impacto, con pérdidas anuales de alrededor del 4% del PIB, si se llega al escenario de tres grados. Recientemente Alemania ha lanzado un programa de inversiones poco ambicioso y que dista de ser suficiente para resolver el problema de fondo. Mientras que los países periféricos, los más vulnerables dentro de la Unión, estaríamos condenados por la ortodoxia económica, que asume que no existe margen fiscal ni en un contexto de tipos de interés negativos.

El World Energy Outlook (WEO) de 2018 estima que es posible lograr un nivel similar de PIB en 2040 bajo 3 tipos escenarios distintos de crecimiento. En el gráfico se representan los 3 escenarios donde cada burbuja representa la cantidad de PIB con 3 niveles distintos de emisiones que son consecuencia de cambios en la demanda energética, resultado de un sistema más eficiente.

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Green New Deal: ¿keynesianismo “verde” o ruptura con el capitalismo?

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Ya nadie niega la existencia de una fuerte contradicción entre el despliegue histórico real de la economía capitalista y el equilibrio del medio natural que sirve de soporte para la vida en nuestro planeta. Resulta imposible negar que el desarrollo del proceso de industrialización y mercantilización de las relaciones sociales, en el marco capitalista, llevado a cabo en los últimos siglos está empujando a una crisis ecológica que, en conjunción con otra serie de procesos paralelos e interdependientes —la creciente inestabilidad financiera y económica, la devastación cultural y social generada por el neoliberalismo, la tendencial ruptura del escenario geoestratégico que constituía el armazón de las relaciones entre el centro y la periferia del sistema, etc.— ha hecho emerger una serie de derivas caóticas que marcan el inicio de una crisis civilizacional, que pone en cuestión nuestra forma de vivir, producir y relacionarnos, entre nosotros y con el ecosistema del que formamos parte.

No podía ser de otra manera. El sistema capitalista es un sistema de clases, basado en el funcionamiento del supuesto “libre juego” de la competencia económica entre actores que tienen la posibilidad de explotar la fuerza de trabajo ajena, partiendo de la garantía de la propiedad privada de los medios de producción.

La competencia implica algo innegable: hay ganadores y perdedores. Y ser un perdedor en la sociedad del capital es algo realmente serio. La pobreza, la explotación, el sufrimiento, esperan al perdedor, despojado de los medios de producción y, muchas veces, incluso de los recursos imprescindibles para solventar sus necesidades básicas. Así que hay que procurar ganar. Seguir leyendo…

Reorientar la brújula

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El País

Ha llegado el momento de pasar de la efervescencia electoral al debate de fondo. ¿Qué grandes transformaciones económicas debemos impulsar en esta nueva legislatura?

Tano Santos y Jesús Fernández-Villaverde empujaban recientemente este debate. Algunos diagnósticos son compartidos: el nulo crecimiento de la productividad dificulta la convergencia con nuestros socios europeos, la complejidad tecnológica de nuestras exportaciones es limitada y nuestro sistema financiero está preocupantemente concentrado y poco capitalizado. Sin embargo, entre los desafíos que señalan nuestros colegas hay omisiones relevantes y debates pendientes.

En primer lugar, los economistas no podemos seguir olvidando por más tiempo la actual emergencia climática. Debemos situar en el centro de la agenda la descarbonización de nuestra economía, impulsando un programa de inversiones en energías renovables, rehabilitación inmobiliaria y movilidad eléctrica. Estas inversiones ayudarían además a sortear la desaceleración internacional, apuntalando la creación de buenos empleos.

En segundo lugar, este plan de inversiones verdes debe tener también un componente morado, que impulse infraestructuras sociales de las que carecemos y que son esenciales para avanzar en la igualdad de género. Universalizar la educación de cero a tres años, y desarrollar un verdadero sistema de dependencia, permitiría elevar la tasa de empleo de la economía y reducir la brecha salarial que sufren las mujeres.

Sorprende, en tercer lugar, que Santos y Fernández-Villaverde no hagan referencia en su artículo a la necesidad de reducir la desigualdad: ninguna transformación económica será social y políticamente sostenible si no camina de la mano de una mayor equidad. Los costes de vivir en sociedades tan desiguales están muy documentados: la desigualdad conlleva una insuficiencia estructural de demanda —con pérdidas de crecimiento potencial—, polarización política y desafección social. Contamos con instrumentos diversos, pero la profundidad del problema exige un planteamiento integral: por un lado, necesitamos cambios en las políticas de redistribución —con la articulación de un auténtico sistema de ingresos mínimos y una mayor progresividad fiscal. Pero, además, debemos transformar nuestro modelo de predistribución —con un reequilibrio de la negociación colectiva en el mercado laboral.

Esto nos lleva a un cuarto reto, que nuestros colegas tampoco mencionan: urge terminar con la precariedad, que dificulta los proyectos vitales de muchas personas y daña la productividad de nuestras empresas. La reforma laboral no ha corregido la altísima temporalidad que arrastramos desde antes de la crisis. De hecho, hoy la situación es aún peor: los contratos temporales duran 30 días menos que en 2008 y los indefinidos se han precarizado (el 40% no alcanza el año de duración).

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II ESCUELA DE VERANO DE ECONOMÍA CRÍTICA (1-3 de julio; UAM, Miraflores de la Sierra, Madrid)

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Informamos de la celebración de la II Escuela de Verano de Economía Crítica que tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) los días 1 a 3 de JULIO de 2019 (en la sede que tiene la UAM en Miraflores de la Sierra). Todo ello dentro de la cobertura de Cursos de Verano ofrecida por esta universidad.

Esta Escuela de Verano está organizada por la Asociación de Economía Crítica en colaboración con varias instituciones como la propia Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación FUHEM, el Instituto de Estudios Fiscales y el Ayuntamiento de Madrid, y el tema central será: “Desigualdades y distribución de la renta: una mirada plural”.

Destinada principalmente a estudiantes de último año de grado y de postgrado, se pretende presentar y poner a dialogar sobre esta cuestión de la desigualdad a los diferentes enfoques teóricos y metodológicos distintos al enfoque económico convencional, como pueden ser la economía postkeynesiana, la economía ecológica, la economía marxista, o la economía feminista.

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La tenue línea roja. De economía roja, verde y violeta (Cuaderno de postcrisis: 17)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El feminismo y el ecologismo han emergido como movimientos con capacidad de movilización y discurso. Ambos contienen un importante componente igualitario, respecto a las desigualdades de género en un caso y respecto a las generaciones futuras en el otro. Ambos contienen importantes dosis de crítica al capitalismo real, a sus efectos; en un caso se denuncian desigualdades salariales, de jornada laboral total, de inadaptación de la vida laboral mercantil al resto de la experiencia vital, etc., y en el otro el impacto de la actividad económica convencional sobre el medio natural. Ambos plantean la necesidad de una importante reorganización de la vida social; aunque esto a menudo no está presente en las reivindicaciones más inmediatas, hay una conciencia creciente de la importancia, por una parte, de que se introduzcan cambios en la organización productiva que articulen de forma distinta la relación entre la vida mercantil y la no mercantil, y, por otra, de que se reorganice el modelo de producción y consumo hacia un marco sostenible. Ambos, al menos en sus versiones más elaboradas, contienen una dimensión universal, incluyen al conjunto de la población mundial, y en bastantes casos —más en el ecologismo— se es consciente de las desigualdades entre los estados y las sociedades que son parte esencial del problema. El crecimiento de la conciencia feminista y ecológica constituye por tanto un avance en la larga tradición igualitaria que ha conseguido alcanzar alguno de los logros más respetables de las sociedades humanas.

Lo llamativo de la coyuntura actual es que el ascenso del igualitarismo violeta y verde coincide en el tiempo con el declive del igualitarismo tradicional, sobre todo de su versión más elaborada, la tradición socialcomunista. Persiste el debate sobre las desigualdades; de hecho, se ha reavivado al calor de la crisis y de la aparición de numerosos estudios que muestran su crecimiento y su relevancia. Lo que no existe es un movimiento social potente, con discurso y propuestas, que plantee en serio una reordenación social. Hoy gran parte del debate sobre la pobreza está en manos de ONG que exigen medidas reformistas y denuncian su situación. Pero lo que ha desaparecido o menguado es un movimiento que base la reducción de la desigualdad en una reorganización social. Es más, las organizaciones sociales que más han encarnado estas demandas —los sindicatos— han dejado de ser reconocidas por muchos sectores al considerarlas organizaciones atadas al modelo dominante y, por tanto, incapacitadas para liderar la lucha contra la desigualdad. Seguir leyendo…

Chalecos rurales y verdes

Autor: Angel Calle Collado

eldiario.es

El siglo que atravesamos va a ser una sucesión de chalecos de distinto color manifestándose en las calles y, en el futuro, auto-organizando distintas formas de vida. El progresivo fin de una civilización petrolera irá poniendo sobre la mesa la cuestión de cómo vamos a comer y quién va a pagar los platos rotos. El creciente endeudamiento de los Estados hará más difícil sostener servicios públicos y políticas orientadas a la satisfacción de necesidades básicas. Sobre todo porque la ultraderecha productivista se ha apuntado al carro neoliberal y la socialdemocracia no viene precisamente de poner freno a la merma de derechos sociales y al aumento de una mercantilización globalizadora. Habrá chalecos amarillos, como en Francia, para decir que el mundo rural y las clases precarias no tienen por qué hacer frente a las subidas de impuestos y del precio de la gasolina. Surgirán también chalecos verdes al calor de de los aún jóvenes “Fridays for Future”.

De orientación verde y rural han sido los cerca de 100.000 “chalecos” que han desfilado el pasado domingo por Madrid, al clamor de “La Revuleta de la España Vaciada”. Cada vez son más palpables las dificultades de la pequeña ganadería y de la agricultura para competir con granjas intensivas y monocultivos, las facilidades administrativas para que la gran distribución se adueñe y arruine con sus bajos precios a estos pequeños productores, la renuencia de las administraciones públicas a mantener servicios básicos cuando la despoblación avanza (como el transporte o una escuela), la emigración y el distanciamiento juvenil de los proyectos que ya vienen empaquetados por el llamado “desarrollo rural” e impiden construir con autonomía local, entre otras cuestiones. Frente a las políticas que perpetúan “la España vaciada” se han convocado plataformas, algunas muy críticas con el desarrollismo y sus consecuencias, como Milana Bonita (Extremadura), “Teruel Existe”, la Asociación Española contra la Despoblación o la Federación Española de Entidades Locales Menores.

En el medio rural existen también otros chalecos pugnando por encontrar razones y horizontes para continuar viviendo en estas zonas. Chalecos marrones son aquellos que proclaman la necesidad de continuar sosteniendo lo insostenible: una economía catapultada por una energía fósil, unas políticas que hagan caso omiso del ocaso en la disponibilidad de materiales esenciales para una industria globalizada, la ilusión de que aún tenemos margen para olvidarnos del vuelco climático y de las consecuencias del avance de la desertificación. El jueves 24 de enero se manifestaban en la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata más de 4.000 personas. Pedían la continuidad de la central nuclear de Almaraz, un motor de ingresos para la comarca. Su paraguas organizativo era la Plataforma Ciudadana Vida y entre sus lemas podíamos leer “Almaraz Sí – Vida sí”. Economías insostenibles reclamadas con argumentos de “vida”. Aunque distanciándose, a la vez, de un debate sobre el impostergable cierre de las centrales nucleares. Se trata de reacciones fruto de un estado de shock y de un futuro altamente incierto en el medio rural.

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New Deal verde, y morado

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El Confidencial

Salimos de la crisis con una nueva sociedad en la que millones de personas han visto no solo cómo se erosionaban sus condiciones económicas y laborales, sino también cómo se quebraban su seguridad y sus expectativas vitales. Las políticas adoptadas durante la última década han llevado a que el crecimiento económico se desconecte del bienestar social, de forma que la mera creación de empleo ya no basta para proporcionar certezas y facilitar un proyecto de vida.

El contrato social está roto en nuestro país desde que las “reformas estructurales” de la Troika se lo llevaron por delante. Y construir uno nuevo, adaptado a las necesidades del siglo XXI, que recomponga nuestra sociedad y revitalice la condición de ciudadanía exigirá determinación para encarar las grandes transformaciones que necesitamos. Porque, como bien señala Antón Costas, los periodos no convencionales requieren de políticas no convencionales para restablecer la convivencia.

El nuevo contrato social que hay que poner en pie debe poner la vida en el centro de la política económica: crear empleo de calidad, garantizar la sostenibilidad ecológica, asegurar las expectativas de futuro y avanzar hacia un reparto igualitario del trabajo. Estos tienen que ser sus objetivos prioritarios.

Son muchas las voces –desde Thomas Piketty hasta la congresista demócrata Ocasio-Cortez– que hoy plantean la necesidad de un New Deal verde, y con razón. Luchar contra el cambio climático y evitar el calentamiento global es un desafío urgente e ineludible, si queremos preservar la vida en el planeta tal y como la conocemos.

Pero el New Deal que necesitamos para reconstruir el contrato social no solo es verde. También debe ser morado, porque solo escuchando el mensaje que el feminismo está poniendo sobre la mesa podremos avanzar en transformaciones que verdaderamente modernicen nuestra sociedad en beneficio de la mayoría social, garantizando horizontes de estabilidad y bienestar para quienes hoy viven con proyectos vitales cercenados.

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La violenta huella ecosocial que nos deja el extractivismo

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

El extractivismo despliega un amplio abanico de consecuencias económicas, ecológicas, sociales y políticas sobre los territorios por los que se expande. El número 143 de la revista Papeles analiza un fenómeno que pone de manifiesto la creciente conflictividad ecosocial en el marco de una violencia estructural cada vez más explosiva.

Según explican los distintos artículos incluidos en este número de la revista PAPELES que edita FUHEM Ecosocial, el extractivismo despliega un amplio abanico de consecuencias económicas, ecológicas, sociales y políticas sobre los territorios por los que se expande. Tiene importantes consecuencias en el modelo de desarrollo económico porque profundiza el subdesarrollo y la condición periférica de los países como sucede con la expansión de los megaproyectos, con el único propósito de extraer y exportar grandes cantidades de recursos naturales en América Latina y África.

“Los picos de extracción de recursos energéticos y el cambio climático empujan a reconvertir el abastecimiento energético o hacia fuentes renovables, que tienden a apoyarse, a su vez en la extracción de materiales más pobres en energía útil, o en las sustancias más demandadas y elementos más escasos”, apuntan Óscar Carpintero, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Valladolid, y José Manuel Naredo, economista y estadístico.

A medida que los yacimientos de mejor localización y calidad se van agotando, la frontera extractiva avanza hacia yacimientos de menor calidad y localización más lejana que requieren mayores cantidades de energía, agua, procesamiento, etc.

Dimensión física de la economía mundial (Fuente: PIR, 2017)

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La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo

Autor: Angel Calle Collado

eldiario.es

Me resisto a presentar el ascenso electoral de la ultraderecha como un síntoma o como una coyuntura. La irrupción de Vox, la elección de Bolsonaro o de Trump, el ímpetu racista de Salvini o de Orbán son más bien un oleaje producto de un mar de fondo. Una marea inhóspita que viene cobrando fuerza en las últimas décadas. La ultraderecha es un producto mediáticamente refinado por sectores neoliberales (empresariales, financieros, mediáticos) que han alzado su vuelo con alas muy conservadoras, comprometidas con la defensa de un orden y de unos privilegios.

Bolsonaro es hijo del grupo parlamentario de la BBB, como dicen por Brasil: bala, buey y biblia, correspondiendo a tres bancadas parlamentarias que se identifican con quienes medran a la sombra de la militarización del país, la defensora del agronegocio y la proveniente del sector evangélico. Vienen siendo mayoría en el Congreso brasileño. No dudaron en apoyar el golpe de Estado frente a Dilma Rousseff. En Brasil, como en otros lugares del mundo, esta ultraderecha se benefició de las promesas no cumplidas y las corruptelas no señaladas por una izquierda cómoda en la cogestión de grandes parcelas del neoliberalismo. Pero sobre todo adquirieron aire con los poderosos grupos mediáticos evangelistas y sus acólitos (Iglesia Universal del Reino de Dios, televisiones como Record TV, periódicos, canales en youtube) a los que bombardearon con su subpolítica de los memes: aquella que sólo caricaturiza y promueve el odio como fundamento político, siguiendo la doctrina Bannon.

De la misma manera, para entender a Trump hay que hablar de élites y de una cultura derechizante reconocida como la Alt-Right: publicaciones en internet como Breitbart, youtubers y canales volcados con la magnificación de sucesos de inseguridad y la propaganda racista, televisiones como Fox, etc. Compañías eléctricas, petroleras y automovilísticas vieron en Trump un camino contrario a Obama y directo para frenar directivas contra el cambio climático, otras que impidieran el control de emisiones tóxicas de sus centrales y prospecciones o que pusiera fin a los sobornos en países que dan el visto bueno a sus negativos impactos ambientales.

¿Y Vox? Crece alrededor de discursos racistas, denuncias contra la “ideología de género” o promesas de bajadas de impuestos para empresarios y grandes fortunas. Militancia que, como la de Ciudadanos, proviene de participantes y simpatizantes del ala dura del Partido Popular. Y del ala afortunada de este país, pues según encuesta realizada en Octubre pasado, sólo uno de cada ocho posibles votantes percibía más de 800 euros, mientras que los pueblos y barrios de renta más alta han sido caladero de votos para esta formación.

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Ciclo de cine foro #LaOtraActualidad: In the same Boat (Jueves 22 de noviembre, 19:30h, Cines Golem, Madrid)

Autor: ECONOMISTAS SIN FRONTERAS

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En esta tercera sesión del ciclo de cine foro “La Otra Actualidad” proyectamos el documental “In the same boat“, y acto seguido comenzará el debate: ”¿Nos salvará la tecnología del Cambio Climático? con los/as ponentes: Rudy Gnutti (director del documental), Charo Morán (Ecologistas en Acción), Xan López (Contra el Diluvio) y Samuel Martín-Sosa (Ecologistas en Acción.

Esta tercera sesión del ciclo de cine será el Jueves, 22 de noviembre y, como todas las sesiones, tendrá lugar en los cines Golem de Madrid (calle Martín de los Heros, 14) a las 19.30 horas. La entrada es gratuita, pues la actividad se enmarca en la semana del No Consumo.

¡Os esperamos!

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