Economía Crítica y Crítica de la Economía

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“La independència és una drecera molt llarga per canviar la societat” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

Critic (Text: Ignasi Franch)

Miren Etxezarreta (Ordizia, Guipúscoa, 1936) ha representat durant 50 anys les esquerdes crítiques a la teoria econòmica dominant, des de les aules universitàries i des d’espais alternatius com el Seminari d’Economia Crítica Taifa. La seva figura és antagònica a la dels economistes de l”establishment’: defensa el debat polític en lloc d’un pensament antipolític, i reivindica que la ciutadania recuperi el poder atorgat a aquells experts que anomena ‘tecnòcrates’. Parla del capitalisme com un sistema injust i de la necessitat d’actuar amb esperit transformador, des dels carrers i a petita escala, per trencar la identificació entre la vida humana i el capitalisme neoliberal.

Alguns alumnes veterans d’econòmiques em diuen que, sense professors com vostè o Arcadi Oliveres, només haurien après neoliberalisme a la facultat. El crac financer del 2008 i la crisi posterior, que han trencat alguns consensos i alguns miratges a tota la societat, també han canviat les universitats?

A les d’econòmiques, que són les que conec, crec que no. En general, la majoria d’acadèmics continua sense preocupar-se pels problemes econòmics reals. Només interessa desenvolupar models teòrics que sembla que intenten explicar alguna cosa, però en el fons no parlen de la vida real.

Fan moltes gràfiques, imagino…

Sí, i moltes matemàtiques, moltes estadístiques… Els resultats queden molt bonics, però són gent que no s’ocupa dels problemes reals. És molt preocupant, perquè històricament les crisis importants comportaven un canvi del pensament econòmic dominant. Després del crac del 29 es va fer una altra política econòmica, que Keynes va racionalitzar i teoritzar. Als anys setanta, el keynesianisme dominant va deixar lloc al retorn del neoclassicisme. Ara, en canvi, tot continua igual. Potser els seus defensors se senten tan forts que pensen: “Si la teoria no s’assembla gaire a la realitat, pitjor per a la realitat”.

No ha notat cap matís, cap canvi?

El corpus central de la teoria ortodoxa, que és el que domina la professió, continua dient les mateixes coses que fa 40 o 50 anys, igual que el Banc Mundial o el Fons Monetari Internacional. I el món ha canviat una barbaritat. També és molt contradictori, perquè aquests economistes diuen que volen fer desaparèixer l’Estat, però aquest hi és més present que mai amb l’obra pública, amb els rescats bancaris…

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Bankia, pública

Autor: Carlos Sanchez Mato

Público.es

“Continuaremos la privatización de Bankia cuanto antes”, ha manifestado el Ministro de Economía Luis de Guindos en referencia a la reanudación de la desinversión de la entidad por parte del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), entidad propietaria del 67,2% del capital. El Gobierno se sube encantado a la línea marcada por el Fondo Monetario Internacional que muestra especial interés por acelerar la salida del sector público de Bankia.

Parece necesario recordar que fue el Gobierno presidido por el señor Rajoy el que nacionalizó BFA-Bankia en mayo de 2012 para evitar que quebrara y, tras salvarla con una enorme cantidad de dinero público, comenzó a privatizarla. De hecho, el Fondo de Reestructuración Bancaria ya enajenó el 7,5% de Bankia entre inversores institucionales por un importe de 1.300 millones de euros en febrero de 2014. Su intención es seguir desprendiéndose del resto de las acciones  con la excusa de recuperar el dinero público empleado en evitar la desaparición de la entidad pero es imprescindible mirar detrás del velo para descubrir quién gana y quién pierde con la privatización de Bankia. Porque nacionalizarla ha costado 22.424 millones de euros pero las ayudas públicas que Bankia ha recibido y recibe son muy superiores. Además de ese capital inyectado en la entidad, no se pueden olvidar que hay otros instrumentos como avales, adquisición de activos por parte del Sareb (el “banco malo”), compra de títulos, créditos fiscales y préstamos del Banco Central Europeo (BCE).

Por eso no podemos permitir más trampas. La privatización no garantizará que el Estado recupere el dinero empleado en sanearla ni tampoco que se acaben las ayudas públicas, sino que éstas seguirán siendo imprescindibles para que la entidad sea rentable para sus accionistas. Tampoco se evitarán nuevos riesgos poniéndola en manos privadas, más bien todo lo contrario. ¿Y qué volverá a ocurrir si existe quebranto? Pues ya lo sabemos todos y todas. Que este recaerá sobre las espaldas del pueblo en forma de rescate de esos que “no costarán ni un euro” y que terminarán siendo abonados por la gente a través del presupuesto a costa de recortes en servicios públicos.

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¿Sueñan los robots con la Renta Básica Universal?

Autor: Coral Martinez Erades y Juanca Martinez Coll

eldiario.es (Economistas Sin Fronteras)

Uno de los argumentos esgrimidos en favor de la Renta Básica Universal es que los robots están quitando el trabajo a los obreros; que los trabajadores se van a quedar masivamente sin empleo y por tanto necesitan una RBU que les permita vivir, dignamente, sin trabajar. Se proyecta así una sociedad futura “ideal” en la que una oligarquía capitalista posee un enorme ejército de robots controlados por una minoría privilegiada de obreros especialistas, mientras la mayoría social puede sobrevivir sin trabajar gracias a la RBU. ¿Es eso lo que queremos?

Quizás el actual miedo a los robots esté alimentado por esa imagen antropomórfica que nos ha dado de ellos la ciencia ficción. “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, de Philip K. Dick, describía en 1968 el mundo futuro de 1992 en el que los robots androides han sustituido a los humanos en los trabajos productivos y serviles. En 1982 Rydley Scott adaptó la novela al cine con el nombre de “Blade Runner”, esta vez ubicada en 2019. Recientemente se ha estrenado una nueva versión: “Blade Runner 2049”. Parece que ese futuro, utópico o distópico, nos lo ponen siempre próximo, pero cada vez más lejos, como la zanahoria al mulo. La promesa del palo (los robots) y la zanahoria (la RBU) se mueven con nosotras.

La RBU es un proyecto de la derecha ideológica ultraliberal. La defendió hace más de cincuenta años Milton Friedman, el economista neoliberal cofundador de la sociedad Mont Pelerin. Está experimentando con ella la coalición de centro derecha que gobierna en Finlandia, una especie de PP y C’s bálticos. La RBU más avanzada y en funcionamiento es la que se está aplicando en Alaska, gobernada por republicanos del ala más extrema como Sarah Pallin, la del “tea party”. La ha defendido más recientemente Jamie Dillon, el CEO de J.P. Morgan, en la última reunión de Davos, justificándola como respuesta necesaria a la robotización. Con la excusa de los robots, tratan de sustituir las prestaciones del Estado del Bienestar por rentas monetarias que se puedan gastar en el “libre mercado”.

Nos están engañando. Las máquinas, incluidos los robots, no le quitan el trabajo, ni nada, a nadie. Al revés, nos proporcionan más tiempo libre ya que con menos horas de trabajo podemos producir igual o mayor cantidad de bienes y servicios. A comienzos del siglo XIX los luditas y otros movimientos espontáneos trataron de romper las máquinas por miedo a perder sus empleos. Después se perdió el miedo, los obreros que trabajaban con máquinas obtuvieron sueldos más altos con menos horas de trabajo y se alcanzó el pleno empleo a pesar del extraordinario crecimiento de la población británica. Es cierto que los tejedores artesanos del s. XIX tuvieron que cambiar su forma de trabajar. Es cierto que los empleados de almacén actuales que conducen carretillas torito para mover paquetes están siendo despedidos porque hay carretillas robotizadas que hacen más eficazmente su trabajo. Pero si no encuentran empleo alternativo en España no es por los robots. Ni los robots, ni los inmigrantes, ni quien mañana se presente en tu puesto dispuesto a trabajar por un euro menos la hora son los causantes del desempleo en nuestro país. Hay otra respuesta a los robots, a los avances tecnológicos que aumentan la productividad, que consiste en crear más empleos y mejor repartidos.

En España hay mucho trabajo por hacer. En España se necesitan muchos trabajadores. Los sistemas sanitario, educativo, de cuidados al medio ambiente o a dependientes, menores y ancianos, son muy deficientes y con insuficientes trabajadores que, además, suelen lidiar con jornadas laborales exhaustivas. Hay industrias nacientes que producen o usan energías limpias y sostenibles, nuevos tipos de máquinas y generadores, nuevos productos, nuevos servicios. Las necesidades humanas están en continua expansión. Los deseos de la humanidad son y serán siempre insaciables y para satisfacerlos y progresar hace y hará falta siempre mucho trabajo. Lo que falta no es trabajo, es empleo. El empleo requiere una combinación de trabajo y capital, es decir, trabajadores y máquinas. Y en España, los que pueden invertir en máquinas (empresas y Estado) no lo están haciendo.

De momento y a pesar de los grandes avances tecnológicos, nunca como hoy ha habido tantas personas empleadas en el mundo. Según el Informe 2016 de la Federación Internacional de Robótica (IFR) el país más robotizado del mundo es Corea del Sur que tiene 53 robots por cada mil empleados. La tasa de desempleo en Corea es del 3,6%. El segundo es Singapur con 40 robots por cada mil empleados. Su tasa de desempleo es del 2,2%.  Los dos siguientes en robotización son Japón y Alemania con tasas de paro del 2,8% y del 3,7% respectivamente.

eco

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Curso en Leioa (22-nov – 10-ene, 12:00) : La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey, Eduardo Garzón Espinosa, Jose Luis Carretero Miramar, Alvaro Briales Canseco, Observatorio Metropolitano y Yayo Herrero

Curso que realizaremos en las siguientes semanas en Leioa, en la Facultad de Ciencias sociales de la Euskal Herriko Unibertsitatea (seminario D). La idea es seguir el curso on line “La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo” que realiza la Fundación de los Comunes

http://aula.fundaciondeloscomunes.net/curso/con-el-sudor-de-tu-frente

Haremos sesiones presenciales en Leioa (Campus de Bizkaia) los siguientes miércoles (salvo el martes 5 de diciembre).

En cada sesión veremos los videos de las charlas que se van colgando semanalmente y discutiremos las lecturas propuestas, con la ayuda de una persona que, en cada una de ellas, animará la discusión presencial

1. saioa (Az-22): Postcapitalismo: mapeando las propuestas de transición (BIDEOA : Nociones Comunes ; EZtaBAIda : Andrea Bartolo)

2. saioa (Az-29): La crítica ecofeminista del «capitalismo verde» (BIDEOA : Yayo Herrero ; EZtaBAIda : Ignacio Cazcarro)

3. saioa (Ab-05): La democracia en el trabajo: cooperativismo/autogestión (BIDEOA : Jose Luis Carretero ; EZtaBAIda : Irati Mogollón)

4. saioa (Ab-13): La reducción de la jornada laboral frente a la división capitalista y patriarcal del tiempo (HITZALDIA eta EZtaBAIda : Jon Bernat Zubiri)

5. saioa (Ab-20): ¿Qué sindicalismo para el siglo XXI? La lucha obrera en la encrucijada (BIDEOA : Tomás Rodríguez, CGT Telemarketing ; EZtaBAIda : Eneko Ander Romero)

6. saioa (Ur-10): ¿Trabajo garantizado o Renta Básica? Medidas reformistas para una revolución (BIDEOA : Eduardo Garzón; EZtaBAIda : Eki Etxebarria)

SESIONES PRESENCIALES :

EGUAZTENETAN, 12:00 n

En el Seminario E Mintegian

APUNTATZEKO : jonbernatARROBAsindominio.net

(zehaztu 20-70-120 €-ko matrikula nahi duzun)

SAIOETAN PARTEARTZEA LIBRE DA

LA PARTICIPACIÓN EN LA SESIONES ES LIBRE, ABIERTA Y GRATUITA

Brasil, deriva neoliberal y represión de los movimientos populares y el movimiento libertario

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Portal Libertario OACA

La situación social y política en Brasil es cada vez más comprometida. Desde la llegada al gobierno de Michel Temer mediante un golpe institucional y palaciego, la deriva neoliberal, en lo económico, y fascistizante, en lo relacionado con los derechos civiles, del gobierno del principal representante de los BRICS en América Latina, es cada vez más acusada. El gigante emergente ha iniciado un proceso cada vez más autoritario de enfrentamiento con los movimiento sociales al hilo del despliegue de toda una barahúnda de medidas de ajuste y reformas flexibilizadoras de la regulación laboral y de pensiones. El movimiento libertario, de hecho, ha sufrido también sus zarpazos.

El hombre  clave en las “tareas del gobierno Temer” es H. Meirelles, ministro de economía, que mantiene una política agresivamente neoliberal : sin reforma de las jubilaciones no se puede cumplir con la Enmienda Constitucional 95 aprobada hace un año (que limita el aumento del gasto público por 20 años); sin nuevas privatizaciones y externalizaciones  (que empezarían en breve con Electrobras) no habrá beneficios ampliados para las élites; sin desregulación de las actividades extractivas no  aumentará la inversión (y de ahí  la normativa en ciernes para habilitar la explotación minera en un área estratégica de la Amazonia); sin reforma laboral no se engrasarán las tuberías de un mercado laboral basado en la hiperexplotación y la flexibilidad  (una reforma que se plantea, incluso, modificar el significado legal del trabajo esclavo). Todo un recetario de ajuste neoliberal duro para la principal economía de América Latina.

Además, desde el punto de vista geoestratégico, la línea del nuevo gobierno brasileño es, también clara: subordinación frente a los intereses económicos y militares de Estados Unidos, y voluntad expresa de convertirse en plataforma militar de la agresividad imperialista del gigante del Norte, con preocupantes efectos sobre el equilibrio político en países vecinos como Venezuela. De hecho, del 6 al 12 de noviembre se ha llevado  a cabo un ejercicio militar conjunto auspiciado por las Fuerzas Armadas brasileñas en la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú con la participación de Estados Unidos. El ejercicio se ha llamado “Operación América Unida” o “Amazonlog 17”.

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Confederalismo ibérico, una propuesta actual hacia la autogestión

Autor: Antonio Lozano Grande, Jorge Moas Arribi, Marta Hernangomez Vazquez, Victor Lopez Nunez y Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Tras los sucesos ocurridos recientemente en Catalunya, el problema territorial en el Estado español ha pasado a convertirse en una de las más candentes cuestiones de la actualidad. El Procés catalán, masivamente apoyado en las calles por un parte muy importante de la ciudadanía, junto a los históricos reclamos de autonomía e independencia en las nacionalidades históricas, conforman los hitos principales de una situación explosiva que puede conducir a una quiebra desordenada del Régimen del 78, tanto como a su restauración autoritaria sobre la excusa de la unidad nacional.

Para quienes venimos del mundo de los movimientos sociales, el municipalismo y el movimiento obrero, los procesos soberanistas, así como las ansias unitarias, de distintos sectores de la clase política, están repletos de contradicciones y ambivalencias.

El independentismo se alimenta de un interclasismo dirigido por sectores importantes de las burguesías locales con intereses muy ligados a la búsqueda de la continuidad de los regímenes de acumulación del capital en sus espacios territoriales, que se considera estarían mejor salvaguardados por una relación directa con la Unión Europea que eliminase la “parasitaria” intervención de las élites madrileñas que, con la excusa, más o menos venal, de la redistribución, vehiculan parte del excedente a la supervivencia de sus redes de corrupción.

Este independentismo burgués se ve acompañado, también, por amplios sectores de los movimientos populares periféricos, que ven en el proceso de ruptura unilateral una ocasión a la medida para la apertura de procesos constituyentes de profundización democrática, tanto a nivel local, como en el conjunto del Estado (o lo que quede del Estado tras la fractura). Una estrategia que muestra sus límites en la ausencia de articulaciones mutuas y en la imposibilidad, en ese contexto, de construir una izquierda antagonista, a nivel peninsular, que vaya más allá de lo mediático, así como un discurso compartido que supere el nivel de la máxima abstracción, expresada en conceptos como “la plurinacionalidad de España”, que siendo fundamentalmente acertados, nunca arriesgan a descender a lo concreto para diseñar una propuesta articulada y coherente.

La ruptura creciente de las izquierdas, tanto estatales como locales, es una muestra palmaria de que no es la voluntad de transformación social la que está determinando la agenda o las discusiones públicas en los últimos tiempos, sino un nacionalismo estrecho, y muchas veces abiertamente neoliberal, compartido por los centralistas, pseudo federalistas e independentistas mayoritarios.

El unitarismo, por su parte, se repliega sobre la mítica narración de la salvaguarda de España como unidad de destino por medio del Estado centralizado, sólo sostenible desde un repliegue autoritario y autocrático, o sobre un brindis al constitucionalismo ligado a la supervivencia del Régimen del 78 como único horizonte, sin haber desarrollado nunca (en los últimos 40 años) un pensamiento federalista a la altura de las circunstancias. Y ello tanto si el unitarismo se declara de izquierdas o de derechas.

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Por unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida

Autor: Yolanda Jubeto y Zaloa Perez Hernandorena

El Salto (BLANCA CRESPO ARNOLD)

El pasado 7 de octubre tuvieron lugar las Jornadas Estatales de Economía Feminista. Hablamos con Yolanda Jubeto Ruiz y Zaloa Pérez Hernandorena, representantes de ekoSolFem REAS Euskadi y asistentes en el encuentro para saber lo que allí se coció.

La perspectiva feminista se abre paso en cada vez más encuentros y congresos de diversa índole, que comienzan a apostar por integrar, de manera más o menos transversal, la perspectiva feminista en sus programas. Los feminismos, por su parte, han ido construyendo en las últimas décadas su senda particular de encuentros propios, para seguir profundizando en sus múltiples ámbitos de desarrollo. El plano económico, que es el que nos compete, no es una excepción, y muestra de ello encontramos las las Jornadas Estatales de Economía Feminista que han tenido lugar recientemente.

ESTE ENCUENTRO NACE…

El origen de este encuentro de Economía Feminista (EF) se remonta a las IX Jornadas de Economía Crítica celebradas en Madrid en 2004, jornadas bianuales que reúnen aportaciones críticas al modelo económico actual, y que reflexionan sobre propuestas económicas alternativa. En 2014, en el taller de economía feminista, se planteó la necesidad de disponer de más tiempo para seguir debatiendo sobre los temas que más nos preocupaban desde una mirada crítica feminista. Con ese objetivo en mente, se propuso realizar un congreso propio, bianual también, que reflejara las temáticas sobre las que estamos reflexionando en la actualidad, y que nos permitiera compartir nuestras inquietudes, investigaciones y propuestas de transformación social tanto teóricas como prácticas.

Bilbao asumió la propuesta y organizó el primer congreso de economía feminista del estado español en 2005, cuyo objetivo principal fue analizar “Las falsas fronteras de la economía: más allá del mercado” dados los límites impuestos por la teoría económica ortodoxa al estudio y propuestas realizadas en nombre de la economía. A partir de ahí, bianualmente nos hemos reunido en Zaragoza, Baeza, Carmona y Vic, y realizado dos jornadas en Madrid. En todos estos encuentros se ha evidenciado la necesidad de transformar el sistema económico actual, dadas sus bases clasistas, heteropatriarcales y etnocéntricas con un fuerte sesgo racista, así como superar el imaginario colectivo construido por la ciencia económica ortodoxa.

En síntesis, su objetivo principal es contribuir en la construcción de unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida de todas las personas del planeta, respetando la diversidad humana y superando los prejuicios androcéntricos, clasistas y raciales existentes, siempre en armonía con la naturaleza.

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Trazar los límites de la economía de los trabajadores

Autor: Bemoit Borrits

Blog Economía para Todas en El Salto

Durante los encuentros euromediterráneos de la economía de los/as trabajadores/as de 2016, los/as compañeros/as de VioMe pusieron este tema en el orden del día y pidieron que fuera tratado por los/as mismos/as trabajadores/as. De hecho, la forma jurídica más utilizada en las recuperaciones de empresas es la cooperativa de trabajo, una sociedad en la cual los/as trabajadores/as deben poseer la mayor parte del capital y que delibera sobre la base de “una persona, un voto”. Sin embargo, esta forma jurídica sigue siendo una forma privada que no siempre garantiza una real democracia obrera. En este mismo sentido, ¿puede una empresa nacionalizada pertenecer a este movimiento? Algunas propuestas para abrir un debate indispensable…

Una definición simplificada de la economía de los/as trabajadores/as

Partiremos de una definición simple del concepto de economía de los/as trabajadores/as, que plantea que deben ser ellos/as quienes controlan, determinan y toman las decisiones sobre su propio trabajo. Esta definición constituye en sí misma una impugnación directa al concepto de propiedad, según el cual son los/as propietarios/as quienes toman las decisiones. Al mismo tiempo, abre interrogantes que merecen una respuesta o, al menos, esbozos de respuesta que nos permitirán como mínimo definir lo que no es la economía de los/as trabajadores/as.

La primera pregunta que se nos plantea refiere al rol de los/as usuarios/as en esta economía. Si nos quedamos en el ámbito de la economía mercantil idealizada por los/as economistas liberales, una economía de los/as trabajadores/as podría prescindir sin problemas de los/as usuarios/as en la medida que el mercado permitiría una validación social de la producción: si esta no encuentra una clientela o no da lugar a una remuneración decente, significa que no es adecuada para la sociedad. Por ejemplo, si un restaurante autogestionado es incapaz de atraer clientes, significa que la comida propuesta es mala o que su precio no se corresponde con las expectativas de los/as compradores/as.

Podríamos aceptar esta hipótesis si no nos topáramos con una importante objeción: el mercado ideal, que tanto aprecian los/as liberales, no es más que una ilusión; una ilusión aceptable para ciertos sectores de la vida económica, pero no para todos. En realidad, numerosos sectores de la economía funcionan como monopolios u oligopolios. Si los/as trabajadores/as controlaran estos sectores, podrían abusar de su posición dominante como lo hacen actualmente los/as capitalistas. La intervención de los/as usuarios/as es, entonces, la única forma de controlar este fenómeno. Si bien existen numerosos monopolios u oligopolios capitalistas que dominan la vida económica, es posible constatar el rol progresista que pueden adoptar los/as usuarios/as en la impugnación del poder del capital; y esta reivindicación es de suma actualidad. Por esto, una economía de los/as trabajadores/as no puede ser concebida sin el derecho de intervención de los/as usuarios/as en la definición de la producción, sobre la base de derechos diferenciados respecto de los/as trabajadores/as.

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La Revolución de 1917 y la alternativa al capitalismo: un comentario

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La revolución de octubre de 1917 ha sido un icono de la revolución mundial. Una referencia esencial para una inmensa masa de personas que aspiraban a liquidar el capitalismo y construir una sociedad decente. Pero, salvo para un sector de nostálgicos y resistentes, esto fue en el siglo pasado. En los nuevos movimientos sociales la referencia a la Revolución rusa ha desaparecido. Más que considerar el siglo pasado como el de la revolución, deberíamos pensar que en parte lo ha sido de la revolución fallida. Y preguntarse por qué lo que empezó como un augurio de una sociedad fraternal ha acabado siendo la imagen de un fracaso debería ser una labor esencial de cualquiera que pretenda trabajar en un proyecto emancipatorio.

Quiero dejar claro que considero vigentes la mayoría de los anhelos que están detrás de las aspiraciones asociadas a la idea del comunismo: la construcción de una sociedad de personas libres, iguales en derechos, democrática. Una sociedad que haga reales y posibles los objetivos que puso en circulación la Revolución francesa, los de libertad, igualdad y fraternidad. Asimismo, pienso que la lucha por este modelo de sociedad sigue constituyendo un empeño político esencial, y que subyace todavía a las demandas y propuestas de muchos de los movimientos sociales actuales. Lo que no está presente es la identificación de estas demandas con la historia a que dio pie el triunfo bolchevique o con los regímenes políticos que usan el comunismo como seña de identidad. Es difícil, por ejemplo, que nadie con un mínimo sentido igualitario pueda asociarlo a las imágenes que ha ofrecido el congreso del Partido Comunista de China, con una abrumadora presencia masculina (un monopolio total en el caso de la alta dirección), de uniformados votando la inclusión del líder actual en la lista de pensadores del catecismo oficial.

Por esto considero relevante que nos preguntemos por las razones de este fracaso del proyecto inicial, ya que entenderlas es una necesidad para poder pensar otros nuevos, para consolidar nuevas alternativas a la vez mejor diseñadas y más atractivas. No para elaborar una lista de culpables del fracaso, sino para entender las estructuras y procesos que a menudo bloquean o impiden las transformaciones sociales, para discernir los mecanismos y las políticas mal diseñadas que hay que evitar.

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Fábricas recuperadas en Argentina bajo el neoliberalismo de Macri: la resistencia no cesa

Autor: Helio Escalante y Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Uno de las experiencias más valiosas que dejaron las movilizaciones populares tras la crisis del 2001 en Argentina, junto a las asambleas de barrio y el movimiento piquetero, fue la de las fábricas recuperadas. Si bien era un fenómeno que venía dándose desde el ajuste neoliberal del gobierno de Carlos Menem en los años 90, es a partir de 2001 cuando alcanza una dimensión relevante.

El cierre masivo de centros de trabajo impulsó a cientos de trabajadores a tomarlos y hacerse cargo directamente de la producción y distribución, en condiciones muy difíciles. Muchas de aquellas experiencias fueron incapaces de mantenerse, mientras que otras han permanecido hasta ahora y ha habido nuevos procesos de tomas de empresas en estos años. Fábricas míticas como la imprenta Chilavert, de Buenos Aires, o la fábrica textil Textiles Pigüé, así como una multitud de pequeños emprendimientos como los restaurantes La Casona, Lalo o Los Chanchitos, también en Buenos Aires, dan fe de la vitalidad de todas éstas experiencias.

En la actualidad 315 empresas se hallan recuperadas por sus trabajadores en Argentina, dando empleo a más de 10.000 personas. Su situación es heterogénea, así como el planteamiento político y social en el que se sitúan. Muchas de ellas se vincularon a otros movimientos populares, utilizando por ejemplo sus instalaciones como sede para la creación de bachilleratos, escuelas o comedores populares, y rompiendo así su aislamiento como empresas privadas regidas por la competencia. Es el caso de la imprenta Chilavert, donde también se encuentra la sede de un bachillerato popular, de un centro cultural para la comunidad (Chilavert Recupera) y del Centro de Documentación sobre Empresas Recuperadas puesto en marcha por el Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires. Otras fueron adaptándose a un funcionamiento convencional, reproduciendo la división entre dirigentes y dirigidos o sometiéndose a una fuerte autoexplotación para mantener la competitividad.

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El precio de la libertad en Catalunya

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Hace días que quiero hablar de los costes de la “libertad” en Catalunya. No de los vinculados con la privación de libertad que sufren algunas personas como los jordis, que sin duda ya están pagando en prisión el precio de la libertad  -también  el de saltarse la legalidad vigente. Tampoco quiero hablar de los costes económicos que ya está teniendo el Procés o de los que tendría la independencia, siquiera de los que tendrá la Catalunya intervenida. La prensa está llena de análisis pormenorizados de los puntos que se dejaría el PIB, las consecuencias de la fuga de empresas, los efectos sobre la prima de riesgo, sobre el reparto de la deuda exterior o cuáles serían los costes fiscales que para el estado español tendría una Catalunya independiente.

A mí me interesa hablar sobre lo que las élites independentistas han ocultado en público. Me interesa hablar sobre quiénes habrían pagado el precio de esa libertad. Aunque después de la temeraria propuesta que hace unas horas ha elevado el gobierno de Rajoy al senado para la aplicación del artículo 155, creo que también es necesario hablar del precio que no solo los catalanes sino también el resto de los españoles vamos a pagar por el intento del independentismo de conseguir su “libertad” sin el consenso social suficiente en Catalunya y saltándose las leyes.

En Catalunya, desde que se inició la escalada separatista en 2012, se ha hablado mucho de libertad. Ésta se ha identificado con una república catalana independiente del estado español donde todo, absolutamente todo, funcionaría mejor. Nunca hasta que las cuerdas se tensaron con el mal llamado referendum del 1 de octubre, se había hablado abiertamente del precio de esa libertad, con la excepción del empresariado catalán al que primero Artur Mas y posteriormente otros miembros del Govern, le decían en sus encuentros destinados a atraerlos para la causa soberanista: “La libertad tiene un precio, pero no tenerla también”.  Con ellos, porque son ellos en su mayoría, había que hablar de costes y beneficios. Pero incluso en ese caso, se hizo de manera simplista. De ahí que frente a la incertidumbre que supuso el 1-O o el “paro nacional” del 3-O, más de 1000 empresas hayan cambiado su sede social de Catalunya.

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La segunda modernización de España

Autor: Bruno Estrada Lopez

ctxt.es

El 1 de octubre ha ofrecido una clara conclusión: el PP podría ser capaz de imponer las reglas de juego de la política española durante los próximos años si los demás actores políticos no actúan de forma inteligente.

La victoria de Pedro Sánchez en las segundas primarias del PSOE, las de junio de este año, abrió interesantes perspectivas, ya que parecía que venía acompañada de importantes cambios sobre la idea del Estado que hasta entonces había predominado en la mayor parte sus dirigentes, tanto desde el punto de vista de la relación del Estado con la actividad económica como en la cuestión territorial.

La modificación del artículo 135 de la Constitución española en septiembre de 2011 por parte del PSOE y del PP fue muy grave porque significó la conformidad de los socialistas con la jibarización del Estado del bienestar, la aceptación de un Estado neoliberal definido por las políticas de austeridad fiscal emanadas de la Comisión Europea. En la crisis, cuando venían mal dadas, el Estado en vez de proteger a sus ciudadanos se inhibió en favor del mercado: que sobrevivan los más fuertes. El surgimiento de Podemos estuvo relacionado con esa incapacidad del PSOE para articular una política económica progresista de salida a la crisis, tal como mostró la fuerte contestación social que se produjo alrededor del 15-M.

La victoria de Pedro Sánchez en las segundas primarias significó una clara apuesta de los socialistas en la defensa del Estado del bienestar como una de sus señas de identidad. En ese cambio de actitud del PSOE jugaron un papel muy importante los sindicatos, y también las razonables y mesuradas propuestas económicas realizadas por Podemos, ya que obligaron a los socialista a volver a su ADN socialdemócrata, a riesgo de perder un creciente volumen de su ya mermado electorado. En este caso Podemos ganó claramente la hegemonía de las ideas, aunque no se le haya reconocido.

Resulta evidente que sin la irrupción de Podemos, y su inteligente apuesta económica por una suerte de socialdemocracia transformadora (como la que se desarrolló a partir de los años treinta en Suecia), no se habría producido esa vuelta del PSOE a sus raíces socialdemócratas. Una vuelta a los orígenes que no fue fácil, como mostró el traumático proceso de las primarias socialistas y como resaltan muchos militantes socialistas cuando dicen que existe un riesgo cierto de que el PSOE vuelva a los planteamientos neoliberales que definieron su política económica desde mayo de 2010 hasta la derrota electoral de 2011. En las elecciones generales de 2011 el PSOE, él solito, perdió cuatro millones de votos y la posición de hegemonía que había detentado sobre la izquierda española durante más tres décadas.

Consolidar nuestro débil Estado de bienestar e impulsar un Estado plurinacional deberían ser los ejes de la segunda modernización que demanda la sociedad española a comienzos del siglo XXI.

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Sindicalismo y socialismo

Autor: Lluís Rodríguez Algans

ctxt.es

¿Cómo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo social? Sin duda el núcleo vertebrador de la acción sindical es la negociación colectiva. Dos ideas al respecto. Por un lado, la orientación de la política sindical y los contenidos sustantivos de negociación colectiva hacia objetivos de política económica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cómo salario mínimo de 1.200 euros mensuales y jornada laboral máxima de 35 horas semanales, deben integrarse para mejorar las condiciones de vida con la generación y reparto del empleo. Por otro lado la introducción de contenidos de negociación colectiva instrumentales de control sindical económico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia económica en las empresas capitalistas con ampliación de derechos de información, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversión y posterior generación de empleo. Esta mirada hacia los contenidos instrumentales de la negociación colectiva permite avanzar hacia mayor capacidad de control de los procesos de inversión, producción y distribución. Asimismo un mayor control sindical de la producción y finanzas empresariales permite limitar el fraude económico, fiscal y a la seguridad social en el que incurren las empresas capitalistas cuyos impactos sociales son demoledores tal como vienen exponiendo estudios realizados por expertos economistas desde la UPV/EHU para Euskadi.

La acción sindical cotidiana, la de las secciones sindicales en los procesos de negociación colectiva, tiene mucho de los valores y fundamentos de la economía social y del socialismo autogestionario necesario para el S.XXI. Los procesos de militancia sindical orientados a la expansión de derechos se cimientan en una adecuada recopilación de información económico-financiera, productiva y laboral de las empresas para sustentar los procesos negociadores, en una colectivización entre las plantillas de las reivindicaciones dirigidas a los empresarios y la patronal, así como en la articulación de fórmulas solidarias de acción colectiva y huelga indefinida con apoyo de caja de resistencia que es sin lugar a dudas un mecanismo financiero colectivo de solidaridad sindical. Ese poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector, es la antesala a modelos de economía social y democracia económica. Esto si cabe es más evidente en procesos de reestructuración y crisis empresarial dónde la recuperación de empresas para su posterior laboralización o cooperativización se torna cómo acción estratégica imprescindible para defender las condiciones y nivel de empleo así como la estructura industrial del país, precisamente cuando los poderes político y económico están promoviendo todo lo contrario. Ahí la práctica sindical previa es imprescindible para acometer con garantías dichas experiencias.

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Democracia local: avances, oportunidades y limitaciones (Entrevista a Ángel Calle)

Autor: Angel Calle Collado y Jose Bellver Soroa

FUHEM-Ecosocial (José Bellver)

Angel Calle Collado es profesor de Sociología en la Universidad de Córdoba (en el Instituto de Sociología y Estudios Campesinos). Sus intereses de investigación espacian de la agroecología política, a la sustentabilidad, los bienes comunes y los nuevos movimientos globales. Forma parte de Comunaria.net, espacio dedicado a la investigación aplicada en bienes comunes y del grupo motor de La Red de Investigación y Apoyo Municipalista (REDINAM) cuyo ámbito de trabajo gira alrededor de los avances y los retos del muncipalismo, y en particular de candidaturas con acento local y municipalista, en los diferentes territorios.

José Bellver (JB): «Democracia local y participación ciudadana» es una de las expresiones de mayor fortuna en la actualidad, ¿a qué crees que es debido? ¿Qué denota y en qué se ha materializado tras el ascenso de los nuevos municipalismos?

Angel Calle (AC): Creo que se debe a dos movimientos. Uno que entronca con la idea de democracias fuertes, de participar directamente, de deliberar, de autogobierno (autores como Barber o Castoriadis nos hablaron de ello). No es en realidad una idea, es una práctica, que surge en los sesenta como contestación de lo gris y autoritarios que resultan los grandes sistemas capitalistas y del socialismo “real” del siglo pasado. Al calor de este empuje social, hay lo que diríamos un intento de “recuperar” y “descafeinar”. El Banco Mundial habla de participación porque así habla de “sociedad civil” y no habla de Estado, por ejemplo. Los nuevos municipalismos, obviamente, beben de la primera corriente. Beben, pero provienen de las bases municipalistas, que en este país agrupa al movimiento anarquista y libertario, a las prácticas de los comunales o a las corrientes marxistas de matriz más movimentista y autónoma. Hoy, con la desafección política que reina entre la ciudadanía,los nuevos municipalismos son también una opción para una gente que siente que ha perdido control de sus vidas, de lo que se llaman sus instituciones, y necesita respuestas y mecanismos más palpables de participación, de pensar su ciudad, pueblo o territorio.

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Alemania no es el modelo

Autor: Miguel Urban, Fernando Luengo y Daniel Albarracin

ctxt.es

Se ha convertido en un lugar común presentar la economía alemana como un modelo a seguir y un ejemplo de buenos resultados. Los obtenidos en materia laboral y de equidad constituyen, en nuestra opinión, una de las piedras angulares de cualquier balance. El enfoque convencional (y dominante) ha convertido en un lugar común referirse a Alemania, como si las diferencias sociales no existieran o fueran irrelevantes, y como si las condiciones de vida de todos los habitantes que forman parte de ese país mejoraran en mayor o menor medida con la recuperación de la actividad económica.

Se argumenta que la creación de puestos de trabajo ha avanzado a buen ritmo. Y es verdad. El nivel de ocupación en 2016 era un 8% superior al de 2007 y la tasa de empleo, en porcentaje de la población activa, era casi 6 puntos porcentuales superior a ese nivel. Todo ello ha supuesto que la tasa de desempleo se encuentre en niveles históricamente bajos, muy inferiores a los existentes antes de que estallara la crisis: 4,4% en 2016 frente al 8,5% de 2007. Eurostat pronostica que este resultado mejorará en el bienio 2017-2018. En paralelo a la creación de empleo, los estándares salariales también han mejorado; de este modo, la compensación promedio por empleado en términos reales (utilizando el deflactor del índice de precios al consumo) ha crecido entre 2014 y 2016 a tasas próximas al 2%.

Pero vayamos más allá de los grandes datos; pongamos la lupa en el panorama laboral y social alemán.

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Una Alemania para otra Europa

Autor: Fernando Luengo

eldiario.es

El debate europeo no está ocupando un espacio relevante en las elecciones alemanas, centradas sobre todo en los asuntos domésticos. Gran error, pues lo cierto es que la evolución de la economía alemana se ve influida por lo que acontezca en el espacio comunitario, del mismo modo que el presente y el futuro de la Unión Europea (UE) y de la zona euro dependen en buena medida de las políticas que cristalicen en este país. En las líneas que siguen, presento algunas ideas que podrían articular un debate que apunte en la dirección de una economía alemana y una Europa para las mayorías sociales.

  • Es posible y necesario aumentar los salarios y el gasto público alemanes. Avanzar en esa dirección permitirá dinamizar la demanda interna, tanto en la esfera del consumo como de la inversión, y afrontar la inaplazable agenda de transformaciones estructurales, que pasan por un decidido compromiso con la educación, la innovación tecnológica, la sostenibilidad y la renovación de las infraestructuras. Todo ello significa que Alemania debe aceptar un aumento de los precios superior al actual, que roza el territorio de la deflación, contribuyendo de esta manera a un objetivo esencial de la política económica europea, alcanzar una tasa de inflación del 2%.
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Soberanías y decrecimientos

Autor: Angel Calle Collado

Blog Última Llamada en eldiario.es

La vida es una maraña de procesos en continua evolución. Así de entrelazada y cambiante es Gaia/ Gea: la Tierra que vemos y la tierra que no vemos, como nos señalaba la bióloga Lynn Margulis. La vida democrática es también (¡cómo no!) cuestión de procesos, no de órdenes prefijados, nos argumentaría el filósofo Cornelius Castoriadis. Sin embargo, nuestras vidas políticas no parecen entender hoy ni de autodeterminaciones, ni de respuestas frente al cambio climático. “Bochornoso” era el adjetivo que empleaba sintéticamente la portavoz del gobierno del Partido popular para referirse a la iniciativa soberanista que se está desarrollando en Catalunya. Podría haber empleado ese adjetivo para hablar de la creciente desertificación y de los incrementos de las altas temperaturas en este país, de las muertes no contabilizadas por estos calores o por sequías y huracanes de dimensiones nunca vistas hasta ahora. También bochornosas fueron actuaciones poco democráticas como la utilización de reformas constitucionales exprés y leyes mordaza para evitarse una salud democrática. País bochornoso, dicen, pero identificándolo siempre con todo aquello que pueda amenazar sus posiciones en el actual statu quo.

El pasado 6 de septiembre el parlamento catalán aprobaba por mayoría una ley de referéndum con los votos de Junts pel Sí y la CUP. La coalición nacionalista en el gobierno (Junts pel Sí) que aúna la tradición conservadora catalana (PdeCAT, proveniente de CiU) y una neoliberalizada socialdemocracia (ERC) ha encontrado apoyo en las CUP (cuyas mimbres están en un municipalismo anticapitalista) para andar este camino hacia la autodeterminación de Catalunya. Todo un calentamiento global del panorama político español, cuyos entramados jurídicos, mediáticos y políticos hegemónicos han publicitado que se trata de un huracán contra la democracia. Calentamiento que ha pasado por alto, sin embargo, algunas de las intenciones y de los matices que van más allá del derecho a decidir como senda institucional a partir de una idea de pueblo o comunidad. En el discurso pronunciado en la tribuna del Parlament la tarde del 5 de septiembre, Anna Gabriel Sabaté (diputada de las CUP) afirmaba que las instituciones estatales surgidas tras la muerte del dictador Franco “son un límite, son un muro, son un impedimento para plantear la recuperación de soberanías, todas: la nacional, alimentaria, la económica, cultural, residencial”. En esa misma semana, un equipo de la formación municipalista manifestaba su intención de interpelar al gobierno sobre lo que, a su juicio, debería ser una ley catalana por el decrecimiento. “El decrecimiento es una vía imprescindible para conseguir esas soberanías”, aquellas de las que hablaba la diputada Sabaté, afirmaba su compañero Sergi Saladié.

En círculos catalanes suele hablarse de dos ejes de polarización y a la vez de cohesión que se suceden en Catalunya: el nacional y el social. “La austeridad nos hará más fuertes” dijo una vez Artur Mas, antecesor del actual presidente catalán Carles Puigdemont. Y a ello se consagraron con reducciones, desde 2008 para acá, de un 17% del gasto en educación, un 14% en sanidad, aparte de privatizaciones directas o encubiertas. Ello motivó que el eje social tomara fuerza: las manifestaciones Prou Retallades! (basta de recortes), resonando junto al 15M, desde el 2011. Con el objetivo de relegitimarse, y azotada por la corrupción y los malos resultados electorales, CiU pasó a colocarse mediática e institucionalmente como la cabeza más visible del movimiento catalanista.

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¿Qué hacer con la Unión Europea?

Autor: Juan Carlos Martinez, Daniel Albarracin y Manolo Garí

Viento Sur

[El artículo "¿Qué se puede hacer con la Unión Europea?" de D. Albarracín y M. Gari en el nº 150 de la revista impresa (http://vientosur.info/IMG/pdf/24._que_hacer_con_la_unio_n_europea_.pdf), suscitó un debate con Juan Carlos Martínez, que a sugerencia de los tres autores reproducimos a continuación.]

Qué se puede hacer, y qué no, con la UE

Juan Carlos Martínez

La mayoría de los españoles se sienten satisfechos de pertenecer a la Unión Europea. Según las encuestas del Eurobarómetro[i], la aprobación de los españoles es superior a la media europea y consideran mayoritariamente que nuestro país se beneficia económicamente de su integración en el Euro y políticamente de sus garantías democráticas. Pero también hay una amplia minoría que consideramos que las políticas actuales de la UE y el mal diseño del sistema euro están provocando el aumento de la desigualdad en y entre los países europeos; la economía es más frágil y la pérdida de soberanía económica induce a soluciones basadas en el empobrecimiento de la población. Ante esto ¿Qué podemos hacer? ¿Sería mejor salirnos de la UE? ¿Es posible? Y, de quedarnos, ¿Podemos cambiar la UE? En este artículo, 1º tras analizar los perjuicios que ocasiona la pertenencia a la UE, 2º se argumenta que no es conveniente ni posible salirnos, 3º que sí es posible defendernos y fortalecer la economía española y 4º que sí es posible cambiar la UE.

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La izquierda española ante la globalización

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Blog Economía para Pobres en Público.es

La expresión los árboles no dejan ver el bosque nos ayuda a entender qué le está pasando a la izquierda en España. Concentrados en el día a día de las noticias mediáticas, en las valoraciones trimestrales de los datos del paro o en las innumerables novedades que afloran sobre la corrupción política, apenas tenemos tiempo para pensar en el tablero de juego sobre el que hacemos política. Y lo cierto es que, desde la perspectiva española, es un panorama preocupante.

En los últimos años hemos asistido a la quiebra del bipartidismo, a una crisis institucional sin precedentes que ha incluido a la Casa Real y, en parte como consecuencia de ello, a una sucesión atípica de convocatorias electorales. Pero apenas hemos debatido sobre las causas de estos fenómenos, es decir, sobre la descomposición social que se está produciendo en nuestro país como consecuencia de la globalización económica.

A menudo las organizaciones políticas hacemos política como si nada hubiera cambiado desde 1978, año en el que se aprobó la Constitución. Y no me refiero a las formas políticas o a sus protagonistas, que evidentemente han mutado en estos cuarenta años. Me refiero a ese tablero de juego en el que se inserta España y que es el sistema-mundo económico. En 1978 España se incorporó, con todas sus insuficiencias, al mundo desarrollado de la democracia, el Estado Social y las modernas políticas públicas de redistribución de la renta. Pero lo hizo precisamente en un contexto internacional en el que ese mundo desarrollado ya iba en dirección contraria, con las políticas neoliberales tomando el control y con la globalización económica desplegando todas sus características.

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Madrid y sus gentes lo primero

Autor: Carlos Sanchez Mato

El País

Madrid está demostrando que es posible llevar a cabo las imprescindibles políticas públicas que hemos aprobado en nuestro Plan de Gobierno para mejorar la ciudad y, al mismo tiempo, generar elevados superávit y reducir deuda para finalizar la legislatura en 2.729 millones de euros (un 52% menos que la que nos encontramos). Pero no era de esperar que el Ministerio de Hacienda, que no es capaz de cumplir la estabilidad presupuestaria a nivel estatal, premiara la buena gestión y exigió al Ayuntamiento de Madrid que realizáramos acuerdos de no disponibilidad por importe de 238 millones de euros (es decir, inmovilizar del presupuesto esa cantidad para no ser utilizada). Es la primera vez que el gobierno estatal ha recurrido a una medida de tal envergadura frente a una corporación local, lo que contrasta con que el Ayuntamiento de Madrid sea precisamente una administración perfectamente saneada que presenta holgados superávits y que reduce deuda, mientras que la administración central o la propia Comunidad de Madrid tienen un elevado déficit público y una deuda pública creciente. Es el mundo al revés: la administración incumplidora sanciona a la administración que gestiona con eficacia.

Emprendimos una estrategia que pasaba por cumplir las indicaciones del Ministerio pero sin poner en riesgo ni una sola de las políticas públicas previstas. El Ministerio de Hacienda exigía inmovilizar del presupuesto 238 millones de euros y lo hicimos. Adoptamos los correspondientes acuerdos plenarios y retuvimos esa enorme cantidad de dinero. El siguiente paso fue poner en marcha mecanismos legales para incrementar el presupuesto en 303 millones a través de suplementos de crédito. Utilizamos el mecanismo legal existente que permite incorporar el superávit presupuestario del ejercicio anterior a la financiación de inversiones financieramente sostenibles de acuerdo con los requisitos legales establecidos en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Nos pedían que recortáramos 238 millones de euros y demostramos que, respetando el marco legal injusto, los recuperábamos con creces, tal y como se aprobó en los Plenos de junio y julio. De todo ello informamos puntualmente.

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Economía política para una fase de contradicciones y polarización socioeconómica: Las razones socioeconómicas para organizar una alternativa sociopolítica

Autor: Daniel Albarracin

Viento Sur

1. La recuperación de la crisis capitalista.

La política del gobierno del PP se ha caracterizado, principalmente, por una gestión que, sin abandonar su política de protección a las grandes corporaciones financieras y energéticas, se ha caracterizado por la inacción; por lo que, en un ciclo político convulso en el que una parte significativa de la población ha reaccionado contra las consecuencias de las políticas neoliberales y necesitaba sostenerse electoralmente, no ha acentuado las políticas de ajuste. Para interpretar la coyuntura tenemos que ir más allá de la gestión del gobierno e indagar en la dinámica subyacente.

Tras desplomarse en el periodo recesivo, la rentabilidad efectiva se ha recuperado tímidamente, apoyándose principalmente en el drástico abaratamiento de los costes financieros. Entre tanto, la actividad en la industria, el comercio y la hostelería se reactivaba debido, fundamentalmente, a factores exógenos: bien el tirón de la exportación a los países centrales de bienes industriales auxiliares, o bien el impulso circunstancial, pero fortísimo, del turismo, beneficiándose del carácter de “destino seguro” del territorio ibérico en un contexto de conflictos internacionales creciente.

Que la economía española entrase en 2014 en un ciclo de recuperación temporal creciendo, por encima del 3% y del entorno europeo, le ha venido francamente bien al PP. Las corporaciones españolas se han beneficiado del fuerte ajuste empresarial, salarial y público, que se dio en el periodo de gran recesión, algo que también se ha reflejado en otros países semiperiféricos europeos, dejando más margen a las empresas supervivientes, especialmente de medio y gran tamaño.

Fuente: Elaboración propia a partir de Contabilidad Nacional Trimestral de España. INE

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Ahora Madrid: La nueva política traspasa el umbral

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la red

Esta misma semana hemos visto dos ejemplos clarísimos de la transformación final de Ahora Madrid, del traspaso del umbral que puede convertir en políticos profesionales del sistema a sus supuestos enterradores: por una parte un desahucio en Carabanchel donde los antidisturbios de la policía municipal madrileña ha hecho acto de presencia para garantizarlo, y, por la otra, la aprobación de la Operación Chamartin Norte, el gran pelotazo urbanístico de la década que estaba esperando que llegara su momento.

Madrid, la gran esperanza del municipalismo del cambio, el ayuntamiento de Carmena y los chicos guapos, el trampolín de la “nueva política” en su larga (cada vez más larga, por lo que se ve) marcha hasta el monopolio del poder estatal, la capital de las luchas sociales del 15-M y el orgullo de la “intrépida” vanguardia podemita, amenaza con acabar convertida en un gran fiasco como modelo de alternativa política a un régimen en descomposición.

La capital de la jueza feliz y los alegres asaltantes del cielo electoral se va convirtiendo, cada día que pasa, en un sinsentido normalizado (pues eso es lo cotidiano en el devenir de este régimen funesto nacido como la normalización de un franquismo chabacano, de puro y traje gris), en un vórtice que desnuda las miserias de la “nueva política” ante las espeluznadas huestes ciudadanas que entronizaron a exmilitantes de lo social para convertirlos en navajeros maquiavélicos, feroces monopolistas de la esperanza permitida y fieles servidores del mundo del ladrillo.

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Cinco años después, no más becas por trabajo

Autor: Segundo Gonzalez

Cuarto Poder

1 de mayo de 2012, había pasado casi un año del 15-M y el movimiento había cristalizado en cientos de iniciativas temáticas y asambleas locales, como una constelación del cambio social. En ese contexto un puñado de activistas lanzamos la Oficina Precaria, una plataforma para combatir todas las formas de precariedad laboral, especialmente aquellas a las que por su elevada dispersión y atomización no estaban llegando los sindicatos, el llamado empleo atípico.

Partíamos del análisis de que la regulación laboral en España no solo desprotege a los trabajadores, sino que, igual que ocurre con el sistema fiscal, tiene multitud de agujeros por los que se cuela el fraude. Dentro de éstos, uno de los fenómenos que más nos llamaba la atención eran las “becas en fraude”, el uso de las prácticas formativas para sustituir puestos de trabajo. Muchas empresas se aprovechan tanto del 44% de desempleo juvenil –la segunda tasa más alta de la UE– como de la elevada sobrecualificación de dicha población, para ofrecer todo tipo de prácticas a estudiantes universitarios y de FP, pero también a jóvenes que ya habían terminado sus estudios, en total más de 150.000.

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La economía española: un modelo siempre al borde del abismo

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la red

La alternativa global a todo este desbarajuste es la de un socialismo libertario, federalista, ecologista y feminista, que combine la socialización autogestionaria de las empresas estratégicas y los bienes comunes y la promoción de la empresa cooperativa, con el desarrollo de una trama económica de proximidad y la defensa de los intereses de la pequeña empresa local sostenible e innovadora.

No nos engañemos: la corrupción es un fenómeno sistémico en la débil democracia española. Sólo hay que ver que ni tan siquiera la Jefatura del Estado se elige democráticamente por los ciudadanos, sino que su supuesta legitimidad proviene del desempeño hereditario del cargo durante siglos por los antepasados del actual monarca. Estamos en un país donde la revolución burguesa nunca ocurrió y donde las supervivencias del Antiguo Régimen conviven con las nuevas tecnologías, el neoliberalismo y las estrategias de marketing de última generación. Un régimen capitalista con una fuerte impronta de las mecánicas fascistas de gestión, heredadas de un franquismo que pervivió como constelación de familias que ejercen el poder real en una democracia limitada y sin memoria.

Pero es que, además, la colusión entre entidades financieras “sistémicas”, grandes constructoras globales, fondos de inversiones internacionales y clase política constituye el eje que domina el conjunto de la vida económica del país, impidiendo todo desarrollo endógeno de actividades de alto valor añadido y toda soberanía económica. Un atado de intereses que mantienen a la construcción y al turismo masificado como único horizonte laboral, sobre la base de un trabajo abaratado y precarizado, de baja productividad pero enormemente disciplinado por un mercado laboral dual y ultra-flexible. Con tasas de temporalidad en el empleo récord en la UE y con una alta cantidad de trabajo a tiempo parcial involuntario, las facilidades otorgadas para el despido por las últimas reformas laborales, combinadas con las dificultades añadidas a la negociación colectiva al alza y el conformismo servil de los sindicatos mayoritarios, imponen una disciplina autocrática en los centros de trabajo a una clase trabajadora que, además, se ha visto despojada de todo discurso de clase incluso en los ámbitos de la izquierda.

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La banca pública que no existe en Europa

Autor: Bruno Estrada Lopez

eldiario.es

Recientemente el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán, e incluso el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri se han mostrado contrarios a la creación de una banca pública en España. “La experiencia es mala. Puede existir alguno que funcione bien, pero no es probable”, afirmó Linde. “No conozco ningún banco público que sea sostenible en el tiempo”, dijo el ejecutivo vizcaíno.

Causa estupor que algunas de las personas que en nuestro país más deberían saber sobre el sistema bancario sean unos absolutos legos en lo que sucede en otros países europeos. ¿O tal vez sea que las orejeras ideológicas no les permiten percibir toda la realidad?

El propio Banco Mundial reconoce en su informe Repensando el papel del Estado en las finanzas: “El positivo papel que han jugado los bancos públicos de varios países durante la crisis financiera para mantener el flujo de crédito (…) compensando parcialmente la reducción del crédito ofrecido por los bancos privados”, así como: “La evidencia del papel contracíclico que han jugado varios bancos públicos durante la crisis”.

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