Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Juventud atrapada en la precariedad, y cómo salir del laberinto

Autor: Jorge Uxo

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Del total de personas afiliadas al Régimen General de la Seguridad Social en febrero de 2019 (14,9 millones), solo la mitad tenía un contrato indefinido ordinario a tiempo completo, o lo que la OIT define como un contrato estándar. En el caso de jóvenes menores de 30 años, solo una de cada cuatro personas afiliadas tenía este tipo de contrato. El resto tenía un contrato “atípico” (temporal o a tiempo parcial, o ambas situaciones simultáneamente). En ese mismo mes, de hecho, solo un 21% de las nuevas afiliaciones –de todas las edades– se hicieron con contratos indefinidos a tiempo completo.

Este dato confirma de nuevo una de las características estructurales más sobresalientes de nuestro sistema productivo: la cronificación de la precariedad laboral. Más aún, si antes de la crisis España ya destacaba por la elevada tasa de temporalidad, muy por encima de la media europea, el periodo de recuperación del crecimiento económico que se inicia en 2014 viene acompañado por otros dos factores que agravan la situación: el fuerte aumento de la rotación y la menor duración de los contratos indefinidos.

En un reciente artículo, Luis Cárdenas analizaba la evolución de la contratación estándar y atípica desde el inicio de la recuperación y mostraba no solo el aumento del peso del empleo atípico, situándose incluso por encima de las cifras anteriores a la crisis, sino también la alarmante reducción de la duración media de los contratos.

En 2018, se firmaron 22,3 millones de contratos de trabajo, de los cuales 20 millones son contratos temporales (9 de cada 10), aunque el incremento neto del empleo fue de 503.000 personas ocupadas (media anual, datos EPA). Para hacernos una idea mejor de lo que esto significa, en el año 2007 el empleo aumentó bastante más (641.000 personas) pero se firmaron muchos menos contratos (17,8 millones). La causa principal de este aumento del número de contratos que hay que firmar por cada nuevo empleo neto creado se explica, claramente, porque la duración de estos contratos es cada vez menor.

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Diagnóstico del empleo en España y cómo mejorarlo

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

En la actualidad, el empleo está creciendo y el paro disminuyendo en términos generales. Esto en absoluto se debe a las políticas de austeridad o de devaluación salarial aplicadas, sino al comportamiento cíclico de las economías capitalistas (a una recesión le sigue siempre un periodo de crecimiento). La recuperación de la economía española y de su mercado laboral se explican fundamentalmente por factores externos (reconocido por el propio Banco de España): política monetaria ultraexpansiva del Banco Central Europeo, reducción de precio del petróleo, euro débil, llegada masiva de turistas, y crecimiento económico internacional. De hecho, estos factores externos habrían permitido que la economía española comenzase a crecer mucho antes si no llega a ser por la aplicación de las políticas de austeridad y devaluación salarial, que actuaron como freno a esa recuperación. España ha tardado más años en comenzar a recuperarse que la mayoría de países por culpa de las políticas que receta la Unión Europea y que fueron aplicadas por los gobiernos del PSOE y del PP. La economía española se recupera e incrementa el empleo a pesar de las políticas de austeridad, no gracias a ellas.

Que la situación laboral esté mejorando no quiere decir que sea idílica ni mucho menos. Todavía mantenemos una tasa de paro cercana al 15%, el segundo nivel más alto de toda la Unión Europea y muy por encima de muchos países más pobres que el nuestro. Además, si a la hora de calcular la tasa de paro contabilizásemos (como hace la oficina de estadísticas de Estados Unidos) como parados a: 1) todas las personas que, aunque quieren encontrar un empleo, no lo están buscando porque no confían en encontrarlo, o no lo están buscando aún por otros motivos; y 2) a las personas que están trabajando a tiempo parcial pero que siguen buscando empleo a jornada completa, obtendríamos una tasa de paro cercana al 22%.

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“La crítica al modelo de cuidados es una crítica directa al sistema económico y patriarcal” (Entrevista a Carmen Castro)

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es (Ana Requena Aguilar)

24 horas después del éxito de la segunda huelga feminista que ha vivido España, la economista Carmen Castro reflexiona sobre uno de sus cuatro ejes: el de cuidados. Experta en políticas de igualdad y cuidados, y con un trabajo amplio sobre los permisos de paternidad como palanca para el cambio social, Castro considera que la huelga ha servido para poner sobre la mesa preguntas y conflictos que apelan a lo personal pero que son políticos.

¿Por qué era necesaria una huelga de cuidados?, ¿qué lugar ha ocupado en este 8M?

Era necesario plantear el eje de cuidados para mostrar la insostenibilidad de este modelo y sistema y de todo lo que se articula en torno a él y que se hace en contra del desarrollo de la vida. Necesitamos mostrar que esto no es viable, nos olvidamos de que lo realmente importante para sostener la vida y para que discurra de una manera aceptable y digna es precisamente lo que más perjudicamos u obstaculizamos. Hay que mostrar las grandes incoherencias de este sistema: invisibiliza el ámbito de los cuidados pero fagocita el hecho de que el trabajo reproductivo se realice en unas condiciones de extrema precariedad, o de forma gratuita,  y casi por parte de las mujeres.

Sin embargo, a pesar de esta presente en nuestro día a día o precisamente por eso, la huelga de cuidados es quizá la que más preguntas y contradicciones ha arrojado…

Nos ha dado muchos quebraderos de cabeza porque, ¿cómo planteas una huelga de cuidados? Es un conflicto en sí mismo si decimos que los cuidados forman parte de lo necesario. Lo que se quería plantear es qué pasa si desaparecen las mujeres que están asumiendo en estos momentos esas responsabilidades. Algunas compañeras decían ‘cómo voy a dejar de cuidar a mi abuelo’. No se trataba de eso, sino de emerger esa gran contradicción, de plantear cómo asumir esto como una responsabilidad social. Las propias empleadas domésticas han trasladado que no podían sumarse a la huelga porque sus condiciones de absoluta precariedad y desprotección laboral a pesar de apoyar las vindicaciones.

La huelga de cuidados sirve para enunciar la necesidad de repensar la economía, nuestro modelo de cuidados, y poner en el centro que las personas a lo largo de nuestro ciclo vital necesitamos atención y cuidados. Si ese planteamiento no está en el corazón cuando pensamos en nuestro modelo social y económico seguiremos yendo en contra de eso.

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De poner la vida en el centro al New Deal feminista: el salto de la teoría a la práctica

Autor: Paloma Villanueva

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la necesidad de reorientar las políticas públicas para “poner la vida en el centro”, pero todavía no queda claro para gran parte de la población qué es lo que hay detrás de esta idea. Dicho de otra forma, no parece quedar claro en qué se concreta este concepto y por qué es imperativo que sea el eje central de los programas económicos para las próximas elecciones.

En este artículo pretendo dar respuesta a estas dos preguntas desde una perspectiva económica. En primer lugar, exponiendo los principales motivos por los que es urgente atender a la situación de desigualdad en sus distintas dimensiones en la que nos encontramos las mujeres. Y, en segundo lugar, ofreciendo una serie de medidas centradas en el igualitario reparto del tiempo de trabajo como forma de romper los roles de género que contribuirían a que la sociedad avance hacia otra en la cual podamos presumir de la existencia de una igualdad real entre mujeres y hombres. Huelga decir que el abanico de medidas es bastante amplio y excede el ámbito de la regulación del tiempo de trabajo, pero para este artículo las acoto a las de mayor impacto.

Con el feminismo de la tercera ola, cuando surgen los enfoques de la economía feminista, los debates se centraron en el derecho al empleo de las mujeres, las desigualdades salariales, las políticas familiares y los nuevos modelos de familia. La idea de fondo era la reivindicación y visibilización de las tareas realizadas por mujeres en el seno de los hogares. Y, además, teorizar sobre los efectos de la incorporación en masa de la mujer en el mercado laboral con el mantenimiento de las desigualdades de género en numerosas esferas de la vida.

Si bien ha habido ciertos avances hacia una sociedad más igualitaria, los datos revelan que la discriminación por género en el mercado laboral persiste y que, por otra parte, el trabajo reproductivo sigue recayendo mayoritariamente sobre nosotras, a pesar de que gran parte de la población se declara concienciada con los valores del feminismo.

Vayamos con los datos. La brecha salarial por hora en España, de acuerdo a la última Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014, se encuentra en un 14%. En cambio, si nos fijamos en la brecha salarial global, esto es, teniendo en cuenta el salario bruto: la diferencia entre el salario de un hombre y de una mujer asciende al 24%. El incremento se debe a las disparidades en las jornadas, a la segregación horizontal y vertical por género (techo de cristal y feminización de ciertos sectores), y demás complementos salariales donde se encuentra gran parte de la desigualdad retributiva.

Sigamos por las diferencias en las jornadas. Según la EPA del cuarto trimestre de 2018 un 74,5% de las personas con jornada a tiempo parcial eran mujeres, de las cuales un 50,6% se encuentran en esta situación de forma involuntaria y un 15% por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores. De hecho, el sector con el mayor nivel de parcialidad es el de servicios domésticos, con un 54% frente al 14,8% de media nacional.

El desigual reparto de las tareas de cuidados también se refleja en una mayor inactividad de las mujeres. Así, de acuerdo con la misma fuente, de la población inactiva descontando las personas que se encuentran jubiladas, el 64% del total son mujeres, de las que un 20% se encuentran  en esa situación por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores o bien por motivos familiares, que son 1,2 millones de mujeres en edad de trabajar. Si calculamos el porcentaje de hombres que se encuentra en la misma situación, la brecha es abrumadora, porque dicho porcentaje es del 2,8%.

Continuemos por la segregación vertical y horizontal. “Techo de cristal” se le llama al hecho contrastado de que las mujeres, a pesar de tener el mismo nivel educativo que los hombres y estar perfectamente capacitadas, ocupan menos puestos de responsabilidad. Desde la Economía de Género se ha defendido que la solución para terminar con las desigualdades era la lucha por la igualdad de oportunidades. Sin embargo, aunque de las personas con Estudios Superiores más de la mitad (51%) somos mujeres: el “techo de cristal” persiste tal y como vemos en el gráfico 1.

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Nuevos decretos sobre alquiler y permisos de paternidad

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

En un movimiento claramente electoralista, el gobierno va a aprobar dos reales decretos con medidas que ya había pactado con Unidos Podemos. Se trata de una especie de “corta y pega” de aquellos acuerdos, aunque desgraciadamente no en un 100%, ya que se han quedado a medio camino (al fin y al cabo, sigue siendo el PSOE).

Por ejemplo, aunque sobre el alquiler hay una mejora sustancial con respecto a la terrible reforma que hizo el PP (se incrementa el período mínimo del alquiler de 3 a 5 meses -7 si es empresa jurídica; se limita -dentro de un mismo contrato- el aumento del precio del alquiler al aumento del IPC; se creará un índice de precios del alquiler…) queda fuera lo más importante: limitar la subida de los precios de todos los contratos (los vigentes y los nuevos). Ésta es la única forma de frenar la escalada de precios que tantas personas estamos sufriendo. Las comunidades autónomas y los ayuntamientos deberían poder establecer límites máximos a esos precios en los barrios más afectados, pero este decreto no lo contempla. Una mala noticia, porque al gobierno no le costaba nada añadirlo (sólo le hubiera costado a los grandes especuladores). ¿Por qué no se han atrevido?

Sobre la legalización del cannabis recreativo y la recaudación estatal

Autor: Juan Ruiz

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Parece que la legalización del cannabis está dejando de ser un tema tabú para muchos dirigentes políticos. La última en sumarse ha sido Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, que ha anunciado un referéndum en 2020 para decidir si sigue la vía abierta por José Mújica en Uruguay y Justin Trudeau en Canadá. En España, cuando se habla de la legalización del cannabis, la principal aproximación que encontramos para medir el sentir popular son las encuestas del CIS. La última de noviembre de este mismo año señalaba que el 84% de los encuestados se mostraba a favor de su legalización para uso médico. Mientras que en el caso del uso lúdico existía mayor división y el porcentaje a favor era del 47,2%. En una sociedad con una democracia de calidad es muy posible que el debate sobre la legalización de una sustancia prohibida para uso recreativo terminara con una consulta a la población adulta para conocer su opinión como ocurre en otros países, pero aquí todavía estamos superando la fase de ondear banderas.

Volviendo al tema principal, resulta obvio que parte de quienes están en contra lo están por los riesgos que atribuyen a esta droga, mientras que parte de los que se muestran a favor los ignoran. Estos son diversos y continúan sometidos a estudio. Entre los distintos riesgos que recoge la literatura científica encontramos: adicción, síndrome amotivacional, complicaciones crónicas del sistema respiratorio, disminución de la calidad del esperma, factor de riesgo sobre población vulnerable a desarrollar esquizofrenia, interferencia en el desarrollo del feto, y el incremento de las posibilidades de sufrir un accidente de tráfico. Por otro lado, parece que el cannabidiol, uno de los componentes que es posible encontrar en el cannabis, no parece ser nocivo, y distintos estudios le atribuyen propiedades terapéuticas como antiinflamatorio, analgésico, neuroprotector, ansiolítico o antioxidante. Sin embargo la OMS aún no recomienda su uso medicinal ya que considera que son necesarios más datos.

El propósito de este artículo no es hacer un análisis de los riesgos ni beneficios de esta sustancia, sino que se limita a proponer una modelización de los ingresos que reportaría al Estado la legalización del cannabis recreativo. Por lo que dejamos de lado el debate de los posibles efectos sobre la salud para centrarnos en el análisis de su impacto económico mediante el estudio de las principales magnitudes disponibles.

Supuestos de partida

Debido a que en España existen relativamente pocos datos sobre el consumo de cannabis recreativo debemos llevar a cabo algunos supuestos para estimar su consumo. Para ello partimos de los datos de consumo y prevalencia entre la población a los que asignamos un consumo diario medio y un precio medio por dosis. Especificamos nuestra modelización como sigue:

La lectura de la anterior fórmula indica que el consumo de un periodo (C) es igual al precio medio (P) por la cantidad consumida (Q). Lo que a su vez es igual al precio medio (P) multiplicado por el sumatorio del consumo de cada grupo de población (Pb), multiplicado por el sumatorio de los gramos (Gr) consumidos por día (D).

A partir de la encuesta sobre prevalencia en el consumo planteamos 2 grandes categorías (residentes y turistas) con 3 tipos de frecuencia (diaria, mensual y anual).

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¿Gobernar para todos? Imposible

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

En efecto, es imposible. Gobernar para todos es un lema vacío que queda bien en la coreografía de la política-espectáculo. Lema que, en realidad, oculta que se gobierna para unos pocos, los de siempre.

Tenemos cerca el hiriente y vergonzoso ejemplo de los desahucios de Argumosa. Se ha expulsado de sus viviendas, contraviniendo un dictamen de Naciones Unidas y la letra de nuestra Constitución, a un grupo de familias que sobreviven en el límite, para que los fondos buitre puedan proseguir con su negocio inmobiliario-especulativo. Pero esto es sólo un botón de muestra.

Acaba de ver la luz un informe de Oxfam centrado en la desigualdad en la economía española, apuntando especialmente al selecto grupo de las empresas del IBEX. Entre otros mucho datos abrumadores y escandalosos, se señala que los ejecutivos de estas firmas ganan varios cientos de veces por encima del salario promedio de sus trabajadores; y mucho más todavía si la comparación se hace tomando como referencia a los asalariados con retribuciones más bajas. ¿Gobernamos para los ejecutivos de las empresas del IBEX?

Encontramos el mismo panorama cuando reparamos en la distribución del ingreso nacional entre beneficios y salarios. La parte de los primeros no ha dejado de aumentar, mientras que la de los segundos ha retrocedido de manera considerable. Muchos trabajadores, cada vez más, reciben de hecho salarios que los colocan por debajo de los umbrales de la pobreza. ¿Gobernamos para el trabajo y el capital?

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Los cebos del tripartito

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Ahora que el presidente del Gobierno ya nos ha convocado a las urnas y que muchas encuestas dan mayoría al tripartito de derechas, conviene analizar las coincidencias de esas derechas y los cebos que utilizan para despistar o pescar votos en caladeros que no se beneficiarán de sus políticas, especialmente las económicas. Lo ocurrido con respecto a los asuntos de igualdad en la negociación del Gobierno andaluz o la utilización de la unidad de –su– España como pegamento irrompible son dos buenos ejemplos de esos cebos que utiliza el tripartito para desviar la atención de una agenda económica coincidente en lo básico y que, de llevarse a cabo, implicaría la consolidación de unas reglas de juego que debilitan lo público y el control democrático de lo común.

Durante las negociaciones del Gobierno andaluz, el tripartito de derechas estuvo mercadeando con la igualdad de género. Las propuestas maximalistas y completamente anacrónicas de VOX de eliminar la Ley contra la Violencia de Género como condición indispensable para apoyar al gobierno de PP y Ciudadanos quedaron reducidas a añadir a la Consejería de Salud, dirigida por el PP, el apellido de “y familias” –ni siquiera empleando el término “familia” en singular, como defiende VOX, en coincidencia con lo que ellos consideran la auténtica familia, ésa que denominan “biológica”.

Las peticiones de VOX, unidas a las fake news que desplegaron en las redes y los medios sobre las denuncias falsas en casos de violencia de género, los chiringuitos feministas o la utilización de la propia igualdad para luchar contra los objetivos de igualdad, acabaron escandalizando a muchas personas, que se concentraron por toda España. En Andalucía, a las puertas del propio Parlamento, el mismo día en que tuvo lugar el debate de investidura del nuevo presidente. La convocatoria de la concentración era previa a la del pleno del Parlamento, pero eso no impidió que se utilizara esa coincidencia para situar en la institucionalidad andaluza a un partido como VOX, que no cree en esas instituciones. Consiguieron vender el relato de que las personas se manifestaban contra la formación de un nuevo gobierno en Andalucía, cuando lo que pedía la gente en la calle era que no se mercadeara con la igualdad.

El tripartito nos entretuvo con algo que no les importaba o que consideraban secundario y así cada uno pudo jugar su papel de acuerdo con las expectativas de su electorado. Y no por ello dejaron de llegar a un acuerdo de gobierno que iba por otros derroteros. De paso, además, intentaron desgastar a un movimiento, el feminista, que hoy por hoy representa la auténtica defensa de lo común. Un común que ellos quieren privatizar y patrimonializar.

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Manuela Carmena tiene razón, ¡hay que contar con las empresas!

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

En una reciente entrevista a la agencia de noticas EFE, Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, nos ha vuelto a regalar una frase que, aparentemente, está llena de sentido común: “los que quieran un mundo sin empresas no pueden gobernar Madrid”. Con esta sentencia -simplona y demagógica, pero cargada de intencionalidad política-, lanza un mensaje para poner en su sitio a Izquierda Unida y a los colectivos que han criticado la Operación Chamartín y otras operaciones urbanísticas por ceder a las exigencias y los privilegios de los grandes bancos y promotores inmobiliarios. Un paso más de la alcaldesa para soltar lastre por la izquierda y ganar credibilidad entre el establishment; nada nuevo en el horizonte.

Pero no es este el asunto donde quiero centrar el comentario, sino en el papel de las empresas. Manuela Carmena afirma que hay que contar con ellas…y tiene razón, pero en un sentido muy diferente al sugerido en sus declaraciones.

Es un lugar común en los análisis económicos convencionales -también en los de un buen número de economistas críticos- referirse a países, economías, mercados, producción, empleo, desempleo, salarios, beneficios, exportaciones, importaciones… y un sinfín de variables más sin que en ningún momento aparezcan las empresas. Como si las economías se movieran por leyes y códigos automáticos, por una suerte de mano invisible que otorga racionalidad a los procesos económicos.

Pues no, si queremos entender y, lo más importante, transformar la economía, es imprescindible situar a los actores en el centro del razonamiento. Entre ellos, ocupan un lugar prominente las empresas.

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De balcones adentro

Autor: Alberto Garzon Espinosa y Carlos Sanchez Mato

eldiario.es

Llevamos una larga temporada escuchando hablar de “la España de los balcones”, una imagen con la que Pablo Casado, Albert Rivera y sus amigos de VOX pretenden evocar los sentimientos patrios. La utilizan de manera recurrente, como si lo más importante fuesen los colores de las banderas que cada cual decide colgar o no de sus respectivas barandillas.

Desgraciadamente se quedan en la fachada, con esos golpes de efecto tan superficiales a los que nos tienen acostumbrados. Y mientras tanto pasan muchas cosas de puertas y balcones adentro. Ocurre que hay familias que sufren los recortes en sanidad y en educación, que tienen familiares dependientes a su cargo, que temen una nueva subida de su alquiler o que encienden la calefacción con cuentagotas por la subida de la factura de la luz.

Porque los diez años de crisis, y siete de recortes y asfixia se han cebado en la gente corriente de nuestros barrios y la desigualdad, la pobreza y la precariedad han crecido. Y se podía haber evitado. Pero cuando más arreciaba la lluvia, los gobiernos de PSOE y PP quitaron el paraguas. Y si las administraciones públicas no cumplen con su obligación fundamental de protección a la gente, además de crecer la desafección, se siembra la semilla del fascismo.

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Otra Europa para frenar a la extrema derecha

Autor: Fernando Luengo

Blog de Econonuestra en Público.es

Existe una generalizada y comprensible inquietud por el ascenso de la extrema derecha, en buena parte de los países europeos y también en España. ¿Qué hacer para frenar y revertir esta deriva? No hay respuestas fáciles para un problema complejo, que, sin duda alguna, urge abordar.

Un aspecto importante, que ha menudo queda oculto, es que las políticas económicas y sociales que han impulsado las instituciones comunitarias y también los partidos y gobiernos conservadores han sido uno de los principales combustibles de la extrema derecha. Otro tanto ha ocurrido con la mayor parte de la socialdemocracia europea, que ha sido corresponsable, cuando no principal impulsora, de esas políticas.

El escenario generado por las mismas, sobre el que justamente hay que actuar, ha sido el caldo de cultivo propicio para el surgimiento y consolidación de la extrema derecha, que ha sabido canalizar una parte de la desafección y el descontento. Encuentro en el apoyo a esos partidos rechazo, hartazgo y desconcierto, antes que indignación activa, politizada y comprometida de la población.

En estas coordenadas, si de verdad se quiere frenar el ascenso de la derecha xenófoba y populista, ofrecer más de lo mismo o reformas de escaso calado que mantienen en lo fundamental el actual estado de cosas es claramente el camino equivocado. Y tampoco es una alternativa apelar a más Europa. Porque, en realidad, más Europa significa dar por bueno el papel prominente de los mercados financieros y las corporaciones transnacionales, someterse a los dictados austeritarios de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional, pretender acorazar las fronteras comunitarias ante la llegada de personas migrantes y refugiados, aumentar el gasto militar y proteger los paraísos fiscales. Esto y no otra cosa es la Europa realmente existente; y la que preservan y fortalecen las tímidas y sesgadas reformas en la arquitectura institucional introducidas por las elites políticas y económicas.

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Avanzar o retroceder

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Suele decirse que las democracias liberales se han construido sobre tres pilares: sistemas parlamentarios que articulan el pluralismo político gracias al sufragio universal, reconocimiento de derechos civiles fundamentales y separación de los poderes del Estado. No obstante, se olvida a menudo un cuarto pilar sin el cual no hubiese sido posible la consolidación ni la legitimación de nuestras democracias: los derechos sociales y laborales.

En España el nacimiento y consolidación de la democracia le debe tanto o más al movimiento obrero organizado que a los liberales de las Cortes de Cádiz. Entre unos y otros levantaron esos cuatro pilares. Pero estos avances nunca son definitivos, siempre están sometidos a la correlación de las fuerzas sociales y económicas, existiendo riesgos de involución parcial. De hecho, hoy vemos cómo esos riesgos reaparecen en nuestro país y nos colocan ante una encrucijada.

Las duras medidas de ajuste impuestas a la mayoría social para gestionar la crisis han tenido como consecuencia la liquidación del contrato social constitucional, erosionándose el cuarto pilar de nuestra democracia. La generalización de la precariedad, el miedo y la desafección han sido el resultado de dicha deflagración.

En este contexto han emergido dos respuestas, de signo muy distinto, que compiten hoy por gestionar el campo político y reconstruir nuestra sociedad en una u otra dirección.

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Marx y la política económica

Autor: Miren Etxezarreta

Artículo en la revista Noticias de Política Económica, número 22 (V Aniversario), Universidad de Valencia, diciembre de 2018

La política económica[1].

Son muchas y variadas las definiciones de política económica en la actualidad, pero todas ellas transmiten la idea de que la política económica consiste en la voluntad de incidir en las variables económicas por parte de las instancias políticas dirigentes de una sociedad, en concreto, aunque no exclusivamente, por parte de los Estados[2], Y también comprende la disciplina encargada del estudio de esta rama de la actividad pública[3]. Otras definiciones más académicas, por ejemplo,  la del catedrático italiano F. Forte -consiste en el uso por parte de distintos centros de poder de los medios de acción sobre el proceso económico con el propósito de conseguir fines dotados de valor político[4]-, o el economista francés B. Guerrien  – rama de las teorías económicas que trata de las diversas maneras como el Estado puede intervenir para incidir en la economía[5]-, no cambian sustancialmente el sentido actual de esta disciplina, y la percepción de la misma por los estudiosos  de estas cuestiones  permanece también en la misma línea.

Es difícil, sin embargo, separar la política económica (PE) del resto del pensamiento económico. Prácticamente desde que se encuentra alguna reflexión económica en la historia, aparece unida al afán por afectar a los aspectos económicos de la realidad a la que se refiere. El interés por entender el funcionamiento económico del mundo, y especialmente el de los dirigentes de toda sociedad, reside en el deseo de manejar las variables económicas para lograr los objetivos deseados. Porque casi todo comentarista de los hechos económicos acaba por evaluar estos en relación con unas ideas de lo que sería deseable y, más o menos explícitamente, recomendando líneas de actuación para lograrlo. Casi siempre, partiendo de una percepción de la realidad existente según el analista –el diagnostico-,  se trata  de mejorarla hacia situaciones más favorables –el tratamiento- también según los valores del cronista.    Líneas de actuación que debe implementar generalmente una entidad con poder para ello, sea esta el jefe de la tribu, el faraón, el señor feudal, el soberano o las múltiples instituciones públicas que conforman el Estado moderno. Y esto no cambia con la consolidación de la disciplina de la economía como conocimiento autónomo en los siglos XVII- XVIII, con los que hoy conocemos como los Clásicos.

La diferenciación entre  la teoría económica y la política económica se debe más a la  arbitraria separación de cátedras en los estudios de economía y a la consiguiente especialización de sus profesionales que a la sustancia del pensamiento económico.  De hecho, es difícil encontrar un texto de ‘teoría económico’ que no termine con prescripciones de política económica. Aunque se admita por un momento un enfoque más positivo y se considere que la distinción entre la teoría y la política económica sea debida al avance de la disciplina que ha ido exigiendo un tratamiento más profesional y especializado en cada uno de sus aspectos, aun así, la vinculación entre teoría y política sigue siendo muy estrecha y la distinción entre ambas ardua. Creo que durante muchos años el pensamiento económico y las recomendaciones de actuación han estado unidas en el desarrollo de esta disciplina. Cualquier lectura de reflexiones económicas de la antigüedad, así como una somera revisión de los Clásicos, lo confirma.

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No hay que vivir para trabajar

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Es un hecho conocido que las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres al hogar y a la familia. Tal y como recoge la Encuesta de Empleo del Tiempo (EET), elaborada por el INE, mientras que en un día promedio un varón en 2010 dedicaba tan sólo una hora y 50 minutos al hogar y la familia, una mujer dedicaba más del doble (4 horas y 04 minutos).

Como indica la última Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) de 2015, las mujeres dedican el doble de su tiempo al trabajo no remunerado (14 horas semanales ellos frente a 27 horas semanales ellas). De hecho, mientras que la mitad de las mujeres reconoce que realiza tareas de cuidado y educación de sus hijos o nietos, menos de un tercio de los hombres se encuentra en la misma situación.

En definitiva, dada la insuficiente regulación en materia de igualdad y los roles de género dictados por el sistema heteropatriarcal; son ellas quienes asumen las tareas de cuidados que precisan las familias. Así, tras haber trabajado durante años, sus vidas laborales son más cortas y erráticas, lo que conlleva unas menores cotizaciones y menos derechos adquiridos como trabajadoras (no reconocidos).

Habida cuenta de la división sexual del trabajo, la tasa de parcialidad de las mujeres se situó casi en un 24% en el año 2017, mientras que la de los hombres se encuentra en torno al 7%. Esto supone que un 73% de las personas con un contrato a tiempo parcial son mujeres, de entre las cuales más de la mitad están en esta situación de forma involuntaria. Si observamos el gráfico 1, es evidente que la mayor parte del subempleo se corresponde a mujeres (el 70% del total), siendo especialmente relevante en qué medida se encuentran subempleadas, ya que más de 77.000 trabajan cinco horas o menos a la semana.

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33 tesis para una reforma de la disciplina de la economía

Autor: CONSEJO REDACCION ECCE

ctxt.es (Rethinking Economics-New Weather Institute)

El pasado 12 de diciembre, coincidiendo con el 500 aniversario de las tesis de Lutero, un grupo de economistas y estudiantes ‘clavaron’ en la London School of Economics un listado de recomendaciones para proceder a una Reforma de la Economía.

Estas 33 Tesis, elaboradas por estudiantes, economistas y académicos reunidos por Rethinking Economics y el New Weather Institute, respaldadas por importantes economistas y dirigentes políticos, como la parlamentaria británica Caroline Lucas, resumen una detallada crítica de la corriente principal de la disciplina de la economía.

Economistas de renombre como Mariana Mazzucato, Kate Raworth, Steve Keen, junto a Sally Svenlen, estudiante de Rethinking Economics, tomaron parte en un acto presidido por Larry Elliott, jefe de la sección de Economía de The Guardian, en el que se debatieron las 33 tesis, junto a la petición de reformas.

El acto tuvo lugar el martes, 12 de diciembre, en el University College de Londres y, al terminar,  los participantes, público y estudiantes se encaminaron a las puertas de la London School of Economics donde dejaron fijadas sus Tesis y exigieron esa Reforma.

Caroline Lucas, diputada y dirigente del Partido Verde [del Reino Unido] dijo que:  “Rethinking Economics tiene toda la razón al afirmar que una disciplina económica mejor no sólo es posible sino esencial. Durante un tiempo ya excesivo, la corriente principal de la política ha rendido culto al altar de la economía neoliberal, como si fuera la única manera de hacer las cosas. Ese enfoque con anteojeras está claramente equivocado y es magnífico que Rethinking Economics esté ampliando el debate y vaya aportando ideas novedosas”.

Ha-Joon Chang, de la Universidad de Cambridge, y autor de 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism and Economics: The User’s Guide [23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Debate, Madrid, 2012] sostuvo que:  “La economía neoclásica desempeña el mismo papel que la teología católica en la Europa medieval: un sistema de pensamiento que argumenta que las cosas son lo que son porque tienen que serlo. Al igual que en la Reforma de hace quinientos años, los jóvenes economistas de  Rethinking Economics están desafiando el monopolio intelectual, apelando a un enfoque más pluralista e interdisciplinar de la economía. Se trata de una intervención extremadamente importante y oportuna en una coyuntura que bien puede ser la última ocasión de salvar de sí misma a la corriente principal de la economía, y salvar al mundo de esa corriente principal. Préstenle atención”.

Steve Keen, autor de Debunking Economics, [La economía desenmascarada, Capitán Swing, Madrid, 2015] defendió que  “la economía necesita una revolución copernicana, y no digamos ya una Reforma. La teoría del equilibrio en economía debería acabar donde acabaron los epiciclos tolemaicos en astronomía”.

Victoria Chick, profesora emérita de Economía en el University College de Londres resaltó que “en la economía de hoy, en el camino a la verdad están como mediadores sus sacerdotes. La Reforma de la economía, en estas Tesis pegadas en las puertas de la LSE, arguye que los estudiantes deberían leer las escrituras, en toda su extensa variedad, por sí mismos. Sabrán así que el Papa (ayer Samuelson, hoy Mankiw) no es infalible y que deben buscar la verdad en la competición de las ideas”.

Por su parte, Sir David King, FRS afirmó que “La oportunidad de y la necesidad de repensar los modelos económicos se ve estimulada por una serie de fallos manifiestos recientes. Las grandes amenazas del cambio climático y la destrucción ecológica. La crisis financiera de la deuda de 2007/8. El aumento de las diferencias en los niveles de renta de los más pobres y los más ricos de nuestras sociedades. El control de los medios por parte de un reducido número de individuos extremadamente ricos. En este contexto, el documento de las ’33 Tesis’ es un estímulo para la acción y ha de ser pero que muy bienvenido”.

Kate Raworth, autora de Doughnut Economicsseñaló que “los estudiantes de Económicas de hoy en día se enfrentan a una profunda ironía. Al comprometerse a emplear años de su vida y una gran cantidad de dinero, lo primero que descubren es que tienen que volver a redactar el programa para que se adapte a los desafíos que saben que hay por delante. Sí, la economía está en crisis y lo último que necesita es una reforma insidiosa: es hora de una reforma de gran alcance. Escuchemos a los estudiantes: son el futuro de la economía y su mejor oportunidad de volverse de nuevo algo pertinente”.

Sally Svenlen, estudiante perteneciente a Rethinking Economics dijo que: “Hace quinientos años Martín Lutero dio principio a un movimiento que alteraría hasta sus cimientos las prácticas del sistema establecido. Hay muchísima gente que trabaja a diario a su manera para tratar de mejorar las prácticas económicas establecidas. Hemos reunido todas estas experiencias, ideas y energías en una sola declaración sobre cómo ha de cambiar el actual establishment económico. Es difícil ignorar la verdad cuando la tienes ahí colgando de la puerta”.

Los estudiantes de Rethinking Economics han protestado a lo largo de sus estudios durante los últimos cinco años. Desde marcharse de clase a publicar un manifiesto para la reforma del programa académico buscando apoyos, de elaborar su propio libro de texto a escribir The Econocracy, un libro sobre la historia y argumentos del movimiento.

Rethinking Economics

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Las tesis

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Abraham Guillén: América Latina, guerra de guerrillas e internacionalismo

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Abraham Guillén Sanz, anarcosindicalista y comisario del IV Cuerpo del Ejército republicano comandado por al albañil anarquista Cipriano Mera en la Guerra Civil española, economista y periodista, un revolucionario que había estado en las cárceles franquistas y se había evadido varias veces de ellas, llegó a América Latina, concretamente a la Argentina, en 1948, cuando contaba con 35 años.

Guillén estuvo en América Latina desde entonces hasta su vuelta a España a finales de los años setenta.  Concretamente estuvo afincado en Argentina, Uruguay y Perú, aunque visitó muchos otros países. Este largo periplo estuvo plagado de exilios y detenciones, acompañado de alguna visita a las cárceles, salpimentado por acusaciones públicas, en las revistas del mainstream conservador, de ser un “hombre extremadamente peligroso”.

En sus andanzas latinoamericanas Guillén se vinculó con los principales movimientos revolucionarios de la época. Muy ligado a John William Cooke a su llegada a la Argentina y al Ministerio de Economía, militó en el peronismo más obrerista y radical en los años de la Resistencia Peronista, participando en la conformación del primer grupo guerrillero del país, los Uturuncos, al mismo tiempo que trabajaba de asesor económico del Senado (puesto que abandonaría como protesta ante la aprobación una ley que facilitaba la inversión directa extranjera y la toma del control de la economía argentina por las transnacionales norteamericanas). Después de recibir instrucción en Cuba, en compañía de los revolucionarios argentinos más conocidos de su tiempo, como el propio Cooke, Alicia Eguren o el “Vasco” Bengoechea, y bajo la atenta mirada del Ché Guevara, viajará a Uruguay, donde pasará a ser considerado como uno de los inspiradores de la experiencia de los Tupamaros, así como de la OPR-33, grupo armado vinculado a la Federación Anarquista Uruguaya.

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Alcoa, entre Mazzucato y Solchaga

Autor: Segundo Gonzalez

eldiario.es

Quedan pocos días para el desenlace del conflicto de Alcoa que mantiene en vilo a 700 trabajadores directos, a más de 2.000 entre indirectos e inducidos y a las comunidades de Asturias y Galicia. Si el Gobierno central no adopta medidas antes del 15 de enero, finalizará el periodo de consultas del ERE y la empresa estará en condiciones de iniciar los despidos de las plantillas de Avilés y A Coruña.

Desde que el 17 de octubre anunció su intención de cerrar las plantas, la multinacional ha dado sobradas señales de que la amenaza va en serio. La empresa tiene órdenes de su central en Pittsburgh de desmantelar las fábricas para deslocalizar la producción hacia sus plantas de Arabia Saudí. Alcoa no está dispuesta a poner nada de su parte para mantener la actividad ni para facilitar que otros la mantengan, a sabiendas de que una vez que cese la producción retomarla resulta muy costoso debido a las características específicas de la generación de aluminio primario. Por ello, desde ese día en que quedó clara la voluntad de la empresa, quedó también claro que la pelota rebotaba en el tejado del Gobierno de Pedro Sánchez.

Las plantillas y algunos grupos políticos llevamos semanas insistiendo en que la única salida posible pasa por la intervención pública en la empresa a través de la SEPI para evitar el cierre mientras se realizan las reformas necesarias en el marco energético de las industrias electrointensivas para asegurar un suministro competitivo y predecible, rectificando el ineficaz modelo de pagos no condicionados al mantenimiento de la actividad. Sin embargo, este planteamiento tuvo dos reacciones oficiales. Por un lado, la ministra de Empleo, Magdalena Valerio, cuya respuesta ante la pregunta de si barajaba el Gobierno la participación pública en Alcoa fue que “no estamos en un país comunista”. Por otro, el secretario general de Industria, Raúl Blanco, que con otras palabras vino a decir lo mismo. Su única reacción fue un decreto de medidas para la industria que la ministra de Industria reconoció que no sirve para solucionar el problema de Alcoa, aunque tampoco la perjudica.

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Renta Básica Universal: mejor en especie que en metálico

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en Alternativas Económicas en abril de 2017

La propuesta de Renta Básica Universal (RBU) más conocida –una renta de aproximadamente 650 euros a todo individuo independientemente de su condición–presenta una característica que merma su elevado potencial y que la aleja en cierto sentido del objetivo que pretende alcanzar: es monetaria. Al entregarse la RBU en dinero se originan una serie de situaciones que debilitan la medida.

En primer lugar, la RBU monetaria no distingue el nivel de vida que existe en cada región en la que vive su beneficiario. Evidentemente no es lo mismo disponer de 650 euros en pleno centro de la capital del país que hacerlo en un pequeño pueblo rural de Almería: en el primer caso la RBU permite comprar menos bienes y servicios que en el segundo caso. Esto puede conducir a que una RBU de 650 euros quizás permitiría satisfacer las necesidades más básicas (que es el objetivo principal de la medida) en un caso, pero podría no lograrlo en otro, o incluso resultar relativamente generosa en un tercer caso (por ejemplo, imaginando en el citado pueblo rural a varios individuos compartiendo alquiler y otros gastos fijos; como frecuentemente se encarga de recordar la derecha cuando critica la RBU). Es cierto que este defecto de la medida podría considerarse menor, especialmente comparado con las ventajas que podría deparar, pero en cualquier caso también es cierto que puede corregirse. ¿Cómo? Entregando la RBU en especie, ya fuese de forma total o parcial.

Una renta en especie es una retribución en bienes y servicios y no en dinero. En vez de percibir cada individuo 650 euros para comprar productos en el mercado, el Estado podría garantizar a cada persona determinados bienes y servicios considerados esenciales. Esto es precisamente lo que ocurre con la educación y sanidad públicas: el Estado no nos entrega dinero para pagar los servicios de educación y sanidad en el mercado, sino que nos ofrece la posibilidad de recibir esos servicios en un colegio o en un hospital sin necesidad de que haya pago de por medio. Ni el profesor ni el médico nos piden dinero por educarnos o atendernos. Lo mismo podría ocurrir con una RBU que garantizase al receptor una vivienda, un consumo básico de energía, de transporte, de cuidados, de alimentación, de vestimenta, etc. No habría necesidad de utilizar esos 650 euros para alquilar una vivienda, comprar alimentos, comprar ropa, desplazarse, adquirir servicios de cuidados, etc, sino que simplemente por el hecho de nacer tendríamos garantizadas esas necesidades básicas. No todo el pago de la RBU tendría por qué ser en especie, se podría, por ejemplo, garantizar alojamiento, energía, cuidados y desplazamiento, y también ofrecer 200 euros para comprar alimentos y vestimenta. Las combinaciones son infinitas, pero en cualquier caso lo importante es entender que de esta forma se resuelve el problema que habíamos detectado: ya no se produciría discriminación entre un residente del centro de Madrid y uno de un pueblo rural de Almería, porque ambas personas podrían cubrir las mismas necesidades independientemente del nivel de precios de cada región.

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Documental La Piel del Jerte (online y descarga)

Autor: Angel Calle Collado

Ya puedes ver y descargarte el Documental “La Piel del Jerte”. Se trata de una mirada sobre el ayer y los retos de las comarcas extremeñas, sobre crisis del medio rural y deseos de un mundo rural vivo.

https://vimeo.com/lapieldeljerte

Realizado a lo largo del año pasado, refleja el trabajo y la voluntad de cambios de personas que desarrollan su vida en él.

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Tiempo de descuento

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

La aprobación este jueves del objetivo de estabilidad presupuestaria da el definitivo pistoletazo de salida al trámite para la discusión de los Presupuestos Generales del Estado.

Como es sabido, estos presupuestos llegan al Congreso respaldados por un acuerdo previo entre Unidos Podemos y el Gobierno con el que se empieza a dejar atrás la austeridad. Los principales pilares de ese acuerdo son ya públicos: el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas, una reducción de las tasas universitarias a los niveles previos a la crisis, la eliminación de los copagos y un aumento importante del presupuesto en dependencia.

Asimismo, se incrementa la prestación por hijo a cargo, progresa la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad, y se impulsa la educación entre los 0-3 años, tan necesaria para la igualdad de género. Estos avances serán financiados con una fiscalidad más justa —se eliminan algunos privilegios que favorecen a las rentas más altas—, y vienen además rubricados por una subida del SMI a 900 euros mensuales.

Pasar la página de una austeridad que ha dañado la cohesión social y el crecimiento potencial de la economía —dejando profundas cicatrices— es sin duda necesario. Pero la importancia de los Presupuestos que se van a discutir a partir de enero va mucho más allá.

Estamos en el tiempo de descuento de la legislatura actual. En el caso de que estos Presupuestos no se aprueben, las reformas anteriores no echarán a andar. Y estaremos además abocados a un adelanto electoral que bien podría ofrecer un resultado similar al que ha tenido lugar en Andalucía.

El problema de que un resultado análogo se produzca en el conjunto del país no es “que ganen las derechas”, algo evidentemente democrático y legítimo. El problema es que ganarían unas derechas hoy por hoy secuestradas por la extrema derecha, lo que conllevaría riesgos evidentes de involución democrática en nuestro país.

Precisamente por ello, quienes defendemos la idea de que el ciclo político que se abrió con el 15-M debe terminar alumbrando un proceso de profundización democrática —basado en el fortalecimiento de los derechos sociales y en la convivencia plurinacional— tenemos un reto enorme. O se consolida la mayoría política y social que se articuló en torno a la moción de censura, o se aborta el proceso de cambio.

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Serenidad, firmeza y proyecto alternativo

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía, esperada pero no con tanta presencia, ha provocado una serie de sentimientos y actitudes que han ido desde la estupefacción hasta la inquietud, pasando por airadas reacciones. Las precipitadas y desafortunadas convocatorias para manifestarse contra estos resultados no solo le han hecho un flaco favor a la democracia, sino que le han proporcionado a este partido una excusa para asignarse la palma del martirio. Más protagonismo regalado a dicha fuerza política por quienes se reclaman de un frentismo antifascista.

Creemos que debemos acercarnos a este asunto con la serenidad necesaria para la reflexión, que si es imprescindible siempre, en el asunto que nos ocupa lo es más aún.

La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo

Autor: Angel Calle Collado

eldiario.es

Me resisto a presentar el ascenso electoral de la ultraderecha como un síntoma o como una coyuntura. La irrupción de Vox, la elección de Bolsonaro o de Trump, el ímpetu racista de Salvini o de Orbán son más bien un oleaje producto de un mar de fondo. Una marea inhóspita que viene cobrando fuerza en las últimas décadas. La ultraderecha es un producto mediáticamente refinado por sectores neoliberales (empresariales, financieros, mediáticos) que han alzado su vuelo con alas muy conservadoras, comprometidas con la defensa de un orden y de unos privilegios.

Bolsonaro es hijo del grupo parlamentario de la BBB, como dicen por Brasil: bala, buey y biblia, correspondiendo a tres bancadas parlamentarias que se identifican con quienes medran a la sombra de la militarización del país, la defensora del agronegocio y la proveniente del sector evangélico. Vienen siendo mayoría en el Congreso brasileño. No dudaron en apoyar el golpe de Estado frente a Dilma Rousseff. En Brasil, como en otros lugares del mundo, esta ultraderecha se benefició de las promesas no cumplidas y las corruptelas no señaladas por una izquierda cómoda en la cogestión de grandes parcelas del neoliberalismo. Pero sobre todo adquirieron aire con los poderosos grupos mediáticos evangelistas y sus acólitos (Iglesia Universal del Reino de Dios, televisiones como Record TV, periódicos, canales en youtube) a los que bombardearon con su subpolítica de los memes: aquella que sólo caricaturiza y promueve el odio como fundamento político, siguiendo la doctrina Bannon.

De la misma manera, para entender a Trump hay que hablar de élites y de una cultura derechizante reconocida como la Alt-Right: publicaciones en internet como Breitbart, youtubers y canales volcados con la magnificación de sucesos de inseguridad y la propaganda racista, televisiones como Fox, etc. Compañías eléctricas, petroleras y automovilísticas vieron en Trump un camino contrario a Obama y directo para frenar directivas contra el cambio climático, otras que impidieran el control de emisiones tóxicas de sus centrales y prospecciones o que pusiera fin a los sobornos en países que dan el visto bueno a sus negativos impactos ambientales.

¿Y Vox? Crece alrededor de discursos racistas, denuncias contra la “ideología de género” o promesas de bajadas de impuestos para empresarios y grandes fortunas. Militancia que, como la de Ciudadanos, proviene de participantes y simpatizantes del ala dura del Partido Popular. Y del ala afortunada de este país, pues según encuesta realizada en Octubre pasado, sólo uno de cada ocho posibles votantes percibía más de 800 euros, mientras que los pueblos y barrios de renta más alta han sido caladero de votos para esta formación.

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Francia arde: los “Chalecos Amarillos”

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

El pasado sábado 8 de diciembre, cerca del mediodía, la policía francesa informaba que había efectuado cerca de 700 detenciones en relación con las movilizaciones de los llamados “Chalecos amarillos”. El día amaneció tenso y frío en París, una capital donde se habían retirado más de 2.000 elementos del mobiliario urbano para que no pudieran ser utilizados como armas por los manifestantes, donde los museos, centros culturales, gimnasios y mercadillos habían sido cerrados por las autoridades, así como cerca de una veintena de estaciones de Metro, y donde la Asistencia Pública de los Hospitales de París había preparado un “dispositivo de vigilancia reforzada” por lo que pudiera suceder. El país entero ha sido tomado por más de 89.000 policías.

Las movilizaciones recurrentes de los llamados “chalecos amarillos” han sacudido Francia en los últimos meses, poniendo contra las cuerdas al gobierno neoliberal de Emmanuel Macron (que ha suspendido por seis meses la subida del precio de los carburantes que desató la brutal ola de manifestaciones y disturbios) y haciendo aparecer en las calles una amplia amalgama de manifestantes airados de diversos sectores (agricultores, transportistas, estudiantes, sindicatos, trabajadores de la salud…) que parecen a punto de reeditar la enorme sacudida que significó la revuelta de mayo de 1968, en una sociedad francesa en la que las encuestas afirman que más del 80 % de la población apoya a los manifestantes, pese a la dura violencia que ha acompañado en algunas ocasiones (no en todas) a sus reivindicaciones.

La orgullosa Francia que presiona a Alemania en busca de una mayor unidad europea y que provoca a Donald Trump hablando de la posibilidad de construir un ejército comunitario independiente, parece a punto de plantearse la necesidad de declarar el estado de emergencia y la limitación de las libertades civiles, mientras las imágenes de detenciones colectivas de estudiantes secundarios, tratados por la policía como en la más amarga guerra colonial, recorren las televisiones del mundo entero. Entonces, ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

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Unas notas sobre qué deberíamos hacer

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus

Al grave problema que supone la ola reaccionaria que ha entrado en Andalucía hay que sumar la rabia que da ver que entre todos predijésemos este escenario y no hayamos sabido o podido evitarlo. Aunque, a decir verdad, la irrupción de la extrema derecha era hasta cierto punto inevitable porque como espacio político estaba incrustada en las entrañas del PP y sólo necesitaba de ciertas condiciones para emanciparse. El problema real lo tenemos en que ese hecho ha coincidido con una desmovilización muy notable de votantes de izquierdas que prefirieron la abstención a votar a nuestra candidatura o a la de otras organizaciones progresistas. Eso es enteramente culpa nuestra, y ahora nos toca acción, mucha acción, para revertir este panorama.

No obstante, reconozco que me preocupa la actitud que ha tomado una parte de la izquierda, al menos en redes sociales. La expiación de culpa es un fenómeno que no me atrae, pues me parece más útil la autocrítica y la propuesta. Lo de estos días alguien lo definió anoche como “navajeo” y no me parece una metáfora desencaminada. En vez de eso lo que necesitamos es unidad, claridad y mucha acción. Y si bien como coordinador federal de una organización comprometida con una sociedad con justicia social puedo garantizar que desde esta casa haremos todo lo posible, también tengo que pedir que nos pongamos todos a la altura. Y claro, pensando en por qué hay tanta crispación en este lado del eje, creí que una pequeña explicación sobre cuál es la propuesta de IU podría ayudar.

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Construir un colchón fiscal

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco de España insisten últimamente en la necesidad de volver a ajustar el gasto público, ahora para disponer de un “colchón fiscal” para cuando llegue la próxima crisis. Sin embargo, construir este margen fiscal siguiendo el camino que marcan estas instituciones impedirá afrontar dos retos económicos ineludibles. El primero tiene que ver con la necesidad de modificar el patrón de salida de la crisis que estamos experimentando: el crecimiento económico no termina de llegar a millones de hogares —a pesar de la creación de empleo—, las desigualdades se mantienen en niveles elevados y se refuerza nuestra especialización en sectores poco productivos. El segundo reto viene dado por la paulatina desaceleración internacional que se espera para los próximos trimestres, y que podría complicar la situación económica. Volver a ajustar a la baja el gasto público no hará sino agravar ambos problemas.

Hay no obstante otra vía alternativa para construir el colchón fiscal que la economía necesita: iniciar las primeras fases de una reforma tributaria que sirva para aumentar los ingresos del sector público. Esta segunda vía, al no cargar los ajustes sobre el gasto, permitirá enfrentar con más garantías los dos retos mencionados. Por un lado, facilitará recursos para poner la política fiscal al servicio de la lucha contra la desigualdad —reforzando el Estado del bienestar—. Además, los nuevos ingresos ayudarán a financiar políticas de inversión que permitan sostener la actividad económica y modernizar el tejido productivo.

El reciente acuerdo alcanzado entre Unidos Podemos y el Gobierno pretende abrir esta segunda vía, realizando un esfuerzo para aproximar nuestra recaudación tributaria a la de los países de la eurozona. En España, los ingresos del sector público suponen el 38% de nuestro PIB, mientras que dicha ratio se eleva hasta el 46% para la media de la eurozona. No obstante, el problema de nuestro sistema fiscal no radica en que tengamos tipos nominales muy inferiores a los que existen en los países de nuestro entorno. Son fundamentalmente el fraude, la elusión y toda una panoplia de deducciones y exenciones las causas que en buena medida explican la menor recaudación, y que llevan a una desfiscalización de las rentas más elevadas.

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