Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Imaginando lo posible: permisos por nacimiento y transformación social

Autor: Carmen Castro

eldiario.es

El desigual reparto de las responsabilidades de cuidados está en el origen de las desigualdades de género existentes, y aún así, en el debate en torno a los cuidados y, específicamente, en el de los permisos por nacimiento, se dan contradicciones y tensiones discursivas que discurren desde el reclamo auspiciado desde el binomio mujer-madre a la necesidad de implicación efectiva de los hombres en el cuidado infantil. De dicho debate salen propuestas y alternativas diversas, ni todas conducen a una transformación social, ni mucho menos a situaciones de justicia redistributiva -de género, social y ecológica-. La cuestión a dirimir es si estamos realmente en condiciones de imaginar una organización socioeconómica más allá del ‘orden de género’ que conforma el estatus quo patriarcal y, en cuyo caso, cómo articular dicho cambio para subvertir la división sexual del trabajo.

Durante estos 10 años de crisis-estafa ha ido permeando la trampa patriarcal de privatización de los cuidados. El enfoque neoliberal de las políticas y el mayor calado de su mito de la libre elección explican que muchas mujeres hayan asumido el coste asociado a la realización de los trabajos en los hogares, esto es, cuidados, actividades domésticas, relaciones psicosociales, etc. Hay quien dice hacerlo porque quiere y/o porque así lo ha elegido, ya sea por satisfacción, amor, gratitud, reciprocidad o culpabilidad; sin embargo, las situaciones individualizadas no deberían servir de excusa para obviar el trasfondo real. Las necesidades de cuidado no se resuelven por sí solas ni existen ‘manos invisibles’ que se encarguen de hacerlo. Cuando se cierran los servicios públicos, se minoran las plazas de educación infantil, se reducen los salarios o la falta de ingresos no permite acceder a contratar un servicio de proximidad, alguien del entorno familiar -más o menos extensa- tendrá que dedicar tiempo y afecto para atender al bebé, a la abuela con alzheimer o a quien sea la persona que necesita cuidados; la tendencia de que todo esto recaiga exclusivamente sobre las mujeres es debida a la inercia aprendida de los roles de género, más que una supuesta subversión elegida.

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La brecha de género muestra todo su esplendor en las pensiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 59 de La Marea

El pasado 8 de marzo vivimos una histórica jornada de reivindicación feminista. Ese día muchos fueron conscientes por primera vez de que en nuestras sociedades la mujer se encuentra en una situación de subordinación e inferioridad con respecto al hombre, mientras que quienes eran ya conscientes de ello reforzaron sus convicciones y se empoderaron aún más. Esta situación de desigualdad tiene sus raíces en una división sexual del trabajo, que empuja al colectivo femenino a ocuparse del trabajo reproductivo y de cuidados mientras que el colectivo masculino tiende a acaparar los trabajos productivos.

Este reparto del trabajo tiene una repercusión clara y notable en términos económicos, sociales y culturales. Las actividades que se suelen encomendar a las mujeres no están reconocidas siquiera como “trabajo” o “empleo” sino que se consideran “tareas” o “labores”, no están remuneradas o lo están de manera insuficiente, y no gozan de prestigio social (está mejor visto trabajar para una empresa –se dedique a lo que se dedique– que cuidar a un anciano dependiente en casa). Todo esto explica que las mujeres cobren de media un 23% que los hombres y que estén relegadas socialmente a un segundo plano.

Pero a pesar de que la raíz de la injusticia se encuentra en el reparto del trabajo, la brecha de género no desaparece cuando finaliza la época laboral, sino que ocurre todo lo contrario: ¡se agudiza! Esto es así porque nuestro modelo económico vincula las pensiones a la remuneración obtenida en un puesto de trabajo. Puesto que el trabajo asociado históricamente a las mujeres está mal remunerado o no lo está, ellas reciben menos pensiones que ellos y además de cuantía inferior.

A pesar de ser muchas más que los hombres, sólo el 37% de las pensiones de jubilación son para mujeres. Además, ellas cobran un 36% menos que ellos: la pensión media de las mujeres es de 797,5 euros mensuales frente a los 1.247,46 euros que reciben de media los hombres. Lo mismo ocurre con las pensiones por incapacidad permanente: ellas reciben menos número de prestaciones que ellos (339.125 frente a 609.250) y además de menor cuantía (835,16 euros mensuales frente a 998,40 euros).

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Economía feminista: viva, abierta y subversiva

Autor: Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón

ctxt.es

En los últimos años, escuchamos cada vez más hablar de economía feminista y otros conceptos relacionados: cuidados, sostenibilidad de la vida, impactos de género de la crisis… Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de economía feminista? La economía feminista (en adelante, EF) es una teoría económica y es también acción.

No podemos pensar teoría y acción por separado: la teoría económica feminista observa un sistema económico que se construye sobre la desigualdad de género y la alimenta. Frente a ello, lanza propuestas para avanzar hacia una economía distinta, donde haya una manera de producir, intercambiar, consumir y cuidar que desafíe las relaciones de dominación y ponga la vida en el centro. En este artículo nos centramos en la propuesta teórica de la EF. Os invitamos a acompañarnos en ese recorrido teniendo siempre en mente que, tras las palabras, hay prácticas, y viceversa.

1- Una forma distinta de mirar la economía

La EF no es un cuerpo único de ideas sino una diversidad de planteamientos que van más allá de hablar de la situación específica de las mujeres y/o de su diferente posición respecto a los hombres en la economía, o de proponer políticas que moderen los impactos de género negativos del funcionamiento del sistema económico. Suponen un cuestionamiento fundamental de la disciplina. Ello se propone desde un cruce heterogéneo entre diversas escuelas económicas heterodoxas (marxismo, post/keynesianismo, institucionalismo…) y diversas corrientes feministas (liberal, radical, marxista, ecofeminista, descolonial…). Existe una pluralidad de aproximaciones que conviven y se retroalimentan, otorgando una gran riqueza y versatilidad a los debates. Esta capacidad de diálogo ha permitido históricamente a los feminismos en general, y a la EF en particular, problematizar y deconstruir miradas para poder reconfigurarlas desde pensamientos complejos e inclusivos.

La EF tiene al menos tres objetivos principales. Primero, busca identificar los sesgos androcéntricos de las teorías económicas, que impiden tener una comprensión integral de la economía y de los procesos de inclusión/exclusión que en ella se producen, especialmente de los marcados por el género. A partir de ahí, pretende obtener herramientas conceptuales y metodológicas para revertir dichos sesgos y aplicar una perspectiva feminista a la comprensión de fenómenos económicos, desplazando el eje analítico de los mercados a los procesos que sostienen la vida. Con todo ello, se propone reflexionar sobre los procesos y políticas económicas actuales recuperando las esferas invisibilizadas de la economía y preguntándose cómo interactúan con la desigualdad entre mujeres y hombres.

La EF rompe con la economía convencional en múltiples aspectos. A nivel epistemológico, cuestiona las gafas androcéntricas con que la economía neoclásica observa todo, y su estructura de pensamiento dicotómica y androcéntrica, que excluye sistemáticamente lo feminizado. También denuncia que el objeto de estudio de la economía queda reducido a los aspectos mercantiles, relegando a la invisibilidad la naturaleza, las necesidades del cuerpo y las relaciones humanas, incluyendo la reproducción del poder (en base a la clase, el género, la raza, etc.). A nivel metodológico, critica la primacía de las matemáticas y la lógica hipotético-deductiva. El empeño en construir modelos matemáticos para explicar procesos sociales no sólo deja fuera infinidad de elementos fundamentales, sino que permite ocultar el papel que juegan los juicios de valor del contexto social y de la propia ideología del sujeto. La pedagogía ortodoxa, con su enseñanza de la economía unidireccional y en singular, también es criticada. Y, por último, hay un cuestionamiento político, desentrañando las implicaciones de la estrategia capitalista que sustenta esta corriente de pensamiento. La economía ortodoxa no es inocente, sino útil para el mantenimiento del statu quo y la desigualdad de género.

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Ya está aquí el nuevo #DossierEsF: Economía Feminista: visibilizar lo invisible

Autor: Economistas Sin Fronteras, Amaia Pérez Orozco, Astrid Agenjo Calderón, Carmen Castro y Yolanda Jubeto

Economistas Sin Fronteras

Este dossier llega en un momento en el que la palabra feminismo ha pasado de estar en la sombra a copar portadas en los grandes medios de comunicación a nivel internacional. Son tiempos que invitan a la reflexión. ¿Por qué tantas mujeres se han sentido interpeladas a salir a la calle el 8M? ¿qué hay detrás de sus demandas? ¿por qué una huelga de cuidados, consumo, laboral y educativa? ¿por qué ese empeño en mezclar churras con merinas y visibilizar “cosas” que pertenecen al ámbito de lo privado? ¿por qué ese querer dar valor a actividades que puede hacer cualquiera? ¿por qué cambiar lo que ha sido así de toda la vida? ¿por qué hablar de la división sexual del trabajo? ¿por qué hablar de reparto de tiempos y responsabilidades en lugar de hablar sólo de dinero?

¿Qué tiene que ver la economía en todo esto? Quizás mucho más de lo que parezca a primera vista. La economía feminista, una corriente de pensamiento crítico en construcción que bebe de la academia pero también de los movimientos sociales, lleva años poniendo sobre la mesa muchas de las cuestiones sobre las que se está empezando a hablar. El artículo de Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón introduce en esa otra manera de mirar que aporta la Economía Feminista, en algunos aportes conceptuales y metodológicos que después se desarrollarán en parte en otros artículos del presente dossier. De manera clara explican entre otras cosas cómo la economía es más que mercado, que el género sí importa, que el sistema en el que vivimos es heteropatriarcal y que no es posible lograr la igualdad sin poner patas arriba el sistema económico.

Tras el mismo, contamos con tres artículos de Políticas para cambiar lo invisible. Las políticas públicas pueden ser un instrumento potenciador de la transformación de la realidad y la superación de las desigualdades estructurales, o todo lo contrario. Carmen Castro García habla sobre el  papel a asignar a las políticas públicas y menciona seis iniciativas para la reorganización social de tiempos y trabajos y potencialidad género-transformativa.

Maite Ezquerro Sáenz detalla en su artículo algunas de las reflexiones, reinvindicaciones y propuestas consensuadas en torno al eje de Derecho al cuidado. Sistemas de cuidado justos, equitativos y corresponsables,  en el proceso surgido de la Campaña Tipi-Tapa Bagoaz: Hacia Vidas SOStenibles. La campaña culminó con el Tribunal Popular por el Derecho a las Vidas Sostenibles en el que se presentaron dos casos reales en los que se abordaron la vulneración de derechos relativa al cuidado.

Justa Montero Corominas cierra el bloque de políticas con un artículo sobre la huelga feminista que tuvo lugar el 8M; una huelga que ha trascendido el concepto tradicional, entendida como huelga laboral en el ámbito de la producción, para extenderla al ámbito de la reproducción social, a los trabajos de cuidados y domésticos que realizan las mujeres, logrando situar a ambos en el mismo proceso económico. La huelga ha llevado asuntos muchas veces escondidos en la privacidad de los hogares a la esfera pública donde se han transformado en exigencia de cambios políticos y sociales.

El capítulo 5 abre el bloque de Iniciativas que visibilizan lo invisible o como apunta el título del artículo de Matxalen Legarreta Iza y Marina Sagastizabal Emilio-Yus, lo invisibilizado (que no invisible). Las autoras describen las encuestas de usos de tiempos, una herramienta útil a la hora de visibilizar los trabajos realizados en ámbitos poco regulados de la vida cotidiana, como el doméstico-familiar, y que han supuesto un aporte importante a la hora de poner de manifiesto las desigualdades de género existentes en esta esfera. Dado que son la  “materia prima” con la que se alimentan las Cuentas Satélite  es importante conocer cómo se crean, cómo funcionan y también las limitaciones que presentan.

Precisamente en el siguiente artículo, Mertxe Larrañaga Sarriegi, nos adentra en las cuentas satélite, una herramienta que nos permite incluir los trabajos domésticos y de cuidados no remunerados en el PIB, el indicador convencional más importante para medir la actividad económica y otras muchas cuestiones como el bienestar, el déficit o endeudamiento público. La autora tomando como referencia el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, pionera en cuentas satélite de producción doméstica, contextualiza y explica las distintas maneras que se utilizan para valorar las actividades que no pasan por el mercado pero que son clave para que el sistema funcione.

Cerrando el bloque Yolanda Jubeto Ruiz, nos adentra en otro instrumento crucial para trabajar la equidad en la política pública: los presupuestos con perspectiva de género. La introducción de la perspectiva de género en el presupuesto de la administración pública persigue analizar si el impacto diferenciado que algunas partidas presupuestarias pueden tener sobre las mujeres y hombres de la comunidad, contribuyen a disminuir, a aumentar o a mantener determinadas situaciones discriminatorias existentes, a partir de las diferentes vivencias, posiciones y roles que mujeres y hombres tenemos en la sociedad. En el artículo se muestra cómo puede ser una herramienta útil para que las administraciones públicas refuercen el avance en la justicia social desde la perspectiva de la equidad entre mujeres y hombres en todas las políticas públicas.

El dossier termina con una recomendación de lectura “Subversión feminista de la economía, aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida”. Imprescindible lectura para cuestionar y debatir la economía ortodoxa.

Aprovecho este espacio para agradecer su colaboración a las personas que han hecho posible este dossier. Muchas gracias por hacernos (re)pensar la economía y ayudarnos a mirar desde otro lado, poniendo la vida en el centro, visibilizando lo invisibilizado. Porque si no se visibiliza no existe y si no existe no tiene nombre, no se puede medir. Sólo así, dando nombre a las “cosas”, podremos analizarlas, entenderlas y organizarnos para hacer demandas políticas y caminar hacia una economía más justa.

Dossieres EsF nº29 Primavera 2018
Economía Feminista: visibilizar lo invisible
Coordinado por: Eba Armendáriz Echániz

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¿Qué es la economía feminista?

Autor: Lourdes Beneria

Blog de Alternativas Económicas en eldiario.es

Desde hace tiempo parece que existe un interés creciente en la economía feminista, o por lo menos el tema sale a la luz más frecuentemente que en el pasado en muchos círculos culturales y políticos.  Sin embargo, muy a menudo queda poco claro de qué se trata, o se discute de forma parcial o poco rigurosa. ¿Se trata de una alternativa al sistema económico predominante? ¿De una proposición radical en cuanto a la igualdad de género que además propone la superación del capitalismo? ¿O se refiere sobre todo a la eliminación del patriarcado? ¿Representa un feminismo liberal o un feminismo de izquierdas? ¿Hasta qué punto incorpora nuestras preocupaciones por las desigualdades sociales o por el medio ambiente?

¿Qué es pues la economía feminista? Primero, es importante mencionar que esta expresión empezó a utilizarse a principios de la década de 1990, aunque el análisis económico de diversas desigualdades de género surgió mucho antes y había tomado formas distintas, por ejemplo, en cuanto a las brechas salariales entre hombres y mujeres, un tema que ya se debatió en 1918 y de nuevo en 1936 en Inglaterra, y el debate sobre el trabajo doméstico en Europa durante la década de 1970. Por otra parte, para el marxismo ortodoxo la cuestión de la mujer se convirtió en un tema clásico desde un principio, y la economía neoclásica se ocupó de cuestiones relacionadas con la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, el capital humano y la división del trabajo doméstico desde la década de 1950.

Sin embargo, muchos de estos debates y aproximaciones a la cuestión de la mujer no eran muy feministas, en el sentido de centrarse en las desigualdades profundas contra las que el feminismo ha estado luchando. Por ejemplo, los modelos y estudios de la teoría neoclásica y del marxismo clásico no cuestionaban (y a menudo  siguen sin cuestionar) las normas patriarcales y relaciones de género que ponen a las mujeres en condiciones de subordinación y de opresión: formas patriarcales de dominación/subordinación como sistemas de propiedad y de herencia, tradiciones machistas de todo tipo, violencias contra las mujeres, techos de cristal, la misma división del trabajo y la concentración de las mujeres en la economía del cuidado, las desigualdades en educación y en prácticas profesionales, la segregación por género en el mercado laboral, etcétera.

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Brecha salarial: más de dos euros menos por el mismo trabajo

Autor: Lucia Vicent Valverde

El Salto

Los salarios femeninos, en términos generales, se han situado siempre por debajo de la media masculina. A eso se suma el actual proceso de devaluación salarial que afecta a toda la clase trabajadora, cuyas retribuciones continúan sin despegar y dan forma al precariado creciente.

A mediados de los noventa comienza en España una etapa de crecimiento económico, muy superior a las registradas en etapas anteriores. La progresión del PIB español durante todo el periodo comprendido entre 1995 y 2007, con una tasa media del 3,7%, superó en más de un punto porcentual el desempeño de las principales economías comunitarias (el dato de la UE15 fue del 2,4%).

Durante los siete primeros años de la década de los 2000, el poder de compra de los salarios cae y contrarresta los efectos de mejora que se esperaban por los buenos resultados de la ocupación laboral que alcanzaba máximos históricos. El mercado de trabajo, cuya evolución fue capaz de contraer considerablemente los niveles de desempleo, no favoreció el incremento de los salarios y su poder adquisitivo.

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Población ocupada (personas) y desempleo (%) en España 1970-2014

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Cuando un máster sólo engorda pero no alimenta

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

El lamentable episodio del máster de Cifuentes ha generados muchas polémicas. La más obvia y sobre la que ya escribí el pasado viernes, la vinculada con las más que posibles falsedades sobre la tutorización, actas o entrega del trabajo fin de máster, y la total inconsistencia de las explicaciones dadas por la universidad y la propia Cifuentes.

Pero lo ocurrido también ha dado pie a cuestionar la titulitis que persiguen muchos políticos y políticas para engordar su curriculum que no su formación real. Bien sea porque creen que de esa manera serán vistos como personas más idóneas por su electorado, o bien porque con una formación superior tendrán más fácil la vuelta a la vida “civil”, o justificar que las puertas giratorias responden a la meritocracia y no a su paso por la política.

Y eso me hizo pensar en que contrariamente a lo que ocurre a las y los profesionales de la política, a muchos jóvenes y muy especialmente a las jóvenes, tener un máster puede no sólo frustrarlas sino incluso penalizarlas, al hacerlas aún más sobrecualificadas de los que ya lo están con un título universitario, para un mercado de trabajo precario, saturado y poco meritocrático, y donde además están discriminadas por ser mujeres. La formación mejora las oportunidades laborales de las mujeres pero eso no las iguala a las de los varones, y en muchos casos, las sobrecualifica.

La tasa de actividad de las mujeres con titulación universitaria es más alta que las que tienen educación secundaria o primaria. Esto es así porque las mujeres con educación universitaria tienen mayores posibilidades de conseguir un empleo, y porque la educación no sólo aumenta esas oportunidades laborales sino que también cambia las preferencias y expectativas de las propias mujeres que apuestan por trayectorias vitales y profesionales más independientes de los hombres cuanto mayor es su formación. Si entre las decilas de salarios más altos nos encontramos a hombres sin formación universitaria, prácticamente no existen mujeres sin formación universitaria en los grupos de salarios más elevados. La minoría de mujeres que allí se sitúa tiene titulación universitaria.

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ENTREVISTA TRABAJO E IGUALDAD DE GENERO

Autor: EKO TV, Sandra Ezquerra, Maria Pazos Moran y Lina Galvez

Desde el programa Eko de Ekononuestra hemos realizado una pequña mesa debate para explicar la necesidad de revertir una situación injusta: la desigualdad de trato laboral entre mujeres y hombres. Lina Gálvez, Sandra Ezquerra y Maria Pazos hablan sobre la actual situación, sus posibles soluciones y la justificación de la lucha por la igualdad. Os dejamos en su estupenda compañía.

Para ver el vídeo pincha aquí.

Por las que no pararon

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

En mi artículo de hace dos semanas sobre la importancia de la brecha salarial, decía que las medidas para combatirla las desgranaría en mi próxima contribución para este periódico. Pero el 8 de marzo salió publicado aquí  el manifiesto de Economistas Frente a la Crisis en cuya elaboración participé y que recoge todas las medidas que modestamente creo que hay que poner en marcha de manera coherente para abordar un problema complejo como la desigualdad de género que es lo que finalmente está detrás de la brecha en ingresos entre mujeres y hombres.

Así que, para no repetirme, utilizaré este espacio para explicar que el 8 de marzo paré por todas aquellas que creemos que el feminismo es la mejor herramienta para luchar por la igualdad de género, pero también paré por todas aquellas que no pudieron, no supieron, o no quisieron parar. Sirvan algunos ejemplos, exclusivamente vinculados con el paro laboral que es el único que se podía contabilizar, para visualizar por qué muchas mujeres no pararon el 8 de marzo.

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Eliminar la brecha de género para garantizar las pensiones

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

infolibre.es

La movilización feminista de la semana pasada y las manifestaciones en defensa de unas pensiones públicas dignas tienen mucho en común. Para empezar, ambas reflejan los límites de un modelo de desarrollo que, incluso cuando presenta tasas de crecimiento elevadas, no atiende a las necesidades de la mayoría: ¿para qué sirve crecer al 3% si no se traduce en mejoras de las condiciones de vida de sectores importantes de la población, que incluso ven cómo se deteriora su capacidad adquisitiva?

Pero hay otra conexión muy relevante sobre la que queremos llamar la atención: garantizar la igualdad de las mujeres y los hombres también significa garantizar las pensiones futuras. Más aún, cerrar la brecha de género es imprescindiblepara lograr el crecimiento en el empleo y los salarios que asegura la sostenibilidad del sistema público de pensiones.

Los partidarios de recortar las pensiones lo argumentan por el envejecimiento de la población española, que hará que en las próximas décadas aumente el número de mayores de 65 años en relación con las personas en edad de trabajar (entre 16 y 64 años). Según Eurostat, este cociente pasará del 30% actual al 60% en 2050, y los partidarios de los recortes concluyen de esta cifra que “no se podrán pagar las pensiones si no se recortan”.

Sin embargo, lo que debemos medir no es esta ratio entre personas mayores y personas en edad de trabajar, sino la relación entre todas las personas dependientes y aquellas personas que participan efectivamente en la producción. En el numerador, por tanto, debemos poner no sólo a los jubilados y jubiladas, sino también a las personas en edad de trabajar que permanecen inactivas o paradas, mientras que en el denominador deberíamos contar solo a las personas con empleo.

Esto es muy importante, porque pone el foco en la evolución del empleo (y los salarios) para garantizar las pensiones.Quienes, con la renta que generan, deben sostener económicamente no solo las pensiones, sino a todas las personas que no están ocupadas en un momento determinado, son exclusivamente las personas que tienen un empleo. Y España tiene aquí un gran margen de mejora, puesto que su tasa de empleo puede aumentar sustancialmente.
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Nos quieren sumisas, nos tienen combativas: hacia el 8M2019

Autor: Amaia Pérez Orozco

El Salto

Y después del 8 y del resacón emocional que nos dejó, ¿¿qué?? Van aquí algunas ideas lanzadas sin haberlas pensado mucho y sin ninguna certeza; todas ellas dudas que solo buscan sumarse a la reflexión común que tenemos abierta. Cuando se habla de construir realmente se debe leerse seguir construyendo; esa construcción ya está en marcha desde hace tiempo (¿desde siempre?) y con especial fuerza en el último año.

8M2019

CONSTRUIR FEMINISMO

La pregunta está ahí y no acertamos a responderla: por qué ahora, por qué aquí. Lo indudable es la efervescencia. El 8 de marzo se expresó un sentimiento muy hondo y muy compartido de enfado y rebeldía. Se pusieron voz y cuerpo colectivos a un malestar profundo. Y esta expresión, no solo colectiva, sino masiva, es algo muy potente. Pero es un sentimiento muy en bruto. Ahora toca politizarlo: entender todas de dónde surge nuestro malestar, el porqué de la injusticia, qué implica rebelarse. En otras palabras, saber todas a qué nos referimos cuando gritamos aquello de “no es un caso aislado, se llama patriarcado”. Hemos afirmado siempre que “lo personal es político”. El 8M2018 trascendimos juntas y masivamente lo personal; ahora toca construir juntas y masivamente lo político.

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Bilbao resucita a Karl Marx

Autor: Ana López Plaza y Josune Gil Larrañaga

HORDAGO El Salto

publicado 2018-03-05

El Congreso Internacional Karl Marx, celebrado el pasado 1, 2 y 3 de marzo en la capital vizcaína, acogió a más de 70 ponentes que trataron diversos temas desde la economía crítica. Publicamos dos entrevistas al pensador marxista Dario Azzellini y la sindicalista y activista Isabel Benítez.

Congreso Marx
Asistentes a una conferencia del Congreso Internacional Karl Marx en Bilbao

Bilbao se tiñó de rojo la semana pasada, y esta vez la culpable no fue ninguna afición visitante, sino la vuelta de uno de los clásicos. Los días 1, 2 y 3 de marzo la capital vizcaína acogió el Congreso Internacional Karl Marx, celebrado por el bicentenario de su nacimiento y organizado por el grupo de investigación Parte Hartuz y el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UPV-EHU, con el apoyo de la Universidad y la colaboración de Betiko Fundazioa y diversos agentes políticos, sociales y sindicales. Los tres días de conferencias y debates, que acogieron a alrededor de 400 oyentes y 70 ponentes, se dedicaron al estudio y la discusión de la recepción de la obra de Marx y su influencia para la teoría revolucionaria y trataron diversos temas como el feminismo o el ecologismo desde el punto de vista de la economía crítica.

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Romper los techos de cristal, despegarse de los suelos pegajosos

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Las economistas y sociólogas feministas han elaborado dos potentes metáforas para explicar la situación laboral de las mujeres. La del techo de cristal explica la dificultad que experimentan muchas mujeres para acceder a los niveles profesionales más altos, la bajísima presencia de mujeres en los puestos de poder, la falta de reconocimiento de la obra de muchas profesionales, etc. Un techo de cristal porque no está inscrito en normas formales, pero que opera con fuerza y se manifiesta en sus efectos. El suelo pegajoso, por el contrario, se refiere a la gran masa de mujeres condenada a ocupar los últimos escalafones de la pirámide ocupacional: empleos temporales, a tiempo parcial, de bajos salarios, considerados “no cualificados”, etc. Un suelo del que no pueden escapar en toda su vida laboral y que casi siempre se hereda de madres a hijas.

Ambas situaciones son una manifestación palpable de la persistencia del patriarcado y de su articulación con el capitalismo moderno. Un sistema, el capitalismo, generador de desigualdades y que ha encontrado en el patriarcado uno de los medios de legitimarlas. La impugnación que han hecho las teóricas del feminismo ha sido poderosa, y ha permitido el surgimiento movimientos de protesta y proposición que, de nuevo, están generando una nueva fase de luchas y reivindicaciones. Aunque no siempre se hace el mismo énfasis en una y otra cuestión, y aunque no siempre resulta claro que pueda ser compatible un ideal igualitario con el de una sociedad basada en una permanente carrera meritocrática, es evidente que se ha producido un notable avance en el reconocimiento de los problemas, así como en repensar la relación de éstos en la confluencia entre patriarcado y capitalismo.

No es el objetivo de esta nota entrar en el debate feminista. Se trata, por el contrario, de tratar de aplicar sus reflexiones a otros campos. Ya se está haciendo en el análisis económico, en el que los avances de la economía feminista están posibilitando (en sectores aún minoritarios) una nueva visión sobre la producción, la reproducción económica y el funcionamiento de las economías reales. En concreto y de forma muy modesta, creo que las dos metáforas son útiles para entender la situación política de la izquierda y sus dificultades para cambiar la realidad.

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La historia silenciada de las mujeres en la lucha sindical

Autor: Eva Bermudez Figueroa y Beltran Roca

El Salto

Como investigadores interesados en la renovación sindical y la perspectiva de género, nos preguntamos acerca de las causas de la baja tasa de afiliación entre las mujeres. Para dar respuesta a ese interrogante estamos actualmente desarrollando un proyecto de investigación sobre la participación de las mujeres en el mundo del trabajo en el Marco de Jerez gracias a la financiación de la agrupación de electores Ganemos Jerez a través del concurso “Tejiendo Ideas”. El proyecto, en el que participa un equipo de investigadoras de la Universidad de Cádiz, consiste principalmente en reconstruir las historias de vida de mujeres implicadas en el movimiento sindical del Marco de Jerez (constituido por los municipios de Jerez, Sanlúcar, El Puerto de Santa María y Trebujena) desde mediados de la década de 1960 hasta la actualidad.

Las narraciones biográficas de las mujeres entrevistadas son muy ricas y dan testimonio de la constante lucha contra la desigualdad y la opresión a la que tenían -y tienen- que hacer frente las mujeres de clase trabajadora. Nuestra muestra recoge una pluralidad de sectores, de organizaciones sindicales y, cómo no, de grupos etarios. Una de las cuestiones que más nos ha llamado la atención ha sido que la participación de las mujeres en el tardofranquismo se dio principalmente en calidad de esposas de los trabajadores (principalmente de la industria bodeguera). En la zona se desarrolló una importante red de militantes, principalmente comunistas pero también católicos, que se infiltró en el Sindicato Vertical franquista y lograron organizar a los trabajadores de las bodegas, implicándolos no sólo en la lucha por mejoras laborales, sino también por el cambio político. Las mujeres de los sindicalistas y militantes obreros formaron parte activa de dichas redes, y se jugaron la piel tanto o más que sus esposos. Y, sin embargo, el reconocimiento de su labor ha sido prácticamente nulo. Libros sobre el movimiento obrero en la zona, como el de Foweraker, La democracia en España, o Martínez Foronda, La conquista de la libertad, ignoran de manera casi sistemática la aportación de las mujeres a la construcción de la democracia. Los relatos recogidos, en cambio, muestran que tuvieron un papel fundamental en la oposición clandestina al franquismo.

A partir de mediados de 1975 hay un cambio generacional, las mujeres se van incorporando a determinados sectores del mercado de trabajo y van teniendo acceso paulatinamente al sistema educativo. En sectores laborales feminizados no hemos encontrado baja sindicalización, sino todo lo contrario, hemos encontrado muchas mujeres afiliadas a sindicatos, asumiendo representación de plantillas e implicadas con las luchas de base. Consideramos que las mujeres, a pesar de los obstáculos de la socialización diferencial; la dificultad para compaginar trabajo doméstico, empleo y militancia; y muchos otros obstáculos, son tan proclives como los hombres, o incluso más, a participar en los sindicatos. Si escalamos en la jerarquía de las estructuras sindicales, en cambio, la presencia de las mujeres decrece. En estos espacios opera el mismo techo de cristal que existe en el mundo laboral. A pesar de los esfuerzos teóricos de los sindicatos por promocionar a las mujeres dentro de la organización, los impedimentos para la participación en condiciones de igualdad siguen estando presentes. Aparece el problema de la conciliación, esa que sigue recayendo en las mujeres independientemente de lo “muy de izquierdas” que pueda llegar a ser la organización.
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EKO TV: 8-M, la huelga de mujeres #EKO8M

Autor: EKO TV, Sara Mateos Sillero y Ivan H. Ayala

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El programa conducido por Ivan Ayala, que tuvo el hastag #EKO8M, tuvo como invitadas a Ana Barba (coordinadora de Colectivo Burbuja), Blanca Villaescusa (comisión feminista 8M),  Marta Pascual (comisión feminista 8M), y  Sara Mateos (politóloga, experta en género y políticas públicas).

Para ver el programa pincha aquí.

#UniBarrio: “Precariedad tiene nombre de mujer” (Lunes 5 marzo, 19h, Teatro del Barrio)

Autor: Universidad del Barrio

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El próximo lunes, 5 de marzo, a las 19h en el Teatro del Barrio, tendrá lugar la cuarta y última sesión sesión del bloque: “(Des)orden neoliberal frente a la sostenibilidad de la vida”, del Curso de Economía de la Universidad del Barrio.

En esta cuarta sesión, que tiene por título “Precariedad tiene nombre de mujer”, se abordará cómo afecta la precariedad a las mujeres en el mercado de trabajo, con experiencias concretas de sectores como las camareras de piso o empleadas del hogar. Además se plantearán alternativas y claves para articular luchas sociales por la defensa de derechos laborales y condiciones de empleo dignas para las mujeres.

Para hablar de todo ello contaremos con una mesa compuesta por:

Ángela Muñoz (Asociación Las Kellys)
Susana Pozo (Red Mujeres Latinas y del Caribe)
Rafaela Pimentel (Territorio Doméstico)

La igualdad retributiva sí importa

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Un año más, el pasado 22 de febrero hemos recordado el día de la desigualdad salarial, que denuncia el número de días trabajados “gratuitamente” por las mujeres en sus empleos. O dicho de otro modo, el hecho de que las mujeres necesitaríamos años de casi 14 meses para recibir el mismo salario que los varones. Y todo ello sin contar con las 2:14 minutos de trabajo no remunerado al día que hacemos más que los hombres según la última Encuesta de Empleo del Tiempo con la que contamos.

Es cierto que, de media, las mujeres pasamos 1:10 menos al día en el empleo que los hombres. Pero el resultado sigue siendo favorable a ellos, que disfrutan de 1:04 más de tiempo disponible al día y de un ingreso medio superior. Esto último es lo que conocemos como brecha salarial. La brecha oscila entre un 16%, si consideramos la diferencia en el salario por hora medio bruto, un 23%, si atendemos al salario anual, y casi un 36% si, como hace la UE, calculamos la brecha salarial total combinando la  brecha del salario por hora, con las horas trabajadas y la brecha de empleo.

Se trata por tanto, no sólo de una injusticia y un verdadero escándalo, sino de un grave problema social y económico. A pesar de ello, hay quien considera que no existe tal brecha salarial porque las desigualdades son explicables y se corresponden con diferencias en la formación, la experiencia profesional, el compromiso profesional -que alguien nos explique cómo se mide- o el sector económico que “eligen” las mujeres.

Pero curiosamente, tal y como analizaba un artículo de este diario el pasado 22 de febrero, la brecha salarial se mantiene a igual formación y en todos los sectores y profesiones,  salvo en contadas excepciones: todos los estudios académicos nos informan de que, incluso cuando se controlan todas las variables conocidas, queda siempre un residuo, una diferencia favorable a los hombres que no puede explicarse más que por el hecho de que los hombres son hombres y las mujeres mujeres. Dicho en plata, porque hay discriminación de género.

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Huelga del 8 de marzo: “La revolución empieza en tu baño y en tu cocina” (Entrevista a Sara Ferreiro Lago, Amaia Pérez Orozco y Valentina Longo)

Autor: Amaia Pérez Orozco

eldiario.es

¿Qué es la economía?, ¿y el trabajo?, ¿y qué es hacer una huelga feminista? La convocatoria del 8 de marzo abre muchas preguntas, algunas nuevas, otras no tanto. Una cosa parece clara y es que la protesta convocada trasciende el concepto tradicional de huelga y apela a nociones que cuestionan nuestro statu quo diario.

“No es la típica huelga laboral, aquí nos preguntamos por qué no se considera trabajo todo lo que hacen las mujeres para sostener la vida. Por eso hay que ampliar el concepto de huelga para incluir todas las fases de lo productivo y lo reproductivo: lo laboral pero también los trabajos de cuidado, una huelga de consumo y estudiantil. No son ejes separados, están conectados”. Lo dice Valentina Longo, socióloga e integrante del Eje de Precariedad y Economía, un colectivo surgido hace cuatro años para “reapropiarse” del concepto de economía, construir discurso económico feminista y visibilizar prácticas alternativas.

Y qué es, entonces, la economía. “No la entendemos como el terreno en el que sujetos públicos y privados actúan como sálvese quién pueda sino como la gestión de la vida en común, que es una red de interdependencia”, explica la economista Amaia Pérez Orozco, que también participa en el eje. “Todas las actividades que permiten que las vidas sigan adelante, para nosotras no significa acumulación sino todo lo que permite la sostenibilidad de vidas decentes”, prosigue Valeria. “La economía, la política y la sociedad no son cosas distintas, están vinculadas”, añade Sara Ferreiro Lago, otra de las integrantes del eje.

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Apuntes sobre la desigualdad: género, clase y estructura salarial (Cuaderno de postcrisis: 4)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El aumento de las desigualdades vuelve a estar en el centro del debate social, aunque, por desgracia, parece más un tema para llenar las tertulias mediáticas que un argumento fuerte de las políticas socioeconómicas. El grueso de las políticas que promueven los grandes organismos internacionales están en el centro de la creación de desigualdades. Sin la elaboración de propuestas alternativas y la generación de amplios movimientos sociopolíticos, es difícil que vayan a producirse cambios profundos en este campo. Más bien hay pistas de que las cosas aún pueden ir a peor.

Cuando analizamos los debates actuales sobre el tema, surgen al menos tres campos en que se ha puesto de manifiesto: el de la desigualdad global entre clases sociales, el de las desigualdades entre los asalariados y el de las desigualdades de género. Deberíamos añadir, además, las desigualdades entre países. Por razones de espacio me voy a limitar a comentar los tres primeros temas y me centraré sólo en un aspecto de la desigualdad, el de la renta, aun sabiendo que el campo de la desigualdad abarca otros muchos espacios. Seguir leyendo…

#UniBarrio – (Des)orden neoliberal frente a la sostenibilidad de la vida (Lunes 22 de enero, 19h, Teatro del Barrio, C/Zurita, 20, Madrid)

Autor: Universidad del Barrio y Amaia Pérez Orozco

Teatro del Barrio

Desde la Universidad del Barrio arrancamos el año con el comienzo del segundo bloque del Curso de Economía, sobre Economía Feminista, con una primera sesión titulada: “(Des)orden neoliberal frente a la sostenibilidad de la vida”. Esta primera sesión nos dotará de herramientas teóricas y conceptuales para poder aproximarnos al análisis de la realidad socioeconómica desde una perspectiva de economía feminista.

En esta sesión contaremos con la participación de Amaia Pérez Orozco, economista feminista y doctora en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido responsable en el UN-INSTRAW del estudio de propuestas para reorganizar los cuidados. También participa activamente en movimientos sociales y feministas, y entre otras publicaciones, es autora del libro “Subversión feminista de la economía”, de la Editorial Traficantes de Sueños.

La sesión tendrá lugar el lunes 22 de enero a las 19h en el Teatro del Barrio ¡Os esperamos!

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“Europa renuncia a valorar el trabajo doméstico pero sí incluye en el PIB actividades como la prostitución y el narcotráfico” (Entrevista a Carmen Castro)

Autor: Carmen Castro

Especial 25N Las Discriminaciones Ocultas en Público.es (MARISA KOHAN)

La economista y activista social, Carmen Castro, aboga por un modelo económico que ponga en el centro de su actividad la sostenibilidad de la vida y las aportaciones que realizan las mujeres que hoy por hoy no se valoran, ni se visibilizan, pero que pueden suponer el 45% del Producto Interior Bruto los países. Esto significa repensar las políticas públicas y la asignación de recursos económicos. Una economía feminista supone, afirma, replantear los comportamientos individuales, principalmente los que realizan o no realizan los hombres.

¿Cómo influye la economía tradicional, la que tenemos, en la vida de las mujeres?

La economía que tenemos, la ortodoxa o tradicional, está basada en una división sexual del trabajo que genera una asimetría jerárquica por cuestiones de género. Crea una sociedad jerarquizada, sesgada y androcéntrica que no tiene en cuenta las capacidades, las potencialidades ni las condiciones de vida de las mujeres. Esto quiere decir que el sistema productivo que conocemos es posible y se asiente fundamentalmente en un trabajo que es invisibilizado, no es reconocido ni valorizado y que fundamentalmente realizamos las mujeres en el ámbito del hogar y las relaciones sociales.

La economía tradicional parte de postulados como el de la mano invisible de Adam Smith, que dice que no hace falta que intervengas en el mercado porque ya la oferta y la demanda se encargarán de poner las cosas en funcionamiento. Pero el mejor ejemplo de esto es lo que hemos vivido en estos últimos ocho años. Cuando no se establecen regulaciones lo que ocurre es esta inercia de voracidad capitalista y depredadora de acumulación de beneficios.

Usted habla de la economía feminista. ¿En qué consiste?

Consiste en cambiar la mirada y aplicar una perspectiva feminista a cómo se organiza social y económicamente una sociedad y cuáles son las relaciones y los valores que la sustentan. Se trata de poner el foco en visibilizar y hacer emerger todos los desequilibrios y las múltiples desigualdades de género que provoca esta economía ortodoxa, ciega a todo lo que no sea una visión androcéntrica y occidentalizada. Una economía en la que el hombre es el centro de todo.

Supone también poner el centro de atención en las necesidades de sostenibilidad de la vida y las aportaciones que realizan las mujeres en el día a día, que es esa parte invisible del iceberg. Lo que no se ve.

El cambio fundamental de este enfoque consiste en poner los cuidados en el centro como una necesidad social, lo que significa repensar las políticas públicas y el sistema de distribución y asignación de los presupuestos. Pero supone también la necesidad de replantear los comportamientos individuales, principalmente los que realizan o no realizan los hombres.

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Hacia una economía más justa

Autor: Astrid Agenjo Calderón y Ricardo Molero Simarro

El Topo

Se acaba de publicar el manual Hacia una economía más justa. Manual de corrientes heterodoxas[1], editado por Economistas Sin Fronteras y coordinado por lxs economistas Ricardo Molero Simarro y Astrid Agenjo Calderón.  A continuación presentamos algunas de sus ideas centrales.

¿Por qué es necesaria una economía crítica?

La última gran crisis de la economía mundial ha dejado completamente al descubierto una crisis igual de profunda en la disciplina que se encarga de estudiarla: la mal llamada «ciencia económica». Como es bien conocido, a pesar de sus, a primera vista, muy potentes herramientas analíticas, la disciplina (incluyendo en ella a la práctica totalidad de premios Nobel, catedráticos/as, profesorado, analistas de reputación, periodistas especializados/as, etc.) fue totalmente incapaz de advertir la insostenibilidad de los múltiples desequilibrios que confluyeron en el estallido de la crisis de las hipotecas subprime de EE UU a partir de 2007. Sin embargo, esa incapacidad de prever la llegada de la crisis es solo una pequeña muestra del grado de inutilidad al que ha llegado la disciplina económica según se ha ido profundizando en el desarrollo de su paradigma dominante: el de la economía neoclásica o marginalista. Este paradigma, que se enseña como único corpus teórico en las aulas de todas y cada una de las facultades de economía del mundo, no puede ni siquiera dar cuenta de la dinámica de la economía de mercado sobre cuyas supuestas bondades se dedica a hacer propaganda. Esto supone un problema no solo por la falta de pluralidad intelectual a la que va asociada, sino también por la incapacidad de dicho corpus para dar explicación y respuesta a los profundos problemas económicos con los que se enfrentan nuestra sociedad actualmente. En efecto, la explicación que cualquier economista ortodoxo/a dará de esos problemas, ya sea la insostenibilidad medioambiental de nuestro sistema económico, las múltiples brechas de género existentes, la corrupción económica, el fenómeno de los/as trabajadores/as pobres, la desigualdad de la renta, o el maldesarrollo de una gran mayoría de los países que forman parte de la economía mundial, es que en ninguno de esos ámbitos se ha dejado al mercado desarrollarse libremente en toda su amplitud.

Ante la evidente insuficiencia de estas respuestas (mucho más habituales que lo que alguien que no haya pasado por las aulas de las facultades de economía podría imaginar), el interés por los enfoques alternativos al dominante no ha hecho sino crecer durante los últimos años. No solo se trata de que las ventas de obras como El capital de K. Marx, o la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero de J.M. Keynes hayan vuelto a incrementarse. Más allá de eso, el hecho es que no han parado de surgir iniciativas de estudiantes, profesorado y distinto tipo de organizaciones y movimientos sociales interesados en conocer y difundir el pensamiento de las corrientes heterodoxas. Incluso en algunas universidades, fundamentalmente inglesas, ese pensamiento ha comenzado a formar parte de los planes de estudio de los grados de economía. Este interés no tiene un carácter únicamente intelectual, sino que es, sobre todo, un interés práctico: lograr comprender esos múltiples e interrelacionados problemas a los que nos enfrentamos para pensar la manera de darles respuesta. Y también un interés político, tratando de desvelar las estrategias políticas que se derivan de esa economía supuestamente aséptica, la cual, al reducir la economía a una mera técnica la convierte en un instrumento al servicio de los intereses dominantes: la economía neoclásica dominante tiene un correlato político neoliberal que ha influido directamente sobre las lógicas productivas y distributivas actuales, acentuando la inestabilidad social y ambiental de la economía mundial. Esta estrategia está en la base de fenómenos como la globalización o la financiarización, de cuya combinación surge el mundo que nos rodea y las principales contradicciones que lo atraviesan, con un impacto fundamental sobre la vida de las personas.

En este proceso de recuperación del interés por las corrientes heterodoxas, tanto intelectual como políticamente, la disciplina económica está comenzado a recuperar una utilidad que nunca debería haber perdido: la de acompañar a los procesos de transformación social en el intento de construir ese otro mundo posible que los movimientos sociales y políticos llevan tiempo reivindicando.

Curso en Leioa (22-nov – 10-ene, 12:00) : La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey, Eduardo Garzón Espinosa, Jose Luis Carretero Miramar, Alvaro Briales Canseco, Observatorio Metropolitano y Yayo Herrero

Curso que realizaremos en las siguientes semanas en Leioa, en la Facultad de Ciencias sociales de la Euskal Herriko Unibertsitatea (seminario D). La idea es seguir el curso on line “La crisis del trabajo asalariado y la transición al postcapitalismo” que realiza la Fundación de los Comunes

http://aula.fundaciondeloscomunes.net/curso/con-el-sudor-de-tu-frente

Haremos sesiones presenciales en Leioa (Campus de Bizkaia) los siguientes miércoles (salvo el martes 5 de diciembre).

En cada sesión veremos los videos de las charlas que se van colgando semanalmente y discutiremos las lecturas propuestas, con la ayuda de una persona que, en cada una de ellas, animará la discusión presencial

1. saioa (Az-22): Postcapitalismo: mapeando las propuestas de transición (BIDEOA : Nociones Comunes ; EZtaBAIda : Andrea Bartolo)

2. saioa (Az-29): La crítica ecofeminista del «capitalismo verde» (BIDEOA : Yayo Herrero ; EZtaBAIda : Ignacio Cazcarro)

3. saioa (Ab-05): La democracia en el trabajo: cooperativismo/autogestión (BIDEOA : Jose Luis Carretero ; EZtaBAIda : Irati Mogollón)

4. saioa (Ab-13): La reducción de la jornada laboral frente a la división capitalista y patriarcal del tiempo (HITZALDIA eta EZtaBAIda : Jon Bernat Zubiri)

5. saioa (Ab-20): ¿Qué sindicalismo para el siglo XXI? La lucha obrera en la encrucijada (BIDEOA : Tomás Rodríguez, CGT Telemarketing ; EZtaBAIda : Eneko Ander Romero)

6. saioa (Ur-10): ¿Trabajo garantizado o Renta Básica? Medidas reformistas para una revolución (BIDEOA : Eduardo Garzón; EZtaBAIda : Eki Etxebarria)

SESIONES PRESENCIALES :

EGUAZTENETAN, 12:00 n

En el Seminario E Mintegian

APUNTATZEKO : jonbernatARROBAsindominio.net

(zehaztu 20-70-120 €-ko matrikula nahi duzun)

SAIOETAN PARTEARTZEA LIBRE DA

LA PARTICIPACIÓN EN LA SESIONES ES LIBRE, ABIERTA Y GRATUITA

Por unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida

Autor: Yolanda Jubeto y Zaloa Perez Hernandorena

El Salto (BLANCA CRESPO ARNOLD)

El pasado 7 de octubre tuvieron lugar las Jornadas Estatales de Economía Feminista. Hablamos con Yolanda Jubeto Ruiz y Zaloa Pérez Hernandorena, representantes de ekoSolFem REAS Euskadi y asistentes en el encuentro para saber lo que allí se coció.

La perspectiva feminista se abre paso en cada vez más encuentros y congresos de diversa índole, que comienzan a apostar por integrar, de manera más o menos transversal, la perspectiva feminista en sus programas. Los feminismos, por su parte, han ido construyendo en las últimas décadas su senda particular de encuentros propios, para seguir profundizando en sus múltiples ámbitos de desarrollo. El plano económico, que es el que nos compete, no es una excepción, y muestra de ello encontramos las las Jornadas Estatales de Economía Feminista que han tenido lugar recientemente.

ESTE ENCUENTRO NACE…

El origen de este encuentro de Economía Feminista (EF) se remonta a las IX Jornadas de Economía Crítica celebradas en Madrid en 2004, jornadas bianuales que reúnen aportaciones críticas al modelo económico actual, y que reflexionan sobre propuestas económicas alternativa. En 2014, en el taller de economía feminista, se planteó la necesidad de disponer de más tiempo para seguir debatiendo sobre los temas que más nos preocupaban desde una mirada crítica feminista. Con ese objetivo en mente, se propuso realizar un congreso propio, bianual también, que reflejara las temáticas sobre las que estamos reflexionando en la actualidad, y que nos permitiera compartir nuestras inquietudes, investigaciones y propuestas de transformación social tanto teóricas como prácticas.

Bilbao asumió la propuesta y organizó el primer congreso de economía feminista del estado español en 2005, cuyo objetivo principal fue analizar “Las falsas fronteras de la economía: más allá del mercado” dados los límites impuestos por la teoría económica ortodoxa al estudio y propuestas realizadas en nombre de la economía. A partir de ahí, bianualmente nos hemos reunido en Zaragoza, Baeza, Carmona y Vic, y realizado dos jornadas en Madrid. En todos estos encuentros se ha evidenciado la necesidad de transformar el sistema económico actual, dadas sus bases clasistas, heteropatriarcales y etnocéntricas con un fuerte sesgo racista, así como superar el imaginario colectivo construido por la ciencia económica ortodoxa.

En síntesis, su objetivo principal es contribuir en la construcción de unas relaciones económicas que defiendan la sostenibilidad de la vida de todas las personas del planeta, respetando la diversidad humana y superando los prejuicios androcéntricos, clasistas y raciales existentes, siempre en armonía con la naturaleza.

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Declaración de la Jornada Estatal de Economía Feminista

Autor: Economía Feminista

Madrid, 7 de octubre de 2017.

Las mujeres y feministas reunidas en la Jornada Estatal de Economía Feminista en Madrid expresamos nuestra profunda preocupación por la situación que se está viviendo en Catalunya.

Mandamos nuestra solidaridad y nuestro cariño a todas las compañeras que hoy no están con nosotras en Madrid porque están activamente comprometidas con lo que está sucediendo en su territorio. Extendemos nuestra solidaridad a todas las personas que fueron reprimidas, violentadas o heridas el pasado día 1 de octubre cuando intentaban ejercer su derecho a pronunciarse sobre el futuro político de Catalunya.

Expresamos nuestro más absoluto rechazo tanto a la violencia policial como a la respuesta política realizadas desde el gobierno español y desde otras estructuras del Estado español, como la monarquía, las cuales, en nombre de la defensa de la ley, están ejerciendo la amenaza y niegan la soberanía del pueblo de Catalunya.

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