Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Jornadas #OtraEconomíaEstáEnMarcha 2019 (con becas para alumnado de fuera de Madrid) ¡Inscríbete y difunde!

Autor: ECONOMISTAS SIN FRONTERAS y Ricardo Molero Simarro

Economistas Sin Fronteras

El 16 de noviembre 2019, Economistas sin Fronteras junto a la UNED de Tudela,  organiza la sexta edición de las jornadas Otra Economía Está en Marcha, un espacio de encuentro, diálogo y debate entre personas que desde un enfoque crítico, apuestan por poner la economía al servicio de la sociedad y del planeta.

Este año la temática girará en torno a las formas alternativas de medir el desarrollo. Para ello contaremos con la presencia de José Manuel Naredo, economista y militante ecologista, que será quien abra las jornadas en la conferencia inaugural La taxonomía del Lucro.

Seguidamente tendrá lugar la presentación del Indice de Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible (ICPDS) 2019, una herramienta que mide, evalúa y compara el compromiso de los países con un desarrollo humano sostenible, justo y equitativo y que tiene como objetivo el ofrecer una alternativa a la hegemónica y limitada visión de los indicadores que habitualmente se usan para medir el progreso, especialmente el Producto Interior Bruto (PIB).

Contaremos también con 3 interesantes talleres "Más allá del PIB. Propuestas y experiencias sobre formas alternativas de medir".

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y si eres ESTUDIANTE UNIVERSITARI@ inscríbete AQUÍ.

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Economía feminista, sin eufemismos, para articular transiciones justas

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es

La urgencia de las transiciones ecosociales se anuncia con cada evidencia científica de los grandes cambios que ya están en marcha: el ecológico, con el colapso del planeta en ciernes; el demográfico, con el proceso acelerado de envejecimiento; y el tecnológico, con el proceso de robotización y la digitalización de la economía. Todos ellos van mostrando ya realidades distorsionadas que auguran un futuro escasamente deseable para gran parte de la población. No es casual que las primeras emergencias conduzcan al abordaje de los cuidados como una necesidad social y a la redistribución de tiempos, trabajos y rentas desde criterios de justicia de género, social y medioambiental.

El discurso sobre la necesidad de articular la agenda en torno a la sostenibilidad de la vida (tanto de los ecosistemas como de las personas) ha ido sumando voces, a veces incluso a riesgo de su banalización; por ello, creo que es importante poder llegar a atisbar el bosque en su conjunto, desmontando para ello los relatos en los que no es posible identificar de qué vida hablamos, a quién afecta, en qué condiciones y a cambio de qué. En la era de los eufemismos, las trampas neoliberales avanzan cada vez con mayores dosis de misoginia institucionalizada y edulcorada por la parafernalia de los mercados. Sin embargo, no son tiempos para medias tintas. Jugar actualmente a la ambigüedad conceptual, si bien puede ser una táctica para conseguir un determinado rédito electoral, es muy discutible que dicha práctica pueda identificarse como un ejercicio honesto de compromiso real con la transformación social. Esto viene a cuento también por el hecho de cómo a veces se elude nombrar a la economía feminista aún a costa de perder lo que se quería comunicar y de que sea su propia particularidad crítica, la feminista, la que da sentido y coherencia a las transiciones económicas que propone.

Y es que la economía feminista aboga por el sostenimiento de una vida digna para todas las personas, desde la igualdad de género, en una amplia dimensión en la que confluyen diversidades sexuales, de identidades, raciales y procedencias en un sistema relacional de interdependencia que busca reconciliarse con la naturaleza, de manera inaplazable, sabiendo que el momento es ya. Hablamos de la vida atravesada por las desigualdades estructurales y de la necesidad de posibilitar escenarios de justicia redistributiva, garantizando condiciones dignas para las mayorías sociales, esto es, alimentos, educación, salud, vivienda, tiempo para una misma, tiempo social, corresponsabilidad en los cuidados, etc. Hablamos de equilibrios y de autonomía relacional, hablamos de plenitud a lo largo del ciclo de vida, hablamos de repensarnos y construirnos desde otro paradigma, desmontando las asimetrías jerárquicas existentes por cuestión de género. Hablamos de subvertir el (des)orden patriarcal y neoliberal. Hablamos de la vida en común, de la colectividad, de la empatía social, invitando a repensarlo y reconfigurarlo todo a través de un proyecto ético para la transformación social, por el que nos replanteemos qué producimos, en qué condiciones, a cambio de qué y sobre todo, qué necesitamos realmente para vivir bien.

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Reorientar la brújula

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El País

Ha llegado el momento de pasar de la efervescencia electoral al debate de fondo. ¿Qué grandes transformaciones económicas debemos impulsar en esta nueva legislatura?

Tano Santos y Jesús Fernández-Villaverde empujaban recientemente este debate. Algunos diagnósticos son compartidos: el nulo crecimiento de la productividad dificulta la convergencia con nuestros socios europeos, la complejidad tecnológica de nuestras exportaciones es limitada y nuestro sistema financiero está preocupantemente concentrado y poco capitalizado. Sin embargo, entre los desafíos que señalan nuestros colegas hay omisiones relevantes y debates pendientes.

En primer lugar, los economistas no podemos seguir olvidando por más tiempo la actual emergencia climática. Debemos situar en el centro de la agenda la descarbonización de nuestra economía, impulsando un programa de inversiones en energías renovables, rehabilitación inmobiliaria y movilidad eléctrica. Estas inversiones ayudarían además a sortear la desaceleración internacional, apuntalando la creación de buenos empleos.

En segundo lugar, este plan de inversiones verdes debe tener también un componente morado, que impulse infraestructuras sociales de las que carecemos y que son esenciales para avanzar en la igualdad de género. Universalizar la educación de cero a tres años, y desarrollar un verdadero sistema de dependencia, permitiría elevar la tasa de empleo de la economía y reducir la brecha salarial que sufren las mujeres.

Sorprende, en tercer lugar, que Santos y Fernández-Villaverde no hagan referencia en su artículo a la necesidad de reducir la desigualdad: ninguna transformación económica será social y políticamente sostenible si no camina de la mano de una mayor equidad. Los costes de vivir en sociedades tan desiguales están muy documentados: la desigualdad conlleva una insuficiencia estructural de demanda —con pérdidas de crecimiento potencial—, polarización política y desafección social. Contamos con instrumentos diversos, pero la profundidad del problema exige un planteamiento integral: por un lado, necesitamos cambios en las políticas de redistribución —con la articulación de un auténtico sistema de ingresos mínimos y una mayor progresividad fiscal. Pero, además, debemos transformar nuestro modelo de predistribución —con un reequilibrio de la negociación colectiva en el mercado laboral.

Esto nos lleva a un cuarto reto, que nuestros colegas tampoco mencionan: urge terminar con la precariedad, que dificulta los proyectos vitales de muchas personas y daña la productividad de nuestras empresas. La reforma laboral no ha corregido la altísima temporalidad que arrastramos desde antes de la crisis. De hecho, hoy la situación es aún peor: los contratos temporales duran 30 días menos que en 2008 y los indefinidos se han precarizado (el 40% no alcanza el año de duración).

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VI Congreso Estatal de Economía Feminista (Valencia; 5, 6 y 7 de septiembre de 2019)

Autor: ECONOMIA FEMINISTA

https://femeconomiafeminista.com/congres2019/

Bienvenida

Desde la Cátedra d’Economia Feminista de la Universitat de València os damos la bienvenida al VI Congreso Estatal de Economía Feminista que se celebrará en València los días 5, 6 y 7 de septiembre de 2019, estructurado en tres ejes: 1) investigación-comunicaciones; 2) formación y 3) acción y debate político.

Esta nueva edición del congreso de economía feminista viene precedida de la experiencia y conocimiento generado en las anteriores ediciones y en las redes de intercambio y acción política que hemos ido alimentando desde entonces.

En esta ocasión queremos abrir dinámicas de trabajo teórico-práctico que faciliten el desarrollo de los ejes temáticos de mayor relevancia para la economía feminista (cuidados, ecofeminismo), la conformación de instrumentos aplicables a través de las políticas públicas (fiscalidad, presupuestos con enfoque de género), la definición de modelos de gobernanza feminista y gestión de lo común y la articulación de resistencias feministas antes la beligerancia neoliberal. En estos últimos años el movimiento feminista ha conseguido hacer llegar a una mayoría social la diversidad de vindicaciones y demandas para un cambio de modelo de sociedad. Cada vez surgen más iniciativas, fundamentalmente desde los movimientos sociales, en las que los cuidados y la vida se sitúan como prioridades básicas, y proponen alternativas de gestión a la economía ortodoxa y al fundamentalismo de mercado que ha dominado el mundo académico y los centros de poder económico y político.

La economía feminista ha de contribuir de manera decisiva a generar alternativas al modelo económico y político que está en crisis. Pensamos que el cambio de paradigma ya no es aplazable por más tiempo y que el feminismo como proyecto ético de transformación social tiene capacidad de generar sinergias para las transiciones necesarias y justas con la vida.

La convocatoria de este VI Congreso de Economía Feminista se abre con una llamada a presentar propuestas en cualquiera de los tres ejes, para ir construyendo alternativas y procesos de transformación social.

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Tiempo de feminismo, de pactos y confluencias

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es

La pasada cita electoral trasladará al Congreso la mayor representación de mujeres conseguida (47,4%) y también la constatación de que aún existe una amplia mayoría social y progresista dispuesta a frenar a la ultraderecha y a articular márgenes de confluencia para acabar con la precariedad, la desigualdad y la injusticia social. Falta por demostrar si la mayoría parlamentaria propiciará el momento decisivo para emprender políticas transformadoras que nos alejen de los rancios encorsetamientos de género y de la división sexual del trabajo.

El horizonte está por despejar y no es previsible que se resuelva la incertidumbre antes de la próxima cita electoral -26M- sobre cuáles serán las piezas que jueguen un papel protagonista en la conformación del Ejecutivo. Hay teorías explicativas sobre esta demora, desde las que aluden al tacticismo, a la incompetencia para analizar los resultados, al negacionismo ante la evidencia de los mismos o a intereses implícitos y de connivencia con las oligarquías económicas.

Entre tanto ruido, pudiera parecer que las cartas vienen dadas; sin embargo, sería un error pretender obviar el significado del voto instrumental y cuál fue el detonante que lo ha activado en las pasadas elecciones. Es probable que quien adolece de mirada de largo alcance confunda los votos y la mayoría parlamentaria conseguida con una oportunidad para defender su propia marca; sin embargo, este no es momento para el simplismo de aferrarse a la siglas de un partido concreto, es el momento de hacer emerger el interés general y confluir. Sí, han leído bien, confluir es la acción.

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II ESCUELA DE VERANO DE ECONOMÍA CRÍTICA (1-3 de julio; UAM, Miraflores de la Sierra, Madrid)

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Informamos de la celebración de la II Escuela de Verano de Economía Crítica que tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) los días 1 a 3 de JULIO de 2019 (en la sede que tiene la UAM en Miraflores de la Sierra). Todo ello dentro de la cobertura de Cursos de Verano ofrecida por esta universidad.

Esta Escuela de Verano está organizada por la Asociación de Economía Crítica en colaboración con varias instituciones como la propia Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación FUHEM, el Instituto de Estudios Fiscales y el Ayuntamiento de Madrid, y el tema central será: “Desigualdades y distribución de la renta: una mirada plural”.

Destinada principalmente a estudiantes de último año de grado y de postgrado, se pretende presentar y poner a dialogar sobre esta cuestión de la desigualdad a los diferentes enfoques teóricos y metodológicos distintos al enfoque económico convencional, como pueden ser la economía postkeynesiana, la economía ecológica, la economía marxista, o la economía feminista.

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La tenue línea roja. De economía roja, verde y violeta (Cuaderno de postcrisis: 17)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El feminismo y el ecologismo han emergido como movimientos con capacidad de movilización y discurso. Ambos contienen un importante componente igualitario, respecto a las desigualdades de género en un caso y respecto a las generaciones futuras en el otro. Ambos contienen importantes dosis de crítica al capitalismo real, a sus efectos; en un caso se denuncian desigualdades salariales, de jornada laboral total, de inadaptación de la vida laboral mercantil al resto de la experiencia vital, etc., y en el otro el impacto de la actividad económica convencional sobre el medio natural. Ambos plantean la necesidad de una importante reorganización de la vida social; aunque esto a menudo no está presente en las reivindicaciones más inmediatas, hay una conciencia creciente de la importancia, por una parte, de que se introduzcan cambios en la organización productiva que articulen de forma distinta la relación entre la vida mercantil y la no mercantil, y, por otra, de que se reorganice el modelo de producción y consumo hacia un marco sostenible. Ambos, al menos en sus versiones más elaboradas, contienen una dimensión universal, incluyen al conjunto de la población mundial, y en bastantes casos —más en el ecologismo— se es consciente de las desigualdades entre los estados y las sociedades que son parte esencial del problema. El crecimiento de la conciencia feminista y ecológica constituye por tanto un avance en la larga tradición igualitaria que ha conseguido alcanzar alguno de los logros más respetables de las sociedades humanas.

Lo llamativo de la coyuntura actual es que el ascenso del igualitarismo violeta y verde coincide en el tiempo con el declive del igualitarismo tradicional, sobre todo de su versión más elaborada, la tradición socialcomunista. Persiste el debate sobre las desigualdades; de hecho, se ha reavivado al calor de la crisis y de la aparición de numerosos estudios que muestran su crecimiento y su relevancia. Lo que no existe es un movimiento social potente, con discurso y propuestas, que plantee en serio una reordenación social. Hoy gran parte del debate sobre la pobreza está en manos de ONG que exigen medidas reformistas y denuncian su situación. Pero lo que ha desaparecido o menguado es un movimiento que base la reducción de la desigualdad en una reorganización social. Es más, las organizaciones sociales que más han encarnado estas demandas —los sindicatos— han dejado de ser reconocidas por muchos sectores al considerarlas organizaciones atadas al modelo dominante y, por tanto, incapacitadas para liderar la lucha contra la desigualdad. Seguir leyendo…

Permisos por nacimiento sin género

Autor: Carmen Castro Garcia

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Se abre un nuevo escenario para la corresponsabilidad con la equiparación de los permisos por nacimiento. El pasado 1 de abril finalmente entraba en vigor la reforma legislativa que establece el objetivo de equiparación de los permisos para padres y madres, que reconoce la necesidad de que sus permisos sean iguales, intransferibles y pagados al 100% con una hoja de ruta de 3 años para hacerla efectiva gradualmente (RDL 6/2019). 13 años de insistencia activista desde la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) han dado resultado.

Celebro que tras tantas idas y venidas, reuniones, anuncios y votaciones en el Congreso de los Diputados, finalmente se haga realidad el derecho de cualquier persona a cuidar a su bebé en igualdad, independientemente de su sexo y de cómo haya conformado su núcleo familiar. Lo celebro, en lo personal y en lo político; en lo personal, por la satisfacción tras haber dedicado más de 10 años de investigación a este tema, una tesis doctoral, resumida después en un libro, en algunos capítulos y unos cuantos artículos más; y también lo celebro en lo político, porque el activismo compartido en la PPiiNA ha sido una práctica de inteligencia colectiva y feminista en movimiento, que ha conseguido ir sumando voces plurales, desde diversos ámbitos, en una vindicación común y una propuesta de incidencia política para conseguir aterrizarla a las vidas cotidianas. Hubiera preferido que en esta reforma legislativa se asumieran los detalles de la PL que había presentado el grupo parlamentario de Unidas Podemos – En Comú Podem – En Marea, porque recogía íntegramente el diseño de reforma que hemos estado proponiendo desde la PPiiNA. Los matices importan, por ello, aunque sin duda es un momento histórico para el avance en corresponsabilidad, conviene prestar atención a cómo se irá haciendo efectiva la equiparación durante el periodo transitorio previsto hasta 2021 ya que podría perder el potencial transformador que tiene dicha reforma legislativa.

La importancia del potencial transformador es el desafío que puede suponer a las relaciones desiguales de poder implícitas en la hegemonía cultural patriarcal. De ahí mi interés en medir la potencialidad género-transformativa, poniendo el foco de atención en el diseño de las políticas públicas y su previsible efecto, para impregnarlas de la capacidad de transformar las desigualdades de género de manera efectiva. Este índice, construido inicialmente para el análisis comparado de 27 países europeos con datos de 2012, y actualizado con datos de 2015, revelaba que aún en los países con mayor compromiso en igualdad de género, las inercias de la división sexual del trabajo se mantienen presentes en el sistema de permisos por nacimiento, reflejando la permanencia de los roles de género. El índice da un valor a la capacidad transformadora de las “normas sociales de género” implícita en la configuración actual de los sistemas de permisos por nacimiento en Europa. Entre las novedades que aporta el análisis de la potencialidad género-transformativa es una perspectiva diferente a  la percepción sobre determinados supuestos modelos de bienestar e incluso de algunos regímenes de género percibidos como ‘amigables con las mujeres’. Seguir leyendo…

New Deal verde, y morado

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El Confidencial

Salimos de la crisis con una nueva sociedad en la que millones de personas han visto no solo cómo se erosionaban sus condiciones económicas y laborales, sino también cómo se quebraban su seguridad y sus expectativas vitales. Las políticas adoptadas durante la última década han llevado a que el crecimiento económico se desconecte del bienestar social, de forma que la mera creación de empleo ya no basta para proporcionar certezas y facilitar un proyecto de vida.

El contrato social está roto en nuestro país desde que las “reformas estructurales” de la Troika se lo llevaron por delante. Y construir uno nuevo, adaptado a las necesidades del siglo XXI, que recomponga nuestra sociedad y revitalice la condición de ciudadanía exigirá determinación para encarar las grandes transformaciones que necesitamos. Porque, como bien señala Antón Costas, los periodos no convencionales requieren de políticas no convencionales para restablecer la convivencia.

El nuevo contrato social que hay que poner en pie debe poner la vida en el centro de la política económica: crear empleo de calidad, garantizar la sostenibilidad ecológica, asegurar las expectativas de futuro y avanzar hacia un reparto igualitario del trabajo. Estos tienen que ser sus objetivos prioritarios.

Son muchas las voces –desde Thomas Piketty hasta la congresista demócrata Ocasio-Cortez– que hoy plantean la necesidad de un New Deal verde, y con razón. Luchar contra el cambio climático y evitar el calentamiento global es un desafío urgente e ineludible, si queremos preservar la vida en el planeta tal y como la conocemos.

Pero el New Deal que necesitamos para reconstruir el contrato social no solo es verde. También debe ser morado, porque solo escuchando el mensaje que el feminismo está poniendo sobre la mesa podremos avanzar en transformaciones que verdaderamente modernicen nuestra sociedad en beneficio de la mayoría social, garantizando horizontes de estabilidad y bienestar para quienes hoy viven con proyectos vitales cercenados.

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“La crítica al modelo de cuidados es una crítica directa al sistema económico y patriarcal” (Entrevista a Carmen Castro)

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es (Ana Requena Aguilar)

24 horas después del éxito de la segunda huelga feminista que ha vivido España, la economista Carmen Castro reflexiona sobre uno de sus cuatro ejes: el de cuidados. Experta en políticas de igualdad y cuidados, y con un trabajo amplio sobre los permisos de paternidad como palanca para el cambio social, Castro considera que la huelga ha servido para poner sobre la mesa preguntas y conflictos que apelan a lo personal pero que son políticos.

¿Por qué era necesaria una huelga de cuidados?, ¿qué lugar ha ocupado en este 8M?

Era necesario plantear el eje de cuidados para mostrar la insostenibilidad de este modelo y sistema y de todo lo que se articula en torno a él y que se hace en contra del desarrollo de la vida. Necesitamos mostrar que esto no es viable, nos olvidamos de que lo realmente importante para sostener la vida y para que discurra de una manera aceptable y digna es precisamente lo que más perjudicamos u obstaculizamos. Hay que mostrar las grandes incoherencias de este sistema: invisibiliza el ámbito de los cuidados pero fagocita el hecho de que el trabajo reproductivo se realice en unas condiciones de extrema precariedad, o de forma gratuita,  y casi por parte de las mujeres.

Sin embargo, a pesar de esta presente en nuestro día a día o precisamente por eso, la huelga de cuidados es quizá la que más preguntas y contradicciones ha arrojado…

Nos ha dado muchos quebraderos de cabeza porque, ¿cómo planteas una huelga de cuidados? Es un conflicto en sí mismo si decimos que los cuidados forman parte de lo necesario. Lo que se quería plantear es qué pasa si desaparecen las mujeres que están asumiendo en estos momentos esas responsabilidades. Algunas compañeras decían ‘cómo voy a dejar de cuidar a mi abuelo’. No se trataba de eso, sino de emerger esa gran contradicción, de plantear cómo asumir esto como una responsabilidad social. Las propias empleadas domésticas han trasladado que no podían sumarse a la huelga porque sus condiciones de absoluta precariedad y desprotección laboral a pesar de apoyar las vindicaciones.

La huelga de cuidados sirve para enunciar la necesidad de repensar la economía, nuestro modelo de cuidados, y poner en el centro que las personas a lo largo de nuestro ciclo vital necesitamos atención y cuidados. Si ese planteamiento no está en el corazón cuando pensamos en nuestro modelo social y económico seguiremos yendo en contra de eso.

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8 de marzo: Huelga general feminista en España

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Este viernes 8 de marzo España vivirá por segundo año consecutivo una convocatoria sindical de huelga general por la igualdad de derechos de las mujeres. Ya en 2018 la convocatoria tuvo un enorme seguimiento, quizás no tanto desde el punto de vista de parar la producción capitalista, sino como gigantesca convocatoria de movilizaciones sociales que se sucedieron en la totalidad del territorio español y que finalizaron con una masiva manifestación de cientos de miles de personas por el centro de Madrid.

La convocatoria se presenta como un paro general desde el punto de vista laboral, estudiantil, de consumo y de cuidados. Es decir, que trata de superar la visión tradicional del movimiento obrero de la huelga en los lugares de trabajo, para hacer visible el ingente trabajo invisible de las mujeres en una sociedad de interdependencias crecientes, ya sea al encargarse mayoritariamente de los cuidados de menores y personas dependientes, ya sea al realizar la mayor parte de las compras y labores domésticas encaminadas a la propia supervivencia cotidiana de los hogares.

El amplio y diverso movimiento feminista del conjunto del Estado ha sido quien ha empujado a esta convocatoria, como en años anteriores, mediante un proceso de autoorganización y movilización que no ha dejado de ser problemático y pleno de contradicciones entorno a las reivindicaciones a sostener o a las formas de la protesta, dada la pluralidad de voces y posiciones políticas y sindicales dentro del movimiento de mujeres.

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De poner la vida en el centro al New Deal feminista: el salto de la teoría a la práctica

Autor: Paloma Villanueva

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Llevamos mucho tiempo oyendo hablar de la necesidad de reorientar las políticas públicas para “poner la vida en el centro”, pero todavía no queda claro para gran parte de la población qué es lo que hay detrás de esta idea. Dicho de otra forma, no parece quedar claro en qué se concreta este concepto y por qué es imperativo que sea el eje central de los programas económicos para las próximas elecciones.

En este artículo pretendo dar respuesta a estas dos preguntas desde una perspectiva económica. En primer lugar, exponiendo los principales motivos por los que es urgente atender a la situación de desigualdad en sus distintas dimensiones en la que nos encontramos las mujeres. Y, en segundo lugar, ofreciendo una serie de medidas centradas en el igualitario reparto del tiempo de trabajo como forma de romper los roles de género que contribuirían a que la sociedad avance hacia otra en la cual podamos presumir de la existencia de una igualdad real entre mujeres y hombres. Huelga decir que el abanico de medidas es bastante amplio y excede el ámbito de la regulación del tiempo de trabajo, pero para este artículo las acoto a las de mayor impacto.

Con el feminismo de la tercera ola, cuando surgen los enfoques de la economía feminista, los debates se centraron en el derecho al empleo de las mujeres, las desigualdades salariales, las políticas familiares y los nuevos modelos de familia. La idea de fondo era la reivindicación y visibilización de las tareas realizadas por mujeres en el seno de los hogares. Y, además, teorizar sobre los efectos de la incorporación en masa de la mujer en el mercado laboral con el mantenimiento de las desigualdades de género en numerosas esferas de la vida.

Si bien ha habido ciertos avances hacia una sociedad más igualitaria, los datos revelan que la discriminación por género en el mercado laboral persiste y que, por otra parte, el trabajo reproductivo sigue recayendo mayoritariamente sobre nosotras, a pesar de que gran parte de la población se declara concienciada con los valores del feminismo.

Vayamos con los datos. La brecha salarial por hora en España, de acuerdo a la última Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014, se encuentra en un 14%. En cambio, si nos fijamos en la brecha salarial global, esto es, teniendo en cuenta el salario bruto: la diferencia entre el salario de un hombre y de una mujer asciende al 24%. El incremento se debe a las disparidades en las jornadas, a la segregación horizontal y vertical por género (techo de cristal y feminización de ciertos sectores), y demás complementos salariales donde se encuentra gran parte de la desigualdad retributiva.

Sigamos por las diferencias en las jornadas. Según la EPA del cuarto trimestre de 2018 un 74,5% de las personas con jornada a tiempo parcial eran mujeres, de las cuales un 50,6% se encuentran en esta situación de forma involuntaria y un 15% por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores. De hecho, el sector con el mayor nivel de parcialidad es el de servicios domésticos, con un 54% frente al 14,8% de media nacional.

El desigual reparto de las tareas de cuidados también se refleja en una mayor inactividad de las mujeres. Así, de acuerdo con la misma fuente, de la población inactiva descontando las personas que se encuentran jubiladas, el 64% del total son mujeres, de las que un 20% se encuentran  en esa situación por dedicarse al cuidado de niños o adultos enfermos, incapacitados o mayores o bien por motivos familiares, que son 1,2 millones de mujeres en edad de trabajar. Si calculamos el porcentaje de hombres que se encuentra en la misma situación, la brecha es abrumadora, porque dicho porcentaje es del 2,8%.

Continuemos por la segregación vertical y horizontal. “Techo de cristal” se le llama al hecho contrastado de que las mujeres, a pesar de tener el mismo nivel educativo que los hombres y estar perfectamente capacitadas, ocupan menos puestos de responsabilidad. Desde la Economía de Género se ha defendido que la solución para terminar con las desigualdades era la lucha por la igualdad de oportunidades. Sin embargo, aunque de las personas con Estudios Superiores más de la mitad (51%) somos mujeres: el “techo de cristal” persiste tal y como vemos en el gráfico 1.

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No hay que vivir para trabajar

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Es un hecho conocido que las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres al hogar y a la familia. Tal y como recoge la Encuesta de Empleo del Tiempo (EET), elaborada por el INE, mientras que en un día promedio un varón en 2010 dedicaba tan sólo una hora y 50 minutos al hogar y la familia, una mujer dedicaba más del doble (4 horas y 04 minutos).

Como indica la última Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) de 2015, las mujeres dedican el doble de su tiempo al trabajo no remunerado (14 horas semanales ellos frente a 27 horas semanales ellas). De hecho, mientras que la mitad de las mujeres reconoce que realiza tareas de cuidado y educación de sus hijos o nietos, menos de un tercio de los hombres se encuentra en la misma situación.

En definitiva, dada la insuficiente regulación en materia de igualdad y los roles de género dictados por el sistema heteropatriarcal; son ellas quienes asumen las tareas de cuidados que precisan las familias. Así, tras haber trabajado durante años, sus vidas laborales son más cortas y erráticas, lo que conlleva unas menores cotizaciones y menos derechos adquiridos como trabajadoras (no reconocidos).

Habida cuenta de la división sexual del trabajo, la tasa de parcialidad de las mujeres se situó casi en un 24% en el año 2017, mientras que la de los hombres se encuentra en torno al 7%. Esto supone que un 73% de las personas con un contrato a tiempo parcial son mujeres, de entre las cuales más de la mitad están en esta situación de forma involuntaria. Si observamos el gráfico 1, es evidente que la mayor parte del subempleo se corresponde a mujeres (el 70% del total), siendo especialmente relevante en qué medida se encuentran subempleadas, ya que más de 77.000 trabajan cinco horas o menos a la semana.

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Conferencia “El Patriarcado Neoliberal”, por María Pazos

Autor: Maria Pazos Moran y Grupo de Economia Politica Alternativa - UAM

Ya está disponible el vídeo de la charla que, bajo el título ofreció “El patriarcado neoliberal”, ofreció María Pazos el pasado 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), al término del cual se abrió un coloquio con el público asistente. La podéis ver en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=I6StRlIN0pI&feature=youtu.be

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E sonque tu – El diluvi (amb Alidé Sans)

Autor: Miren Etxezarreta

E sonque tu – El diluvi (amb Alidé Sans)

Video musical sobre dones lluitadores / Music video about fighting women / Video musical sobre mujeres luchadoras.

Inés Marco: “El capitalisme és un sistema biocida”

Autor: Inés Marco Lafuente

Far de Sol. A La Fàbrica del Sol hem tingut l’oportunitat d’entrevistar l’Inés Marco, una activista ecofeminista que lluita contra el capitalisme heteropatriarcal.

Va fer 32 anys el passat agost, a l’illa de Lesvos (Grècia). Després de presenciar la vulneració sistemàtica de tots els drets de les persones refugiades exercides per la UE ha decidit anar-hi a viure durant un temps.

“Qualsevol proposta política que busqui posar la vida al centre, transitar cap a sistemes econòmics sostenibles ecològicament i socialment, ha de ser necessàriament anticapitalista.”

Quina és la teva trajectòria professional?

He estudiat Economia. L’any passat vaig acabar la meva tesi doctoral en Història Agrària. També he treballat com a investigadora i activista denunciant els impactes socioecològics del capitalisme hetereopatriarcal i colonial.

D’on sorgeix el teu interès per l’economia feminista?

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Bienestar, fronteras y feminismo

Autor: Maria Pazos Moran

Blog de Alternativas Económicas en eldiario.es

En las elecciones celebradas en septiembre pasado en Suecia, el partido de la extrema derecha subió sustancialmente. Su tema estrella: la amenaza de la inmigración. Por su parte, el líder del Partido Socialdemócrata, Stefan Lofven, señaló que estas elecciones eran un referéndum sobre el estado del bienestar.

En Suecia, los partidos de izquierda defienden el Estado del bienestar como pilar fundamental de un modelo social más equitativo, eficiente y sostenible. Esta ordenación de la sociedad en base al principio “a cada cual según sus necesidades y de cada cual según sus posibilidades” ha funcionado: los países nórdicos son los primeros en competitividad económica, en equidad social y de género, en estado de salud, en cohesión social e incluso en el índice de felicidad elaborado por la ONU.

Los partidos de derecha, en cambio, siempre exigen recortes en prestaciones y servicios públicos, privatizaciones y bajadas de impuestos. Su orientación ultracapitalista (o neoliberal) se basa en dos dogmas: el primero, que el crecimiento económico resolverá los problemas de desempleo y pobreza; mejor cuanto menor sea la intervención pública. El segundo, que cada persona es responsable de atender a sus propios riesgos y necesidades.

En resumen, para la derecha el Estado del bienestar siempre es excesivo. Pero, oh paradoja, esos mismos partidos se erigen en sus defensores cuando esto les sirve para agitar la inmigración como amenaza. En esos momentos se muestran preocupadísimos por el futuro del Estado del bienestar que ellos mismos están arruinando.

Sin embargo, las fronteras sí importan, aunque en un sentido muy diferente. Suecia ha sido víctima del conocido mito del “socialismo en un solo país”. Desde hace mucho tiempo, se ha mirado a sí misma y ha creído que era autosuficiente. Es cierto que su política exterior y de inmigración ha sido más progresista que la de otros países, pero ha cerrado los ojos al hecho de que su Estado de bienestar no podía sobrevivir aisladamente.

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Pacto PSOE-Podemos y permisos de paternidad/maternidad simultáneos: ¿proteger a quién?

Autor: Maria Pazos Moran

eldiario.es

El acuerdo PSOE-Podemos sobre la implantación en tres años de los permisos iguales e intransferibles ha puesto en primer plano del debate social el reparto entre hombres y mujeres de los cuidados infantiles en el hogar.

Por fin, y sin ninguna duda gracias a la enorme movilización feminista, hemos llegado a constatar un hecho elemental: no puede haber igualdad ni en el empleo ni en las familias mientras los hombres sigan siendo ayudantes eventuales en los cuidados cuando sus ocupaciones laborales se lo permitan; mientras las mujeres sigamos siendo etiquetadas como “mano de obra de alto riesgo de ausencias” en comparación con los hombres. Los permisos igualitarios son un instrumento crucial para cambiar este modelo, aunque no el único.

La idea de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles (PPIINA) es muy simple: un permiso de 16 semanas intransferible y pagado al 100% para cada persona progenitora, independientemente de su sexo y de su tipo de familia. Este permiso único se compone de un permiso parental inicial de 2 semanas a partir del nacimiento más un permiso adicional de 14 semanas a disfrutar durante el primer año cuando cada persona decida.

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¡Plan para la justicia de género ya!

Autor: Carmen Castro Garcia

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Diez años ya y el resultado más contrastado es el empobrecimiento de una gran parte de la población y el mayor músculo que ha agarrado el capitalismo con el nuevo (des)orden neoliberal impuesto.

Aún tenemos anotado, en la lista de tareas pendientes, gran parte del contenido del nuevo ideario, feminista y progresista, empezando por aquello de construir una economía que responda a las necesidades de las personas, dando sentido a la justicia redistributiva social, de género y ecológica. Por más que la lógica de la sostenibilidad de la vida se haya ido incorporando en algunos discursos sigue alejada del corazón de la agenda política, económica y energética. Las causas hay que buscarlas en el rearme capitalista y el embrutecimiento de la reacción patriarcal; debido a esta última también ha emergido con fuerza una versión vintage del imaginario simbólico de la naturalización de lo reproductivo como una responsabilidad femenina junto al mito de separación de las esferas de producción y reproducción.

Íbamos a cambiarlo todo, sin embargo, la beligerancia neoliberal ha encontrado vías de expansión los negocios transnacionales. De todos los que han proliferado, hay tres que considero especialmente preocupantes. En primer lugar, la arquitectura de la impunidad creada por la globalización financiera, y muy especialmente los servicios de arbitraje previstos en los tratados neoliberales de inversión (TTIP, TISA, CETA); en base a éstos, se han asegurado la prevalencia del interés oligopolista y corporativo capitalista sobre el interés general, público y común de sostenibilidad de la vida. En segundo lugar, la militarización creciente y el refuerzo de los mecanismos de represión de las libertades civiles, alentados en un contexto de geopolítica económica basada en la masculinidad hegemónica patriarcal. Y, en tercer lugar, la expansión de la mercantilización de capacidades, tiempos y recursos naturales. Con capacidades me refiero a la capacidad humana de producción (vía trabajo asalariado, atomizado y precarizado), reproducción (desde eufemismos como el alquiler de úteros y la donación de óvulos, a la compra de novias o esposas) y la de satisfacer los deseos de otras personas (con un amplio catálogo de casuísticas entre las que se incluyen el matrimonio infantil, la gestación subrogada y la prostitución). Esta tercera se vale de las contrageografías de la globalización, de las que habla Saskia Sassen, conformada por los mecanismos institucionales, flujos transfronterizos y mercados globales que se ponen a disposición para otra finalidad diferente a la que impulsó su creación; en este caso, para el gran negocio global de la mercantilización de personas. Sin ánimo de diferenciar ni entrar a debatir cuánto de dichos flujos provienen de las redes de trata o de tráfico, lo que me interesa es destacar, en primer término lo que constituye el objeto de mercadeo en sí mismo: la compra-venta de personas, de seres humanos, ya sea como un todo o al despiece. Algo huele a podrido en todo esto, por mucho que se pretenda esconder el hedor tras la falacia de la ‘libre elección’ y el refuerzo de la ideología individualista; probablemente sea uno de los mayores triunfos neoliberales, porque le va estupendamente al boyante desarrollo de la industria de explotación sexual y laboral. Se llama deshumanización, y es el proceso por el cual dejan de percibirnos como personas para percibirnos como cosas, mercancias, productos sustituibles o complementarios en el intercambio económico.

Todo lo anterior está ahí, conformando parte del nuevo esquema global que llega como un eco lejano a nuestra realidad cotidiana, afectada por la expropiación gradual del sistema de protección social y los derechos económicos.

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Por un sistema de permisos igualitario

Autor: Maria Pazos Moran

El País

Durante el curso que comienza tendrá lugar una reforma del sistema de permisos que, según como quede, será un avance o un retroceso para la igualdad entre hombres y mujeres. La proposición de ley actualmente en tramitación es la presentada por UP-ECP-EM, en la que se propone la reforma de los permisos igualitarios diseñada por la Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA). Su objetivo es que los padres se queden al cargo de sus bebés en solitario el mismo tiempo que las madres durante el primer año. Dado que en el debate inicial del pleno del Congreso de los Diputados ningún grupo anunció desacuerdo o enmienda alguna, muchos medios pasaron a darla por prácticamente conseguida.

Pero esa imagen es engañosa. Como viene advirtiendo la PPIINA, hay presentadas otras proposiciones de ley cuyos efectos serían contrarios a ese uso igualitario, tanto por parte del PSOE como de Ciudadanos. Con ellas sobre la mesa, y con la forma de tramitación que tendrá la proposición de ley presentada por UP-ECP-EM, podría suceder que los grupos negociaran el diseño final en una ponencia cuyas sesiones no serán abiertas, de tal forma que cuando llegara al pleno ya no quedará nada por dirimir. ¿Por qué?

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Maternidad y patriarcado: ¿iguales o complementarias?

Autor: Maria Pazos Moran

Público.es

Hemos necesitado varias olas de feminismo, y varios siglos, para llegar a comprender que la desigualdad entre hombres y mujeres no está compuesta de una serie de lacras desconectadas unas de otras, como frecuentemente se nos transmite desde el poder.

La violencia machista cotidiana, los fenómenos relacionados con la violencia sexual como el acoso, la prostitución, la pornografía o las violaciones, la brecha salarial de género, la falta de derechos laborales de las mujeres, la mayor pobreza femenina, las dobles y triples jornadas, las condiciones insoportables de las mujeres que están cuidando 24 horas al día a personas dependientes, y tantos otros, no son hechos aislados sino manifestaciones de un sistema social llamado patriarcado.

En este sistema hay dos grupos: los hombres son el dominante y las mujeres el dominado. Nos lo dijeron feministas como Kate Millett durante la anterior ola de feminismo (Política Sexual fue publicado en 1970), pero es ahora cuando esta idea se está consolidando a pesar de las resistencias.

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La negación de la vida y el sistema de mercado

Autor: Natalia Millan Acevedo

ctxt.es

Tradicionalmente la visión hegemónica en las ciencias sociales ha entendido que el crecimiento económico es el indicador básico de avance de las organizaciones humanas. Así, las concepciones relacionadas con el progreso, el crecimiento, la competitividad y la industrialización han sido los elementos claves sobre los que se estructuran las sociedades contemporáneas. De esta forma, el sistema económico ha puesto en el centro la acumulación de capital, privilegiando las actividades que se encuentran en el mercado y, por tanto, son susceptibles de ser monetizadas, evaluadas y retribuidas económicamente. El capitalismo propone, así, un sistema de crecimiento, producción y consumo sin límites, negando la esencia básica de la naturaleza planetaria y humana que es, por definición, limitada e interdependiente.

En el ámbito académico de los estudios del desarrollo, esta visión está, en teoría, ampliamente superada. En 1992, el Premio Nobel de Economía Amartya Sen establece que el desarrollo es libertad; libertad para que las personas puedan elegir libremente cómo vivir sus vidas. Las sociedades son más desarrolladas cuantas más capacidades cultiven en la ciudadanía y más opciones brinden las estructuras sociales para que las personas podamos elegir qué queremos ser. Sen plantea, así, que el desarrollo tiene una base material –dado que, sin las necesidades materiales cubiertas, las personas no son libres– y una base política y social. Cuanto más libres son las personas frente a las expectativas, creencias y prejuicios sociales, más opciones tienen para elegir libremente cómo vivir, cómo criar, a quién amar o en qué trabajar.

La visión de desarrollo humano de Sen se ha visto complementada con el concepto de sostenibilidad. Teniendo en cuenta que en el ámbito académico existe también cierto consenso sobre la insostenibilidad del sistema de producción y consumo hegemónico, parece claro que es necesario establecer una relación diferente con la naturaleza y los recursos naturales. Así, el concepto tradicional de sostenibilidad supone que “el desarrollo debería satisfacer nuestras necesidades actuales sin mermar las posibilidades de que las generaciones futuras satisfagan las suyas”.

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Imaginando lo posible: permisos por nacimiento y transformación social

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es

El desigual reparto de las responsabilidades de cuidados está en el origen de las desigualdades de género existentes, y aún así, en el debate en torno a los cuidados y, específicamente, en el de los permisos por nacimiento, se dan contradicciones y tensiones discursivas que discurren desde el reclamo auspiciado desde el binomio mujer-madre a la necesidad de implicación efectiva de los hombres en el cuidado infantil. De dicho debate salen propuestas y alternativas diversas, ni todas conducen a una transformación social, ni mucho menos a situaciones de justicia redistributiva -de género, social y ecológica-. La cuestión a dirimir es si estamos realmente en condiciones de imaginar una organización socioeconómica más allá del ‘orden de género’ que conforma el estatus quo patriarcal y, en cuyo caso, cómo articular dicho cambio para subvertir la división sexual del trabajo.

Durante estos 10 años de crisis-estafa ha ido permeando la trampa patriarcal de privatización de los cuidados. El enfoque neoliberal de las políticas y el mayor calado de su mito de la libre elección explican que muchas mujeres hayan asumido el coste asociado a la realización de los trabajos en los hogares, esto es, cuidados, actividades domésticas, relaciones psicosociales, etc. Hay quien dice hacerlo porque quiere y/o porque así lo ha elegido, ya sea por satisfacción, amor, gratitud, reciprocidad o culpabilidad; sin embargo, las situaciones individualizadas no deberían servir de excusa para obviar el trasfondo real. Las necesidades de cuidado no se resuelven por sí solas ni existen ‘manos invisibles’ que se encarguen de hacerlo. Cuando se cierran los servicios públicos, se minoran las plazas de educación infantil, se reducen los salarios o la falta de ingresos no permite acceder a contratar un servicio de proximidad, alguien del entorno familiar -más o menos extensa- tendrá que dedicar tiempo y afecto para atender al bebé, a la abuela con alzheimer o a quien sea la persona que necesita cuidados; la tendencia de que todo esto recaiga exclusivamente sobre las mujeres es debida a la inercia aprendida de los roles de género, más que una supuesta subversión elegida.

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La brecha de género muestra todo su esplendor en las pensiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 59 de La Marea

El pasado 8 de marzo vivimos una histórica jornada de reivindicación feminista. Ese día muchos fueron conscientes por primera vez de que en nuestras sociedades la mujer se encuentra en una situación de subordinación e inferioridad con respecto al hombre, mientras que quienes eran ya conscientes de ello reforzaron sus convicciones y se empoderaron aún más. Esta situación de desigualdad tiene sus raíces en una división sexual del trabajo, que empuja al colectivo femenino a ocuparse del trabajo reproductivo y de cuidados mientras que el colectivo masculino tiende a acaparar los trabajos productivos.

Este reparto del trabajo tiene una repercusión clara y notable en términos económicos, sociales y culturales. Las actividades que se suelen encomendar a las mujeres no están reconocidas siquiera como “trabajo” o “empleo” sino que se consideran “tareas” o “labores”, no están remuneradas o lo están de manera insuficiente, y no gozan de prestigio social (está mejor visto trabajar para una empresa –se dedique a lo que se dedique– que cuidar a un anciano dependiente en casa). Todo esto explica que las mujeres cobren de media un 23% que los hombres y que estén relegadas socialmente a un segundo plano.

Pero a pesar de que la raíz de la injusticia se encuentra en el reparto del trabajo, la brecha de género no desaparece cuando finaliza la época laboral, sino que ocurre todo lo contrario: ¡se agudiza! Esto es así porque nuestro modelo económico vincula las pensiones a la remuneración obtenida en un puesto de trabajo. Puesto que el trabajo asociado históricamente a las mujeres está mal remunerado o no lo está, ellas reciben menos pensiones que ellos y además de cuantía inferior.

A pesar de ser muchas más que los hombres, sólo el 37% de las pensiones de jubilación son para mujeres. Además, ellas cobran un 36% menos que ellos: la pensión media de las mujeres es de 797,5 euros mensuales frente a los 1.247,46 euros que reciben de media los hombres. Lo mismo ocurre con las pensiones por incapacidad permanente: ellas reciben menos número de prestaciones que ellos (339.125 frente a 609.250) y además de menor cuantía (835,16 euros mensuales frente a 998,40 euros).

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Economía feminista: viva, abierta y subversiva

Autor: Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón

ctxt.es

En los últimos años, escuchamos cada vez más hablar de economía feminista y otros conceptos relacionados: cuidados, sostenibilidad de la vida, impactos de género de la crisis… Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de economía feminista? La economía feminista (en adelante, EF) es una teoría económica y es también acción.

No podemos pensar teoría y acción por separado: la teoría económica feminista observa un sistema económico que se construye sobre la desigualdad de género y la alimenta. Frente a ello, lanza propuestas para avanzar hacia una economía distinta, donde haya una manera de producir, intercambiar, consumir y cuidar que desafíe las relaciones de dominación y ponga la vida en el centro. En este artículo nos centramos en la propuesta teórica de la EF. Os invitamos a acompañarnos en ese recorrido teniendo siempre en mente que, tras las palabras, hay prácticas, y viceversa.

1- Una forma distinta de mirar la economía

La EF no es un cuerpo único de ideas sino una diversidad de planteamientos que van más allá de hablar de la situación específica de las mujeres y/o de su diferente posición respecto a los hombres en la economía, o de proponer políticas que moderen los impactos de género negativos del funcionamiento del sistema económico. Suponen un cuestionamiento fundamental de la disciplina. Ello se propone desde un cruce heterogéneo entre diversas escuelas económicas heterodoxas (marxismo, post/keynesianismo, institucionalismo…) y diversas corrientes feministas (liberal, radical, marxista, ecofeminista, descolonial…). Existe una pluralidad de aproximaciones que conviven y se retroalimentan, otorgando una gran riqueza y versatilidad a los debates. Esta capacidad de diálogo ha permitido históricamente a los feminismos en general, y a la EF en particular, problematizar y deconstruir miradas para poder reconfigurarlas desde pensamientos complejos e inclusivos.

La EF tiene al menos tres objetivos principales. Primero, busca identificar los sesgos androcéntricos de las teorías económicas, que impiden tener una comprensión integral de la economía y de los procesos de inclusión/exclusión que en ella se producen, especialmente de los marcados por el género. A partir de ahí, pretende obtener herramientas conceptuales y metodológicas para revertir dichos sesgos y aplicar una perspectiva feminista a la comprensión de fenómenos económicos, desplazando el eje analítico de los mercados a los procesos que sostienen la vida. Con todo ello, se propone reflexionar sobre los procesos y políticas económicas actuales recuperando las esferas invisibilizadas de la economía y preguntándose cómo interactúan con la desigualdad entre mujeres y hombres.

La EF rompe con la economía convencional en múltiples aspectos. A nivel epistemológico, cuestiona las gafas androcéntricas con que la economía neoclásica observa todo, y su estructura de pensamiento dicotómica y androcéntrica, que excluye sistemáticamente lo feminizado. También denuncia que el objeto de estudio de la economía queda reducido a los aspectos mercantiles, relegando a la invisibilidad la naturaleza, las necesidades del cuerpo y las relaciones humanas, incluyendo la reproducción del poder (en base a la clase, el género, la raza, etc.). A nivel metodológico, critica la primacía de las matemáticas y la lógica hipotético-deductiva. El empeño en construir modelos matemáticos para explicar procesos sociales no sólo deja fuera infinidad de elementos fundamentales, sino que permite ocultar el papel que juegan los juicios de valor del contexto social y de la propia ideología del sujeto. La pedagogía ortodoxa, con su enseñanza de la economía unidireccional y en singular, también es criticada. Y, por último, hay un cuestionamiento político, desentrañando las implicaciones de la estrategia capitalista que sustenta esta corriente de pensamiento. La economía ortodoxa no es inocente, sino útil para el mantenimiento del statu quo y la desigualdad de género.

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