Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Curso “Economía para no economistas”, sesiones 5 y 6

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Las sesiones 5 y 6 del curso “Economía para no economistas”, dedicadas a la globalización y Europa (pdf)

5. Globalización y economía 6. Europa

Curso “Economía para no economistas”, sesiones 3 y 4

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Esquemas en pdf de las sesiones: “Desigualdad y economía” e “Intervención del Estado en la economía”

3. Desigualdad y economía 4. Intervención del Estado en la economía

Economía feminista: viva, abierta y subversiva

Autor: Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón

ctxt.es

En los últimos años, escuchamos cada vez más hablar de economía feminista y otros conceptos relacionados: cuidados, sostenibilidad de la vida, impactos de género de la crisis… Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de economía feminista? La economía feminista (en adelante, EF) es una teoría económica y es también acción.

No podemos pensar teoría y acción por separado: la teoría económica feminista observa un sistema económico que se construye sobre la desigualdad de género y la alimenta. Frente a ello, lanza propuestas para avanzar hacia una economía distinta, donde haya una manera de producir, intercambiar, consumir y cuidar que desafíe las relaciones de dominación y ponga la vida en el centro. En este artículo nos centramos en la propuesta teórica de la EF. Os invitamos a acompañarnos en ese recorrido teniendo siempre en mente que, tras las palabras, hay prácticas, y viceversa.

1- Una forma distinta de mirar la economía

La EF no es un cuerpo único de ideas sino una diversidad de planteamientos que van más allá de hablar de la situación específica de las mujeres y/o de su diferente posición respecto a los hombres en la economía, o de proponer políticas que moderen los impactos de género negativos del funcionamiento del sistema económico. Suponen un cuestionamiento fundamental de la disciplina. Ello se propone desde un cruce heterogéneo entre diversas escuelas económicas heterodoxas (marxismo, post/keynesianismo, institucionalismo…) y diversas corrientes feministas (liberal, radical, marxista, ecofeminista, descolonial…). Existe una pluralidad de aproximaciones que conviven y se retroalimentan, otorgando una gran riqueza y versatilidad a los debates. Esta capacidad de diálogo ha permitido históricamente a los feminismos en general, y a la EF en particular, problematizar y deconstruir miradas para poder reconfigurarlas desde pensamientos complejos e inclusivos.

La EF tiene al menos tres objetivos principales. Primero, busca identificar los sesgos androcéntricos de las teorías económicas, que impiden tener una comprensión integral de la economía y de los procesos de inclusión/exclusión que en ella se producen, especialmente de los marcados por el género. A partir de ahí, pretende obtener herramientas conceptuales y metodológicas para revertir dichos sesgos y aplicar una perspectiva feminista a la comprensión de fenómenos económicos, desplazando el eje analítico de los mercados a los procesos que sostienen la vida. Con todo ello, se propone reflexionar sobre los procesos y políticas económicas actuales recuperando las esferas invisibilizadas de la economía y preguntándose cómo interactúan con la desigualdad entre mujeres y hombres.

La EF rompe con la economía convencional en múltiples aspectos. A nivel epistemológico, cuestiona las gafas androcéntricas con que la economía neoclásica observa todo, y su estructura de pensamiento dicotómica y androcéntrica, que excluye sistemáticamente lo feminizado. También denuncia que el objeto de estudio de la economía queda reducido a los aspectos mercantiles, relegando a la invisibilidad la naturaleza, las necesidades del cuerpo y las relaciones humanas, incluyendo la reproducción del poder (en base a la clase, el género, la raza, etc.). A nivel metodológico, critica la primacía de las matemáticas y la lógica hipotético-deductiva. El empeño en construir modelos matemáticos para explicar procesos sociales no sólo deja fuera infinidad de elementos fundamentales, sino que permite ocultar el papel que juegan los juicios de valor del contexto social y de la propia ideología del sujeto. La pedagogía ortodoxa, con su enseñanza de la economía unidireccional y en singular, también es criticada. Y, por último, hay un cuestionamiento político, desentrañando las implicaciones de la estrategia capitalista que sustenta esta corriente de pensamiento. La economía ortodoxa no es inocente, sino útil para el mantenimiento del statu quo y la desigualdad de género.

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¿Se pueden evitar las crisis?

Autor: Mario del Rosal

Nueva Revolución

En el marco del capitalismo, la versión oficial sobre las crisis es siempre una y la misma. Se basa en tres elementos básicos que, sin duda, te sonarán:

1) Las crisis ocurren por circunstancias exógenas o accidentales, ya sea un conflicto armado, una gestión imprudente de los bancos, una actuación irresponsable de los consumidores, un exceso de avaricia por parte de los capitalistas, una política económica errónea del Estado, una distorsión sobrevenida en los mercados, etc, etc. Por supuesto, sin nada que ver con ninguna característica intrínseca del sistema capitalista.

2) Las crisis son temporales y, obviamente, se pueden solucionar, siempre y cuando los gestores del capital y del Estado sean suficientemente hábiles y firmes en la toma de decisiones, por duras que puedan ser para según quién. Por supuesto, en ningún caso se plantea la posibilidad de que la situación, por difícil que sea, vaya a acabar con el sistema.

3) Las crisis perjudican a todo el mundo y, por lo tanto, todos estamos en el mismo barco y debemos remar en la misma dirección para salir de ellas. Por supuesto, a nadie se le ocurre que alguien se pueda beneficiar en modo alguno o que los perjudicados seamos siempre los mismos.

Esta manera de describir y justificar las crisis, con distintas variantes, se ha repetido en todas las ocasiones en las que la dinámica de acumulación ha sufrido periodos de estancamiento o caída. Sin embargo, es una explicación interesada, parcial y profundamente errada.

Las crisis no son contingentes, accidentales ni casuales, sino necesarias. Y lo son en los dos sentidos de la palabra: necesarias en tanto que inevitables; y necesarias en tanto que imprescindibles.

Las crisis son inevitables porque, como la historia se empeña en demostrar continuamente y tú mismo constatas año tras año, el sistema capitalista es incapaz de mantener ni siquiera una mínima estabilidad a lo largo del tiempo. Las crisis ocurren una y otra vez, sin una regularidad definida, sin que puedan ser previstas o evitadas. Y no sólo eso, sino que, al menos desde los años setenta, parecen volverse cada vez más frecuentes, más explosivas y más graves.

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ACTO “MARX 200 AÑOS” (Miércoles 25 abril, 17:00h; Salón de Grados, Facultad CC. Económicas, Universidad Complutense de Madrid)

Autor: Economia Alternativa y Xabier Arrizabalo Montoro

El miércoles #25deAbril a las 17:00, Samir Amin, uno de los exonomistas marxistas más importantes de la actualidad, viene a @UCM_ECONOMICAS!! Junto a la @FIMarx, discutiremos su importancia histórica y su vigencia a 200 años de su nacimiento. Vente! #BicentenarioMarx

Ya está aquí el nuevo #DossierEsF: Economía Feminista: visibilizar lo invisible

Autor: Economistas Sin Fronteras, Amaia Pérez Orozco, Astrid Agenjo Calderón, Carmen Castro y Yolanda Jubeto

Economistas Sin Fronteras

Este dossier llega en un momento en el que la palabra feminismo ha pasado de estar en la sombra a copar portadas en los grandes medios de comunicación a nivel internacional. Son tiempos que invitan a la reflexión. ¿Por qué tantas mujeres se han sentido interpeladas a salir a la calle el 8M? ¿qué hay detrás de sus demandas? ¿por qué una huelga de cuidados, consumo, laboral y educativa? ¿por qué ese empeño en mezclar churras con merinas y visibilizar “cosas” que pertenecen al ámbito de lo privado? ¿por qué ese querer dar valor a actividades que puede hacer cualquiera? ¿por qué cambiar lo que ha sido así de toda la vida? ¿por qué hablar de la división sexual del trabajo? ¿por qué hablar de reparto de tiempos y responsabilidades en lugar de hablar sólo de dinero?

¿Qué tiene que ver la economía en todo esto? Quizás mucho más de lo que parezca a primera vista. La economía feminista, una corriente de pensamiento crítico en construcción que bebe de la academia pero también de los movimientos sociales, lleva años poniendo sobre la mesa muchas de las cuestiones sobre las que se está empezando a hablar. El artículo de Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón introduce en esa otra manera de mirar que aporta la Economía Feminista, en algunos aportes conceptuales y metodológicos que después se desarrollarán en parte en otros artículos del presente dossier. De manera clara explican entre otras cosas cómo la economía es más que mercado, que el género sí importa, que el sistema en el que vivimos es heteropatriarcal y que no es posible lograr la igualdad sin poner patas arriba el sistema económico.

Tras el mismo, contamos con tres artículos de Políticas para cambiar lo invisible. Las políticas públicas pueden ser un instrumento potenciador de la transformación de la realidad y la superación de las desigualdades estructurales, o todo lo contrario. Carmen Castro García habla sobre el  papel a asignar a las políticas públicas y menciona seis iniciativas para la reorganización social de tiempos y trabajos y potencialidad género-transformativa.

Maite Ezquerro Sáenz detalla en su artículo algunas de las reflexiones, reinvindicaciones y propuestas consensuadas en torno al eje de Derecho al cuidado. Sistemas de cuidado justos, equitativos y corresponsables,  en el proceso surgido de la Campaña Tipi-Tapa Bagoaz: Hacia Vidas SOStenibles. La campaña culminó con el Tribunal Popular por el Derecho a las Vidas Sostenibles en el que se presentaron dos casos reales en los que se abordaron la vulneración de derechos relativa al cuidado.

Justa Montero Corominas cierra el bloque de políticas con un artículo sobre la huelga feminista que tuvo lugar el 8M; una huelga que ha trascendido el concepto tradicional, entendida como huelga laboral en el ámbito de la producción, para extenderla al ámbito de la reproducción social, a los trabajos de cuidados y domésticos que realizan las mujeres, logrando situar a ambos en el mismo proceso económico. La huelga ha llevado asuntos muchas veces escondidos en la privacidad de los hogares a la esfera pública donde se han transformado en exigencia de cambios políticos y sociales.

El capítulo 5 abre el bloque de Iniciativas que visibilizan lo invisible o como apunta el título del artículo de Matxalen Legarreta Iza y Marina Sagastizabal Emilio-Yus, lo invisibilizado (que no invisible). Las autoras describen las encuestas de usos de tiempos, una herramienta útil a la hora de visibilizar los trabajos realizados en ámbitos poco regulados de la vida cotidiana, como el doméstico-familiar, y que han supuesto un aporte importante a la hora de poner de manifiesto las desigualdades de género existentes en esta esfera. Dado que son la  “materia prima” con la que se alimentan las Cuentas Satélite  es importante conocer cómo se crean, cómo funcionan y también las limitaciones que presentan.

Precisamente en el siguiente artículo, Mertxe Larrañaga Sarriegi, nos adentra en las cuentas satélite, una herramienta que nos permite incluir los trabajos domésticos y de cuidados no remunerados en el PIB, el indicador convencional más importante para medir la actividad económica y otras muchas cuestiones como el bienestar, el déficit o endeudamiento público. La autora tomando como referencia el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, pionera en cuentas satélite de producción doméstica, contextualiza y explica las distintas maneras que se utilizan para valorar las actividades que no pasan por el mercado pero que son clave para que el sistema funcione.

Cerrando el bloque Yolanda Jubeto Ruiz, nos adentra en otro instrumento crucial para trabajar la equidad en la política pública: los presupuestos con perspectiva de género. La introducción de la perspectiva de género en el presupuesto de la administración pública persigue analizar si el impacto diferenciado que algunas partidas presupuestarias pueden tener sobre las mujeres y hombres de la comunidad, contribuyen a disminuir, a aumentar o a mantener determinadas situaciones discriminatorias existentes, a partir de las diferentes vivencias, posiciones y roles que mujeres y hombres tenemos en la sociedad. En el artículo se muestra cómo puede ser una herramienta útil para que las administraciones públicas refuercen el avance en la justicia social desde la perspectiva de la equidad entre mujeres y hombres en todas las políticas públicas.

El dossier termina con una recomendación de lectura “Subversión feminista de la economía, aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida”. Imprescindible lectura para cuestionar y debatir la economía ortodoxa.

Aprovecho este espacio para agradecer su colaboración a las personas que han hecho posible este dossier. Muchas gracias por hacernos (re)pensar la economía y ayudarnos a mirar desde otro lado, poniendo la vida en el centro, visibilizando lo invisibilizado. Porque si no se visibiliza no existe y si no existe no tiene nombre, no se puede medir. Sólo así, dando nombre a las “cosas”, podremos analizarlas, entenderlas y organizarnos para hacer demandas políticas y caminar hacia una economía más justa.

Dossieres EsF nº29 Primavera 2018
Economía Feminista: visibilizar lo invisible
Coordinado por: Eba Armendáriz Echániz

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¿Qué es la economía feminista?

Autor: Lourdes Beneria

Blog de Alternativas Económicas en eldiario.es

Desde hace tiempo parece que existe un interés creciente en la economía feminista, o por lo menos el tema sale a la luz más frecuentemente que en el pasado en muchos círculos culturales y políticos.  Sin embargo, muy a menudo queda poco claro de qué se trata, o se discute de forma parcial o poco rigurosa. ¿Se trata de una alternativa al sistema económico predominante? ¿De una proposición radical en cuanto a la igualdad de género que además propone la superación del capitalismo? ¿O se refiere sobre todo a la eliminación del patriarcado? ¿Representa un feminismo liberal o un feminismo de izquierdas? ¿Hasta qué punto incorpora nuestras preocupaciones por las desigualdades sociales o por el medio ambiente?

¿Qué es pues la economía feminista? Primero, es importante mencionar que esta expresión empezó a utilizarse a principios de la década de 1990, aunque el análisis económico de diversas desigualdades de género surgió mucho antes y había tomado formas distintas, por ejemplo, en cuanto a las brechas salariales entre hombres y mujeres, un tema que ya se debatió en 1918 y de nuevo en 1936 en Inglaterra, y el debate sobre el trabajo doméstico en Europa durante la década de 1970. Por otra parte, para el marxismo ortodoxo la cuestión de la mujer se convirtió en un tema clásico desde un principio, y la economía neoclásica se ocupó de cuestiones relacionadas con la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, el capital humano y la división del trabajo doméstico desde la década de 1950.

Sin embargo, muchos de estos debates y aproximaciones a la cuestión de la mujer no eran muy feministas, en el sentido de centrarse en las desigualdades profundas contra las que el feminismo ha estado luchando. Por ejemplo, los modelos y estudios de la teoría neoclásica y del marxismo clásico no cuestionaban (y a menudo  siguen sin cuestionar) las normas patriarcales y relaciones de género que ponen a las mujeres en condiciones de subordinación y de opresión: formas patriarcales de dominación/subordinación como sistemas de propiedad y de herencia, tradiciones machistas de todo tipo, violencias contra las mujeres, techos de cristal, la misma división del trabajo y la concentración de las mujeres en la economía del cuidado, las desigualdades en educación y en prácticas profesionales, la segregación por género en el mercado laboral, etcétera.

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Pensar con Marx hoy. Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx (Madrid, 4-6 de octubre 2018)

Autor: Xabier Arrizabalo Montoro, Mario del Rosal y Javier Murillo

Pensar con Marx hoy

Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx

Madrid, 4-6 de octubre 2018

Organizan

Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), Fundación por la Europa de los Ciudadanos (FEC) y Red Europea Transform!

Colabora

Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Eje de Economía política

Coordinación: Xabier Arrizabalo, Profesor de Economía de la UCM; Jorge Fonseca, Catedrático de Economía de la UCM; Javier Murillo, Profesor de Economía de la UCM; Juan Manuel Ramírez Cendrero, Profesor de Economía de la UCM; Mario del Rosal, Profesor de Economía de la UCM.

Los dos siglos transcurridos desde el nacimiento de Karl Marx (1818-1883) muestran continuidades y rupturas en las bases materiales de la existencia humana. Sólo a partir de Marx esas bases pudieron empezar a ser comprendidas no desde la fatalidad (externa) sino desde la lógica (interna) de las propias sociedades humanas y el modo en que se organizan, no desde la r Seguir leyendo…

Enfoques críticos de economía (sesión 1)

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Esquema de la primera sesión del curso “Economía para no economistas” dedicada a fundamentar los enfoques críticos de economía

1. Enfoques críticos economía

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. ¿Econo-ignorantes todos y todas?

Autor: Fernando García-Quero

eldiario.es

Exposición de los hechos:

I. Martes 12/12/2017. En el marco de un encuentro con académicos, políticos y activistas, organizado en Londres por los colectivos Rethinking EconomicsNew Weather Institute, se redacta un manifiesto con 33 tesis para una reforma en la Economía. Al terminar el encuentro parte de los participantes se trasladaron a laLondon School of Economics y pegaron sus demandas en la puerta.

II. Domingo 17/12/2017. En la columna en The Guardian ¡Bienvenidos herejes! La Economía necesita una nueva Reforma” Larry Elliott, editor de la sección de Economía, escribe sobre lo sucedido y apoya la causa.

III. Miércoles 20/12/2017. En respuesta a Larry Elliott, profesorado del University College London y la London School of Economics publican en el medio digitalProspect una columna titulada “ Lúgubre ignorancia de la “ciencia lúgubre”: una respuesta a Larry Elliot”.

IV. Lunes 25/12/2017. Antonio Cabrales, profesor del University College London, publica en el blog de Economía “Nada es Gratis” la entrada “¿Econo-ignorantes o algo peor?”. En ella arremete contra las 33 tesis y la columna de Larry Elliott, que tacha de “infame articulillo”.

De los hechos expuestos se desprenden dos visiones enfrentadas en lo que respecta al diagnóstico sobre la situación en la que se encuentra la ciencia económica contemporánea. Mientras que para los y las firmantes de las 33 tesis, la ciencia económica no está en un buen momento sino más bien todo lo contrario, para el profesor Cabrales y colegas la Economía no solo pasa por su mejor época sino que los “eslóganes” del señor Elliott y compañía son, citando a Cabrales, fake news y denotan ignorancia. Los argumentos que da al respecto pueden condensarse en que actualmente la Economía “es más empírica, tiene mayor credibilidad, está menos aislada del resto de las ciencias sociales y, por tanto, es más útil que nunca”.

Para fundamentar sus tesis y que no sean únicamente de autoridad, entre otras fuentes alude a un artículo publicado en la Journal of Economic Literature, donde se muestra cómo entre 1963 y 2011 ha aumentado considerablemente la publicación tanto de trabajos empíricos que usan datos generados por los propios autores/as, como de experimentos de laboratorio o de campo. Sin entrar a discutir si la ciencia económica es más o menos empírica que antes y aceptando a regañadientes que pudiera serlo, mi pregunta es: ¿y qué si lo es?

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La política de empleo desde la perspectiva de la economía marxista

Autor: Fernando Esteve

La Paradoja de Kaldor

Uno de los supuestos centrales de la Economía que se les enseña a los estudiantes en las facultades de Economía de nuestro país (siguiendo en ello lo que se hace “fuera”, que como es bien sabido, siempre es mejor y más moderno) es el supuesto que de salida se establece por el que se afirma que el objetivo de las economías de mercado es el pleno empleo de los recursos productivos. Así, no se tiene el menor empacho en sostener –desde el enfoque hoy dominante del pensamiento neoclásico- que el pleno empleo es el objetivo intencionado, deseable y automático del funcionamiento de los agentes e instituciones económicas en los mercados, siempre que nadie (o sea, los estados, los sindicatos o los bancos centrales) “meta sus sucias manos” en tan delicados aunque estables y robustos mecanismos de asignación de recursos. La política de empleo a hacer según esta interpretación de la realidad económica, estaría clara: no hacer nada (el famoso laissez faire, laissez passer) y, en todo caso, la actuación en defensa de la competencia.

Algo semejante se defiende también desde la perspectiva minoritaria del keynesianismo (lo que resulta curioso dada la animadversión teórica entre unos, los neoclásicos, y otros, los keynesianos). Para estos últimos,  el pleno empleo también sería un consecuencia intencionada y deseable del funcionamiento del mercado, sólo que de vez en cuando (cosa de los “animal spirits” de los capitalistas si entran en “depre”) dejaría de ser automática, y habría que ayudar a los mercados para conseguir el deseado pleno empleo a través de unas políticas económicas activa, ya sean monetarias, fiscales o de rentas.

Ambas perspectivas son un claro indicador de la caída en picado del pensamiento económico, pues las dos serían consideradas intelectualmente fallidas por parte de los viejos y más sabios economistas. En efecto, si nos retrotraemos a los economistas clásicos (a Adam Smith y David Ricardo, aunque no a Thomas R.Malthus), el pleno empleo de los recursos sería una consecuencia deseable y automática del funcionamiento  de los mercados, pero no sería intencionada sino más bien, una consecuencia ni buscada ni previstadel comportamiento de los agentes económicos. Gracias a la famosa “mano invisible”,  cada agente económico siguiendo su propio interés operaría en los mercados intentando satisfacer las necesidades de los demás y, como consecuencia, el pleno empleo se daría por arte de magia.

Marx, el último de los economistas clásicos y su mayor crítico,  iba aún más lejos que sus predecesores en esta cuestión pues para él el pleno empleo no sólo no era una consecuencia no intencionada del funcionamiento de los mercados, sino que no era un resultado ni automático ni –sobre todo- deseablepor los agentes económicos que gestionan y dirigen las economías capitalistas, o sea, los capitalistas.

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¿Marxistas en el siglo XXI?

Autor: Mario del Rosal

nuevarevolución.es

Abro esta columna, gracias a la generosidad de los compañeros de Nueva Revolución, con la intención de aportar un modesto espacio de análisis de la economía capitalista actual. Aunque carecerá de virtudes y adolecerá de infinitos defectos, cuenta con una clara ventaja de salida respecto a otras: su autor es marxista.

– ¿En serio? ¿Marxista? ¿Es posible que aún quede alguno en el mundo? ¡Pero si ya cayó el muro de Berlín! ¡Pero si el capitalismo ganó la guerra fría! ¿Le ha caído un meteorito en la cabeza a este buen hombre?

Bueno, de momento no me ha caído ninguno, que yo sepa. Aunque eso no garantiza la cordura, claro. Sin embargo, no soy marxista como quien es de un equipo de fútbol o de una cofradía: tengo motivos racionales y razonables. Mis motivos son racionales porque responden a un proceso de reflexión desde la razón, no a un dogma monolítico de corte pseudoreligioso ni a una convicción visceral intocable basada en un supuesto odio al capital. Y, además, son razonables porque no implican ninguna posición personal o política extrema, peligrosa o proclive a la dictadura, como algunos quisieron en el pasado y otros pretenden ahora. Bien al contrario, su fin es encontrar una forma de analizar (y transformar) el mundo mucho más acorde con las necesidades del ser humano y del planeta que el capitalismo suicida. ¿Hay algo más razonable que eso?

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V Jornadas Otra Economía está en marcha

Autor: Economistas Sin Fronteras

Como todos los años en Economistas sin Fronteras vamos a organizar las jornadas de Otra Economía está en Marcha

en Madrid los días 9 y 10 de marzo

Si eres estudiante,

puedes inscribirte

antes del 27 de febrero aquí



Habrá becas de desplazamiento y alojamiento y se están tramitando créditos de libre configuración o ECTS


Más información en nuestra web

La econometría y los datos

Autor: Juan Ruiz

La Paradoja de Kaldor

Desde hace ya algunas décadas los modelos econométricos se han impuesto en el imaginario de muchos economistas como una de las formas más técnicas y refinadas mediante la que la Ciencia Económica prueba sus teorías y muestra sus resultados. El objetivo de este documento es plantear alguna de las debilidades que suelen encontrarse en muchos de los datos que alimentan esta técnica.

Comencemos por un modelo donde la estadística se emplea con variables sobre las que tenemos la posibilidad de realizar mediciones certeras y posibilidad de control, como es el caso de la medición de la producción de cosechas. Mediante la experimentación es posible medir cómo afectan distintas variables a la producción de un determinado fruto, flor, cereal o al crecimiento de una planta. Es posible plantear un modelo donde la producción por planta dependa de parámetros que podemos medir con precisión como: temperatura, humedad, cantidad de fertilizante, cantidad de Co2, horas de luz, ph del agua, tipo de sustrato, etc. La particularidad que tiene un modelo que emplee las anteriores variables es que todas pueden ser controladas. De este modo, con una población suficientemente grande, podemos ver cómo un cambio en cualquiera de las variables incide en la producción final. Además, los márgenes de error de las mediciones son mínimos, gracias a que durante el siglo XX ha habido una auténtica revolución en las herramientas métricas y actualmente contamos con artilugios que permiten realizar mediciones de forma milimétrica. Contamos pues, con 2 cuestiones fundamentales para la experimentación: control de las variables y herramientas de medición adecuadas.

Si, por lo general, encontráramos las mismas posibilidades de medición en las Ciencias Económicas, que encontramos en las Ciencias Naturales, podríamos afirmar que la econometría es una herramienta que nos ofrece la prueba del algodón que nos permitiría encontrar relaciones fuertes y, tal vez, incluso responder a unos cuantos porqués de la Economía. Pero cuando se plantean estudios macroeconómicos, de las dos características anteriores (variables de control y herramientas de medición), no podemos manipular las primeras, ya que el objeto de estudio se escapa a nuestro control. Y si pensamos en la segunda, la calidad de los datos, veremos que también nos encontramos con problemas.

A nivel macroeconómico encontramos datos que no son directamente observables y que nacen de un conjunto de encuestas, declaraciones impositivas, cuentas del sector público, estadísticas empresariales, información elaborada por el sistema financiero y otras fuentes. Como, por ejemplo, ocurre en el dato macroeconómico más popular, el PIB y sus distintos componentes. Obviamente agregar todo lo que se produce en un país en un único número contiene un margen de error y grandes dificultades que van desde la veracidad de las cuentas de millones de empresas no auditadas, hasta las transformaciones de las mediciones anuales en trimestrales, o las las diferencias de tiempo entre la medición de cada componente.

Como el propio INE recoge en su documento de Metodología de la Contabilidad Nacional Trimestral de España: “Aunque la situación ideal estaría relacionada con la completa disponibilidad de fuentes directas, la realidad indica que este escenario no es posible para la mayoría de los agregados macroeconómicos trimestrales, por lo que, frecuentemente, hay que recurrir a procedimientos estadísticos y econométricos para estimar los agregados trimestrales.” Ante estas dificultades técnicas son muchos economistas[1] que se han preguntado hasta qué punto tiene sentido ofrecer datos como el del crecimiento del PIB con decimales, como si pudiéramos medir con una precisión milimétrica similar a la de un laboratorio donde percibimos cambios de 0,001. Pero ¿es la situación descrita hasta ahora un problema? No por sí misma, todo depende de hasta donde pretendamos llegar con estos datos.

Todo el conjunto de transformaciones, mediciones, procesos intermedios y encuestas implica que, como norma general, medimos muchos datos macroeconómicos con error del que desconocemos su distribución. A la hora de plantear un modelo, los resultados son muy distintos, si pensamos que estamos diseñando un modelo donde las variables son directamente observables y se miden sin error, o si partimos de una situación donde cada una de las variables tiene un error del que desconocemos su distribución. Ante la segunda situación, una vía de escape sería suponer que la suma de los errores, cuya distribución desconocemos, es igual a cero. Pero aceptar que realmente se dé de forma general esta condición tan poco probable y especial es ingenuo, o una creencia autoimpuesta de manera acrítica.

¿Qué supone que nos movamos en un universo de datos cuyas distribuciones de errores desconocemos? Supone aceptar que la econometría se enfrenta a una serie de dificultades insalvables y que los resultados ofrecidos tenderán a ser menos fiables de lo esperado. Si a ello le sumamos la ausencia de Leyes universales, nos encontramos ante una situación muy distinta a la de las Ciencias Naturales. Un ejemplo claro es que mientras que, en Física, si un experimento no replica una ley, se cuestiona la ley y nos encontramos ante un hallazgo de gran magnitud para el avance de la Ciencia. Mientras que en econometría se hacen regresiones hasta que se consigue el resultado deseado, bien cambiando el horizonte temporal de los datos, realizando nuevas transformaciones, o introduciendo y sacando variables.

¿Cómo nos afecta? En principio un lector poco experimentado pensaría que si se cuida de no leer este tipo de publicaciones no tendría problemas. Nada más lejos de la realidad. Decisiones tan delicadas como la política de recortes defendida por el FMI se han justificado mediante estudios con problemas como los anteriormente descritos. En otras palabras, estas técnicas se han utilizado para justificar políticas de una ideología determinada que han llevado a decisiones erróneas muy costosas, para los habitantes de determinados países, y que se han resuelto con un artículo y un disclaimer que nos avisa que la opinión del Economista Jefe del FMI no representa la visión del propio FMI.

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El cepo del trabajo

Autor: Jorge Moruno

Apuntes de Clase (La Marea)

Se nos presenta un escenario según el cual estaríamos ante un dilema: o bien ante el fin del trabajo, o por el contrario, atravesamos un periodo de transición laboral hacia nuevos sectores que ofrecerán empleos que todavía hoy no conocemos. En el primer caso, desparecería la necesidad de hacer nada para vivir. En el segundo, solamente tendríamos que reciclarnos laboralmente para conseguir adaptarnos. Pero es entre medias donde se encuentra, por igual, una intensificación de la precariedad así como la posibilidad de emancipación.

Voy a tratar de radiografiar la realidad a la que considero que nos enfrentamos. Empecemos por lo que está más asentado y naturalizado como una parte de la condición humana, aquello que “nace con la persona” como cantaba Raphael, esto es, el trabajo. El trabajo, tal y como lo entendemos, es una noción moderna, una categoría histórica. El mero hecho y la premisa de imaginar actividades distintas y concretas como parte de un mismo concepto que las reúne a todas bajo el “trabajo”, ya es algo propiamente moderno.

Cuando el trabajo se convierte en una actividad pública y en la principal forma de mediación social, tiene lugar lo que conocemos como la sociedad de trabajadores que forja una ética propia; “la religión del trabajo”, como afirmaba el filósofo catalán Jaume Balmes. En la sociedad de trabajadores, quienes tienen que trabajar para obtener un salario, la fuerza de trabajo, viven encerrados en un cepo. La fuerza de trabajo es formalmente libre de venderse a quien quiera, pero en realidad depende de que la quieran comprar; si no consigue venderse no es nada, pero cuando consigue venderse se somete a una relación de dependencia con un tercero.

El capitalismo borra su propia historia y hace pasar su propia forma social como la única forma posible de funcionar en sociedad. El hecho de que en cualquier tipo de sociedad el ser humano haya transformado la materia e intervenido en la naturaleza para construir objetos y utilizarlos, no nos dice nada del trabajo como una actividad que estructura y media a la sociedad generando una “relación entre personas oculta bajo una envoltura de cosa” (Marx). Solo en la sociedad moderna, es decir, la capitalista, se instala el fetiche donde el tiempo social humano gastado en producir un objeto define el valor de dicho objeto.

Ese tiempo de trabajo humano gastado –da igual en qué se gaste siempre que lo producido se venda– se convierte en el atributo “objetivo” que le confiere valor al objeto. Ese atributo, el tiempo invertido que genera valor, es una relación social que se expresa en la forma de dinero. Cuando Europcar utiliza el eslogan Time is money, está sintetizando la relación básica que define la riqueza en nuestra sociedad. El dinero puede medir y hacer de equivalente entre cosas de naturaleza distinta, porque expresa esa “sustancia” común compartida por trabajos diferentes –el gasto indiferenciado de tiempo humano de trabajo– que pasa desapercibida cuando alguien compra un producto usando dinero. El valor ni se toca ni se ve, pero opera como ley social que dinamiza la finalidad de la producción. Esto no sucedía en sociedades no capitalistas. La mercancía es nuestro tótem moderno, nuestro fetiche.

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Diploma Análisis marxista UCM: abierta la matrícula para la octava edición

Autor: Xabier Arrizabalo Montoro

Inscripción Curso 2016-2017

A partir del próximo 1 febrero tendrá lugar la octava edición del Diploma de Formación Continua de la Universidad Complutense de Madrid, titulado Análisis crítico del capitalismo (El método marxista y su aplicación al estudio de la economía capitalista mundial).

¡Ya está abierta la matriculación!

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El problema es el capitalismo

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Las personas en edad de trabajar y que ofrecen su capacidad de trabajo en el mercado tienen derecho a un empleo. Creo que con esta afirmación, formulada en términos tan genéricos (deliberadamente imprecisos), están de acuerdo tanto economistas como no economistas. De hecho, todos los partidos y los gobiernos, con independencia de su alineamiento ideológico, proclaman la creación de puestos de trabajo ¡y hasta el pleno empleo! como uno de los objetivos medulares de sus programas.

Disponer de un empleo decente (afortunado término al que apela en sus trabajos la Organización Internacional del Trabajo) constituye la piedra de toque de las políticas gubernamentales y también el test desde el que evaluar el funcionamiento de las economías. Unas y otras se legitiman si contribuyen a mejorar el bienestar de los trabajadores. Quedan, por el contrario, deslegitimadas, si el empleo ofrecido es insuficiente para absorber la oferta de fuerza de trabajo, de modo que el desempleo se mantiene en cotas elevadas, y si no incorpora unos estándares de calidad socialmente aceptables y aceptados; en este caso, habrán fracasado las políticas y los partidos y gobiernos que las llevan a cabo, las teorías que las inspiran y, por supuesto, las economías donde se materializan. Sin paliativos ni subterfugios. Por mucho que el Producto Interior Bruto aumente, el déficit público se modere, o mejoren las posiciones competitivas en el mercado internacional. Porque no hay que confundir ni identificar medios y fines, y porque finalmente lo que cuenta, por encima de cualquier otra consideración, son las personas, en especial aquellos grupos de población en situación de mayor vulnerabilidad.

Y esto es, justamente, lo que ha sucedido, antes y durante la crisis. Un capitalismo, un “proyecto europeo” y unas políticas que, a pesar del crecimiento económico, pronunciado en algunos años, han convivido con tasas de desempleo elevadas. ¿Esto quiere decir que el crecimiento económico no tiene un impacto positivo sobre el empleo? En absoluto. De hecho, hay una abundante evidencia empírica que apunta a la existencia de un nexo positivo entre ambas variables; más discutible es, sin embargo, la intensidad de esa relación, variable, dependiendo del grupo de países analizados, del periodo considerado y de las estrategias de crecimiento seguidas. En cualquier caso, resulta igualmente evidente la incapacidad de los mercados para equilibrar oferta y demanda de empleo, lo que ha supuesto que, incluso en contextos de expansión económica, las tasas de desempleo se han mantenido relativamente elevadas. El pleno empleo es una ensoñación y el desempleo un rasgo estructural del capitalismo.

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Hacia una economía más justa

Autor: Astrid Agenjo Calderón y Ricardo Molero Simarro

El Topo

Se acaba de publicar el manual Hacia una economía más justa. Manual de corrientes heterodoxas[1], editado por Economistas Sin Fronteras y coordinado por lxs economistas Ricardo Molero Simarro y Astrid Agenjo Calderón.  A continuación presentamos algunas de sus ideas centrales.

¿Por qué es necesaria una economía crítica?

La última gran crisis de la economía mundial ha dejado completamente al descubierto una crisis igual de profunda en la disciplina que se encarga de estudiarla: la mal llamada «ciencia económica». Como es bien conocido, a pesar de sus, a primera vista, muy potentes herramientas analíticas, la disciplina (incluyendo en ella a la práctica totalidad de premios Nobel, catedráticos/as, profesorado, analistas de reputación, periodistas especializados/as, etc.) fue totalmente incapaz de advertir la insostenibilidad de los múltiples desequilibrios que confluyeron en el estallido de la crisis de las hipotecas subprime de EE UU a partir de 2007. Sin embargo, esa incapacidad de prever la llegada de la crisis es solo una pequeña muestra del grado de inutilidad al que ha llegado la disciplina económica según se ha ido profundizando en el desarrollo de su paradigma dominante: el de la economía neoclásica o marginalista. Este paradigma, que se enseña como único corpus teórico en las aulas de todas y cada una de las facultades de economía del mundo, no puede ni siquiera dar cuenta de la dinámica de la economía de mercado sobre cuyas supuestas bondades se dedica a hacer propaganda. Esto supone un problema no solo por la falta de pluralidad intelectual a la que va asociada, sino también por la incapacidad de dicho corpus para dar explicación y respuesta a los profundos problemas económicos con los que se enfrentan nuestra sociedad actualmente. En efecto, la explicación que cualquier economista ortodoxo/a dará de esos problemas, ya sea la insostenibilidad medioambiental de nuestro sistema económico, las múltiples brechas de género existentes, la corrupción económica, el fenómeno de los/as trabajadores/as pobres, la desigualdad de la renta, o el maldesarrollo de una gran mayoría de los países que forman parte de la economía mundial, es que en ninguno de esos ámbitos se ha dejado al mercado desarrollarse libremente en toda su amplitud.

Ante la evidente insuficiencia de estas respuestas (mucho más habituales que lo que alguien que no haya pasado por las aulas de las facultades de economía podría imaginar), el interés por los enfoques alternativos al dominante no ha hecho sino crecer durante los últimos años. No solo se trata de que las ventas de obras como El capital de K. Marx, o la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero de J.M. Keynes hayan vuelto a incrementarse. Más allá de eso, el hecho es que no han parado de surgir iniciativas de estudiantes, profesorado y distinto tipo de organizaciones y movimientos sociales interesados en conocer y difundir el pensamiento de las corrientes heterodoxas. Incluso en algunas universidades, fundamentalmente inglesas, ese pensamiento ha comenzado a formar parte de los planes de estudio de los grados de economía. Este interés no tiene un carácter únicamente intelectual, sino que es, sobre todo, un interés práctico: lograr comprender esos múltiples e interrelacionados problemas a los que nos enfrentamos para pensar la manera de darles respuesta. Y también un interés político, tratando de desvelar las estrategias políticas que se derivan de esa economía supuestamente aséptica, la cual, al reducir la economía a una mera técnica la convierte en un instrumento al servicio de los intereses dominantes: la economía neoclásica dominante tiene un correlato político neoliberal que ha influido directamente sobre las lógicas productivas y distributivas actuales, acentuando la inestabilidad social y ambiental de la economía mundial. Esta estrategia está en la base de fenómenos como la globalización o la financiarización, de cuya combinación surge el mundo que nos rodea y las principales contradicciones que lo atraviesan, con un impacto fundamental sobre la vida de las personas.

En este proceso de recuperación del interés por las corrientes heterodoxas, tanto intelectual como políticamente, la disciplina económica está comenzado a recuperar una utilidad que nunca debería haber perdido: la de acompañar a los procesos de transformación social en el intento de construir ese otro mundo posible que los movimientos sociales y políticos llevan tiempo reivindicando.

Poner patas arriba el relato económico dominante

Autor: Fernando Luengo

El Salto

Son muchas las diferencias existentes entre la visión convencional, y dominante, de la economía y la sostenida por los enfoques críticos. En las líneas que siguen me centro en algunas de ellas, referidas a la construcción del relato a partir del que se justifican y se imponen las políticas económicas.

El enfoque estándar sitúa en el eje del debate económico y también de la agenda política hacer máximo el crecimiento del producto interior bruto (PIB), como si esta fuera la llave que abre todas las puertas. A la consecución de este objetivo deben consagrarse todos los esfuerzos, públicos y privados. Las políticas de ajuste presupuestario, la represión salarial, la privatización y mercantilización de los activos públicos, la liberalización de los mercados y el sometimiento de las economías a los rigores de la competencia internacional…todo se justifica, todo encuentra su lógica, en la necesidad de recuperar y sostener el crecimiento. Este ha sido el discurso dominante, antes y durante la crisis.

¿Ha cambiado algo este planteamiento la evidencia de que el crecimiento se ha mostrado esquivo en las últimas décadas? ¿Alguna reflexión crítica derivada de la aplicación de unas políticas que han atrapado a las economías en un bucle recesivo y que sólo en los últimos años acreditan un aumento del PIB, inestable e insuficiente? Ninguna. Al contrario, las organizaciones monetarias y financieras internacionales, la troika comunitaria y la mayor parte de los gobiernos perseveran, con más énfasis si cabe, en las mismas o parecidas políticas, que han ofrecido un balance a todas luces insuficiente en materia de crecimiento, el objetivo fundamental que pretendían alcanzar.

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“Todo es cuestión de la redistribución de la renta, de la riqueza y del poder” [Entrevista a Eduardo Garzón]

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Mundo Obrero

Desmontando los mitos económicos de la derecha. Guía para que no te la den con queso. Eduardo Garzón. Península

El libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha” se presentará en la Fiesta PCE 2017 el sábado 30 de septiembre de 16:30 a 17:30h en la Carpa de libros “Vanesa Segura”.
Eduardo Garzón es economista y asesor de economía en el Ayuntamiento de Madrid. Ha publicado el libro “Desmontando los mitos económicos de la derecha. Guía para que no te la den con queso” (Península, 2017) del que afirma estar “escrito de forma sencilla para que cualquier lector o lectora, independientemente de sus conocimientos en economía, pueda conocer las mentiras de la derecha y así evitar ser engañado”.

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‘El Capital’ habla del capitalismo de hoy

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Blog Economía para Pobres en Público.es

En los primeros días de septiembre de 1867, hace ahora 150 años, se publicó el primer volumen de El Capital, la que es para muchos la obra cumbre de Karl Marx (1818-1883). Fue en una modesta tirada de mil ejemplares, pero a pesar de ello contribuyó decisivamente a transformar la forma en la que personas de todo el mundo veían nuestras sociedades.

La idea original de Marx consistía en escribir un conjunto de seis libros, dedicados cada uno de ellos a los siguientes temas: el capital, la propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el Estado, el comercio exterior y el mercado mundial. Sin embargo, la pobreza y las enfermedades (su vida estuvo marcada por los exilios políticos y las carencias materiales y de salud) le retrasaron de tal modo que acabó optando por un proyecto editorial de tres volúmenes. Aun así, sólo publicó en vida el primero. Los volúmenes segundo y tercero, ambos inacabados, fueron editados y publicados por su amigo y camarada Friedrich Engels (1820-1895) a partir de los manuscritos que Marx había estado escribiendo durante los años previos a su muerte.

El Capital es una obra densa y difícil. Leerla y entenderla requiere la dedicación de una ingente cantidad de horas de estudio. Y aunque corre el rumor de que todo comunista dice haberla leído y entendido, es improbable que sea cierto. A su naturaleza de material incompleto hemos de añadir el estilo del autor, que en algunos pasajes es ciertamente oscuro. De hecho, es habitual que los lectores inadvertidos se encuentren decepcionados tras consultar las primeras páginas. En ellas encontramos un alto nivel de abstracción teórica que dificulta mucho la lectura. Por decirlo de una forma breve, El Capital no es el típico libro que se puede leer mientras se va en el autobús. No es el Manifiesto Comunista. En efecto, el Manifiesto, escrito con Engels en 1848, había sido un material propagandístico elaborado para animar a los trabajadores en el contexto de las revoluciones europeas que estaban teniendo lugar entonces. Por el contrario, El Capital obedece a objetivos mucho más complejos y ambiciosos. Se aspira, nada más y nada menos, que a la comprensión exacta del funcionamiento del sistema económico capitalista. Y ello, a juicio de Marx, requería una exposición mucho más justificada y rigurosa. Una exposición que se parecía mucho más a los trabajos de los primeros economistas clásicos, como Adam Smith y David Ricardo, que a los textos publicados hasta entonces por los representantes del socialismo utópico, como Robert Owen o Saint-Simon. Para Marx, El Capital era un misil contra la burguesía precisamente por su capacidad para desvelar y desnudar las formas por las que una parte de la población explotaba a la otra parte.

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Curso Online Repensar la Economía: cuando las crisis duran, las ortodoxias se agotan (Del 27 de septiembre al 1 de noviembre)

Autor: El Salmon Contracorriente, Ignacio Fernandez, Luis Baratas Gonzalez, Mario Risquez Ramos y Mercedes de Luis Lopez

El Salmón Contracorriente

Decía la economista Joan Robinson que el propósito de estudiar economía no consistía en adquirir un conjunto de respuestas ya elaboradas para las cuestiones económicas, sino aprender a evitar ser engañados por los propios economistas. ¿Acaso el pensamiento económico dominante no nos invita a desayunar todos los días creyéndonos cosas imposibles? Con ánimo de fomentar el pensamiento crítico, este curso pretende ofrecer otra caja de herramientas, como decía la propia Robinson, que posibiliten un análisis de “lo económico” más honesto, riguroso y certero.

Curso Online Repensar la Economía: cuando las crisis duran, las ortodoxias se agotan

Objetivos:

Este curso pretende ofrecer enfoques alternativos a la ortodoxia económica que domina la enseñanza de la Economía en todos los niveles educativos. Al contrario de lo que nos hacen pensar, la economía no es una ciencia exacta a imagen y semejanza de las matemáticas o la física, sino una ciencia social, y como toda disciplina de carácter social el acercamiento a su estudio se puede llevar a cabo desde diferentes puntos de vista. Tradicionalmente el enfoque dominante ha tratado de desplazar e invisibilizar los desarrollos realizados desde otras corrientes de pensamiento. Este curso surge precisamente como respuesta al pensamiento único en el análisis económico, porque cuando las crisis duran, las ortodoxias se agotan… Ahora, más que nunca, resulta necesario repensar la economía.

Personas destinatarias:

Este curso está dirigido a toda persona, independientemente de su edad o condición, que quiera descubrir nuevos enfoques, metodologías y razonamientos sobre el análisis económico.

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Economía política y pluralismo. Una propuesta para la transformación de la investigación y la enseñanza de la economía

Autor: Laura de la Villa y Ricardo Molero Simarro

Epílogo de la publicación Por una economía más justa. Manual de corrientes heterodoxas de Economistas Sin Fronteras, que se puede descargar libremente aquí:

1. Introducción: La necesidad de transformar la economía:

La historia de las manzanas podridas fue una de las primeras reacciones de políticos y académicos después de los escándalos de fraude y mala gestión que acompañaron el estallido de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos a partir del año 2007. La historieta venía a decirnos que la economía andaba bien pero que unos cuantos participantes del mercado (agencias de calificación, directores ejecutivos de fondos de inversión, vendedores de hipotecas, etc.) habían intentado abusar del sistema y debían ser castigados por ello. Este discurso obviaba que la crisis, consustancial al funcionamiento del capitalismo, en este caso fue el resultado de las políticas neoliberales aplicadas desde los ochenta pero era un relato necesario para mantener a salvo a quienes contribuyeron a hacer las leyes que dejaron un mercado internacional de capitales sin controles. Sin embargo, a medida que el desarrollo de los hechos iba mostrando más claramente la naturaleza sistémica de los problemas y llegaron las grandes decisiones de política monetaria y fiscal, esta explicación de unas cuantas manzanas podridas empezó a quedarse muy corta. Y  la pregunta de “¿por qué nadie lo vio venir?” acabó apuntando directamente a los departamentos de economía de las universidades[1]. Todos aquellos modelos basados en los principios neoclásicos altamente sofisticados que hasta el momento habían sido motivo de orgullo y de obtención de empleo de parte del profesorado de economía, ahora eran un papel en blanco para explicar lo que estaba pasando y, lo que es peor, para aportar soluciones para frenar la espiral depresiva.

Los y las estudiantes de economía atónitos por la falta de herramientas analíticas útiles entre las explicadas en las clases se sumaron al descontento abogando por cambios en los planes docentes. De hecho, si por algo es única la economía como disciplina académica es por tener cada día más estudiantes rebelándose en contra de los contenidos que se ofrecen en las universidades[2]. En noviembre de 2011, un grupo de estudiantes de la universidad de Harvard se retiró en señal de protesta de una lección magistral de Gregory Mankiw[3], autor de uno de los manuales más utilizados en los grados de economía de todo el mundo. La noticia dio la vuelta al mundo y poco después nació la Post-Crash Economics Society en Manchester. Pronto empezaron a aparecer nuevos grupos en todo el mundo conectados a través de la ISIPE (International Students Initiative for Pluralism in Economic)[4]. Bajo estas siglas, 42 asociaciones de estudiantes de más de 19 países pusieron de manifiesto la necesidad de entender que no solamente la economía estaba en crisis sino que los planes de estudio de economía también. La falta de pluralidad intelectual, las limitaciones de las herramientas analíticas enseñadas y la necesidad de devolver el mundo real a las aulas, fueron las ideas que lograron captar la atención de los principales medios de comunicación de todo el mundo. Más de dos años después del llamamiento, seguimos aumentando el número de colectivos, académicos, profesionales e instituciones que se suman a la reivindicación.

Cuando esto pasa, lo lógico sería que las cosas cambiaran y que el monopolio de los principios neoclásicos en la investigación y la enseñanza de la economía dejaran paso a otras aproximaciones teóricas y metodológicas. Sin embargo, los departamentos de economía de todo el mundo, en lugar de hacer un ejercicio de responsabilidad y humildad, han seguido la vía de huir hacia adelante y se han puesto a servir como fuente en el argumentario que ha acompañado el anuncio de las  regresivas políticas de austeridad y ajuste estructural frente a la crisis. Los y las economistas se han puesto de nuevo el disfraz de tecnócratas, han retocado los fallidos modelos neoclásicos y nos han vuelto a intentar vender la desregulación del mercado de trabajo, el rescate a la banca y la austeridad fiscal como requisitos imprescindibles para hacer funcionar un mercado que supuestamente se autorregula como si de una ley natural se tratara.

Sin embargo, las relaciones económicas no siguen las mismas lógicas que el mundo natural y, como tratamos de ilustrar en la sección 2, parte importante del ejercicio que tenemos por delante es redefinir nuestra tarea como economistas tratando de concretar la esencia social e histórica de nuestra disciplina en un programa transversal de investigación y docencia de la economía. Para construir el corpus teórico neoclásico se han invisibilizado características esenciales de la constitución de las relaciones económicas. Precisamente, el pluralismo en la economía es la garantía para recuperar las distintas aproximaciones que se han ocupado tradicionalmente de todas estas dimensiones que atraviesan esencialmente el proceso económico. Como veremos en las secciones 3 y 4, un programa arraigado en el pluralismo requiere el replanteamiento de las lógicas que guían tanto la investigación como la docencia en la economía. Y, para ello, apuntamos en la sección 5 algunas líneas de trabajo que creemos pueden aportar a transformar el estado de nuestra disciplina. En la sección 6, concluimos.

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“La economía no es neutral y el capitalismo no es el único sistema de organización social posible” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

Entrevista con Ràdio Web MACBA (RWM), programa SON[I]A

http://rwm.macba.cat/es/sonia/miren-etxezarreta/capsula

sonía: Magnitud que expresa el nivel de sensación sonora producida por un sonido de intensidad.

SON[I]A fue el primer programa de la plataforma RWM y se emite desde el 2 de mayo de 2006.

El SON[I]A se presenta como una alternativa de consumo de la información que produce la actividad del Museo, aprovechando sinergias que se generan a partir de la presencia de personajes, actividades y sonidos que transcurren por el MACBA.

#239

Miren Etxezarreta

17.05.2017 (40′ 43”)

Miren Etxezarreta es doctora en economía, escritora, ensayista y activista. Ha impartido clases de economía aplicada en diversas universidades y actualmente es Catedrática Emérita de la Universitat Autònoma de Barcelona e integrante del Seminario de Economía Crítica Taifa, un espacio dedicado a la formación y divulgación crítica de la economía política, con el objetivo de transformar la sociedad.

Desde una perspectiva marxista y anticapitalista, los trabajos de Etxezarreta han girado en torno a la economía agraria, la política económica y el desarrollo económico. En su análisis, Etxezarreta parte de dos ideas básicas pero que a menudo pasamos por alto. La primera: la economía nunca es neutral. Y, la segunda: el capitalismo no es el único sistema de organización social posible.

Así, su propuesta pasa por reivindicar la imaginación política para alterar el orden establecido. Según Etxezarreta, a día de hoy, cuando la connivencia entre lo político y lo económico ha alcanzado niveles tan alarmantes y vergonzantes, las opciones de transformación social no pueden continuar pasando por los partidos políticos. Por ello, Miren propone operar desde el activismo de base, trazando nuevas redes de cooperación y asociacionismo colectivo.

En este SON[I]A, Miren Etxezarreta desarticula el falso mito de la crisis de las pensiones y plantea nuevas estrategias para su financiación. Analiza también las dinámicas fagocitadoras del neoliberalismo, el reciente auge de la derecha, la crisis de la izquierda y expone nuevas estrategias de accionismo ciudadano.

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Hacia una economía más justa: MANUAL DE CORRIENTES HETERODOXAS

Autor: Economistas Sin Fronteras, Astrid Agenjo Calderón, Ricardo Molero Simarro, Desiderio Cansino Pozo, Marcos de Castro, Amaia Pérez Orozco, Alba Delgado, Luis Cardenas, Ivan H. Ayala, Fernando García-Quero, Jose Miguel Ahumada Franco, Laura de la Villa y Coral Martinez Erades

Economistas Sin Fronteras

Coordinación:


Astrid Agenjo, Ricardo Molero, Alba Bullejos y Coral Martínez


Índice:

Presentación, Astrid Agenjo y Ricardo Molero

Economía Ecológica, Desiderio Cansino y Marcos Castro

Economía Feminista, Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo

Economía Institucional, Alba Delgado, Raquel Coello

Economía Marxista, Fahd Boundi y Marisa Bordón

Economía Post-keynesiana, Iván Ayala y Luis Cárdenas

Economía del Desarrollo, Fernando García Quero y José Miguel Ahumada

Epílogo, Laura de la Villa y Ricardo Molero

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