Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Sobre el mercado y el asunto de la libertad

Autor: Jose Miguel Ahumada Franco

heterodoxia.cl

1. El mercado como esfera de libertad

El liberalismo económico (y su heredero actual, el neoliberalismo) tiene muchas acepciones, pero su núcleo fundamental es que considera que la esfera del mercado, entendido como aquel espacio de intercambio libre y voluntario de bienes y servicios entre partes auto-interesadas, es no solo la fuente del dinamismo productivo de largo plazo (ergo, la receta para el desarrollo) sino el pilar institucional que asegura que los sujetos sean libres no sólo de interferencias, sino de lazos de dependencia arbitrarios con otros.

Dicho proyecto que le otorga primacía al mercado en la producción, como alternativa al mercantilismo y a la sociedad de los estamentos, se erigió como un discurso anclado en la idea de libertad individual. En efecto, la idea del libre comercio y no de las regulaciones mercantilistas de los estados absolutistas, la idea del auto-interés como criterio legítimo de acción y no de la moral que emanaba de la iglesia, y la defensa de la propiedad como principio fundamental de legitimidad del contrato político y no el sometimiento a reyes, era visto como un marco institucional que, por fin, podría constituir la paz permanente (‘el dulce comercio’ de Montesquieu) y proteger la libertad de los individuos ante templos y tronos (ver Hirschman, [1978] 2014). La demanda de los derechos civiles por parte del liberalismo económico y, por tanto, el gobierno de la ley, devenía así en un criterio fundamental para poder hacer del mercado la institución fundante del orden social.

La idea de una ‘mano invisible’ del mercado permitía, de esta forma, erigirse como un principio regulador del orden social sin tener que pasar por un centro político o un contrato. De esta forma, la sociedad se constituye como un mercado económico de mutuas dependencias voluntarias de intercambio, disolviendo las dependencias personales y jerárquicas de los órdenes pre-capitalistas. Así, la dependencia arbitraria hacia agentes se diluye en una dependencia impersonal a las dinámicas de competencia e intercambio entre actores, asegurando, de este modo, una libertad como ausencia de dependencia (ver MacGilvray, 2011; Macpherson, 2011 [1962]). La profundidad de esta idea está claramente destilada en Adam Smith en su obra clásica: el mercado no solo constituye una máquina productiva y fuente del crecimiento moderno, sino que es en sí mismo un ‘sistema de libertad natural’, siendo un resultado ‘natural’ (espontáneo, sin necesidad de planeación racional de agentes o, mejor dicho, de deliberación política) del interés individual en el intercambio (la ‘tendencia natural al trueque’ smithiana).

En este punto, Veblen (1919) sistematiza el fundamento político del proyecto de mercado. Según sostiene, dicho proyecto veía en el sujeto propietario y el carácter descentralizado del intercambio y la competencia, un ordenamiento social que aseguraba la protección de los productores de la arbitraria acumulación de rentas tanto de los estados absolutistas como de los feudos. El fundamento último de esta separación de lo ‘económico’ (entendido como ‘sistema de libertad natural anclada en un orden natural del trueque’) y lo político (espacio de deliberación colectiva y/o de control del monopolio de la violencia) es que el primero deviene en el principio que debe regular el segundo (ver Dumont, 1977). Más exactamente, la institución de mercado era señalado como el ordenamiento anclado en la protección de los derechos de propiedad en desmedro de los privilegios de los estamentos, de los monopolios comerciales, de la iglesia y la monarquía, que permitía que los creadores de valor (los productores directos)[1] lograran apropiarse de los frutos de su propio trabajo, poniendo un cortafuego a todos los agentes extractores de valor y asegurando su libertad como productores (su control sobre su propiedad y sus recursos).

Así visto, podemos sostener que la extensa tradición de la ‘economía política clásica’ (desde Smith, Ricardo, Mill, George, etc.) fue no solo una novedosa disciplina que apuntó a describir el funcionamiento de un nuevo orden, sino en sí mismo un proyecto político que buscaba activamente promocionar un régimen económico (de contratos en un mercado) que protegiera la libertad de los productores en contra de adversarios rentistas (ver Hudson, 2017).

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Videos I Escuela de Verano Economía Crítica

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Ya están disponibles los vídeos de la I Escuela de Verano de Economía Crítica que se celebró en la Universidad de Valladolid los pasados 3 a 6 de julio, organizada por la Asociación de Economía Crítica.

Podéis encontrarlos todos en el siguiente link:

Pensar con Marx hoy. Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx, 2-6 de octubre 2018, Madrid (UCM; Campus de Somosaguas, Facultad de CC. Políticas y Sociología)

Autor: Consejo de Redacción

Pensar con Marx hoy

Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx

Madrid, 2-6 de octubre 2018

Organizan
Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), Fundación por la Europa de los Ciudadanos (FEC) y Red Transform!

Colabora
Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Apoya
Euro-Mediterranean University Institute (EMUI) de la UCM y Fundación Rosa Luxemburgo

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JORNADAS ECONOMÍA CRÍTICA 2018: Mañana y pasado, Universidad de León (España)

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Mañana, jueves 20 de septiembre y pasado, viernes 21, se van a celebrar en la Universidad de León (España) las XVI Jornadas de Economía Crítica, con el título 10 años de ajuste… ¿Hacia dónde?

En el enlace a continuación se puede encontrar el programa de las Jornadas y las ponencias que se expondrán en ellas:

http://www.asociacioneconomiacritica.org/programa/

¡Nos vemos en León!

Las lecciones del “Marx economista” para la crisis actual

Autor: Jose Miguel Ahumada Franco

Ciper Chile

El bicentenario del nacimiento de Karl Marx ha generado un prolífico debate en distintos idiomas y contextos sobre la vigencia de sus ideas. A partir de una revisión de la literatura política y económica más reciente, el autor de esta columna describe aquí las características que a su juicio presenta la actual crisis del capitalismo, explica cómo ella está afectando la esencia de la democracia y detalla qué aspectos del análisis de Marx pueden ser útiles para determinar qué está pasando y para pensar en vías para salir del atolladero.

Durante los últimos 60 años ha sido difícil dialogar con el Marx que teorizaba sobre el orden económico (el “Marx economista” lo denominaremos por cuestiones prácticas). En las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, la fuerza de la socialdemocracia hizo parecer que el capitalismo era más flexible de lo que Marx sostenía con sus “leyes de desarrollo capitalista” (que vaticinaban un estancamiento económico y una profunda desigualdad de riquezas entre capital y trabajo), y este sistema podía ofrecer crecimiento económico junto con mejorar las condiciones de vida de la población bajo un nuevo contrato fordista keynesiano.

Los ochenta y noventa tampoco fueron buenos años para dialogar con el Marx de El Capital. La caída de la URSS, la bancarrota de la socialdemocracia, el Consenso de Washington y el emergente “capitalismo desatado” dieron pie a un exitismo tal que se llegó a afirmar que la historia había llegado a su fin. Con la derrota de las alternativas políticas, la reflexión del Marx economista sobre las contradicciones, paradojas y límites estructurales de un capitalismo que se expandía globalmente, parecía completamente errada.

A vueltas con el valor y los precios

Autor: Alberto Ruiz Villaverde

Pedaleando

¿Cuáles son las mercancías que mejoran nuestras condiciones materiales de vida? ¿Qué mercancías son capaces de aumentar su valor? ¿Por qué mercancías estaríamos dispuestos a pagar más?

Hace unos días hice un pedido por internet de dos polos (50€/unidad con un descuento del 24%) a una conocida empresa fundada por jóvenes emprendedores españoles que tienen su fábrica de producción (por el momento) en Valencia (ver aquí).

Parafraseando su web tenemos que:

«La ropa que producen está diseñada partiendo de un estudio de la anatomía y la biomecánica del cuerpo humano para facilitar la movilidad. Además, mezclan las características de las prendas técnicas de deporte con el saber hacer de la sastrería clásica. El tejido permite una óptima absorción de la humedad y facilita que la prenda seque rápidamente. Por su parte, el tratamiento antimanchas consigue que los líquidos resbalen sin dejar ni rastro».

¿Es el marxismo un método científico?

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus

La pregunta con la que titulo esta nota es polémica y, hasta cierto punto, provocadora. Durante muchos años, seguramente desde la propia publicación de las obras de Marx, se ha planteado esta duda respecto al hipotético estatus científico del trabajo de Marx y Engels. En mi opinión, para resolver este debate no valen para nada las sagradas escrituras, esto es, la lectura filológica de lo que dijo este o aquel autor, santificados ya en el altar de la ortodoxia marxiana, ya que ello nos remitiría a un estudio escolástico o religioso del asunto, y no es el objetivo. Lo que importa es ver si el instrumental marxista encaja dentro de las definiciones actuales de ciencia, cuyo criterio está ampliamente justificado. Por supuesto, con esta nota simplemente aspiro a defender que, a lo sumo, el marxismo debe verse como una tradición de investigación y no tanto como una ciencia dura que lleva asociado un método científico específico. Si alguien le interesa profundizar, los capítulos 1 y 2 del libro “Por qué soy comunista” (2017, Península) versan precisamente sobre esta reflexión.

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La negación de la vida y el sistema de mercado

Autor: Natalia Millan Acevedo

ctxt.es

Tradicionalmente la visión hegemónica en las ciencias sociales ha entendido que el crecimiento económico es el indicador básico de avance de las organizaciones humanas. Así, las concepciones relacionadas con el progreso, el crecimiento, la competitividad y la industrialización han sido los elementos claves sobre los que se estructuran las sociedades contemporáneas. De esta forma, el sistema económico ha puesto en el centro la acumulación de capital, privilegiando las actividades que se encuentran en el mercado y, por tanto, son susceptibles de ser monetizadas, evaluadas y retribuidas económicamente. El capitalismo propone, así, un sistema de crecimiento, producción y consumo sin límites, negando la esencia básica de la naturaleza planetaria y humana que es, por definición, limitada e interdependiente.

En el ámbito académico de los estudios del desarrollo, esta visión está, en teoría, ampliamente superada. En 1992, el Premio Nobel de Economía Amartya Sen establece que el desarrollo es libertad; libertad para que las personas puedan elegir libremente cómo vivir sus vidas. Las sociedades son más desarrolladas cuantas más capacidades cultiven en la ciudadanía y más opciones brinden las estructuras sociales para que las personas podamos elegir qué queremos ser. Sen plantea, así, que el desarrollo tiene una base material –dado que, sin las necesidades materiales cubiertas, las personas no son libres– y una base política y social. Cuanto más libres son las personas frente a las expectativas, creencias y prejuicios sociales, más opciones tienen para elegir libremente cómo vivir, cómo criar, a quién amar o en qué trabajar.

La visión de desarrollo humano de Sen se ha visto complementada con el concepto de sostenibilidad. Teniendo en cuenta que en el ámbito académico existe también cierto consenso sobre la insostenibilidad del sistema de producción y consumo hegemónico, parece claro que es necesario establecer una relación diferente con la naturaleza y los recursos naturales. Así, el concepto tradicional de sostenibilidad supone que “el desarrollo debería satisfacer nuestras necesidades actuales sin mermar las posibilidades de que las generaciones futuras satisfagan las suyas”.

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Repensar la Economía

Autor: Mercedes de Luis Lopez

efedocanalisis.com

Comenzar este texto con la famosa frase de Robinson es muy pertinente, ya que refleja el problema al que se enfrenta la formación y el estudio de esta disciplina. ¿Por qué estudiar economía? Para evitar ser engañados por los economistas. Es una frase que pudiese sonar extraña ubicada en otras profesiones, pero que, sin embargo, es una realidad en la nuestra.

Todos los alumnos y alumnas, cuando comenzamos a estudiar la carrera, escuchamos la definición de qué es la economía: La Definición en mayúsculas. Economía es la ciencia que estudia cómo asignar los recursos escasos, de manera eficiente, entre fines alternativos.

Pero, si observamos en retrospectiva este campo de estudio, veremos cómo no se ha dado una evolución lineal, al igual que en otras ciencias donde cada vez hay mayores avances y mayor conocimiento acumulado. En la enseñanza económica se han ido marginando aquellas escuelas de pensamiento económico que difiriesen en exceso con el enfoque dominante, el neoclásico, quedando así una definición parcial que, sin embargo, se presenta como una definición objetiva y aséptica. Es La Economía, en mayúsculas.

La economía es una ciencia social, no una ciencia exacta. Aplicar una política en distintos países no desemboca en consecuencias exactas. Incluso, no se llegarían a obtener los mismos resultados si se aplicase en una misma economía en contextos diferentes.

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Nº 25 de la Revista de Economía Crítica: Primer semestre 2018 (SEMIMONOGRÁFICO. DESARROLLO Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL)

Autor: Revista de Economía Crítica

REC portada

ISSN edición papel: 1696-0866
ISSN edición digital: 2013-5254

EJEMPLAR COMPLETO
ÍNDICE

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EKO TV: La economía en los medios de comunicación

Autor: EKO TV, Mario Risquez Ramos y Ivan H. Ayala

Os dejamos el enlace con el último programa de la temporada: ‘La economía en los medios de comunicación’. Resistencia contra el pensamiento único, presentado por Mario Rísquez, con la participación de Magdalena Bandera (directora de La Marea), Iván Ayala (EKOTv) y Marta Castillo (periodista):

http://www.publico.es/publico-tv/eko/programa/679110/la-economia-en-los-medios-de-comunicacion?force=1

Curso “Economía para no economistas”, sesiones 5 y 6

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Las sesiones 5 y 6 del curso “Economía para no economistas”, dedicadas a la globalización y Europa (pdf)

5. Globalización y economía 6. Europa

Curso “Economía para no economistas”, sesiones 3 y 4

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Esquemas en pdf de las sesiones: “Desigualdad y economía” e “Intervención del Estado en la economía”

3. Desigualdad y economía 4. Intervención del Estado en la economía

Economía feminista: viva, abierta y subversiva

Autor: Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón

ctxt.es

En los últimos años, escuchamos cada vez más hablar de economía feminista y otros conceptos relacionados: cuidados, sostenibilidad de la vida, impactos de género de la crisis… Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de economía feminista? La economía feminista (en adelante, EF) es una teoría económica y es también acción.

No podemos pensar teoría y acción por separado: la teoría económica feminista observa un sistema económico que se construye sobre la desigualdad de género y la alimenta. Frente a ello, lanza propuestas para avanzar hacia una economía distinta, donde haya una manera de producir, intercambiar, consumir y cuidar que desafíe las relaciones de dominación y ponga la vida en el centro. En este artículo nos centramos en la propuesta teórica de la EF. Os invitamos a acompañarnos en ese recorrido teniendo siempre en mente que, tras las palabras, hay prácticas, y viceversa.

1- Una forma distinta de mirar la economía

La EF no es un cuerpo único de ideas sino una diversidad de planteamientos que van más allá de hablar de la situación específica de las mujeres y/o de su diferente posición respecto a los hombres en la economía, o de proponer políticas que moderen los impactos de género negativos del funcionamiento del sistema económico. Suponen un cuestionamiento fundamental de la disciplina. Ello se propone desde un cruce heterogéneo entre diversas escuelas económicas heterodoxas (marxismo, post/keynesianismo, institucionalismo…) y diversas corrientes feministas (liberal, radical, marxista, ecofeminista, descolonial…). Existe una pluralidad de aproximaciones que conviven y se retroalimentan, otorgando una gran riqueza y versatilidad a los debates. Esta capacidad de diálogo ha permitido históricamente a los feminismos en general, y a la EF en particular, problematizar y deconstruir miradas para poder reconfigurarlas desde pensamientos complejos e inclusivos.

La EF tiene al menos tres objetivos principales. Primero, busca identificar los sesgos androcéntricos de las teorías económicas, que impiden tener una comprensión integral de la economía y de los procesos de inclusión/exclusión que en ella se producen, especialmente de los marcados por el género. A partir de ahí, pretende obtener herramientas conceptuales y metodológicas para revertir dichos sesgos y aplicar una perspectiva feminista a la comprensión de fenómenos económicos, desplazando el eje analítico de los mercados a los procesos que sostienen la vida. Con todo ello, se propone reflexionar sobre los procesos y políticas económicas actuales recuperando las esferas invisibilizadas de la economía y preguntándose cómo interactúan con la desigualdad entre mujeres y hombres.

La EF rompe con la economía convencional en múltiples aspectos. A nivel epistemológico, cuestiona las gafas androcéntricas con que la economía neoclásica observa todo, y su estructura de pensamiento dicotómica y androcéntrica, que excluye sistemáticamente lo feminizado. También denuncia que el objeto de estudio de la economía queda reducido a los aspectos mercantiles, relegando a la invisibilidad la naturaleza, las necesidades del cuerpo y las relaciones humanas, incluyendo la reproducción del poder (en base a la clase, el género, la raza, etc.). A nivel metodológico, critica la primacía de las matemáticas y la lógica hipotético-deductiva. El empeño en construir modelos matemáticos para explicar procesos sociales no sólo deja fuera infinidad de elementos fundamentales, sino que permite ocultar el papel que juegan los juicios de valor del contexto social y de la propia ideología del sujeto. La pedagogía ortodoxa, con su enseñanza de la economía unidireccional y en singular, también es criticada. Y, por último, hay un cuestionamiento político, desentrañando las implicaciones de la estrategia capitalista que sustenta esta corriente de pensamiento. La economía ortodoxa no es inocente, sino útil para el mantenimiento del statu quo y la desigualdad de género.

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¿Se pueden evitar las crisis?

Autor: Mario del Rosal

Nueva Revolución

En el marco del capitalismo, la versión oficial sobre las crisis es siempre una y la misma. Se basa en tres elementos básicos que, sin duda, te sonarán:

1) Las crisis ocurren por circunstancias exógenas o accidentales, ya sea un conflicto armado, una gestión imprudente de los bancos, una actuación irresponsable de los consumidores, un exceso de avaricia por parte de los capitalistas, una política económica errónea del Estado, una distorsión sobrevenida en los mercados, etc, etc. Por supuesto, sin nada que ver con ninguna característica intrínseca del sistema capitalista.

2) Las crisis son temporales y, obviamente, se pueden solucionar, siempre y cuando los gestores del capital y del Estado sean suficientemente hábiles y firmes en la toma de decisiones, por duras que puedan ser para según quién. Por supuesto, en ningún caso se plantea la posibilidad de que la situación, por difícil que sea, vaya a acabar con el sistema.

3) Las crisis perjudican a todo el mundo y, por lo tanto, todos estamos en el mismo barco y debemos remar en la misma dirección para salir de ellas. Por supuesto, a nadie se le ocurre que alguien se pueda beneficiar en modo alguno o que los perjudicados seamos siempre los mismos.

Esta manera de describir y justificar las crisis, con distintas variantes, se ha repetido en todas las ocasiones en las que la dinámica de acumulación ha sufrido periodos de estancamiento o caída. Sin embargo, es una explicación interesada, parcial y profundamente errada.

Las crisis no son contingentes, accidentales ni casuales, sino necesarias. Y lo son en los dos sentidos de la palabra: necesarias en tanto que inevitables; y necesarias en tanto que imprescindibles.

Las crisis son inevitables porque, como la historia se empeña en demostrar continuamente y tú mismo constatas año tras año, el sistema capitalista es incapaz de mantener ni siquiera una mínima estabilidad a lo largo del tiempo. Las crisis ocurren una y otra vez, sin una regularidad definida, sin que puedan ser previstas o evitadas. Y no sólo eso, sino que, al menos desde los años setenta, parecen volverse cada vez más frecuentes, más explosivas y más graves.

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ACTO “MARX 200 AÑOS” (Miércoles 25 abril, 17:00h; Salón de Grados, Facultad CC. Económicas, Universidad Complutense de Madrid)

Autor: Economia Alternativa y Xabier Arrizabalo Montoro

El miércoles #25deAbril a las 17:00, Samir Amin, uno de los exonomistas marxistas más importantes de la actualidad, viene a @UCM_ECONOMICAS!! Junto a la @FIMarx, discutiremos su importancia histórica y su vigencia a 200 años de su nacimiento. Vente! #BicentenarioMarx

Ya está aquí el nuevo #DossierEsF: Economía Feminista: visibilizar lo invisible

Autor: Economistas Sin Fronteras, Amaia Pérez Orozco, Astrid Agenjo Calderón, Carmen Castro y Yolanda Jubeto

Economistas Sin Fronteras

Este dossier llega en un momento en el que la palabra feminismo ha pasado de estar en la sombra a copar portadas en los grandes medios de comunicación a nivel internacional. Son tiempos que invitan a la reflexión. ¿Por qué tantas mujeres se han sentido interpeladas a salir a la calle el 8M? ¿qué hay detrás de sus demandas? ¿por qué una huelga de cuidados, consumo, laboral y educativa? ¿por qué ese empeño en mezclar churras con merinas y visibilizar “cosas” que pertenecen al ámbito de lo privado? ¿por qué ese querer dar valor a actividades que puede hacer cualquiera? ¿por qué cambiar lo que ha sido así de toda la vida? ¿por qué hablar de la división sexual del trabajo? ¿por qué hablar de reparto de tiempos y responsabilidades en lugar de hablar sólo de dinero?

¿Qué tiene que ver la economía en todo esto? Quizás mucho más de lo que parezca a primera vista. La economía feminista, una corriente de pensamiento crítico en construcción que bebe de la academia pero también de los movimientos sociales, lleva años poniendo sobre la mesa muchas de las cuestiones sobre las que se está empezando a hablar. El artículo de Amaia Pérez Orozco y Astrid Agenjo Calderón introduce en esa otra manera de mirar que aporta la Economía Feminista, en algunos aportes conceptuales y metodológicos que después se desarrollarán en parte en otros artículos del presente dossier. De manera clara explican entre otras cosas cómo la economía es más que mercado, que el género sí importa, que el sistema en el que vivimos es heteropatriarcal y que no es posible lograr la igualdad sin poner patas arriba el sistema económico.

Tras el mismo, contamos con tres artículos de Políticas para cambiar lo invisible. Las políticas públicas pueden ser un instrumento potenciador de la transformación de la realidad y la superación de las desigualdades estructurales, o todo lo contrario. Carmen Castro García habla sobre el  papel a asignar a las políticas públicas y menciona seis iniciativas para la reorganización social de tiempos y trabajos y potencialidad género-transformativa.

Maite Ezquerro Sáenz detalla en su artículo algunas de las reflexiones, reinvindicaciones y propuestas consensuadas en torno al eje de Derecho al cuidado. Sistemas de cuidado justos, equitativos y corresponsables,  en el proceso surgido de la Campaña Tipi-Tapa Bagoaz: Hacia Vidas SOStenibles. La campaña culminó con el Tribunal Popular por el Derecho a las Vidas Sostenibles en el que se presentaron dos casos reales en los que se abordaron la vulneración de derechos relativa al cuidado.

Justa Montero Corominas cierra el bloque de políticas con un artículo sobre la huelga feminista que tuvo lugar el 8M; una huelga que ha trascendido el concepto tradicional, entendida como huelga laboral en el ámbito de la producción, para extenderla al ámbito de la reproducción social, a los trabajos de cuidados y domésticos que realizan las mujeres, logrando situar a ambos en el mismo proceso económico. La huelga ha llevado asuntos muchas veces escondidos en la privacidad de los hogares a la esfera pública donde se han transformado en exigencia de cambios políticos y sociales.

El capítulo 5 abre el bloque de Iniciativas que visibilizan lo invisible o como apunta el título del artículo de Matxalen Legarreta Iza y Marina Sagastizabal Emilio-Yus, lo invisibilizado (que no invisible). Las autoras describen las encuestas de usos de tiempos, una herramienta útil a la hora de visibilizar los trabajos realizados en ámbitos poco regulados de la vida cotidiana, como el doméstico-familiar, y que han supuesto un aporte importante a la hora de poner de manifiesto las desigualdades de género existentes en esta esfera. Dado que son la  “materia prima” con la que se alimentan las Cuentas Satélite  es importante conocer cómo se crean, cómo funcionan y también las limitaciones que presentan.

Precisamente en el siguiente artículo, Mertxe Larrañaga Sarriegi, nos adentra en las cuentas satélite, una herramienta que nos permite incluir los trabajos domésticos y de cuidados no remunerados en el PIB, el indicador convencional más importante para medir la actividad económica y otras muchas cuestiones como el bienestar, el déficit o endeudamiento público. La autora tomando como referencia el caso de la Comunidad Autónoma de Euskadi, pionera en cuentas satélite de producción doméstica, contextualiza y explica las distintas maneras que se utilizan para valorar las actividades que no pasan por el mercado pero que son clave para que el sistema funcione.

Cerrando el bloque Yolanda Jubeto Ruiz, nos adentra en otro instrumento crucial para trabajar la equidad en la política pública: los presupuestos con perspectiva de género. La introducción de la perspectiva de género en el presupuesto de la administración pública persigue analizar si el impacto diferenciado que algunas partidas presupuestarias pueden tener sobre las mujeres y hombres de la comunidad, contribuyen a disminuir, a aumentar o a mantener determinadas situaciones discriminatorias existentes, a partir de las diferentes vivencias, posiciones y roles que mujeres y hombres tenemos en la sociedad. En el artículo se muestra cómo puede ser una herramienta útil para que las administraciones públicas refuercen el avance en la justicia social desde la perspectiva de la equidad entre mujeres y hombres en todas las políticas públicas.

El dossier termina con una recomendación de lectura “Subversión feminista de la economía, aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida”. Imprescindible lectura para cuestionar y debatir la economía ortodoxa.

Aprovecho este espacio para agradecer su colaboración a las personas que han hecho posible este dossier. Muchas gracias por hacernos (re)pensar la economía y ayudarnos a mirar desde otro lado, poniendo la vida en el centro, visibilizando lo invisibilizado. Porque si no se visibiliza no existe y si no existe no tiene nombre, no se puede medir. Sólo así, dando nombre a las “cosas”, podremos analizarlas, entenderlas y organizarnos para hacer demandas políticas y caminar hacia una economía más justa.

Dossieres EsF nº29 Primavera 2018
Economía Feminista: visibilizar lo invisible
Coordinado por: Eba Armendáriz Echániz

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¿Qué es la economía feminista?

Autor: Lourdes Beneria

Blog de Alternativas Económicas en eldiario.es

Desde hace tiempo parece que existe un interés creciente en la economía feminista, o por lo menos el tema sale a la luz más frecuentemente que en el pasado en muchos círculos culturales y políticos.  Sin embargo, muy a menudo queda poco claro de qué se trata, o se discute de forma parcial o poco rigurosa. ¿Se trata de una alternativa al sistema económico predominante? ¿De una proposición radical en cuanto a la igualdad de género que además propone la superación del capitalismo? ¿O se refiere sobre todo a la eliminación del patriarcado? ¿Representa un feminismo liberal o un feminismo de izquierdas? ¿Hasta qué punto incorpora nuestras preocupaciones por las desigualdades sociales o por el medio ambiente?

¿Qué es pues la economía feminista? Primero, es importante mencionar que esta expresión empezó a utilizarse a principios de la década de 1990, aunque el análisis económico de diversas desigualdades de género surgió mucho antes y había tomado formas distintas, por ejemplo, en cuanto a las brechas salariales entre hombres y mujeres, un tema que ya se debatió en 1918 y de nuevo en 1936 en Inglaterra, y el debate sobre el trabajo doméstico en Europa durante la década de 1970. Por otra parte, para el marxismo ortodoxo la cuestión de la mujer se convirtió en un tema clásico desde un principio, y la economía neoclásica se ocupó de cuestiones relacionadas con la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, el capital humano y la división del trabajo doméstico desde la década de 1950.

Sin embargo, muchos de estos debates y aproximaciones a la cuestión de la mujer no eran muy feministas, en el sentido de centrarse en las desigualdades profundas contra las que el feminismo ha estado luchando. Por ejemplo, los modelos y estudios de la teoría neoclásica y del marxismo clásico no cuestionaban (y a menudo  siguen sin cuestionar) las normas patriarcales y relaciones de género que ponen a las mujeres en condiciones de subordinación y de opresión: formas patriarcales de dominación/subordinación como sistemas de propiedad y de herencia, tradiciones machistas de todo tipo, violencias contra las mujeres, techos de cristal, la misma división del trabajo y la concentración de las mujeres en la economía del cuidado, las desigualdades en educación y en prácticas profesionales, la segregación por género en el mercado laboral, etcétera.

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Pensar con Marx hoy. Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx (Madrid, 4-6 de octubre 2018)

Autor: Xabier Arrizabalo Montoro, Mario del Rosal y Javier Murillo

Pensar con Marx hoy

Congreso Internacional en el 200 aniversario del natalicio de Karl Marx

Madrid, 4-6 de octubre 2018

Organizan

Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), Fundación por la Europa de los Ciudadanos (FEC) y Red Europea Transform!

Colabora

Universidad Complutense de Madrid (UCM)

Eje de Economía política

Coordinación: Xabier Arrizabalo, Profesor de Economía de la UCM; Jorge Fonseca, Catedrático de Economía de la UCM; Javier Murillo, Profesor de Economía de la UCM; Juan Manuel Ramírez Cendrero, Profesor de Economía de la UCM; Mario del Rosal, Profesor de Economía de la UCM.

Los dos siglos transcurridos desde el nacimiento de Karl Marx (1818-1883) muestran continuidades y rupturas en las bases materiales de la existencia humana. Sólo a partir de Marx esas bases pudieron empezar a ser comprendidas no desde la fatalidad (externa) sino desde la lógica (interna) de las propias sociedades humanas y el modo en que se organizan, no desde la r Seguir leyendo…

Enfoques críticos de economía (sesión 1)

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Esquema de la primera sesión del curso “Economía para no economistas” dedicada a fundamentar los enfoques críticos de economía

1. Enfoques críticos economía

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. ¿Econo-ignorantes todos y todas?

Autor: Fernando García-Quero

eldiario.es

Exposición de los hechos:

I. Martes 12/12/2017. En el marco de un encuentro con académicos, políticos y activistas, organizado en Londres por los colectivos Rethinking EconomicsNew Weather Institute, se redacta un manifiesto con 33 tesis para una reforma en la Economía. Al terminar el encuentro parte de los participantes se trasladaron a laLondon School of Economics y pegaron sus demandas en la puerta.

II. Domingo 17/12/2017. En la columna en The Guardian ¡Bienvenidos herejes! La Economía necesita una nueva Reforma” Larry Elliott, editor de la sección de Economía, escribe sobre lo sucedido y apoya la causa.

III. Miércoles 20/12/2017. En respuesta a Larry Elliott, profesorado del University College London y la London School of Economics publican en el medio digitalProspect una columna titulada “ Lúgubre ignorancia de la “ciencia lúgubre”: una respuesta a Larry Elliot”.

IV. Lunes 25/12/2017. Antonio Cabrales, profesor del University College London, publica en el blog de Economía “Nada es Gratis” la entrada “¿Econo-ignorantes o algo peor?”. En ella arremete contra las 33 tesis y la columna de Larry Elliott, que tacha de “infame articulillo”.

De los hechos expuestos se desprenden dos visiones enfrentadas en lo que respecta al diagnóstico sobre la situación en la que se encuentra la ciencia económica contemporánea. Mientras que para los y las firmantes de las 33 tesis, la ciencia económica no está en un buen momento sino más bien todo lo contrario, para el profesor Cabrales y colegas la Economía no solo pasa por su mejor época sino que los “eslóganes” del señor Elliott y compañía son, citando a Cabrales, fake news y denotan ignorancia. Los argumentos que da al respecto pueden condensarse en que actualmente la Economía “es más empírica, tiene mayor credibilidad, está menos aislada del resto de las ciencias sociales y, por tanto, es más útil que nunca”.

Para fundamentar sus tesis y que no sean únicamente de autoridad, entre otras fuentes alude a un artículo publicado en la Journal of Economic Literature, donde se muestra cómo entre 1963 y 2011 ha aumentado considerablemente la publicación tanto de trabajos empíricos que usan datos generados por los propios autores/as, como de experimentos de laboratorio o de campo. Sin entrar a discutir si la ciencia económica es más o menos empírica que antes y aceptando a regañadientes que pudiera serlo, mi pregunta es: ¿y qué si lo es?

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La política de empleo desde la perspectiva de la economía marxista

Autor: Fernando Esteve

La Paradoja de Kaldor

Uno de los supuestos centrales de la Economía que se les enseña a los estudiantes en las facultades de Economía de nuestro país (siguiendo en ello lo que se hace “fuera”, que como es bien sabido, siempre es mejor y más moderno) es el supuesto que de salida se establece por el que se afirma que el objetivo de las economías de mercado es el pleno empleo de los recursos productivos. Así, no se tiene el menor empacho en sostener –desde el enfoque hoy dominante del pensamiento neoclásico- que el pleno empleo es el objetivo intencionado, deseable y automático del funcionamiento de los agentes e instituciones económicas en los mercados, siempre que nadie (o sea, los estados, los sindicatos o los bancos centrales) “meta sus sucias manos” en tan delicados aunque estables y robustos mecanismos de asignación de recursos. La política de empleo a hacer según esta interpretación de la realidad económica, estaría clara: no hacer nada (el famoso laissez faire, laissez passer) y, en todo caso, la actuación en defensa de la competencia.

Algo semejante se defiende también desde la perspectiva minoritaria del keynesianismo (lo que resulta curioso dada la animadversión teórica entre unos, los neoclásicos, y otros, los keynesianos). Para estos últimos,  el pleno empleo también sería un consecuencia intencionada y deseable del funcionamiento del mercado, sólo que de vez en cuando (cosa de los “animal spirits” de los capitalistas si entran en “depre”) dejaría de ser automática, y habría que ayudar a los mercados para conseguir el deseado pleno empleo a través de unas políticas económicas activa, ya sean monetarias, fiscales o de rentas.

Ambas perspectivas son un claro indicador de la caída en picado del pensamiento económico, pues las dos serían consideradas intelectualmente fallidas por parte de los viejos y más sabios economistas. En efecto, si nos retrotraemos a los economistas clásicos (a Adam Smith y David Ricardo, aunque no a Thomas R.Malthus), el pleno empleo de los recursos sería una consecuencia deseable y automática del funcionamiento  de los mercados, pero no sería intencionada sino más bien, una consecuencia ni buscada ni previstadel comportamiento de los agentes económicos. Gracias a la famosa “mano invisible”,  cada agente económico siguiendo su propio interés operaría en los mercados intentando satisfacer las necesidades de los demás y, como consecuencia, el pleno empleo se daría por arte de magia.

Marx, el último de los economistas clásicos y su mayor crítico,  iba aún más lejos que sus predecesores en esta cuestión pues para él el pleno empleo no sólo no era una consecuencia no intencionada del funcionamiento de los mercados, sino que no era un resultado ni automático ni –sobre todo- deseablepor los agentes económicos que gestionan y dirigen las economías capitalistas, o sea, los capitalistas.

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¿Marxistas en el siglo XXI?

Autor: Mario del Rosal

nuevarevolución.es

Abro esta columna, gracias a la generosidad de los compañeros de Nueva Revolución, con la intención de aportar un modesto espacio de análisis de la economía capitalista actual. Aunque carecerá de virtudes y adolecerá de infinitos defectos, cuenta con una clara ventaja de salida respecto a otras: su autor es marxista.

– ¿En serio? ¿Marxista? ¿Es posible que aún quede alguno en el mundo? ¡Pero si ya cayó el muro de Berlín! ¡Pero si el capitalismo ganó la guerra fría! ¿Le ha caído un meteorito en la cabeza a este buen hombre?

Bueno, de momento no me ha caído ninguno, que yo sepa. Aunque eso no garantiza la cordura, claro. Sin embargo, no soy marxista como quien es de un equipo de fútbol o de una cofradía: tengo motivos racionales y razonables. Mis motivos son racionales porque responden a un proceso de reflexión desde la razón, no a un dogma monolítico de corte pseudoreligioso ni a una convicción visceral intocable basada en un supuesto odio al capital. Y, además, son razonables porque no implican ninguna posición personal o política extrema, peligrosa o proclive a la dictadura, como algunos quisieron en el pasado y otros pretenden ahora. Bien al contrario, su fin es encontrar una forma de analizar (y transformar) el mundo mucho más acorde con las necesidades del ser humano y del planeta que el capitalismo suicida. ¿Hay algo más razonable que eso?

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V Jornadas Otra Economía está en marcha

Autor: Economistas Sin Fronteras

Como todos los años en Economistas sin Fronteras vamos a organizar las jornadas de Otra Economía está en Marcha

en Madrid los días 9 y 10 de marzo

Si eres estudiante,

puedes inscribirte

antes del 27 de febrero aquí



Habrá becas de desplazamiento y alojamiento y se están tramitando créditos de libre configuración o ECTS


Más información en nuestra web

La econometría y los datos

Autor: Juan Ruiz

La Paradoja de Kaldor

Desde hace ya algunas décadas los modelos econométricos se han impuesto en el imaginario de muchos economistas como una de las formas más técnicas y refinadas mediante la que la Ciencia Económica prueba sus teorías y muestra sus resultados. El objetivo de este documento es plantear alguna de las debilidades que suelen encontrarse en muchos de los datos que alimentan esta técnica.

Comencemos por un modelo donde la estadística se emplea con variables sobre las que tenemos la posibilidad de realizar mediciones certeras y posibilidad de control, como es el caso de la medición de la producción de cosechas. Mediante la experimentación es posible medir cómo afectan distintas variables a la producción de un determinado fruto, flor, cereal o al crecimiento de una planta. Es posible plantear un modelo donde la producción por planta dependa de parámetros que podemos medir con precisión como: temperatura, humedad, cantidad de fertilizante, cantidad de Co2, horas de luz, ph del agua, tipo de sustrato, etc. La particularidad que tiene un modelo que emplee las anteriores variables es que todas pueden ser controladas. De este modo, con una población suficientemente grande, podemos ver cómo un cambio en cualquiera de las variables incide en la producción final. Además, los márgenes de error de las mediciones son mínimos, gracias a que durante el siglo XX ha habido una auténtica revolución en las herramientas métricas y actualmente contamos con artilugios que permiten realizar mediciones de forma milimétrica. Contamos pues, con 2 cuestiones fundamentales para la experimentación: control de las variables y herramientas de medición adecuadas.

Si, por lo general, encontráramos las mismas posibilidades de medición en las Ciencias Económicas, que encontramos en las Ciencias Naturales, podríamos afirmar que la econometría es una herramienta que nos ofrece la prueba del algodón que nos permitiría encontrar relaciones fuertes y, tal vez, incluso responder a unos cuantos porqués de la Economía. Pero cuando se plantean estudios macroeconómicos, de las dos características anteriores (variables de control y herramientas de medición), no podemos manipular las primeras, ya que el objeto de estudio se escapa a nuestro control. Y si pensamos en la segunda, la calidad de los datos, veremos que también nos encontramos con problemas.

A nivel macroeconómico encontramos datos que no son directamente observables y que nacen de un conjunto de encuestas, declaraciones impositivas, cuentas del sector público, estadísticas empresariales, información elaborada por el sistema financiero y otras fuentes. Como, por ejemplo, ocurre en el dato macroeconómico más popular, el PIB y sus distintos componentes. Obviamente agregar todo lo que se produce en un país en un único número contiene un margen de error y grandes dificultades que van desde la veracidad de las cuentas de millones de empresas no auditadas, hasta las transformaciones de las mediciones anuales en trimestrales, o las las diferencias de tiempo entre la medición de cada componente.

Como el propio INE recoge en su documento de Metodología de la Contabilidad Nacional Trimestral de España: “Aunque la situación ideal estaría relacionada con la completa disponibilidad de fuentes directas, la realidad indica que este escenario no es posible para la mayoría de los agregados macroeconómicos trimestrales, por lo que, frecuentemente, hay que recurrir a procedimientos estadísticos y econométricos para estimar los agregados trimestrales.” Ante estas dificultades técnicas son muchos economistas[1] que se han preguntado hasta qué punto tiene sentido ofrecer datos como el del crecimiento del PIB con decimales, como si pudiéramos medir con una precisión milimétrica similar a la de un laboratorio donde percibimos cambios de 0,001. Pero ¿es la situación descrita hasta ahora un problema? No por sí misma, todo depende de hasta donde pretendamos llegar con estos datos.

Todo el conjunto de transformaciones, mediciones, procesos intermedios y encuestas implica que, como norma general, medimos muchos datos macroeconómicos con error del que desconocemos su distribución. A la hora de plantear un modelo, los resultados son muy distintos, si pensamos que estamos diseñando un modelo donde las variables son directamente observables y se miden sin error, o si partimos de una situación donde cada una de las variables tiene un error del que desconocemos su distribución. Ante la segunda situación, una vía de escape sería suponer que la suma de los errores, cuya distribución desconocemos, es igual a cero. Pero aceptar que realmente se dé de forma general esta condición tan poco probable y especial es ingenuo, o una creencia autoimpuesta de manera acrítica.

¿Qué supone que nos movamos en un universo de datos cuyas distribuciones de errores desconocemos? Supone aceptar que la econometría se enfrenta a una serie de dificultades insalvables y que los resultados ofrecidos tenderán a ser menos fiables de lo esperado. Si a ello le sumamos la ausencia de Leyes universales, nos encontramos ante una situación muy distinta a la de las Ciencias Naturales. Un ejemplo claro es que mientras que, en Física, si un experimento no replica una ley, se cuestiona la ley y nos encontramos ante un hallazgo de gran magnitud para el avance de la Ciencia. Mientras que en econometría se hacen regresiones hasta que se consigue el resultado deseado, bien cambiando el horizonte temporal de los datos, realizando nuevas transformaciones, o introduciendo y sacando variables.

¿Cómo nos afecta? En principio un lector poco experimentado pensaría que si se cuida de no leer este tipo de publicaciones no tendría problemas. Nada más lejos de la realidad. Decisiones tan delicadas como la política de recortes defendida por el FMI se han justificado mediante estudios con problemas como los anteriormente descritos. En otras palabras, estas técnicas se han utilizado para justificar políticas de una ideología determinada que han llevado a decisiones erróneas muy costosas, para los habitantes de determinados países, y que se han resuelto con un artículo y un disclaimer que nos avisa que la opinión del Economista Jefe del FMI no representa la visión del propio FMI.

blanc

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