Economía Crítica y Crítica de la Economía

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The myth of Spanish economic recovery

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

Brave New Europe

In the international media we read repeatedly of the supposed “Spanish miracle”. The Spanish economy has been growing again for several years now, and it is growing significantly faster than other euro-zone economies.

International financial institutions and the European Commission are trying to disseminate the message that fiscal austerity and labour market flexibility have proved successful in Spain.  But that message is untrue, and it ignores some of the following fundamentals.

Firstly, the fiscal and wage cuts imposed by Brussels prolonged the economic crisis needlessly by reinforcing its depressive effect. It was precisely these cuts – as of 2010 – that determined the second phase of the crisis. The insistence, by the government of prime minister Mariano Rajoy, on policies between 2012 and 2014 that reduced the level of domestic demand, meant that Spain lost a decade of growth: it has taken ten years for the country to reach the level of GDP per capita it had before the crisis, and it has only recovered half of the jobs that were destroyed during that period.

Moreover, wage cuts and fiscal austerity have not only failed to drive the recovery, they have also deepened other problems. They have increased social inequality, eroded key public services and delayed public investment, including in research and development.

Secondly, the factors that explain the economic growth of recent years should be analysed carefully. Indeed, the Spanish economy is growing at 3% in annual terms, approximately one point above the euro-zone average. But, that is not the result of either wage cuts or fiscal austerity.

The deregulation of the labour market has supposedly boosted recovery in two ways. . According to the analyses of the European Commission and mainstream economists, lowering the cost of severance pay and cutting wages should have translated into greater job creation, boosting private consumption. Furthermore, labour reforms implemented in previous years should have increased Spain´s price-competitiveness and led to a recovery driven by the export sector.

But the reality of the Spanish economy does not confirm either of these two policies. To begin with, labour reforms have not displaced the Okun curve: the relationship between the rate of job creation and economic growth has not changed, so that in periods of economic growth our economy continues to  create jobs rapidly – of poor quality – only to destroy them just as rapidly in times of crisis. That is, there is no trade-off between employment and wages.. What has happened in recent years, however, and this is probably the main effect of the labour reform, is that collective bargaining has become rebalanced in favour of companies, and the new jobs created set wages even lower. The duration of contracts has also been greatly reduced and the quality of jobs has deteriorated.

Moreover, the idea that wage devaluation has generated competitiveness gains and an export boom cannot be substantiated. The rate of growth of exports during the period 2010-2017, although significant, is very similar to the one we had in 2000-2007, despite the fact that relative labour costs were increasing at the time. The main reason for this is that the development of exports basically depends on external demand. Wage reductions have hardly translated into a reduction in relative export prices. This reduction in wages has been squandered and simply gone to increasing the profits of exporting companies.

Other factors explain the recent rapid growth of the Spanish economy. In its Annual Report for 2017, the Bank of Spain attributes much of the faster growth in 2015-16 to the European Central Bank’s (ECB’s) monetary policy and the sharp fall in oil prices. Both factors are beyond the reach of government policy. According to the Bank of Spain these factors explain about half of the additional growth experienced by the Spanish economy during the actual recovery (Figure 1).

Figure 1: GDP in Spain and in the Euro area (Annual rates of change)

Source: Bank of Spain, Annual Report 2016, pp: 48.

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Repensar la Economía

Autor: Mercedes de Luis Lopez

efedocanalisis.com

Comenzar este texto con la famosa frase de Robinson es muy pertinente, ya que refleja el problema al que se enfrenta la formación y el estudio de esta disciplina. ¿Por qué estudiar economía? Para evitar ser engañados por los economistas. Es una frase que pudiese sonar extraña ubicada en otras profesiones, pero que, sin embargo, es una realidad en la nuestra.

Todos los alumnos y alumnas, cuando comenzamos a estudiar la carrera, escuchamos la definición de qué es la economía: La Definición en mayúsculas. Economía es la ciencia que estudia cómo asignar los recursos escasos, de manera eficiente, entre fines alternativos.

Pero, si observamos en retrospectiva este campo de estudio, veremos cómo no se ha dado una evolución lineal, al igual que en otras ciencias donde cada vez hay mayores avances y mayor conocimiento acumulado. En la enseñanza económica se han ido marginando aquellas escuelas de pensamiento económico que difiriesen en exceso con el enfoque dominante, el neoclásico, quedando así una definición parcial que, sin embargo, se presenta como una definición objetiva y aséptica. Es La Economía, en mayúsculas.

La economía es una ciencia social, no una ciencia exacta. Aplicar una política en distintos países no desemboca en consecuencias exactas. Incluso, no se llegarían a obtener los mismos resultados si se aplicase en una misma economía en contextos diferentes.

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El saqueo de Grecia, lejos de haber acabado, se va a intensificar

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

El pasado 21 de junio el Eurogrupo decidió dar luz verde al tercer –y supuestamente último– “rescate” de Grecia, poniendo así fin a ocho años de inyecciones de dinero condicionadas a acometer recortes y reformas de todo tipo. En esta ocasión, el Estado griego recibirá 15.000 millones de euros que totalizarán la suma de 288.700 millones percibidos desde 2010. Esta noticia se ha querido vender como el fin de la intervención que ha sufrido el país heleno y, por lo tanto, como el inicio de una nueva etapa en la que el pueblo griego podrá volver a prosperar.

Pero ese mensaje no puede estar más despegado de la realidad. Quien se lo crea es porque no ha leído o entendido la letra pequeña de último rescate: Grecia queda obligada a registrar un superávit fiscal primario (sin contar los intereses de deuda) del 3,5% del PIB de forma continuada hasta 2022 y del 2,2% hasta 2060. ¿Y qué significa esto? Pues que el Estado deberá detraer muchos más recursos de las familias y empresas griegas a través de la tributación de los que les entregará luego en forma de servicios y prestaciones públicas, ¡y además debe hacerlo de forma ininterrumpida durante 41 años! Esa cantidad recaudada de más se utilizará para pagar deuda y, por lo tanto, acabará en manos de los acreedores financieros, que en su mayoría son Estados y organismos europeos. Esto solo tiene un nombre: latrocinio. La Unión Europea exprimirá a la ciudadanía griega durante 41 años. ¡Y tienen la poca vergüenza de venderlo como el inicio de una etapa esperanzadora! Cinismo en cotas legendarias.

¿Cuántos países del mundo y a lo largo de toda la historia han logrado tener superávits continuados durante 41 años? Muy fácil: ¡ninguno! Eso es absolutamente imposible, y los dirigentes europeos que han fijado las condiciones lo saben. Ninguna economía del planeta puede estar entregando a otros países un 2,2% de su PIB, ni siquiera la más rica del mundo. Cualquier Estado que pretenda lograr esa quimera destruirá tanto su economía –que inevitablemente terminará tarde o temprano revirtiendo los superávits hasta convertirlos en déficits–, amén de los brutales destrozos en términos de empleo y bienestar. Antes de cumplir el objetivo llegará un momento en el que no haya más recursos que expoliar. Esta medida no tiene ningún tipo de sentido, es la sentencia de muerte de la economía griega. No hay ningún motivo para la esperanza: si el Estado griego se empeña en intentar cumplirlo (y subrayo intentar porque jamás lo logrará), entonces el saqueo no solo continuará sino que se intensificará, y el pueblo griego seguirá condenado al desastre económico y social.

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El contrato único de Ciudadanos: arma de precariedad masiva

Autor: Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Sanchez Mato

Público.es

El Pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado la toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Parlamentario Ciudadanos de lucha contra la precariedad laboral. Detrás de esta iniciativa legislativa no hay otra cosa que una nueva artimaña de esta formación política para blanquear su propuesta de contrato único.

Como ya es conocido, ya presentaron hace más de dos años una de sus  medidas estrella: el contrato único. Esta medida fue duramente criticada por el resto de grupos políticos y sindicales ya que, a pesar de las buenas palabras con las que venía maquillada, suponía claramente un empeoramiento de las condiciones laborales de la mayoría de las personas trabajadoras al reducir de forma generalizada las indemnizaciones por despido. Según las propias palabras del presidente de la formación, Albert Rivera, todos los contratos existentes -incluyendo los indefinidos- pasarían a tener una indemnización inicial equivalente a la de los contratos temporales actuales -12 días por año trabajado- para ir a lo largo del tiempo aumentando esa indemnización hasta equipararse a la indemnización de los contratos indefinidos actuales -20 días por año trabajado excepto en caso de improcedencia del despido-. Es decir, que en la práctica las condiciones de todos los contratos se degradarían hasta el nivel de los contratos temporales actuales, una precarización generalizada que no se podía aceptar de ninguna manera.

Una vez asumida la derrota derivada del rechazo generalizado de  esa propuesta en la que habían confiado buena parte de su alternativa económica, Ciudadanos ha vuelto a la carga de nuevo. A finales de febrero registró en el Congreso de los Diputados una ley para el mercado laboral que se ha debatido el 19 de junio en la que se incluye de nuevo el contrato único, pero esta vez con características diferentes. Puesto que el truco de precarizar todos los contratos a través de la reducción generalizada de las indemnizaciones por despido no coló, ahora intentan precarizar todos los contratos a través de otra vía: la relajación de las causas de despido. Una estratagema tan perversa como astuta ya que, al no reducir la indemnización por despido, se blindan frente a críticas del pasado y evitan hablar así de la novedad que han incorporado: una mayor facilidad para despedir a trabajadoras y trabajadores.

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Políticas que valen para un roto y un descosido

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Las políticas de rigor presupuestario tienen un largo recorrido en Europa y en el conjunto del mundo capitalista.

Desde que el neoliberalismo, en la década de los ochenta, tomó carta de naturaleza y se convirtió en el nudo gordiano del pensamiento económico dominante, la lógica de la estabilidad presupuestaria –reducir los umbrales de déficit y deuda públicos- han impregnado las políticas llevadas a cabo por los gobiernos conservadores y las impulsadas por los partidos socialistas cuando llegaban al poder; con escasas diferencias unas y otras, a pesar de situarse en coordinadas ideológicas contrapuestas.

También ahora, cuando las economías europeas y muy especialmente las periféricas se han visto atrapadas en una crisis económica de proporciones históricas, se apela al ajuste de las cuentas públicas para superarla. Como si ese diseño de política económica tuviera validez universal, cualquiera que sea la coyuntura o la dimensión de los problemas estructurales que las economías deben enfrentar. No es el caso, sin embargo.

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Ocho razones para cuestionar la centralidad de la competitividad en la política económica

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Primera

Colocar la competitividad en el epicentro de la política económica supone, por un lado, subordinar a la misma los otros planos de la economía. Imponer que las políticas públicas –por ejemplo, las relaciones laborales, las normas medioambientales, las estructuras tributarias o las regulaciones en materia de salud- se adapten a las exigencias competitivas. Por otro lado, se parte del supuesto –marcadamente ideológico y sin respaldo empírico- de que las ganancias superan a los costes, de que las economías rezagadas serán las mayores beneficiarias del proceso internacionalizador, de que los beneficios obtenidos irradiarán al conjunto de la economía y de que los perdedores encontrarán nuevas y mejores oportunidades con la intensificación de la competitividad.

Segunda

La lógica de la competitividad es la de “todos contra todos”, confiando de que de esa realidad surge un beneficio global. Se omite en este razonamiento que, precisamente, la competencia global, en un contexto de mercados crecientemente desregulados, está en el origen de la crisis. Y lo más importante, se ignora que la superación de la misma, la construcción de Otra Europa y, posiblemente, la propia supervivencia del capitalismo precisan la implementación de políticas cooperativas.

Tercera

El argumento de la competitividad apela, sin reservas, al crecimiento como motor de la actividad económica, crecer en el mercado interno y crecer asimismo en el mercado internacional. Dado que a esta receta se le supone validez universal, es, por lo tanto, aplicable a todas las economías. Se supone así –de manera explícita o no- que el planeta está en condiciones de soportar este modelo y que los problemas de sostenibilidad que provoca tienen solución con la aplicación de nuevas tecnologías. No se tiene en cuenta, por lo demás, que la naturaleza depredadora del actual sistema económico –tanto la manera de producir como la de consumir- nos ha situado desde hace tiempo en una encrucijada donde la lógica de las cantidades debe ser radicalmente cuestionada.

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¿Menos salarios equivalen a mayor competitividad-precio?

Autor: Paloma Villanueva

La Paradoja de Kaldor

Si el Gobierno respondiese a día de hoy a la pregunta que da título a este artículo lo tendría claro:

“Una adecuada coordinación de las reformas estructurales, que reduzca las divergencias de competitividad, ayudará a corregir los desequilibrios en la UEM y a absorber mejor las perturbaciones mediante una rápida reasignación de los factores productivos.”

Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (2018), Posición española sobre el fortalecimiento de la UEM, abril 2018, p. 6

Y así se ha entendido en el resto de la Unión Monetaria.

Cuando se estudian en economía los desequilibrios que han llevado a la crisis global y financiera que comenzó en 2008, una de las causas que se detecta es la acumulación de elevados déficits y superávits de las balanzas por cuenta corriente de los Estados Miembro, provocada por las divergencias en la evolución de sus costes laborales unitarios. Siguiendo este razonamiento, los países de la periferia europea, entre ellos España, han adoptado políticas de devaluación interna (bajadas salariales) con el fin de recuperar esa competitividad-precio que perdieron tras la introducción del euro.

Habiendo la economía española registrado 4 años de crecimiento positivo con un superávit por cuenta corriente, cabría preguntarse si esta política económica ha sido la responsable de la corrección de dicho desequilibrio.

Mecanismos de la devaluación interna sobre el sector exterior

El mecanismo de corrección de dicha medida que se considera habitualmente en la literatura económica (el de la competitividad-precio de las exportaciones) es el siguiente. En tanto que costes para las empresas, una caída de los costes laborales unitarios (CLUs) habría supuesto una caída de los precios de exportación. Al tornarse nuestras exportaciones más baratas frente a nuestros competidores comerciales, las exportaciones habrían crecido por encima de las importaciones, reduciendo progresivamente el saldo negativo de nuestras exportaciones neta.

Sin embargo, para que el mecanismo arriba descrito tenga efecto es necesario el cumplimiento de una condición económica y, por otro lado, existen dos efectos más que se derivan de la caída de los salarios.

La condición a la que nos referimos es la condición Marshall-Lerner y establece que para que una devaluación externa (bajada del tipo de cambio) o bien una devaluación interna (bajada de los precios nacionales) sea efectiva la suma del valor absoluto de las elasticidades-precio de las exportaciones y las importaciones sea superior a la unidad. Así, si la condición se cumple el saldo exterior negativo de una economía se reducirá hasta tornarse en positivo.

Por otra parte, existen dos mecanismos más por los que una devaluación interna puede tener influencia en el reajuste del sector exterior.

  • El primero de ellos es el efecto de sustitución de importaciones; de tal forma que una caída de los CLUs además de trasladarse a los precios de las exportaciones, se trasladaría a los precios domésticos. Frente a este abaratamiento de los bienes y servicios nacionales en relación a los importados, los agentes económicos optarían por consumir más producción nacional, lo cual reduciría las importaciones.
  • El segundo de ellos se deriva del modelo Bhaduri-Marglin, que contempla el carácter dual de los salarios (efecto demanda). Éstos no sólo suponen un coste para las empresas, sino que también son la principal fuente de ingresos de los trabajadores y las trabajadoras. Por tanto, cambios en los CLUs, y en la cuota del trabajo, podrán aumentar o no las importaciones en función del régimen de demanda de la economía en cuestión. Si el régimen de demanda es wage-led; lo que quiere decir que el crecimiento de la economía está liderado por los salarios; una caída de la cuota salarial, deprimirá los componentes de la demanda agregada y afectará negativamente a las importaciones. Si, en cambio, el régimen de demanda es profit-led o dirigido por los beneficios, el efecto sería el contrario.

Evidencia empírica

En la siguiente figura (1), se observa cómo tanto CLUs, exportaciones y precio de la exportación han seguido tendencias totalmente dispares desde la introducción de la moneda común.

El período que abarca desde 4tr1999 hasta el estallido de la crisis; el que recoge la acumulación de la pérdida de competitividad-precio; se caracteriza por un crecimiento sostenido de las exportaciones reales, a pesar de que tanto precios de la exportación como CLUs relativos creciesen paralelamente. Una vez estalla la crisis, vemos cómo esas relaciones cambian, siguiendo cada variable una trayectoria distinta: mientras que los CLUs relativos caen, los precios relativos de las exportaciones se mantienen y las exportaciones reales recuperan su ritmo de crecimiento anterior, a excepción del 3tr2009 en que colapsó el comercio internacional.

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En base a esta figura, resultaría difícil de sostener que las ganancias competitividad-precio derivadas de la caída de los CLUs, en tanto que no se transmiten a menores precios, hayan tenido un efecto sobre las exportaciones reales.

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¿Modifican las reformas laborales la ley de Okun?

Autor: Luis Cardenas

La Paradoja de Kaldor

Las instituciones españolas y de la UE consideran que las recientes reformas del mercado laboral han mejorado la flexibilidad, permitiendo generar más empleo con una menor creación del PIB.

Esta relación puede analizarse mediante la conocida Ley de Okun. Esta regularidad empírica establece una relación significativa, estable e inversa entre la tasa de crecimiento del PIB y la tasa de variación del desempleo. Aunque existen múltiples versiones de esta ley (Ball, Leigh & Loungani, 2017), se suele formular en dos tipos. La versión en diferencias y la versión de brecha o gap.

La primera establece una relación negativa entre las tasas de crecimiento trimestrales de la tasa de desempleo y la del PIB en términos reales. A su vez, se compone de una formalización estática de relaciones contemporáneas y una dinámica, que incluye las variables retardadas. En el segundo caso, se realizan estimaciones mediante procedimientos de filtrado para obtener el elemento tendencial de ambas variables. Permitiendo así calcular en términos de diferencias respecto a su tendencia (componente cíclico). A pesar de que se ha desarrollado una extensísima literatura sobre formas de estimar esta regularidad, usaremos la primera formulación ya que sigue siendo la versión más intuitiva [1].

∆Ut = α + βY ̇t + ωt        [1]

La tesis más común sostiene que se ha producido un cambio en la curva de Okun por lo que la economía española necesita ahora un menor crecimiento del PIB durante los períodos de expansión de que durante el ciclo anterior, principalmente como consecuencia de las reformas laborales, y en concreto de la reforma del año 2012 (Cuerpo, Geli, & Herrero, 2018).

Lo cierto es que existe evidencia de este comportamiento durante la recuperación de la economía española. En el gráfico 1 se muestra la curva de Okun para el período previo al inicio de la recuperación económica (fechada en el tercer trimestre del 2013) y en el período siguiente. Como se puede observar, la curva durante la recuperación se sitúa significativamente a la izquierda, esto implica que es necesaria una menor creación del PIB para reducir el desempleo. De igual forma, la pendiente de la curva no ha variado de manera relevante, así que se reduce el desempleo aproximadamente a la misma velocidad.

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Una “solución” al problema de las pensiones: la privatización o implantación del sistema de capitalización

Autor: Alberto Ruiz Villaverde

Pedaleando

En la entrada anterior traté de explicar -sucinta y sencillamente- que el problema de sostenibilidad del pago de las pensiones no es un problema técnico; antes al contrario, se trata de un problema ideológico que pone de manifiesto un interés de clase.

Bajo este prisma, la solución que se proponga favorecerá los intereses de una clase social sobre la otra o a la inversa. Se pone así de manifiesto el conflicto de intereses latente en la forma de organización social de la economía capitalista.

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El problema de las pensiones: un problema ideológico

Autor: Alberto Ruiz Villaverde

Pedaleando

La entrada que publico a continuación tiene cómo objetivo desenmascarar que el problema de las pensiones no es un problema de índole técnica; sino, que se trata de un problema ideológico, como todos los problemas que tratamos de resolver desde el análisis económico.

Permítanme que antes de empezar me apoye en el “criterio del experto”:

«Las soluciones de los problemas económicos nunca son económicas sino políticas. No hay oscuras fórmulas técnicas que permitan resolver las dificultades en un clima de gabinete».

Lección magistral del profesor Enrique Fuentes Quintana en TVE, año 1977, vísperas de los Pactos de la Moncloa

(ver a partir del 1:30)

El sistema de pensiones en España

Sucintamente, debemos entender que el sistema de pensiones español está fundamentado y diseñado bajo un principio de gestión colectiva. Los trabajadores/as en activo contribuyen, a través de sus cotizaciones a la seguridad social, a un fondo que se utilizada para pagar las pensiones de los trabajadores/as que están en situación de retiro de sus puestos de trabajo.

De forma más rigurosa, cinco principios rigen el funcionamiento de este sistema (ver mas extensamente aquí): (i) el principio de reparto: las cotizaciones de los trabajadores en activo financian las prestaciones existentes en ese momento; (ii) el principio de proporcionalidad contributiva: la cuantía de las prestaciones guardará relación directa con las cantidades aportadas al sistema público y al periodo de cotizaciones efectuadas; (iii) el principio de universalidad: aquellos que no hayan contribuido al sistema podrán acceder al nivel no contributivo de prestaciones para poder cubrir las necesidades más básicas; (iv) el principio de gestión pública: el sistema de la Seguridad Social estará gestionado y financiado por entidades públicas. (v) el principio de suficiencia de prestaciones: la cuantía de las prestaciones debe ser suficiente para asegurar las necesidades protegidas.

A lo que hay que añadir que de esta manera se cumplen otros dos principios: un principio de solidaridad intergeneracional; y, un principio de  solidaridad interregional, que garantiza que todos los ciudadanos del Estado español tengan derecho a su pensión por jubilación, independientemente de la región en la que vivan.

Vaya por delante una opinión preliminar, es todo un logro y una paradoja que en el modo de producción capitalista exista un vestigio de estas características. Es decir, una forma de gestión colectiva, con todos sus aciertos y defectos, frente a las soluciones individualistas y auto-interesadas más propias del capitalismo. Es decir, la norma en el capitalismo (la cual rige en otros países) es optar por planes de pensiones privados e individuales. Entendiéndose lo individual y propio como más “justo”.

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Por mí y por todas mis compañeras: el ataque a la economía social y solidaria

Autor: Yayo Herrero

eldiario.es

En las últimas semanas se está produciendo un importante ataque desde dos grandes medios de comunicación, El MundoEl País, a las empresas de la Economía Social y Solidaria que trabajan con el Ayuntamiento de Madrid, así como a varios concejales, asesores y quizá de fondo a la alcaldesa. Se inventan una “trama” y sueltan nombres de personas que trabajan en la economía social o trabajaron en ella y hoy lo hacen en el Ayuntamiento. Las personas nombradas no tienen capacidad de contratación de servicios, pero se insinúa que la tienen y que usan su poder para crear una red clientelar.

No es una novedad. Desde 2015, el intento de descrédito mediático ha sido una constante. De forma recurrente, los nombres de personas y empresas de la economía social se han utilizado como arma arrojadiza contra el gobierno de Ahora Madrid.

Sin embargo, quizás porque se acercan unas nuevas elecciones, este último ataque es más intenso y, llamadme malpensada, parece estar coordinado entre varios medios de comunicación y algunos partidos políticos. Intuyo que, después de unas semanas de sacar todo tipo de información confusa e insidiosa, se terminará produciendo alguna querella infundada del PP, Ciudadanos o ambos, contra Ahora Madrid, que, como en otros casos acabará desestimada o archivada pero que generará ruido de cara a la contienda electoral. La economía social y solidaria y el cooperativismo es el terreno de combate que han elegido para poner en marcha esta estrategia.

En este marco de acoso a las cooperativas, el pasado lunes 30 de abril, se lanzaba una noticia que me afectaba a mí directamente. La escribía un periodista de El País, Luca Constantini, entregado desde hace meses a la causa de mezclar palabras, hechos y nombres en artículos venenosos de escaso rigor y calidad.

Ese lunes pude experimentar el dolor, el agobio y la rabia que da que alguien te difame en un medio de difusión masivo, y exponga una imagen distorsionada de ti ante miles de personas que no te conocen y a las que no puedes llegar para aclarar. Es curioso, pero no estuve tranquila hasta que pude comunicarme con mis hermanos y hermanas, que no son activistas, y solo se me saltaron las lágrimas cuando me expresaron su apoyo y confianza incondicional. Imagino que también se sentirán así Fernando Sabín, compañero imprescindible que, en una serie de piezas aún más delirantes que las que hablan de mí, está sufriendo un acoso tremendo por parte de periodistas de El Mundo; o Toño Hernández, el compañero de activismo y de vida más generoso.

Siento la necesidad de explicar cuáles son las falsedades y las medias verdades con las que Costantini construyó la noticia, que siguen la misma lógica del resto de noticias de este periodista contra Tangente y muy similares a las que El Mundoestá usando con otras personas y empresas de la economía social. Siento la obligación de hacerlo ante muchas personas que me conocen y a las que no tengo el derecho de exigir actos de fe ni confianza ciega.

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Presupuestos de 2018: la herramienta de las élites para imponer su ideología

Autor: Alberto Garzon Espinosa y Carlos Sanchez Mato

eldiario.es

Desconfíen cuando se intenta sumergir en planteamientos técnicos y despojar de ideología algo tan aparentemente árido como los Presupuestos Generales del Estado. Nada hay más ideológico que la plasmación en las cuentas públicas de una posición política determinada. Al fin y al cabo los presupuestos determinan qué parte de la población y con qué intensidad va a verse beneficiada por las políticas públicas, cómo se va a repartir parte de la riqueza y la renta que generamos entre todos y todas, y cómo se va a definir e influir en las características del modelo productivo, social y ecológico de nuestro país.

Si algo queda claro con el Proyecto que se somete a tramitación por parte del gobierno del Partido Popular y sus aliados de Ciudadanos es la estrategia de la derecha: quieren un país en el que la importancia del estado social continúe menguando, en el que se mantengan tasas de paro muy superiores a la de nuestros vecinos, en el que la precariedad impregne, si cabe aún más, el mercado laboral afectando especialmente a mujeres y a jóvenes, en el que el nivel de desigualdad siga siendo de los más elevados de Europa, en el que los pensionistas se empobrezcan progresivamente, en el que el modelo productivo se caracterice por un bajo valor añadido y tecnológico, en el que el modelo energético siga anclado al siglo XX, en el que la vivienda sea un lujo y no un derecho, etc. Porque los presupuestos generales no los han diseñado para combatir los enormes desafíos económicos, sociales y ecológicos a los que nos enfrentamos, sino para cumplir reglas fiscales carentes de cualquier fundamento técnico que impone la Unión Europea y que han demostrado de manera evidente su inoperatividad para alcanzar los objetivos que le importan a la inmensa mayoría de la gente. Unas reglas carentes de todo sustento científico y técnico que están siendo utilizadas como excusa para deteriorar los servicios públicos y permitir más espacio de negocio a los agentes privados. No hay otra cosa que ideología detrás del disfraz de ciencia. Lo malo es que esa ideología va contra los intereses de la mayoría social. Los retos que debería abordar un presupuesto que se nos plantea al tiempo que el gobierno presume de “haber salido de la crisis” deberían pasar por abordar la realidad de los casi 4 millones de personas desempleadas, en el millón personas que viven en hogares sin ningún tipo de ingreso, en los casi 8 millones de personas que no llegan a final de mes, en la gente que tiene contratos basura. Tendría que mostrar con claridad para qué sirve la herramienta presupuestaria para la gente que sigue siendo desahuciada de sus viviendas o para los casi 13 millones de personas que viven en riesgo de pobreza.

Pero eso no lo encontrarán en estos presupuestos. No hay medidas para crear empleo, ni para reducir la precariedad laboral, ni para reducir la pobreza o la desigualdad, ni para modernizar nuestro modelo productivo y lograr así la creación de empleos de calidad, a pesar de que son las necesidades más apremiantes e importantes que tenemos. En cambio, sí podrán ver medidas que llevan a que el tamaño del Estado social -medido en gasto público sobre el PIB- sea el más bajo de los últimos diez años. Estos presupuestos consolidan los recortes que en 2010 nos dijeron que serían pasajeros: el presupuesto para educación, cultura y deporte es un 21,6% inferior al año 2010, año en el que comenzaron los recortes; el de sanidad es un 31,2% inferior, el de fomento un 54,7%… Estos presupuestos no resuelven los principales problemas que sufre la mayoría social en nuestro país e ignoran derechos básicos recogidos en la Constitución, como el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, la progresividad del sistema fiscal o directamente el artículo 128, que afirma que toda la riqueza del país tiene que estar subordinada al interés general.

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Presupuestos 2018: que los pocos árboles sanos no impidan ver el bosque quemado

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

El Salto

El Gobierno ha presentado su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018 y lo ha hecho anunciando todo tipo de medidas y enseñando todo tipo de datos. Entre tanta información y tantas cifras mareantes es muy fácil despistarse y perder de vista la panorámica general. A eso juega claramente el Gobierno, que astutamente ha colado algunas medidas positivas de notable visibilidad para que se centre en ellas la atención y no se hable de lo negativo que es el documento en su conjunto. Esas medidas son los pocos árboles sanos que podemos encontrar en unos presupuestos que mantienen intacto el bosque que incendiaron con el fuego de la austeridad hace ya ocho años.

El dato clave es el gasto público total en comparación con la riqueza del país. No el incremento del gasto en euros con respecto al año anterior, ni el peso del gasto social, ni otras milongas que están utilizando el gobierno y sus voceros; lo importante es mirar qué parte de la tarta española se destinaría al gasto público. Porque de nada nos sirve que aumente algo el gasto público si la economía está creciendo más, porque eso significaría que nos están dando un pedazo de la tarta cada vez más pequeño. Y esto es precisamente lo que quieren que ocurra: se estima que la economía (la tarta) crezca al 2,7%, mientras que el gasto público (el pedazo de la tarta) sólo aumentaría un 1,2%. El resultado: menos recursos para el estado social en comparación con la riqueza del país. De cumplirse estos presupuestos, el gasto público se situaría en el 40,5% del PIB, un nivel no sólo más bajo que el año anterior, ¡sino el más bajo de los últimos diez años anteriores! España siempre ha gastado unos 5 puntos porcentuales del PIB menos que la media europea y unos 10 puntos menos que otros países vecinos, y en vez de mejorar ese ratio lo que propone el gobierno del Partido Popular –y lo que aprueba Ciudadanos– es reducirlo aún más.

Basta mirar las partidas presupuestarias más importantes y comparar su cuantía con las de años anteriores para constatar que estos presupuestos consolidan los recortes iniciados en 2010: si se aprueba la propuesta del gobierno este año 2018 tendríamos un 13% menos para políticas de educación que hace 8 años, un 8% menos para sanidad, un 27% menos para investigación, desarrollo e innovación, un 70% menos para políticas de acceso a la vivienda, un 35% menos para cultura, un 58% menos para inversiones en infraestructuras, etc. Y todo esto mientras en la economía española se mueve bastante más dinero que en el año 2010 ya que el PIB es superior al nivel de entonces. En aquella época nos dijeron que los recortes eran sacrificios temporales que había que hacer para salir de la crisis. Ahora nos dicen que hemos salido de la crisis pero los sacrificios siguen ahí.

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Mentiras y algoritmos del relato (neo) liberal de las pensiones

Autor: Manolo Garí

ctxt.es

Los poderes financieros en la sombra, la CEOE y el club Ibex 35, sus medios de comunicación, su director del Banco de España y los partidos que financian (PP y Cs) no cejan en proclamar la insostenibilidad del sistema público de pensiones. Para legitimar su discurso se han financiado comisiones de expertos formadas por conspicuos representantes de las puertas giratorias existentes entre las aseguradoras, los fondos de inversión y la política. Sus conclusiones coinciden, ¡qué casualidad!, con las que mantienen firmas y asociaciones empresariales del mundo de los fondos de pensiones y las aseguradoras como INVERCO y UNESPA.

El objetivo perseguido es evidente: la deconstrucción por demolición del sistema público de pensiones para poner en mano de los mercados privados el 45% del monto del gasto social total español. Ello dejaría el sistema de pensiones público reducido a la marginalidad con un estricto carácter asistencial (para evitar la explosividad social). Y, a su vez, se abriría una triple brecha entre pensionistas. Por un lado, quienes tienen derechos a percibir y quienes ni siquiera cumplen las condiciones mínimas que se exigen y, por otro, entre quienes tienen ingresos suficientes e incluso altos y quienes reciben migajas; inequidades que se sumarían a la estructural brecha de género originada por la diferencia en las carreras profesionales y percepciones salariales de mujeres y hombres.

Con ello se pretende convertir necesidades y derechos de la población en mercancía y ganancia privada. Para conseguirlo no han dudado en atacar con todo. Han falseado los datos al ocultar por qué se ha saqueado el Fondo de Reserva. Han “tapado” por qué han disminuido las aportaciones a la Seguridad Social a causa de la drástica disminución de la masa salarial tras el aumento del paro, la bajada de sueldos (selectiva pues policía y guardia civil verán aumentar los suyos) y la precarización del trabajo, fruto todo ello de las Reformas Laborales y las políticas de austeridad impuestas desde la Unión Europea. Los gobernantes del PP han eludido explicar la dedicación del dinero público para rescatar locas y lucrativas operaciones en infraestructuras o gestiones bancarias delictivas. Y, lo que es más grave e irresponsable: han intentado meter miedo a la sociedad –“el colapso es inminente”– y estimulado el individualismo para afrontar el futuro –“ahorre usted y suscriba una pensión”– frente a la búsqueda de soluciones reales y colectivas del conjunto de la comunidad protegiendo a sus miembros.

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“No hay ninguna razón política ni económica para que sean sólo los trabajadores los que mantengan a los pensionistas” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

Intervenció de Miren Etxezarreta al programa Preguntes freqüents de TV3 del 10/03/2018

Hem passat dels joves indignats als avis indignats? Com pot viure un pensionista avui en dia a l’estat espanyol? Quin futur tenen les pensions privades? Hem comentat la situació actual de les pensions amb Domiciano Sandoval, portaveu de la Marea Pensionista, i la Miren Etxezarreta, catedràtica emèrita d’Economia Aplicada.

http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/preguntes-frequents/parlem-de-pensions-amb-avis-indignats/video/5747004/

Las estadísticas laborales, manipulación y desinformación

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Cada quincena, mes o trimestre, al comienzo o al final de cada año, los medios de comunicación mayoritarios y una legión de políticos que habitan los círculos de poder o se encuentran en sus alrededores se dedican, con renovado entusiasmo y dedicación, a interpretar, siempre en un sentido favorable, la información estadística más reciente sobre empleo y desempleo.

Mejora la ocupación, retrocede el paro… en relación al mes precedente o al mismo del año anterior, comparando los datos trimestrales de los últimos ejercicios, computando los últimos 12 meses o tomando algún año de referencia, en términos anuales, interanuales o teniendo en cuenta la serie histórica. Así, dale que te pego, hasta el infinito o hasta que el dato en cuestión –convenientemente aseado, revestido, reformulado o torturado- dice lo que tiene que decir.

Si no fuera por la carga manipuladora de este verdadero circo estadístico y porque detrás de los datos hay personas y proyectos de vida, resultaría hilarante y patético asistir, en calidad de sufrido espectador, a semejante espectáculo.

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¡Stop a los recortes salariales!

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

El rayo que no cesa. Nueva vuelta de tuerca del Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿Cuál es la propuesta/imposición de esta institución para la economía española y por extensión para el resto de las economías periféricas del continente europeo? Proceder a un nuevo recorte de los salarios. Esta sería la manera, ¡cómo no!, de mejorar la rentabilidad de las empresas, por un lado, y fortalecer la competitividad externa de nuestra economía. Al final del camino, si se recorre sin titubeos: reactivación de la economía y aumento del empleo.

Ninguna sorpresa, pues el FMI nos tiene acostumbrados a sus recetas, atemporales y universales, aplicables en Latinoamérica, Asia o África, pero también en la Unión Europea, antes y ahora. Tampoco sorprende que sus “recomendaciones” se dirijan, con especial insistencia, a las economías más débiles y maltratadas por la crisis económica; con las más ricas es mucho más condescendiente y flexible, no en vano son las que más influyen en la institución, las que marcan la impronta de las políticas fondomonetaristas.

Receta equivocada e interesada.

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El recorte silencioso de las pensiones: Rajoy no ha entendido nada

Autor: Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Sanchez Mato

Público.es

Con un discurso incomprensible para la mayoría de la gente, el presidente del Gobierno ha intentado capear el temporal generado por sus políticas en materia de pensiones. Y lo ha hecho con anuncios de limitadas y ridículas ayudas fiscales a quienes cobran pensiones más elevadas e inconcretas mejoras para las mínimas y de viudedad.

Es una nueva tomadura de pelo a quienes se han movilizado por el claro incumplimiento constitucional que está perpetrando el Partido Popular: al mismo tiempo que está pidiendo confianza y tranquilidad a las víctimas de sus reformas, sigue profundizando en las mismas con dos elementos profundamente lesivos para el sistema de pensiones.

Rajoy sigue defendiendo la aplicación del factor de sostenibilidad, que se activará en 2019, y que recortará las nuevas pensiones, al menos un 0,5% justificándolo en el incremento de la esperanza de vida.  Cuantos más años prevea el PP que vaya a vivir una persona, menor será su pensión para limitar el incremento del gasto. Y luego nos anuncia que dará una “limosna” fiscal a partir de los 80 años…

Pero además, hay que llamar la atención sobre la congelación de la base máxima de cotización a la Seguridad Social en 2018. Este movimiento ha pasado muy desapercibido pero tiene una trascendencia importante: repercute negativamente sobre los ingresos de la Seguridad Social al mismo tiempo que sienta las bases para que las pensiones del futuro no crezcan. Este doble combo del gobierno del Partido Popular se suma a todas las maniobras que está llevando a cabo para dinamitar y sembrar dudas sobre el sistema público de pensiones, entre las que destaca vaciar el Fondo de Reserva (la hucha de las pensiones), aprobar bonificaciones a las cotizaciones de los empresarios y a quienes contraten planes privados de pensiones, y realizar declaraciones vertiendo dudas sobre la sostenibilidad del sistema público y animando a buscar alternativas de ahorro privado.

Para entender en qué consiste este nuevo movimiento es necesario comprender cómo funciona el mecanismo de cotizaciones sociales. La mayoría de las personas trabajadoras están obligadas a cotizar a la Seguridad Social, y lo hacen en función del salario que reciben: a mayor salario, mayor cotización. La cantidad cotizada se tiene en cuenta para calcular las prestaciones futuras que recibirá esa persona cuando deje de trabajar (en caso de desempleo, de incapacidad laboral, de jubilación, etc), de forma que cuanto más se cotice, más elevada será esa prestación futura. No obstante, hay límites a las cantidades que se pueden aportar como cotizaciones, tanto por arriba como por abajo. El límite por abajo lo determina la base mínima de cotización, que es la referencia para calcular la cantidad mínima que hay que aportar a la Seguridad Social; el límite por arriba lo determina la base máxima de cotización, que es la referencia para calcular la cantidad máxima que se puede aportar a la Seguridad Social.

La base mínima de cotización es coincidente con el salario mínimo, porque se supone que nadie puede cobrar menos (aunque ocurre, en parte porque hay muchos trabajos a tiempo parcial cuyo salario mensual es inferior al mínimo legal). Su evolución ha sido idéntica al del salario mínimo: prácticamente congelado desde 2011 hasta 2016, y elevado en 2017 y 2018 un 8% y un 4%, respectivamente. La base máxima de cotización es de 3.751,20 euros. Esto quiere decir que aunque haya una persona que cobre 5.000 euros por su trabajo, solo cotizará a la Seguridad Social por los 3.751,20 euros, quedando el resto exento de cotizaciones (en muchos países esta limitación no existe). Su evolución ha sido diferente: ha tenido una tendencia creciente –más acentuada en 2013 y 2014– salvo en 2018 que se ha detenido.

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Los aumentos de la productividad: La gran mentira

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Producir más cantidad y mayor calidad, en menos tiempo y con menos recursos. Este sería, más allá de los episodios de crisis, el gran activo del capitalismo, frente a los sistemas económicos que le han precedido en la historia. Donde fracasó el socialismo realmente existente –simbolizado por la Unión Soviética-, ha triunfado el mercado.

Una primera aproximación –en mi opinión, superficial y, desde luego, insuficiente- parece dar la razón a los que sostienen que el balance del capitalismo en materia de productividad es, sin paliativos, una historia de éxito. Cabe señalar al respecto la reducción de la jornada laboral, el aumento en la variedad y la calidad de los bienes y servicios puestos a disposición de las empresas y los consumidores y la reducción de su precio.

Con todo, quienes suscriben tan favorable balance deberían estar preocupados por la evidente desaceleración observada en el curso seguido por la productividad del trabajo y del capital a lo largo de las últimas décadas; desaceleración que es particularmente evidente en el mundo capitalista desarrollado. Esta evolución abre las puertas a un debate de gran calado sobre los límites sistémicos del capitalismo para reproducirse; límites que, dependiendo de la interpretación elegida, apuntan a factores como la atonía inversora, el imperio de la financiarización o el alza de la desigualdad. Una deriva en materia de productividad que, entre otras cosas, está detrás del aumento de la pugna distributiva y, en un contexto de cambio sustancial de la relación de fuerzas a favor del capital y en contra del trabajo, de la presión estructural sobre los salarios.

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Falacias, trampas y canalladas del relato neoliberal de las pensiones

Autor: Manolo Garí

Viento Sur

Estamos viviendo momentos críticos del ataque de la burguesía, sus partidos y sus medios de comunicación contra los derechos sociales de las y los trabajadores del Estado español. Pero también de esperanza porque la reacción del movimiento de pensionistas ha sido contundente.

La burguesía está interesada en impulsar fondos privados de pensiones para encontrar nuevos nichos de negocio y saqueo de las clases trabajadoras. Fondos que en muchos casos han significado la ruina de pensionistas por la quiebra de dichos fondos: ahí están los ejemplos de Chile, laboratorio gracias a la dictadura pinochetista de las políticas neoliberales de los Chicago Boys durante décadas, Argentina, donde el gobierno en los años ochenta tuvo que rescatar con dinero público los fondos privados y volver a organizar un modesto sistema público o de los diferentes incidentes –en realidad, estafas – en el Reino Unido, cuna de los ataques contra la sociedad de la nefasta Margaret Tatcher.

La oligarquía financiera autóctona (e internacional) y la CEOE vienen proclamando desde hace décadas la insostenibilidad del sistema público de pensiones en un titánico esfuerzo por lograr que la profecía se autocumpla. Contra viento y marea, y a pesar de los tozudos datos macro económicos, su discurso no ha variado y, para fortalecerlo, han organizado, en connivencia con el Partido Popular, Comisiones de Expertos formadas por ejemplares representantes de las puertas giratorias entre aseguradoras y fondos de inversión y la política con la participación de supuestos especialistas en la elaboración de mágicos algoritmos. La voz cantante sobre las pensiones en los medios de comunicación la llevan Inverco y Unespa y no la representación política popular o las organizaciones sociales afectadas.

El objetivo perseguido es muy claro: la deconstrucción por demolición del sistema público de pensiones para poner en mano de los mercados privados el 45 % del monto del gasto social total español, dejando el sistema público de pensiones como un elemento marginal de la protección de naturaleza meramente asistencial para evitar que la olla social explote. Ello comportaría la agudización de la desigualdad en el monto de las percepciones de las y los pensionistas, sean por motivo de jubilación o por otros motivos (incapacidad, viudedad, etc.)

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¿Cómo que no hay dinero, Rajoy? Basta de mentiras

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

eldiario.es

La semana pasada el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, aseguró que no hay dinero para subir las pensiones. Aludir a una falta de dinero es el típico mantra que utiliza la derecha para calmar toda aspiración de lograr mayor justicia social. Es la forma más efectiva de evadir el debate: si no hay dinero para cambiar las cosas entonces no es necesario aportar argumentos para convencer al interlocutor de que no hay que cambiar las cosas. La insuficiencia del dinero zanja cualquier debate, y ¡qué casualidad! Siempre lo hace a favor del statu quo y de los poderosos.

Mienten. Consciente o inconscientemente mienten. Este manido mensaje de la falta de dinero es absolutamente falso desde la primera hasta la última letra. El dinero se inventó para facilitar las relaciones económicas, pero al contrario de lo que la gente suele creer erróneamente, el dinero no es algo físico; es una ficción del ser humano, al igual que lo son los números o los kilogramos, y por lo tanto no tiene sentido hablar de su escasez o de su abundancia. ¿Alguien se imagina a un profesor de matemáticas diciendo que no puede dar clase porque no tiene suficientes números? ¿O a un frutero diciendo que no puede pesar la fruta porque no tiene suficientes kilogramos? No tiene sentido, ¿verdad? Pues tampoco lo tiene que un presidente del gobierno diga no tener suficiente dinero para aumentar las pensiones (o para cualquier otra cosa).

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Acabar con la precariedad: la falsa respuesta de Ciudadanos

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El Confidencial

El actual periodo de crecimiento no está generando empleo de calidad, sino lo contrario. Se está ‘cronificando’ la precariedad, y en eso han tenido mucho que ver, sin duda, las últimas reformas laborales.

Aunque la precariedad laboral tiene muchas caras, muchos laboralistas llevan años denunciando —y nosotros también desde Podemos— una de las más evidentes: la temporalidad se utiliza en España de forma abusiva y en fraude de ley. Acabar con la precariedad pasa necesariamente por eliminar ese injustificado abuso de los contratos temporales, que no responden casi nunca a la causa jurídica requerida.

Aparentemente, Ciudadanos ha presentado una proposición de ley con ese objetivo: eliminar este tipo de contratos, reconociendo la dificultad para garantizar la causalidad y evitar el fraude. Con ello, todos los contratos pasarían a tener una indemnización por despido “objetivo”(es decir, justificado por una serie de causas predefinidas) de 20 días por año contratado.

Esta igualación al alza de la indemnización asociada a los contratos temporales e indefinidos es una propuesta que también ha formulado Podemos. Sin embargo, la proposición de Ley de Ciudadanos viene acompañada de una redefinición de las causas para el despido objetivo que desvirtúa por completo el sentido de la propuesta, y acaba “contaminando” de precariedad a todos los contratos, también los indefinidos.

Ciudadanos elimina el contrato temporal por obra y servicio pero, simultáneamente, incorpora una causa de despido específica por finalización de obras o servicios con autonomía y sustantividad propia. Cambia la forma, pero el fondo permanece. Se añade además a la propuesta una nueva causa objetiva de despido —”la amortización del puesto de trabajo individualizado”—, con una redacción tan laxa que a ella podría acogerse casi cualquier empresa para justificar cualquier despido.

Proponer esto, como hace Ciudadanos, supone facilitar el despido libre (sin causa) y abaratar nuevamente sus costes. Con su propuesta prácticamente desaparecerían los despidos improcedentes (con 33 días de indemnización por año trabajado) y casi todos pasarían a ser procedentes (con 20 días de indemnización). Pero la experiencia de estos últimos —especialmente tras la reforma laboral de 2012— nos ha enseñado que reducir los costes de despido y los salarios no ayuda a crear más empleo: solo sirve para que el empleo que se crea sea de peor calidad.

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Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. ¿Econo-ignorantes todos y todas?

Autor: Fernando García-Quero

eldiario.es

Exposición de los hechos:

I. Martes 12/12/2017. En el marco de un encuentro con académicos, políticos y activistas, organizado en Londres por los colectivos Rethinking EconomicsNew Weather Institute, se redacta un manifiesto con 33 tesis para una reforma en la Economía. Al terminar el encuentro parte de los participantes se trasladaron a laLondon School of Economics y pegaron sus demandas en la puerta.

II. Domingo 17/12/2017. En la columna en The Guardian ¡Bienvenidos herejes! La Economía necesita una nueva Reforma” Larry Elliott, editor de la sección de Economía, escribe sobre lo sucedido y apoya la causa.

III. Miércoles 20/12/2017. En respuesta a Larry Elliott, profesorado del University College London y la London School of Economics publican en el medio digitalProspect una columna titulada “ Lúgubre ignorancia de la “ciencia lúgubre”: una respuesta a Larry Elliot”.

IV. Lunes 25/12/2017. Antonio Cabrales, profesor del University College London, publica en el blog de Economía “Nada es Gratis” la entrada “¿Econo-ignorantes o algo peor?”. En ella arremete contra las 33 tesis y la columna de Larry Elliott, que tacha de “infame articulillo”.

De los hechos expuestos se desprenden dos visiones enfrentadas en lo que respecta al diagnóstico sobre la situación en la que se encuentra la ciencia económica contemporánea. Mientras que para los y las firmantes de las 33 tesis, la ciencia económica no está en un buen momento sino más bien todo lo contrario, para el profesor Cabrales y colegas la Economía no solo pasa por su mejor época sino que los “eslóganes” del señor Elliott y compañía son, citando a Cabrales, fake news y denotan ignorancia. Los argumentos que da al respecto pueden condensarse en que actualmente la Economía “es más empírica, tiene mayor credibilidad, está menos aislada del resto de las ciencias sociales y, por tanto, es más útil que nunca”.

Para fundamentar sus tesis y que no sean únicamente de autoridad, entre otras fuentes alude a un artículo publicado en la Journal of Economic Literature, donde se muestra cómo entre 1963 y 2011 ha aumentado considerablemente la publicación tanto de trabajos empíricos que usan datos generados por los propios autores/as, como de experimentos de laboratorio o de campo. Sin entrar a discutir si la ciencia económica es más o menos empírica que antes y aceptando a regañadientes que pudiera serlo, mi pregunta es: ¿y qué si lo es?

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El timo de la bolita para privatizar las pensiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo escrito originalmente en el número 55 de La Marea

“¡Peligro! ¡La Seguridad Social está en déficit! Así que no se pueden mantener las pensiones; hay que reformar el sistema y la mejor forma de hacerlo es privatizando parcialmente el sistema público de pensiones”. Esta es la cantinela de siempre, una mentira mastodóntica que incluso mucha gente con sensibilidad de izquierdas se come con patatas. Pero hagamos un ejercicio comparativo para evidenciar lo absurdo de ese razonamiento: “¡Peligro! ¡La administración estatal está en déficit! Así que no se puede mantener la Corona; hay que reformar el sistema y la mejor forma de hacerlo es acabar directamente con ella”. Es exactamente el mismo razonamiento. Cámbiese Corona por Defensa, Justicia, lucha contra el terrorismo, ayudas a la banca, etc. y nos daremos cuenta de lo falso y sesgado que es el razonamiento.

No me cansaré de decirlo: la situación habitual –¡incluso deseable por regla general!- de las economías es estar en déficit público, y eso jamás debe ser óbice para recortar o privatizar algún elemento del sector público. España ha tenido déficit público casi toda su historia democrática (excepto tres años) y sólo han empezado a recortar con fuerza en los últimos 7 años (y por una cuestión política, no técnica). Japón lleva con déficit público más de 30 años y con la mayor deuda pública del planeta y no por eso tiene que recortar nada.

Pero se utiliza constantemente la falacia de la falsa analogía entre un hogar o una empresa y el Estado para hacer creer a la gente que los Estados no pueden estar permanentemente en números rojos (ya que las familias y las empresas no pueden estarlo). Pero en realidad sí pueden, y de hecho es conveniente que lo hagan a menudo. Este engaño masivo se ha aprovechado, entre otras cosas, para atacar con fuerza al sistema público de pensiones. El truco es muy sencillo: como la Seguridad Social (SS) siempre ha tenido superávit y no parece creíble que haya que recortar pensiones públicas, lo que se hace es provocarle un déficit público.

La mejor forma de hacerlo es hundiendo los recursos de la SS y trasladando parte del superávit al resto de las administraciones públicas. De esta forma la Seguridad Social entrará en números rojos, y de camino el déficit público del resto de administraciones mejorará. En realidad es exactamente lo mismo que vaciar un monedero, con ese dinero llenar un poco una cartera, y alegar luego que el monedero está en pésima situación. La cartera estará mejor pero eso no importa porque lo que se busca es señalar lo mal que está el monedero. Y es una cuestión política, porque ni hay necesidad de vaciar el monedero, ni nadie te impide que lo rellenes con dinero proveniente de otra parte. Es el timo de la bolita: hacer pensar que el déficit está en un sitio donde realmente no tiene por qué estarlo.

El gráfico evidencia este timo. La SS se mantuvo en superávit o ligeramente en déficit hasta 2011, a pesar de que el paro ya se había disparado y superaba los 5 millones. Fue solamente a partir de 2012, con la llegada del PP al poder, cuando de golpe la SS superó el punto porcentual del PIB en déficit. ¿Cómo es posible que el saldo se deteriorase tanto de la noche a la mañana? Fácil: porque Rajoy redujo las cotizaciones sociales a algunos empresarios en un intento –absolutamente fallido- por reactivar el empleo, porque se eliminaron las cotizaciones a una parte de los parados, porque se aprobó una reforma laboral que abarató el despido y que redujo los salarios (y por lo tanto también las cotizaciones sociales), y porque se vació la hucha de las pensiones reduciendo con ello los ingresos a la SS. Fueron decisiones políticas, no inevitabilidades técnicas.

APUNTES-1

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La econometría y los datos

Autor: Juan Ruiz

La Paradoja de Kaldor

Desde hace ya algunas décadas los modelos econométricos se han impuesto en el imaginario de muchos economistas como una de las formas más técnicas y refinadas mediante la que la Ciencia Económica prueba sus teorías y muestra sus resultados. El objetivo de este documento es plantear alguna de las debilidades que suelen encontrarse en muchos de los datos que alimentan esta técnica.

Comencemos por un modelo donde la estadística se emplea con variables sobre las que tenemos la posibilidad de realizar mediciones certeras y posibilidad de control, como es el caso de la medición de la producción de cosechas. Mediante la experimentación es posible medir cómo afectan distintas variables a la producción de un determinado fruto, flor, cereal o al crecimiento de una planta. Es posible plantear un modelo donde la producción por planta dependa de parámetros que podemos medir con precisión como: temperatura, humedad, cantidad de fertilizante, cantidad de Co2, horas de luz, ph del agua, tipo de sustrato, etc. La particularidad que tiene un modelo que emplee las anteriores variables es que todas pueden ser controladas. De este modo, con una población suficientemente grande, podemos ver cómo un cambio en cualquiera de las variables incide en la producción final. Además, los márgenes de error de las mediciones son mínimos, gracias a que durante el siglo XX ha habido una auténtica revolución en las herramientas métricas y actualmente contamos con artilugios que permiten realizar mediciones de forma milimétrica. Contamos pues, con 2 cuestiones fundamentales para la experimentación: control de las variables y herramientas de medición adecuadas.

Si, por lo general, encontráramos las mismas posibilidades de medición en las Ciencias Económicas, que encontramos en las Ciencias Naturales, podríamos afirmar que la econometría es una herramienta que nos ofrece la prueba del algodón que nos permitiría encontrar relaciones fuertes y, tal vez, incluso responder a unos cuantos porqués de la Economía. Pero cuando se plantean estudios macroeconómicos, de las dos características anteriores (variables de control y herramientas de medición), no podemos manipular las primeras, ya que el objeto de estudio se escapa a nuestro control. Y si pensamos en la segunda, la calidad de los datos, veremos que también nos encontramos con problemas.

A nivel macroeconómico encontramos datos que no son directamente observables y que nacen de un conjunto de encuestas, declaraciones impositivas, cuentas del sector público, estadísticas empresariales, información elaborada por el sistema financiero y otras fuentes. Como, por ejemplo, ocurre en el dato macroeconómico más popular, el PIB y sus distintos componentes. Obviamente agregar todo lo que se produce en un país en un único número contiene un margen de error y grandes dificultades que van desde la veracidad de las cuentas de millones de empresas no auditadas, hasta las transformaciones de las mediciones anuales en trimestrales, o las las diferencias de tiempo entre la medición de cada componente.

Como el propio INE recoge en su documento de Metodología de la Contabilidad Nacional Trimestral de España: “Aunque la situación ideal estaría relacionada con la completa disponibilidad de fuentes directas, la realidad indica que este escenario no es posible para la mayoría de los agregados macroeconómicos trimestrales, por lo que, frecuentemente, hay que recurrir a procedimientos estadísticos y econométricos para estimar los agregados trimestrales.” Ante estas dificultades técnicas son muchos economistas[1] que se han preguntado hasta qué punto tiene sentido ofrecer datos como el del crecimiento del PIB con decimales, como si pudiéramos medir con una precisión milimétrica similar a la de un laboratorio donde percibimos cambios de 0,001. Pero ¿es la situación descrita hasta ahora un problema? No por sí misma, todo depende de hasta donde pretendamos llegar con estos datos.

Todo el conjunto de transformaciones, mediciones, procesos intermedios y encuestas implica que, como norma general, medimos muchos datos macroeconómicos con error del que desconocemos su distribución. A la hora de plantear un modelo, los resultados son muy distintos, si pensamos que estamos diseñando un modelo donde las variables son directamente observables y se miden sin error, o si partimos de una situación donde cada una de las variables tiene un error del que desconocemos su distribución. Ante la segunda situación, una vía de escape sería suponer que la suma de los errores, cuya distribución desconocemos, es igual a cero. Pero aceptar que realmente se dé de forma general esta condición tan poco probable y especial es ingenuo, o una creencia autoimpuesta de manera acrítica.

¿Qué supone que nos movamos en un universo de datos cuyas distribuciones de errores desconocemos? Supone aceptar que la econometría se enfrenta a una serie de dificultades insalvables y que los resultados ofrecidos tenderán a ser menos fiables de lo esperado. Si a ello le sumamos la ausencia de Leyes universales, nos encontramos ante una situación muy distinta a la de las Ciencias Naturales. Un ejemplo claro es que mientras que, en Física, si un experimento no replica una ley, se cuestiona la ley y nos encontramos ante un hallazgo de gran magnitud para el avance de la Ciencia. Mientras que en econometría se hacen regresiones hasta que se consigue el resultado deseado, bien cambiando el horizonte temporal de los datos, realizando nuevas transformaciones, o introduciendo y sacando variables.

¿Cómo nos afecta? En principio un lector poco experimentado pensaría que si se cuida de no leer este tipo de publicaciones no tendría problemas. Nada más lejos de la realidad. Decisiones tan delicadas como la política de recortes defendida por el FMI se han justificado mediante estudios con problemas como los anteriormente descritos. En otras palabras, estas técnicas se han utilizado para justificar políticas de una ideología determinada que han llevado a decisiones erróneas muy costosas, para los habitantes de determinados países, y que se han resuelto con un artículo y un disclaimer que nos avisa que la opinión del Economista Jefe del FMI no representa la visión del propio FMI.

blanc

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