Economía Crítica y Crítica de la Economía

Icon

Autogestión, poder y lenguaje

Autor: Xavi Lopez

Blog Economía para Todas en El Salto

Desde hace ya muchos años (a grandes rasgos, unos treinta), una pesada batería de conceptos, imágenes, expresiones y vocablos se ha estado filtrando en el lenguaje popular cotidiano desde los lugares donde se fabrican las visiones del mundo destinadas a permear sobre el imaginario colectivo. Comprar un armario es una “inversión”. Gastar más dinero en un producto equivale a obtener “calidad”. Fuera del lugar de trabajo, facturas, tarifas, y hasta oscilaciones bursátiles de índices hipotecarios adquirieron importancia creciente en la vida diaria, así como los “gastos” y los “beneficios”, y en general las nociones de “interés” y de “deuda”, omnipresentes en los discursos públicos, pero también en los juegos de apuestas online o en las plataformas digitales de compra-venta de productos. En el ámbito laboral, todo el mundo se acostumbró a que se valorase su trabajo según los criterios de oferta y demanda, según los índices de productividad, el grado de competencia que puede soportar, la importancia capital del cliente con quien tiene que tratar, el grado de eficiencia que es capaz de alcanzar. Por mucho que diéramos por supuesto que vivimos en una democracia, se entiende, como idea del “sentido común”, que en el lugar de trabajo esa democracia no existe ni debe existir. Se hace lo que dice el jefe.

Porque de eso se trata. El capitalismo en su fase neoliberal, con sus características particularmente picantes en España, ha consistido en una colonización del inconsciente colectivo de larga duración, que ha constado, entre otras cosas, de una invasión lingüística, conceptual, imaginaria, que imprimiera en las mentes de la gente común el principio de valorización capitalista de los objetos y los deseos, la naturalización del aprecio por el beneficio económico en las mentes de todos y todas las que, medio siglo atrás, sostuvieron la cultura antagonista al capitalismo. ¿Para qué? No sólo para hacer lo que dice el jefe, sino para pensar y sentir como él. Para desear un coche lujoso con el que circular, solos, por carreteras lejanas; para desear maquillajes caros o aparatos de aire acondicionado de alta calidad; para desear la propiedad de un inmueble como algo “natural”. Y de este modo, naturalizar el dominio, a través, ya no de una creación de lenguaje, sino de una supresión del mismo, dirigida a mantener el tabú del dominio. Éste queda protegido, así, cada vez que un compañero o compañera tratan de espolearnos para que nos movilicemos contra las malas prácticas y tratos de un jefe o compañía y el resto nos quedamos callados; pero es sólo un ejemplo. Habría que buscar, y no sería difícil encontrar, las situaciones en las que, desde la escuela, el dominio se instala dentro de nosotros como un cáncer con el que deberemos convivir “desde la cuna hasta la sepultura”. No estamos hablando de teoría, sino de la práctica diaria y de la relación que establecemos (o que nos dejamos establecer) entre nosotras mismas, el lenguaje y el poder.

Todo esto tiene algo que ver con el concepto de autogestión. Gerentes de toda ralea han invadido los ayuntamientos y otros entes públicos y privados, haciéndose “responsables” de las vidas y recursos de otros y otras. Hasta las pequeñas asociaciones de comerciantes o de vecinos, y muchas cooperativas sin una vocación clara de transformación social (que las hay y muchas, aunque por fortuna esto está cambiando), se ven obligadas, cuando no lo hacen de buen grado, a dilapidar una enorme cantidad de energía y capital social en la “gestión económica” de sus entidades, de modo que en multitud de casos contratan a terceros que realizan ese trabajo (las famosas “gestorías” inmobiliarias que se han apropiado de la gestión de las comunidades de vecinos, por ejemplo). De tal manera que mucho dinero va a parar a las manos de estos “intermediarios” que hinchan precios y cuentas corrientes. La vida de barrio, que no hay que mitificar ni mucho menos, pero antaño tan llena de actos y lenguajes que no pertenecían al universo de la “gestión”, también se ha “financiarizado”: todo el mundo se ve obligado a prestar una atención inusual a sus “equilibrios presupuestarios” (léase “llegar a fin de mes”, en una versión profana de los libros de cuentas de las élites económicas).

Seguir leyendo…

Y el mundo no se hundió

Autor: Carlos Sanchez Mato

ctxt.es

Hace exactamente dos años saltó una noticia que corrió como la pólvora por radios, televisiones, periódicos y redes sociales. El Ayuntamiento de Madrid iba a suspender los contratos que tenía suscritos con las agencias de calificación de deuda, anunciaron los medios, llevándose las manos a la cabeza. Se trataba de “un error innecesario” como titulaba su editorial un periódico de gran tirada.

La decisión fue tomada en el Área de Economía y Hacienda, de la que me encargo desde que Manuela Carmena fue nombrada alcaldesa. Y debo reconocer que nos sorprendió el enorme impacto que tuvo a nivel estatal. Simplemente habíamos decidido no renovar dos contratos con unas empresas privadas cuyos servicios eran prescindibles. Poco más de 100.000 euros al año para un ayuntamiento con un presupuesto de más de 5.000 millones.

Las agencias de calificación conforman un sector oligopolístico, se reparten el pastel entre muy pocas. Se dedican a publicar calificaciones en las que valoran el riesgo de impago y la solvencia de los potenciales emisores de deuda. Es decir, que cuando un gobierno u otra entidad quieren emitir deuda o solicitar financiación, encarga a una de esas pocas agencias que le evalúe.

Seguir leyendo…

El tiempo capitalista: la mercantilización de todo

Autor: Coral Martinez Erades

eldiario.es (Economistas Sin Fronteras)

Hay segundos más determinantes que décadas, años que pasan volando y momentos que se hacen eternos. El tiempo puede ser medido y percibido de distintas formas. Los griegos lo comprendían desde tres conceptos: Aión (duración de la vida), Crono (duración del tiempo o infinito) y Kairós (presente, decisivo). Mientras Crono es cuantitativo y terrenal, Kairós es cualitativo y tiempo de dioses.

Kairós representa un tiempo difícil de medir o comparar, relevante, determinante, adecuado, oportuno, en el que sucede lo especial, “el instante fugaz en el que aparece, metafóricamente hablando, una abertura que hay que atravesar necesariamente para alcanzar o conseguir el objetivo propuesto” 1 . Según Eurípedes “el mejor guía de cualquier actividad humana” 2. Sin embargo, Crono, un dios mucho más reconocido, es lineal y medible. Con Crono, los diferentes tiempos y momentos se comparan con una misma unidad de medida.

San Agustín, Kant, Husserl, Bergson y Heidegger analizaron la parte subjetiva del tiempo. Platón distinguía entre mundo inteligible y mundo sensible y Xavier Zubiri distingue entre tiempo mental y físico. Y más allá de la filosofía, Einstein demostró que a velocidades cercanas a la de la luz, el tiempo pasa más despacio. Desde la economía, Marx y autores más recientes como Diego Levis o Álvaro Briales distinguen y caracterizan al tiempo capitalista.

En el tiempo capitalista, el tiempo de trabajo subordina al resto de tiempos cualitativos a través del dinero como unidad temporal de medida. El tiempo de trabajo es desde donde –y en torno al cual– articulamos el resto de tiempos. Claro ejemplo de ello son las vacaciones pagadas. Así, el reloj y el dinero determinan nuestra forma de valorar el tiempo abstracto, perdiéndolo, invirtiéndolo ohaciéndolo productivo. Comenzamos a utilizar el dinero como unidad de medida para otros tiempos y vamos mercantilizando no sólo el trabajo –convertido en trabajo asalariado o empleo–, sino otros aspectos de la vida, el tiempo que dedicamos a otras actividades. Eso es mercantilizar, convertir en transable, hacer que su valor de cambio prevalezca sobre su valor de uso y posibilitar que alguien pueda enriquecerse con ello.

Así, al igual que muchos espacios, muchos tiempos son mercantilizados. El tiempo de ocio no-lucrativo es colonizado por la enorme industria del entretenimiento; en el mercado laboral, la demanda de trabajo por parte del capital prima sobre las propias necesidades sociales; el tiempo dedicado a la educación es valorado –y el sistema educativo configurado– según su capacidad para satisfacer la demanda de trabajadores cualificados. Convertimos la educación en formación de capital humano y sacrificamos la filosofía, la música o el dibujo al dios Crono . Medimos cualquier actividad con la vara de la productividad y subestimamos toda actividad que no nos dé garantía de un alto valor transable.

Para más inri, la multiplicación de las fuerzas del capital –ésas que aumentan la división internacional de trabajo sólo porque ya lo han hecho previamente– hace que el trabajo haya transcendido su función como actividad creadora de riqueza material y busque la propia reproducción del trabajo. En este sentido, Álvaro Briales 3 argumenta que el tiempo en el que no estamos en un trabajo asalariado ni consumiendo es básicamente consumido por el “mantenimiento de la inmensa infraestructura social que pivota en torno al trabajar por trabajar”. Un trabajo ideado para auto-reproducirse.

Seguir leyendo…

España no es un ejemplo exitoso de austeridad, sino todo lo contrario

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en el número 47 de La Marea

El discurso del gobierno estatal así como de la Comisión Europea y de los economistas liberales sostiene que la economía española ejemplifica el éxito de las políticas de austeridad. Según esta visión, gracias a varios años de recortes de gasto público e incremento de los ingresos públicos –que han permitido reducir algo el déficit– el PIB de la economía vuelve a aumentar. Sin embargo, por mucho que repitan esta afirmación no sólo es absolutamente falsa sino que es contraria a la evidencia empírica. Los datos no dejan lugar a dudas: el crecimiento del PIB español ha ido acompañado de políticas de incremento del gasto y de reducción de los ingresos, aunque hayan sido tímidas. Los gobiernos de las distintas administraciones públicas suavizaron las políticas de austeridad desde 2014 –fundamentalmente debido a los ciclos electorales en los que estuvo inmersa toda la geografía española– y ese movimiento ha sido paralelo al crecimiento del PIB español, aunque no sea el único motivo que ayude a explicar esta evolución. En consecuencia, no son las políticas de austeridad las que explican el crecimiento de la economía, sino que en todo caso su reversión es precisamente lo que ha ayudado a la economía a remontar.

Para entender adecuadamente lo que estoy afirmando es importante saber qué es exactamente el déficit público y cómo funciona, algo que no entienden los economistas convencionales. Un déficit fiscal se produce cuando los gastos del sector público son superiores a sus ingresos. Pero ojo: no todos los gastos ni todos los ingresos públicos son resultado de las políticas de un gobierno. Hay gastos que se producen independientemente de lo que haga el gobierno de turno, porque dependen del ciclo económico y de otros factores involuntarios, como por ejemplo los gastos de desempleo y otras ayudas sociales (que aumentan automáticamente en épocas de recesión y disminuyen en épocas de crecimiento), las pensiones (que aumentan automáticamente con las prejubilaciones y la evolución demográfica) o los intereses de deuda (que aumentan automáticamente con el incremento de la deuda y de la prima de riesgo, y viceversa). De forma inversa, hay ingresos que se producen independientemente de lo que haga el gobierno de turno, como por ejemplo las cotizaciones sociales, el IRPF, el IVA o el Impuesto de Sociedades, pues la recaudación disminuye en épocas de recesión (hay menos empleo, menos compraventas y menos beneficios) y aumentan en épocas de crecimiento.

De ahí que tengamos gastos cíclicos (involuntarios) y gastos discrecionales (voluntarios), e ingresos cíclicos (involuntarios) e ingresos discrecionales (voluntarios). Si nos fijamos únicamente en el volumen total de déficit público (como hacen los economistas convencionales) no podremos saber si el gobierno en cuestión está aplicando políticas de austeridad o aumentando mucho el gasto y reduciendo impuestos, porque hay una parte del déficit que se produce involuntariamente. Para poder evaluar las políticas de un gobierno es necesario dividir el déficit público en dos componentes: el déficit cíclico (involuntario) y el déficit discrecional (voluntario). En el gráfico se puede observar la evolución del déficit público español desde el año 2010 hasta el 2016 atendiendo a esa composición, así como el crecimiento de la economía.

Captura de pantalla 2017-06-12 a las 18.04.02

Seguir leyendo…

Economía con sentido común

Autor: Alfredo del Rio Casarola

Blog Econonuestra en Público.es

Desde el inicio de la crisis algunas frases aparentemente inocuas se han colado entre las expresiones más comunes del lenguaje popular. “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o “hay que apretarse el cinturón” son frases que sitúan a toda la población en el mismo barco y que culpabilizan a todos sus tripulantes por igual. En consecuencia, la forma de evitar que el barco se vaya a pique implica que todos ellos hagan el mismo esfuerzo, como si todos los tripulantes tuvieran los mismos agujeros en el cinturón.

Dichas frases son repetidas hasta la saciedad en todos los medios de comunicación masivos. En la gran mayoría de emisoras de radio o de cadenas de televisión hay programas a los que acuden unos personajes, llamados “expertos”, que recitan este tipo de enunciados como si de una verdad absoluta e irrevocable se tratara. Estos “expertos” no se limitan únicamente a participar en tertulias sino que también son utilizados por diferentes gobiernos para legitimar socialmente medidas impopulares. Un ejemplo es el “Consejo de sabios”, configurado por el actual Gobierno para preparar la reforma del sistema público de pensiones. Dicho Consejo entregó en junio de 2013 el “Informe del Comité de expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema público de pensiones”, el cual sugiere vincular la cuantía de las pensiones a la evolución del ciclo económico y disminuir la pensión inicial conforme aumenta la esperanza de vida y el número de años en los que se cobra pensión. Es decir, que la población española cobrará una menor pensión anual si vive más años que ahora y si hay recesión económica.

Pero este no es el último ejemplo. En febrero de este año, se hizo entrega al ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, del “Informe de la Comisión de expertos para la reforma del sistema tributario español”. Imaginen qué tipo de propuestas ha proporcionado este conjunto de académicos renombrados al Gobierno. Si han pensado en una disminución del Impuesto sobre Sociedades, en una supresión total del Impuesto sobre el Patrimonio o en una subida del IVA para algunos productos o servicios con tipo reducido, han acertado.

Seguir leyendo…

Entre Blackstone y la biofilia, ¿Con qué te quedas?

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

¿Cabe, entonces, otra ética económica? ¿Otra aproximación a la gestión de los recursos escasos que tenga en cuenta las necesidades de los más y, muy concretamente, de los y las que con su trabajo, generan toda la riqueza social, ya sea material o se exprese en servicios, cuidados, cultura o afectividad?

Amancio Ortega y los comunistas liberales

Autor: Alvaro Risquez Ramos

Blog de Econonuestra en Público.es

Hace unos días saltó la noticia de que Amancio Ortega, cuarta mayor fortuna del mundo según la lista Forbes, donó 320 millones de euros para la compra de 290 equipos de última generación que servirán para modernizar las unidades de detención y tratamiento radioterápico en los hospitales públicos. Y no es algo excepcional, en los últimos años el magnate español ha venido realizando una serie de acciones filantrópicas a través de su fundación.

Ante acontecimientos así, solemos encontrarnos con dos tipos de reacciones. La mass-media no ha tardado en alabar la buena labor del gallego, generando una larga lista de calificativos en torno a la “calidad humana” del apodado Rey Midas. Por otra parte, y como viene siendo habitual, las acciones altruistas llevadas a cabo por las personas más poderosas no están exentas de llevar consigo una amplia sombra de sospechas entre los más críticos.

Sin ningún atisbo de duda, desde aquí me incluyo en el segundo grupo y rechazo profundamente todo tratamiento miope del asunto en cuestión. Y es que, ante tales acciones, nos encontramos con la puesta en escena del comunista liberal, apodo que provocativamente usó el filósofo esloveno Zizek en uno de sus libros para referirse a personas que encajan con el perfil de Amancio Ortega.

Seguir leyendo…

Crítica al libro de Rallo “Contra la Teoría Monetaria Moderna”

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Recientemente el economista liberal Juan Ramón Rallo ha publicado otro libro para arremeter contra la Teoría Monetaria Moderna (TMM). Yo, que creo muy necesario que la TMM sea ampliamente difundida y explicada porque ofrece poderosas herramientas analíticas para la izquierda, no puedo sino agradecer este nuevo y nada desdeñable empuje publicitario que Rallo le ha brindado porque, aunque sea desde una perspectiva contraria a ella, ofrece la posibilidad de que muchas personas que jamás habían escuchado nada de la TMM acaben conociendo en qué consiste (que no es poca cosa). Además, llama mucho la atención que este conocido economista liberal haya escrito ya su segundo libro en contra de una perspectiva teórica que apenas es conocida (desgraciadamente) en España; lo que creo que evidencia el temor que existe por parte de la derecha económica a que la TMM pueda cobrar importancia en los años venideros. Parecería que existe interés en ponerle palos en las ruedas al vehículo de la TMM para que cuando arranque no pueda avanzar, pero la jugada les puede salir mal porque este movimiento está atrayendo la atención de muchas personas que, tras conocer el vehículo, podrían verse fascinados por él y por lo tanto animados a empujarlo.

Es de agradecer que el libro en general esté redactado con mucho cuidado y rigor a la hora de explicar en qué consiste la TMM. Afortunadamente su autor ha leído bastante sobre el tema y respeta sus planteamientos (de no ser así nunca hubiese dedicado tiempo y esfuerzo a escribir dos libros al respecto), a diferencia de muchos otros economistas que se dedican a ridiculizar la TMM porque se han quedado en la epidermis del asunto y no han comprendido (o no han querido comprender) en qué consiste exactamente este marco analítico. Eso sí, Rallo mete bastante la pata en la portada del libro y en la utilización recurrente del verbo “imprimir” para referirse a la creación de dinero: en la portada aparece un helicóptero distribuyendo billetes y eso no es en absoluto lo que se puede desprender de la TMM (de hecho corresponde a un ejemplo del economista monetarista Milton Friedman), y hablar de impresión cuando se estima que el 97% de todo el dinero que existe en el mundo no es físico (no son monedas ni billetes sino anotaciones electrónicas en cuentas bancarias) es cuanto menos una grave incorrección que probablemente no sea azarosa[1].

En este artículo más que desarrollar una crítica extensa y completa al citado libro (ya tuve ocasión recientemente de extenderme sobre ello –aunque no tanto como me hubiese gustado- en el acto de presentación del mismo) me centraré en la argumentación central que utiliza Rallo en todo su trabajo y también en lo débil que resulta para criticar la TMM.

Seguir leyendo…

Lo nuevo y lo viejo, lo cierto y lo falso sobre la robotización

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Aunque el miedo a la robotización y a una tecnología que presagia el fin del trabajo no es nuevo, en los últimos meses, incluso me atrevería a decir que semanas, ese miedo se ha instalado en los salones de las casas a través de la televisión y los medios de comunicación. Muy especialmente, desde que la robotización se discutiera por segundo año consecutivo en el Foro de Davos el pasado mes de enero, unido con el anuncio apocalíptico de que no habrá trabajo para todos y la posibilidad de establecer una renta básica universal.

De esa manera puede pensarse que la falta de empleo no se genera por unas políticas económicas de corte deflacionista –ahora mal llamadas de austeridad- que no buscan el pleno empleo y generan un modelo de crecimiento pro-pobre distribuyendo las ganancias de la productividad de manera cada vez más desigual, sino por culpa de las máquinas. Siempre es bueno que haya niños. Sobre todo, cuando se quieren cambiar las reglas de juego o, mejor aún, legitimar los cambios que se han dado en las décadas anteriores y que han supuesto el aumento de las desigualdades económicas, la mercantilización de las vidas de muchas personas y procesos de individualización del riesgo que dejan a muchas personas y a las que de ellas dependen, de su capacidad –siempre desigual-, de incorporarse en los distintos mercados, especialmente al de trabajo.

Seguir leyendo…

¿Hacia el fin del neoliberalismo?

Autor: Mario Risquez Ramos

eldiario.es

Hace unas semanas el periodista Carlos Prieto ilustraba con el siguiente comentario lo paradójico del momento político que estamos atravesando: el secretario del Partido Comunista chino se encuentra defendiendo la globalización en el Foro de Davos, mientras que el presidente del “mundo libre”, Donald Trump, carga contra el libre mercado. En el mismo artículo, publicado en El Confidencial, Prieto evidencia como en los últimos tiempos sectores de la derecha española están tratando de reivindicar la figura del teórico marxista Antonio Gramsci, al que invitan a revisar sin “prejuicios ideológicos”.

Ante una crisis estructural y multidimensional aún no resuelta en Occidente, reina un clima de cierta confusión sobre la etapa histórica en la que nos encontramos y el horizonte de posibilidades que se puede abrir. Algunos hablan de posneoliberalismo, o poscapitalismo, para denominar la nueva fase de la economía mundial a la que pareciera que estamos transitando. Pero para saber hacia dónde vamos hay que entender de dónde venimos.

Seguir leyendo…

La tasa de paro oficial está maquillada: debería ser 9 puntos más elevada

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

eldiario.es

Cuando vemos u oímos en las noticias que la tasa de paro española sube o baja, raramente solemos preguntarnos qué significa exactamente el dato que nos están ofreciendo. Los datos oficiales de tasa de paro son ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística y están expresados de la siguiente forma: porcentaje de personas que llevan un mes buscando activamente empleo sobre el total de activos (personas que trabajan + personas que llevan buscando empleo un mes). Como se puede apreciar, este indicador no refleja fielmente la situación de desempleo que existe en nuestro país, ya que no está contando como parados a muchas personas que quieren trabajar pero no pueden.

Es el caso de las personas que llevan buscando empleo menos de un mes, personas que no buscan empleo aunque quieran trabajar (no lo hacen porque han perdido la esperanza), personas que hayan trabajado aunque sea una hora en el último mes, personas que quieren trabajar a tiempo completo pero sólo encuentran empleos a tiempo parcial, personas que han comenzado a estudiar porque no encuentran un trabajo, etc. Todas estas personas están descontentas con su situación laboral porque o no trabajan o trabajan muy pocas horas y el mercado laboral existente no satisface sus necesidades y, a pesar de ello, en las estadísticas oficiales no aparecen como parados. Esto provoca una minimización del número de parados y por lo tanto una tasa de paro más baja de lo que realmente es.

Para evitar esta importante limitación en los datos de desempleo, países como Estados Unidos diseñaron una nueva metodología para estimar una tasa de paro con el objetivo de reflejar mejor la problemática del paro. Este método consiste en calcular nuevos indicadores a partir de la tasa de paro oficial, a la que denominan U3. Uno de ellos es el U4, consistente en tener en contabilizar como parados a aquellas personas que, aunque quieren trabajar, no buscan empleo porque creen que no van a encontrarlo (conocidos como “desanimados” y que en la tasa de paro oficial no aparecen como parados).

Seguir leyendo…

El discurso tramposo y confuso del crecimiento

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Retorno del crecimiento. Tema estrella en los debates políticos y en los medios de comunicación. El mensaje dominante: hemos dicho adiós a la recesión, estamos saliendo de la crisis.

En realidad, era lógico y previsible que la caída de la producción tuviera un suelo, pues todas las crisis, y esta no es una excepción, implican una reestructuración de las empresas y los mercados que genera oportunidades de negocio a los ganadores de esa reestructuración, lo que, en términos estadísticos, se convierte en aumentos del producto.

Pero abramos de nuevo el foco, ganemos perspectiva. Los que defienden que estamos ante un punto y aparte en el rumbo de nuestra economía pasan de puntillas sobre el bloqueo del crédito bancario a familias y empresas, la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores, los elevados niveles de endeudamiento privado y público, los insoportables niveles de desempleo y la continua destrucción de capacidad productiva. Aunque cueste reconocerlo, aunque se ignoren o se minimicen, estos y otros indicadores nos hablan de una recuperación de la actividad económica tan exigua como frágil.

Seguir leyendo…

Tener paciencia. El discurso del poder

Autor: Fernando Luengo

Otra Economía

Paciencia. Termino continuamente utilizado por Mariano Rajoy y otros dirigentes del Partido Popular con el objeto de calmar la ansiedad de la población que tanto ha perdido con la crisis económica y que, a pesar del crecimiento de los últimos años, no ha mejorado su situación y que aprecia que las ganancias se las llevan los de siempre.

PACIENCIA. A los que han perdido su empleo y han dejado de recibir la prestación por desempleo, a los que se han convertido en parados de larga duración, dependiendo para su subsistencia y la de sus familias de los servicios sociales; a los trabajadores que cada día tienen que vivir con la amargura de querer trabajar y no poder hacerlo, de ofrecerse para cualquier empleo y no encontrar ninguno. PACIENCIA. A las personas mayores necesitadas de cuidados para cubrir necesidades esenciales de su vida cotidiana y que ya no pueden recibirlas porque la Ley de Dependencia está siendo dinamitada, personas que, privadas de esos cuidados, sufren y mueren. PACIENCIA. A los jóvenes que tienen un proyecto de vida que ni siquiera pueden empezar, pues se les niega el derecho a trabajar; muchos de ellos han recibido una formación con la que creían que podrían encontrar una inserción mejor en el mercado laboral; desvanecida esa esperanza, no son pocos los que hacen las maletas y se van, mientras que los que se quedan viven el desconsuelo y la frustración de un desempleo masivo. PACIENCIA. A los trabajadores del sector privado y de las administraciones públicas que creían conquistados y reconocidos unos derechos que ahora están perdiendo, salarios que se reducen, jornadas de trabajo que se prolongan, convenios colectivos que se convierten en papel mojado, temor a formular reivindicaciones o a sumarse a acciones de protesta, pues el mínimo atisbo de rebeldía, por leve que sea, puede significar la pérdida del empleo. PACIENCIA. A los inmigrantes que después de haberse dejado la piel trabajando durante años y haber sido explotados sin ningún miramiento, retornan a sus países de origen; también a aquéllos que ahora ni siquiera pueden acceder a los malos empleos y a los se les niega el derecho a la atención sanitaria. PACIENCIA. A los pobres, a los de antes y a los de ahora, a los excluidos, a los que han perdido un empleo y no encuentran otro, a los trabajadores que, pese a trabajar, se sitúan cerca o por debajo de los umbrales de pobreza, a los que padecen en mayor medida los recortes de los gastos sociales, a los que ya no tienen anclajes familiares y profesionales para mantenerse a flote, a los ignorados, a los que son invisibles en las estadísticas. PACIENCIA. A los trabajadores de la educación y la salud públicas que tienen que desenvolverse cada día con menos recursos, que se enfrentan, sin poder remediarlo, a la degradación de la calidad o a la eliminación de unos servicios que son necesarios para la equidad social, que, impotentes, contemplan cómo se impone el capitalismo más individualista e insolidario, donde tendrá educación y salud de calidad quien pueda pagársela. PACIENCIA. A las familias arrojadas de sus viviendas habituales por los bancos que hicieron y todavía están haciendo un lucrativo negocio con los préstamos hipotecarios: a los científicos e investigadores cuyos presupuestos se han visto drásticamente recortados; a los estudiantes que no podrán continuar con su formación ante la enorme subida experimentada por las tasas. Ejemplos, que no lista exhaustiva, de pérdidas y perdedores. A TODOS ELLO, PACIENCIA.

Seguir leyendo…

Desigualdad, inversión y especulación: a propósito de Zara

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La legitimación más utilizada de la desigualdad es que ésta genera incentivos a la inversión. Y esta inversión se traduce en innovaciones útiles a la especie humana. Al final, la desigualdad acaba generando bienestar al conjunto de la sociedad. El convencimiento de que los incentivos monetarios son la clave del proceso está fuertemente arraigado entre la mayoría de economistas profesionales y constituye el “mantra” con el que se adoctrina desde sus inicios a los futuros titulares (como ejemplo, el capítulo introductorio del manual de Mankiw, uno de los más utilizados).

Se trata, sin embargo, de una explicación que pasa por alto múltiples cuestiones. En primer lugar, no hay ninguna evidencia clara de que la mera desigualdad genere estímulos. Muchas sociedades precapitalistas se han caracterizado por su elevado grado de desigualdad sin que necesariamente promovieran la innovación ni mucho menos el bienestar. A menudo, la mayor preocupación de los que están arriba en una estructura desigual es la de crear mecanismos que les garanticen la continuidad de sus privilegios, y ello se convierte en la generación de estructuras sociales orientadas a tal fin, con una consiguiente sobrecarga de costes de control social.

Seguir leyendo…

Reivindico lo público

Autor: Fernando Luengo

Blog Otra Economía en Público.es

A pesar del saqueo del patrimonio de todos al que se han entregado políticos y empresarios sin escrúpulos; aunque en absoluto me reconozco en unas instituciones que han dado la espalda a la ciudadanía, pervirtiendo y contaminando su funcionamiento; pese a que siento vergüenza de la clase política que rige las instituciones y que, con un leguaje gastado y acartonado, plagado de lugares comunes, se ha instalado en una urna de cristal, cerrada a cal y canto a las exigencias de la gente sencilla; porque no es de recibo que quienes defienden las políticas de rigor presupuestario, al mismo tiempo hayan vaciado las arcas públicas para sanear un sistema financiero que, en gran medida, ha sido el causante de la crisis.

Porque no acepto la estafa de culpar al estado del origen de la crisis, cuando han sido los bancos privados y una desigualdad creciente los principales desencadenantes de la misma y porque, en realidad, con este argumento hay una ofensiva en toda regla encaminada al desmantelamiento de los estados de bienestar; porque no es de recibo contraponer eficiencia privada frente a ineficiencia pública.

Seguir leyendo…

Inversiones extranjeras: un caso ejemplar de sesgo informativo @edugaresp

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

El pasado martes 20 de septiembre el Ministerio de Economía y Competitividad publicó los datos deInversiones Extranjeras Directas (IED) correspondientes al segundo trimestre de 2016. En menos de 24 horas han aparecido numerosas noticias en la prensa que dan cuenta de estos datos. Sin embargo, llama la atención que la interpretación de esos datos objetivos varía (y mucho) en función del emisor, llegando a encontrar el público hasta lecturas diametralmente opuestas entre sí. En este artículo recopilamos los ejemplos más característicos.

Antes de ello es necesario hacer dos puntualizaciones importantes para entender a qué se debe esta facilidad para torturar los datos hasta que digan lo que uno quiere oír. Las IED son extremadamente volátiles y responden fundamentalmente a las estrategias empresariales de los agentes compradores, sin que las actuaciones políticas influyan mucho en las mismas, por lo que ni siquiera un hipotético gobierno estatal o regional dedicado exclusivamente a acabar con las IED podría conseguirlo fácilmente, y mucho menos a corto plazo. Además, las IED no son inmediatas; tardan tiempo en ejecutarse, de forma que es muy difícil atribuir la responsabilidad de las mismas a una actuación política determinada y puntual.

Seguir leyendo…

Espejismos tecnológicos. Una mirada crítica en la revista PAPELES @FuhemEcosocial

Autor: FUHEM-Ecosocial

ublicado por FUHEM Ecosocial, el nuevo número de la revista PAPELES, titulado “Espejismos tecnológicos”, propone una visión crítica de las alternativas tecnológicas que se plantean como respuesta a los desafíos que ha de afrontar la humanidad. Los distintos artículos interpelan la visión reduccionista y “soluciona-todo” que ofrece la tecnología, sin plantear un cambio de sistema y prioridades.

Seguir leyendo…

Invocando al rigor a la hora de hablar de inversiones extranjeras en Madrid @edugaresp

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

En el debate de investidura celebrado ayer Rajoy echó en cara a la formación de Unidos Podemos que en los ayuntamientos del cambio hubiese ahora peores condiciones económicas que en el pasado. Frente a ese alegato, Pablo Iglesias respondió defendiendo la gestión de los gobiernos del cambio, para lo cual afirmó, entre otras cosas, que la inversión extranjera directa (IED) había aumentado en ciudades como Madrid o Barcelona. Hoy constatamos a través de todo tipo de medios de comunicación la reacción de los voceros de la élite económica y política, intentando dibujar -de una forma muy lamentable en la mayor parte de los casos- una imagen desastrosa o cuanto menos negativa de los ayuntamientos del cambio en materia de recepción de IED. Puesto que en su intento de difamar a toda costa las patadas al rigor son extremadamente espectaculares, escribo este artículo para llamar a la objetividad y a la sensatez con la esperanza de atenuar en la medida de lo posible la toxicidad que desprenden los citados mensajes. Para ello me centraré en el caso de la capital del país.

Seguir leyendo…

Destapando la intención por parte del diario Libremercado de calumniar al gobierno de Ahora Madrid

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Recientemente se ha publicado en el diario económico Libre Mercado un artículo en el que se acusa al gobierno de Ahora Madrid de estar preparando incrementos de impuestos para los años 2016 y 2017. Para ello el autor se ha apoyado exclusivamente en los datos de un cuadro recogido en el Plan Económico Financiero elaborado recientemente por el gobierno madrileño.

El análisis que se plasma en el artículo es absolutamente inconsistente y sus conclusiones absurdas y erróneas porque el autor lo ha basado en la observación de un cuadro que no recoge ningún cambio tributario, sino que se limita a presentar los incrementos y disminuciones de ingresos en 2016 y 2017 a efectos de la Regla de Gasto (cuyo cumplimiento es el objetivo del Plan Económico Financiero). Difícilmente se puede detectar un futuro incremento de impuestos mirando un documento en el que no sólo no se plasman las medidas impositivas sino que se refiere fundamentalmente a 2016, un año en curso. Si se quisiese descubrir si el gobierno madrileño va a incrementar o a reducir los impuestos habría que mirar el proyecto de presupuestos para 2017 (aún no elaborado), o si se espera que se haya producido algún incremento “oculto” durante el actual ejercicio habría que analizar la ejecución del presupuesto, pero nunca el citado cuadro que se plasma en el Plan Económico Financiero cuya naturaleza y función es otra muy distinta. La falta de rigor alcanza dimensiones astronómicas y deja al descubierto el verdadero objetivo del autor de la “noticia”: calumniar al equipo de gobierno de Ahora Madrid.

Seguir leyendo…

Lo que importa a la gente

Autor: Fernando Luengo

Blog Otra Economía

Se ha convertido en un hábito –muy saludable, por cierto- criticar la desigualdad. Entre los críticos se encuentran instituciones tan conservadoras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). No hace mucho éstas y otras entidades de similar perfil, y muchos economistas de la corriente dominante, sostenían que la desigualdad era el combustible que aseguraba un adecuado funcionamiento de las economías; estimulaba el ahorro,  favorecía la inversión y, al mismo tiempo, proporcionaba los estímulos necesarios para el aumento de la productividad. Por increíble que pueda parecer, estos principios forman parte de la enseñanza de la economía en muchas universidades.

Seguir leyendo…

Desmontando los mitos sobre la inflación y la creación de dinero (10)

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ésta es la décima entrega de una serie de artículos en los que estoy abordando poco a poco la relación entre la creación de dinero y la inflación, con el objetivo de rebatir muchos falsos mantras ampliamente extendidos y ofrecer explicaciones alternativas más serias que las que imperan en el imaginario colectivo. En los artículos anteriores vimos que entre las distintas causas que pueden provocar inflación se encuentra la aparición de nuevo dinero. En el artículo anterior exploramos una importante forma de introducir nuevo dinero en circulación: el crédito bancario. En este artículo exploramos otra: el déficit público.

Seguir leyendo…

Desmontando los mitos sobre la inflación y la creación de dinero (9) @edugaresp

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ésta es la novena entrega de una serie de artículos en los que estoy abordando poco a poco la relación entre la creación de dinero y la inflación, con el objetivo de rebatir muchos falsos mantras ampliamente extendidos y ofrecer explicaciones alternativas más serias que las que imperan en el imaginario colectivo. En los artículos inmediatamente anteriores vimos que entre las distintas causas que pueden provocar inflación se encuentra la creación de dinero. En este artículo exploramos las distintas formas que existen de crear dinero, empezando por el dinero que los bancos privados crean a través de la concesión de préstamos.

Seguir leyendo…

Desmontando los mitos sobre la inflación y la creación de dinero (8)

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ésta es la octava entrega de una serie de artículos en los que estoy abordando poco a poco la relación entre la creación de dinero y la inflación, con el objetivo de rebatir muchos falsos mantras ampliamente extendidos y ofrecer explicaciones alternativas más serias que las que imperan en el imaginario colectivo. En los artículos anteriores identificamos las distintas causas que provocan inflación, y vimos que ésta puede aparecer por causas diferentes a la creación de dinero. Para que esos factores causales terminen provocando inflación o no, y en qué cantidad, importará mucho el margen que tengan los vendedores para reaccionar modificando el precio de sus productos, que dependerá a su vez del nivel de competencia al que estén sometidos y de la estrategia de venta que empleen. Con estos mimbres analíticos procedemos a abordar qué ocurre con los tres casos identificados (caso A: incremento de coste de producción; caso B3: nuevo dinero en circulación; y caso B4: caída de la producción). Este artículo corresponde al segundo caso, que es precisamente el centro de nuestra atención.

Seguir leyendo…

¿Es España un país de funcionarios?

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

El otro día el economista Juan Ramón Rallo tuiteó la siguiente frase: “No sé por qué se califica a España de ‘país de camareros’ y no de ‘país de funcionarios’ cuando el empleo público duplica al de la hostelería.” Una comparación absolutamente falaz, ya que en la categoría de funcionario hay muchas profesiones y parece lógico que la suma de todos esos tipos de trabajadores sea superior al número de trabajadores de una única profesión como es la de camarero, por muy predominante que sea. De hecho, es precisamente lo que ocurre en todos los países del planeta y no por ello parece que tenga sentido decir que todos ellos sean “países de funcionarios”. Es una comparación totalmente sesgada y carente de sentido, tan absurda como comparar el número de camareros con el número de asalariados o de trabajadores rubios. Pero parece que todo vale con tal de reforzar el falso tópico de que en España hay muchos empleados públicos.

Y es falso porque los datos demuestran otra cosa: España está a la cola en número de empleados públicos en relación al empleo total, muy por debajo de la media de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). ¡Y todo ello a pesar de que el empleo total en España es muy inferior al del resto de países! Todo ello consecuencia de tener un Estado del Bienestar infradesarrollado y de haber privatizado la inmensa mayoría de las empresas públicas.

Captura de pantalla 2016-08-09 a las 9.49.54

Seguir leyendo…

Ajustar las cuentas públicas: mentiras y falacias

Autor: Fernando Luengo

eldiario.es

El gobierno del Partido Popular ha renunciado a la aplicación de una política fiscal más progresiva. Todo lo contrario, la regresividad que caracteriza nuestro sistema tributario es ahora más pronunciada que antes del estallido de la crisis. Uno de los argumentos más recurrentes para justificar esa apuesta política por la regresividad fiscal –sí, decisión política para la que se busca una justificación económica- ha sido la supuesta fuga de capitales que se produciría en el caso de que aumentara la carga tributaria sobre los ricos y las grandes corporaciones.

Seguir leyendo…

¡Síguenos!

Documentos

Suscríbete

Introduce tu e-mail:

Últimos comentarios