Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Impuestos: algunos apuntes para el debate. Parte I.

Autor: Ivan H. Ayala

La Paradoja de Kaldor

Cuando Günter Dryer entró en la tumba del rey Scorpio I, de entre 3.300 y 3.200 años de antigüedad, no se imaginaba la importancia que podía llegar a tener su descubrimiento. Encontró en unos pequeños sellos de terracota unos símbolos que formaban sílabas con jeroglíficos. Estos sellos son la forma más antigua de escritura que conocemos. Pero no sólo eso, también son la forma más antigua de impuestos que conocemos, pues representaban recibos de pagos al rey de lino y aceite, asociados a nombres de las personas e instituciones que hacían efectivo el pago. Es posible por tanto que la aparición de la escritura -uno de los mayores avances de la humanidad- estuviera ligada a la aparición de los impuestos y a la necesidad de registrar esos pagos.

No es casualidad que los impuestos -y la escritura- aparecieran en el primer gran estado centralizado de la humanidad, porque los impuestos están ligados a la civilización como así lo confirman los descubrimientos desde Mesopotamia (2500 AC) al imperio Inca (casi 4000 años después y 3000 km. alejados), China (Confucio estableció los preceptos de tributación ideal sobre el 500AC) o la Grecia Antigua (500 AC). Los pagos a una autoridad central emergen a medida que las sociedades se vuelven complejas y el poder que las estructuraba necesita generar fuentes de ingresos para financiar las instituciones que servían de ancla social. No se conoce civilización alguna que no haya tenido alguna forma impositiva y, tal y como describe Charles Adams en su famoso libro, los impuestos han sido y son la gasolina de la civilización. La piedra Rosetta de hecho, puede ser la primera amnistía fiscal registrada de la historia (concedida a los clérigos…).

El sistema fiscal es espejo del devenir de la historia y reflejo en cada época y región de la pulsión política del momento. Incluso hay casos en los que un impuesto determina la historia de un país. Así fue el caso de EEUU y la lucha entre la entonces colonia y la metrópoli a raíz de una serie de leyes impositivas sobre el té y las famosas Intolerable Acts, que desencadenaron unas revueltas que culminaron en la revolución americana –y en la aparición del Boston Tea Party. No obstante, al contrario de lo que algunos analistas apuntan, las sociedades no se rebelan contra los impuestos, pues éstos nunca han sido la fuente original de conflicto. Las revueltas, rebeliones y demás avatares de la historia que se arremolinan en torno a los impuestos no son sino el reflejo de un conflicto entre un estado y su legitimación política en la población que gobierna. El impuesto es el instrumento del orden social que se quiere cambiar. Incluso en EEUU, los colonos norteamericanos no se oponían a los impuestos, sino que reclamaban que los tributos no fueran determinados a miles de kilómetros de distancia en Westminster, sino en los parlamentos norteamericanos, de ahí que se acuñara la famosa frase “no taxation without representation”. Así reza en uno de los documentos históricos más importantes al respecto, las resoluciones aprobadas del parlamento de Virgina que fueron ampliamente difundidas y copiadas por otros parlamentos norteamericanos donde la Asamblea General de la colonia establecía que, junto con su majestad:

“(…) tiene el poder exclusive para recaudar tasas e impuestos a los habitantes de esta colonia [de forma que] cualquier intento de suplantar dicho poder (…) es ilegal”

Si hubieran estado en contra de los impuestos, el pueblo hubiera clamado simplemente “no taxation”. Pero no fue el caso. Estaría bien que repasase estas actas el actual entorno del Tea Party que están popularizando lo de “los impuestos son un robo”.

A medida que las sociedades se transforman, los sistemas tributarios también lo hacen a la par que se modifica la fuente de legitimación del sistema político que cimenta el orden social que cambia. Detrás de la historia de los impuestos -cómo se recaudan, quién los paga, los tipos marginales, los medios, el montante total recaudado o la distribución entre impuestos- se esconde la historia de la vida civilizada. Cuando en la Inglaterra de finales del XVIII la monarquía decadente achicharraba a impuestos al pueblo para financiar su parásita existencia o las guerras que diezmaban los recursos generados en buena medida por el resto de la población, los mercaderes protestaron. Así, uno de los principales propagandistas de los mercaderes, John Locke defendió el derecho a la rebelión de lo que él considera pueblo (mercaderes) contra los gobernantes (reyes) cuando éstos imponen gravámenes injustos y excesivos. No contra los impuestos, sino contra unos gravámenes que financian unos gastos que la población considera desligados de sus intereses como sociedad. El liberalismo hunde su raíz ideológica no en la lucha contra los impuestos, sino contra la legitimación de un poder absoluto parásito y sus instituciones que diezman los recursos de la nueva clase emergente que habría de tomar el relevo, los mercaderes. Aparece así la famosa dicotomía liberal con la tensión entre, por un lado, la necesidad de tener un estado que reprima los estallidos sociales que se derivaban de la desigualdad inherente a la propiedad privada y por otro, el rechazo a financiar esa estructura estatal mediante impuestos para no alimentar al Leviatán. Esa tensión se resuelve a favor de un estado mínimo, fruto de lo cual el montante total de impuestos recaudados era muy pequeño, tal y como atestigua el gráfico del libro de Piketty.

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Sobre el Rojipardismo y la clase obrera mestiza

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Toca pensar en una integración de los de abajo contra la desintegración programada que nos imponen los de arriba, pero una integración que no es política vertical autoritaria de Estado sino práctica de solidaridad y de construcción de lo común, respetando las diferencias.

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¿Se va a producir una nueva crisis económica?

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus (Hilo de twitter)

Estos días se reúne en Biarritz el G-7, un club que integra a siete de los países más ricos del mundo y en el que debaten sobre el futuro económico. Una de las cuestiones que más se está discutiendo allí y en otros foros es sobre la crisis económica venidera. Pero ¿qué posibilidades reales existen de que se produzca?:

La economía es una ciencia social y, por tanto, no es una ciencia exacta. Ello significa que no es posible averiguar con precisión cuándo ocurrirá un determinado fenómeno, como, por ejemplo, una crisis. Pero sí es posible, por experiencia y estudio de relaciones, saber en qué condiciones es más probable que suceda.

Para ir examinando esas condiciones se usan múltiples indicadores, ninguno válido por sí mismo y todos precarios. Son usados como señales de alarma. El más citado al calor de los debates recientes es el de «inverted yield curve», que es una gráfica que merece la pena explicar.

Lo primero que hay que saber es que una «yield curve» se refiere al rendimiento de los productos financieros emitidos por agentes como países o empresas. Cuando un país o una empresa quiere endeudarse para acometer una inversión puede recurrir a la emisión de títulos financieros. La curva refiere a esta opción.

En efecto, emitir un título es una forma de endeudarse. El Estado, por ejemplo, emite títulos que al venderse a los inversores permiten recibir dinero inmediato a cambio de un compromiso de pago futuro. Son contratos que varían en función de la cuantía, duración y rendimiento, entre otras cosas.

Cuando un Estado, por ejemplo, emite un título financiero lo hace por subasta competitiva. El Estado vende X títulos y a partir de la subasta se obtiene el precio. Si hay muchos compradores, el precio será alto (y el rendimiento bajo). Si hay pocos compradores, el precio será bajo (y el rendimiento alto).

El rendimiento se refiere al tipo de interés que el inversor recibirá a cambio de haber prestado dinero al Estado. Por eso si hay muchos inversores queriendo los títulos el Estado tendrá que pagar menos que si hubiera pocos inversores. Oferta y demanda en el mercado financiero.

No todos los títulos son iguales. Una importante diferencia es la duración, es decir, el tiempo por el que los inversores prestan el dinero. En España los títulos de meses de duración se llaman Letras del Tesoro. Los títulos de dos, tres y cinco años se llaman Bonos y los de diez, quince y treinta años se llaman Obligaciones.

En principio los títulos de mayor duración otorgan rendimientos más altos, por la sencilla razón de que los inversores esperan una recompensa más alta por prestar el dinero durante más tiempo. Y eso se nota tanto en la subasta como en los mercados secundarios (la segunda mano de estos títulos). Así, en condiciones normales la «yield curve» mostraría una curva positiva que refleja cómo a más duración del título, mayor rendimiento.

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“Cada grupo de personas debería crear organizaciones para luchar contra lo que no le gusta”

Autor: Miren Etxezarreta

www.mirenetxezarreta.net

La economista Miren Etxezarreta fue la encargada de inaugurar las intervenciones del Foro “Enciende la Tierra” CajaCanarias 2019, el pasado 21 de marzo. Acompañada por el filósofo eslovaco Slavoj ZiZek, la catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona analizó el contexto actual y el futuro más inmediato en esta charla, que tuvo como título “Pedir lo imposible”. En particular, Etxezarreta se preguntó sobre el camino a recorrer si se quiere construir un sistema más justo e igualitario, abordando la diferentes opciones socioeconómicas, tomando como punto de partida el interrogante central del Foro “Enciende la Tierra” CajaCanarias 2019: ¿Llegará el colapso?

Puedes ver la intervención aquí

Albert Rivera y el imposible liberalismo español

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

El liberalismo español, el liberalismo de Ciudadanos, ¿qué podemos pensar de él al ver los gesticulantes contornos de Rivera y Arrimadas en el Congreso aullando a la luna coplas simplistas? Si nos preguntaran que pensamos de él diríamos lo mismo que Mahatma Gandhi dijo cuando le preguntaron que pensaba de la civilización occidental: “sería una magnífica idea”.

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¿A quién vota la clase trabajadora en España?

Autor: Alberto Garzon Espinosa

La U

Cada cierto tiempo la clase social es asesinada por los investigadores, los políticos y hasta los medios de comunicación. En efecto, eventualmente un investigador de renombre clausura las divisiones de clase de nuestras sociedades y anuncia el fin de la importancia de este actor colectivo, con lo que se arma un buen debate que, con el tiempo, se salda con la resurrección, de una u otra forma, del enterrado.

Así sucedió cuando a finales de los noventa proliferaron en sociología trabajos como el de Jan Pakulski y Malcom Waters, titulado significativamente The Death of Class, o los de Seymour Martin Lipset o Anthony Giddens. Este último autor, por cierto, sirvió en aquellos años de referencia ideológica para la transición del partido laborista inglés hacia la llamada tercera vía, la cual propugnaba, y no por casualidad, la necesidad de concentrar el foco político en las clases medias y no en la clase trabajadora. El debate es muy rico y no ha lugar aquí a abordarlo, pero baste decir que en absoluto estuvo limitado al espectro ideológico liberal. Por el contrario, el posmarxismo de autores como André Gorz o Ernesto Laclau también transitó hacia lugares similares, aunque desde presupuestos epistemológicos distintos. Las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas que estaban teniendo lugar, y que implicaban, entre otras cosas, la desindustrialización de las economías occidentales, los cambios en el consumo de las clases trabajadoras, la emergencia de nuevas demandas políticas como las ecologistas o la revigorización de la agenda feminista, etc. fueron el telón de fondo sobre el que se produjo el debate sobre el final de la clase.

Aunque en realidad nunca murió, la clase social en España ha parecido tener una nueva oportunidad a raíz de la última crisis económica. Desde entonces no sólo ha crecido el interés por las cuestiones económicas y la desigualdad, sino que, de hecho, se ha producido una creciente literatura vinculada directamente a la clase social. Así, en estas mismas páginas los artículos de Juan Ponte, Juan Andrade o X. López han puesto de manifiesto la actualidad de esta cuestión, mientras que editoriales como Akal o Siglo XXI llevan años editando buenos títulos al respecto.

Sin embargo, la irrupción de nuevos partidos en 2014 y 2015 por un momento pareció difuminar esta trayectoria. Tanto Podemos como Ciudadanos se definieron, a su manera, como partidos transversales o, en la jerga académica, catch-all, es decir, partidos interclasistas que tienden a disputar el centro del tablero político. Esto sería así al menos por dos razones. La primera, porque se presupone que es ahí donde se concentra más población y, por tanto, más posibilidades de lograr mayorías. La segunda, y relacionada con la anterior, porque la atención a grupos sociales específicos y minoritarios no permite en modo alguno lograr esas mayorías y, por ende, convierte la participación electoral en un mero juego carente de posibilidades. Como notó ya en los ochenta Adam Przeworski[1], es el dilema electoral que enfrentaron los partidos socialdemócratas ya a principios del siglo XX, cuando todavía eran comunistas, y que llevó a muchos de ellos a cambiar el discurso hacia fórmulas populistas que apelaban más al pueblo que a la clase. Otros autores, como Geoff Evans y James Tilley[2] han apuntado que este tipo de cambios refuerzan, a su vez, la pérdida de conciencia de la clase trabajadora. Sea como sea, el debate sobre la transversalidad era y es, en cierta medida, un debate sobre el desclasamiento.

Al mismo tiempo, y al calor de la ola reaccionaria mundial, en los últimos años ha tenido bastante apoyo la tesis según la cual el ascenso de la extrema derecha es responsabilidad de la clase trabajadora. Esta idea está extendida especialmente entre pensadores estadounidenses que, como Jim Goad o Mark Lilla, han visto en esta clase social el apoyo fundamental en la victoria de Donald Trump. A pesar de que investigaciones recientes como las de Ronald Inglehart[3] han mostrado claramente que dicha tesis es incorrecta, el mismo planteamiento ha sido importado a nuestro país como posible explicación de la irrupción de la extrema derecha.

Por estas razones nuestro interés reside en contrastar empíricamente dos hipótesis. En primer lugar, queremos conocer si el comportamiento electoral de la población española en 2015, 2016 y 2019 sufrió algún tipo de desclasamiento. En segundo lugar, queremos averiguar si la clase trabajadora se encuentra detrás del ascenso de Vox o, al menos, de las derechas españolas. En ambos casos usaremos algunos resultados de la investigación, más amplia, que se publicará en ¿Quién vota a la derecha? en la editorial Península en otoño de este año.

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Miren Etxezarreta i José Iglesias: “Els grans sindicats estan participant en la privatització de les pensions

Autor: Miren Etxezarreta

Entrevista de Miren Etxezarreta i José Iglesias Fernández al setmanari El Temps, 05/08/2019

“Els grans sindicats estan participant en la privatització de les pensions”

Els pensionistes són un dels sectors de la població que s’han mantingut més mobilitzats aquests darrer any. Sobre el problema de les pensions n’hem parlat amb l’economista crítica Miren Etxezarreta i José Iglesias, autors del llibre ‘El Cuento de las Pensiones’ (Icària, 2019).

Per Xavier Puig i Sedano

És sostenible el sistema de pensions de l’Estat espanyol?
ME: Sí. Depèn molt del nombre de treballadors, dels salaris i de les contribucions. Sempre és sostenible perquè depèn de la riquesa del país. El que passa és que és molt important quina part va a sous i quina part no hi va. Depèn molt de la distribució de la renda i el que es produeix.

JI: Seria la quarta variable. Si es produeix molt, la part que va al treball és la que sosté el sistema de pensions. Com més gent treballi i més alt sigui el seu sou, millor.

ME: Un país viu d’allò que es produeix. D’això que es produeix, es paguen les pensions. És sostenible en funció de si es vol o no pagar les pensions. El que passa és que després es fan embolics per veure com es reparteix el que produeix el país. Si tot va als rics, no hi ha diners per a les pensions, si el que produeixes va pels treballadors, és sostenible.

Però hi ha molta gent que parla de “crisi de les pensions”?
ME: No volen veure que el problema està en com es distribueix. Si a Espanya a l’any es produeix un bilió d’euros, es poden pagar les pensions. El problema és si el 90% s’ho quedessin els rics (que no és així), allà hi hauria el problema. La pregunta de si es poden pagar les pensions és redundant, depèn de com es distribueix la riquesa. Parlar de crisi de pensions és un truc per dissimular el problema.

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“Tenemos que estar insertos en las luchas sociales. Estuvimos demasiado tiempo fuera” Entrevista a José Luis Carretero Miramar

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red (Diana Cordero)

Entrevistamos a José Luis Carretero Miramar, secretario del sindicato Solidaridad Obrera, que es la tercera central anarcosindicalista del estado.

Pensamos que es prioritario que desde los ámbitos libertarios se pronuncien acerca de nuestros problemas cotidianos, escuchar cuanto saben de lo que nos pasa, que cerca están de nosotrxs, que proponen, cual es su compromiso. La charla con José Luis Carretero Miramar fue un grato momento, la comparto con vosotras y vosotros.

Puedes ver la entrevista aquí.

Green New Deal: ¿keynesianismo “verde” o ruptura con el capitalismo?

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

Ya nadie niega la existencia de una fuerte contradicción entre el despliegue histórico real de la economía capitalista y el equilibrio del medio natural que sirve de soporte para la vida en nuestro planeta. Resulta imposible negar que el desarrollo del proceso de industrialización y mercantilización de las relaciones sociales, en el marco capitalista, llevado a cabo en los últimos siglos está empujando a una crisis ecológica que, en conjunción con otra serie de procesos paralelos e interdependientes —la creciente inestabilidad financiera y económica, la devastación cultural y social generada por el neoliberalismo, la tendencial ruptura del escenario geoestratégico que constituía el armazón de las relaciones entre el centro y la periferia del sistema, etc.— ha hecho emerger una serie de derivas caóticas que marcan el inicio de una crisis civilizacional, que pone en cuestión nuestra forma de vivir, producir y relacionarnos, entre nosotros y con el ecosistema del que formamos parte.

No podía ser de otra manera. El sistema capitalista es un sistema de clases, basado en el funcionamiento del supuesto “libre juego” de la competencia económica entre actores que tienen la posibilidad de explotar la fuerza de trabajo ajena, partiendo de la garantía de la propiedad privada de los medios de producción.

La competencia implica algo innegable: hay ganadores y perdedores. Y ser un perdedor en la sociedad del capital es algo realmente serio. La pobreza, la explotación, el sufrimiento, esperan al perdedor, despojado de los medios de producción y, muchas veces, incluso de los recursos imprescindibles para solventar sus necesidades básicas. Así que hay que procurar ganar. Seguir leyendo…

¿Una globalización a la china?

Autor: Ricardo Molero Simarro

Espacio Público (NQLP)

La guerra comercial lanzada por Donald Trump contra China ha multiplicado los debates acerca de un posible conflicto abierto con Estados Unidos. Después de años de sinergia y dependencia mutua (productiva, comercial y financiera) de sus modelos de crecimiento, las referencias a la denominada “Trampa de Tucídides” se multiplican en los medios de comunicación. Sin embargo, buena parte de esos análisis se encuentran sesgados por la tendencia a asignar mecánicamente a China las inercias del expansionismo occidental. Históricamente, la política exterior china se ha orientado más a asegurar su posición geopolítica, habitualmente hegemónica, que a desarrollar un dominio de carácter imperialista. El proyecto político del Partido Comunista Chino se encuentra en la intersección entre el socialismo, el desarrollismo y el nacionalismo. No en vano, gran parte del apoyo popular que sigue, en buena medida, manteniendo se basa en su capacidad de haber dado respuesta al sentimiento de humillación nacional que se generó en el siglo que va desde el final de la primera Guerra del Opio en 1842, al de la invasión japonesa de China en 1945. De modo que los recientes movimientos externos e internos (incluida la campaña de claros tintes nacionalistas acerca de “El sueño chino”, lanzada por Xi Jinping) deben interpretarse como una nueva fase en el intento de reforzamiento de la soberanía del país asiático. Algo para lo que el logro de una creciente independencia económica se considera fundamental.

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Nuevas tecnologías en el trabajo: el panóptico laboral

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Rediseñar la tecnología, reapropiándosela y desviando sus potencialidades para la distopía panóptica, constituye un frente de lucha, y de construcción e innovación, de máxima importancia para quienes desean levantar alternativas al constante influjo del dolor, la alienación y la desestructuración vital en que el mando capitalista en los centros de trabajo consiste.

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Lagarde y la independencia del BCE

Autor: Alberto Montero Soler

El Confidencial

La creación del euro, como tantas otras decisiones en el ámbito de la eurozona, estuvo condicionada por Alemania. Esta impuso que la institución que gobierna el euro, el BCE, debía crearse a imagen y semejanza del Bundesbank, lo que implicaba dos decisiones políticas claves: que debía ser lo más independiente posible del poder político y que su objetivo debía ser exclusivamente controlar la inflación. La herencia de la hiperinflación de la República de Weimar y su contribución a la llegada al poder del nacionalsocialismo justificaban la posición germana y acabaron por impregnar los estatutos del BCE y, por extensión, la de todos los bancos centrales de la Eurozona.

Esta decisión política no se limitaba a lo institucional sino que tenía importantes derivadas sobre el diseño de la política económica en la eurozona. No solo representaba la transferencia de soberanía sobre su política monetaria por parte de cada Estado miembro sino que también se le daba a la política monetaria una preeminencia excesiva sobre la política fiscal en el ‘mix’ de política económica de cada Estado por una doble vía.

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La Revolución española: The making of (II)

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Julio de 1936. La Revolución ha estallado. Barcelona está en poder de los obreros. Los patronos fascistas han huido a la zona sublevada. Los republicanos burgueses catalanistas no se atreven aún a mostrarse demasiado en público, paralizados ante la potencia creativa y la capacidad para la violencia de las masas. El Partido Comunista aún no es nada en la Ciudad Condal, fuertemente dominada por las “patrullas de control” organizadas por los comités revolucionarios de los barrios obreros, nacidos de las redes territoriales del anarcosindicalismo y nutridos de jóvenes de las bases del sindicato mayoritario: la CNT.

Los obreros tienen el poder y empiezan a ejercerlo. Se abre una dinámica que generará el proceso de transformación social más profundo que ha visto la Península Ibérica en su historia. En términos de participación directa de las masas, quizás una de las revoluciones más radicales de la Historia global, pero también un proceso débil, sometido a grandes contradicciones, en gran medida desarticulado y espontáneo, que será finalmente derrotado antes, incluso, (y esto es importante) de la derrota de la República en la Guerra Civil.

La Revolución empieza por la colectivización de la industria: los patronos han huido, las fábricas son tomadas por los trabajadores. Los servicios, también. La CNT llevaba décadas anticipando este momento en su propaganda y en las ponencias de sus congresos. Pero no se había limitado a la declamación y al dibujo de programas utópicos. Había hecho mucho más: había “doblado” la estructura productiva con las formas de autoorganización obrera y había estudiado en detalle la organización del proceso productivo. El sindicato era, en la concepción traída del sindicalismo revolucionario francés, el futuro gestor de la economía sin patronos. Tenía que estar preparado para hacerlo. En los congresos confederales anteriores a la guerra, no sólo se reproducían las odas a la anarquía o al “mundo nuevo”, sino también los llamamientos, enormemente prosaicos, a que los sindicatos recopilasen toda la información económica, contable, tecnológica, posible sobre el proceso productivo en sus respectivos sectores. A que contactasen con los técnicos, para atraerlos al sindicato. A que estudiasen como sustituir al patrono en breve plazo, como gestionar las empresas.

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La Revolución española: The making of (I)

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Es 19 de julio de 1936. Un calor asfixiante en la ciudad portuaria e industrial de Barcelona. Tras un cruento asalto al cuartel de Atarazanas y fuertes enfrentamientos armados por toda la ciudad, las masas obreras han detenido la tentativa de golpe de estado militar fascista que, sin embargo, ha tenido éxito en otros lugares de España. Los trabajadores son los dueños de la situación. En medio de un enorme vacío de poder, con el Estado republicano en pleno shock y las fuerzas burguesas y liberales escondidas y paralizadas, los sindicatos y sus estructuras de acción barrial (las famosas patrullas de control) se transforman en la única arquitectura institucional operativa. Los obreros toman el poder o, quizás mejor, lo disuelven y sustituyen por sus propias formas de hacer, basadas en la autogestión y la autoorganización proletaria.

Comienza la llamada “Revolución Española”, un proceso de autoorganización obrera y campesina de una profundidad sin precedentes, pero también con sus claro-oscuros, limitaciones y errores. Una deriva incompleta y tremendamente espontánea, pero también fuertemente creativa y constructiva, que se convertirá en un marco de referencia ineludible para quienes, a partir de entonces, quieren transformar el mundo.

En la segunda parte de este texto, nos detendremos en las formas que adopta el poder popular que se construye a partir de julio de 1936, en el llamado proceso colectivizador. Sin embargo, vamos a intentar desentrañar cómo alcanzó ese punto. Cómo se construyeron las bases materiales de ese poder popular que el 18 de julio irrumpió, ya maduro, en la escena, para cambiarlo todo. ¿Cómo se llegó hasta allí?

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¿Viene otra crisis? (Cuaderno de postcrisis: 19)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

En el verano del 2018, cuando abrí este cuaderno —es un hábito pueril, cada dos cursos trato de agrupar mis notas mensuales bajo un título común— me pareció adecuado un título que correspondiera a la visión dominante del momento sobre la coyuntura económica. Es una cuestión de nombres que tiene cierta relevancia. Para mucha gente de izquierdas seguimos instalados en la crisis porque persisten muchos de sus efectos: bajos salarios, desempleo alto, deterioro de los servicios sociales, problemas de vivienda… Pero el análisis convencional atiende sólo a las variaciones del PIB y a algunos indicadores básicos.

Por otra parte, aunque la crisis de 2008 significó un verdadero terremoto, muchos de sus peores efectos ya eran visibles en el período anterior de pretendido auge. El debate sobre la precariedad se gestó en la década de los ochenta, justo cuando se impusieron las políticas de flexibilidad laboral orientadas a erosionar los derechos laborales. Los problemas del desempleo, las deslocalizaciones, nos acompañan desde hace casi cinco décadas. Tampoco la externalización de servicios públicos y los recortes fueron un resultado automático de la crisis. Ya estaban presentes en las políticas introducidas, por ejemplo, por los conservadores británicos. Y en nuestro país éste ha sido un tema presente a lo largo de todo el período democrático. Incluso tendemos a pasar por alto —la memoria es débil— que los problemas de vivienda ya eran acuciantes cuando se construían edificios residenciales en cantidades ingentes (no por casualidad la PAH estuvo promovida por la misma gente que antes había creado “V de Vivienda” para protestar contra las dificultades de acceso de los jóvenes a una vivienda digna). Lo que hizo la crisis fue dar una oportunidad a las élites para imponer un nuevo ritmo a su programa neoliberal y agravar una tendencia estructural que venía de lejos. Por eso es compatible considerar que la crisis ha acabado y al mismo tiempo que sus efectos persisten en el tiempo.

En esto último también hay una importante cuestión de perspectiva teórica. Para muchos economistas la evolución de la economía es una mera oscilación en torno a un equilibrio (aunque éste sea dinámico e incorpore el crecimiento a largo plazo): tras una caída la economía recupera su situación anterior y todo vuelve a ser igual que antes. En esto reside el manido eslogan de que “hay que salir de la crisis”, equivalente a salir de un valle y recuperar cota en cualquier travesía. Es lo que yo llamo un pensamiento de “economía de pizarra”, porque en la pizarra todo se puede borrar y reescribir. Pero el mundo real no funciona así y después de una crisis profunda las cosas no son necesariamente iguales: la crisis ha contribuido a cambiar la estructura productiva, ha generado víctimas no siempre recuperables, ha afectado a las políticas económicas y sociales, ha recompuesto los equilibrios de poder entre grupos capitalistas y entre éstos y la sociedad. De ahí que la salida de la crisis nunca sea una vuelta al pasado, sino sólo la recuperación de la dinámica capitalista en un nuevo contexto. Seguir leyendo…

Economía feminista, sin eufemismos, para articular transiciones justas

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es

La urgencia de las transiciones ecosociales se anuncia con cada evidencia científica de los grandes cambios que ya están en marcha: el ecológico, con el colapso del planeta en ciernes; el demográfico, con el proceso acelerado de envejecimiento; y el tecnológico, con el proceso de robotización y la digitalización de la economía. Todos ellos van mostrando ya realidades distorsionadas que auguran un futuro escasamente deseable para gran parte de la población. No es casual que las primeras emergencias conduzcan al abordaje de los cuidados como una necesidad social y a la redistribución de tiempos, trabajos y rentas desde criterios de justicia de género, social y medioambiental.

El discurso sobre la necesidad de articular la agenda en torno a la sostenibilidad de la vida (tanto de los ecosistemas como de las personas) ha ido sumando voces, a veces incluso a riesgo de su banalización; por ello, creo que es importante poder llegar a atisbar el bosque en su conjunto, desmontando para ello los relatos en los que no es posible identificar de qué vida hablamos, a quién afecta, en qué condiciones y a cambio de qué. En la era de los eufemismos, las trampas neoliberales avanzan cada vez con mayores dosis de misoginia institucionalizada y edulcorada por la parafernalia de los mercados. Sin embargo, no son tiempos para medias tintas. Jugar actualmente a la ambigüedad conceptual, si bien puede ser una táctica para conseguir un determinado rédito electoral, es muy discutible que dicha práctica pueda identificarse como un ejercicio honesto de compromiso real con la transformación social. Esto viene a cuento también por el hecho de cómo a veces se elude nombrar a la economía feminista aún a costa de perder lo que se quería comunicar y de que sea su propia particularidad crítica, la feminista, la que da sentido y coherencia a las transiciones económicas que propone.

Y es que la economía feminista aboga por el sostenimiento de una vida digna para todas las personas, desde la igualdad de género, en una amplia dimensión en la que confluyen diversidades sexuales, de identidades, raciales y procedencias en un sistema relacional de interdependencia que busca reconciliarse con la naturaleza, de manera inaplazable, sabiendo que el momento es ya. Hablamos de la vida atravesada por las desigualdades estructurales y de la necesidad de posibilitar escenarios de justicia redistributiva, garantizando condiciones dignas para las mayorías sociales, esto es, alimentos, educación, salud, vivienda, tiempo para una misma, tiempo social, corresponsabilidad en los cuidados, etc. Hablamos de equilibrios y de autonomía relacional, hablamos de plenitud a lo largo del ciclo de vida, hablamos de repensarnos y construirnos desde otro paradigma, desmontando las asimetrías jerárquicas existentes por cuestión de género. Hablamos de subvertir el (des)orden patriarcal y neoliberal. Hablamos de la vida en común, de la colectividad, de la empatía social, invitando a repensarlo y reconfigurarlo todo a través de un proyecto ético para la transformación social, por el que nos replanteemos qué producimos, en qué condiciones, a cambio de qué y sobre todo, qué necesitamos realmente para vivir bien.

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Devaluación interna y desigualdad en la Eurozona

Autor: Ricardo Molero Simarro

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

s difícil encontrar otra región del mundo donde, durante la última década, las condiciones de vida hayan empeorado en mayor medida que en países como España, Grecia o Portugal. El sentido común dicta que ese deterioro es consecuencia de las políticas de austeridad fiscal. Sin embargo, aunque resulte contraintuitivo, la capacidad redistributiva del Estado ha aumentado de facto en esos países. A pesar de los intensos recortes del gasto público, el efecto contrarrestante de los “estabilizadores automáticos” (la activación, al llegar la recesión, de transferencias sociales como las prestaciones por desempleo) ha reducido el impacto de la crisis sobre la desigualdad. Dada la insuficiencia de los Estados de bienestar mediterráneos, eso no ha bastado para impedir la dramática extensión de la pobreza monetaria y la exclusión social. No obstante, nos obliga a buscar las razones del aumento de la desigualdad en otra dimensión: la de la distribución de la renta en el ámbito productivo, denominada “desigualdad primaria” o “de mercado”.

Desde que Kaldor estableciese su famosa paradoja, un número cada vez mayor de economistas cuestiona la relevancia de los costes laborales para explicar la competitividad externa de las economías. Dichos costes son sólo una parte del total (que incluye materias primas, suministros, transporte, costes financieros, etc); y, en muchos casos, los márgenes de beneficios influyen más en la determinación de los precios de venta. Además, los costes laborales se miden en relación a la productividad. Dada la importancia de las cadenas globales de producción, esa productividad depende de las decisiones tomadas por las empresas transnacionales acerca de dónde localizar cada una de las fases del proceso productivo. Ofrecer menores salarios se encuentra lejos de asegurar una atracción de las actividades de mayor valor añadido. Más bien al contrario. De hecho, las empresas concentran esas actividades en sus casas matriz. Por descontado, entre ellas se incluyen las de innovación tecnológica, que también se ve desincentivada por las estrategias de costes bajos.

A pesar ello, la Troika ha insistido en promover una “devaluación interna” en las economías periféricas de la Eurozona. Se ha argumentado que, dada la imposibilidad de llevar a cabo devaluaciones del tipo de cambio (debido a la pertenencia al euro), la reducción de los precios domésticos era la única manera de disminuir los déficit comerciales crónicos de esas economías. Aunque también se podría haber actuado sobre los beneficios, esa reducción de precios se ha tratado de lograr mediante el ajuste salarial. Entre otras medidas, se ha rebajado la protección frente al despido, se han recortado las prestaciones por desempleo, y, sobre todo, se han debilitado los mecanismos de negociación colectiva. Cada vez hay más evidencias (ver, por ejemplo, aquí y aquí) que demuestran el fracaso de esta estrategia. Las economías en las que se han puesto en marcha esas reformas laborales son las que más tarde han salido de la crisis. Pero, además, en ellas la devaluación salarial se ha convertido en uno de los principales motores del empeoramiento de la distribución de la renta.

Las reformas laborales aprobadas han generado un fenómeno muy llamativo: una divergencia en la evolución de la participación salarial de las economías periféricas respecto a la seguida en el conjunto la Eurozona. Esa participación mide el porcentaje de la renta nacional que va a parar a los salarios de los/as trabajadores/as (incluida una estimación de los ingresos considerados laborales de los/as autónomos/as). Cuando ese porcentaje se reduce es porque se ha producido una brecha entre la mejora de la productividad de los/as trabajadores/as y la de sus salarios. Esto no siempre tiene que ir acompañado de una caída de los sueldos en términos absolutos, pero en este caso sí que ha sido así. El hecho es que, mientras en las economías centrales de la Eurozona la masa salarial aumentaba su participación en la renta, en la mayoría de las periféricas (Chipre, España, Estonia, Grecia, Irlanda, Letonia, Lituania, Malta y Portugal) las medidas de devaluación interna han hecho que continuase empeorando, incluso en plena recuperación del PIB.

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Mini-bot italiano vs. libra de Facebook: lo que la moneda esconde

Autor: Alberto Montero Soler

El Confidencial

Estos días atrás se han sucedido dos anuncios en materia monetaria que están íntimamente entrelazados aunque pudiera no parecerlo.

Por un lado, el anuncio del Gobierno italiano de su intención de poner en circulación una moneda paralela a la que llaman mini-bot. Por otro lado, el anuncio de Facebook de que en 2020 pondrá en circulación, junto con otras grandes corporaciones, su propia moneda, la libra, vinculada a una Blockchain descentralizada y a una plataforma de contratos inteligentes, según reza su Libro Blanco.

Aunque en apariencia se trata de cuestiones muy distintas, no lo son tanto si reflexionamos sobre ellas tomando como eje vertebrador un principio político básico vinculado a la moneda: la soberanía.

Así, el Gobierno italiano pretende emitir los mini-bots para superar el restrictivo marco monetario y fiscal del euro y contar con un instrumento monetario para la financiación de su política fiscal. Su intención es crear una moneda paralela de naturaleza fiscal que pondría en circulación como pago de prestaciones o salarios del sector público, circularía como medio de cambio en los intercambios privados si es capaz de generar la confianza necesaria entre las partes —o, en su defecto, si el Estado italiano impone su curso legal— y se destruiría en el pago de impuestos.

Por su parte, Facebook, aparentemente y bajo la pantalla de la inclusión financiera, trata de penetrar en negocios que hasta ahora habían estado mediados por operadores bancarios y financieros tradicionales y que, en la mayor parte de los casos, exigen la titularidad de una cuenta bancaria para realizarse (pagos, envío de remesas, etc.). Bien es cierto que, probablemente, el negocio no resida tanto en los ingresos derivados de las transacciones que usen la nueva moneda y su plataforma sino del acceso a los datos que, de forma consentida o no, podrá obtener de sus usuarios. En cualquier caso, es de prever que su extensión generalizada, más allá de los países menos desarrollados, a los que en principio parece estar circunscrita, tendrá un potente impacto sobre la industria financiera.

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¡El nuevo número de la REC online! (Nº 27, 1º SEMESTRE 2019, MONOGRÁFICO: “20 YEARS OF THE EURO”)

Autor: REVISTA ECONOMIA CRITICA

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REC 27 ISNN edición papel: 1696-0866
ISSN edición digital: 2013-5254

EJEMPLAR COMPLETO


INTRODUCCIÓN
  • 20 years of the euro. Taking stock and looking forward.| artículo
    Eladio Febrero
ARTÍCULOS | ARTICLES
  • The Past and Future of the Euro.| abstract | artículo
    Philip Arestis
  • The ECB Monetary Strategy: A Critical Assessment.| abstract | artículo
    Carlos J. Rodríguez Fuentes, David Padrón Marrero
  • 20 Years of the German Euro Are More than Enough.| abstract | artículo
    Jörg Bibow
  • Beyond the Euro: limits to economic policy in the EU.| abstract | artículo
    Ramon Boixadera Bosch, Ferran Portella Carbó
  • The euro at twenty: Follies of youth?| abstract | artículo
    Ricardo Cabral, Francisco Louçã
  • Economic and political aspects of the persisting crisis in Southern Europe.| abstract | artículo
    João Carlos Graça, Rita Gomes Correia
  • Rethinking the euro as a common currency for Europe: Keynes’s Plan revisited.| abstract | artículo
    Sergio Rossi
  • Completing the Euro: The Euro Treasury and the Job Guarantee.| abstract | artículo
    Esteban Cruz-Hidalgo, Dirk H. Ehnts, Pavlina R. Tcherneva
  • The Euro System and the Overall European Project: Failure or Fully-Fledged Success?| abstract | artículo
    Massimo Pivetti
CLASSIC OR FORGOTTEN AUTHORS | CLÁSICOS U OLVIDADOS
  • Rosa Luxemburg (1871-1919): Revolucíon, imperialismo y teoría económica. | artículo
    Albert Recio Andreu
  • Las tendencias de la economía capitalista. | artículo
    Rosa Luxemburg
RECENSIONES DE LIBROS | BOOK REVIEWS
  • Gemma Cairó i Céspedes (coord.);Ramon Franquesa et al. Economia mundial. Desconstruint el capitalisme global (2018). | artículo
    Artur Colom Jaén
  • Michel Aglietta. 5,000 Years Of Debt And Power (2018). | artículo
    Victor Manuel Isidro Luna
  • Carlos Taibo. La parábola del pescador mexicano sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad (2016). | artículo
    German David Rodríguez Gama
  • Richard Wilkinson y Kate Pickett. Igualdad. Cómo las sociedad más igualitarias mejoran el bienestar colectivo (2019). | artículo
    Albert Recio Andreu
  • Clément Carbonnier y Nathalie Morel. Le retour des domestiques (2019) | artículo
    Eguzki Urteaga

¿Podemos resucitar la política fiscal en Europa?

Autor: Jorge Uxo

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Digámoslo claro desde un primer momento: la construcción de las reglas fiscales europeas, las fuertes limitaciones al uso de las políticas presupuestarias y el intervencionismo extremo de Bruselas en las decisiones fiscales de los gobiernos y parlamentos nacionales no se derivan de una teoría económica sólida e incontrovertida. La seguridad con que se exige el cumplimiento de toda la maraña de requisitos que limitan lo que los gobiernos pueden o no hacer, so pena de someter supuestamente a las economías europeas a graves catástrofes, reflejan en buena medida posiciones políticas con un fuerte contenido ideológico, y prejuicios en contra de la intervención pública. Los límites impuestos a la deuda y al déficit (60% y 3% del PIB) son completamente arbitrarios, como lo es la exigencia a todos los países de ritmos preestablecidos de reducción del déficit estructural, que ni siquiera puede medirse sin grandes dosis de incertidumbre.

La experiencia de estos años nos enseña que mantenerse dentro de este marco no asegura que los resultados económicos mejoren (al contrario, las políticas de austeridad aplicadas en mitad de la recesión sobre la base de estas ideas no hicieron más que empeorar la situación, como el propio Draghi acaba de reconocer). Y tampoco es cierto que salirse de él sea equivalente a poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Muchos economistas heterodoxos llevamos tiempo afirmando esto –con un “éxito relativo” para lograr cambios reales, seamos sinceros– aunque recientemente hay cada vez más economistas mainstreams que empiezan a reclamar también un papel más activo de la política presupuestaria, incluso desbordando el actual marco fiscal. Como seguramente acabarán resultando más convincentes –son “personas serias”– conviene estar atentos a lo que dicen y, si es posible, aprovecharlo para lograr un mayor consenso político en torno a este objetivo de “resucitar” la política fiscal.

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El nuevo informe “El Estado del Poder” alerta del creciente poder de las finanzas y plantea alternativas

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

Se publica la octava edición de El Estado del Poder

Este informe, publicado en inglés por el TNI y cuya edición española corre a cargo del Transnational Institute (TNI), FUHEM Ecosocial y ATTAC España y examina las dimensiones y dinámicas del poder financiero, y cómo los movimientos ciudadanos podrían recuperar el control sobre el dinero y las finanzas.

Las investigaciones demuestran que el protagonismo y el aumento del poder financiero ha aumentado la desigualdad, ha ralentizado la inversión en la producción ‘real’, ha incrementado la presión sobre las personas y los hogares endeudados y ha dado lugar a una merma de la responsabilidad democrática. A pesar de causar en 2008 la peor crisis financiera en décadas, el sector financiero ha emergido aún más fuerte.

El Estado del Poder 2019: Finanzas incluye nueve ensayos y dos entrevistas. Además, el informe ofrece seis Infografías que ilustran aspectos cruciales del poder financiero en el mundo: los actores principales, la geografía del poder, la concentración de riqueza, los lobbies, los crímenes de las grandes empresas y el papel de las finanzas alternativas.

Como lectura complementaria se ha editado una guía divulgativa que apoyándose en casos prácticos, explica con un lenguaje accesible qué es la financierización y los efectos que este proceso tiene sobre la economía, la sociedad, la alimentación y la naturaleza, las fuerzas que lo impulsan y las resistencias.

Esta edición del Estado del Poder, titulado ‘Finanzas’, incluye los Ensayos y Entrevistas:

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Amazon trae a Ezkerraldea más economía de servicios y desmantelamiento industrial

Autor: Lluís Rodríguez Algans y Jon Bernat Zubiri Rey

El Salto

Amazon abre las puertas de su centro en Trapagaran, “a la conquista de los barrios obreros de la margen izquierda”. El gigante del comercio en red se asienta en Bizkaia, agudizando la crisis de modelo que vive la industria y el comercio tradicional del territorio. La noticia puede parecer positiva, porque genera actividad y empleo, pero consolida un modelo productivo nefasto para los intereses de personas trabajadoras y empresas locales. Las prácticas laborales asociadas a este modelo se sustentan en bajos salarios, contratos temporales y a tiempo parcial y externalización abusiva, afectando en especial a jóvenes y mujeres.

Amazon se ha instalado en 8.000 metros cuadrados de los antiguos terrenos de la Babcock Wilcox, empresa centenaria cerrada en 2011, gracias a la recalificación del Ayuntamiento y el apoyo del alcalde de Trapagaran. Tras años de desatención urbanística, la zona pasará a ser un centro empresarial que generará desplazamientos, necesidades de aparcamiento y servicios auxiliares. Amazon se caracteriza por un sistema productivo altamente automatizado, de trabajo flexible y estresante, suponiendo cambios importantes respecto al modelo laboral que anteriormente se ha desarrollado en la zona. El sindicato ELA ha manifestado que “no van a permitir que ninguna empresa aplique modelos precarios, y estará al servicio de las trabajadoras y trabajadores para organizarse y luchar contra ello”.

El modelo laboral de Amazon se basa en trocear y fragmentar el empleo para dominar a la fuerza de trabajo favoreciendo su mayor explotación. Su modus operandi es claro : mientras la plantilla directa es sometida a una gran carga de trabajo y jornadas excesivas con salarios bajos, la plantilla flotante de ETTs funciona con contratos por días u horas. Además, de sustenta en el abuso de figuras laborales fraudulentas, como los falsos autónomos.

El sindicalismo vasco anuncia que no va a permitir abusos y está por ver si los responsables políticos continúan del lado de la multinacional o si, por el contrario, impulsan que la Inspección de Trabajo de Bizkaia intervenga ante los desmanes del gigante global. En esa misma orientación, el movimiento sindical y social de la comarca, se movilizó el pasado sábado 14 de junio y por vigésimo año consecutivo, con la “Marcha por Ezkerraldea” con el objetivo de denunciar el paro y la precariedad laboral.

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Reorientar la brújula

Autor: Nacho Álvarez Peralta y Jorge Uxo

El País

Ha llegado el momento de pasar de la efervescencia electoral al debate de fondo. ¿Qué grandes transformaciones económicas debemos impulsar en esta nueva legislatura?

Tano Santos y Jesús Fernández-Villaverde empujaban recientemente este debate. Algunos diagnósticos son compartidos: el nulo crecimiento de la productividad dificulta la convergencia con nuestros socios europeos, la complejidad tecnológica de nuestras exportaciones es limitada y nuestro sistema financiero está preocupantemente concentrado y poco capitalizado. Sin embargo, entre los desafíos que señalan nuestros colegas hay omisiones relevantes y debates pendientes.

En primer lugar, los economistas no podemos seguir olvidando por más tiempo la actual emergencia climática. Debemos situar en el centro de la agenda la descarbonización de nuestra economía, impulsando un programa de inversiones en energías renovables, rehabilitación inmobiliaria y movilidad eléctrica. Estas inversiones ayudarían además a sortear la desaceleración internacional, apuntalando la creación de buenos empleos.

En segundo lugar, este plan de inversiones verdes debe tener también un componente morado, que impulse infraestructuras sociales de las que carecemos y que son esenciales para avanzar en la igualdad de género. Universalizar la educación de cero a tres años, y desarrollar un verdadero sistema de dependencia, permitiría elevar la tasa de empleo de la economía y reducir la brecha salarial que sufren las mujeres.

Sorprende, en tercer lugar, que Santos y Fernández-Villaverde no hagan referencia en su artículo a la necesidad de reducir la desigualdad: ninguna transformación económica será social y políticamente sostenible si no camina de la mano de una mayor equidad. Los costes de vivir en sociedades tan desiguales están muy documentados: la desigualdad conlleva una insuficiencia estructural de demanda —con pérdidas de crecimiento potencial—, polarización política y desafección social. Contamos con instrumentos diversos, pero la profundidad del problema exige un planteamiento integral: por un lado, necesitamos cambios en las políticas de redistribución —con la articulación de un auténtico sistema de ingresos mínimos y una mayor progresividad fiscal. Pero, además, debemos transformar nuestro modelo de predistribución —con un reequilibrio de la negociación colectiva en el mercado laboral.

Esto nos lleva a un cuarto reto, que nuestros colegas tampoco mencionan: urge terminar con la precariedad, que dificulta los proyectos vitales de muchas personas y daña la productividad de nuestras empresas. La reforma laboral no ha corregido la altísima temporalidad que arrastramos desde antes de la crisis. De hecho, hoy la situación es aún peor: los contratos temporales duran 30 días menos que en 2008 y los indefinidos se han precarizado (el 40% no alcanza el año de duración).

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Las sanciones contra Huawei y la lucha por la hegemonía tecnológica global

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

La decisión de la Administración Trump de vetar a las compañías norteamericanas toda relación comercial con la tecnológica china Huawei ha saltado a la primera plana de las noticias tras la ruptura de relaciones de Google con el fabricante asiático, lo que le colocaría en la tesitura de no poder utilizar el sistema operativo Android, y todo su ecosistema de apps asociadas, en sus móviles y en sus ordenadores portátiles y tablets.

Paralelamente, y en los siguientes días, otros importantes proveedores tecnológicos e industriales y operadores de redes han roto también sus relaciones con la empresa china (como las secciones británicas de Vodafone y BT, la japonesa Softbank o los gigantes norteamericanos Intel y Qualcomm). Muy señaladamente, la ruptura ha alcanzado también a la línea de negocios de Huawei con ARM, un grupo británico muy ligado a la Universidad de Cambridge, propiedad de Softbank, que proporciona la arquitectura básica y los chips, bajo licencia, que utilizan la mayor parte de los procesadores para móviles existentes en el mercado, incluyendo el procesador Kirin, usado por Huawei, lo que, en realidad, representa un problema de más difícil solución para la tecnológica china que las dificultades para acceder al ecosistema Android.

Ya hablamos hace casi seis meses de las razones profundas del conflicto de la Administración Trump con Huawei (en el artículo Huawei y la lucha por la conectividad del futuro, disponible en la web del periódico El Salto: https://www.elsaltodiario.com/moviles/huawei-5g-estados-unidos-china). Reiteraremos algunas de esas explicaciones, profundizando en su análisis y deteniéndonos en las derivaciones abiertas por los desarrollos actuales de la situación.

Empecemos afirmando que el llamado “asunto Huawei” debe ser entendido teniendo en cuenta tres planos de análisis de creciente profundidad, como en un zoom cinematográfico:

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LIBRO: “THE POLITICAL ECONOMY OF PERIPHERAL GROWTH: CHILE IN THE GLOBAL ECONOMY” (Palgrave, 2019)

Autor: Jose Miguel Ahumada Franco

Chile es considerado como un exitoso caso inserción liberal en la economía internacional. A través de dicha inserción (vía la apertura unilateral en los ochenta y luego bilateral y multilateral a partir de los noventa), Chile logró erigirse como el país con el mayor PIB per cápita de la región y estabilidad política. En efecto, es en base a dicha apreciación que Chile pasó a ser considerado como un país ‘modelo’ para el resto de América Latina.

Sin embargo, en la actualidad el patrón de inserción comienza a mostrar un conjunto de problemas sobre el orden económico, dentro de las cuales destacan la reprimarización de la canasta exportadora, la desindustrialización de su matriz productiva, los nuevos problemas medioambientales y una gran desigualdad en la distribución del ingreso.

¿Cómo puede ser que el país considerado como el más exitoso de la región esté mostrando una serie de problemas que se ven también en el resto de la región? ¿Cuáles son las causas de que el crecimiento chileno esté generando tales situaciones? Esto libro busca responder a dicha pregunta trayendo de vuelta el análisis de economía política.

Para eso, el libro explica las diferentes etapas del patrón neoliberal de inserción económico en la economía global de Chile desde 1973 hasta 2015. Se consideran tres variables explicativas clave:

  • la evolución de las relaciones entre los gremios empresariales y el estado,
  • los intereses geopolíticos de EE. UU. en la región a través de las oleadas de acuerdos comerciales y
  • el impacto político de la dinámica de las entradas y salidas de capital financiero.

De esta forma se busca explicar la actual situación a partir de las tres dinámicas políticas antes consideradas para, por un lado, ‘traer de vuelta’ la política al análisis económico y, por otro, brindar una visión más profunda de las causas por las que Chile optó por dicho patrón.

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