Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La batalla por la alimentación justa y sostenible en la revista PAPELES de FUHEM Ecosocial

Autor: FUHEM-Ecosocial

FUHEM Ecosocial publica en el número 139 de la revista PAPELES un monográfico sobre la alimentación, un ámbito donde se interrelacionan el poder corporativo global, la salud humana, las injusticias sociales, las desigualdades territoriales, el cambio climático o las iniciativas transformadoras.

Desde marzo de 2009 los precios de los alimentos se comportan como un activo financiero más. Los mercados han tomado el control de las materias primas alimentarias haciendo rentable provocar hambre en las familias más pobres de los países del sur. El sistema agroalimentario globalizado es indefendible tanto por los impactos ecológicos, socioeconómicos y culturales que genera, como por su alta vulnerabilidad en un contexto de crisis de las energías fósiles y cambio climático.

A pesar de que el campesinado produce cerca del 80% de los alimentos mundiales apenas tiene relevancia en el modelo agroindustrial globalizado donde las grandes cadenas de distribución de alimentos controlan, a su vez, cerca del 80% del mercado. Tres empresas (Bayer, ChemChina y Dupont-Dow), dominan tres cuartas partes de los mercados de semillas y agrotóxicos). ”Esta pérdida de control del campesinado sobre las semillas supone un menoscabo considerable a la soberanía alimentaria de los pueblos en la medida que se incrementa la dependencia del capital transnacional”, apunta en el artículo Las crisis alimentarias y el fin de la era de los alimentos baratosSantiago Álvarez Cantalapiedra, director de FUHEM Ecosocial.

En la producción afrontamos una crisis en la disponibilidad, que no pasa por la cantidad de alimentos, sino por su calidad y por la sostenibilidad de su producción. En la distribución, es una crisis de equidad porque los alimentos no van donde se necesitan, sino donde se pueden pagar. El derecho a la alimentación aún sigue siendo papel mojado desde 1948, tal y como apunta Patricia Aguirre en “Hoy comemos para morir, pero podemos comer para vivir”.

En la otra cara de la moneda está el despilfarro alimentario, como recogen las investigadoras de la Fundación ENT, María Mestre y Verónica Martínez en “Desperdicio alimentario, análisis de una problemática poliédrica”. Porque son más de 1.300 millones de toneladas de alimentos las que se pierden a lo largo de toda la cadena alimentaria con un coste económico equivalente al PIB de Suiza (750.000 millones de dólares). Por su parte, España, con 7,7 millones de toneladas colabora con un 0,7% al desperdicio mundial de alimentos.

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El nefasto legado “legal” de Rato

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

El pasado martes 9 de enero, Rodrigo Rato abrió el turno de comparecencias en la Comisión del congreso de los diputados encargada de investigar la crisis financiera, el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorros, con el fin de dilucidar las responsabilidades y el papel jugado por los gobiernos de Aznar y Rodríguez Zapatero en la gestación,  eclosión y gestión política de la crisis económica.

El protagonismo de Rodrigo Rato en la crisis económica se divide entre su etapa de vicepresidente económico de los gobiernos de Aznar (1996 y 2004); la de director gerente del FMI, justo los años que precedieron el estallido de la crisis (2004-2007); y la de presidente de Bankia, entidad que representa como ninguna el expolio que se ha hecho de las cajas de ahorro en este país y que se convirtió en el principal exponente del rescate financiero.

Rodrigo Rato tiene procesos penales abiertos que abarcan los tres periodos. Aunque los referentes a su etapa de ministro no lo sean en relación a su gestión política, sino a un presunto blanqueo de dinero.

Sin embargo, a mí me interesa analizar esa gestión ministerial y el nefasto legado “legal” de Rato por la transcendencia que ha tenido no sólo en la virulencia de la crisis económica en España, sino en nuestro modelo económico y la legitimación social y política del mismo.

Cuando escuché la comparecencia de Rato aún tenía fresco el informe sobre la Desigualdad Global 2018 de The World Wealth and Income Database que presenta proyecciones de la evolución de la desigualdad de ingreso y riqueza hasta 2050.

En este breve informe hay gráficos sencillamente espectaculares sobre la evolución de la desigualdad económica en estas últimas décadas y las proyecciones que vaticinan por poner algún ejemplo, una creciente polarización y la posible desaparición de las clases medias. Mirando los datos sobre lo brutalmente que ha avanzado la desigualdad en EE.UU desde los años 80, se entienden muchas cosas sobre la desesperación de amplias capas de la población norteamericana y su reciente comportamiento político. Pero también podemos aprender muchas cosas sobre España.

En este informe, la evidencia estadística y los análisis que de esta se derivan, suelen tomar a Europa como unidad de análisis en los gráficos y solo a veces se individualizan algunos países europeos en función de la magnitud del fenómeno que se comenta. Pues bien, España solo se singulariza en el gráfico de una medida poco conocida: la de la evolución de la riqueza privada frente a la pública. Ese indicador es importante en tanto que por ejemplo una pérdida de riqueza pública limita la capacidad de los gobiernos para reducir la desigualdad, lo que sin duda tiene implicaciones en la desigualdad de riqueza de los individuos. No en vano, la conclusión de los más de 100 expertos y expertas en desigualdad sobre su situación y prospección hacia 2050 contenida en este informe es que solo mayores inversiones públicas en educación, salud y protección medioambiental conseguirían combatir la creciente desigualdad.

Pues bien, desde los años ochenta se observan transformaciones de gran tamaño en la propiedad de la riqueza en todos los países, salvo excepciones como Noruega. Existe un traspaso de la riqueza del dominio público al privado, hasta el punto de que la riqueza pública se ha hecho negativa o cercana a cero en los países ricos al superar las deudas a los activos. Pero aunque se trata de una tendencia global, hay algunos países que destacan especialmente como España, donde el despegue de la curva coincide bastante con la llegada del Partido Popular al poder en 1996, la entrada en el euro y el inicio de la burbuja inmobiliaria.

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Salario mínimo y mercado laboral (Cuaderno de postcrisis: 3)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

El acuerdo sobre el aumento del salario mínimo firmado el pasado 26 de diciembre entre Gobierno y sindicatos ha sido presentado por algunos comentaristas como el inicio del cambio en el mercado laboral. De llevarse a cabo, representaría un aumento del 20% del salario mínimo. Su impacto queda diluido porque se produce en un periodo de cuatro años y el aumento más significativo se plantea al final. ¿Se trata de un primer cambio radical en el mercado laboral? ¿Va a tener un impacto importante en la transformación del mercado laboral? Que el salario mínimo aumente significativamente es una buena noticia, aunque cabe ser escépticos respecto a sus resultados por distintos motivos.

En primer lugar, por la propia historia del salario mínimo. Éste se encuentra, en términos de capacidad de poder adquisitivo, entre los más bajos de Europa. Y ha experimentado un deterioro real de largo plazo, porque durante largos períodos creció por debajo de la inflación. En la era Aznar se impuso la norma de aumentarlo cada año el 2%, muy por debajo de un ritmo inflacionario en torno al 5% (la devaluación real era mayor porque en el cálculo del IPC no se incluye la compra de vivienda, que en plena burbuja ya se había convertido en uno de los problemas más graves de mucha gente). Cuando llegó Zapatero, se comprometió con los sindicatos a elevar progresivamente el salario mínimo hasta los 800 euros. Y, cuando trató de incluir un mecanismo de revisión automática ante la inflación, Zapatero se enfrentó (y cedió) ante la feroz rebelión de su propio Ministro de Economía (Pedro Solbes) y de la cúpula del Banco de España. Al final de su mandato el salario mínimo se había quedado en 641,4 €uros mensuales (por catorce pagas). Rajoy lo ha tenido congelado hasta finales de 2016, y tras dos aumentos en 2018 se situará en 736 Euros, lejos del objetivo de Zapatero y de los 850 que se anuncian al final. Unos 850 euros condicionados a la marcha de la economía española, o sea con un futuro tan incierto como el compromiso que alcanzaron en el pasado los sindicatos con UGT y CCOO. De llegar a aplicarse la medida, su cuantía situaría el salario mínimo español en el 44% del salario medio a tiempo completo en 2015 (último dato disponible), o en el 51,5% del salario medio total, o sea claramente en una situación de ingreso insuficiente. Lejos de los 1000 € mensuales que los sindicatos plantean como salario mínimo en la negociación colectiva.

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No hay ninguna necesidad de crear un impuesto para asegurar las pensiones

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Público.es

El pasado lunes 8 de enero el PSOE volvió a la carga con su ya conocida propuesta de creación de un impuesto para poder financiar las pensiones como respuesta al déficit que tiene la Seguridad Social y alegando que países como Francia aplican medidas similares. Muchos han caracterizado esta propuesta de izquierdas, ya que pone el acento en el aumento de ingresos en vez de hacerlo en la disminución de los gastos como marca la receta de la derecha (por cierto, aplicada también en las pensiones por el PSOE durante el gobierno de Zapatero). Sin embargo, esta interpretación es presa precisamente de los postulados económicos que utiliza la derecha, ya que comparte con ella la obsesión de acabarcon el déficit público –en este caso de la Seguridad Social–, como si fuese una enfermedad que hay que extirpar lo antes posible. En realidad, una interpretación verdaderamente de izquierdas debe basarse en una rigurosa y adecuada comprensión de la naturaleza y funcionamiento de los saldos fiscales, dejando de lado los mitos económicos de la derecha que demonizan el déficit público y entendiendo que éste no es más que una herramienta económica que se debe utilizar en beneficio de la mayoría social.

El sistema público de la Seguridad Social ingresa actualmente menos de lo que gasta. Bien, ¿y qué? Si aislásemos los ingresos y gastos de la sanidad pública –al igual que hacemos hoy arbitrariamente con las pensiones públicas-, a ésta le ocurriría exactamente lo mismo: estaría en déficit (los pacientes no pagan directamente todo el coste del servicio), y no veo a nadie por ahí diciendo que hay que crear un impuesto finalista para financiar la sanidad. Pasa igual con la educación pública y con otros servicios públicos: aisladamente del resto de las finanzas públicas se encontrarían en déficit, lo que ocurre es que logramos la financiación a través de vías que no tienen nada que ver con su respectivo ámbito, de forma que financiamos servicios públicos como la sanidad con el dinero que, por ejemplo, paga alguien por IVA cuando compra un coche de lujo. Ponemos toda la riqueza y renta de nuestra economía al servicio de la financiación de todo lo público.

¿De todo? No. De las pensiones no. Así se decidió en 1996 con el Pacto de Toledo, alegando que separar la financiación de las pensiones del resto de la finanzas públicas impediría a los gobernantes de turno recortarlas a través de los presupuestos generales del Estado. Pero esto hoy solo se puede ver como una broma de mal gusto, ya que tanto el gobierno de Zapatero como el de Rajoy han recortado sustancialmente las pensiones públicas con las reformas de los últimos años (aumentando la edad de jubilación, congelando su revalorización o desvinculándola del crecimiento de los precios, ajustándola a la esperanza de vida, etc). Si el aislamiento de la financiación de las pensiones no ha impedido que los gobiernos les peguen un tijeretazo, ¿para qué sirve entonces?

Ya lo digo yo: para nada que no sea reforzar una falsa imagen de insostenibilidad. Una vez las pensiones están aisladas, es fácil señalarlas si tienen déficit y gritar a los cuatro vientos que hay un problema que solucionar (momento hábilmente aprovechado por la banca para proponer planes privados de pensiones). Vuelvo a lo de antes ¿qué pasaría si aislásemos la sanidad pública del resto de finanzas públicas? Veríamos un déficit enorme y la élite de turno saldría en banda a clamar su privatización. Pero no lo hace de forma tan agresiva porque el déficit de la sanidad pública se diluye en el conjunto de las finanzas públicas y el hipotéticoproblema no se explicita tan claramente.

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#UniBarrio – (Des)orden neoliberal frente a la sostenibilidad de la vida (Lunes 22 de enero, 19h, Teatro del Barrio, C/Zurita, 20, Madrid)

Autor: Universidad del Barrio y Amaia Pérez Orozco

Teatro del Barrio

Desde la Universidad del Barrio arrancamos el año con el comienzo del segundo bloque del Curso de Economía, sobre Economía Feminista, con una primera sesión titulada: “(Des)orden neoliberal frente a la sostenibilidad de la vida”. Esta primera sesión nos dotará de herramientas teóricas y conceptuales para poder aproximarnos al análisis de la realidad socioeconómica desde una perspectiva de economía feminista.

En esta sesión contaremos con la participación de Amaia Pérez Orozco, economista feminista y doctora en Economía Internacional y Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido responsable en el UN-INSTRAW del estudio de propuestas para reorganizar los cuidados. También participa activamente en movimientos sociales y feministas, y entre otras publicaciones, es autora del libro “Subversión feminista de la economía”, de la Editorial Traficantes de Sueños.

La sesión tendrá lugar el lunes 22 de enero a las 19h en el Teatro del Barrio ¡Os esperamos!

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Europa no funciona

Autor: Miguel Urban, Daniel Albarracin y Fernando Luengo

ctxt.es

Es moneda común referirse a la crisis económica como un episodio que se está superando o que, incluso, ha pasado a la historia. Este planteamiento autocomplaciente lo encontramos en los dirigentes del Partido Popular, en la mayor parte de los gobiernos europeos y en los responsables de las instituciones comunitarias. Y, por supuesto, inunda hasta la saciedad los medios de comunicación.

Para respaldarlo, se presentan indicadores como el crecimiento del Producto Interior Bruto, la reducción del déficit público o la creación de empleo; sin el menor rubor, se ocultan o se distorsionan otros, que apuntan justamente en la dirección contraria, como el aumento de la desigualdad, la creciente precarización de las relaciones laborales, la progresión de la desigualdad, la debilidad del sector bancario o el alza de la deuda pública.

En estas líneas, siquiera de manera somera, queremos entrar en este debate, poniendo sobre la mesa un asunto que la mayor parte de los análisis omiten y que, sin embargo, es clave para entender dónde estamos y qué desafíos nos esperan: la localización espacial de la industria manufacturera.

Hay escasa información al respecto (las estadísticas son incompletas y manifiestamente insuficientes), pero la disponible nos habla de una tendencia a la concentración de la producción manufacturera en pocos países, en un contexto donde las empresas transnacionales redespliegan las cadenas globales de creación de valor; reservando para los países y regiones dominantes aquellas actividades –productivas, comerciales y financieras– de mayor contenido estratégico, mientras que las periferias reciben las de menor complejidad y contenido tecnológico. Los gráficos siguientes ilustran ese proceso concentrador (valores al alza indican un aumento del mismo), que ha estado presente desde la creación del euro y que ha seguido su curso durante los años de crisis (con la excepción del estallido del crack financiero).

(*) Valor añadido bruto a precios corrientes.

Elaboración propia a partir de Ameco.

(*) Informática, electrónica y productos ópticos, equipamiento eléctrico, maquinaria y equipos

(**) Valor añadido bruto al coste de los factores

Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat

En ambos gráficos, el grado de concentración se mide a través del índice de Hirschman. Dicho índice puede tomar valores comprendidos entre 0 y 1, mínima y máxima concentración, respectivamente.

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La trampa de Tucídides y el futuro del Euro

Autor: Fernando Esteve

La Paradoja de Kaldor

Existe un acuerdo unánime de que China está en su fase ascendente en la escala del poder económico y militar. Menos acuerdo hay respecto a la cuestión de si la hegemonía norteamericana está ya en declive. En cualquier caso, el escenario geopolítico en las próximas décadas se augura complejo y marcado por esa doble circunstancia. Hay quienes anticipan el riesgo de que el mundo se vea abocado a lo que se conoce como Trampa de Tucídides y, al igual que Esparta ante el ascenso de Atenas desencadenó una guerra preventiva -la Guerra del Peloponeso-  antes de que la expansión de su rival amenazara su hegemonía, EE.UU. haga lo mismo con China. Hay quienes, por el contrario,   prevén un futuro pacífico definido por una hegemonía compartida chino-americana. Sea cual sea ese futuro, lo que parece hoy por hoy claro es que en su construcción la Unión Europea  nada parece contar. Europa es hoy por hoy un convidado de piedra en la escena geopolítica mundial.

No debiera ser así. Pero la realidad es que la Unión Europea no ha podido convertir su peso económico en poder económico ni tampoco sus valores políticos y culturales en poder político  en la esfera de las relaciones internacionales a escala mundial. La Unión es, por así decirlo,  autista, en el sentido de que todas sus energías las dirige hacia sí misma. Es como esos enfermos a los que la gravedad y urgencia de sus dolencias les llevan a desinteresarse de todo cuanto sucede en su entorno. Y la razón de ello es que el “corazón” de la Unión, la eurozona,  no funciona como sería de desear y se preveía en sus orígenes, hace una quincena de años.  Y no funciona porque adolece de una enfermedad “genética”, porque de salida, desde su concepción, su “corazón”: el euro,  estaba mal diseñado y se ha convertido en una fuente incesante de problemas.

Cierto que no era fácil construir una moneda única a partir de un conjunto heterogéneo de países que no conformaban una área monetaria óptima. Pero el diseño que se siguió a la hora de hacerlo, lo que se puede denominar como  “modelo neoliberal” de moneda única en la medida que, ante los inevitables desequilibrios comerciales y fiscales y sus consecuencias que tendría el establecimiento de una moneda única y una política monetaria común del Banco Central Europeo en los países de la eurozona dada su diversidad de situaciones y “culturas” económicas nacionales, sólo preveía para corregirlos de un mismo mecanismo: la puesta en práctica de políticas de ajuste  y de reformas estructurales, sobre todo de los mercados de trabajo, así como la imposición de sanciones a quienes no cumpliesen unos criterios en buena medida arbitrarios.

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De pensiones, impuestos y otras ocurrencias de Pedro Sánchez

Autor: Alberto Montero Soler

El Confidencial

Que las pensiones públicas van a ser uno de los temas fundamentales de debate político y social a lo largo de este próximo año es algo de lo que no cabe duda. Otra cosa es desde dónde y cómo se plantee ese debate; incluso es posible que sea relevante hasta quién lo plantee.

Ayer, Pedro Sánchez se desayunaba con una propuesta para aliviar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones que bordea lo esperpéntico y que debía ser más el producto de su necesidad de colocar algún titular periodístico en el susodicho desayuno que de aportar realmente soluciones para el problema de las pensiones públicas en España.

Según el secretario general del PSOE, uno de sus “acuerdos de país” debe girar en torno a las pensiones públicas. Hasta ahí, magnífico; probablemente nadie en España pueda discrepar de la necesidad de ese acuerdo.

El problema aparece cuando uno empieza a leer el contenido de las medidas para ese “acuerdo de país” en torno a las pensiones públicas y se encuentra con dos ideas que al proponente le deben parecer brillantes pero que, a todas luces, dejan mucho que desear.

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Una propuesta para el debate sobre la transformación social planteado por Alasbarricadas

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Kaos en la Red

Sólo nos queda, pues, saludar la emergencia de un nuevo debate, el planteado por los compañeros de Alasbarricadas, de una confrontación de ideas que demuestra que algo sigue vivo en el movimiento libertario. Después de haberos presentado esta propuesta permitidme que os haga una confesión: no quiero ser seguido sino escuchado. Esta es una propuesta individual y el pensamiento fuerte es siempre colectivo.

“Un revolucionario, para merecer tal título, debe dominar la economía, la dialéctica, la política y la estrategia; cargarse de paciencia; defenderse con la ironía y emplear la acción a su debido tiempo” (Abraham Guillén. Desafío al Pentágono)

Una estrategia revolucionaria es una estrategia que apuesta por el cambio acelerado, por una transformación social que vaya más allá de las tendencias evolutivas, por la apertura de un proceso que encauce las mutaciones que vive nuestra economía y nuestra política en la dirección deseada por los revolucionarios.

La izquierda española no tiene un proyecto de ese tipo. Y el anarquismo ibérico, ahora mismo, tampoco. Las distintas sectas y grupúsculos del mundillo alternativo vegetan en la adoración acrítica de unas tradiciones idealizadas y, con ello, arrancadas de todo lo que les daba vida y pegada. Si el marxismo se ha convertido en un marasmo indistinguible de la socialdemocracia y el podemismo ha llevado a la oleada de luchas del 15M a su naufragio, el municipalismo no sabe muy bien adónde dirigirse ante la agresividad demostrada por los nuevos mandarines institucionales de la izquierda y el movimiento libertario se difumina en una miríada de propuestas autorreferenciales que basculan entre la pura repetición burocrática de lo mismo de siempre y la adoración de lo estrafalario, el vértigo de la imposible involución que se pretende hacer pasar por ecologismo o el sectarismo más estrecho y asfixiante.

¿Caben alternativas? ¿Hay propuestas revolucionarias para el día de hoy, en pleno siglo XXI, en un mundo cada vez más multipolar y más acosado por la aceleración de las transformaciones productivas, tecnológicas y culturales? ¿Es el pensamiento libertario un antídoto posible al transhumanismo, al ultraliberalismo, al ecofascismo y al nuevo feudalismo ultraderechista que ganan adeptos cada día que pasa?

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Pedro Sánchez: bienvenido a la propuesta de Podemos

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

El artículo 50 de la Constitución establece que “los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”.

Este mandato debe ser el norte de cualquier política sobre las pensiones, y exige reconectar su crecimiento con el IPC. El Partido Popular ha convertido a España en el único país de la UE que ha desvinculado las pensiones de la evolución de los precios. También exige asegurar que durante las próximas décadas la pensión media crecerá al menos al ritmo del PIB per cápita del país.

Solo podrá atenderse esta exigencia de suficiencia económica y sostenibilidad social mejorando las fuentes de financiación del sistema de pensiones. Justo lo contrario de la idea que ha inspirado las dos últimas reformas (la del PSOE y la del PP), que recortan las prestaciones para intentar adaptarlas a unos ingresos claramente insuficientes.

Este objetivo debe lograrse además con una aproximación integral. Por ejemplo, tres medidas de implementación inmediata que contribuirían a ello son la supresión de los topes máximos de cotización para los salarios más altos; la eliminación de las bonificaciones –muy ineficientes– que el Gobierno concede a las empresas en su cuota; y el acercamiento de las bases medias de cotización del Régimen de Autónomos y del Régimen General.

Por supuesto, la subida de los salarios –y particularmente el aumento del SMI a 1000 € al mes–permitiría también un incremento de las cotizaciones a la Seguridad Social. La situación actual resulta insostenible: salarios de miseria que aumentan las desigualdades y la pobreza de los trabajadores, provocan también cotizaciones insuficientes.

Pero si queremos que las pensiones garanticen adecuadamente las condiciones de vida de los mayores, es ineludible seguir ampliando su financiación por la vía impositiva, en el marco de una reforma fiscal en profundidad que nos acerque a los países de nuestro entorno (con el mismo peso de los ingresos públicos en el PIB que tiene la media de la Eurozona, recaudaríamos casi 90.000 millones de euros más al año).

En ese marco, Unidos Podemos ha propuesto ya un “impuesto de solidaridad” a la banca, análogo al que ahora se aplica en Portugal, encaminado a que las entidades financieras le devuelvan a la sociedad española los esfuerzos realizados por la ciudadanía con el rescate del sistema financiero. El PSOE parece sumarse ahora a nuestra propuesta como una de las posibles vías para asegurar las pensiones.

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Lo que oculta el aumento del empleo en 2017

Autor: Alberto Montero Soler

eldiario.es

Que se reduzca el desempleo y aumente el número de cotizantes a la Seguridad Social nunca pueden ser malas noticias en una economía que experimenta desde hace ya demasiados años una de las tasas de paro más altas de la Unión Europea.

Sin embargo, los datos con los que se ha cerrado el mes de diciembre en términos de afiliación a la Seguridad Social no dejan de ocultar realidades preocupantes que deberían alejarnos de su lectura complaciente y animarnos a sondear críticamente su anverso con el ánimo de identificar tendencias de fondo que pudieran generar más problemas a futuro de los que aparentemente ayudan a resolver a presente.

Aunque solo sea en su dimensión cuantitativa hay dos notas que hay que señalar.

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La trampa y el discurso tramposo de la subida del salario mínimo

Autor: Fernando Luengo

La Marea

El anunciado, a bombo y platillo, aumento del salario mínimo es una buena noticia que, sin duda, habrá llenado de desasosiego y perturbación a la tradición más conservadora del pensamiento económico, dominante en las universidades, los centros de investigación, los servicios de estudio de los bancos y las escuelas de negocio.

Esta tradición ha defendido, y todavía defiende, que la mera existencia del salario mínimo –no sólo su fijación en un nivel “elevado”- es contraproducente, es un factor de perturbación para el funcionamiento eficiente de la economía. Pongo entre comillas el término “elevado” porque para estos economistas -que, por cierto, habitan en la zona más confortable de la sociedad, disfrutando de una posición privilegiada y percibiendo elevadas retribuciones- ese nivel debe ser cada vez más bajo.

Desde ese relato se argumenta que la reducción del salario mínimo o, mejor aún, su eliminación contribuiría a la creación de empleo, precisamente entre los trabajadores con una situación más precaria, aquellos que ofrecen en el mercado de trabajo menos cualificación. La retribución de estos colectivos, muy inferior al promedio recibido por los trabajadores, compite con el salario mínimo, por lo que su reducción o su eliminación actuaría de estímulo entre las empresas, que verían de este modo reducirse los costes de contratación, con el consiguiente aumento del empleo.

Numerosos estudios han puesto de manifiesto, sin embargo, que la represión salarial (moderación de los costes laborales, según el tramposo lenguaje oficial) no permite aumentar el nivel de empleo, sino todo lo contrario; y que los salarios bajos, además de lastrar la demanda agregada, actúan como freno a la renovación y modernización de las capacidades productivas. Pero, como otros tantos axiomas defendidos desde la economía convencional, la acumulación de reflexión teórica y de evidencia empírica en su contra no ha servido para pasar página.

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El bitcoin: ¿oro digital o fraude colosal?

Autor: Bruno Estrada Lopez

ctxt.es

El bitcoin la criptomoneda más famosa y más utilizada en el mundo fue creada hace solo ocho años, en 2009. Una criptomoneda es un medio digital de intercambio que no está respaldado por ningún activo, su valor intrínseco es cero, se basa en la confianza que millones de personas dan a un sistema descentralizado de creación de dinero.

No hay ningún Banco Central de un gran país detrás de su creación, ni ninguna entidad financiera global, ni ninguna gran empresa. Son miles de “mineros” los que están continuamente creando esta moneda en base a unos códigos que aseguran las transacciones.

Su creación se hace de forma conjunta por un sistema competitivo descentralizado de estos “mineros” digitales. Para que estos nuevos bitcoins, estas nuevas transacciones, sean confirmados es necesario que se incluyan en un bloque con una prueba de trabajo matemático. Dichas pruebas son muy difíciles de calcular ya que la única manera de pasarlas es intentando hacer miles de millones de cálculos por segundo.

Cuando los bloques son validados por el universo de “mineros” entonces el “minero” creador recibe una propina en bitcoins, propina que se ha ido reduciendo con el paso del tiempo. Los “apolojetas” del bitcoin dicen que esto es democratizar la creación de dinero.

Inicialmente, en la “época romántica” del bitcoin, los mineros eran personas individuales que, armados con un cierto conocimiento de electrónica e informática y un potente ordenador generaban esos bloques. Ante el aumento de valor de esta criptomoneda su producción se ha ido industrializando. Actualmente hay “granjas de servidores” trabajando permanentemente para calcular el valor de un nuevo bloque.

Su creciente éxito como instrumento de intercambio plantea dos graves problemas: su insostenibilidad financiera y medioambiental.

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Renta y patrimonio en España: insoportable desigualdad. Índice sintético del BSE (1994-2016)

Autor: Colectivo IOE

Barómetro Social

El crecimiento económico de España se reparte cada vez con más desigualdad, lo que fractura la convivencia y aumenta  la pobreza y el endeudamiento de un sector creciente de población.

El índice sintético de Renta y patrimonio es uno de los once que elabora el Barómetro Social de España. Se nutre de 27 indicadores que se agrupan en cuatro dimensiones: el crecimiento agregado de la renta y la riqueza (1ª dimensión); el reparto de los bienes económicos (2ª dimensión); el papel redistribuidor del Estado a través del sistema fiscal (3ª dimensión); y el alcance de la pobreza y la exclusión social  (4ª dimensión).

En el contexto de la Unión Europea, España se caracteriza por una persistente desigualdad en el reparto de la renta y la riqueza, una fiscalidad regresiva y unas tasas crecientes de explotación laboral, privación material y endeudamiento. El presente informe recoge las principales tendencias y ofrece una breve  interpretación crítica del modelo político-económico vigente, que sometemos al debate de los lectores.

El Gráfico adjunto resume las tendencias de los últimos 23 años. Se puede observar que la evolución general (línea gruesa de color negro) se sitúa siempre en posición de “suspenso” (por debajo de 5), mejorando ligeramente hasta 2003 y empeorando a partir de esa fecha. El resultado más negativo se obtiene en 2016, el último año con datos completos.

Índice sintético de renta y patrimonio (1994-2016)

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¿Tiene la política monetaria efectos distributivos?

Autor: Juan Francisco Albert Moreno y Carlos Ochando

La Paradoja de Kaldor

Es notoriamente constatable que la desigualdad tanto de renta como de riqueza se ha incrementado desde la década de los 80 dentro de los países desarrollados. Asimismo, es bien conocido que factores estructurales, tales como la demografía, el papel de las instituciones, la digitalización o la propia globalización, y factores cíclicos que tienen que ver con la reciente crisis económica y la exigua recuperación, están detrás de esta tendencia alcista. Sin embargo, los efectos distributivos que puede ocasionar la política monetaria son menos perceptibles para el público en general.

Aunque tradicionalmente, con la supuesta creencia en la neutralidad del dinero, académicos y banqueros centrales han ignorado esta cuestión, los efectos distributivos que puede acarrear la política monetaria no son nuevos. El economista francés, Richard Cantillon – quien para muchos es considerado el padre de la economía política – ya en 1755 advertía en su conocido “efecto cantillon” de la no neutralidad y de los efectos distributivos que la entrada de nuevo dinero podía causar al no introducirse éste en el sistema económico de forma homogénea entre los distintos ciudadanos o grupos sociales.

Más recientemente, con la implementación de las medidas de política monetaria no convencional para hacer frente a la Gran Recesión y al problema de la cuota 0 del tipo de interés nominal, los efectos distributivos de la política monetaria han tomado relevancia y se han convertido en una de las principales críticas a estas políticas inusualmente expansivas, especialmente al otro lado del Atlántico con las sucesivas rondas de quantitative easing aplicadas por la Reserva Federal.

Con el resurgir de esta preocupación, la reciente literatura económica ha puesto el foco en los diversos canales a través de los cuales la política monetaria tiene efectos en la distribución de los ingresos y la riqueza.  No obstante, la dirección neta de tales efectos es ambigua. Por un lado, existen diversas vías por las que una política monetaria acomodaticia ayudaría a conseguir una distribución de renta y de riqueza más equitativa:

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Bruselas, ¿imposición o pretexto?

Autor: Fernando Luengo

infolibre.es

El discurso político y mediático del gobierno del Partido Popular (PP) está instalado en el pretexto. Apela continuamente a la necesidad de seguir la hoja de ruta marcada por Bruselas –sin cuestionarla, por supuesto–, deslizando el mensaje de que las políticas aplicadas dentro responden fielmente a las exigencias comunitarias en materia de ajuste presupuestario. Con esa falacia, pretenden salir libres de polvo y paja de una gestión de la crisis –de la cual el PP es en buena parte responsable– tan ineficiente como costosa en términos sociales y productivos.

Este mismo pretexto también ha sido sacado a pasear por el gobierno de Rajoy a través de su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para cargar contra los “ayuntamientos del cambio”, exigiéndoles que introduzcan más y más recortes en las políticas sociales y en las inversiones. Presión que, además de inaceptable, resulta incomprensible, pues estos ayuntamientos han conseguido, con una gestión eficiente y transparente, sanear las cuentas públicas y al mismo tiempo mejorar el bienestar de la ciudadanía. Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid desvela los verdaderos intereses del PP: debilitar y fracturar Ahora Madrid, poner contra las cuerdas a los concejales más comprometidos con las políticas antiausteridad, meter al Ayuntamiento en la lógica de los recortes y trasladar a la opinión pública la percepción de que sólo hay una política económica posible. Lo cierto, sin embargo, es que existía y existe en el estado español un margen de maniobra que, sobre todo por falta absoluta de voluntad política, no ha sido utilizado.

El contraejemplo está en Portugal, donde sí encontramos el compromiso político que ha estado clamorosamente ausente en nuestro país. En este país, desde que gobierna la coalición de izquierdas, se ha reducido de manera sustancial el desempleo y han mejorado los salarios; en paralelo, se ha reducido la deuda y el déficit públicos.

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Las personas pensionistas han perdido en 2017 mucha más capacidad adquisitiva de la que nos dicen

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

El relato oficial es que los precios han aumentado un 1,2% desde diciembre de 2016 a diciembre de 2017 y las pensiones solamente lo han hecho un 0,25% durante ese periodo. Esto supondría una pérdida de capacidad adquisitiva del 0,95% (1,2% menos 0,25% = 0,95%).

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¡Pero ojo! Los precios cambian de nivel cada mes, mientras que las pensiones son fijas durante todo el año y sólo cambian de importe al comenzar uno nuevo. La comparación entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017 no es rigurosa.

¿Por qué? Pues porque la pensión en diciembre de 2016 era la misma que en enero de 2016. ¡Y durante todo ese tiempo los precios también aumentaron, por lo que también se perdió capacidad adquisitiva!

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Nuevo número de la Revista de Economía Crítica

Autor: Revista de Economía Crítica

segundo
semestre 2017
REC 24ISNN edición papel: 1696-0866
ISSN edición digital: 2013-5254
EJEMPLAR COMPLETO

ISNN edición papel: 1696-0866
ISSN edición digital: 2013-5254

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¿Dónde está la precariedad laboral?

Autor: Lina Galvez

eldiario.es

Anoche, tomando cervezas en un bar, un camarero me reconoció. Había sido alumno mío hacía unos años en la licenciatura de dirección y administración de empresas. Siempre me da alegría ver a un antiguo alumno, pero reconozco que me entró una cierta angustia al ver que estaba trabajando de camarero diez años después de haberse licenciado. No es que la profesión de camarero no me parezca digna, simplemente no concuerda con su formación, ni posiblemente con las expectativas que él o sus padres tenían cuando estudiaba la carrera.

Sin embargo, cuando me puse a hablar con él me di cuenta de que al terminar la carrera había seguido los pasos de la mayoría de sus compañeros. Había entrado a trabajar en una entidad financiera, y luego en otra… y luego, no había podido más.Me contaba que los horarios, el trato y el salario eran peores que en su actual puesto de camarero.

A raíz de su confesión, un amigo contó que el otro día yendo al aeropuerto la conductora del autobús era una antigua alumna suya que contaba exactamente la misma historia. Que había entrado a trabajar en un banco, pero que no lo había aguantado y que sus condiciones de trabajo en la empresa municipal de transportes de Sevilla le parecían mucho más dignas.

Otra contó que su sobrina se había graduado en enfermería y que, tras un año de contratos por días y de tener que asumir la responsabilidad de lo que le pudiera pasar a los enfermos, decidió volver a poner albóndigas en el restaurante de Ikea porque Ikea era mejor empleador que los hospitales para los que había trabajado.

Las estadísticas nunca hilan tan fino como la vida misma, pero nos ayudan a entender el deterioro generalizado de nuestro mercado de trabajo y el porqué de las frustraciones de estos jóvenes y posiblemente de los cambios en las opciones políticas que observamos.

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La subida del salario mínimo anunciada por Rajoy tiene trampa

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

La Marea

El pasado martes 26 de diciembre se anunció el pacto entre Gobierno, sindicatos y patronal para elevar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 4% en 2018, un 5% en 2019 y un 10% en 2020. Sin embargo, tal y como explicó el presidente del Gobierno, esa ruta de crecimiento solo se aplicará si se cumplen dos requisitos: 1) que el PIB de la economía crezca más de un 2,5% cada año, y 2) que el aumento de afiliación a la Seguridad Social sea superior a los 450.000 afiliados cada año.

Mariano Rajoy ha insistido en que son requisitos prudentes porque últimamente dichos niveles se están superando. Pero el hecho de que desde el año 2015 se haya crecido y creado empleo por encima de esos parámetros no quiere decir que en los tres años siguientes vaya a ocurrir lo mismo.

De hecho, todo el mundo sabe que la economía es cíclica y que a años de crecimiento económico siempre le siguen años de desaceleración e incluso recesión. Y las previsiones que se realizan para los años siguiente no son muy halagüeñas. Para 2018 tanto el Fondo Monetario Internacional como la Comisión Europea estiman que el crecimiento del PIB español será en 2018 del 2,5%, mientras que el Banco de España cree que será del 2,4% y el propio Gobierno (alegando inestabilidad política en Cataluña) del 2,3%. Es decir, por debajo o muy ajustado al límite marcado como requisito para que aumente el salario mínimo. Pero es que las previsiones para 2019 y 2020 son todavía peores: la Comisión Europea cree que el PIB español crecerá un 2,3% y el Gobierno un 2,1%. De cumplirse estos pronósticos, el acuerdo para el crecimiento del salario mínimo quedaría en papel mojado, especialmente en lo que respecta al año 2020, que es precisamente el año en el que mayor subida se ha programado (menuda casualidad, ¿no?).

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¿La crisis ecológica llama a la puerta? (Cuaderno de postcrisis: 2)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

Hace tiempo que los ecologistas, incluidos los economistas ecológicos, llaman la atención sobre los problemas que pueden derivarse de la crisis ecológica. Pero aunque estos avisos han empezado a ser tomados en cuenta, su influencia en el diseño de la política económica es prácticamente nula. Es incluso dudoso que los problemas ecológicos hayan tenido una incidencia crucial, ni siquiera importante, en el desencadenamiento de la última crisis económica. El capitalismo tiene suficientes factores desequilibrantes para experimentar crisis recurrentes sin que los problemas ambientales tengan una influencia decisiva. Lo que no significa que los problemas ecológicos no puedan acabar sumándose a los elementos desestabilizadores de la dinámica capitalista.

Lo que es evidente es que la base de toda actividad productiva es la naturaleza; que no hay actividad económica, ni vida humana, sin la base material que proviene de la naturaleza, y que, por tanto, los límites naturales del planeta constituyen un elemento incompatible con cualquier lógica económica de crecimiento sostenido. Hay diferentes tipos de interacción entre la actividad económica humana y la naturaleza que pueden causar problemas. Destaco los que me parecen más relevantes. En primer lugar, la existencia de algunos recursos naturales que están dados en cantidades fijas y que pueden agotarse; este es el problema de los minerales. Su extracción creciente puede poner límites a la actividad económica si no es posible sustituirlos por otros productos diferentes, aunque hay que esperar que una explotación acelerada pueda acercarnos a alguno de estos límites. En segundo lugar, las especies vivas (animales y plantas), que se reproducen y es posible consumir siempre que se tengan en cuenta sus tasas de reproducción. De hecho, sobre este principio se ha basado siempre la agricultura. Pero la cuestión puede desembocar en graves problemas de forma directa si no se respeta la tasa de reproducción —el caso típico es el de la sobrepesca— o de forma indirecta si la eliminación por causas diversas de algunas especies afecta a la reproducción de otras —es lo que ocurre, por ejemplo, con la desaparición de especies que desempeñan un papel crucial en los ciclos de reproducción de otras, como en el caso de las abejas y su relación con la polinización de plantas—. En tercer lugar, está la alteración de los procesos químicos naturales por la acción de la actividad productiva. Las variantes son numerosas y están relacionadas con los subproductos que generan muchas actividades humanas; los residuos contaminantes (básicamente debidos a la generación de residuos, de productos que no existen en la naturaleza y que esta es incapaz de reciclar) y la generación de CO2 (un elemento existente en la naturaleza pero que generamos en proporciones excesivas) son dos ejemplos de libro. Y, en cuarto lugar, las limitaciones espaciales. Las dimensiones del planeta son las que son y, además, el espacio no es homogéneo. El crecimiento de muchas actividades humanas genera colapsos y la transformación del espacio afecta a muchos ciclos naturales de todo tipo.

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Arbitrariedad versus Estado de derecho

Autor: Carlos Sanchez Mato

El Confidencial

Madrid “no es la ciudad más incumplidora de las reglas fiscales. No es un ayuntamiento en mala situación y su evolución está siendo la correcta, no vemos por qué se tomó esa decisión del seguimiento semanal de sus cuentas”. Porque “Madrid ha elevado su contribución al superávit acumulado de las entidades locales, mientras otras la han reducido y además ha reducido su deuda en los últimos años”.

Los entrecomillados no son míos, sino de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal española (AIReF), que no puede considerarse precisamente una instancia de parte. Se trata de un organismo independiente de control fiscal creado en 2013 por el Gobierno español, a iniciativa de la Unión Europea y como consecuencia del ‘Memorándum de entendimiento’ que el rescate bancario nos obligó a suscribir.

Durante la reciente presentación de su informe sobre las líneas fundamentales de los presupuestos de 2018 de las entidades locales, los representantes de este organismo independiente apuntaron que la decisiones del Ministerio de Hacienda respecto a Madrid son inexplicables.

De hecho, en Madrid ocurre exactamente lo contrario que en los nueve ayuntamientos de todo el Estado que están en situación crítica. Acumulan deuda que llega a alcanzar el 500% con respecto a los ingresos y pagan a los proveedores a más de 600 días, frente a los siete días en los que paga Madrid. El caso más sintomático es el del Ayuntamiento de Jaén, en que fue alcalde el actual secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández Moya, y que bajo su mandato deterioró sensiblemente sus cuentas. Este año se prevé que su deuda superará los 462 millones de euros, más del 400% de los ingresos. Madrid estará por debajo del 60% en 2018 y cuando accedimos al gobierno el ratio era del 141%. Jaén no ha sido intervenido, Madrid sí.

Creo que estoy en condición de explicarle a la AIReF las razones de la actuación del Ministerio de Hacienda. No son otras que la arbitrariedad y la utilización del Gobierno central como ariete político contra una Administración que tiene un signo político diferente.

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Defender Madrid de Montoro y de los recortes

Autor: Pablo Carmona

La Marea

Con los últimos acontecimientos sobre el presupuesto de Madrid se demuestra que, en materia de austeridad, Madrid constituye el campo de pruebas más avanzado de nuestro país. El culebrón de tecnicismos y cifras sobre el presupuesto madrileño que ocupa la agenda pública no responde más que a una batalla política. De un lado, el gobierno del PP quiere secar las arcas municipales e intervenir sus cuentas. Del otro, el Ayuntamiento de Madrid defiende a capa y espada un presupuesto con un enorme superávit capaz de cubrir buena parte de las necesidades sociales y las inversiones que tanto demanda la ciudad.

Las reglas del juego vienen marcadas por el famoso artículo 135 de la Constitución y la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, conocida como Ley Montoro. Esta ley –además de aplicarse–, ha sido interpretada y retorcida en la persecución contra Madrid desde los más amplios malabarismos políticos. De nada han valido las muestras de solvencia, e incluso las concesiones en forma de recortes no estructurales que se han hecho desde el Ayuntamiento en sus últimos documentos, todos los intentos han sido tumbados. Sencillamente, Montoro no busca un acuerdo con Madrid, sino su rendición.

Como se ha ratificado en los últimos días, son muchas las administraciones que incumplen la regla de gasto, pero los mismos criterios de estabilidad que valen para otras administraciones no son efectivos para Madrid. El propio Montoro, año tras año, tiene que pedir prórrogas a Bruselas producto de sus reiterados incumplimientos con los compromisos adquiridos en materia de déficit y deuda pública. Sin embargo, el color político del gobierno de Madrid y el de algunas comunidades autónomas o ayuntamientos, son dos muy distintos y ahí está la clave del problema. Madrid se ha convertido en objetivo político evidente.

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Entrevista a Carlos Sánchez Mato: “Tenemos que evitar que el mejor producto del PP sean Ahora Madrid y Manuela Carmena”

Autor: Carlos Sanchez Mato

El Salto (YAGO ÁLVAREZ @ECONOCABREADO)

El ahora “solo” concejal del distrito de Vicálvaro recibe a El Salto en el hall del Ayuntamiento de Madrid. Sale un momento del pleno municipal para atendernos: “Normalmente hago yo el 25% o 30% de la intervenciones del pleno. Hoy no me toca nada”, explica con cara de resignación. No lleva uno de esos trajes con los que normalmente asistía al edificio de Alcalá 45 y que hicieron que Esperanza Aguirre le llamara “el díscolo de Ahora Madrid por ser el único que se pone corbata”. Hoy, parece que Aguirre acertaba, pero no por los trajes.

Carlos Sánchez Mato ha librado, desde que entró en la concejalía, una batalla política con el Ministerio de Hacienda por la interpretación de la Regla de Gasto. Tras darle la vuelta a las cifras económicas de la ciudad reduciendo su enorme deuda, al mismo tiempo que incrementaba la inversión y el gasto social, el ministro Montoro ha forzado al Ayuntamiento a elaborar un Plan Económico Financiero (PEF), que Sánchez Mato se ha negado a apoyar, lo que le ha costado su puesto. El lunes 18 de diciembre fue destituido como delegado de Economía y Hacienda por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

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Una política industrial activa para un crecimiento diferente

Autor: Jorge Uxo y Nacho Álvarez Peralta

ctxt.es

Nuestros dos artículos anteriores en esta serie de “radiografías de la recuperación” (aquíaquí) han dejado un mensaje claro: el crecimiento económico que España está registrando desde 2014 no está generando “progreso social”. No consigue mejorar de una forma sustancial la situación de la mayoría, y la elevada desigualdad se ha instalado como una “característica estructural” de nuestra sociedad. La precariedad del empleo que se está creando, la devaluación salarial y la disminución de la capacidad distributiva de las políticas públicas –por los recortes llevados a cabo en los años anteriores– explican en buena medida estos resultados. Por ello, proponíamos en dichos artículos algunas medidas orientadas a mejorar la calidad del empleo, promover el crecimiento de los salarios y disminuir la desigualdad.

En este artículo queremos ampliar nuestra radiografía de la situación económica actual con tres nuevas ideas. En primer lugar, España crece, pero no por el “éxito” de las políticas de austeridad. En segundo lugar, estas políticas no han alumbrado un “nuevo modelo” de crecimiento. En tercer lugar, España requiere transformar la forma que tiene de crecer, y esto sólo puede lograrse con una política industrial que potencie activamente algunos sectores estratégicos.

El crecimiento no se deriva de las políticas de austeridad y devaluación salarial

Es de sobra conocido y generalmente aceptado que los recortes fiscales y salariales prolongaron innecesariamente la crisis, al reforzar sus efectos depresivos. Fue precisamente su implementación lo que provocó la segunda recesión (2011-2013) por la reducción de la demanda interna. Se ha comprobado que la hipótesis de la “austeridad expansiva” era falsa.

A pesar de esto, sus partidarios siguen presentando el crecimiento actual como la prueba del “éxito” de este modelo de política económica, argumentando que los recortes fiscales y las “reformas estructurales” han mejorado nuestra competitividad, y que esto ha dado lugar a un modelo de crecimiento más robusto y basado en la fortaleza de las exportaciones.

Sin embargo, esta interpretación no se corresponde con la realidad. La austeridad fiscal no fue lo que consiguió frenar la subida de la prima de riesgo española, que se elevó en 400 puntos básicos entre mediados de 2010 y mediados de 2012, a pesar de los intensos recortes del periodo. No fue hasta el verano de 2012, cuando se produjo la intervención del Banco Central Europeo (BCE) anunciando su programa de compra de bonos, cuando la prima de riesgo efectivamente comenzó a reducirse y se restableció la financiación.

Por otro lado, la devaluación salarial y la reducción de los costes laborales unitarios sólo se han trasladado de forma muy parcial a los precios de las exportaciones. Entre 2009 y 2016, el tipo de cambio efectivo real de la economía española se depreció un 15%, pero si lo medimos utilizando los precios finales de las exportaciones –de los que de verdad depende la competitividad precio– esta mejora fue sólo del 4%.

De hecho, el principal motor del crecimiento del PIB desde 2014 ha sido la demanda interna, no la demanda externa (gráfico 1). La demanda externa tiene un comportamiento muy anticíclico en España, por la elevada elasticidad renta de sus importaciones (especialmente, bienes de capital y energía). Por ello, la contribución de las exportaciones netas al crecimiento fue particularmente positiva durante los años de la recesión, pero esto se debió al hundimiento de las importaciones, y no a un cambio de tendencia de las exportaciones derivado de aumentos de la competitividad (gráfico 2). En este mismo gráfico vemos que, si bien la recuperación de las exportaciones es una noticia muy positiva, su tasa de crecimiento en los últimos años es prácticamente igual a la registrada en el anterior periodo de expansión. Por eso mismo, el aumento de su peso en el PIB se explica principalmente por el desplome de la demanda interna, que de hecho sigue siendo inferior a 2007.

Gráfico 1. Contribuciones al Crecimiento del PIB real. Fuente: Ameco.

Gráfico 1. Contribuciones al Crecimiento del PIB real. Fuente: Ameco.

Gráfico 2. Exportaciones e importaciones . (1999q4=100) precios corrientes. Fuente: Eurostat.

Gráfico 2. Exportaciones e importaciones . (1999q4=100) precios corrientes. Fuente: Eurostat.

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