Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La antigravedad del bitcoin (III): El valor fundamental del bitcoin

Autor: Luis Alberto Alonso

Categoría: Finanzas, Moneda

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La Paradoja de Kaldor

En el anterior artículo presentamos la definición del valor fundamental de un activo y concluíamos que el precio del bitcoin no se derrumbará de forma inevitable ya que, en su caso, no existe el mecanismo de frenado propio de las burbujas habituales. En este caso, el precio en el mercado del activo y su valor fundamental se mueven a la par y todo incremento del precio eleva en la misma cuantía el valor fundamental del activo. El presente artículo lo dedicamos al desarrollo de esta idea.

El valor fundamental del bitcoin debe determinarse cuantificando las ventajas que ofrece como instrumento: a) para materializar transacciones y b) para constituirse en reserva de valor.

  1. Las ventajas para realizar transacciones respecto a las que otra moneda pueda ofrecer dependen, a su vez, de los dos factores siguientes: 1) Del precio en otra moneda, por ejemplo, en dólares del bitcoin. Un bitcoin que duplica su precio en dólares duplica la cuantía de las transacciones que puede vehicular. 2) De las ventajas diferenciales (opacidad, ausencia de intermediarios, rapidez, posibilidad de eludir impuestos) respecto a las monedas normales. Si suponemos que estas características no van a desaparecer o a reducirse por las intervenciones de los gobiernos, las ventajas del bitcoin para realizar transacciones crecen proporcionalmente con su precio.
  2. La capacidad del bitcoin para acumular valor o incrementarlo depende positivamente de su precio en dólares. Porque las variaciones de precio que experimenta el bitcoin dependerán del valor ya alcanzado. Preservará el valor en la misma medida un bitcoin cuando vale 1.000 dólares que cuando vale 100 dólares porque es razonable suponer que las variaciones de su precio en dólares en ambos sentidos serán diez veces superiores cuando vale 1.000 dólares que cuando vale 100 dólares.

Por lo tanto, por los dos argumentos expuestos, cuando el precio en dólares de un bitcoin se duplica también lo hacen las ventajas totales de su posesión, es decir, se duplica su valor fundamental. El valor del bitcoin sigue a su precio como la sombra al cuerpo.

Se cuenta que Picasso bromeaba justificando las cantidades muy elevadas que cobraba por sus cuadros porque –argumentaba– permitían a sus compradores jactarse ante sus amistades del precio pagado y exhibir así su poder económico.

Para sus clientes, el valor fundamental de un cuadro lo constituía, no las experiencias estéticas que brindaba sino el prestigio social que suponía comprarlo, medido por la cantidad pagada. Como en el caso del bitcoin, precio y valor fundamental se identificarían.

Para prolongar esta idea supongamos que acudiesen como compradores a una subasta de arte los imaginados o imaginarios clientes de Picasso. Supongamos, además, que el director de la casa de subastas establece como norma que la adjudicación de la obra no es inmediata sino que solo se hace firme si 24 horas después de la última puja no se ha presentado otra superior. La subida del precio de los cuadros no ejercería un efecto disuasorio sobre los deseos de compra de los asistentes. Y las 24 horas de pausa servirían para que la última cifra fuese conocida en la ciudad y se gestionasen los créditos bancarios para que al día siguiente desde los más remotos confines del reino acudiesen nuevos paladines al torneo del prestigio social. El precio subiría sin límite. La subasta no tendría fin. El bitcoin es una subasta sin fin.

A los clientes de Picasso se les podría aplicar el aforismo de Antonio Machado “Todo necio confunde valor y precio” pero, para el caso del bitcoin, no sería necio constatar que no existe diferencia entre ambos.

Esta característica del bitcoin determina la diferencia entre las consecuencias de la elevación de su precio y las derivadas de las elevaciones que experimentan los inmuebles, las acciones u otros activos. Si el precio de una acción se duplica, o lo hace el precio de un inmueble, como ni lo dividendos ni los alquileres van a variar, sus rentabilidades a ese precio se reducen a la mitad y los poseedores de acciones o inmuebles tenderán a desplazarse hacia activos menos sobrevalorados. Si un bitcoin duplica su valor en dólares, se duplica la cuantía de transacciones que permite financiar o los incrementos de valor que va a experimentar. La carrera ascendente del precio del bitcoin no se verá moderada porque, cuando suba su precio, sea menos atractivo poseerlo y sus tenedores lo vendan.

Al no existir la discrepancia entre valor y precio, no opera el mecanismo de frenado que actúa en las burbujas normales y, al no existir ningún otro mecanismo interno que las haga estallar, su pinchazo no es imposible pero exigirá que se produzca un evento exógeno y fortuito que invierta de forma duradera el sentido de las expectativas.

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