Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Haciendo Economía Crítica en la Universidad

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Categoría: Educación, Fundamentos

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A los 18 años entras en la facultad, no sabes ni por donde te da el aire, no conoces a nadie y sólo te preguntas qué será eso de la Economía, apetecible intuición. Aquella materia en la que has venido a caer en ese proceso estructural de la sociedad de especializar a sus individuos. La duda te asoló hasta las últimos instantes.

Tú sabías bien que lo tuyo era entender la sociedad, relacionarte con el mundo. La educación social o la sociología también te tiraron desde un principio. Al final pensaste que con esta carrera, más mixta, igual tendrías más salidas en ese, aún desconocido, mercado laboral del que tan mal hablaban.

Pasaron los meses, fuiste haciendo algunos colegas y empezaste a asistir menos a clase. No te daban la realidad que tu buscabas. Lo tuyo estaba en la cafetería, conociendo gente, hablando del mundo. “¡En las clases no se habla del mundo y de la vida!”, intuías ya con tu espíritu despierto, característica que te ha acompaña ya desde la infancia.
Llegaron los primeros exámenes. Por razones de fuerza mayor y fantasmas que te habían introducido, no hubo otro remedio que ponerse a estudiar. Ahondando en los apuntes ajenos empezaste a observar cuestiones interesantes. A pesar de toda la matemática, contabilidad y demás duros tormentos, descubriste que algunas asignaturas tenían en su seno los grandes debates que a ti te habían decantado por la Ciencia Social. Produccion, precios, salarios, comercio, demanda…
Entre tanto término enfangado en sesgados modelos de resoluciones absurdas.Entre tanta metodología e inútiles e idiotizantes repeticiones de procesosEntre tantas dificultades para verlos tu los intuiste, los buscaste y empezaste a ver que estos conceptos, supuestos interpretes de nuestras sociedad, tal vez no fueran más que una forma de leer unas disputas que desde niño has sabido en debate.

Tu familia, tus gentes. En tu casa siempre se hicieron las cosas de otra manera. Si la Economía es la ciencia de la organización de la casa, no se puede decir que todas las casas son de la misma manera.

Tu sabes bien que en tu casa hay producción de bienes y servicios, sabes bien que se comercia con el exterior y que las cosas tienen un precio.

Aunque sean otros los términos que se han utilizado, es fácil intuir que la Economía, para ser análisis de toda la sociedad, tiene que tener en cuenta casas como la tuya, donde no todo es egoísmo y competencia en el establecimiento de las relaciones. ¡Cómo que los principios no influyen en las compras de cada día? ¡Cómo que es egoísta todo el que actúa en economía?

¡Y cómo que las cosas son así y ya está, a vomitarlo en el examen? Habrá alguien que dijo lo contrario, habrá alguien que cuestiona estas predicciones. No, usted sométase a conocer ese modelo, debe llegar a dominarlo hasta el punto de que lo resolvería y obtendría un inútil resultado numérico con los ojos cerrados”

Pero yo quiero saber, yo quiero entender, quiere saber quien dijo eso, porque lo dijo, en que contexto lo dijo.

Biblioteca, 4° planta, al fondo a la izquierda, y no entra para el exámen. Esa era la realidad de nuestras universidades.

Con esta energía con la que has iniciado tus estudios, sobrellevas de otra manera las 4 matemáticas y las 5 estadísticas de la carrera. Aprendes a buscar más allá de las clases formales lo que estas no te aportan. Bebes de otras fuentes, haces otras relaciones.

En estas relaciones con otrxs compañerxs y profesorxs (que algunx que otrx cercano ya hay) vas encontrando las críticas y respuestas que tu necesitabas. Empezar a forjar una herramienta para enfrentarte a la realidad en la que vives. Los grandes debates y problemas sociales van contándote sus secretos, empiezas a introducirte y ver como la marea de conocimientos pendientes se abre hasta el infinito.

Las clases ya no son un aburrimiento, ahora están acompañadas a una critica radical sobre sus metodologías, sobre sus planteamientos y conclusiones. Tu papel en la facultad se torna más activo. Te das cuenta de que los debates están bajo los pupitres, tan sólo hay que sacarlos. A cada pregunta, a cada propuesta a un profesor para dinamizar las clases, a cada nueva idea o debate puedes ir observando como la realidad mejora (en tu propia mente, en tu propia escuela).

El problema de las facultades de Economía (como tantas otras) es que no se cultivan las inquietudes.

La gente quiere saber, las personas desean ahondar más en los asuntos que realmente importan, los de su realidad (el paro, el consumismo, las relaciones internacionales, las rebajas, las guerras, los debates ideológicos, la precariedad, el fútbol, la Unión Europea, la industria y su decadencia,…)

A estas gentes que viven en nuestro mundo, algunas de las cuales terminan en una facultad de economía, se les han extirpado las ganas de conocer. Se les ha dicho que la ciencia que estudia nuestra realidad social, es una ciencia de números y de repetición de conceptos. No se les ha mostrado el debate que subyace en todas esas cuestiones que estudian. ¿Por qué?, no creo que sea difícil imaginarlo.

Y por esos debates, por esas ideas que pululan por nuestras facultades sin hacerse un hueco en las aulas. Por todas esas propuestas y formas alternativas de análisis, son por las que debemos perseverar en nuestros esfuerzos.

Porque cuando el sistema nos educa y nos dirige a ser expertos del octavagésimo modelo o ecuación, es mucho más duro y atareado ponerse a dominar todos sus conceptos en globalidad. Entender cada análisis, desenmascarar cada trama, retirar todo el polvo de tantos números y letras para buscar lo tibio e interesado de sus propuestas. Y no haber llegado en este punto más que a una pequeña parte de la tarea. Animo, aún le queda a nuestro crítico pensamiento mucho por recorrer antes de la merecida victoria.

Todavía debemos dar una alternativa a dicha propuesta. Porque remar contra cientos de años de versión oficial de la academia, no se finiquita en un quehacer o en una vida. La crítica y la construcción de respuestas concretas es una labor atemporal, precedida de millones de pensadores honestos y altruistas que nos han allanado el andar por estas otras vías contrapuestas.

No creo que lleguemos a escribir “El capital”, pero ten por seguro que de cada pequeña pregunta, de cada cuestionamiento a esas verdades que nos muestran como absolutas, sale la inquietud por agarrar un nuevo libro o escribir otra insurgente propuesta.

Cada trabajo, cada cartel, debate, seminario o charla. Cada minuto de encuentro, de estudio, de café o de carcajadas. Incluso cada examen. Todos los momentos tienen su utilidad, te ofrecen sus rentabilidades, te permiten compartir esa nueva idea o esa nueva batalla. Porque satisfacer al máximo las inquietudes intelectuales de un universitario crítico es una ardua y apasionante tarea de cada día. Una amplia gama de posibilidades que va desde los pequeños locales hasta las aulas magnas, pasando por la cafetería, los pasillos y, como no, todas y cada una de las horas de clase diarias.

Intuir, buscar, preguntar, conocer.

Ver, juzgar y actuar en consecuencia. ¿Acaso no es posible otra realidad?

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