Economía Crítica y Crítica de la Economía

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El agente o la empresa representativa

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Categoría: Fundamentos

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El agente o la empresa representativa “es una abstracción; no es un promedio aritmético, no es una mediana, ni si quiera una empresa modal”, se puede leer en alguna parte de mi libro de teoría económica. Este átomo, esta base de todo modelo o teoría, ahora parece que va a venir a ser una mera “abstracción”. Que nada tiene que ver con la realidad y que es simplemente un supuesto para facilitar el análisis.

¿Qué supone la utilización de un agente representativo en la teoría social, construido este como un ser egoísta, individualista, racional también suelen decir, que tan sólo actúa en base a la maximización de su propio bienestar?. ¡Menuda abstracción, se lleva el premio a la más abstraida!. Decide de raíz que todos debemos responder a unos parametro determinados, y que curioso qué además esto de pie a la peor de las personalidades que se pueda imaginar.

Un agente egoísta, individuo no solidario, sin apoyo de nadie, sin amor, sin relaciones de cooperación y compañerismo,….. esto no es una abstracción es una solemne tontería. ¿En que mundo vive este teórico, esta persona que no ve ninguno de estos rasgos de la persona como algo no insignificante en el entorno de su vida?. ¿No estaremos dejando que nos teorice la peor calaña del planeta?
Tal vez estos famosos pensadores de la economía que estudiamos en nuestras escuelas y facultades utilizaron la teoría para abstraerse de una realidad que no le despertó nada, que no les dio solidaridad, apoyo, amor o compañerismo. Pobre gente a la que tal vez el lujo y el dinero, el poder y su codicia, no les permitieron hacer otra cosa que imaginarnos en el peor de los mundos posibles.

¿Pero es ésta la realidad que nosotros y nosotras percibimos? ¿Ves tú tu entorno rodeado de individuos racionales y egoístas? ¿O ves también docenas de personas agradables, dispuestas a echarte una mano sin que les pagues una peseta?. Pues esa es la realidad a estudiar, y dejémonos de bobadas, que bastante tiempo se ha perdido ya sometidos a esta profecía con intenciones de convertirse en auto cumplida?

La concepción del ser humano es la base del debate, no se puede fundar una ciencia económica por encima de esta cuestión. No es de rigor que desde el día que entras a la facultad te pongan encima de la mesa un agente racional, que protagonizará todas las aventuras que estudiaras en los próximos años, y que este sea una imagen tan mala y ajena a lo que todos y todas deseamos para el mundo y para sus personas. Una cosa es que el viejo precepto hipy de “to el mundo es bueno” sea una incorrección igual de suprema. La descartamos de hecho con un poco más de pena que la otra. Pena por lo que de su optimismo nos podríamos beneficiar en esta difícil tarea de vivir en sociedad. Pero como no de vivir sino de analizar hablamos hoy, sigamos en nuestra tarea. Tenemos una realidad, un interés por estudiarla y un método equivocado por el que venimos transcurriendo.  ¿Qué hacemos?. En las líneas siguientes vamos a tratar de esbozar una humilde propuesta, tan sencilla como improvisada, que tan sólo pretende ejemplificar que se puede repensar el mundo y la teoría economica de otra manera.

Cuando se parte del supuesto de que el agente siempre va a maximizar su propio beneficio o bienestar, se deduce que va a actuar de una forma determinada De la agregación de repeticiones de este agente egoísta se hacen unos modelos en los que se interpreta y predice la realidad. De la creación de otro agente que, por ejemplo, tomase unas características antitéticas, de total altruismo, solidaridad y acción desinteresada. ¿Acaso no se deduce así la realidad de otra manera?.

Pongamos por ejemplo una relación económica a día de hoy ocultada (cuando se construye una realidad perversa y ficticia, se debe ocultar todo lo que no se corresponde con ella): las relaciones madre/padre- hijo/a o el trabajo voluntario. ¿Acaso no consideran los teóricos de la realidad que hay suficientes relaciones entre agentes de nuestra sociedad que responden a estas características?. Por tanto, imaginemos ahora que un porcentaje de los agentes de todo modelo de predicción económica tiene estas características “tipo puramente altruista”. Este porcentaje varía según el tipo de mercado (en una concepción amplia de este, alejada del estricto mercado monetarizado de agentes puramente egoístas). La relación de agentes no sería la misma en los mercados donde este tipo de personas abundan o incluso son mayoría (servicios de asistencia, transporte, educación,…) que en otros donde encontramos escasos individuos que respondan a este tipo de loables motivaciones.

¿Qué hacer eso es demasiado complicado? Me propongo a poner en cuestión esta premisa, que se resigna a vivir teorizando sobre una abstracción que nos aleja de la realidad concreta, de la que esta alrededor de las personas.

¿Qué supondría la introducción de este nuevo factor de análisis?. Los modelos de dos agentes (comprador-vendedor), que agregados generan dos grupos de agentes (oferta demanda de un bien, servicio, factor o recurso) pasarían a multiplicarse por dos, creando un nuevo modelo alternativo al actual, muchos más útil y realista. Los dos nuevos agentes altruistas (que acompañarían a nuestros ya conocidos veteranos, los agentes egoístas) podrían, por poner un ejemplo, actuar siempre para maximizar el bienestar de sus otros tres compañeros o compañeras. Para esto podríamos conceder que se mantenga el también discutible supuesto de que en la relación utilidad material-bienestar es siempre una relación directa. Por acotar la cuestión y no entrar aquí en debates, muy ricos e interesantes, sobre el fin último de las acciones del ser humano y la relación de estos con la acumulación de listas ingentes de objetos  (en economía se les llama bienes, lo cual ya es un sesgo claro).

¿Acaso no cabría esto en uno de esos juegos de aquel matemático loco al que un día decidieron coronar economista? ¡Ay, a cuantos matemáticos engañaron haciéndoles creer que era la economía aquello que tenían que matematizar!. No se, yo por si acaso me atrevería a no negar de raíz esta posibilidad metodológica de análisis. Así de entrada, desde la primera clase de introducción a la economía . De hecho creo que sería mejor hacer con ésta como con cualquier otra, someterla a una crítica constructiva e integrarla junto al resto en un debate que llamamos economía como ciencia.

No fue esto lo que me sucedió a mi en respuesta a mi primera pregunta de toda la carrera de económicas: “No, no, aquí vamos a estudiar una economía que llamamos capitalista, y que supone que todo el mundo va actuar sin importarle lo más mínimo como se encuentra el de al lado, el que contigo se relaciona, digase vecino, cliente o algún que otro país cualquiera, aquí vamos a hablar del mundo que a nosotrxs nos interesa, de cómo queremos que éste sea para que no se nos hundan los sueldos y todas nuestras teorías”

Obviamente no fue esta la respuesta de mi profesor, él era mucho más comedido y seguramente menos consciente de estas premisas. Todos los libros que él había leído, no le habían servido para mirar la realidad como él intentaba que fuera (la que en sus 20 metros cuadrados veía): más amable, más paciente y respetuosa. Mucho más lenta de lo que corre la bolsa, mucho menos trágica que la que recorre el planeta.

El planeta, ¿cómo va a devenir el planeta con teóricos como estos? ¿dónde esta su perspectiva, su buen hacer para que no le vendamos al mundo unas leyes penosas de cómo funcionan las cosas?

Otra forma de pensar el mundo es posible. Sin duda. Pongámonos a ello que ya veremos cuanto se enriquece. Optimismo así en la teoría como en la propia vida. Porque el protagonismo de esos seres racionales y egoístas en los modelos  económicos, se reduce a cada pequeña acción que hacemos todos los días. Porque otras relaciones y otros principios que guíen nuestras vidas construirán nuevos modelos y nuevas teorías. Y que bueno será cuando poco a poco, se vaya viendo que existen éxitos por pensar de esa manera, que nuestro entorno transcurre diferente y que con cada pequeña acción hemos mejorado nuestra parcela de existencia.

Esta es la realidad que funda la Ciencia de la Economía. Una realidad en la que los agentes pelean por una realidad mejor cada día, mejor significa felicidad y nada más. Recuperemos los debates y no dejemos que ciencias apasionantes se pierdan en el fondo de los libros y las ecuaciones de nuestras bibliotecas. Seamos pensadores y recordemos aquello de que no existen las ciencias sociales, sino que tan sólo existe la ciencia social (algun lúcido debió de decir algo así hace algún tiempo). Un a ciencia amplia, pluridiscipinar y que no se deje nada en el tintero. Una ciencia como debe ser, una ciencia de la realidad.

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