Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Los precios del petróleo, ¿el fin de un viento de cola?

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

Categoría: Coyuntura

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ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Tanto el Banco de España, como FUNCAS y FMI han revisado a la baja su previsión de crecimiento para este año (hasta el 2.6%) y publican una senda para los próximos tres años marcada por una clara desaceleración. Existen pocas dudas sobre que el crecimiento de la economía española en los últimos años ha estado impulsado por los conocidos “vientos de cola”, entre los cuales destacamos la fuerte caída en los precios de las importaciones de petróleo crudo ocurridas desde 2012. No obstante, como hemos observado en los últimos meses, los precios internacionales del crudo se están incrementando con fuerza desde febrero de 2016, y se hace cada vez más evidente que este viento de cola se está extinguiendo.

En marzo de 2012 se alcanzaron los 118$/barril, el pico más elevado de la serie, a partir del cual comenzó a fluctuar sobre los 100$/barril. Es a partir de agosto de 2014 cuando se produce la mayor caída, bajando hasta los 28,5$/barril en febrero de 2016. Lo que supone una reducción de más del 75% entre el valor más alto y el más bajo.

El efecto de los precios habría reducido la factura energética transitoriamente. Y ello ha supuesto un menor valor de las importaciones de bienes y servicios en nuestro país que, como sabemos, es muy dependiente del consumo de combustibles fósiles. Según el propio Banco de España (Recuadro 3.1 del Informe Anual 2016) la dependencia energética se redujo al principio de la crisis, pero en la actualidad ha vuelto a los niveles previos.

Esta reducción en la dependencia energética se vio reflejada en el efecto de la cantidad importada sobre el valor de las importaciones de crudo. Según los datos de CORES, mientras que en 2011 se importaban al año 383,3 millones de barriles de crudo (el mínimo observado en las últimas décadas) en 2017 la cifra ascendió a 484 millones, lo que supone un aumento de más del 26% (prácticamente 100 millones de barriles más al año). Esto apuntaría a un incremento en la dependencia energética, al necesitarse más barriles de petróleo para un volumen del PIB similar.

Otro elemento a considerar sobre la factura energética es el tipo de cambio entre el euro y el dólar. Así, siempre que el euro se revalorice respecto al dólar, las importaciones de crudo serán más baratas. En términos anuales, se ha producido una devaluación del euro, pasando de los 0,68€/$ en 2008 a los 0,89€/$ en 2017. En consecuencia, la reducción de la factura petrolera se ha debido a la caída de los precios en dólares, la cual ha sido muy superior al incremento en las cantidades, y a la devaluación del tipo de cambio, que de hecho han tendido a incrementar el valor de las importaciones de crudo.

Si la subida de los precios continúa la escalada iniciada en febrero de 2016, el valor de las importaciones energéticas puede afectar notablemente a las exportaciones netas de la economía, y en consecuencia, disminuir la contribución positiva al crecimiento del PIB de éstas.  Para analizar el posible impacto de la subida de los precios del crudo podemos partir del Escenario Macroeconómico 2018-2021 y de la Actualización Programa de Estabilidad 2018-2021.

En primer lugar, definimos el valor de las importaciones de crudo (en millones de euros) como el resultado de multiplicar la cantidad (en millones de barriles), por los precios de importación internacionales (en dólares por barril) y por el tipo de cambio entre el euro y el dólar.

Aplicando este desglose, las previsiones del Escenario Macroeconómico se basan en un precio internacional de importación del petróleo crudo de casi 68$/barril y un tipo de cambio de 0,83€/$ (Tabla 1). Así, si suponemos que la cantidad de crudo importado no crece respecto al año anterior, es decir, se mantiene en los 484 millones de barriles, el valor total del crudo importado asciende a 27 mil millones de euros, lo que arrojaría un saldo positivo de las exportaciones netas de bienes y servicios de poco menos del 3% del PIB en términos nominales. Lo que a su vez supone una contribución de 0,4 pp. a la tasa de crecimiento del PIB real prevista para este año (un 2,6% en 2018).

A partir de este escenario base es posible estimar el impacto que tendría la subida de los precios por encima de lo previsto. Construimos tres escenarios alternativos: en el primero el precio se sitúa en los 75$/barril, en el segundo en 85$/barril y, finalmente, el tercero en 100$/barril. Aunque este valor es elevado, todavía es un supuesto que se seguiría situando por debajo de los precios observados, en promedio, durante los años 2011, 2012 y 2013.

Según nuestros cálculos, un incremento de 10$/barril se traduce en caída de las exportaciones netas (como porcentaje del PIB) de 0,3 puntos porcentuales, sin considerar otros efectos asociados (como la subida de otros bienes energéticos importados –como el gas–, o el efecto sobre la inflación y la renta disponible de los hogares).

Para aproximar estos impactos es posible reestimar el crecimiento de los precios de importación en función de los posibles precios del petróleo, de tal forma que incluimos el incremento que supone cada escenario ponderado por el peso que tiene el valor de las importaciones de crudo respecto al valor total de las importaciones. Es decir, un incremento de los precios del petróleo haría caer las importaciones reales (deflactadas) dado que éstos elevarían su deflactor.

Como muestra la Tabla 1, el impacto es altamente relevante ya que, incluso ante la reducida cuota del valor de las importaciones de crudo, el fuerte aumento de sus precios se traduce en un marcado incremento de los precios totales de importación. Este resultado implica que la relación real de intercambio (medida como la ratio entre el deflactor de las exportaciones sobre el deflactor de las importaciones) muestra un continuado y notable descenso.

De esta forma podemos analizar cómo varía la contribución al crecimiento del sector exterior el crecimiento del PIB. Si suponemos que el PIB crece según la senda prevista, dicha contribución se reduce de manera significativa sobre lo esperado. Si finalmente el crudo se sitúa en 85$/barril la contribución cae en 0,1 punto porcentual y si alcanza los 100$/barril se reduce a la mitad. Lógicamente puede ocurrir que la demanda interna no crezca al ritmo suficiente para compensar estas caídas y, en consecuencia, el PIB crezca a un menor ritmo del esperado.

Se confirma entonces la importancia de este viento de cola en el período de recuperación de 2014 a 2017, a la vez que su actual agotamiento y posible papel en la siguiente desaceleración.

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Paloma Villanueva y Luis Cárdenas son  investigadores del ICEI y miembros de La paradoja de Kaldor

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