Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Una alternativa para el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para 2021-2017

Autor: Daniel Albarracin

Categoría: Unión Europea

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Sin Permiso

La política y los discursos se quedan en nada si no se materializan en prácticas y recursos con un sentido concreto.

El Marco Financiero Plurianual de la UE nos recuerda, con frialdad, el lado material de la política. En él, se retrata la vocación práctica de la UE en su política concreta, al encuadrar, delimitar en volumen y transferencias internas los capítulos presupuestarios a medio plazo. No se trata, como suele presentarse, de un ejercicio de planificación presupuestaria para siete años, sino precisamente lo contrario: un corsé para limitar la acción política de la Unión, cuanto menos en lo que concierne a las políticas prácticas.

La Unión Europea es, en resumidas cuentas y, sobre todo, un espacio de concertación y de legitimación de las políticas de las clases dirigentes europeas. Unas políticas que sobre todo se aplican a nivel nacional, y la Unión establece el paraguas para facilitar la implantación de políticas neoliberales.

Como decimos, el Marco Financiero Plurianual impone al menos dos techos a la expansión de los presupuestos europeos, y lo hace para un plazo de 7 años, nada menos.

El primer techo es el de los recursos propios con los que se dota de medios la Unión. El endeudamiento no está contemplado.

El segundo, son precisamente los techos de gasto que se establecen para el conjunto de los presupuestos anuales y para cada gran encabezado presupuestario.

Aunque, hay otros muros que son mucho más importantes: Unos tratados europeos que blindan la naturaleza neoliberal de la Unión; un Consejo que debe decidir por unanimidad cualquier modificación y que está liderado y bloqueado sistemáticamente por los grandes países; y un marco institucional y una arquitectura económica que sólo está al servicio de las grandes corporaciones transnacionales y en especial de la industria energética y financiera.

Nuestra acción política debe mostrar las contradicciones del proyecto europeo. Y cabe hacer dos cosas, sabiendo que a esta UE sólo se la puede cambiar fuera de los cauces que sus instituciones establecen: o refugiarnos en el Estado Nación, o, si somos internacionalistas, reivindicar Otra Europa. Lo primero no permite afrontar la violencia del capitalismo global, pues el Estado-Nación tiene herramientas limitadas por sí solo. Lo segundo, es al menos un ejercicio pedagógico, y que, sin duda no nos van a regalar si queremos construirlo. Cuando la gente vea que lo socialmente justo y razonable no cabe en sus instituciones, ensancharemos la legitimidad para que, sin abandonar nuestras aspiraciones de internacionalismo solidario, podamos construir proyectos alternativos. Posiblemente a pesar y seguramente teniendo en contra a esta UE, a sabiendas de que la Unión Europea es el principal enemigo de las clases populares europeas, y no sólo las europeas. Un proyecto que habrá de constituirse necesariamente con otras instituciones, y con el soporte de pueblos soberanos, coincidan o no con el club actual de Estados Miembros; con marcos democráticos reales en el que los parlamentos cuenten con primacía; con una arquitectura económica favorable a la convergencia socioeconómica real, y con políticas económicas socialmente progresistas y ecológicamente sostenibles.

El todavía en vigor MFP 2014-2020 ya supuso un primer recorte respecto a MFP anteriores. El techo se estableció en el 1% de la Renta Nacional Bruta Europea.

Ahora la Comisión plantea un crecimiento hasta el 1,08% de la RNB (un 1,11% si incluimos el Fondo de Desarrollo Europeo). Y el Parlamento propone un ascenso tímido hasta apenas el 1,3% de la RNB, para el MFP 2021-2027. El Consejo es aún más terco y pretende contenerlo aún más. Como señal, las tensiones vividas con la negociación del presupuesto para 2019, en el que reclama fuertes recortes en el programa Horizon 2020, cuyo principal beneficiario es el Reino Unido, y con pretensiones de reducir el presupuesto europeo al 0,8% de la RNB de la UE. Posiblemente, para marcar la pauta en las actuales negociaciones para el próximo MFP.

En términos de peso macroeconómico todas estas propuestas son sencillamente ridículas. Informes poco sospechosos de progresistas, como el que redactaron Werner o McDougal en los años 70, ya indicaban que una economía de mercado sin al menos un peso compensatorio de un sector público, con políticas redistributivas, que alcance al menos un peso del 7% del PIB, sólo puede conducir a agudizar las desigualdades y divergencias. Esta tendencia no puede más que intensificarse, con la arquitectura económica que soporta la moneda única desde comienzos de milenio, que entraña un mecanismo de transferencia de las crisis económicas del centro a las periferias y un esquema que favorece a los países superavitarios, como es el caso de Alemania.

Las grandes líneas para el nuevo marco presupuestario nos resultan no sólo austeritarias, sino también reaccionarias, más allá que algunas medidas que crecen sean, dentro de un peso en el peso global menor, fáciles de vender. El Parlamento ha definido su posición, y defenderá medidas que no tienen objeción: en materia de investigación e innovación, la Garantía infantil, COSME, LIFE+, la iniciativa juvenil de empleo o Erasmus+, que, como decimos, representan un porcentaje menor dentro de la estructura de los presupuestos europeos. Decimos que va a tener una impronta reaccionaria porque el Consejo apela a una reducción brutal de la política de Cohesión y la Política Agraria Común; la Comisión también apuesta por reducir sustancialmente la PAC en un 16%, coincidiendo con el Consejo; pero también el Parlamento coincide con ellas, en fortalecer la política de control de fronteras, de control de los flujos migratorios o de defensa, proponiendo un crecimiento enorme en estas líneas.

A este respecto, tenemos que hacer mención que la PAC representa a día de hoy en torno al 39% de los presupuestos europeos. Aunque necesita reforma en su distribución -que se concentra en grandes terratenientes y debiera llegar al pequeño productor, así como potenciar la agricultura de proximidad ecológica-, parece que de lo que se trata, para las instituciones europeas, es simplemente de quitarle recursos para llevarlos a sus nuevas prioridades.  Las políticas que también tienen un propósito de cohesión podrían ascender hasta un 34% del total. Se está produciendo una ola conservadora para ir condicionando la provisión de fondos sociales al cumplimiento de políticas de ajuste, y el trasvase lento de parte de estos fondos para financiar nuevas políticas de financiación de la inversión que ahora se están discutiendo que vendrían acompañadas de una condicionalidad austeritaria si se solicitan en caso de crisis. Es con estos fondos, especialmente recortando en la PAC, con los que se plantea una nueva adaptación austeritaria, esto es, autoritaria y neoliberal del presupuesto de la Unión Europea, y por tanto de su política económica concreta.

Así, para el nuevo MFP 2021-2027, la política de defensa podría pasar de unos 575 millones de euros a 17.220 millones, o la política de Seguridad pasar de 1.964 millones a 24.323 millones de euros, lo que significa multiplicar por más de 16 en este campo. Además, el Parlamento defiende la política de conversión de la cooperación al desarrollo a una política de vecindario y de guardianes de fronteras que ascendería a casi 114.000 millones de euros, por encima incluso de lo que defiende la Comisión. También la mayoría del Parlamento adopta rasgos reaccionarios. En lo único que distingue al Parlamento de las otras instituciones es en que reclama mantener la PAC y la política de Cohesión. Ahora bien, los números cantan, al final de las negociaciones lo más probable que suceda es que lo que saque de la PAC financiará el crecimiento en la política militar y de seguridad, y lo que se saque de la Política de Cohesión financie los nuevos mecanismos de estabilización financiera y de inversión y que ahora están en discusión (Fondo de Estabilización, InvestEU, Fondo Monetario Europeo…) tras los acuerdos germano-franceses. Esto es lo que está en juego.

Esta UE es irreformable, cuanto menos bajo el sistema de toma de decisiones previsto bajo su formato institucional vigente, y sólo lo haría una conmoción exterior a lo previsto en sus Tratados. Como internacionalistas que aspiran a conjugar la solidaridad y la democracia entre los pueblos, nosotros pensamos que hay que poner propuestas, para ir sentando el camino a una alternativa que, nos tememos, no cabrá dentro de la UE. Ni que decir tiene que eso supondrá tareas nacionales para fortalecer la soberanía popular y políticas progresistas en cada país, pero también hay que ir preparando el terreno para una construcción de una potencial área supranacional solidaria con aquellos pueblos que se sumen, estén donde estén.

Por esto motivo, nosotros podemos proponer una alternativa constructiva, con un propósito pedagógico, a sabiendas de que la UE es incompatible con su orientación, mostrando que es posible, siempre y cuando se defienda hasta el final, y por tanto contra las camisas de fuerza de esta UE. Una alternativa que también lo es a la propuesta de Macron y la Comisión, que, con otra concepción federalista, sin embargo, por un lado, tiene un propósito neoliberal, dado que sólo aspira a federar y concentrar en la Comisión Europea las políticas que se aplican a nivel estatal a día de hoy, eso sí, con menos eficacia y alcance. La propuesta de Macron ha sido jibarizada por los gobiernos conservadores centroeuropeos a un conjunto de mecanismos menores. Tengamos presente que en lo único que se distinguen es que mientras los “intergubernamentalistas” quieren aplicar desde los Estados Nación políticas fiscales regresivas y de ajuste del gasto social, compatibles con proveer facilidades financieras generosas a las grandes compañías privadas, los más “europeistas” de Macron, las quieren aplicar dando más poderes a Bruselas. Ese federalismo no es el nuestro.

Para nosotros el MFP debiera, consecuentemente, ser otra cosa, alineado con un federalismo progresista respetuoso con las soberanías populares, que, desde Maastricht hasta el Informe de los Cinco Presidentes la UE se han encargado de imposibilitar en el marco de la UE. Habría en primer lugar, de financiarse con recursos de los países miembros, con contribuciones nacionales corregidas no sólo por el peso de cada economía, sino por la renta per cápita, para que desde los ingresos también se incluya un criterio distributivo, bajo un formato de cooperación fiscal armonizada, al alza y progresiva, basada en el establecimiento de tipos mínimos efectivos en todos los países en el impuesto de sociedades, y con retenciones fiscales que sirvan de cortafuego a la evasión y elusión fiscal planificadas. En el momento en que las instituciones fuesen democráticas, cosa que no es el caso, podríamos ser favorables a una fiscalidad europea, con un impuesto de sociedades europeo, con una tasa unitaria efectiva para el continente, o con impuestos como el de transacciones financieras, o impuestos que graven duramente la emisión de gases de efectos invernadero, al tiempo que el peso del IVA se viese reducido sensiblemente, por su carácter regresivo, especialmente en bienes de primera necesidad y culturales.

En nuestra opinión, una política internacionalista no debe ni interferir ni ser incompatible con la soberanía popular y económica de cada Estado, sino que debe ser complementaria, y promotora de todas las sinergias necesarias entre sus países miembros. Esa política debe ampararse en acuerdos para un comercio justo y regulado, para promover un plan de transición energética, para establecer cauces de cooperación financiera y de inversión. El problema actual es que la UE aplica un marco y políticas que pone a competir a los pueblos en el mercado único, ensayando una concertación de políticas de ajuste salarial recurrente, y asumiendo políticas que sólo favorece a las grandes compañías transnacionales, especialmente del sistema financiero.

Con todo, debieran incrementarse los recursos para políticas europeistas, que sólo se abrirían paso, posiblemente, tras procesos constituyentes para esa Otra Europa que aún está lejos. En una primera fase al 4% de la RNB europea, para en una segunda alcanzar al menos el 8%. El Marco Financiero Plurianual debiera ser un marco de programación a medio plazo de carácter flexible, posiblemente con una periodicidad quinquenal, compatible con la fórmula 5+5 (con revisión intermedia), que organizase los actuales 37 programas europeos existentes. En comparación, los instrumentos especiales que existen a día de hoy para dar algún margen de flexibilidad interna en los presupuestos, representan sencillamente un parche para una concepción muy rígida del MFP, responsable del encorsetamiento anual de los presupuestos.

Además, debiera contener criterios contracíclicos, permitiendo los déficits en periodos recesivos, para ser compensados en los de auge. Los techos de gasto, en tal caso, no tendrían más sentido, que el tratar de no incurrir en una deuda significativa a largo plazo. Así que serían los ingresos, principalmente la referencia de techo real.

Ahora, no se trata sólo de compensar el ciclo, también necesitamos otra concepción de las políticas económicas europeas. No cabe en este papel ahora mismo hablar del Banco Central Europeo, o el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que también juegan un papel importante. En lo que corresponde a los presupuestos europeos también se trata de alterar el contenido de los mismos, de su orientación. Porque la cuestión es desarrollar políticas expansivas, que extiendan lo socialmente necesario y lo medioambientalmente sostenible, que soporten una política de inversión alineada con el cambio de modelo productivo, y que genere empleo digno.

Desde este punto de vista, nuestras propuestas son las siguientes:

Es necesario un MFP que, bajo control democrático y con un peso decisorio central del Parlamento, acabando con la regla de la unanimidad del Consejo, impulse políticas de inversión europeas alineadas con un gran plan socioecológico de transición energética y creación de empleo. La inversión promueve efectos multiplicadores. Además, conjuga la capacidad de mejorar la calidad de la oferta y estimular la demanda.
Es preciso un MFP que admita y promueva las transferencias interiores en la Unión, y por tanto potencie los apartados de políticas sociales y de cohesión.
Los recursos de la política agraria común ha de ser mantenidos, aunque pensamos que es precisa una reforma de la atribución de sus recursos, para potenciar la agricultura agroecológica y sostenible y al pequeño productor.
Las políticas de investigación e innovación merecen ser reforzados, algo cuestionado por el Consejo de la UE. Los cambios tecnológicos, con fórmulas más ligeras y sostenibles, que exigen los requerimientos del cambio productivo, entraña un gran reto, para poder compatibilizar ecoeficiencia, producción ajustada a las necesidades reales (evitando el despilfarro y la sobreproducción), y aplicación de los criterios de la economía circular.

Los recursos en materia de defensa, seguridad y migraciones debieran transferirse para fortalecer la financiación de un plan para la promoción del cambio de modelo productivo en las industrias europeas, facilitando las infraestructuras y tecnologías más ecoeficientes, minimizadoras de residuos y emisión de gases de efecto invernadero, para generalizar las energías renovables limpias.

Somos conscientes que hoy no lo lograremos, hoy toca verbalizarlo. El Consejo concentra demasiado poder decisorio y el Parlamento apenas puede realizar recomendaciones con un eco prácticamente expresivo. Al fin y al cabo, su voto de aprobación suele acabar en un o se toma o se deja lo que plantee el Consejo, teniendo en cuenta además las mayorías conservadoras que pueblan las cámaras de Bruselas y Estrasburgo. Posiblemente estas propuestas no quepan en esta Unión Europea, pero esperamos contribuir a que una Europa de los pueblos, solidaria y abierta al mundo, algún día sea posible. Dando la vuelta a Europa, con un proceso constituyente que le dé un carácter democrático mediante, quizá estas propuestas podrán tener cabida.

—–
Asesor Político Parlamento Europeo. Delegación de EuroPodemos.
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5 Responses

  1. pedro rojas dice:

    No comprendo bien que quieres decir con el parrafo final:

    “Somos conscientes que hoy no lo lograremos, hoy toca verbalizarlo. El Consejo concentra demasiado poder decisorio y el Parlamento apenas puede realizar recomendaciones con un eco prácticamente expresivo. Al fin y al cabo, su voto de aprobación suele acabar en un o se toma o se deja lo que plantee el Consejo, teniendo en cuenta además las mayorías conservadoras que pueblan las cámaras de Bruselas y Estrasburgo. Posiblemente estas propuestas no quepan en esta Unión Europea, pero esperamos contribuir a que una Europa de los pueblos, solidaria y abierta al mundo, algún día sea posible. Dando la vuelta a Europa, con un proceso constituyente que le dé un carácter democrático mediante, quizá estas propuestas podrán tener cabida.”

    Un sistema de toma de decisiones publicas puede organizarse de muchas maneras, segun que fines se pretendan o que problemas concretos de diversidad tengan la sociedad que se organiza. Pero entiendo que el Consejo, tenga o no tenga mucho poder, esta formado por los presidentes de cada pais por lo que deben ser por principio una representacion democratica de la voluntad de los ciudadanos europeos.

    Lo que quiero decir es, que las decisiones que toman el Consejo, las toman por la forma particular en que la Teoria Economia actual concibe la economia y no porque sean poco democraticos o porque tenga la mayoria los conservadores.

    Visto asi, el problema de la austeridad y de las politicas actuales antisociales esta originado en la vision que se tiene de la economia y no en la maldad intrinseca de los que nos conservadores que nos gobiernan. Cuando se cambie esta vision se cambiara tambien la respuesta que se da a los problemas economicos y sociales a los que se enfrenta, no solo Europa, sino todo el planeta.

    Por esto es importante que los economistas os pongais de acuerdo y planteis una vision coherente de la realidad y aceptada por todos, porque sin esa vision compartida sera muy dificil que nada y que nadie pueda ponerse de acuerdo.

    No creo que sea la forma politica en la que se gobierna Europa la que este limitando o coartando ciertos planteamientos. Creo que es la falta de una vision comun y compartida de la economia lo que esta llevando no solo a Europa, sino a todo el planeta, hacia el desastre.

    Pero eso es responsablidad vuestra, de los economistas.

  2. Gracias por el comentario.
    La economía forma parte de las ciencias sociales y aborda problemas y fenómenos que no pueden tratarse como los objetos físicos, en tanto que la realidad económica está atravesada de relaciones sociales y sujetos concretos forman parte de la realidad social, una realidad que no es igual para todos. Una aproximación positivista sólo puede brindarnos una lectura tecnocrática. La realidad social no se inventa, tampoco se descubre, se construye. La economía es una disciplina que tiene enfoques, y los economistas guardan objetivos e intereses, sobre un asunto: el de la asignación de los recursos. Un tema nada pacífico, y toca tomar partido (o fábula de Mandeville, o relato de la solidaridad, por ejemplo). Ignorar que los fundamentos, arquitectura, institucionalidad, Tratados de la UE, representan la consagración de un punto de vista y un esquema de intereses que sólo beneficia a las economías centrales y las compañías transnacionales, el neoliberal, supone un paso previo necesario. Segundo, reconocer que negar que hay otros puntos enfoques, perspectivas y modelos de interpretación, y otros objetivos, es un paso necesario para comprender la pluralidad dentro del pensamiento económico. Tercero, comprometerse con aquellos modelos que tratan de responder a las necesidades y la utilidad social, y no al mercado, el beneficio, o al crecimiento sin autocontención, supone un compromiso con los intereses de la mayoría, que, por desgracia, no es común en las universidades y escuelas de economía convencionales.
    Desde este punto de vista, los hechos no hablan por sí mismos: primero hay que definirlos, después seleccionarlos, dimensionarlos, posteriormente interpretarlos. Todos los economistas y analistas sociales lo hacen. Y no puede ser de otra manera. De lo que se trata es de ser honestos: señalar el foco, indicar el método y el propósito con que lo hacen. El problema, más bien al contrario, es que la mayoría muestran una bata blanca sagrada, para dotar de autoridad a sus argumentos, pero no muestran el lugar ni el propósito desde los que los esgrimen.
    En relación a los Consejos, a lo que me refiero es que la mayor parte de las grandes decisiones en la UE se toman siguiendo la regla de la unanimidad (o en el mejor de los casos, mayorías cualificadas). Este modelo de toma de decisiones permite que los vetos reinen, y que los intereses nacionales prevalezcan, especialmente los de los países más fuertes, que si no les conviene algo pueden incumplir (pasa con el Pacto de Estabilidad de Crecimiento), pero castigan a otros por incumplir (le pasa a Grecia, Italia…), o pueden presionar a otros para cambiar las reglas a su favor. Todo ello contando con que la arquitectura económica de la UE beneficia a los países del centro de la UE, y no a sus periferias. Una arquitectura que además, perjudica recurrentemente a la parte de la sociedad europea dependiente de un salario o de los servicios públicos.
    No, la economía no es una ciencia afuera del mundo, está dentro de él. No hay atalayas, hay que arremangarse para investigarlo. Y lo primero que hay que hacer es quitarle la bata blanca a los economistas que sirven a intereses privados y que, sin rubor, afirman que son neutrales. Por otro lado, la economía no podemos reservarsela a un grupo de expertos, en mi opinión, para que nos confundan, debiera ser un espacio de conocimiento accesible y al que animar a acercarse a todo el mundo.
    Un saludo,
    Daniel Albarracín

  3. pedro Rojas dice:

    No puedo estar de acuerdo contigo, Daniel.

    Tu ves “la maldad” de las decisiones que tomaron, y siguen tomando, las personas beneficiadas por el sistema económico mientras se construye Europa. Yo solo que veo el “desconocimiento” de los que toman las decisiones políticas porque no tienen una Teoría Económica que los oriente. Tu ves “maldad” donde yo solo veo “desconocimiento”. Tu ves maldad alemana hacia la periferia del sur pero los alemanes ven a políticos despilfarradores del sur que se aprovechan de la poderosa economía del centro.

    (cada griego debe algo así como 200.000 euros. ¿Tu crees que eso es normal? No pueden pagar la deuda ni queriendo.)

    Es muy curioso, pero la afirmación que haces de lo que es la economía es algo en lo que parecen estar de acuerdo todos los economistas, aunque sea completamente falso:

    ….”La economía forma parte de las ciencias sociales y aborda problemas y fenómenos que no pueden tratarse como los objetos físicos, en tanto que la realidad económica está atravesada de relaciones sociales y sujetos concretos forman parte de la realidad social, una realidad que no es igual para todos. Una aproximación positivista sólo puede brindarnos una lectura tecnocrática.”

    Si piensas un poco en ello, te darás cuenta que el espacio/tiempo que nos rodea no tiene números. Los números se los inventan los físicos para poder interpretar la realidad que nos rodea pero la realidad que nos rodea no tiene números. Por ningún sitio veras ningún número. La física es una ciencia porque le hemos puesto números a la realidad pero nadie sabe si realmente la realidad tiene números y todas las teorías numéricas son solo una invención nuestra.

    Sin embargo, la economía si tiene números.

    La economía nace con los números ya puestos y sin que nadie necesite inventar como ponérselos. Al menos esto es cierto para una economía monetaria, por lo que la economía monetaria ya nace como una ciencia y con una estructura numérica predeterminada.

    Cuando vas a una tienda, observaras que las cosas que se venden vienen de fabrica con un numero ya puesto. Lo llaman precio, pero en realidad es un numero que indica que tiene que existir necesariamente una estructura matemática subyacente que no necesitas inventarte y que esta intrínsecamente relacionada con lo que llamamos la economía monetaria. Los economistas no veis la estructura matemática porque os han enseñado a no verla. Os han enseñado a no necesitarla cuando hacéis vuestros análisis económicos. Desde que entráis en la universidad hasta que salís de ella solo hacéis razonamientos lógicos en los que no aparece nunca ningún numero, aunque sea imposible comprar algo sin utilizar necesariamente el dinero y por lo tanto los números.

    Este hecho, si es una manifestación “maligna” porque se os educa intencionadamente y de manera consciente para que los economistas no podáis descubrir nunca la estructura matemática subyacente que tiene la economía monetaria.

    A alguien que no haya estudiado economía le es muy fácil verla cuando le prestas un poco de atención a la función que tiene el dinero en una economía monetaria. Os guste o no os guste lo único cierto es que la economía es una ciencia y ademas una ciencia muy poco complicada. De hecho, es bastante fácil de parametrizar cuando se ve la estructura matemática que sostiene cualquier economía monetaria.

    La economía no es una ciencia social. La economía monetaria es un sistema inventado por ser humano para organizar la producción y distribución de bienes de manera descentraliza y sin necesidad de que nadie la dirija. Lo que no impide, claro esta, que periódicamente se hunda porque solo unos pocos espabilados saben lo que en realidad están haciendo.

  4. No hay números que tengan sentido sin unidad de medida, y todo lo que importa necesita un indicador que es una construcción a caballo entre lo que se conceptualiza como “bueno” (el bienestar, el desarrollo, la producción, la distribución…), y que no es un tema que reúna acuerdo, y entre lo que se puede medir con los aparatos estadísticos que tenemos. Los números no preceden a los conceptos, sino más bien al revés, y aquellos sólo sirven para mostrar su medida, no su importancia.
    Tengo alguna formación matemática. Convendría tomar en cuenta que el cálculo o análisis, útil para la optimización, es sumamente lineal e inoperativo para muchos problemas, y requiere de una condiciones que pocas veces se satisfacen. Realmente, el álgebra, que ofrece respuestas considerando campos de fuerzas puede ser mucho más fértil para el estudio de la economía.
    Sin duda alguna, señalas bien la importancia de la política monetaria. Pero el dinero no precede a la economía, y aunque hoy por hoy la gobierna, es fruto de una política que requiere definir prioridades. http://daniloalba.blogspot.com/2018/09/dinero-y-moneda-introduccion-al-debate.html Los precios, también, no son resultado de la magia, y cuando se apela al mercado, a veces se ignora el papel último de las corporaciones en su definición, en un régimen de competencia que no es perfecto, ni tiene información simétrica ni igual para todos, donde hay poder desigual y hay actores concretos que se mueven con margen de discrecionalidad y otros que sólo les queda tomar los precios que otros imponen.
    En relación a la deuda griega, debo remitirte a los resultados del informe sobre la deuda pública griega, en cuyo comité auditor participé en 2015, y seguramente te sorprenderá el origen de la misma. El relato que hace a la víctima culpable no ayuda a comprender las cosas, en mi modesta opinión. http://daniloalba.blogspot.com/2015/10/ilegitimidad-ilegalidad-odiosidad-e.html
    Gracias por el enriquecedor intercambio.

  5. pedro Rojas dice:

    Gracias, en primer lugar por tu paciencia. Intentare responder brevemente por partes y finalizar el intercambio de opiniones:

    1) Con Grecia lo que se tenia que haber hecho era condonar la deuda y dejarla en un 100% del PIB griego. A partir de ahí, pues… entrar en el juego de la construcción de Europa… en pie de igualdad con los demás. En Grecia viven unos 8 millones de personas y perdonarles la deuda habría sido totalmente viable. Lo que se ha hecho, por contra, es un crimen contra la humanidad que mas tarde o mas temprano pagaremos todos.

    2) He leído con detenimiento la opinión que tienes sobre el dinero. Lo único que se me ocurre decir que es un cóctel del ideas difícil de digerir porque vaga entre muchas ideas sin acabar por concretar el discurso en una idea definida de lo que es el dinero.

    3) Todos los economista parecéis ignorar la existencia de la ley de Gresham…(https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Gresham)
    …cuando habláis del dinero.

    4) Si la ley de Gresham se lleva hasta sus ultimas consecuencias, te dice, que al final en el mundo solo quedara una moneda, con independencia de lo que deseen o piensen los marxistas. De alguna manera, esto es lo que ha sucedido con el dolar, aunque ahora el euro y la moneda china pueden ser potenciales competidores.

    5) No podéis culpar y matar al mensajero creyendo que así matareis al mensaje. El mensajero es el dinero, la moneda, y ella no es la culpable de los males que asolan a la economía mundial. Solo es el mensajero.

    Muy agradable la conversación contigo….(pero no se porque razón, siempre tengo la extraña sensación de estar hablando de religión cuando hablo con un economista).

    Un saludo.

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