Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La violenta huella ecosocial que nos deja el extractivismo

Autor: FUHEM ECOSOCIAL

Categoría: Ecología

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El extractivismo despliega un amplio abanico de consecuencias económicas, ecológicas, sociales y políticas sobre los territorios por los que se expande. El número 143 de la revista Papeles analiza un fenómeno que pone de manifiesto la creciente conflictividad ecosocial en el marco de una violencia estructural cada vez más explosiva.

Según explican los distintos artículos incluidos en este número de la revista PAPELES que edita FUHEM Ecosocial, el extractivismo despliega un amplio abanico de consecuencias económicas, ecológicas, sociales y políticas sobre los territorios por los que se expande. Tiene importantes consecuencias en el modelo de desarrollo económico porque profundiza el subdesarrollo y la condición periférica de los países como sucede con la expansión de los megaproyectos, con el único propósito de extraer y exportar grandes cantidades de recursos naturales en América Latina y África.

“Los picos de extracción de recursos energéticos y el cambio climático empujan a reconvertir el abastecimiento energético o hacia fuentes renovables, que tienden a apoyarse, a su vez en la extracción de materiales más pobres en energía útil, o en las sustancias más demandadas y elementos más escasos”, apuntan Óscar Carpintero, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Valladolid, y José Manuel Naredo, economista y estadístico.

A medida que los yacimientos de mejor localización y calidad se van agotando, la frontera extractiva avanza hacia yacimientos de menor calidad y localización más lejana que requieren mayores cantidades de energía, agua, procesamiento, etc.

Dimensión física de la economía mundial (Fuente: PIR, 2017)

¿Qué papel cumplen América Latina y el Caribe en la transición energética? La región es la productora principal de algunos metales empleados en tecnologías verdes como el niobio (98%) y el litio (60%) (baterías eléctricas). “Esta situación privilegiada en la producción de materias primas deberían ser empleados para promover el desarrollo de la región, cambiando el sistema extractivista hasta ahora existente con beneficios mal distribuidos y potenciadores de una sociedad cada vez más desigual”, alertan José Luis Palacios, Guiomar Calvo, Alicia Valero, Antonio Valero y Abel Ortego, investigadores de CIRCE (Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos).

“Cuando las condiciones de los mercados internacionales se volvieron más difíciles, los gobiernos de América Latina, en lugar de diversificarse hacia otros sectores productivos, redoblaron sus apegos por los extractivismos”, apunta Eduardo Gudynas, secretario ejecutivo de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social),

¿Y el gigante asiático? China se ha convertido en una de las principales productoras y consumidoras del mundo. Como señala Elena Perez Lagüela, doctoranda en Economía por la Universidad Complutense de Madrid, sus intercambios comerciales totales de minerales se incrementaron un 7,9 por ciento en 2013, alcanzando una cifra de 4,16 billones de dólares. En el caso concreto del cemento, un material cuyo uso se incrementa a medida que un país avanza en su nivel de desarrollo debido a la construcción de infraestructuras y al proceso de urbanización, las cifras son reveladoras: China ha utilizado más cemento entre 2011 y 2013 (6,6 gigatoneladas) que Estados Unidos en todo el siglo XX.

Tal y como apunta Patricio Carpio, director de la Fundación OFIS (Oficina de Investigaciones Sociales y del Desarrollo, referenciando al último informe sobre China en América Latina donde se analizan 18 proyectos a cargo de 15 consorcios chinos, “en 5 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú) señala que las empresas chinas se han involucrado de manera continua y deliberada en comportamientos que violan el derecho a la tierra, al territorio y a una vivienda adecuada; el derecho a vivir en un entorno saludable; el derecho a la libertad y la seguridad y los derechos de consulta y participación y que las autoridades chinas no han examinado con la debida diligencia los impactos de estos proyectos en derechos humanos”.

En este tipo de desarrollismo es habitual que las empresas trasnacionales adquieran un protagonismo inusitado. Debido a su posición dominante en la economía del país, determinando los ingresos públicos y los equilibrios en la balanza de pagos, su influencia en la política suele ser enorme, debilitando la vida democrática y capturando las instituciones del Estado (y muchos de sus principales contrapesos, como por ejemplo, los medios de comunicación). Cuando es el propio estado quien controla el proceso, es habitual ver el extractivismo acompañado de fenómenos de corrupción y clientelismo.

“Los líderes empresariales tienen un papel importante en este asunto. Cuando se desarrollan, nuevos proyectos empresariales es posible trabajar junto a las comunidades locales, respetando sus puntos de vista, su dignidad y sus derechos, y adaptar los proyectos y los métodos a tenor de esa realidad. La comunidad global de defensores y defensoras de la tierra y del medio ambiente no va a desaparecer; al contrario, está creciendo. Hay mucho que las empresas pueden aprender de los y las activistas”, asegura Ben Leather, investigador senior de Global Witness.

Las formas de violencia no solo afectan a las comunidades donde se producen las diferentes actividades de extracción, procesamiento, transporte y disposición final de los residuos. “Los impactos se distribuyen en el tiempo y el espacio, mutan y mueven desplegando su alcance a comunidades de todo el mundo, las futuras generaciones, otros seres vivos y la naturaleza” denuncia Mariana Walter, investigadora postdoctoral en el Instituto de Ciencias Ambientales y Tecnología de la Universidad de Barcelona (ICTA-UAB).

Casi una cuarta parte de los defensores y defensores de la tierra y el medio ambiente asesinados en 2017 luchaban contra proyectos agrícolas. “A menos que los gobiernos y las empresas comiencen a priorizar la protección de los defensores y defensoras de la tierra y del medio ambiente, me temo que dentro de un año escribiré otro informe posiblemente con un número mayor de asesinatos registrados y que, durante ese tiempo, comunidades enteras continuarán viviendo con miedo”, denuncia Ben Leather.

Vídeo promocional del número: https://youtu.be/SKGTF6XdqLY

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