Economía Crítica y Crítica de la Economía

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El Fondo Monetario Europeo: látigo financiero para imponer la austeridad y ser generoso con los bancos privados

Autor: Daniel Albarracin

Categoría: Finanzas, Unión Europea

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Otra mirada social y económica es posible

En 2008 la Unión Europea se vio atravesada por la crisis económica y financiera más dura desde los años 70. Tras más de una década los problemas de fondo permanecen, sino se han incrementado. La Unión Europea dio una respuesta equivalente a darle una patada adelante a los problemas, escarmentando mientras tanto a las clases populares y trabajadoras europeas y a los pueblos de la periferia.

Desde entonces, mediante recortes y sistemas fiscales más regresivos los poderes públicos rescataron a parte del sistema bancario, a costa de la mayoría, y emprendieron una política decidida de socialización de las deudas privadas, cargando al erario público los costes de la crisis y, por consiguiente, a la ciudadanía y el mundo del trabajo.
En Mayo de 2010, se creaba el mecanismo de Facilidad de Estabilidad Financiera Europea, para realizar préstamos a países en crisis, como Irlanda o Portugal, por un desembolso global de 47,7 mil millones de Euros. Este mecanismo también prestó a Grecia un importante volumen. También coincidía con una presión política de primera magnitud que llevó al gobierno socialista de Zapatero a modificar el artículo 135 de la Constitución que priorizaba el pago de la deuda frente a cualquier otra prioridad. La crisis desencadenó una fuerte destrucción de empleo, mientras que el sistema bancario se reestructuraba, concentraba y reformulaba, contando con sustanciales rescates para reestablecer su solvencia. También el Banco Central Europeo profundizaba su política monetaria ultraexpansiva de privilegio a la banca privada.
El Mecanismo de Estabilidad Financiera sustituyó al FEFE en 2012, proporcionando entre entonces y 2018 un total de 109,5 mil millones, a Grecia, España y Chipre, para que pudieran hacer frente a su crisis bancaria, imponiendo una condicionalidad que supuso un fortísimo ajuste estructural en sus políticas públicas y mercado de trabajo.
El Mecanismo de Estabilidad es un fuerte instrumento financiero que cuenta con 704,8 mil millones de capital suscrito, con una capacidad de préstamo máximo de 500 mil millones de euros, y ahora actualmente de 410 mil millones. Su potente capacidad tanto de préstamo como de condicionamiento de la soberanía económica y la orientación de la política económica es indudable, como se constatará durante décadas en países emblemáticos de la UE.
Hasta la fecha ha funcionado fuera del marco legal de la UE. Ante una previsible nueva crisis bancaria y financiera, cuyos posibles epicentros pueden estallar en Italia y Alemania, la UE ha ideado un conjunto de reformas económicas, menos ambiciosas que los federalistas neoliberales deseaban, pero con un corte ordoliberal indudable.
El popularizado Presupuesto para la Eurozona, antes Mecanismo de Estabilidad Financiera, al que se le deseaba pomposamente denominar Fondo Monetario Europeo, quizá no alcance el lustre pretendido. Sin embargo, los grandes países del Euro pueden lograr su propósito de sostener un gobierno bajo los principios de la Troika, y el Fondo Monetario Internacional a la cabeza, con el poder decisorio de quien paga manda, y una garantía para afianzar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento en los países en crisis, como medida de disciplina. Asimismo, este Fondo Monetario Europeo, o Mecanismo de Estabilidad reformado, consolidará su vocación de respaldo ante crisis bancarias, con el mismo contenido acostumbrado: los préstamos los devuelven los Estados, aplicando políticas que austeridad social, aumento de impuestos regresivos, y generosidad con los bancos, que se cargan a las mayorías productivas.

Sin embargo, salvo menciones que aluden a sempiternos procesos bloqueados, no consigue avanzar en un sistema de garantía de depósitos que proteja a los pequeños ahorradores. Ahí funciona aquello de que cada palo aguante su vela. No habrá mecanismos de amortiguación automáticos, ni estabilizadores antícíclicos, ni transferencias redistributivas interiores. En cambio, los diferentes mecanismos de reforma económica, entre los que está el Fondo Monetario Europeo, el Fondo de Estabilización de las Inversiones, InvestEU o el Programa de Apoyo a las Reformas admitirá transferencias de fondos de cohesión y de otras fuentes para reforzar estos mecanismos.
En nuestra opinión, esto no da respuesta a las necesidades de las clases trabajadoras y populares. No afronta los problemas de la crisis económica que puede volver a extenderse ante el ascenso del peso de la deuda privada, y también ahora pública, debido a las políticas de conversión de la deuda privada en pública, y responde a una presumible crisis bancaria con fórmulas de disciplina. Primero a la ciudadanía, con memorandos de entendimiento que atarán de pies y manos y gobierno y sacrificarán a la mayoría. Segundo, empujando a los países fuera de la zona euro a acatar la moneda única, sin corregir la nefasta arquitectura sobre la que se levanta.
Esta Unión Europea no nació ni para la democracia ni para atender las necesidades de sus pueblos, sino del capital. Aquí se demuestra una vez más. Nosotros tenemos que comenzar a levantar otra Europa, con otros Tratados y otras alianzas y mecanismos solidarios. Es preciso construir una solidaridad financiera que levante un mecanismo de inversión socioecológico y público a gran escala, redistributivo, favorable a la convergencia real, compensatorio de las desigualdades y socialmente cohesionador, contracíclico, creador de empleo y transformador del sistema productivo. Un mecanismo de intervención del sistema bancario para retomar sus activos viables, que proteja el empleo y reconfigure una banca pública con una política financiera prudente al servicio de las necesidades sociales.

DATOS A RETENER:

• Es la continuación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM o MEDE en castellano). El ESM fue creado como una institución financiera internacional por los Estados miembros de la zona del euro para ayudar a los países de la zona del euro en graves dificultades financieras.

• El ESM es el mecanismo de resolución de crisis para los países de la zona del euro. Tiene su sede en Luxemburgo y opera desde el 8 de octubre de 2012. Su objetivo es proporcionar apoyo a la estabilidad a través de una serie de instrumentos de asistencia financiera a los Estados miembros del ESM que están experimentando o están amenazados por graves problemas de financiación. Para este propósito, el ESM recauda fondos emitiendo instrumentos del mercado de capitales y realizando transacciones en el mercado monetario.

• Es una institución intergubernamental hasta ahora, bajo el derecho internacional público. Sus decisiones se toman en base a las aportaciones. Casi la mitad de las aportaciones son de Alemania y Francia. Con Italia o España superan estos países más del 50%, y se bastan y se sobran para tomar las decisiones oportunas.

• Cuenta con un capital social autorizado de 704.800 millones de euros: 80.500 millones de euros de capital pagado y 624.300 millones de euros de capital comprometido. Su capacidad máxima de préstamo es de 500.000 millones de euros. En otras palabras, es un instrumento financiero de enorme tamaño.

¿Qué plantea el proyecto de informe del Parlamento?:

o El Proyecto de Informe considera que el EMF es crucial para completar de la Unión Monetaria Europea, que considera el proyecto central de la UE.

o La existencia del FME no cuestiona las competencias monetarias del Banco Central Europeo. Pero como está concebido el FME como prestamista de última instancia (y condicionador de las políticas) se quiere evitar en el nombre el término de “monetario”, para reconocer la primacía del BCE en la política monetaria.

o En particular, el FME es clave para la unión bancaria, proporcionando un respaldo financiero común para el Fondo Único de Resolución (SRF), encargado de las reestructuraciones y rescates bancarios.

o El documento está a favor de un Plan Europeo de Seguro de Depósitos, que podría cubrir los depósitos para bancos en bancarrota. Pero esta decisión está bloqueada en el Consejo.

o El Interim Report plantea la incorporación del MEDE reformado (o FME, pero el Parlamento evita querer llamarlo así) en el marco legal de la UE, lo que implica que: estaría respaldada por el presupuesto de la UE, si bien mantendría un status similar al Banco Europeo de Inversiones, que sigue dando un peso decisorio clave a los países más contribuyentes a su fondo.

o Proporcionaría préstamos a los Estados miembros que lo necesiten, sobre la base de los programas de ajuste acordados, a saber, la condicionalidad de austeridad, como sucedió en el pasado con Grecia, Irlanda, Chipre o España. En otras palabras, brindaría asistencia financiera a aquellos Estados miembros con una crisis bancaria para enfrentarla, es decir, aplicando medidas de austeridad, con el objetivo de liberar recursos para salvar a los bancos

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