Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Impacto de la crisis en la economía del trabajo

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey y Endika Alabort Amundarain

Categoría: Industria, Regional, Trabajo

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Blog Lanaren Ekonomia en Hordago – El Salto

La realidad laboral se confronta permanentemente con la publicación de datos y las lecturas interesadas que se realizan. Los mandatarios vascos han construido un relato sobre la buena marcha de nuestra economía, fundamentada en el aumento de la producción y la contratación respecto a los años más duros de crisis. El optimismo cortoplacista se ha impuesto en el imaginario colectivo, difundiéndose el mantra de la recuperación. Pero tengamos claro que la última “década perdida” ha tenido un fuerte impacto contra el trabajo y los sueldos que no ha sido revertido y que, además, continúa en la actualidad. La breve recuperación se agota, dejando atrás una crisis mientras ya asoman los indicios de la siguiente. La base de datos del Instituto Nacional de Estadística permite consultar los resultados hasta el fin del 2018 y dar una visión bastante completa de la situación durante la última década. En este análisis tendremos en cuenta los cuatro territorios peninsulares de Euskalerria, Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Nafarroa. Expondremos a continuación las cuatro principales consecuencias que ha tenido la crisis para las personas trabajadoras.

La primera consecuencia ha sido el reemplazo sexual de las personas trabajadoras. Desde el inicio de la década hasta hoy hay 125.000 hombres menos trabajando a jornada completa en los cuatro territorios, mientras que en los últimos tres años suman 33.000 mujeres más con este tipo de contrato. Desde el inicio de la década se han creado 25.000 nuevos puestos de trabajo a jornada parcial, y dos tercios de ellos han sido ocupados por hombres. Aún así en la actualidad el 27% de las mujeres trabaja a jornada parcial, lejos del 7% de los hombres en esta situación. Este fenómeno es especialmente grave si prestamos atención a los salarios. El sueldo medio bruto de un contrato a tiempo completo es de 2.500 euros al mes, mientras que el de tiempo parcial es de 1.000. De entre las personas trabajadoras que perdieron su trabajo en los últimos diez años, dos tercios trabajaban por cuenta propia (empresarios, autónomos, cooperativistas), y el último tercio eran asalariadas. Debido a este reemplazo sexual, hoy hay 84.000 mujeres menos trabajando en el hogar, mientras que 10.000 hombres más ubican su actividad en casa.

Empleo industrial por errialdes 2

La reestructuración de sectores conforma la segunda principal consecuencia. Por un lado, en los primeros seis años de la década se perdieron 60.000 empleos industriales en Bizkaia, Gipuzkoa y Araba. Algo más de la mitad se recuperaron en años sucesivos, hubo un parón en 2017, y se volvieron a perder 15.000 en 2018. Nafarroa ha gestionado mejor la crisis industrial, y en los últimos tres años hay 13.000 empleos más en las principales industrias. En Bizkaia, al contrario, hay 16.000 empleos industriales menos en el último trimestre de 2018 respecto a finales de 2016. La construcción, símbolo de la crisis, perdió 45.000 trabajadores en los cuatro territorios. Bizkaia, Gipuzkoa y Araba tratan de revitalizar el sector, y crearon 9.000 nuevos puestos de trabajo en 2018. En menor medida, el sector primario continúa su declive, habiendo perdido 10.000 empleos en los cuatro territorios. Nafarroa sostiene y fomenta la agricultura y la ganadería; la CAV, en cambio, ha perdido a la mitad de sus trabajadores en este ámbito. El sector servicios ha sido el que más puestos de trabajo ha generado en los años de recuperación, y hoy hay 20.000 hombres y 22.000 mujeres más trabajando en diversas actividades del sector. Sin embargo, los datos de trabajo en actividades de comercio, transportes, hostelería, labores técnicas, científicas, profesionales y de gestión del sector privado se hallan muy lejos de aquellos de 2008, pues la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo se ubican en el ámbito público y social.

La tercera consecuencia de la crisis es el grave desequilibrio de edad entre personas trabajadoras. La última década ha traído consigo la paralización del relevo generacional en el mundo laboral. La pérdida de peso de los y las jóvenes en este ámbito es mucho más marcada que en un plano demográfico general. Las personas entre 16 y 35 años han pasado de conformar el 39% de la población asalariada a representar menos del 25%. Muchas se han visto abocadas a la inactividad forzada, y cada vez más engrosan la lista de los más de 50.000 personas paradas que llevan más de dos años sin empleo. En una época en la que hay menos población juvenil, llama poderosamente la atención que haya 10.000 estudiantes más que al inicio de la crisis. En cualquier caso, las personas jóvenes no son el principal grupo de nuevos inactivos: hoy hay 70.000 pensionistas y 25.000 discapacitados permanentes más fuera del ámbito laboral remunerado.

El acusado descenso de rentas y salarios supone la cuarta gran consecuencia de la crisis. La renta media real —teniendo en cuenta la evolución de los precios— ha bajado sustancialmente en los últimos diez años. Los cuatro territorios peninsulares de Euskalerria suman 380 millones de euros menos en rentas de capital, y casi 1.600 millones menos en salarios. Además, las diferencias entre asalariados son muy pronunciadas y crecientes. Por un lado, la brecha entre trabajos temporales e indefinidos es de 7.000 euros anuales para las mujeres, y de 12.000 euros para los hombres. Por otro lado, las mujeres con contratos indefinidos ganan de media 9.000 euros menos al año que los hombres en su misma situación. Tales diferencias se reflejan también en los salarios por hora (3-4 euros más altos para los hombres), y se repiten en todos los niveles de formación. En definitiva, más del 40% de las personas trabajadoras perciben menos de 1.400€ brutos de sueldo mensual, y la mitad de las mujeres y un cuarto de los hombres ganan menos de 20.000 euros al año.

La feminización del trabajo remunerado, la reestructuración sectorial, el escaso reemplazo intergeneracional y la reducción desequilibrada de los salarios son los cuatro principales efectos de la crisis en las relaciones de trabajo. Mientras sigan las politicas de los actuales gobernantes vascos que promueven este modelo fallido, la vida de las personas trabajadoras seguirá empeorando.

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Traducción adaptada del artículo publicado en Berria el 22 de febrero de 2019

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@autogestioa

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