Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Lecciones a reescribir para el aprendizaje de la economía

Autor: ECONONUESTRA

Categoría: Fundamentos, Ideología, Iniciativas y Movimientos

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La realidad demuestra que la teoría económica dominante es deficiente a la hora de explicar la crisis.  Un llamado a repensar (y enseñar) la economía como ciencia social, pluralista y atenta a los problemas de la sociedad.

Con el estallido de la crisis a finales de 2007, parecía que  algunas de las ideas principales con las cuales se había construido el armazón de teoría económica dominante, fueron objeto de una profunda puesta en discusión. Sin embargo, los hechos recientes demuestran claramente la presencia de un consenso difuso y acorde a la “narración neoliberal” que  presenta como naturales y universalmente válidas las relaciones de mercado, empleadas como instrumento para explicar los  fenómenos más diversos, de la democracia a las migraciones. Las relaciones económicas parecen hoy en día estar por encima, con sus leyes presentadas como irrefutables, de la esfera política y de las necesidades sociales y  han impuesto un lenguaje unívoco, incomprensible  a la mayoría, que otorga una interpretación de la “realidad”, de la  cual deriva una única y en apariencia indiscutible indicación “técnica” para  gobernarla.  El empleo de un lenguaje en apariencia neutral e inaccesible es en realidad  un instrumento político que impide a los individuos criticar las soluciones presentadas como únicas y necesarias para salir de la crisis, en particular las políticas de austeridad. Es fundamental la ampliación de las capacidades críticas capaces de poner en discusión la ortodoxia económica para favorecer una real participación democrática que sepa contestar a las trampas retóricas de las soluciones “técnicas”.

Cómo rescribirlas

Empezar por los problemas  de la sociedad: el proceso formativo va unido estrechamente, y desde el principio, al estudio de “problemas” del mundo real, a través de la comprensión de los mecanismos histórico – sociales de reproducción de la sociedad que, en el ámbito económico, están relacionados con la distribución de la riqueza, la producción material e inmaterial, el trabajo, el estado de bienestar, todos temas que no pueden prescindir de  consideraciones sociales y culturales. Por  esta razón es necesario integrar el estudio de la economía con las demás ciencias sociales, de manera de no considerar el mundo económico como una entidad externa a la evolución histórica, social y política, sino como una componente de  ésta.

Sopesar el contenido  de  las categorías analíticas: la elaboración  de los conceptos económicos fundamentales tiene evidentes relaciones con cuestiones de filosofía moral y política cuyo conocimiento –también a través del conocimiento de la historia del pensamiento social y económico, lamentablemente marginalizada en los estudios económicos- resulta relevante para un mejor entendimiento. La contextualización del pensamiento de un autor es fundamental para comprender las bases de los modelos y de las teorías, tanto en el campo económico como en las demás ciencias sociales. Las “palabras” que dan contenido a los objetos del discurso económico  hacen referencia a una “manera” de mirar la sociedad, a diferentes “visiones” a las cuales corresponden diferentes sistemas de categorías analíticas.

Ofrecer una visión pluralista de la economía: una formación crítica no puede reducirse a “una sola” teoría económica (en tanto  históricamente dominante y hegemónica), sino que tiene que hacer referencia a la pluralidad de visiones teóricas en cuanto explicaciones diferentes de la misma situación. Frente al mismo problema, diferentes teorías formulan políticas económicas diferentes, a menudo contrastantes entre ellas y caracterizadas por diferentes previsiones y efectos sociales, según el papel atribuido a los distintos sujetos económicos y políticos. Por tanto, es importante acompañar al estudio de las teorías  y modelos del análisis de los efectos –positivos y negativos- que se derivan de su aplicación.

Con quiénes rescribirlas

Involucrar estudiantes y profesores. Diversos exponentes del mundo académico han manifestado grandes críticas respecto al debate económico y a las medidas de política económica adoptadas en los  últimos años: algunos ejemplos son la Carta de los economistas contra las políticas europeas de austeridad y el Manifiesto de la libertad del pensamiento económico

Como estudiantes, sujetos sociales y ciudadanos, creemos que es absolutamente necesario repensar las modalidades de enseñanza de la disciplina económica, de la disciplina en la universidad, comenzando por las facultades y departamentos en los cuales se enseña y estudia para promover un proceso dialéctico que, también a través del superación de las asimetrías entre estudiantes y docentes, garantice un real pluralismo de las ideas.

Una  universidad pública por un saber crítico y funcional al progreso social: En los últimos años el movimiento estudiantil ha puesto en el centro del debate público el tema de la financiación a la universidad pública. Creemos que una reflexión acerca del carácter público de la universidad no puede prescindir de un razonamiento acerca del rol social de lo que se enseña en las aulas.  La univocidad que encontramos en la enseñanza de la economía no es un caso aislado: las  universidades pueden ser tanto un lugar donde se perpetuen las doctrinas funcionales al mantenimiento del actual modelo social y económico, como, al contrario, un lugar donde el saber se exprese libremente. Creemos que la función de la universidad pública es la de garantizar la existencia de un saber crítico y funcional al progreso social.

Garantizar el pluralismo en la enseñanza: la correcta evaluación de las actividades didácticas y de investigación y el rigor en el reclutamiento de nuevos docentes tienen que desarrollarse en el respeto del pluralismo y de la legitimidad científica de las diferentes corrientes del pensamiento económico.

Adaptar la estructura didáctica: un curso introductorio a la “economía política” tiene que permitir a los estudiantes poder analizar los modelos que se les presentan, poniendo en evidencia el objeto social y político de su estudio, a menudo escondido por una  excesiva formalización matemática omitiendo su naturaleza de ser histórica – política.

En su conjunto esta estructura curricular garantizaría un antídoto a la actual atomización del saber social que, separado en muchos ámbitos disciplinarios a menudo incomunicados, impiden un correcto análisis multidisciplinar de la sociedad en su conjunto y contribuyen a la actual formación parcial e inadecuada del economista.

Estamos convencidos de que la economía no puede ser considerada una “materia técnica”, sino que tiene que volver a ser una ciencia social. Queremos que este llamamiento represente un estímulo para poner en marcha una discusión dentro y fuera de nuestras facultades acerca de la relación entre economía y democracia, empezando por la didáctica. Estamos convencidos de que es necesario abrir un debate sobre el rol del estado como promotor de conocimiento plural y accesible, como instrumento a través del cual buscar otra idea de desarrollo y una  salida a la crisis, que todavía  parece leja


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One Response

  1. Mario Plaza dice:

    “Crítica de la sociedad es crítica del conocimiento, y viceversa.

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