Economía Crítica y Crítica de la Economía

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La Teoría Monetaria Moderna no consiste en lo que los medios señalan

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Categoría: Alternativas, Ideología, Moneda

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Saque de Esquina

No falla: cada vez que la Teoría Monetaria Moderna (TMM) hace aparición en los medios, se inicia toda una cascada de intervenciones que tratan de caricaturizarla y ridiculizarla utilizando mensajes sacados de contexto. Es una falta de honestidad intelectual grave. Lo explico:

La TMM señala que los Estados que emiten su propia moneda no están constreñidos a la hora de financiar sus políticas económicas. Esto es absolutamente incuestionable e irrefutable. Es sólo una descripción (fijaos que no se está diciendo que sea bueno o malo que así sea).

Sin embargo, muchos deducen erróneamente de esa frase que la TMM propone que los Estados deben crear dinero sin ton ni son como si no hubiese consecuencias. Muchos lo hacen a maldad para desprestigiar la teoría; otros simplemente caen en el error por ignorancia; otros repiten.

La TMM es muy consciente de que crear dinero puede tener consecuencias. La aportación novedosa (que queda ocultada por los deshonestos ataques) es que hay margen para crear dinero sin que se generen desequilibrios económicos (como la inflación).

La enseñanza de la TMM es que un Estado debe aprovechar ese margen y crear el dinero NECESARIO para crear empleo y dinamizar la economía. El necesario; no más porque crearía inflación, y no menos porque crearía desempleo y pobreza (como ocurre en la actualidad).

El mito de que si un Estado crea dinero automáticamente aparece inflación es eso: un mito. Hay margen para crear dinero sin que se eleve la inflación. Además, ¿por qué el dinero que crea el Estado debería ser inflacionario pero el que crean los bancos no? Se les ve el plumero.

Nuestro sistema es trágicamente perverso: prohíbe a los Estados crear dinero para financiar políticas, pero permite a los bancos que lo hagan para que obtengan beneficio a través de créditos. La TMM ayuda a quitarnos la venda de los ojos. Por eso la atacan tanto: le tienen miedo.

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2 Responses

  1. juan trigo dice:

    Los estados no pueden emitir moneda de forma ilimitada porque éste perdería valor frente a las mercancías, o sea, inflación. La emisión de moneda no es una varita mágica para solucionar los problemas estructurales del capitalismo. Que un economista como usted diga que un estado no tiene limites a la hora de emitir moneda y que es irrefutable realmente llama la atención. El ejemplo más sangrante es Venezuela que ha emitido toneladas de dinero sin el respaldo de una produccion adecuada. la inflación provocada es gigantesca.

  2. juan trigo dice:

    No discuto que, puntualmente, se monetice algún déficit, pero no se puede hacer indefinidamente. Aumentar el gasto público puede aliviar la situación pero no hay que olvidar que la decisión de producir no está en el gobierno, sino en empresas privadas que producirán si obtienen un buen margen de beneficio que consideren aceptable y si no tienen ninguna alternativa más rentable (especular en bolsa, invertir en inmuebles para especular…).
    El incremento del gasto público se debe hacer, primordialmente subiendo impuestos al capital, que paga unos minimos inaceptables. Pero se ha de tener en cuenta que los capitalistas, perdón inversores, pueden votar con los pies (o sea, marcharse a invertir a otra parte) con lo que la situación se puede agravar. El problema central es no tener los medios de producción en manos del conjunto de la clase trabajadora y poder controlar esos resortes.
    La inversión pública es necesaria para que se desarrolle la producción pero, cuidado porque no se pueden hacer carreteras que luego no se usen (como las autopistas radiales de Madrid, por ejemplo) o AVEs para 12 pasajeros….
    El capital invierte si ve expectativas de beneficios, sino, no. Un incremento de gasto público no garantiza el pleno empleo porque el incremento de la demanda puede no ser respondido con un incremento de la oferta, como ya pasó en los años setenta en lo que se denominó estanflación, un estancamiento de la oferta y un fuerte incremento de la inflación de dos dígitos. Los capitalistas no vieron expectativas de beneficio y subieron precios.

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