Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Taller “Teorías sobre la plusvalía. Libro IV de El Capital” (Bilbao)

Autor: Juan Barredo Zuriarrain

Categoría: Fundamentos

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“Teorías sobre la plusvalía. Libro IV de El Capital”
Inicio: 5 de febrero, 18:30

Cada dos semanas, los miércoles a las 18.30, en la Facultad de Economía y Empresa de Sarriko (Bilbao)

-5 de febrero: Capítulos I y II: James Steuart y los fisiócratas

-19 de febrero: Capítulo III: Adam Smith

-4 de marzo: capítulo IV: teorías sobre el trabajo productivo y trabajo improductivo

-18 de marzo: …

A esta obra nos vamos a dedicar en uno de los dos talleres quincenales de este año. Pero, ¿qué es el libro IV de El Capital?

Como es sabido, Marx solo publicó en vida el primer libro de El Capital (1867), dedicado a exponer el proceso de producción. Sin embargo, para cuando Marx redactó definitivamente este texto, ya había escrito una primera versión del libro II, dedicado al proceso de circulación de capital, y del libro III, dedicado al proceso global de la producción capitalista.

Mientras trabajaba en estos textos, antes y después de enviar por primera vez a imprenta el libro I, en varias cartas mencionó que la revisión crítica de la historia de la teoría económica la iba a dejar para un libro IV. Esa revisión sería para él lo más sencillo, decía. Primero había que exponer qué era el capital. Después, sobre la base de esta cuestión bien expuesta, la revisión crítica de la historia del pensamiento anterior era una mera tarea de ajuste de cuentas.

Así había concebido Marx su orden de exposición: primero explicar la producción de capital (libro I), después la circulación (libro II), por último el proceso global (libro III) y luego revisar críticamente cómo otros autores se habían acercado a esto (libro IV). Sin embargo, como ya sabemos, el orden exposición es distinto del orden de investigación. Como no puede ser de otro modo, Marx estuvo revisando críticamente a los autores previos desde el principio, desde los años cuarenta. Los Grundrisse, que son esos borradores que escribió entre 1857 y 1858, recogían simultáneamente una exposición del capital y una crítica de los economistas previos. Cuando, como fruto parcial de esto, publicó en 1859 la “Contribución a la crítica de la economía política”, interpoló una revisión crítica de los autores al final de cada capítulo, analizando las principales posturas sobre lo expuesto.

Este trabajo simultáneo siguió en los manuscritos de 1861-1863. Estos años redactó una serie de cuadernos (1.472 páginas numeradas por él) centrados en exponer el capital y en criticar la economía política clásica. La parte de estos cuadernos que no concernía a la crítica de los autores pasó, a veces literalmente, a los manuscritos de 1863-1865, que contenían elementos de los tres primeros libros de El Capital. La parte que no se reelaboró en aquella dirección, la parte dedicada a la crítica sistemática de los autores, que fue escrita entre enero de 1862 y julio de 1863, son los manuscritos que forman este libro IV que vamos a leer. Esta es la parte más voluminosa de aquellos manuscritos, la más trabajada y el único proyecto del libro IV que Marx realizó.

Cuando Marx falleció, Engels se dio a la ardua tarea de recoger el trabajo manuscrito de Marx que constituía la elaboración preliminar de los libros II y III (manuscritos de antes y de después de 1867). Ordenó todo esto, escogió las versiones más acabadas sobre cada tema, completó agujeros y lo publicó. Pero Engels falleció en 1895 sin poder cumplir su deseo de publicar las teorías sobre la plusvalía como libro IV. Al poco de morir Engels, las hijas de Marx encargaron a Kautsky heredar esta responsabilidad. Entre 1905 y 1910 Kautsky lo publicó en tres tomos con el título “Teorías sobre la plusvalía”. Este libro lo leyó el mismo Lenin.

Sin embargo, la edición de Kautsky tenía graves ausencias y reordenamientos arbitrarios. Entre 1956 y 1961 se publicó de nuevo en tres tomos el texto auténtico en la RDA, con un duro prólogo del Instituto de Marxismo-Leninismo de la URSS que evidenciaba las graves implicaciones teóricas y políticas de la edición de Kautsky.

Wenceslao Roces tradujo las “Teorías” al español dos veces. Su primera traducción fue publicada en 1945, siguiendo el texto de Kautsky, y la segunda en 1980, siguiendo el texto de la RDA. Leeremos esta última traducción de Roces, que podremos cotejar con la traducción de Javier Pérez Royo publicada en 1977 y 1978 en la OME de Grijalbo de Sacristán (de la que solo hemos podido encontrar de momento el primer tomo, el OME/45, y agradeceremos si alguien nos informa sobre dónde encontrar el 46, si es que existe).

Del contenido del libro que nos disponemos a abordar, podemos añadir ahora que, en principio, pareciera reducirse a la historia de la teoría económica. Sin embargo, en realidad, a la par que Marx confronta a otros autores, desarrolla sus propios planteamientos. La cuestión del trabajo productivo y de las crisis son dos grandes temas que obligan a leer esta obra con independencia del interés que se tenga en la historia del pensamiento económico. Por su parte, Lenin resaltó el complemento que suponía este libro IV a las teorías sobre la renta de la tierra recogidas en el libro III. Sabiendo esto, estamos ante tres temas de importancia radical.

Pero es que la importancia de los frutos de Marx supera el propio peso de los temas que trata. En los recovecos menos esperados de sus exposiciones encontramos vértices asomando con consideraciones sobre la historia, sobre las clases sociales y sus luchas, sobre el socialismo, etc., que, sin ocupar grandes exposiciones, medio en bruto, como pepitas de oro, son la huella del potente y coherente pensamiento que está exponiendo cierto tema concreto en el marco de una praxis revolucionaria. Por ejemplo, este libro está atravesado de consideraciones sobre la relación entre la lucha de clases y la producción teórica.

Como sabemos, aprehender a Marx no es solo comprender cómo expuso el modo de producción capitalista, sino cuál era el pensamiento revolucionario, más amplio, que llegó a estas conclusiones.

Con lo dicho queda claro que estamos ante un texto fundamental que arroja luz sobre los libros I, II y III, y por supuesto sobre el modo de producción capitalista que nos domina. ¿Hace falta subrayar que comprender este modo de producción es la premisa para su superación?

Las puertas del seminario están abiertas a quien quiera emprender esta lectura; literalmente, a toda persona que se anime; sienta que tiene más o menos conocimientos. Aunque el esfuerzo colectivo allanará algunos problemas, no podemos negar que la tarea será dura. Lo que sí podemos prometer es que será edificante. Revolucionariamente edificante.

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