Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Inversiones moradas

Autor: Nacho Álvarez Peralta

Categoría: Alternativas, Cuidados, Trabajo

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20 Minutos

Desde hace cuatro meses el Gobierno está desplegando un enorme esfuerzo para minimizar el impacto económico asociado a la pandemia. Para proteger la renta de los hogares y evitar la erosión de nuestro tejido empresarial se ha dado cobertura a más de tres millones de trabajadores a través de los ERTE, se han generado nuevos derechos sociales –como el ingreso mínimo vital– y se están inyectando 100.000 millones de euros de liquidez en las empresas.

Este plan de choque ha permitido congelar temporalmente nuestra economía y levantar un ‘escudo social’, evitando el colapso de millones de empresas y hogares. Ahora entramos no obstante en una nueva fase, en la que además de seguir apuntalando la solvencia empresarial y el empleo debemos impulsar la reconstrucción.

La ‘nueva normalidad’ va a exigir un ambicioso plan de inversiones y reformas, dado que habrá sectores económicos relevantes que no podrán funcionar a pleno rendimiento hasta que se encuentre una vacuna. Tenemos por tanto un enorme desafío, pero también una oportunidad: en este momento podemos elegir cómo reactivamos la actividad y dónde centramos nuestros esfuerzos. No se trata simplemente de regar con millones la economía, sino de invertir bien para transformar el país.

Algunos de los pilares de este plan de inversiones son evidentes. España necesita impulsar proyectos industriales que canalicen recursos hacia actividades de alto valor añadido. Debemos acompañar a la industria del automóvil –clave en nuestro país– a alcanzar posiciones punteras en el desarrollo del vehículo eléctrico, aunque esto no será posible si la inversión pública no asegura la necesaria infraestructura de recarga.

Asimismo, la transición ecológica es crucial. La instalación de 300.000 tejados solares al año, junto a la rehabilitación inmobiliaria, supondría un paso de gigante en materia de ahorro energético, descarbonización y reducción de la factura importadora de combustibles fósiles.

La digitalización de nuestra economía, la conectividad de las pymes, el desarrollo de clústeres industriales y el aumento del tamaño medio de las empresas para garantizar mejoras de la productividad –junto con la renovación del sector turístico– son sin duda otros de los vectores clave.

No obstante, España también debe aprovechar esta oportunidad para desarrollar otras inversiones de las que se habla menos y que son tan necesarias como las anteriores. Se trata de las “inversiones moradas” –sistemas de dependencia, cuidados de larga duración, atención domiciliaria y también educación de 0 a 3 años–.

Estas infraestructuras asociadas a la economía de los cuidados están poco desarrolladas en nuestro país, y su insuficiencia lastra las oportunidades de millones de mujeres (pues son ellas quienes soportan la mayor parte de los cuidados). Un impulso de estas infraestructuras no solo tendría un enorme impacto social y cultural, consolidando nuevos derechos. Supondría además una notable mejora de la eficiencia económica.

Mejoraría la igualdad de oportunidades de las futuras generaciones y el potencial educativo del país, dado el acceso universal a la educación en el tramo de 0 a 3 años. Facilitaría asimismo la conciliación de la vida laboral y personal y, con ello, elevaría la tasa de empleo de las mujeres. Mientras que la diferencia en la tasa de empleo entre hombres y mujeres es solo de 3 puntos en Finlandia, 5 en Suecia o 7 en Francia y Alemania, en España alcanza los 12 puntos.

Invertir en el desarrollo de nuevas infraestructuras de cuidados –en la medida en que reduciría las barreras estructurales que lastran el acceso de las mujeres al mercado laboral– generaría importantes retornos fiscales y permitiría ampliar la base de cotizantes de la Seguridad Social, fortaleciendo con ello la estabilidad de nuestro sistema de pensiones.

Además, apostar por la economía de los cuidados es apostar por un sector con un fuerte potencial para crear empleos no deslocalizables, y con una importante capacidad de arrastre sobre otros sectores de proximidad.

Los cuidados son una necesidad evidente, y por ello un sector económico crucial. Su importancia –y también su fragilidad– se han evidenciado durante esta crisis, por lo que la reconstrucción debe situar a este sector en el centro de la agenda. Invirtamos en nuestro futuro ahora que podemos.

Nacho Álvarez Secretario de Estado de Derechos Sociales y Srio. de Economía de Podemos

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