Economía Crítica y Crítica de la Economía

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¿Qué hay de la Pobreza y la Precariedad en el País Vasco?

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Categoría: Sin categoría, Trabajo

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Reflexión crítica sobre la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales del Gobierno Vasco. El 11 y 12 de Diciembre se presentó en el Kursaal de Donosti la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales (EPDS), que desde hace 25 años (1984-2008) viene realizando el actual Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno Vasco. La EPDS es un estudio empírico sobre pobreza y precariedad que tiene amplia solvencia, continuidad e innovación metodológica. Este artículo pretende, primeramente, realizar una reflexión sobre las jornadas de presentación y las cuestiones que en ellas se abordaron por los numerosos expertos invitados. En segundo lugar, trataremos de apuntar lecturas e interpretaciones posibles de los resultados, concluyendo con una recapitulación y apertura hacia nuevos elementos de análisis de cara al futuro.

1- Presentación de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales del 2008

Inspirada en las técnicas subjetivas de Bernard M.S. Van Praag (que él mismo presentó durante la primera sesión de las jornadas), la EPDS estudia la evolución de la pobreza y la ausencia de bienestar (precariedad) en la Comunidad Autónoma del País Vasco, utilizando parámetros e índices basados en los umbrales determinados por los propios encuestados[2]. Esta metodología parte de la crítica del establecimiento de umbrales objetivos de necesidades básicas o mínimas, considerados una interpretación arbitraria por parte de expertos o burócratas que, bien alejados de la precariedad, establecen unos criterios de medición según unas normas de existencia social determinadas. Los promotores de este potente trabajo estadístico de recolección y presentación de datos (el principal precursor de la EPDS es Luis Sanzo), defienden que son los individuos los que mejor evalúan sus grados de satisfacción y de bienestar subjetivo.

Es éste un debate controvertido, debido a los fuertes desajustes absolutos y relativos que nos presentan los datos de las diferentes metodologías de estudio de la pobreza y la precariedad. “¿Cómo buscar definiciones operativas de este fenómeno que resulten útiles al conjunto de la sociedad?” – se preguntaba Van Praag. En este campo de la evaluación que hacen los gobiernos y las instituciones sobre el rendimiento del llamado Estado del Bienestar, se desenvuelven muchos de los ponentes invitados a la celebración del 25 aniversario de la EPDS. Se agradece que desde el primer día se empezara hablando de la “Economía de la Felicidad” (Van Praag dixit). Esto parece alejarnos, al menos en el discurso, de los actuales ejes ortodoxos de investigación en estas materias, entregados infatigablemente a la legitimación econométrica de las continuas contrarreformas de la regulación laboral y de las políticas económicas y sociales que muchos países, incluidos los nuestros, venimos sufriendo en las últimas dos décadas.

La jornada del viernes fue animada con numerosas exposiciones, la mayoría de alto interés a pesar de que el contexto no permitiera una interrelación y debate en profundidad sobre las cuestiones abordadas. El profesor Karel van des Bosch (Universidad de Amberes) empezó hablando de la importancia que tiene la perspectiva inter-generacional de los ciclos de vida en la comprensión de la pobreza de acumulación, alabando las posibilidades de la EPDS en este campo. También destacó que la imposibilidad de emancipación de los jóvenes menores de 45 años sea considerada en esta encuesta una forma de pobreza encubierta que merece ser cuantificada. Su conclusión apuntaba un aspecto clave: la cuestión central no es cuánta gente se encuentra actualmente en los diferentes grados de pobreza y precariedad, sino el tiempo que se mantienen en ella, su entrada y salida relativamente rápida o su permanencia cronificada en estas condiciones.

En estas pautas empiezan a encuadrarse cada vez más los análisis y debates entre investigadores, responsables político-institucionales y militantes sociales y sindicales. La precariedad no es un estado en un momento concreto. La pobreza, la precariedad (y como añadía Miguel Laparra en su intervención, también la exclusión social) son procesos complejos y multidimensionales[3], que requieren para su estudio de una observación longitudinal, de un seguimiento en el tiempo de las personas y colectivos que entran, salen o permanecen en las diversas formas de precariedad, las cuales persisten como fenómenos estructurales de nuestras sociedades capitalistas de mercado.

A la exposición de esta perspectiva de comprensión dinámica de la pobreza, se entregó también la intervención de Xavier Ramos (de la Universitat Autónoma de Barcelona). La medición estática de la pobreza (una foto fija en cada momento, la cual evoluciona con el tiempo) tan sólo permite un conocimiento parcial y limitado del fenómeno. Al contrario, el estudio longitudinal de los cambios, transiciones y flujos nos permite la caracterización de colectivos y sus trayectorias diversas, enriqueciendo una observación dinámica de cómo evolucionan sus condiciones de trabajo y de vida a lo largo de ciclos coherentes o rupturas. ¿Son la pobreza y la precariedad en mayor o menor medida, estados permanentes o situaciones transitorias?. ¿La gente entra y sale con facilidad de estas situaciones o se queda atrapado en ellas?. Estas son dos problemáticas bien distintas, y  requieren de análisis y posicionamientos diferenciados, así como de críticas y propuestas de intervención social y de acción militante adaptadas a cada caso específico. La EPDS no permite responder a estas cuestiones, a pesar de aportar elementos interesantes para intuir fenómenos y establecer hipótesis sobre las mismas. La  metodología general utilizada, a pesar de innovadora, no ha introducido aún técnicas longitudinales de recolección y presentación de datos (paneles, indicadores de trayectoria y transiciones…), lo cual abre una posible perspectiva de trabajo de cara al futuro. Entremos ahora en los datos recogidos en la EPDS del 2008 y en las lecturas que se pueden hacer de sus resultados.

2- Lectura e interpretaciones posibles de los resultados de la EPDS-2008

2.1 – Descenso general de la pobreza y la Precariedad

La EPDS estudia las situaciones de pobreza y de ausencia de bienestar (precariedad) en la Comunidad Autónoma del País Vasco a base de encuestas. Se diferencia entre los indicadores de Pobreza de mantenimiento (recursos económicos insuficientes de cara al consumo a corto plazo) y la Pobreza de acumulación (carencias para la consolidación a medio y largo plazo de unas condiciones de vida aceptables, principalmente vivienda), confluyendo ambos en indicadores de Pobreza real (mantenimiento + acumulación). Se introduce un corrector por edades (<45, 45-65, >65) que considera que las necesidades para llegar a fin de mes (Ausencia de bienestar) o para cubrir las necesidades básicas (Pobreza) varían a lo largo de la vida. El nivel total de ausencia de bienestar se establece en 817 euros y el de pobreza en 517 euros.

La lectura de los resultados de la EPDS-2008 que hacen sus autores y el propio Consejero de empleo del Gobierno Vasco es bastante triunfalista. “En conjunto [de las viviendas], un 21,6% de la población refleja algún tipo de precariedad en la dimensión de mantenimiento, con una proporción de población menos precaria pero todavía no completamente ajena a las dificultades, situada en el 20,1%” (p.67, Tabla 20), alcanzando la pobreza y precariedad de acumulación a un 31% de las familias. La razón que lleva a las lecturas optimistas de los datos de la parte de las instituciones gubernamentales, es la evolución positiva de la mayoría de los indicadores que presenta la encuesta, los cuales habían empeorado entre el 2000 y el 2004 y se han recuperado en la última EPDS del 2008 (excepción destacable el caso del alojamiento, dada la parte creciente de las familias que no han terminado de pagar su vivienda o viven de alquiler, hoy ya el 41,7% del total).

Esta mejora general no quita para que, según la encuesta, 141.605 hogares (313.215 personas) viven en situaciones de ausencia de bienestar (sus ingresos no llegan a final de mes) y 36.955 (88.643 personas) de pobreza de mantenimiento (no les da para cubrir las necesidades básicas). Las situaciones de pobreza o precariedad de acumulación, afectan a más de 216.000 hogares (667.000 personas) del País Vasco., lo cuál supone más del 30% de la población.

2.2 – Fuertes desigualdades y creciente segmentación según la Edad, la Nacionalidad o el Sexo

A pesar de la mejoría general que muestra la EPDS-2008, se identifica una fuerte y creciente segmentación de la incidencia que tiene la pobreza y la precariedad según la edad, la nacionalidad y el sexo. El fenómeno de la segmentación implica una creciente desigualdad que viene asociada a factores innatos a las personas y que divide a la población en diferentes grupos o segmentos cuyas situaciones se distancian progresivamente. Los economistas radicales americanos[4] (que fueron en gran parte los impulsores de la corriente de análisis segmentacionista que surgió durante la crisis de los años 70′[5]), la consideraban una estrategia empresarial para dividir la combatividad y las reivindicaciones unitarias de las clases trabajadoras, haciendo que las condiciones mas penosas y opresivas recaigan sobre los sectores  trabajadores y precarios más vulnerables o menos organizados.

El caso de la segmentación de las mujeres es el más flagrante en términos poblacionales y es, por tanto, el más estudiado[6]. Las situaciones de pobreza y de ausencia de bienestar no sólo se concentran mucho más en ellas (en el 8’2% y en el 34’7% respectivamente de las familias encabezadas por mujeres, padecen estas situaciones), sino que además la evolución nos muestra que de cada 100 familias en situaciones de pobreza y precariedad, cada vez son más las que están encabezadas por mujeres. Aunque su peso relativo haya descendido notablemente desde el 2004 en los casos de pobreza (aumentando en los de ausencia de bienestar), la observación del ciclo medio desde 1996 hasta nuestras días nos muestra que las mujeres se encuentran cada vez más a las cabezas de las familias que viven en dificultades para llenar a la cesta básica (pobreza de mantenimiento), hacer frente a los gastos de acumulación o llegar a fin de mes con sus rentas disponibles.

A pesar de cierta propaganda simplista que pretende mostrarlas como favorecidas, las familias inmigrantes son el otro gran grupo social cuya situación de trabajo y de vida evolucionan hacia una mayor precarización y pobreza. Aquí la EPDS-2008 sólo nos presenta un ciclo relativamente corto que nos muestra que, desde el año 2000, éstas han aumentado sus posibilidades de encontrarse en situaciones de pobreza o de ausencia de bienestar pleno. A pesar de que otros estudios han demostrado su contribución positiva a la economía vasca[7], la EPDS nos indica que el 70% de las familias inmigrantes tienen problemas presupuestarios para hacer frente a sus gastos a final de mes (situación que sólo afecta al 18% de las nacionales). Y, de nuevo, si miramos al conjunto de familias pobres y precarias, las familias cuya principal perceptora de ingresos es de otra nacionalidad, han pasado de porcentajes ínfimos en el año 2000 a una considerable incidencia relativa en el 2008 . A pesar de representar una parte bastante pequeña de la población, el 41’7% de las familias que viven en situaciones de pobreza real son inmigrantes no nacionales. Hay que tener en cuenta además que el carácter subjetivo de la determinación de los umbrales de la EPDS incide en favor de los nacionales, que son sin duda los que tienen unas mayores expectativas en la determinación de sus necesidades básicas y mínimas.

Por último está la segmentación generacional, o lo que es lo mismo, el hecho de que la pobreza y la precariedad no afectan en la misma medida a los diferentes cohortes de edad de la población (fenómeno que encontramos tanto en el País Vasco como en otros muchos lugares del mundo). Este fenómeno discrimina principalmente a la juventud, que es la que tiene mayores posibilidades de encontrarse en todas las categorías precarias que hemos venido presentando a lo largo de este texto[8]. Esta precariedad de los más jóvenes (categorizados en el informe de la EPDS-2008 como los menores de 35 años), condiciona enormemente sus posibilidades de promoción en el inicio de su vida laboral activa. Además han sido ampliamente estudiados los efectos de atrapamiento que la pobreza, la precariedad y la exclusión social pueden tener en los jóvenes, lo cuales acumulan elementos identificativos de su trayectoria precaria, hipotecando sus posibilidades reales de entrar en procesos ascendentes de promoción social y laboral. Por otro lado, si observamos la generación anterior (la que hoy tiene entre 35-44 años) vemos indicadores bastante similares de riesgo de pobreza o ausencia de bienestar, que la generación de los más jóvenes. Esto nos hace intuir una ruptura del mito existente de que la juventud es una etapa donde se debe aceptar sumisamente la precariedad, la discriminación social y la explotación laboral, ya que una vez entradas en la “vida adulta”, las personas pasarán a situaciones más holgadas y de mayor bienestar. Cada vez hay más elementos que nos permiten entrever lo contrario. Tal vez haya un efecto de atrapamiento de la generación nacida entre mediados de los 60′ y mediados de los 70′. Este grupo de edad ha pasado de ser tan sólo un 8’5% de las familias en situaciones de pobreza de acumulación (vivienda), a ser hoy un abrumante 58’5% de las que padecen esta situación. Esta misma perspectiva nos muestra que ha crecido su incidencia relativa frente a generaciones anteriores en cuanto a la pobreza de mantenimiento y a la ausencia de bienestar del conjunto de la población. Por último, decir que también las familias de jubilados (mayores de 65 años) padecen en mayor medida estas problemáticas.

Por todo lo dicho parece verificarse la hipótesis de Jerome GAUITE[9] de que se ha dado en muchos países occidentales una ruptura de los Mercados Internos de Trabajo, que de forma bastante generalizada implicaban un mecanismo de redistribución generacional que parece encontrarse hoy en declive. Se apunta hoy a una mayor dualización de las relaciones sociolaborales y una segmentación generacional creciente, amparada por los dogmas del neomanagement y la priorización de los modelos de remuneración neoliberal (ajuste de salarios en relación a la productividad individual), generadoras de una preocupante marginación o explotación de las generaciones que no son centrales en la escala de jerarquía empresarial y del poder económico y político.

2.3 – Mejoría desigual por sectores de actividad

También podemos ver las diferencias de esta mejoría global de la encuesta, si hacemos un análisis de la población según su relación con la actividad económica. La EPDS-2008 identifica una evolución decreciente de la parte de la población que se encuentra en situaciones de pobreza y de ausencia de bienestar en todas las profesiones y ramas de actividad, mostrando por el contrario un aumento de la pobreza real (de acumulación y de mantenimiento) de las familias en paro (el 44’8% de las mismas). Aún así siguen siendo muy destacables las diferencias, permaneciendo partes considerables de las trabajadoras en la Hostelería (26’6%) o los Servicios domésticos (37’4) en situaciones de ausencia de bienestar. A diferencia de lo que afirman numerosos estudios sobre la pauperización de las personas en el trabajo[10], según la EPDS-2008 sólo el 1’4 y el 13’3% de los asalariados se encuentran respectivamente en situaciones de pobreza real o de ausencia de bienestar.

2.4 – La EPDS y la medición Eurostat

Por último, y saliendo ya de la estricta interpretación de los datos de la EPDS-2008, nos gustaría recordar que el método objetivo de referencia para las comparaciones de pobreza a nivel europeo, sigue siendo el de los indicadores que realiza el EUROSTAT (porcentaje de la población por debajo del 40, 50 o 60% de los ingresos netos medianos de cada país). Se debe tener en cuenta que, como afirma el equipo de investigación que realiza la EPDS, este método objetivo no tiene en cuenta las especifidades asociadas a cada contexto. Es un baremo colocado en un punto de forma arbitraria por expertos y técnicos. Aún así sirve, más que para el estudio de fenómenos, para la observación del grado de equidad e injusticia social en la repartición de las rentas. El hecho interesante es ver que, utilizando este indicador de pobreza, la parte de la población con bajos ingresos ha permanecido más o menos estable en torno al  15% a lo largo de los últimos 20 años. Esta relativa invariación de la equidad en el reparto de la renta, contrasta con el fuerte descenso de las tasas de paro (22’4% en 1984 y entre 3’3 y 6’7%9 en el 2007) y el aumento de las tasas de crecimiento económico, dando a entrever que no hay una relación entre desarrollo económico y progreso social en términos de repartición de la riqueza.

Conclusión

Todo lo expuesto anteriormente nos ha permitido acercarnos a una serie de reflexiones teóricas sobre los indicadores que podemos utilizar para la comprensión de los procesos de precarización y empobrecimiento. Herramientas de medición objetivas o subetivas que implican un profundo debate sobre como se entienden y problematizan estos procesos y su evolución en nuestras sociedades, tarea en la que la EPDS del Gobierno Vasco propone fórmulas innovadoras de estudio que merecen ser tenidas en cuenta como referencia en este area. También nos hemos introducido en los principales resultados de la EPDS-2008 y en las posibles lecturas que pueden hacerse de la misma. Hemos pasando del triunfalismo de sus impulsores dado a la reducción general de la pobreza y la precariedad subjetiva en los últimos años, a una posible lectura crítica en térmimos de acentuación de los procesos de segmentación y las crecientes desigualdades de distribución de las rentas que de estos se derivan.

Para concluir un ángulo de apertura académica y otro político. Es importante apuntar, en el actual contexto socioeconómico, los límites del carácter estático y los riesgos de los métodos subjetivos de la EPDS. Para que el defecto de enfoque de “la foto fija” (mediante datos estáticos y agregados del conjunto de la población en momentos puntuales[11]) no vicie nuestra percepción de estos procesos, es importante experimentar con indicadores longitudinales  y paneles de trayectorias en el análisis estadístico de los diferentes estratos o segmentos sociales, precisamente para entender las regresiones o conquistas que que se van generando.

En cuanto al carácter subjetivo de la EPDS, debemos tener en cuenta que los actuales vientos de crisis pueden degradar desigualmente las expectativas de bienestar, sin replantear los grandes retos de un mejor reparto de la riqueza, una democratización de la organización del trabajo y una regulación económica radicalmente diferente. La capacidad adaptativa de las clases populares puede amortiguar los recortes que ya empiezan a atisbarse en la economía real y productiva (despidos y cierres de empresas, mayores trabas migratorias y limitación de derechos y servicios sociales). La(s) crisis ha(n) sido generada(s) principalmente por los dirigentes de la política y la economía, y  aún corremos el riego de que acabe(n) degenerando en un derrotismo popular que acepte nuevos mecanismos de pauperización y de restricción de libertades. De ahí la importancia de generar propuestas innovadoras que sean útiles al estudio y análisis de la realidad, a los procesos (auto)organizativos de los sectores precarizados y a la construcción de prácticas de transformación económica, política, social y cultural.

_________________________________________________________

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

- Albert Einstein


[1] Licenciado en Economía en la UPV/EHU. Investigador del Labaratoire d’Economie de la Production et de l’Integration Internationale (Grenoble, Francia). Este texto se publica bajo licencia Copyleft y se permite toda difusión y publicación no comercial que no modifique su contenido o fuente de autor. Contacto: jonbernatARROBAsindominio.net

[2] Para la determinación de este umbral se utiliza la intersección de la función de ingresos reales con la función de percepción subjetiva de ingresos mínimos necesarios. En el caso de la EPDS se diferencia la incapacidad de llegar a fin de mes (“ausencia de bienestar”), ligada a una existencia social en contextos diferenciados, de la incapacidad de cubrir las necesidades básicas (“umbral de pobreza”).

[3] El ponente Miguel Laparra, de la Universidad Pública de Navarra, defendía una visión de estos fenómenos que vaya más allá de la medición monetaria, considerando las dimensiones diferenciadas dónde estos procesos se articulan: – Económica (Producción y Consumo) – Política (Acceso a  la ciudadanía) – Social/Relacional.

[4] Una introducción a esta escuela de investigadores-activistas desde 1969 hsta nuestros días se puede ver en el texto de Guillermo Nadal Bove ¿Por qué esa ruptura entre la investigación económica actual y la formación de las políticas económicas? El papel de los economistas como sacerdotes, ingenieros o activistas desde una perspectiva radical”. Accesible en alasbarricadas.org o Descarga en PDF

Enlace a la Union for Radical Political Economics, http://www.urpe.org/

[5] Introducción y actualidad de los análisis segmentacionista en:

LAMOTTE, Bruno y ZUBIRI REY, Jon Bernat (2008).- “New forms of labour market segmentation, insecurity and professional relations” . 29th annual conference, International Working Party on Labour Market Segmentation, “Modernising labour market institutions : are current labour market institutions capable of meeting the needs of the twenty-first century”, Porto, 8-10 septembre 2008, 17 p.

[6] LARRAÑAGA, Mertxe (2005), “Mujeres y mercado de trabajo en la CAPV” , Revista Lan Harremanak nº13,  Leioa, UPV/EHU,

[7] Estudio realizado por Bakeaz sobre el “El impacto económico de la inmigración extracomunitaria en la Comunidad Autónoma Vasca”  (Xabier Andrés, Joaquin Arriola y Carlos Gómez). Enlace a Noticia en prensa.

[8] Para ver un análisis específico de las condiciones sociolaborales de los jóvenes del País Vasco:

GORROTXATEGI, Ander y ZUBIRI REY, Jon Bernat  (2008).- “La precariedad sociolaboral de los jóvenes vascos”. I Jornadas de análisis politico crítico “Repensando los cuarenta años desde Mayo del 68″, Bilbao, 15 novembre 2008, 29 p. (Disponible en la sección de Descargas)

[9] GAUTIÉ Jérôme (2002), « Déstabilisation des marchés internes et gestion des âges sur le marché du travail : quelques pistes », Document de travail n.15 du Centre d’études de l’emploi, mars 2002

[10] Recomendamos la lectura de un libro que de referencia en la divulgación de la sociología del trabajo y de las diferentes transformaciones que se dan en este campo:

ZUBERO, Imanol (2000), El derecho a vivir con dignidad. Del pleno empleo al empleo pleno, Madrid, Hoac,

[11] ZUBIRI-REY Jon Bernat (2008), « Trayectorias Sociolaborales: Introducción metodológica a las técnicas longitudinales en economía del trabajo », Communicación descargable en la página de las XI Jornadas de Economía Crítica, Bilbao, 27-29 mars 2008,

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