Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Desempleo, pleno empleo y poder

Autor: Alejandro Quesada Solana

Categoría: Fundamentos, Trabajo

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Que el desempleo en Agosto haya caído en 31 personas es toda una celebración. O al menos lo es para el partido del gobierno. Y lo es por varios motivos: el primero es que la cifra es buena para la opinión publicada (y si se adultera lo suficiente puede ser percibida positivamente por la opinión pública, por más que la cifra sea ridícula) y el segundo, porque su plan de convertir España en un país en vías de subdesarrollo avanza a pasos agigantados.

Me parecía de rigor ofrecer unas cuantas gráficas, acompañadas de algún comentario, para ilustrar la situación.

Existen en teoría económica dos conceptos contrapuestos el uno con el otro: el pleno empleo y el desempleo. Podríamos decir que el pleno empleo se consigue con un porcentaje aproximado del 3 al 5% y todo lo demás es considerado como desempleo. Así, los gobiernos durante la expansión económica de postguerra (de la II Guerra Mundial, por supuesto) se marcaron como objetivo la consecución del pleno empleo. Y con cierto éxito, además.

Los motivos para empujar hacia el pleno empleo son muchos y muy variados, pero se suele convenir en dos de ellos: la necesidad de una sociedad de amplia clase media que consumiese y la oportunidad que una Europa “a construir” daba para el empleo. Un tercer motivo, que apuntamos algunos economistas, reside en la pugna ideológica entre el capitalismo y el socialismo realmente existente, obligando a los países capitalistas a adoptar políticas de empuje del pleno empleo para demostrar que el capitalismo era capaz de ser, como mínimo, tan beneficioso para el trabajador como el socialismo.

Así, y para servir de apoyo a ese tercer motivo, me gustaría ofrecer un gráfico donde se observa el desempleo en Francia y España desde 1960. Como se ve, tras la crisis de 1973 y la agonía del socialismo realmente existente, el pleno empleo se convierte en una utopía -a la vez que la “utopía” soviética se desmoronaba-.

Un nuevo orden mundial, sin contrapesos ideológicos, tomaba forma: el neoliberalismo. Una vez superado “el fin de la historia” y agotado el modelo de postguerra para la rentabilidad capitalista, la neoglobalización se pone en marcha liberalizandolo prácticamente todo para intentar recomponer -y con éxito- la tasa de ganancia. Pero… ¿qué hay del trabajo? ¿Fue esa liberalización una fuente de oportunidades para todos, incluso en el sentido de Aglietta y el capitalismo patrimonializado? ¿Cuál es la relación exacta entre pleno empleo y poder? ¿Conviene la existencia del pleno empleo a las élites dirigentes?

Observemos un nuevo gráfico y comparémoslo con el anterior. La tendencia es, como se aprecia, justo la contraria. De este modo, podemos llegar a una conclusión: el desempleo y la pérdida de poder de los salarios en la renta nacional está fuertemente ligada.

La lógica que reside tras de esto la comentó con detalle un economista polaco con fuerte influencia marxista llamado Michal Kalecki. Famoso es su artículo llamado “Aspectos políticos del pleno empleo”. En él, Kalecki hace un repaso a por qué el pleno empleo es ventajoso y a su vez desventajoso según para quién. Una vez va dando sus argumentos en favor y en contra demuestra que realmente el pleno empleo sólo tiene un enemigo: la burguesía. Es a la burguesía a quien no interesa el pleno empleo debido a que el pleno empleo lleva ligado un aumento del poder del trabajador (como consecuencia de que si se reduce el paro, el miedo al desempleo desaparece y el trabajador se vuelve más exigente). Kalecki sostiene que la burguesía, ante una bolsa salarial más elevada como consecuencia del pleno empleo, se garantiza mayor beneficio, pero que dicho beneficio no compensa en absoluto el aumento de poder de la clase trabajadora ya citado.

Dicha explicación teórica de Kalecki tiene una total relevancia real. A raíz de la elevación del desempleo y de la caída del poder de los trabajadores observamos cómo los salarios decrecen, cómo las huelgas son menos contundentes y cómo las prestaciones extra-salario (salud, educación, pensión o desempleo) se reducen. Sin embargo, detrás de esta realidad no sólo se atisba -como veía Kalecki- una reacción defensiva de la burguesía; sino también una ofensiva.

Cierto es que Kalecki no vivió el fenómeno de la financiarización y la extensión de las entidades financieras era mucho menor en su época. No obstante, el análisis kaleckiano puro del desempleo como reparto de poder entre empresarios y trabajadores queda un poco incompleto una vez se le aplica el fenómeno de la financiarización.

El desempleo como herramienta de poder para la reducción de salarios (y poder de la clase trabajadora) se ve acompañada en nuestra época por la creación de mercados para la recomposición de la tasa de ganancia, rota tras la crisis financiera. Así, y como decía más arriba, la podredumbre en la salud, la educación, las pensiones o el desempleo como consecuencia del aumento del desempleo, abre la posibilidad de que la burguesía recomponga su tasa de ganancia a través de la sanidad privada, la financiación privada de la educación (pública o privada), los planes de pensiones y la futurible necesidad de un seguro por desempleo. El mundo financiero y de los seguros sigue en ofensiva permanente.

Es, por tanto, el análisis del desempleo un análisis que debe ir más allá de la tragedia de los “tantosmil” parados, y debe ser visto como una herramienta de dominación de la burguesía sobre los trabajadores y una herramienta para la creación de un nuevo modelo de sociedad que permita recomponer la tasa de ganancia hasta su próximo declive. Las condiciones por parte de la burguesía están dadas, y no saber interpretarlas y combatirlas será, sin duda, un error histórico que no nos podemos permitir.

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