Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Los bancos no necesitan reservas bancarias para conceder créditos

Autor: Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Martinez Nunez

Categoría: Banca

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FEC

La inmensa mayoría de analistas económicos cometen un error importante a la hora de analizar los mecanismos de la política monetaria y su vínculo con el crédito bancario. Desgraciadamente este error está ampliamente difundido tanto entre profanos en la materia como en no profanos, en parte debido a que en las facultades de economía se explica un enfoque de teoría económica (el monetarista, de enfoque exógeno) que es falso y por lo tanto inútil para entender cómo funciona el canal de crédito entre los bancos centrales y los bancos privados. El citado error es el siguiente: creer que los bancos privados necesitan reservas (es decir, liquidez) para poder dar préstamos a familias y empresas.

A colación de la reciente medida aplicada por el Banco Central Europeo (expansión cuantitativa o Quantitative Easing, en adelante EC) este error ha salido a relucir en prácticamente todos los medios de comunicación. Algunos ejemplos recogidos en la prensa son los siguientes:

“El objetivo final de la intervención del BCE es forzar que los bancos, que canalizan la inmensa mayoría del ahorro en la zona euro (…) acaben transmitiendo las enormes inyecciones de liquidez acumuladas a la economía real, en forma de créditos a empresas y familias.

“El BCE persigue que con esa gran inyección de liquidez los bancos empiecen a dar crédito y las cosas mejoren.

“Por su parte, el Banco Central adquiere los bonos –que pasan a estar en su activo- y a cambio crea reservas nuevas para los bancos. En este movimiento, los Bancos dejan de tener dinero prestado (ya no tienen los bonos) y tienen dinero “sin utilizar” (nuevas reservas). Como el negocio bancario se basa precisamente en prestar el dinero, los bancos ofrecen nuevos créditos al sector no financiero.

Incluso el presidente del Banco Central, Mario Dragui, parece compartir esa creencia:

“Tú básicamente sustituyes bonos por dinero líquido, y por lo tanto los bancos, en ese momento, tendrán más incentivos a prestar al sector privado, hogares y familias”

Los cuatro ejemplos mencionados son muy representativos de la creencia generalizada: el BCE entrega reservas a los bancos y así éstos pueden prestarlas a las familias y empresas. Pero es un craso error, porque la realidad es que los bancos sólo pueden prestar sus reservas a otros bancos, nunca a empresas y hogares. Por eso mismo, que con la EC el BCE logre que aumenten las reservas bancarias no afecta a la posibilidad de que los bancos concedan más o menos crédito.

En realidad la EC no tiene por objetivo dar reservas a los bancos para que las utilicen para dar préstamos, sino que su objetivo es reactivar la economía sorteando el sistema bancario. Así lo reconocen la mayoría de informes de la Reserva Federal.

El error del que estamos hablando tiene su origen en una idea equivocada: los bancos actúan como simples intermediarios, prestando el dinero que los ahorradores o los bancos centrales han depositado en ellos. Según esta falsa asunción, los bancos necesitarían tener dinero antes de dar un préstamo. Pero por muy intuitivo que esto parezca, no es cierto: los bancos no necesitan tener reservas para dar préstamos porque los bancos mismos crean los depósitos cuando conceden créditos, es decir, que son capaces de generar dinero por sí solos. Es tan sencillo como lo siguiente: cuando un banco concede un préstamo de 10.000 euros, por ejemplo, lo único que hace es teclear esa cantidad en la cuenta bancaria del cliente. La cuenta bancaria aumenta en esa cantidad (que es el pasivo del banco), y el activo del banco (préstamo) también. Nada más. El banco no entrega ni presta ninguna reserva, porque simplemente no puede hacerlo.

Sin embargo, esto no quiere decir que el banco pueda crear todo el dinero bancario que quiera. Fundamentalmente tiene dos limitaciones:

  • Las exigencias legales del coeficiente de caja, que en la Eurozona es de 1 euro de reservas por cada 100 euros totales. En nuestro ejemplo puede ocurrir que el banco ya tuviese suficientes reservas como para cumplir esa proporción, de forma que podría crear 10.000 euros de dinero bancario sin problemas. Si no fuese el caso, no pasaría nada porque la legislación de la Eurozona concede dos días al banco para que obtenga nuevas reservas (pidiéndolas prestadas a otro banco privado, al banco central, o vendiendo activos) y pueda cumplir las exigencias establecidas. Pero lo importante es que puede dar préstamos sin tener que tener reservas de antemano, y mucho menos reservas por el mismo volumen que créditos otorga.
  • La entrega de dinero en efectivo o de reservas a otro banco privado ocasionada por transferencias bancarias. Aquí hay varias posibilidades: A) Si el cliente que ha pedido los 10.000 euros decide sacarlos en efectivo, entonces al banco no le quedará más remedio que ver disminuidas sus reservas en 10.000 euros (porque el dinero en efectivo es parte de las reservas). B) Si el cliente utiliza los 10.000 euros para comprarse un automóvil a través de pago por transferencia bancaria y el vendedor tiene su cuenta bancaria en el mismo banco, entonces no hay cambio en las reservas. El banco sólo reduce la primera cuenta bancaria (la del que obtuvo el préstamo) en 10.000 y aumenta la segunda (la del vendedor) en 10.000. C) Si el cliente utiliza los 10.000 euros para comprarse un automóvil a través de pago por transferencia bancaria y el vendedor tiene su cuenta bancaria en un banco diferente, entonces hay cambio en sus reservas. El banco tendrá que entregar reservas por valor de 10.000 al banco del vendedor del automóvil. La cuenta que tiene el primer banco en el banco central se verá reducida en 10.000 y la que tiene el segundo banco en el banco central se verá incrementada en 10.000.
  • En consecuencia, tanto debido a las exigencias legales como –fundamentalmente– a las opciones A) y C) señaladas, el banco no puede otorgar todos los préstamos que quiera aunque los cree de la nada porque en ocasiones tendrá que apoyar esas cantidades con entrega de reservas. Pero lo importante es tener claro que el banco no necesita tener reservas para dar crédito, ya que cuando lo hace su cantidad de reservas no se ve alterada.

    Además, lo que le ocurre a un banco con sus reservas no es lo mismo que lo que le ocurre a todo el sistema bancario. Que un banco pierda reservas no quiere decir que el sistema bancario también lo haga, y viceversa. Utilizando las tres opciones anteriores, sólo en la A) la pérdida de reservas del banco se traduce también en una pérdida de reservas del sistema bancario (porque el dinero en efectivo abandona el banco). De todas formas, cuando el cliente retira el dinero en efectivo, es muy raro que lo haga para guardarlo debajo del colchón, de forma que tarde o temprano lo utilizará para comprar un bien o un servicio, y en ese caso el que reciba el dinero en efectivo lo terminará guardando en su cuenta bancaria, aumentando las reservas del sistema bancario. En el caso B) las reservas no salen del banco. En el caso C) las reservas pasan de un banco a otro, por lo que la cantidad total de reservas en el sistema bancario no se ve alterada.

    Es importante entender este funcionamiento porque precisamente cuando los bancos conceden muchos créditos ¡la cantidad total de reservas del sistema no disminuye sino que aumenta! Esto es así porque cuando aumentan los créditos también aumentan las transacciones bancarias: las familias y empresas que piden los préstamos los utilizarán para comprar bienes y servicios, y a su vez los vendedores de esos productos utilizarán el nuevo dinero para otras compras e inversiones, y así sucesivamente. El resultado es un incremento de las transacciones bancarias, de forma que los bancos necesitarán incrementar su volumen de reservas para hacer frente a esas demandas (concretamente las de los casos A) y C)). El efecto final es que la cantidad total de reservas del sistema bancario será mayor. En resumen, el nivel y dinamismo del crédito determina el volumen total de reservas bancarias, y no al revés. Y este nivel de dinamismo del crédito viene determinado por la demanda agregada de la economía real, y no al revés. Es decir, que es el impulso del consumo y de la inversión (de familias, empresas y sector público) el que reactiva el crédito, y no el impulso en los saldos de reservas que pueden traer medidas como la EC.

    Porque el crédito no se reactivará a no ser que se vuelva a conseguir superar el escollo que representa la morosidad en la economía real, de las familias y las empresas. Porque, los directores financieros de los bancos nunca se fijan en las reservas para ver si dan créditos o no. Lo que hacen es analizar la situación financiera de su posible cliente, para ver si será capaz de devolver el crédito. Si consideran que el cliente es solvente, el banco les dará el crédito. Si consideran que no lo es, el banco les negará el crédito. El volumen de reservas bancarias no juega ningún papel en la concesión de préstamos. De hecho, hoy día los bancos de la Eurozona tienen una cantidad inmensa de reservas (54,493 millones de euros) y en cambio el crédito está estancado o es muy débil.

    Analizando el caso concreto que nos ocupaba, podemos ver que la expansión cuantitativa del BCE incrementará las reservas de los bancos, pero eso no quiere decir que sea dinero “gratis” para ellos. El BCE comprará activos a determinados inversores, de los cuales muchos son bancos y otros no. Por ejemplo, el BCE comprará bonos de deuda pública a particulares y a fondos de inversión de compañías de seguros, entre otros. En estos casos, quien recibe el dinero del BCE a cambio de entregar el bono será el particular o la compañía de seguros. Lo que ocurre es que ambos agentes necesitan tener cuentas de ahorro en algún banco para albergar el dinero que van a recibir, y por lo tanto ese banco actúa como intermediario y almacena las reservas correspondientes por la compra del BCE. Pero aunque el activo del banco aumente por esas reservas, también aumenta su pasivo por el depósito que ha de mantener frente al particular o a la compañía de seguros. En otras palabras y para reforzar la tesis presente: en estos casos las reservas de los bancos aumentarán y ello no tendrá nada que ver con su situación financiera ni su disponibilidad para conceder préstamos.

    En resumen, las medidas como la EC que incrementan los saldos de reservas no conducen directamente a la concesión de préstamos en la economía real. Los bancos centrales no pueden impulsar directamente el crédito a través del aumento de las reservas porque los bancos no lo necesitan para conceder crédito. Aunque hay que tener en cuenta que el volumen de reservas sí supone una restricción a la hora de conceder préstamos (tal y como se ha explicado arriba, debido fundamentalmente a la competición entre bancos) y por tanto, los bancos centrales sí pueden dificultar la concesión del crédito en épocas de expansión económica restando reservas. Esto quiere decir que los bancos centrales pueden intervenir mucho en la reducción del crédito pero muy poco en la reactivación del mismo. La única vía por la que se podría impulsar de nuevo el crédito es a través del impulso de la reactivación del consumo y de la inversión, es decir, a través del estímulo de la economía y no sólo con políticas monetarias.

    —–

    Las reservas bancarias totales es la suma del dinero en efectivo (monedas y billetes) y del dinero que tienen depositado los bancos privados en el banco central. Es el único dinero que es dinero en sentido estricto (dinero de alta potencia), porque es creado y respaldado por los bancos centrales y no por los bancos privados (el dinero creado y respaldado por los bancos privados se denomina “dinero bancario”).

    Para más información leer el número 21 de la Revista Argumentos de la FEC.

    Extraído de http://economia.elpais.com/economia/2015/01/22/actualidad/1421961635_269655.html

    Extraído de http://economia.elpais.com/economia/2015/01/22/actualidad/1421930158_392049.html

    http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Quantitative-Easing-puede-servir-riesgos_0_348565583.html

    Ver, por ejemplo: http://www.newyorkfed.org/newsevents/speeches/2009/sac091202.html y http://www.ny.frb.org/research/staff_reports/sr441.html

    Puede ocurrir que esas reservas acaben en un banco que no esté en el sistema bancario, en cuyo caso las reservas del sistema descenderían. Sin embargo, al igual que salen reservas del sistema, también entran. Que entren más de las que salen (o al revés) depende del saldo por cuenta corriente de la zona (comercio de bienes y servicios, transferencias, remesas, etc). En el caso de la Eurozona, existe un superávit por cuenta corriente (aunque reducido), lo que implica que el número total de reservas en el sistema aumenta levemente por este efecto a medida que pasa el tiempo.

    Sin embargo, también puede ocurrir que el banco conceda un préstamo a un cliente insolvente con la intención de revender inmediatamente el título para desprenderse del riesgo, gracias a la combinación de préstamos “buenos” con “malos” de manera que el alto riesgo pasa desapercibido (una técnica muy utilizada en la antesala de la crisis de 2008 en Estados Unidos). No obstante, para que ello se produzca es necesario que en el mercado haya muchos clientes solventes porque de otra manera no se podrían disimular los activos tóxicos utilizando los sanos. Por lo tanto, la reactivación del crédito siempre depende de que existe demanda solvente.

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