Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Entrevista digital a Amaia Pérez Orozco: “Hay que preguntarse qué trabajos necesitamos como conjunto social, quién los hace y en qué condiciones”

Autor: Amaia Pérez Orozco

Categoría: Feminista

Etiquetas:

eldiario.es

La economista feminista Amaia Pérez Orozco responde a los lectores en el Pregúntame, los encuentros digitales de eldiario.es en Menéame.

archienemigo: ¿La tortilla de patata con cebolla o sin cebolla?

Amaia Pérez Orozco: Me acaban de explicar aquí en la redacción la coña tras esta pregunta. La cuestión es que yo del mundillo de internet sé muy poco… (de hecho, es la primera vez que uso Menéame); así que toda broma o comentario en jerga, bienvenidísimo… ¡pero tened en cuenta que yo no me voy a enterar de nada! Ahora voy a por el resto de preguntas.

ReSeTeanDo: ¿Que diferencia a una o un economista feminista de otra u otro que no se identifica como tal? ¿Qué connotaciones tiene el ponerse la etiqueta feminista?

Amaia Pérez Orozco: A mí, personalmente, me gusta más hablar de miradas (críticas y propuestas) sobre la economía; sobre todo, por no solidificar los términos. En todo caso, lo que caracterizaría una forma feminista de mirar la economía son tres cosas:

1) El intento de descentrar a los mercados (particularmente, los capitalistas). Dejar de equiparar economía con dinero, flujos monetarios y procesos de creación de valor de cambio y acumulación de capital. Decimos que economía son todos los procesos que sostienen la vida (satisfacen necesidades materiales e inmateriales de las personas), se den o no en los mercados. Así, por ejemplo. llamamos trabajo a muchas más cosas que el empleo. O podemos decir que hay crecimiento “económico” que es realmente antieconómico.

2) Intentar entender cómo las relaciones de género de poder configuran el sistema económico y, a su vez, son modificadas por el funcionamiento de la economía. Es especialmente importante entender el papel estructural que juega la división sexual del trabajo para sostener los sistemas económicos. Ojo, entendemos el género de una manera interseccional, es decir, cruzándolo con otros ejes de desigualdad: la clase social, la etnia, el estatus de ciudadanía, etc. Es decir, queremos entender la economía como un terreno cruzado por relaciones sociales de poder.

3) No nos importa mirar la economía por puro “amor al saber”, sino para transformarlo. O sea, hay un profundo compromiso con la transformación. En este sentido, la “economía feminista” cada vez más no es solo una escuela de pensamiento económico propia, sino una apuesta por una forma diferente de organizar la economía. Por ejemplo, acaba de crearse en el estado español la red de economía social feminista (que vincula economía social y solidaria con economía feminista).

Las connotaciones son históricas (reconocer de dónde venimos) y de transparencia al dejar claro que existe un compromiso político. Pero no son connotaciones de exclusión: queremos hacer una economía crítica integral, que vincule diferentes perspectivas críticas (ecologismo, marxismo, economía solidaria, decolonialidad…), en diálogo horizontal, sumando “verdades parciales” más que imponiendo a nadie verdades absolutas.

Algo así… ¿hace sentido esto?

TierrasRaras: Como economista y feminista, ¿qué opinión te merece el hecho de que el hombre, con menor esperanza de vida, deba jubilarse a la misma edad que la mujer, e incluso en muchos países, a una edad más avanzada? ¿Has hecho números para ver cuál es la brecha de género debida a esta discriminación laboral?
Y si es así, ¿qué medidas económicas propones para compensarlo?

Amaia Pérez Orozco: Ese planteamiento suele surgir de la constatación de que las mujeres no se encargan solo de trabajos remunerados, sino también de trabajos no remunerados. Con lo cual, a lo largo de su vida trabajan más intensamente (más horas al día, más días a la semana). Esto es algo que todas las encuestas de usos del tiempo (el instrumente que se usa para medir esto) corroboran. Ahora bien, la mayor parte de estos trabajos no se reconocen como tal y no generan derecho a jubilación. Esta diferencia en la edad de jubilación intenta compensar por esta desigualdad. De hecho, los índices de pobreza de las mujeres mayores son muy superiores a los de los hombres de la misma edad. El riesgo de pobreza de las mujeres mayores es un gran problema social.

Por otro lado, la jubilación permite dejar de trabajar… en el mercado laboral. Pero no hay ningún derecho similar que te permita dejar de trabajar en los trabajos de cuidados no remunerados. Es decir, las mujeres en edad de no estar en el mercado laboral siguen trabajando muchísimo. El debate sobre la edad de jubilación debería enmarcarse dentro de un debate mucho más amplio sobre la organización de los trabajos, en general, y de los trabajos socialmente necesarios, en concreto.

Otra cuestión es hacer un análisis sobre la esperanza de vida de distintos grupos sociales (por sexo, por clase social, por territorio…). Ahí entraría, entre otras cuestiones, lo que se apunta en el otro comentario. Además, no se trata solo de años de vida, sino de calidad de vida. En los países enriquecidos los años de vida están aumentando mucho, pero a menudo con muy poca calidad. Y, particularmente, las mujeres tienden a sufrir más de enfermedades discapacitantes a largo plazo (es decir, envejecen con muy mala calidad de vida). Aquí el debate se nos va a qué otros derechos, además de las prestaciones de jubilación, deberían existir para garantizar una vida digna (en concreto, el derecho a recibir atención en situación de dependencia).

En general yo (y las propuestas feministas sobre derechos sociales) considero que hay que apostar más bien por derechos universales que no por derechos contributivos. Y creo que hay que abrir un debate social sobre la vida laboral (la jornada, anual y a lo largo de la vida) pero no en términos de unos colectivos sociales frente a otros, sino de cómo construimos una economía al servicio de la gente. Y no que la vida a la gente se nos vaya en permitir acumular beneficios privados en los mercados.

noexisto: ¿Feminista de las buenas o de las malas? No pretendo trolear. Me explico: Creo que todos entendemos la desigualdad histórica de la mujer y los medios para lograrla con medidas favorables más allá de las típicas medidas de igualdad formal (el grado y el tiempo en ser mantenidas puede ser discutido, evidentemente).

Otra: ¿Qué opinas del “feminismo exacerbado”? ¿Ese que deja en ridículo todo lo que se haga por la igualdad y el esfuerzo por lograrla. ¿Os hace más daño que ayuda en el cambio de mentalidad?

Amaia Pérez Orozco: Oye, pues ya lo siento, pero no he terminado de entender la primera pregunta. O sea, más que pregunta me parece una opinión, con la que estoy de acuerdo, así en principio.

Las medidas de acción positiva (entiendo que te refieres a esas) creo que tienen sentido para revertir barreras invisibles e históricas. Ahora bien, hay que valorar, como dices, hasta cuándo siguen siendo necesarias. Pero, además, hay que ver cuándo funcionan y cuándo no. Pongo un ejemplo: las listas cremalleras (alternando género) que se han usado para confeccionar muchas listas electorales, en estas últimas elecciones han servido para objetivos contrarios a los que se supone tenían. En varias comunidades, en las primarias de podemos las mujeres habían recibido más votos. Si no se hubieran usado listas cremallera, habría habido más mujeres que hombres en los puestos de cabeza. En este sentido, han funcionado mal: el objetivo no es la paridad, sino, como decía, romper barreras históricas que impiden a las mujeres (y otros sujetos disidentes del heteropatriarcado) ocupar posiciones de cabeza.

Sobre el feminismo exacerbado: no es una expresión que yo use. Entiendo que el debate relevante es qué estrategia usar para lograr qué fines. En abstracto, no puedo decir. Sería bueno ver situaciones concretas. Eso sí, muchas veces parece “exagerado” lo que no es más que denunciar lo que sucede, la desigualdad, violencia y discriminación exacerbadas (esas sí exacerbadas). Señalar las cosas chungas no es agradable (ni para quien lo hace, ni para quien lo recibe), pero es que vivimos en un mundo bastante duro… Y quien señala los privilegios se puede convertir en un incordio, pero no por eso dejan de estar… Tampoco a mí me resulta agradable ver mis privilegios como blanca y supongo que a veces me molesta que me los señalen; pero no por no querer verlos dejan de estar. Y la gracia sería más bien que terminara viéndolos yo.

Un elemento difícil que tiene el feminismo es que cuestiona las relaciones de cotidianeidad. O sea, no se trata tanto de que haya un enemigo fuera: el capital, otra clase social ajena, una potencia imperialista… Sino que se pregunta por qué pasa en el día a día, en las relaciones de amistad, sexuales, vecinales. En la vida que hemos construido cada quien. Y eso puede hacerse muy difícil. ¡Ahí poder echarle un poco de sentido del humor bien estupendo!

jm22381: ¿Por qué no suele hablarse de que el éxito de los microcréditos en países subdesarrollados se debe a que se entregan a las madres de familia en vez de a los padres? ¿Consideras esto un ejemplo de la mejor gestión económica de las mujeres? ¿Son los defectos del capitalismo un espejo de los de los hombres?

Amaia Pérez Orozco: Uy, ¡se suele hablar un montón! Es una de las súper recetas de organismos como el FMI o el banco mundial: las mujeres, que gastan muy bien el dinero porque son muy responsables y muy buenas madres, sacan de la pobreza a sus familias, se empoderan a sí mismas y, de paso, movilizan un montón de recursos financieros y dinamizan la “economía” (o sea, los mercados financieros).

A juicio de unas cuantas, es un ejemplo claro de cómo se tergiversan los argumentos feministas (o, en términos más amplios, cómo desde el poder se roban y tergiversan las críticas): es verdad que se peleó porque se reconociera que los hogares son lugares de conflicto y desigualdad y que dar prestaciones a un hombre supuesto “cabeza de familia” no implicaba beneficiar al conjunto del hogar. Y es verdad que hay una fuerte discriminación a las mujeres en el acceso al crédito. El problema es cuando estos argumentos se han cogido, despolitizados, para reforzar un sistema capitalista que es en sí heteropatriarcal (o sea, que necesita de la desigualdad de género) y para reforzar su vertiente más neoliberal.

¿Los defectos del capitalismo un reflejo de los de los hombres? A veces hablamos más que de capitalismo, de “esa cosa escandalosa”: capitalismo heteropatriarcal, racista, colonialista, medioambientalmente destructor… ¡demasiados apellidos para ponerlos todos! El capitalismo es un sistema que permite la acumulación material de poder y recursos en manos del sujeto privilegiado de esa cosa escandalosa: el BBVA (blanco, burgués, adulto, hetero, funcionalmente normativo…). Esa es la única “vida” que se impone a sí misma como la que de verdad vale… a costa de poner en riesgo las vidas del resto (en riesgos desiguales: una mujer indígena tiene más riesgo que un hombre indígena; y este más que un mestizo…). Esa cosa escandalosa refleja todos esos sistemas de desigualdad imbricados.

Y sí, en cierto sentido el capitalismo refleja la masculinidad hegemónica tóxica: entre otras cosas, la idea de que un hombre de verdad siempre quiere llegar a más (lo del más alto, más lejos, más fuerte), menospreciando el simple hecho de sostener la vida que tenemos.

jeSuisCharlie: “Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa”. Supongamos que lo planteamos. Supongamos incluso que llegamos a la conclusión de que son las mujeres las que limpian a menudo el váter en casa. Y aceptemos incluso que hay que compensarlo en el mercado laboral para que exista igualdad.

La cuestión es que solamente los hombres que viven en pareja obtendrían esta ventaja (y no todos ellos, pero dejemos eso de lado), y solo las mujeres que viven en pareja sufrirían esta desventaja. Tanto los hombres como las mujeres que viven solos harían su propia limpieza y no tienen a este respecto ventaja ni desventaja alguna.

Es decir: que si aceptamos que debiera haber algún tipo de transferencia de rentas para paliar esta desigualdad, esta transferencia debiera ser de los hombres que viven en pareja a las mujeres que viven en pareja. No afectando ni a hombres ni a mujeres solteros o que vivan solos. La forma más simple de realizar esta transferencia es dentro de la propia pareja, si se quiere de acuerdo a alguna normativa, de forma que se transfiera de quien no limpia el váter a quien sí lo hace.

Sin embargo, cuando un o una economista feminista plantea esto, lo suele hacer con el objetivo de que haya una transferencia de rentas de los hombres en general a las mujeres en general, independientemente de que sean solteros o casados, vivan en pareja o vivan solos. Eso plantea serias dudas de que lo que se persiga sea la igualdad, y genera lógicamente sospechas de que se busca el beneficio económico de un grupo social en particular, actuando no como activismo de derechos sociales sino como lobby económico. ¿Cual es la respuesta a ello?

Amaia Pérez Orozco: Las formas de convivencia son múltiples. ¡Y también hay muchos váteres que limpiar! Podríamos hablar de quién limpia el váter del centro social al que vamos (si es que vamos), o del lugar de curro, o quien limpiaba el de nuestra casa de pequeños… En general, va a ser una mujer: una madre “abnegada”, una compañera de piso hasta el moño, una empleada de hogar explotada, una currita de una subcontrata… Lo que queremos decir con esa pregunta es que hay que preguntarse cuáles son los trabajos que necesitamos como conjunto social, quién los hace, en qué condiciones y qué recibe a cambio de ello. El planteamiento de si poner en marcha algún tipo de prestación vendría después.

Además, también está el tema complejo de que la desigualdad en el reparto de los trabajos no pagados no beneficia solo a quienes directamente van a mear en un váter que nunca han limpiado, sino, por ejemplo, a las empresas que pueden contar con todo el tiempo disponible de esa persona que no tiene que preocuparse por limpiar su casa.

Lo que decimos es que vivimos en una economía donde los trabajos no se valoran por su aporte a la sostenibilidad de la vida (sino que se valoran por su aporte al proceso de acumulación de capital, que pone en riesgo la vida). Que en este contexto quien puede, no hace los trabajos no valorados y se los encasqueta a otra persona (a una hermana, a una empleada de hogar, a…) en el marco de un sistema de relaciones de poder. Por lo tanto, que lo que hay que replantear es el conjunto de la estructura económica.

scarecrow: ¿Estás a favor de la legalización de la prostitución? No crees que eso sería una forma de combatir a las mafias y una importante inyección económica para el país?

Amaia Pérez Orozco: Estoy a favor de garantizar derechos laborales a las trabajadoras del sexo, sí. Desligando el trabajo sexual libre de la trata de personas (tema gravísimo, sea dirigido al negocio del sexo u otros, que hay que combatir, por supuesto). No soy experta en el asunto y creo que hay organizaciones que tienen planteamientos muy claros y bien desarrollados de cómo hacerlo. Pero a la par creo que hay que hacer un replanteamiento de arriba abajo de cómo vivimos y comprendemos la sexualidad. Necesitamos mucho feminismo para construir otras relaciones sexuales de verdad libres.

gelo.gz: ¿Cómo consideras la propuesta para una Renta Básica incondicional desde un enfoque de género? Yo creo que es bastante compatible con el ‘enfoque de las capacidades’ de Nussbaum. ¿Te parece interesante que la filósofa feminista centre su discurso en que cada mujer pueda ser un ‘fin en sí misma’ antes que un medio para otros?

Amaia Pérez Orozco: La renta básica, dentro de un paquete mucho más amplio, puede tener sentido. Ahora bien, en sí misma no es solución de nada. Por un lado, porque el nexo a atacar (ese que llamamos esclavitud del salario) es el que vincula condiciones de vida-consumo individual-empleo. La renta básica rompe el de consumo-empleo, pero no el de calidad de vida-consumo. Es una medida mercantilizada e individual. Además, no cuestiona en sí a qué tipo de mercados vamos a consumir. Creo que son más potentes las propuestas que van creando mecanismos colectivos para satisfacer nuestras necesidades de manera menos mercantilizada e individualizada. Pero este es un debate largo que excede lo que puedo responder aquí… lo siento.

Sobre la mujer como un “fin en sí misma”: conozco a Nussbaum pero no esa expresión. Creo que tenemos una construcción perversa de la masculinidad hegemónica (de sí para sí y luego, si hay hueco, el resto) y de la feminidad hegemónica (de sí para el resto y luego, si hay hueco, para sí). Ambas son tóxicas. Lo que hay que estallar es ese corsé, pero eso implica una ruptura con nuestro pensamiento heteropatriarcal occidental muy fuerte.

Butiklan: Tras leer tu libro, muchas gracias por hacerlo accesible:www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/map40_subversion_feminist. En mi caso, soy economista y profesor de Economía en una universidad española, quería preguntarte: Como posible salida, ¿está bien remunerado ser economista-feminista? En caso que esté bien remunerado, ¿hay que hacer algún tipo de especialización dentro del doctorado, postgrado, máster? ¿Cual es el porcentaje actual de economistas-feministas hombre que tu conoces? ¿No crees que te limita ponerte una etiqueta (como feminista) tras tu titulación? En principio, aportando datos no creo que haga falta que un economista deba posicionarse (ni como proecologista, ni como feminista…) antes de dar una opinión respaldada por los datos.

Amaia Pérez Orozco: No, lo que no está mal remunerado (o, incluso, se ha convertido un poquito en nicho de negocio) es aquello de la “economía de género” o añada mujeres y revuelva. Pero un posicionamiento político explícito (que, si es feminista, a mi juicio implica ser anticapitalista) no está nada bien valorado en un contexto de “monoteísmo” en las facultades de economía, donde cualquier voz disidente es castigada.
Hay estudios de posgrado sobre temas de género, y algunos tienen alguna asignatura de economía desde una perspectiva feminsta/de género. Pero no hay estudios de posgrado (y casi no existen asignatura de grado) sobre economía y feminismo. En esto, en el estado español vamos muy atrás de América Latina.
Es un debatazo el tema de la supuesta objetividad de los datos. Creo que no existen datos “100% objetivos”, por decirlo de alguna manera. Todo dato tiene un consenso político detrás. Eso no es malo, lo malo es no reconocerlo. Esto nos lleva a un debate epistemológico (que cuestiona la propia comprensión de la economía en cuanto norma científica) super interesante, pero inabarcable aquí.

ogrydc: Desde el punto de vista de una autora que publica y licencia su creaciones en copyleft, ¿cuál es la relación entre economía, libertad y propiedad? ¿disolver la propiedad, haciendo que no sea ni pública ni privada, sino que simplemente no exista, es la mejor manera de buscar el decrecimiento, de luchar contra el capitalismo? ¿es el paradigma del reparto de tareas no monetarizado que se da en las familias extrapolable al resto de la sociedad?

Amaia Pérez Orozco: No tengo capacidad de responder… Para mí haber podido publicar con esa licencia ha sido un lujo. Gracias, entre otras cosas, a editoriales que apuestan por ello. Me parece muy problemático publicar cosas políticamente comprometidas y que no estén libres. Puedo entender a quien en un momento dado necesita publicar un artículo o un libro con editoriales con copyright, porque tiene, por ejemplo, que lograr un hueco en el mundo universitario.

Todo lo que comentas se vincula también con lo de “a quién pertenece el conocimiento”, que siempre se construye socialmente. Es super complicado pensar en cómo romper un sistema perverso que funciona en base a mecanismos perversos (de propiedad privada, méritos individuales, vida mercantilizada…). ¿Cómo hacer? Necesitamos mucha inteligencia colectiva y sí, no olvida nunca el otro lado del individualismo: que es la abnegación y el sacrificio asociado a las muejres en las familias. Si criticamos uno, hay que discutir también del otro.

archienemigo : Así, rápidamente, he visto una frase tuya en una entrevista en el diario.es que me ha resultado interesante: el reparto equitativo de las tareas de cuidados debe ser una prioridad política y no un punto más de los programas electorales. Es obvio que para que haya ese reparto equitativo hace falta una educación previa de la ciudadanía. ¿Como la llevarías a cabo?

Amaia Pérez Orozco: Ja, ¡lo malo es que no hay respuesta rápida! Lo que solemos decir es que no puede haber cambio de valores si no hay cambio en el reparto (no valoras lo que cuesta y lo importante que es cuidar, si no lo haces) y no va a haber cambio en el reparto sin cambio de valores (si es un marrón hacerlo, quien puede, no lo hará). ¿Cómo salimos del embrollo?

No sé, pero metiendo mano al asunto por muchas vías: por políticas públicas, por vida personal, por el curro desde movimientos sociales… Y atreviéndonos a ver que, desde ahí, lo que nos sale es una crítica integral a todo el sistema económico. Y atreviéndonos a ver qué cambios en la vida personal hay que hacer.

Sobre el tema educativo, está genial este proyecto:www.harimaguada.org/programa-educativo-actuacciones-mejor-compartidas/

crob: Respecto a esta definición de economía feminista ”El segundo elemento es situar el género como una variable clave que atraviesa el sistema socioeconómico, es decir, no es un elemento adicional, sino que las relaciones de género y desigualdad son un un eje estructural del sistema, el capitalismo es un capitalismo heteropatriarcal. “

A veces me parece que tanta insistencia en el género es contraproducente. Y eso del feminismo a veces me suena a decimonónico (donde se sitúa la primera). ¿No deberíamos ir hacia una meritocracia independientemente del género? ¿no deberíamos desvalorizara la importancia del genero en lugar de remarcarla?

Amaia Pérez Orozco: ¡Si el problema clave es la meritocracia!

Vivimos en un mundo muy complejo, totalmente organizado en torno a ejes estructurales de desigualdad, de género, pero no solo (de clase social, de origen étnico, de estatus migratorio, por diversidad funcional…). El horizonte sería acabar con todos esos ejes de desigualdad, pero hoy por hoy, están. Por eso hay que hacer algo con ellos y asumir el compromiso político expreso de abordarlos. Si no lo hacemos, de facto estarán funcionando.

Mira, estas viñetas sobre cómo se construye el privilegio por clase social están geniales: deadstate.org/youll-never-see-privilege-the-same-way-again-after-looki(podríamos hacer algo similar con el género, etc.).

oliver7: ¿Qué opinas de este discurso de Loles Leónwww.meneame.net/story/intervencion-actriz-loles-leon-i-congreso-intern ? Por otro lado, ¿crees que ayudaría a mejorar el concepto de feminismo con un nuevo sinónimo como por ejemplo igualitarismo para aquellas personas que no tengan idea alguna de lo que significa el feminismo?

Amaia Pérez Orozco: Perdona, pero no me da tiempo a escucharlo. En otro momento, espero. Sobre qué término usar, cuándo mejor no usar directamente la palabra feminismo… creo que no hay respuestas prefijadas o de manual. El problema es cuando no hay disposición a cuestionar las relaciones de privilegio y desigualdad (por ejemplo, en una asamblea). O cuando no hay disposición a reconocer que el pensamiento “científico” es siempre político (en una facultad de economía, por ejemplo).

zoezoe: Como feminista que se declara, ¿qué consideración le merece “El varón domado” de Esther Vilar que, al margen de paroxismos contraculturales de la época, daba la vuelta a las tesis del feminismo considerando al varón como el verdadero sexo débil… ¿Tendría algún tipo de incidencia, desde el punto de vista de una economía globalizada, en la sociedad actual?

Amaia Pérez Orozco: Pues me has pillado por completo… Tendré que echarle un ojo. Ya siento no poder decirte nada.

AugustoAda: ¿por qué no concedes entrevistas a Radios Libres y medios contrainformativos, pero en cambio sí partipas en eldiario.es dando entrevistas o participando en encuentros virtuales como éste?

¿Subyace algún criterio político, mediático o simplemente juzgas caso a caso en qué medios participas? ¿Tiene que haber una audiencia mínima o tener unas características determinadas un medio para que puedan acceder a ti?

Amaia Pérez Orozco: A ver, sí participo en radios libres y medios contrainformativos (por ejemplo, en las últimas semanas en eguzki irratia y radio kras). De hecho, dedico mucho más tiempos (y ganas) de mi vida a la relación con medios críticos.

Pero, más allá de lo que yo haga individualmente, creo que tenemos dos debatazos entre manos sobre la mejor forma de intentar difundir nuestras críticas al mundo en que vivimos (y es super bueno abordarlos):

Uno, qué relación queremos tener con medios más “convencionales” (entre los cuales podríamos incluir a eldiario.es, aunque creo que no también es bueno diferenciar grados de convencionalismo) y con medios contrainformativos. El que planteas tú.

Dos, el papel que deben tener personas individuales. ¿Apostamos por formatos tipo entrevistas, encuentros como este, charlas, etc. que ponen el acento en personas con nombre y apellidos (¡y foto!)? ¿Apostamos por formas más colectivas que no individualizan el pensamiento ni la crítica?

Yo, personalmente, estoy hecha un lío con esto. No tengo criterio claro ni estático. Y me parece super importante tener espacios colectivos donde hablarlo. Luego está el tema de que la vida no da de sí para estar en todos los sitios en que nos parecería importante estar…

Y luego a veces suceden otras cosas; por ejemplo yo una vez dije que no a una entrevista porque conocía personalmente a quien me lo proponía: una persona con una trayectoria vital muy contraria al feminismo en cuyo caso hacer una entrevista así le iba a “lavar la cara” públicamente, logrando un reconocimiento público como “profeminista” que justo servía para ocultar lo que había detrás.

selvatgi: En mi empresa hay una persona que, haciendo lo mismo, trabaja menos horas y gana más dinero que yo. ¿Que relevancia tiene el género dentro de todo esto?

Amaia Pérez Orozco: Mucha. Hay diversas formas de discriminación salarial. Por razón de sexo, entre otras. Y la discriminación salarial es una de las formas de discriminación laboral. Sobre discriminación laboral, este informe de la organización internacional del trabajo habla de formas reconocidas desde antiguo (género, clase social, etnia…), las recién reconocidas (orientación sexual, diversidad funcional, VIH/SIDA, edad) y las incipientes (por estilo de vida y factores genéticos):www.ilo.org/public/portugue/region/eurpro/lisbon/pdf/igualdad_07.pdf

jeSuisCharlie: En general, va a ser una mujer: una madre “abnegada”, una compañera de piso hasta el moño, una empleada de hogar explotada, una currita de una subcontrata…

Me temo que eso es evadir la cuestión. Una empleada de hogar cobra un salario por ello. Una madre, una vez presupuesta una transferencia de renta desde la pareja que no limpia, supuesto el hombre, hacia la madre, también estaría cubierta económicamente. Plantear una transferencia posterior por parte del hijo o de la hija menor de edad es doble cargo. Una vez empiece a trabajar y si sigue viviendo en casa puede colaborar en esa transferencia de renta, pero en último término seguimos hablando de transferencia de renta entre los miembros del nucleo familiar. En cuanto a los pisos de estudiante, suelen tener cuadrantes de limpieza bien definidos y o todo el mundo cumple su turno o nadie hace nada, y conozco bien el tema.

Es decir, ninguno de los escenarios anteriores añade nada a la cuestión en debate.

Además, también está el tema complejo de que la desigualdad en el reparto de los trabajos no pagados [...] por ejemplo, a las empresas que pueden contar con todo el tiempo disponible de esa persona que no tiene que preocuparse por limpiar su casa.

Lo cual estaría cubierto por una transferencia de renta del hombre que vive en pareja hacia la mujer dentro de la pareja. Obtiene una ventaja laboral, más tiempo disponible, y transfiere renta a su pareja en pago por esa ventaja. Un hombre soltero o una mujer soltera no disfruta de esa ventaja, y no debieran corresponderles ni pago ni transferencia de renta alguna.

En suma, no es una respuesta a lo que he planteado en mi pregunta.

Que en este contexto quien puede, no hace los trabajos no valorados y se los encasqueta a otra persona (a una hermana, a una empleada de hogar, a…) en el marco de un sistema de relaciones de poder. Por lo tanto, que lo que hay que replantear es el conjunto de la estructura económica.

Vale, pero sigues evadiendo la cuestión.

Recapitulo: en ningún momento he sugerido que quien le encasqueta los trabajos a otra persona no deba transferir renta por ello, que es sobre lo que vuelves una y otra vez. Lo que he planteado es que quien viva por su cuenta no ha de sufrir transferencias de renta por unas ventajas que no obtiene, y que por lo tanto las transferencias no han de ser desde hombres, en general, a mujeres, en general, sino desde aquellos miembros del núcleo familiar que no hagan trabajos domésticos a los que si los hacen. Nada de lo que me has respondido se enfrenta a esa cuestión.

Amaia Pérez Orozco: Pues lo que yo diría, así de primeras, es que justo el asunto es que el problema no se puede resolver en términos individuales ni privatizados dentro del núcleo familiar. Dentro de los hogares debe haber mecanismos para redistribuir, por supuesto. Por ejemplo, una pareja hetero donde ella deja su curro, porque gana menos, para dedicarse a cuidar a un bebé porque la guardería es super cara, puede implicar que deba haber un mecanismo para que ella tenga independencia financiera. Pero eso no puede quedar como un asunto privado: ¿por qué no hay guarderías asequibles’ ¿por qué el tiempo que dedica ella a ese cuidado no cotiza? No puedes pedir que cotice él por ella, porque el papel que se cumple es social, no individual.

Más allá de los hogares, necesitamos mecanismos colectivos. Si no, vas a perpetuar desigualdades por razón de clase social, etc.

No tengo intención de escaquearme del debate, es que no sé si visualizo bien a qué te refieres al hablar de “una transferencia de renta”. Por suerte, este no es el único momento para hablar, ¡así que tocará seguir!

alexwing “Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa” Pues que sepa señora que el que limpia el váter en casa soy yo, pero no solo limpio mejor sino que además cocino mejor que mi esposa, ahora vas y lo cascas. Harto de tener que sufrir tanto prejuicios por el hecho de ser hombre.
Amaia Pérez Orozco: Pues mira, eres una excepción estadística, enhorabuena. En todo caso, me gustaría oír la versión de tu esposa, porque a menudo las miradas suelen variar.
Tao-Pai-Pai: Pese a ser hombre, yo siempre he pensado que el mundo sería mucho mejor si solo hubiesen mujeres, en lo económico y en lo social. Es viable biológicamente, tan solo hacen falta toneladas de esperma congelado. ¿Crees que sería posible desarrollar un plan para que solo naciesen mujeres? Por supuesto con el consentimiento de toda la humanidad, por el bien de la raza.

Amaia Pérez Orozco: ¿Esperma congelado o partenogénesis? Para mí el problema es la construcción binaria y heteronormativa del mundo. Creo que hay muchas cosas que rescatar de la femineidad tal y como está construida hoy, pero que también tiene muchos problemas (por ahí arriba la he definido como tóxica). Creo que la diversidad vital estalla el corsé mujeres/hombres. Mucha gente no se siente reconocida ahí. Y como horizonte utópico yo me imaginaría más un mundo sin géneros.

Pero bienvenida tu valoración positiva de muchas cosas asociadas a las mujeres, que suelen estar tan desvalorizadas social y económicamente.

Sam: En la entrevista de eldiario www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-limpia_ hablas repetidamente de poner a debate el papel del dinero. Precisamente, en los últimos tiempos, con el surgimiento de las monedas sociales y de Bitcoin, hay mucha experimentación con distintos tipos de “monedas”. ¿Qué características crees que debería tener el dinero para que pudiera facilitar “poner la vida en el centro”?
Amaia Pérez Orozco: Pues yo no tengo respuesta y ni tiempo, porque me tengo que ir a una reunión (¡lo siento!). Pero es un debate crucial, gracias por plantearlo. Supongo que no te digo nada nuevo si te comento que diversas gentes en el ámbito de la economía social y solidaria se lo están planteando.
nergeia: Vamos a hacer feminismo-economismo-ficción, just for fun. El útero artificial, y la posibilidad de que se puedan tener hijos sin la intervención de la mujer, será una realidad en 20 años (o así). ¿Qué consecuencias económicas puede tener este hecho? ¿Sería la liberalización última de la mujer, o provocaría una gran crisis feminista al “perder la capacidad exclusiva de concepción”?
Amaia Pérez Orozco: Sin llegar a eso, está el temazo de los vientres de alquiler o maternidad subrogada, uno de los nichos de negocio de las nuevas bioeconomías reproductivas, puerta de entrada de un neoliberalismo descarnado, sobre las cuales tenemos escasez de conocimiento y planteamientos políticos. (ver, por ejemplo, el trabajo de Sara Lafuente Funes).
rafaelbolso: En el hipotético caso de que Podemos (solo o con agrupaciones tipo Ahora Madrid, Mareas, B. en Comú, etc.), estuviera/n en condiciones de gobernar el estado, ¿qué margen de maniobra crees que tendrán, realmente será posible llevar a la realidad otra política económica con la presión que ejercerán los poderes ocultos y antidemocráticos tanto españoles como de la UE?
Amaia Pérez Orozco: Gentes, perdonadme, pero con esta voy a acabar ya. ¡Otra gran pregunta! Acabo recomendando solo el plenario de inauguración del próximo congreso estatal de economía feminista ( mon.uvic.cat/congreso-estatal-economia-feminista/) en el que Silvia Federici hablará sobre esto de las posibilidades y límites de la economía feminista en las instituciones. Y donde hablaremos de medidas urgentes, que no por ello dejen de asentar un cambio sistémico.
Sam: Tras el terremoto del 24M, y con varias grandes ciudades que previsiblemente serán gobernadas por candidaturas de confluencia (Barcelona, Cádiz, Madrid, Zaragoza), ¿cuáles son las principales medidas concretas que recomendarías que implementaran en estos grandes municipios?

Amaia Pérez Orozco: Como decía en la pregunta 75, tengo que acabar ya: yo propondría discutir por ejemplo el programa que han planteado desde genemos feminismos para ahora madrid. Las medidas concretas pueden variar en distintos contextos, pero cierto es que necesitamos inteligencia colectiva para ver cómo conjugar lo urgente y lo importante. Recomendable creo también cuando estén disponibles las conclusiones de etse seminario:intermediae.es/project/intermediae/blog/seminario__hacia_nuevas_instit

Gracias a todo el mundo por las preguntas. Perdonad aquellas a las que no he contestado y las respondidas deficientemente. Pero, sobre todo, ¡seguimos! Necesitamos espacios de encuentro y debate. Gracias a eldiario.es y a Menéame por estas dos horas y nos vamos encontrando en otros lugares de discusión y construcción colectiva.

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Esta es una recopilación de las respuestas de Amaia Pérez Orozco en el Pregúntame. La conversación completa con los lectores puede verse en Menéame.
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