Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Deuda Externa de España: El peso muerto sobre la economía del país

Autor: Daniel Munevar

Categoría: Deuda

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En el marco de una crisis económica europea de nunca acabar, se ha vuelto lugar común el citar la necesidad de responsabilidad en el manejo de la economía como pre-requisito para llegar al poder. Por ejemplo, hace solo unas semanas en Portugal, el Presidente Aníbal Cavaco cito precisamente esta razón para prevenir la llegada al gobierno de una alianza de partidos anti-austeridad a pesar que estos cuentan con una mayoría absoluta en el parlamento de dicho país. De forma mas reciente, el ministro de economía español, Luis de Guindos advirtió sobre los riesgos asociados a la deuda externa española, la cual alcanzo 160.1% del PIB al cierre del 2014 |1|. En este contexto, De Guindos pidió responsabilidad a los electores españoles para que voten a favor de un gobierno que asegure la confianza de los mercados y así mantener la deuda bajo control. |2|

Implícito en el llamado de De Guindos se encuentran el supuesto que la actual política económica del gobierno español es la opción mas adecuada para asegurar la sostenibilidad de la deuda externa. Sin embargo, un vistazo a los orígenes de esta deuda y las proyecciones oficiales de su futura evolución muestran que este no es el caso. En el caso de la reciente evolución de la deuda externa española, es necesario recordar que su rápido crecimiento estuvo fundamentalmente asociado a la intermediación de créditos por parte del sistema financiero español. De acuerdo a datos del Banco de España, el incremento de la deuda externa de la banca del país en este periodo alcanzo los 417 mil millones de Euros. Ello no habría sido un problema si la banca española hubiera dirigido estos recursos a actividades productivas que generaran los rendimientos necesarios para pagar a los acreedores internacionales. Sin embargo, como es bien conocido, la mayor parte de estos recursos fueron destinados a la especulación inmobiliaria con las consecuentes perdidas, bancarrotas y rescates bancarios derivados de ello.

El problema estructural asociado a esta situación es el hecho que independiente de la destinación y resultado original de los créditos externos recibidos en España, estos representan un drenaje permanente de recursos asociados a su pago. Ante los problemas de solvencia del sector privado, esta situación se ha resuelto de manera temporal por medio de la transformación de deuda privada en deuda publica: entre 2008 y 2015 mientras la deuda externa del sector financiero español se redujo en 275 mil millones de euros, la deuda externa de las administraciones publicas se incremento en 340 mil millones de euros. Dicha transformación, facilitada por las políticas del BCE, solo ha pospuesto el reconocimiento de la insolvencia de los diferentes agentes de la economía española originados en los primeros años del Euro. La negativa a reconocer esta situación implica que la deuda externa representa un peso muerto sobre la economía española el cual seguirá impidiendo su completa recuperación.

En este sentido, el principal cuestionamiento sobre la actual política económica y su impacto sobre la futura evolución de la deuda externa española se basa en el uso de supuestos macroeconómicos favorables que permiten su hipotética reducción en los próximos años. Supuestos de alto crecimiento y bajas tasas de interés permiten de manera mecánica la reducción de la deuda externa en las proyecciones oficiales. Sin embargo, es llamativo que el mismo FMI en su ultimo informe sobre España reconoce que de mantenerse los patrones históricos de comportamiento de la economía del país la deuda externa del país seguiría creciendo hasta alcanzar un 168% del PIB en 2020 |3|. En un contexto en el cual el PP se ha comprometido a mantener una política de austeridad de manera indefinida es imposible vislumbrar como se puede llevar a cabo la transformación productiva que el país necesita para mantener en el mediano plazo tasas de crecimiento anuales de 3%, requisito básico para asegurar la reducción de la deuda externa, cuando la tasa potencial de crecimiento del PIB solo alcanza un 0.7%.

Así, es fácil para De Guindos hablar de responsabilidad cuando su discurso se basa en el wishful thinking europeo de la efectividad de las políticas de austeridad y expansión monetaria del BCE. Lo cierto es que dichas políticas solo han transferido el peso de la deuda del sector privado al publico y han pretendido enmascarar como un problema de liquidez lo que en ultima instancia es un problema de insolvencia. Mientras no se adopten medidas a nivel europeo frente a esta situación es difícil vislumbrar ya sea una recuperación sostenida de la economía española como una reducción de la deuda externa del país.

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