Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Euskal Herriak y sus gentes hacía una alternativa contra el centralismo urbano-industrial de los poderes establecidos.

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Categoría: Alternativas, Iniciativas y Movimientos

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A partir del contenido de las Directrices de Ordenación del Territorio que dibujan el futuro de los pueblos y ciudades vascas bajo el paraguas urbanizador y centralista de Euskal Hiria, este artículo publicado en Diagonal apunta algunas críticas y procesos organizativos a distintos niveles para construir modelos económicos desde lo local y comarcal, sumando entre diferentes para dar un salto adelante en la salida colectiva del capitalismo en crisis.

Artículo publicado en versión reducida en el nº179 de Diagonal. Julio 2012

https://www.diagonalperiodico.net/global/alternativas-al-plan-territorial-para-la-cav.html

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URDAIBAI. El proyecto Guggenheim Urdaibai se ubicaría en este parque declarado reserva de la biosfera

(Foto: Paulo Etxberria)

Del marco general de intervención y oposición…

En La Pelota Vasca, Bernardo Atxaga hablaba de Euskal Hiria, una vía para “salir de los laberintos generados por provincianismos, municipalismos y numerosos y paralelos ámbitos de poder” en las tierras vascas, a ambos lados de la frontera entre Estados. Como dice el propio escritor “un tiempo después Euskal Hiria estaba en boca de los políticos y en los carteles de las txoznas contra el Tren de Alta Velocidad”. Euskal Hiria es un concepto-guía que, concretizado por oscuras esferas corporativas1, inspira hoy al Gobierno Vasco (PSE-EE) y a las Diputaciones Forales de Bizkaia (PNV) y Araba (PP) en su actualización de las Directrices de Ordenación del Territorio (DOT), así como la ley que lleva desde el 2010 gestándose a espaldas de la población. Dibuja las proyecciones socio-económicas para los próximos años y se auto-define como un cambio “no sustancial” en la política continuista de todos los gobiernos hasta el presente: la metropolización y la apuesta por ciudades-región centralizadas que devoran recursos físicos, humanos y capital de sus periferias comarcales o globales. En este caso, hablamos de la euro-región entre Baiona y Bilbao, la Ciudad Vasca Global articulada mediante territorios competitivos, estructurados en torno a las grandes capitales, unidas en su cometido de atraer inversiones, turistas y clases creativas.

Como denuncia el colectivo Deshazkundea en sus informes, este proceso ataca la cohesión territorial y refuerza los desequilibrios entre el campo y la ciudad. También da continuidad a un modelo de dependencia energética externa, artificialización creciente de tierras – 700 campos de fútbol al año–, promoción inmobiliaria – a pesar de haber 70.000 viviendas vacías sólo en la CAPV –, monocultivo industrial orientado al exterior y proliferación de más centros comerciales, que ya hoy generan 67.000 desplazamientos diarios. En su documento de Alegaciones a las DOT, recientemente presentado, Deshazkundea propone avanzar en la soberanía alimentaria, mediante el aumento de las tierras destinadas a la agricultura y los puestos de trabajo en el sector primario2. Frenar el último delirio fosilista de Patxi López con el fracking – empezando por Araba– y dar pie a una transición redistributiva, solidaria y sostenible de las economías de los eskualdes (comarcas) en base a la proximidad, la descentralización de servicios públicos, la diversificación de actividades para generar autonomía local, el reparto de trabajos – incluido el de cuidados– y la reutilización y reciclaje de los recursos básicos. Eso último se propone hacer el movimiento Zero Zabor y la Diputación Foral en Gipuzkoa, que aspiran a tratar hasta el 70% de los residuos, dejando atrás la política dominante de incineradoras y vertederos.

El libro “Euskal Hiria: Reflexiones sobre la(s) ciudad(es) vasca(s)”, coordinado por Andeka Larrea, aporta una crítica fundamentada de la actual embestida mega-urbanizadora y se sitúa en consonancia con las prácticas y conflictos de los movimientos de base en la construcción de una Euskal Herria soberana libre de poderes centralizadores varios. Frente a la modernidad líquida que prolifera por activa y por pasiva, desde el Centro Lanki de la Cooperativa Mondragón, Joseba Azkarraga habla, en unas líneas estratégicas similares a las de Ramón Fernández Durán, de Euskal Harriak, las sólidas piedras de unos pueblos vascos preparándose para encarar el colapso, la transición ordenada o lo que venga. El economista Jose Allende apunta una rica variedad de oportunidades de actuación desde la escala local y comarcal para una economía social y ambientalmente sostenible, en clara contradicción con las DOT actuales.

al ámbito local y comarcal de construcción de un nuevo modelo económico

Mientras tanto, surgen en los eskualdes dinámicas como la Plataforma Busturialdea 2028 para contrarrestar los Planes Territoriales Parciales de la Diputación Foral de Bizkaia, ejemplo paradigmático de negación de la democracia deliberativa y de oscuridad en el gobierno de los asuntos públicos. Además de hacer frente al modelo de megaproyectos –como el del Guggenheim Urdaibai -, destrucción de suelos agrícolas y decadencia del sector primario, especulación inmobiliaria –6.665 viviendas vacías en una comarca de 45.676 residentes–, ahogo del comercio minorista mediante plataformas logísticas y centros comerciales, Busturialdea 2028 propone crear infraestructuras públicas para la transformación de productos agrícolas, “bancos de tierras” para contrarrestar la falta de relevo de algunos baserris, apoyar la pesca artesanal y reforzar la Reserva de la Biosfera, entre otras propuestas. En vez de nuevos suelos industriales, se pueden ocupar los actualmente infrautilizados, además de peatonalizar calles para la consolidación de núcleos de tiendas en los centros urbanos, apoyando el asociacionismo de comerciantes, acompañados de planes de orientación y formación. Por último se apuesta por un modelo turístico enraizado en la cultura, la arqueología, el euskera, el equilibrio socioeconómico y el respeto ecológico.

Desde los municipios, algunas dinámicas populares se han lanzado al abordaje del plano institucional. Este es el caso de Astra, fábrica de armas abandonada en Gernika, cuya okupazión por parte de la gazte asanblada dió lugar en el 2005 a uno de los Gaztetxes más simbólicos de las raíces de lucha de Euskal Herria y su capacidad de renovarse en las historia. Tras la compra del Ayuntamiento del edifico y antes de que el Gobierno Vasco asumiera los costes de su renovación, se abrió un proceso más amplio, Astra Koordinadora, qu impulsa una Fábrica social y cultural, autogestionada con autonomía total –que no se concede sino que se pelea día a día– bajo los principios de apertura, transparencia, participación, sostenibilidad, adaptabilidad, conocimiento libre, cultura de base sin control social y trabajo en red en complementariedad con otras dinámicas y movimientos. Igualmente pero en otras coordenadas, la iniciativa Herri Olatua de Otxandiano pretende “interpretar el presente para dibujar el futuro”, abriendo a la participación directa los ámbitos de decisión del Ayuntamiento – encabezado por Bildu y sus antecesores desde el 2003. A partir de la constitución de un Consejo de Habitantes, la proliferación de ámbitos de decisión sectoriales serán validados por el ayuntamiento, dando lugar a dinámicas populares de tranformación de la realidad local en temas centrales cómo la Gestión de aguas ; Bosques y tierra ; Basuras ; Equilibrio energético ; Movilidad sostenible ; Tercera edad ; Vivienda ; Trabajo y actividad económica.

En el actual desorden existen incontables lugares donde la interdependencia de unas personas con otras, la “economía de retales” que nos recuerda Amaia Orozco en su último texto, es clave para el sostenimiento de la vida en las familias. Para reforzar estos procesos se está tratando de regenerar en las tierras vascas la tradición ancestral del Batzar (Asamblea) y el Auzolan (Trabajo comunitario), tal y como ha recogido en un libro periodístico Jasone Mitxeltorena. Se están dando algunas experiencias que, como en el caso de los Huertos de Aranzadi en Iruña, combinan autoorganización de base y oposición a megaproyectos urbanos destructivos. Algunas iniciativas derivadas del 15-M y colectivos previos, avanzan en la construcción de la autogestión y la desmercantilización de las relaciones sociales de producción, tal y como decía recientemente Carlos Taibo en un artículo en Rebelión. En esta línea, las cooperativas integrales que están surgiendo, inspiradas en la experiencia catalana y las redes de productores y consumidores que emergen en tierras andaluzas, reman en la misma dirección de transformación de la economía desde la práctica y la cooperación en la vida cotidiana para satisfacer las necesidades básicas. Para que estas dinámicas puedan complementarse y vencer al “enemigo común”, es necesario que todos los pueblos se impliquen en un internacionalismo de proximidad y establezcan redes de solidaridad concreta. Porque sólo desde la lucha unitaria y la colaboración entre sectores diversos se podrá hacer frente al cierre reaccionario del actual régimen con el señuelo de la crisis. Es decir, con el fin de mantenerse en el poder y garantizar sus beneficios. Pero las bases sociales están abocadas a resistir a los actuales ataques y avanzar en la construcción de alternativas al capitalismo. Caminante no hay camino…

2 El Centro de estudios Gaindegia nos recuerda que, a pesar de tener Euskal Herria una balanza comercial exterior positiva, la autosuficiencia del sector primario es de menos del 1% para Bizkaia y Gipuzkoa, del 3% en Nafarroa y del 22% en Iparralde. Ver también textos de Nekane Jurado y de Mikel Zurbano.

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