Economía Crítica y Crítica de la Economía

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Los amigos de las desigualdades (Cuaderno de postcrisis: 18)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El debate sobre las desigualdades se ha reanimado en los últimos años. Más o menos, mucha gente intuía que la pobreza y las desigualdades estaban creciendo, pero durante largo tiempo la cuestión había sido ignorada por las elites intelectuales. Pero, tanto las valiosas aportaciones de científicos como Richard Wilkinson y Kate Pickett, Branko Milanovic, Thomas Piketty, James K. Galbraith o Felipe Palma ―por destacar autores punteros―, como la creciente evidencia estadística, han obligado a reconocer la gravedad de la cuestión. Incluso instituciones tan conservadoras como la OCDE o el Banco Mundial han realizado estudios que toman cuenta de la situación y abogan por hacerle frente.

Sin embargo, reconocer un problema no es lo mismo que tratar de resolverlo. Es, en todo caso, sólo un primer paso, pues cuando un problema no se ve resulta claro que va quedar marginado (por eso el lobby petrolero ha tratado de forma deliberada de evitar que se reconozca el calentamiento global). Pero una vez reconocido, hace falta adoptar un plan de acción para hacerle frente. Todo plan de acción requiere un buen diagnóstico de las causas que provocan el problema y el diseño de un plan de medidas para hacerle frente. Ello no es siempre posible, como bien sabemos para el tratamiento de muchas enfermedades. Es más fácil detectarlas, acotar su diagnóstico, que explicar cómo se producen y encontrar un tratamiento eficaz. A menudo hace falta mucha investigación hasta llegar a entender los procesos y encontrar las respuestas adecuadas. Se requieren recursos humanos y materiales, se requiere partir de un enfoque teórico adecuado.

Y sabemos que el desarrollo científico y tecnológico está cuajado de sesgos, caminos equivocados. Unas veces porque las teorías disponibles no son adecuadas. Otras porque faltan los recursos, o porque las interferencias políticas o burocráticas bloquean el trabajo. El trabajo científico no es una actividad de individuos libres en busca de la verdad (aunque bastante de ello hay en la mejor ciencia). Es una actividad que se desarrolla en instituciones que tienen sus propias tradiciones, sus jerarquías, sus fuentes de financiación, su organización, y esas instituciones a veces interfieren y otras veces favorecen la obtención de unos determinados resultados. Y la conversión de conocimiento en respuesta práctica depende de otro complejo sistema de instituciones y personas que decidirán apoyar uno u otro desarrollo en función de sus propias lógicas, intereses, ideologías. En el caso de las empresas, el criterio de rentabilidad es crucial. En el caso de instituciones públicas, influyen otras cuestiones. Pero, en todo caso, el resultado final dependerá de esta conjunción entre producción científica, intereses públicos y privados, instituciones. Tomarlo en consideración nos ayuda a entender por qué se habla tanto de desigualdad y se hace tan poco para combatirla.

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El mercado laboral español: segmentación y vulnerabilidad

Autor: Julian Lopez

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En una serie de artículos recientes, Paloma Villanueva y Luis Cárdenas describían con cierto detalle la persistencia o incluso el agravamiento de problemas crónicos en el mercado laboral español. Entre ellos, se encuentran las altas tasas de desempleo y subempleo, la elevada incidencia de los contratos temporales y otras formas atípicas de empleo, la inestabilidad generalizada en la contratación o el predominio de empleos con bajo nivel de remuneración. En este artículo, con ánimo de insistir en la gravedad de la situación, me propongo ponerla en perspectiva internacional.

Más concretamente, trataré de comparar el grado de incidencia de los trabajadores vulnerables en España con respecto al resto de economías avanzadas, entendiendo por tales a todos aquellos trabajadores que se encuentran en al menos una de las siguientes situaciones.

La primera es, obviamente, el desempleo. El desempleo merma severamente la capacidad de ingresos, limita el progreso formativo y llega incluso a afectar a la salud mental de quien lo sufre. Sus efectos, además, se amplifican significativamente conforme aumenta el periodo de permanencia en una situación de búsqueda infructuosa de empleo.

En segundo lugar, se encuentran las formas atípicas de empleo. Aunque algunos trabajadores logran acceder a un trabajo remunerado, lo hacen en condiciones poco óptimas para el desarrollo personal y profesional. Los dos principales tipos de empleo atípico son los contratos temporales y la ocupación a tiempo parcial, especialmente si no es deseada. Ambas formas de empleo suponen generalmente menos derechos ligados al puesto de trabajo, menos oportunidades de ascenso laboral y mayor riesgo de despido que los empleos estándar.

Por último, debemos reparar en el nivel de ingresos. Haber accedido a un empleo indefinido y a tiempo completo, con garantía de estabilidad y cierta protección frente al despido, no asegura necesariamente que la remuneración percibida sea suficiente como para permitir una capacidad de ahorro razonable o un nivel de cotización suficiente que garantice una cómoda jubilación.

Los trabajadores vulnerables pueden identificarse con lo que algunos autores en Economía Política denominan outsiders del mercado de trabajo. Esta voz anglosajona, que en castellano podemos importar como un anglicismo o traducir como externos, sirve para oponer las realidades laborales que acabamos de describir más arriba a las de quienes disponen de un contrato estable, indefinido y a tiempo completo, con cierto poder de negociación en la empresa en la que están empleados (insiders o internos). Como resultado de esta oposición, resulta la imagen de un mercado laboral dual o dualizado, que se divide entre quienes forman parte de un núcleo relativamente protegido y los que habitan en los márgenes del mercado, con trayectorias laborales discontinuas, recaídas constantes en el desempleo y escasa proyección profesional.

Existen diversos indicadores que nos permiten medir la incidencia de los outsiders o trabajadores vulnerables y, con ello, el grado de dualización del mercado laboral. Además, la mayoría de ellos están disponibles en series largas y homogeneizadas que ofrecen, en acceso público, instituciones con servicios estadísticos de reconocido prestigio. En este caso, me he servido de seis indicadores que provee la OCDE, dos para cada una de las fuentes de vulnerabilidad en el mercado de trabajo. La tasa de desempleo y la incidencia del desempleo de larga duración (como proporción de desempleados de larga duración con respecto al total) recogen la primera de ellas. Por su parte, la incidencia del empleo temporal y de parcialidad involuntaria permiten captar la segunda fuente de vulnerabilidad a la que hemos aludido. Por último, para tratar de medir la vulnerabilidad de ingresos, utilizo la proporción de trabajadores de baja remuneración (el porcentaje de trabajadores a tiempo completo cuya remuneración equivale a 2/3 o menos de la mediana) y la ratio entre los deciles 5 y 1.

Con ellos, he construido un indicador compuesto para un periodo amplio (1990-2017), que mide el grado de dualización en cada economía teniendo en cuenta no sólo la variabilidad entre economías sino también la de todas ellas a lo largo del tiempo. Este indicador toma valores comprendidos entre 0 y 1. Cuando una economía tiene valores relativamente bajos en cada uno de los indicadores parciales, el valor de su indicador se aproximará a 0, indicando un nivel bajo de dualidad. Por el contrario, si los valores de los indicadores parciales son relativamente altos, el indicador compuesto se acercará a 1 y estaremos ante una economía con un mercado laboral dualizado.

Por desgracia, 2014 es el último año en que disponemos de datos de todos los indicadores para España (Gráfico 1). En este año, que fue el primero de la recuperación económica, el índice mostraba sus valores más altos en España, Irlanda y Portugal (Grecia no está incluida en el cálculo del indicador), fuertemente golpeados por la crisis económica de 2009. Todos ellos habían acumulado grandes desequilibrios externos durante el periodo expansivo precedente y estuvieron en el epicentro de la crisis de deuda soberana que vivió la zona Euro. La zona intermedia está ocupada por grandes economías anglosajonas y europeas continentales. A la cola, se encuentran pequeñas economías nórdicas y europeas continentales.

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¿Caridad o justicia? Sobre los despidos de La Caixa

Autor: Miren Etxezarreta

Público.es

Pasada ya la algarabía de las elecciones, aunque todavía queden muchos rescoldos con la formación de los diversos gobiernos, parece llegado el momento de volver sobre los temas habituales que afectan a la vida cotidiana. Entre ellos me parecen destacables las iniciativas a las que estamos asistiendo acerca de los procesos de racionalización de las plantillas de algunas de las  instituciones financieras más importantes de este país. Sobre todo me voy a referir al despido, ya aceptado,  de 2.023 trabajadores de la Caixa.

Que está transcurriendo con relativa placidez. Es curioso que cuando 700 trabajadores de la industria son despedidos, por ejemplo, generan un intenso malestar social protestas, huelgas, comentarios en los medios, mientras que si un número considerablemente mayor de trabajadores (que lo son, aunque les gusta más denominarse empleados), son cesados desde las entidades financieras no son noticias muy comentadas.

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Dos caras de la misma moneda: flexibilidad e inestabilidad

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

En anteriores artículos hemos señalado que durante la actual fase de expansión económica no han mejorado las condiciones laborales, sino que por el contrario han continuado los problemas crónicos de elevadas tasas de desempleo, subempleo, temporalidad y rotación, unido todo ello a un estancamiento de los salarios. En este caso nos preguntamos si también ha aumentado la inestabilidad laboral en los contratos estándar (indefinidos a tiempo completo), que por sus características ofrecen una mayor estabilidad que los contratos atípicos (temporales, parciales, fijo-discontinuos, y otras figuras, como los contratos de formación y prácticas).

Conviene recordar que los defensores de la reforma laboral de 2012 sostienen que la dualidad del mercado laboral español se debe a las diferencias entre las condiciones legales que presentan los contratos estándar y los atípicos. De acuerdo con esta visión, los trabajadores con contratos estándar tienen condiciones muy rígidas (dificultando la flexibilidad interna) y, se encuentran más protegidos frente al despido (ya que la indemnización es mayor si llevan varios años). En consecuencia, las empresas optan siempre que es posible por figuras atípicas y por rotar a los trabajadores para que no adquieran antigüedad. Esta sería la explicación del elevado número de empleos con contratos atípicos en España (aproximadamente el 50% del total de afiliados al Régimen General de la Seguridad Social), y superior a la proporción que existe en otros países europeos.

Como es sobradamente conocido, dicha reforma transformó sustancialmente el marco legal con el objetivo de abaratar y agilizar la indemnización por despido de los contratos indefinidos por dos vías: 1) se reduce la indemnización por despido improcedente a 33 días por año trabajado con un máximo de 24 mensualidades (anteriormente eran de 45 días con un máximo de 42 mensualidades); y 2) se amplían los supuestos para el despido procedente individual y colectivo, de esta forma las empresas pueden alegar una situación económica negativa con mayor facilidad para realizar un despido procedente (con una indemnización de 20 días y 12 mensualidades). En teoría estos cambios deberían hacer que las empresas ahora consideraran que el contrato típico es lo suficientemente flexible para otorgarle preferencia y reducir así la dualidad existente al haberse estrechado las diferencias en la protección entre típicos y atípicos (a costa del deterioro de los primeros).

De esta forma se supone que se abordaba la rigidez en el núcleo del sistema de relaciones laborales, frente a los cambios que se habían venido desarrollando hasta la fecha, que se enfocaban principalmente en las condiciones de los contratos atípicos. Hay que señalar que desde el Estatuto de los Trabajadores (ET) de 1980 se han producido más de 50 reformas laborales, la mayoría de ellas orientadas a crear nuevos tipos de contratos que ofrecían algún tipo de incentivo a las empresas para su uso (generalmente condiciones más laxas, una menor protección o bonificaciones en las contribuciones a la Seguridad Social). Se trataba, por tanto, de la primera reforma que reducía la indemnización por despido improcedente en más de 30 años, ya que hay que remontarse a 1980 cuando el ET minoró la indemnización desde los dos meses (60 días) por año trabajado con un máximo de cinco años (60 mensualidades), a los mencionados 45 días y 42 mensualidades. Asimismo, aunque los supuestos para el despido objetivo se habían ido volviendo cada vez más laxos (inicialmente sólo estaban justificados por causas técnicas y se requería consentimiento de la autoridad laboral), tanto la reforma de 2010 como de 2012 suponen un cambio sustancial en la amplitud de las circunstancias económicas.

Por todo ello, de acuerdo con los defensores de la reforma, el empleo típico debería haberse incrementado y la rotación debería haberse reducido. En el primer caso, sabemos que no ha ocurrido ya que el peso que estos contratos tienen es similar al que tenían antes de la crisis y, en el segundo aspecto, la duración media de un contrato temporal se ha reducido (lo que significa una mayor inestabilidad).

En consecuencia, para responder a la cuestión de si también se ha reducido la duración de los contratos típicos, hemos utilizado la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), que ofrece el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, para analizar cómo ha cambiado la duración de los contratos típicos antes de la crisis (año 2008) y la actualidad (año 2017, el último disponible para esta base de datos). La principal ventaja de estos datos es que permiten ver la inestabilidad laboral ya que ofrecen información sobre el historial laboral y con ello los cambios y duración en el puesto de trabajo.

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“La política industrial del Gobierno Vasco es nefasta, fraudulenta y, en el mejor de los casos, negligente” (Entrevista a Jon Bernat Zubiri Rey)

Autor: Jon Bernat Zubiri Rey

Alda

Jon Bernat Zubiri Rey, doctor en Economía y profesor de la facultad de Relaciones Laborales de la UPV

Asistimos al proceso de liquidación de La Naval. ¿Hay alternativas al cierre?

Inequívocamente sí. Una primera opción es que los gobiernos intervengan en dos fases: por un lado, comprando los activos industriales (terrenos, construcciones e instalaciones) por medio de un fondo público, blindándolos ante especuladores, mientras en una fase en paralelo, impulsan una empresa pública vasca desarrollando un plan de viabilidad industrial a medio plazo recuperando la carga de trabajo que tenía La Naval antes de entrar en concurso. No hay limitación europea a que haya capital mayoritario público mientras exista un plan de viabilidad industrial a medio plazo (3-5 años de carga de trabajo/pedidos).

La segunda opción sería que la empresa pública “Navantia” recuperase la negociación de la draga y, alquilando a la administración concursal las instalaciones del astillero, retomara la actividad. Son alternativas factibles desde todos los puntos de vista (legal-juridico, económico-financiero y laboral), pero exigen la implicación del sector público, algo que tanto PNV como PSOE han rechazado.

¿Qué razones esgrimen para su inacción?

Es una cuestión de modelo. La Consejería de Industria ha apostado por liquidar la actividad de manera que la empresa pueda ser más atractiva a un capital que no busque el relanzamiento de la actividad a nivel local, sino que busque absorber a la empresa en sus bienes intangibles. Esta opción es claramente antisocial y profundiza el desmantelamiento del tejido industrial de la comarca.

El cierre de esta emblemática empresa vuelve a poner en la palestra el imparable proceso de desindustrialización que sufre la Margen Izquierda, Zona Minera y Encartaciones… ¿Qué diagnóstico haces de la situación?

Esta comarca forma parte de un país que ha vivido un proceso de desindustrialización muy fuerte durante las últimas décadas. La situación de la industria vizcaína es muy grave. Según datos del INE, en los dos últimos años -con crecimiento económico- se han destruido más de 13.000 empleos industriales; y Ezkerraldea está muy insertada en esa caída del tejido industrial.

Un dato que refleja claramente la desindustrialización que sufre el país: la industria de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba ha pasado de suponer un 49% del Producto Interior Bruto en 1977, a un 29% en 2007; situándose en el 24% en 2018. El empleo industrial ha ido reduciéndose de manera imparable: de 423.000 empleos en 1975, a 274.000 en 1986, y a 188.000 en marzo de 2019.

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¿Sigue siendo el Estado del bienestar un instrumento para un crecimiento económico más inclusivo?

Autor: Carlos Ochando

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Existe ya bastante evidencia teórica y empírica sobre los efectos positivos del gasto social sobre la eficiencia y el crecimiento económico. Citemos algunos.

En primer lugar, las políticas públicas corrigen fallos del mercado e internalizan efectos externos (positivos y negativos) que el intercambio libre del mercado no considera, lo que resulta muy positivo para la toma de decisiones económicas de los agentes privados.Por ejemplo, la intervención pública permite la corrección de las imperfecciones en el mercado de capitales. En presencia de mercados de capitales imperfectos, una mayor desigualdad impide o limita la inversión en capital humano (especialmente, en salud y educación) de quienes no superan un determinado umbral de ingresos, disminuyendo el capital humano agregado y con él la tasa de crecimiento económico y la productividad. La mayor equidad distributiva puede facilitar un mejor acceso al crédito y a la información de los hogares pobres, aumentando las oportunidades para que hagan inversiones productivas (Galor y Zeira, 1993).

Por otro lado, existen externalidades positivas del gasto público en bienes sociales o preferentes sobre la productividad y la movilidad de la fuerza de trabajo y esto es fundamental para incrementar la competitividad en los mercados internacionales e impulsar el desarrollo económico y el cambio tecnológico. Así mismo, la reducción de la pobreza y un mayor nivel de desarrollo humano (en términos de educación, salud y nutrición) eleva la productividad de la fuerza de trabajo y estimula el proceso de innovación en la economía.

No obstante, creemos que los actuales Estados del bienestar pueden contribuir a un crecimiento económico más inclusivo mediante la consecución de dos objetivos claves: la reducción de la desigualdad y la mayor creación de empleo en el sector de los servicios sociales públicos.

Estado del bienestar y desigualdad

Numerosos estudios teóricos y empíricos llegan a la conclusión de que la desigualdad en la distribución de la renta está negativamente correlacionada con la eficiencia económica y el crecimiento económico a largo plazo o, lo que es lo mismo, que una mejora en la distribución de la renta contribuye a favorecer positivamente la eficiencia económica y el crecimiento económico a largo plazo. Hasta el propio FMI ha llegado a aceptar que la desigualdad económica y el crecimiento insostenible son las caras de una misma moneda y que una reducción de la desigualdad tiene efectos positivos sobre el crecimiento económico (Berg y Ostry, 2011; Ostry, Berg y Tsangarides, 2014). En resumen, el Estado del bienestar no se mostraría tan disfuncional con el crecimiento económico como algunas corrientes de pensamiento económico liberal pretenden plantear. Y ¿por qué?

El argumento fundamental es que el Estado del bienestar puede generar efectos positivos sobre los incentivos económicos y el crecimiento económico (Bandrés, 2014). Explicaremos algunos argumentos que refuerzan esta tesis:

– Una mayor desigualdad aumenta la probabilidad de inestabilidad política y conflicto social, ampliando la incertidumbre sobre la garantía de los derechos de propiedad y la calidad de las instituciones, con los consiguientes efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento económico. Por tanto, una mayor equidad permite una mayor estabilidad política y social del sistema democrático, condición previa para el crecimiento económico.

– Una mayor desigualdad genera una mayor demanda de políticas redistributivas que reducen la inversión y la tasa de crecimiento (“tesis de la redistribución endógena”). Una extrema desigualdad puede sesgar la política tributaria, o bien hacia planteamientos más populistas con lo que introduciría distorsiones y desincentivos que mermen el crecimiento económico (Alesina y Rodrik, 1994; Persson y Tabellini, 1994) o bien hacia los intereses de los grupos de mayor nivel de renta, lo cual también puede provocar un menor crecimiento económico.

– La reducción de la desigualdad aumenta la confianza y/o el capital social, aspectos nucleares del desarrollo y crecimiento económico. Autores como Sanz y Corrochano (2010) proponen la necesidad de incentivar la formación en capital social para potenciar los efectos económicos y sociales del Estado del bienestar. Apuntan que “el Estado de Bienestar tiene efectos dinamizadores positivos sobre el crecimiento económico cuando existe una fuerte presencia de capital social que, teóricamente, reduce el abuso de las prestaciones y permite sinergias que facilitan la reincorporación de los ciudadanos a la actividad social y económica productiva” (Sanz y Corrochano, 2010: 102).

¿Sigue siendo el Estado del bienestar un instrumento eficaz contra la desigualdad? Los Gráficos 1 y 2 parecen validar esta tesis. Los países con mayor gasto social obtienen mejores resultados en términos de reducción de la desigualdad y de tasa de pobreza.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat.

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Escuela de Verano Economistas Sin Fronteras 2019 (15 al 17 de julio en el Albergue San Fermín, Villaverde, Madrid)

Autor: ECONOMISTAS SIN FRONTERAS, Iolanda Fresnillo y Ricardo Molero Simarro

Economistas Sin Fronteras

El próximo mes de julio regresa nuestra escuela de verano en la que contaremos personas de la academia y de movimientos sociales para reflexionar sobre otras formas de entender y hacer economía. En esta edición abordaremos el tema de las desigualdades y su vínculo con el funcionamiento del sistema económico actual.

Al igual que en la edición anterior, combinaremos seminarios con talleres prácticos en los que podremos aprender a hacer un programa de radio, un fanzine o un paseo de Jane para visibilizar los problemas y consecuencias del sistema económico actual y dar a conocer alternativas que ponen en el centro la sostenibilidad de la vida.


El programa de este año...

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Propuestas modestas sobre lo que debería hacerse en política económica (Cuadernos de incertidumbre: 18)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

Ahora que sabemos que el peligro de un cuatrienio negro se ha disipado, es hora de pensar en qué cosas deberíamos exigir del nuevo gobierno, en qué líneas debería orientarse la política económica. Las ideas que incluyo se limitan a ampliar la respuesta que di a los redactores de Alternativas económicas cuando me pidieron cinco propuestas de actuación. Seguro que quedan muchas cosas fuera, pero espero que algunas sean útiles.

Es evidente que la economía española tiene un grave problema de sostenibilidad desde una triple visión económica: convencional, ecológica y social. En el primer aspecto sitúo los problemas de deuda externa y los de balanza de pagos (que reflejan los efectos macroeconómicos de la estructura productiva y el modelo de consumo, de la distribución de la renta). El segundo es obvio, y en el tercero se incluyen tanto el intolerable nivel de las desigualdades como los problemas de los servicios públicos. Y, por tanto, toda política seria debe tratar de abordar estos tres espacios.

Hay que ser conscientes de que las propuestas, y sobre todo las prácticas, no tienen lugar en el vacío; se desarrollan dentro de un contexto concreto. La economía española, como la de cualquier otro país, no es autónoma, sino que está condicionada por el contexto internacional en el que opera. Y es obvio que este contexto es altamente limitador en dos sentidos. En primer lugar, estamos inmersos en un marco institucional altamente condicionante: pertenencia a la zona euro y a la Unión Europea, elevado endeudamiento exterior que genera dependencia respecto al capital financiero, etc. En segundo lugar, estamos condicionados por la trayectoria pasada que ha configurado una determinada especialización productiva, que ha señalado una senda de desindustrialización, un marco institucional interno.

Ante estos condicionantes, podría optarse por dos alternativas que oscilan entre la ruptura radical o la acomodación a las condiciones. En el primer campo se sitúan los que plantean salirse del euro y/o declarar el impago de la deuda; los que plantean que las políticas neoliberales se pueden revertir por mero voluntarismo. Entiendo esta posición, pero soy escéptico sobre su cumplimiento. Entre otras cosas porque la ruptura (o la “revolución”) es mucho más fácil de propugnar que de llevar a la práctica. Y ello es así porque, en parte, el marco institucional imperante ha tejido un conjunto de normas e instituciones que dificultan estas rupturas (como ejemplifica el devenir del Brexit). También porque cualquier ruptura genera unos costes de transición que sólo pueden afrontarse si hay una base social dispuesta a llevarla a cabo hasta al final, y a sacrificarse en pos del cambio. No veo en nuestra sociedad este nivel de convicción en una masa crítica suficiente (como tampoco la ha habido para la independencia de Catalunya y como tampoco la hubo para que Grecia se saliera del euro). Por eso, mi planteamiento elude este problema y se centra en un nivel de acciones en las que sí hay autonomía y donde es posible aplicar políticas que se sitúen en los límites del marco condicionante (y que en cierta medida permitan superarlo). Seguir leyendo…

II Escuela de Verano de Economía Crítica 2019

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Todavía hay plazo para apuntarse a la II Escuela de Verano de Economía Crítica que tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) los días 1 a 3 de JULIO de 2019 (en La Cristalera, la sede que tiene la UAM en Miraflores de la Sierra). Todo ello dentro de la cobertura de Cursos de Verano ofrecida por esta universidad.

Esta Escuela de Verano está organizada por la Asociación de Economía Crítica en colaboración con varias instituciones como la propia Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación FUHEM, el Instituto de Estudios Fiscales y el Ayuntamiento de Madrid, y el tema central será: “Desigualdades y distribución de la renta: una mirada plural”.

Destinada principalmente a estudiantes de último año de grado y de postgrado, se pret1ende presentar y poner a dialogar sobre esta cuestión de la desigualdad a los diferentes enfoques teóricos y metodológicos distintos al enfoque económico convencional, como pueden ser la economía postkeynesiana, la economía ecológica, la economía marxista, o la economía feminista.

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La productividad del trabajo en España: crecimiento contracíclico, estancamiento secular

Autor: Adrian Rial

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

A raíz de la reciente publicación del informe OCDE Compendium of Productivity Indicators 2019, distintos académicos han lamentado que España haya sido, a tenor de los datos aportados en dicho informe, la economía de la OCDE que más empleo neto ha destruido en industrias de alta productividad en el período 2010-2017. Este hecho, unido a la creación neta de empleo que ha tenido lugar en las industrias españolas de baja productividad, ha sido interpretado como una muestra inequívoca de la debilidad de la productividad en nuestro país.

En este artículo trataremos de evidenciar la insuficiencia de esta visión, basada en la relevancia de los niveles de productividad, para explicar el mediocre comportamiento de la productividad del trabajo en la economía española. Con dicho fin, adoptando un enfoque basado en la estructura productiva, analizaremos las fuentes industriales de los incrementos de productividad a través de un método que permite descomponer el crecimiento de la productividad agregada en las contribuciones de las diferentes industrias de la economía.

De acuerdo con la fórmula propuesta por Nordhaus (2001), el crecimiento real de la productividad del trabajo (definida aquí como el valor añadido generado por hora trabajada) en el conjunto de la economía puede descomponerse en contribuciones industriales caracterizadas por tres términos o efectos. El primer término se corresponde con el efecto within, que mide el crecimiento de la productividad imputable a factores distintos a los cambios composicionales que tienen lugar en el empleo y en el producto nominal. El segundo término es el efecto Baumol y estima el impacto que el cambio composicional en el producto nominal que ha tenido lugar desde el primer año de estudio despliega sobre el crecimiento de la productividad. Este efecto es positivo (negativo) si las industrias de la economía con incrementos de productividad superiores a la media han ganado (perdido) participación sobre el producto nominal con respecto al año base. Finalmente, el último término se corresponde con el efecto Denison, que evalúa el impacto de que en la economía tenga lugar un cambio composicional en el empleo entre industrias con niveles de productividad nominal dispares. El efecto Denison es positivo (negativo) si las industrias con niveles de productividad nominal superiores a la media ganan (pierden) participación sobre el empleo.

Como se puede observar en la Tabla 1, España ha presentado un crecimiento muy modesto en su productividad en 1996-2016. A lo largo de estas tres décadas, la productividad del trabajo en la economía española evidencia un marcado carácter contracíclico: su crecimiento se estanca durante las fases expansivas (1996-2007 y 2014-2016), mientras que, por el contrario, se acelera en el período recesivo (2008-2013). La mediocre evolución de la productividad en España durante los ciclos expansivos explica sus pobres resultados comparados con los de otras economías desarrolladas (exceptuando a Italia, que presenta también un crecimiento muy pobre de la productividad). Con todo, tras la Gran Recesión, la notable desaceleración de la productividad que ha tenido lugar en distintas economías desarrolladas ha reducido el gap en el crecimiento de la productividad entre estos países y España en la última fase expansiva.

Tabla 1. Crecimiento real de la productividad del trabajo agregada (en %).

1996-2016 1996-2007 2008-2013 2014-2016
España 0.7 0.2 1.9 0.2
Italia 0.3 0.4 0.2 -0.2
Francia 1.1 1.5 0.5 0.8
Alemania 1.3 1.8 0.4 0.8
EE.UU. 1.6 2.0 1.0 0.6

Fuente: elaboración propia a partir de OCDE-STAN.

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VI Congreso Estatal de Economía Feminista (Valencia; 5, 6 y 7 de septiembre de 2019)

Autor: ECONOMIA FEMINISTA

https://femeconomiafeminista.com/congres2019/

Bienvenida

Desde la Cátedra d’Economia Feminista de la Universitat de València os damos la bienvenida al VI Congreso Estatal de Economía Feminista que se celebrará en València los días 5, 6 y 7 de septiembre de 2019, estructurado en tres ejes: 1) investigación-comunicaciones; 2) formación y 3) acción y debate político.

Esta nueva edición del congreso de economía feminista viene precedida de la experiencia y conocimiento generado en las anteriores ediciones y en las redes de intercambio y acción política que hemos ido alimentando desde entonces.

En esta ocasión queremos abrir dinámicas de trabajo teórico-práctico que faciliten el desarrollo de los ejes temáticos de mayor relevancia para la economía feminista (cuidados, ecofeminismo), la conformación de instrumentos aplicables a través de las políticas públicas (fiscalidad, presupuestos con enfoque de género), la definición de modelos de gobernanza feminista y gestión de lo común y la articulación de resistencias feministas antes la beligerancia neoliberal. En estos últimos años el movimiento feminista ha conseguido hacer llegar a una mayoría social la diversidad de vindicaciones y demandas para un cambio de modelo de sociedad. Cada vez surgen más iniciativas, fundamentalmente desde los movimientos sociales, en las que los cuidados y la vida se sitúan como prioridades básicas, y proponen alternativas de gestión a la economía ortodoxa y al fundamentalismo de mercado que ha dominado el mundo académico y los centros de poder económico y político.

La economía feminista ha de contribuir de manera decisiva a generar alternativas al modelo económico y político que está en crisis. Pensamos que el cambio de paradigma ya no es aplazable por más tiempo y que el feminismo como proyecto ético de transformación social tiene capacidad de generar sinergias para las transiciones necesarias y justas con la vida.

La convocatoria de este VI Congreso de Economía Feminista se abre con una llamada a presentar propuestas en cualquiera de los tres ejes, para ir construyendo alternativas y procesos de transformación social.

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La hiperinflación en Venezuela (II): implicaciones teóricas

Autor: Juan Barredo Zuriarrain

Afirmar que la causa directa y principal de la hiperinflación reciente en Venezuela es la emisión monetaria ofrece diferentes interpretaciones desde teorías monetarias diferentes. ¿Supone esto comulgar con las tesis monetaristas de Milton Friedman y compañía? ¿O es posible hacer una lectura desde el supuesto de la oferta monetaria endógena, compartida casi totalmente por las  teorías postkeynesiana, kaleckiana o marxistas?

La oferta monetaria endógena implica que la masa monetaria se introduce en la economía fundamentalmente por medio del crédito, financiando directamente un incremento de la actividad económica. De ahí se deriva, en contra de las tesis monetaristas, que los incrementos de la masa monetaria no conllevan necesariamente incrementos en el nivel de precios. Es más, impedir el aumento de la masa monetaria endureciendo las condiciones de crédito obstaculizaría el normal desarrollo económico en sociedades capitalistas.

Pero la endogeneidad de la oferta monetaria también implica que esa misma masa monetaria ‘creada’ o ‘inyectada’ es posteriormente ‘destruida’ o ‘reabsorbida’ cuando el crédito es devuelto. El recurso creciente a aumentos de liquidez sin contemplar mecanismos que la reabsorban, al tiempo que la actividad económica se contrae, permite explicar que el poder de compra se disuelve en una masa monetaria creciente (o sea, inflación).


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La hiperinflación en Venezuela (I): la emisión monetaria y su carácter político

Autor: Juan Barredo Zuriarrain

Venezuela vive un periodo de bloqueo económico promovido desde Estados Unidos con unas consecuencias nefastas. No obstante, el tan particular fenómeno hiperinflacionario observado en los últimos años no debe ser atribuido directamente a tal bloqueo; la hiperinflación es consecuencia directa de una fuerte emisión monetaria por parte de la Banca Central (BCV) desde hace casi una década en una economía fuertemente sobrevaluada. En primer lugar, porque la sobrevaluación implicaba la imposibilidad de desarrollar un tejido productivo nacional competitivo. Pero además, tener un bolívar a un tipo de cambio artificialmente alto, impedía a la empresa pública PDVSA, principal fuente de divisas para el país, obtener suficientes bolívares para cubrir sus costes internos. La diferencia entre estos costes en bolívares y sus ingresos se los ha venido cubriendo la BCV vía creación monetaria. Este incremento de la masa monetaria, frente a un tejido productivo en caída, (sí) genera inflación.

La política actual de restringir el crédito en el sistema bancario no sólo no parece arreglar el problema de la subida de precios, sino que agrava el de la caída de la producción. Seguir leyendo…

Tiempo de feminismo, de pactos y confluencias

Autor: Carmen Castro Garcia

eldiario.es

La pasada cita electoral trasladará al Congreso la mayor representación de mujeres conseguida (47,4%) y también la constatación de que aún existe una amplia mayoría social y progresista dispuesta a frenar a la ultraderecha y a articular márgenes de confluencia para acabar con la precariedad, la desigualdad y la injusticia social. Falta por demostrar si la mayoría parlamentaria propiciará el momento decisivo para emprender políticas transformadoras que nos alejen de los rancios encorsetamientos de género y de la división sexual del trabajo.

El horizonte está por despejar y no es previsible que se resuelva la incertidumbre antes de la próxima cita electoral -26M- sobre cuáles serán las piezas que jueguen un papel protagonista en la conformación del Ejecutivo. Hay teorías explicativas sobre esta demora, desde las que aluden al tacticismo, a la incompetencia para analizar los resultados, al negacionismo ante la evidencia de los mismos o a intereses implícitos y de connivencia con las oligarquías económicas.

Entre tanto ruido, pudiera parecer que las cartas vienen dadas; sin embargo, sería un error pretender obviar el significado del voto instrumental y cuál fue el detonante que lo ha activado en las pasadas elecciones. Es probable que quien adolece de mirada de largo alcance confunda los votos y la mayoría parlamentaria conseguida con una oportunidad para defender su propia marca; sin embargo, este no es momento para el simplismo de aferrarse a la siglas de un partido concreto, es el momento de hacer emerger el interés general y confluir. Sí, han leído bien, confluir es la acción.

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Razones para rechazar las políticas de austeridad

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

infolibre.es

Conviene, en primer término, desvelar el lenguaje tramposo e interesado contenido en el término “austeridad”. El capitalismo, en general, y el modelo de producción y consumo vigente en Europa, en particular, no son austeros, sino despilfarradores. Se alimentan de una utilización masiva, imposible de sostener, de recursos naturales no renovables y en un crecimiento de la demanda capaz de absorber y dar salida a un aumento continuo de las capacidades productivas. La desbordante expansión de las finanzas que abrió las puertas a una economía basada en la deuda, hasta el estallido del crack financiero, tampoco respondió al paradigma de la austeridad.

Pero llegó la crisis y el relato dominante convirtió el término “austeridad presupuestaria” (su ausencia) en el centro de explicación de la misma y en la clave para su superación. El poder económico y político encontró el “chivo expiatorio” idóneo: el sector público. ¿Cuál es la causa de la crisis?: el desorden presupuestario; ¿cómo superarla?: aplicando drásticas políticas de austeridad sobre las cuentas públicas. ¡Ahí quedó y todavía permanece encerrado el debate!

Una auténtica operación de camuflaje que ha conseguido que pasen inadvertidas la responsabilidad de las grandes corporaciones privadas y de la industria financiera, tanto en la generación como en la gestión de la crisis. También ha sido muy útil para llevar a cabo un formidable proceso de socialización de los costes de la crisis aumento de los impuestos para las clases populares y recortes sobre el gasto público social y productivo- en beneficio de las élites económicas y empresariales, los verdaderos responsables de la crisis, que han recibido una enorme cantidad de recursos públicos.

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La devaluación salarial: ¿una historia interminable?

Autor: Luis Cardenas

ctxt (La Paradoja de Kaldor)

Con la crisis económica se inició una estrategia de “devaluación salarial” (una reducción de los salarios nominales) con el objetivo de recuperar el crecimiento económico. Pero lo cierto es que la restricción salarial se ha extendido mucho más allá de la propia crisis económica y del crecimiento posterior. Por ello cabe preguntarse si esa estrategia estaba justificada y hasta cuándo va a durar.

Según los principales impulsores de la reforma laboral del año 2012, el marco de negociación colectiva español era excesivamente rígido y particularmente nocivo ante un shock económico (como una crisis financiera internacional). Ya que ésta impedía los ajustes salariales en el corto plazo, obligando a las empresas a despedir trabajadores (en ausencia de otros mecanismos de flexibilidad interna). Para solucionarlo las principales medidas fueron cuatro: 1) Posibilidad de descuelgue o inaplicación temporal del convenio colectivo unilateralmente si se dan cualquiera de una amplia gama de supuestos. 2) Prioridad aplicativa del convenio de empresa. 3) Posibilidad de renegociar un convenio antes del final de su vigencia por cualquiera de las partes. 4) Límites a la ultraactividad de los convenios. Pasado un año tras el fin del convenio, pasará a aplicarse el convenio de ámbito superior o, en caso contrario, los trabajadores quedarían expulsados de la negociación colectiva.

Pero lo cierto es que la interpretación de que el aumento del desempleo se debe a la rigidez salarial es bastante cuestionable. En primer lugar, es sobradamente conocido que la mayor parte de la destrucción de empleo entre 2008-2013 se debió a la crisis inmobiliaria y del sector de la construcción (el 45% de los empleos destruidos se perdieron en ese sector, de acuerdo a la Contabilidad Nacional). Es difícil de creer que la variación del salario pactado en ese sector (siempre por debajo del 2% esperado de inflación) sea la causa de los despidos, en vez del fin de la burbuja inmobiliaria.

En segundo lugar, se suele sostener que el ámbito de la negociación colectiva es inadecuado ya que se centraba en un nivel demasiado lejano a las circunstancias reales de las empresas, imponiendo así una excesiva rigidez para adaptarse a los cambios. Pero lo cierto es que, tras la reforma laboral, la prioridad de los convenios de empresa no se ha traducido en un gran incremento de los trabajadores cubiertos por este tipo de convenios, sino que, de hecho, se ha reducido. Aunque esta caída se ha visto compensada por el incremento de los convenios de grupo de empresas, el peso de la suma de ambos se ha mantenido invariable (en el entorno del 11% del total de trabajadores cubiertos por este tipo de convenio). Esto significa que, aunque el marco jurídico ha sido más favorable para este tipo de convenios, las empresas no han optado por ellos más que antes.

De hecho, han sido los convenios sectoriales de ámbito provincial los que se han reducido drásticamente (mientras que en 2008 suponían más de la mitad de los asalariados cubiertos, en 2016 son un tercio). Han sido los convenios de ámbito superior (interprovincial o nacional) los que han ganado un mayor peso (el 45% del total). Todo ello indica que los convenios de ese ámbito no se encontraban en contradicción con las necesidades de las empresas, ya que optan mayoritariamente por firmar este tipo de convenios.

Pero además es cuestionable que el salario pactado fuera rígido a la baja. En el gráfico es posible analizar la evolución del salario pactado y su relación con el desempleo, la conocida como curva de Phillips. Para ver el ajuste se han incluido los valores mensuales tanto de la variación salarial pactada (los datos provienen de la Estadística de Convenios Colectivos de Trabajo) como de la tasa de desempleo (calculada mediante el paro registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal, SEPE, y el número de afiliados a la Seguridad Social).

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II ESCUELA DE VERANO DE ECONOMÍA CRÍTICA (1-3 de julio; UAM, Miraflores de la Sierra, Madrid)

Autor: ASOCIACION ECONOMIA CRITICA

Informamos de la celebración de la II Escuela de Verano de Economía Crítica que tendrá lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) los días 1 a 3 de JULIO de 2019 (en la sede que tiene la UAM en Miraflores de la Sierra). Todo ello dentro de la cobertura de Cursos de Verano ofrecida por esta universidad.

Esta Escuela de Verano está organizada por la Asociación de Economía Crítica en colaboración con varias instituciones como la propia Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación FUHEM, el Instituto de Estudios Fiscales y el Ayuntamiento de Madrid, y el tema central será: “Desigualdades y distribución de la renta: una mirada plural”.

Destinada principalmente a estudiantes de último año de grado y de postgrado, se pretende presentar y poner a dialogar sobre esta cuestión de la desigualdad a los diferentes enfoques teóricos y metodológicos distintos al enfoque económico convencional, como pueden ser la economía postkeynesiana, la economía ecológica, la economía marxista, o la economía feminista.

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¡Estos son los que mandan!

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

infolibre.es

No son los políticos que nos representan en los parlamentos nacionales, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos; tampoco los que han ganado su escaño en el Parlamento Europeo. Los que verdaderamente mandan no han sido elegidos por la ciudadanía, ni rinden cuentas ante ella, son los que ocupan la cúspide del poder económico.

Los informes sobre inversiones directas mundiales elaborados por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo contienen información estadística relativa a la relevancia de las corporaciones transnacionales, no financieras y financieras.

En 2017, último año para el que esta organización entrega datos sobre este asunto, el ranking de las empresas no financieras estaba encabezado por Royal Dutch Shell (británica) seguida por Toyota (japonesa), TOTAL (francesa), British Petroleum (británica) y Volkswagen Group (alemana). El volumen de activos concentrado por la decena de firmas más importantes equivalía al 19% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Unión Europea (UE) y al 62% del de Latinoamérica y el Caribe, era 2 veces el del África Subsahariana y casi 3 veces el de nuestra economía.

Si ahora ponemos el foco en las empresas transnacionales financieras, las tres que lideran el ranking son chinas –Industrial & comercial Bank of China, China Construction BanK Corporation y Bank of China–, situándose a continuación J.P. Morgan (estadounidense) y HSBC Holding (británica). El valor de los activos acaparados por las diez primeras firmas era 1,5 veces el PIB comunitario, casi 5 veces el de Latinoamérica y el Caribe, 16 veces el del África Subsahariana y 19 veces el español.

Estos indicadores, que revelan una intensa concentración de la estructura empresarial, palidecen si nos centramos en los mayores gestores de activos. En 2018, y en los años anteriores también, BlackRock ocupaba con claridad la posición dominante –un “fondo buitre” muy conocido en España por sus operaciones especulativas en el mercado inmobiliario y porque ha penetrado con fuerza en nuestro sistema bancario–, seguida por Vanguard Asset y State Street Global Advisors (las tres bitánicoestadounidenses); a continuación estaban Fidelity Investments (estadounidense) y BNY Mellon Investment (británicoestadounidense).

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Dualización laboral en Alemania, una estrategia político-institucional

Autor: Daniel Herrero

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Hace unas semanas, el Instituto Alemán de Análisis Económico (DIW Berlin) publicaba uno de sus informes semanales, que titulaba “El sector de bajos salarios en Alemania es mayor de lo que se creía” (traducción propia)1. El informe llama la atención sobre lo que pocas veces se destaca cuando se mira desde fuera hacia el país y que constituye uno de sus grandes problemas económicos y de cohesión social: el fuerte aumento de la desigualdad salarial y, en general, de las condiciones de trabajo.

Este título hubiera sido impensable unas décadas atrás, cuando Alemania se distinguía por la existencia de unas instituciones que fomentaban unas condiciones de trabajo homogéneas y  un buen desempeño económico, esto es, bajo desempleo, alta productividad y competitividad en los sectores industriales avanzados. Hasta los noventa, la incidencia del empleo atípico era muy reducida y el nivel de protección de los contratos estándar (de duración indefinida y a tiempo completo) era de los más altos de Europa. La negociación colectiva, organizada a nivel sectorial y regional, cubría a una elevada proporción de los asalariados (más del 80%) y garantizaba una reducida dispersión salarial. Además, la tradicional orientación cooperativa de los comités de empresa, con derechos de consulta, información y codeterminación, facilitaba la implementación de medidas de flexibilidad interna en las empresas, sorteando ciertas “rigideces” del marco institucional. Desde la economía política y la sociología se ha reivindicado que esa combinación entre instituciones y buenos resultados económicos no era casualidad, sino que, precisamente, eran las primeras las que habían conducido a las empresas manufactureras alemanas a instalarse en estrategias no cortoplacistas y de alto valor añadido, explicando parcialmente el éxito económico y social del modelo alemán.

Sin embargo, desde la reunificación, en 1990, la economía sufrió un periodo de lento crecimiento económico, con una incapacidad casi crónica para crear empleo. Las horas de trabajo se estancaron y la tasa de desempleo no dejó de crecer hasta 2006, cuando superó el 11%, un récord histórico. Como respuesta, se llevaron a cabo varias reformas laborales, que facilitaron el uso de los contratos temporales (1997), a tiempo parcial (2001) y que liberalizaron la actividad de las agencias de empleo temporal (1997 y 2002). Paralelamente, a lo largo de la década se dio un proceso acelerado de descentralización de la negociación colectiva, que ha continuado hasta hoy. Por un lado, la tasa de cobertura de los convenios colectivos ha caído 31 puntos porcentuales, y  en la actualidad es del 56% de los asalariados. Por el otro, la propia negociación sectorial se ha ido vaciando de contenido, ya que las cláusulas de descuelgue, ideadas para casos excepcionales, son empleadas recurrentemente incluso por empresas que declaran estar en buena situación económica. Además, la toma de decisiones sobre salarios y otras condiciones de trabajo se ha desplazado de forma predominante a los centros de trabajo, donde los comités de empresa han tendido a intercambiar medidas de flexibilidad interna y ajuste salarial a cambio de protección en el empleo. Sin embargo, la cobertura de los comités de empresa también ha sufrido un retroceso muy elevado (10 puntos porcentuales, y ha quedado en el 47% de los empleados, según un reciente trabajo de Oberfitchner y Schnabel, 20192), dejando a una parte importante de la fuerza de trabajo ante una negociación salarial totalmente individualizada.

La última etapa de esta senda liberalizadora fueron las conocidas reformas Hartz (2003-2005), que consistieron en cuatro paquetes de medidas: (1) La completa liberalización de las agencias de empleo temporal (Hartz I); (b) la abolición del máximo de 15 horas a la semana de los contratos marginales (empleos sujetos a reducidas contribuciones sociales y sin derecho a seguro por desempleo o seguro médico), creando los famosos minijobs y midijobs (cuyos salarios son de un máximo de 450€ y 850€/mes, respectivamente) (Hartz II); (c) la implementación de políticas activas de empleo (Hartz III) y (d) la reducción de la duración de las prestaciones por desempleo y la aplicación de ayudas sociales no contributivas (SGB II) para desempleados, pero condicionadas a la búsqueda activa de empleo, con el objetivo de reducir el salario de reserva y de obligar a sus receptores a aceptar cualquier tipo de empleo para continuar recibiéndola (Hartz IV).

Gráfico 1. Tasa de desempleo y reformas institucionales en Alemania

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Atención a la dependencia: si hay solución, ¿cuál es el problema?

Autor: Maria Pazos Moran

Público.es

El riesgo de caer en situación de dependencia afecta a todas las personas, pero sólo una ínfima minoría tiene los medios económicos necesarios para cubrirlo de forma individual. ¿Quién puede permitirse una residencia privada? Su coste mensual medio ronda los 2.000 euros (sin contar extras), y la pensión contributiva media de las personas mayores de 85 años es de 786,67 euros. El máximo de la prestación económica vinculada al servicio (PEVS) para el grado máximo de dependencia es de 715,07. Echemos las cuentas.

El resultado es que solo el 13% de las personas dependientes se benefician de la PEVS. Otra minoría (el 18%) accede a una residencia pagada directamente por el sistema (muchísimas de ellas “concertadas”, o sea privadas). Pero la mayoría de los casos se “resuelven” mediante la concurrencia necesaria de una cuidadora familiar 24 horas: el 36% mediante una prestación por cuidados en el entorno familiar (PCEF), el 23% por la ayuda a domicilio pagada por el sistema (y generalmente prestada por empresas privadas), y en muchos otros casos sin prestación.

Contratar a una o a varias empleadas de hogar también está fuera del alcance de la inmensa mayoría. Solamente un 6% de las familias con personas dependientes recibe ayuda remunerada por más de 20 horas semanales, y aún serían muchas menos si este empleo gozara de los derechos básicos que concede el Estatuto de los Trabajadores y la Seguridad Social al resto de las personas trabajadoras por cuenta ajena.

¿Qué decir de las cuidadoras familiares? Ahora que el salario mínimo es objeto de atención, afortunadamente, conviene recordar que la PCEF está sujeta a un tope de 387,64 euros/mes. Esas mujeres cuidan 24 horas al día durante los 365 días del año, sin ni siquiera el respiro de un par de horas diarias que les proporcionaría la atención a domicilio (ambas prestaciones son incompatibles). Aparte de no tener derechos como jornada máxima, descanso diario y semanal o vacaciones pagadas, ¿a cuánto le sale la hora a la cuidadora familiar? Es fácil calcular y comparar.

La situación de las cuidadoras familiares 24 horas está por debajo de todos los derechos humanos y laborales. Quitarles encima el reconocimiento de estos periodos como cotizados fue de una insensibilidad incalificable. Pero darlas de alta en la seguridad social para la pensión (no para el desempleo) no las libera de su situación de trabajadoras sin derechos, a la cual acuden presionadas por la necesidad y empujadas por el sector público que las contrata, aunque no las llame trabajadoras.

En conclusión, el sistema actual es tremendamente injusto, tanto con las mujeres que se ven obligadas a cuidar en condiciones infrahumanas como con las personas dependientes que no son atendidas suficientemente.

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¿Subir o bajar los impuestos?

Autor: Isabel Serra y Fernando Luengo

eldiario.es

Este dilema estará, ya lo está, en el centro del debate político y de la confrontación electoral. Parece una pregunta clara a la que los partidos políticos en liza tendrían obligación de contestar.

El recetario de la derecha es “bajemos los impuestos” y los argumentos puestos sobre la mesa son de sobra conocidos: la carga fiscal que soportan las familias y las empresas es muy elevada y ello desincentiva tanto el consumo como la inversión; el Estado es intrínsecamente ineficiente, en oposición al sector privado, y por lo tanto conviene reducir su peso en la economía.

Todavía recordamos al gobierno de Rajoy cuando se tragó estos principios y procedió a una sustancial subida de los impuestos que graban las rentas medias y bajas… eso sí descargando toda la responsabilidad en la herencia recibida del anterior gobierno socialista. Con todo, hay que reconocer que las derechas y también los partidos socialistas (aquí y en Europa) han reducido los impuestos… a los ricos. Las estadísticas son, en este sentido, concluyentes: Según Intermon Oxfam, en 2016, el 84% de la recaudación fiscal del Estado español procedía de las familias, mientras que las empresas aportaron sólo el 13%, sin embargo, en 2007, el esfuerzo fiscal de los hogares representaba el 75% del total recaudado, y el de las empresas, el 22%. En la Comunidad de Madrid (CM), la situación es especialmente grave pues su política de bonificaciones y exenciones fiscales la ha convertido casi en un paraíso fiscal interior: es la única Comunidad del país que no cobra impuesto de patrimonio y además es la que mayor bonificación aplica sobre el impuesto de sucesiones (99%). Que nuestra Comunidad sea una de las más desiguales de toda España no es casualidad, la excepcionalidad fiscal aplicada sobre los Impuestos de Sucesiones y Patrimonio sumada a la aplicación del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas menos progresivo de toda España, demuestran cual ha sido la política fiscal de los gobiernos del Partido Popular durante sus 24 años de gobierno.

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Recomenzar hacia una Europa en común

Autor: Daniel Albarracin

Viento Sur
Las elecciones europeas, el 26 de Mayo, se celebrarán en el Estado español a escondidas entre varios comicios. El panorama político europeo atraviesa una fuerte mutación ante una crisis irresuelta y la sombra de numerosas amenazas. Nada puede ser más desaconsejable que contemplar esta consulta como una rutina o experimento, más allá de que los poderes del Parlamento Europeo estén capitidisminuidos.  La discusión sobre los asuntos públicos ha saltado a la arena comunicativa como pocas veces. Si bien, las noticias-mercancía, no equivalen a información ni un diálogo deliberatorio, y muchas veces se convierten en ruido. La política se ha convertido en un teatro que nos consterna, alarma y, en última instancia, nos resigna y nos cansa, a merced de los algoritmos y la agenda mediática.  Ya advertía Aristóteles en La política que la demagogia destruye las virtudes de la democracia y su legitimidad, abono para el acecho de los buitres. Aquellos proclaman que solo “hablen los mejores”, o “que vuElva” el líder carismático. Cuando la política se pulveriza y deviene en politicismo-espectáculo, los juegos de personajes, el tacticismo y la posverdad sustituyen los debates y propuestas sobre los conflictos de fondo. Y en ese terreno la involución cobra ventaja. En este plural tratamos de contribuir con uno de los momentos fundamentales de la política: el de la elaboración de propuestas. Si bien el debate político no se agota aquí, sin propuestas las discusiones quedan en mera pugna por el sillón, o mera palabrería aspirante a la persuasión del electorado.
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Por qué el PSOE no es de fiar

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Saque de Esquina

Ayer me preguntó un amigo por qué yo, siendo de izquierdas, pensaba que votar al PSOE era un error. Me decía que su programa electoral era bueno. Le dije que no se fijara en lo que prometían, sino en lo que hacían. Como hoy es la jornada de reflexión, voy a reflexionar sobre lo que ha hecho el PSOE durante todo este tiempo:

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La tenue línea roja. De economía roja, verde y violeta (Cuaderno de postcrisis: 17)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

El feminismo y el ecologismo han emergido como movimientos con capacidad de movilización y discurso. Ambos contienen un importante componente igualitario, respecto a las desigualdades de género en un caso y respecto a las generaciones futuras en el otro. Ambos contienen importantes dosis de crítica al capitalismo real, a sus efectos; en un caso se denuncian desigualdades salariales, de jornada laboral total, de inadaptación de la vida laboral mercantil al resto de la experiencia vital, etc., y en el otro el impacto de la actividad económica convencional sobre el medio natural. Ambos plantean la necesidad de una importante reorganización de la vida social; aunque esto a menudo no está presente en las reivindicaciones más inmediatas, hay una conciencia creciente de la importancia, por una parte, de que se introduzcan cambios en la organización productiva que articulen de forma distinta la relación entre la vida mercantil y la no mercantil, y, por otra, de que se reorganice el modelo de producción y consumo hacia un marco sostenible. Ambos, al menos en sus versiones más elaboradas, contienen una dimensión universal, incluyen al conjunto de la población mundial, y en bastantes casos —más en el ecologismo— se es consciente de las desigualdades entre los estados y las sociedades que son parte esencial del problema. El crecimiento de la conciencia feminista y ecológica constituye por tanto un avance en la larga tradición igualitaria que ha conseguido alcanzar alguno de los logros más respetables de las sociedades humanas.

Lo llamativo de la coyuntura actual es que el ascenso del igualitarismo violeta y verde coincide en el tiempo con el declive del igualitarismo tradicional, sobre todo de su versión más elaborada, la tradición socialcomunista. Persiste el debate sobre las desigualdades; de hecho, se ha reavivado al calor de la crisis y de la aparición de numerosos estudios que muestran su crecimiento y su relevancia. Lo que no existe es un movimiento social potente, con discurso y propuestas, que plantee en serio una reordenación social. Hoy gran parte del debate sobre la pobreza está en manos de ONG que exigen medidas reformistas y denuncian su situación. Pero lo que ha desaparecido o menguado es un movimiento que base la reducción de la desigualdad en una reorganización social. Es más, las organizaciones sociales que más han encarnado estas demandas —los sindicatos— han dejado de ser reconocidas por muchos sectores al considerarlas organizaciones atadas al modelo dominante y, por tanto, incapacitadas para liderar la lucha contra la desigualdad. Seguir leyendo…

“La crisis de las pensiones no es real, está construida artificialmente” (Entrevista a Miren Etxezarreta)

Autor: Miren Etxezarreta

mirenetxezarreta.net

Entrevista con Miren Etxezarreta en el programa Está Pasando de Euskal Telebista.

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