Economía Crítica y Crítica de la Economía

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¿Por qué Chile no es Corea del Sur?

Autor: Jose Miguel Ahumada Franco

radio.uchile.cl

A principios de los sesenta, Corea del Sur era una nación pobre, recién salida de una guerra civil, con una débil base industrial y una matriz exportadora anclada en recursos naturales, particularmente en pescados y cereales. Su PIB per cápita equivalía a un tercio del de Chile y la expectativa de vida era tres años menos que la nuestra (56 versus 59).

A mediados de los setenta, tanto Chile como Corea del Sur iniciaron un giro hacia las exportaciones y abandonaron las medidas de sustitución de importaciones que anteriormente dominaron sus economías. El Banco Mundial veía a las dos naciones como ejemplos de ‘países globalizadores’, dispuestos a insertarse al mercado y a la competencia internacional, contraponiéndolas a países aislacionistas y proteccionistas.

A cuarenta años de aquel giro, es evidente que Corea del Sur experimentó uno de los cambios sociales y económicos más radicales de la historia económica. De exportar cereales y pescado, pasó a exportar maquinaria eléctrica, autos y tecnologías de información, mientras Chile continúa exportando celulosa, cobre, fruta y pescado; su ingreso per cápita es hoy casi un 70% superior al de Chile; y posee una estructura social considerablemente más igualitaria que la nacional (0.316 Gini versus 0.477).

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Marx y la política económica

Autor: Miren Etxezarreta

Artículo en la revista Noticias de Política Económica, número 22 (V Aniversario), Universidad de Valencia, diciembre de 2018

La política económica[1].

Son muchas y variadas las definiciones de política económica en la actualidad, pero todas ellas transmiten la idea de que la política económica consiste en la voluntad de incidir en las variables económicas por parte de las instancias políticas dirigentes de una sociedad, en concreto, aunque no exclusivamente, por parte de los Estados[2], Y también comprende la disciplina encargada del estudio de esta rama de la actividad pública[3]. Otras definiciones más académicas, por ejemplo,  la del catedrático italiano F. Forte -consiste en el uso por parte de distintos centros de poder de los medios de acción sobre el proceso económico con el propósito de conseguir fines dotados de valor político[4]-, o el economista francés B. Guerrien  – rama de las teorías económicas que trata de las diversas maneras como el Estado puede intervenir para incidir en la economía[5]-, no cambian sustancialmente el sentido actual de esta disciplina, y la percepción de la misma por los estudiosos  de estas cuestiones  permanece también en la misma línea.

Es difícil, sin embargo, separar la política económica (PE) del resto del pensamiento económico. Prácticamente desde que se encuentra alguna reflexión económica en la historia, aparece unida al afán por afectar a los aspectos económicos de la realidad a la que se refiere. El interés por entender el funcionamiento económico del mundo, y especialmente el de los dirigentes de toda sociedad, reside en el deseo de manejar las variables económicas para lograr los objetivos deseados. Porque casi todo comentarista de los hechos económicos acaba por evaluar estos en relación con unas ideas de lo que sería deseable y, más o menos explícitamente, recomendando líneas de actuación para lograrlo. Casi siempre, partiendo de una percepción de la realidad existente según el analista –el diagnostico-,  se trata  de mejorarla hacia situaciones más favorables –el tratamiento- también según los valores del cronista.    Líneas de actuación que debe implementar generalmente una entidad con poder para ello, sea esta el jefe de la tribu, el faraón, el señor feudal, el soberano o las múltiples instituciones públicas que conforman el Estado moderno. Y esto no cambia con la consolidación de la disciplina de la economía como conocimiento autónomo en los siglos XVII- XVIII, con los que hoy conocemos como los Clásicos.

La diferenciación entre  la teoría económica y la política económica se debe más a la  arbitraria separación de cátedras en los estudios de economía y a la consiguiente especialización de sus profesionales que a la sustancia del pensamiento económico.  De hecho, es difícil encontrar un texto de ‘teoría económico’ que no termine con prescripciones de política económica. Aunque se admita por un momento un enfoque más positivo y se considere que la distinción entre la teoría y la política económica sea debida al avance de la disciplina que ha ido exigiendo un tratamiento más profesional y especializado en cada uno de sus aspectos, aun así, la vinculación entre teoría y política sigue siendo muy estrecha y la distinción entre ambas ardua. Creo que durante muchos años el pensamiento económico y las recomendaciones de actuación han estado unidas en el desarrollo de esta disciplina. Cualquier lectura de reflexiones económicas de la antigüedad, así como una somera revisión de los Clásicos, lo confirma.

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Otra vuelta de tuerca. El juego perverso de las “nuevas” formas de organización del trabajo

Autor: Mariu Ruiz-Galvez Juzgado

La U

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) siguen mostrando importantes problemas en el mercado laboral. A pesar de la gravedad pareciera que como sociedad nos hemos acostumbrado a esta pésima situación o, por lo menos, ya no nos alarmamos y en parte asumimos la precariedad como un mal inevitable. No sólo siguen persistiendo elevadas tasas de desempleo sino que, además, la calidad del empleo brilla por su ausencia. El 90% de los trabajos que se crean son temporales, la duración de los mismos es cada vez menor, las horas extraordinarias superan los 5 millones semanales -de los cuales la mitad no son remuneradas-, y además asistimos a nuevas formas contractuales que parecen esquivar, con gran astucia, los derechos laborales básicos que tanto esfuerzo ha costado alcanzar.

No son pocos los estudios que tratan de abordar la problemática. Quizá, eclipsados por la situación actual, éstos se han centrado en conocer los efectos de la crisis y, más en concreto, el impacto de la Reforma Laboral de 2012. Un enfoque en parte acertado por la propia actualidad que nos acompaña, aunque insuficiente para explicar las características y la evolución de las condiciones laborales de los y las trabajadoras en nuestro país.

Afrontar un análisis de estas características nos empuja a preguntarnos: ¿cómo es posible estar en una situación laboral tan precarizada e inestable como la actual?, ¿cómo podemos explicar el punto donde nos encontramos?, y finalmente, ¿qué margen de maniobra existe para revertir esta situación?

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No hay que vivir para trabajar

Autor: Paloma Villanueva y Luis Cardenas

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Es un hecho conocido que las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres al hogar y a la familia. Tal y como recoge la Encuesta de Empleo del Tiempo (EET), elaborada por el INE, mientras que en un día promedio un varón en 2010 dedicaba tan sólo una hora y 50 minutos al hogar y la familia, una mujer dedicaba más del doble (4 horas y 04 minutos).

Como indica la última Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) de 2015, las mujeres dedican el doble de su tiempo al trabajo no remunerado (14 horas semanales ellos frente a 27 horas semanales ellas). De hecho, mientras que la mitad de las mujeres reconoce que realiza tareas de cuidado y educación de sus hijos o nietos, menos de un tercio de los hombres se encuentra en la misma situación.

En definitiva, dada la insuficiente regulación en materia de igualdad y los roles de género dictados por el sistema heteropatriarcal; son ellas quienes asumen las tareas de cuidados que precisan las familias. Así, tras haber trabajado durante años, sus vidas laborales son más cortas y erráticas, lo que conlleva unas menores cotizaciones y menos derechos adquiridos como trabajadoras (no reconocidos).

Habida cuenta de la división sexual del trabajo, la tasa de parcialidad de las mujeres se situó casi en un 24% en el año 2017, mientras que la de los hombres se encuentra en torno al 7%. Esto supone que un 73% de las personas con un contrato a tiempo parcial son mujeres, de entre las cuales más de la mitad están en esta situación de forma involuntaria. Si observamos el gráfico 1, es evidente que la mayor parte del subempleo se corresponde a mujeres (el 70% del total), siendo especialmente relevante en qué medida se encuentran subempleadas, ya que más de 77.000 trabajan cinco horas o menos a la semana.

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33 tesis para una reforma de la disciplina de la economía

Autor: CONSEJO REDACCION ECCE

ctxt.es (Rethinking Economics-New Weather Institute)

El pasado 12 de diciembre, coincidiendo con el 500 aniversario de las tesis de Lutero, un grupo de economistas y estudiantes ‘clavaron’ en la London School of Economics un listado de recomendaciones para proceder a una Reforma de la Economía.

Estas 33 Tesis, elaboradas por estudiantes, economistas y académicos reunidos por Rethinking Economics y el New Weather Institute, respaldadas por importantes economistas y dirigentes políticos, como la parlamentaria británica Caroline Lucas, resumen una detallada crítica de la corriente principal de la disciplina de la economía.

Economistas de renombre como Mariana Mazzucato, Kate Raworth, Steve Keen, junto a Sally Svenlen, estudiante de Rethinking Economics, tomaron parte en un acto presidido por Larry Elliott, jefe de la sección de Economía de The Guardian, en el que se debatieron las 33 tesis, junto a la petición de reformas.

El acto tuvo lugar el martes, 12 de diciembre, en el University College de Londres y, al terminar,  los participantes, público y estudiantes se encaminaron a las puertas de la London School of Economics donde dejaron fijadas sus Tesis y exigieron esa Reforma.

Caroline Lucas, diputada y dirigente del Partido Verde [del Reino Unido] dijo que:  “Rethinking Economics tiene toda la razón al afirmar que una disciplina económica mejor no sólo es posible sino esencial. Durante un tiempo ya excesivo, la corriente principal de la política ha rendido culto al altar de la economía neoliberal, como si fuera la única manera de hacer las cosas. Ese enfoque con anteojeras está claramente equivocado y es magnífico que Rethinking Economics esté ampliando el debate y vaya aportando ideas novedosas”.

Ha-Joon Chang, de la Universidad de Cambridge, y autor de 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism and Economics: The User’s Guide [23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Debate, Madrid, 2012] sostuvo que:  “La economía neoclásica desempeña el mismo papel que la teología católica en la Europa medieval: un sistema de pensamiento que argumenta que las cosas son lo que son porque tienen que serlo. Al igual que en la Reforma de hace quinientos años, los jóvenes economistas de  Rethinking Economics están desafiando el monopolio intelectual, apelando a un enfoque más pluralista e interdisciplinar de la economía. Se trata de una intervención extremadamente importante y oportuna en una coyuntura que bien puede ser la última ocasión de salvar de sí misma a la corriente principal de la economía, y salvar al mundo de esa corriente principal. Préstenle atención”.

Steve Keen, autor de Debunking Economics, [La economía desenmascarada, Capitán Swing, Madrid, 2015] defendió que  “la economía necesita una revolución copernicana, y no digamos ya una Reforma. La teoría del equilibrio en economía debería acabar donde acabaron los epiciclos tolemaicos en astronomía”.

Victoria Chick, profesora emérita de Economía en el University College de Londres resaltó que “en la economía de hoy, en el camino a la verdad están como mediadores sus sacerdotes. La Reforma de la economía, en estas Tesis pegadas en las puertas de la LSE, arguye que los estudiantes deberían leer las escrituras, en toda su extensa variedad, por sí mismos. Sabrán así que el Papa (ayer Samuelson, hoy Mankiw) no es infalible y que deben buscar la verdad en la competición de las ideas”.

Por su parte, Sir David King, FRS afirmó que “La oportunidad de y la necesidad de repensar los modelos económicos se ve estimulada por una serie de fallos manifiestos recientes. Las grandes amenazas del cambio climático y la destrucción ecológica. La crisis financiera de la deuda de 2007/8. El aumento de las diferencias en los niveles de renta de los más pobres y los más ricos de nuestras sociedades. El control de los medios por parte de un reducido número de individuos extremadamente ricos. En este contexto, el documento de las ’33 Tesis’ es un estímulo para la acción y ha de ser pero que muy bienvenido”.

Kate Raworth, autora de Doughnut Economicsseñaló que “los estudiantes de Económicas de hoy en día se enfrentan a una profunda ironía. Al comprometerse a emplear años de su vida y una gran cantidad de dinero, lo primero que descubren es que tienen que volver a redactar el programa para que se adapte a los desafíos que saben que hay por delante. Sí, la economía está en crisis y lo último que necesita es una reforma insidiosa: es hora de una reforma de gran alcance. Escuchemos a los estudiantes: son el futuro de la economía y su mejor oportunidad de volverse de nuevo algo pertinente”.

Sally Svenlen, estudiante perteneciente a Rethinking Economics dijo que: “Hace quinientos años Martín Lutero dio principio a un movimiento que alteraría hasta sus cimientos las prácticas del sistema establecido. Hay muchísima gente que trabaja a diario a su manera para tratar de mejorar las prácticas económicas establecidas. Hemos reunido todas estas experiencias, ideas y energías en una sola declaración sobre cómo ha de cambiar el actual establishment económico. Es difícil ignorar la verdad cuando la tienes ahí colgando de la puerta”.

Los estudiantes de Rethinking Economics han protestado a lo largo de sus estudios durante los últimos cinco años. Desde marcharse de clase a publicar un manifiesto para la reforma del programa académico buscando apoyos, de elaborar su propio libro de texto a escribir The Econocracy, un libro sobre la historia y argumentos del movimiento.

Rethinking Economics

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Las tesis

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Abraham Guillén: América Latina, guerra de guerrillas e internacionalismo

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

Abraham Guillén Sanz, anarcosindicalista y comisario del IV Cuerpo del Ejército republicano comandado por al albañil anarquista Cipriano Mera en la Guerra Civil española, economista y periodista, un revolucionario que había estado en las cárceles franquistas y se había evadido varias veces de ellas, llegó a América Latina, concretamente a la Argentina, en 1948, cuando contaba con 35 años.

Guillén estuvo en América Latina desde entonces hasta su vuelta a España a finales de los años setenta.  Concretamente estuvo afincado en Argentina, Uruguay y Perú, aunque visitó muchos otros países. Este largo periplo estuvo plagado de exilios y detenciones, acompañado de alguna visita a las cárceles, salpimentado por acusaciones públicas, en las revistas del mainstream conservador, de ser un “hombre extremadamente peligroso”.

En sus andanzas latinoamericanas Guillén se vinculó con los principales movimientos revolucionarios de la época. Muy ligado a John William Cooke a su llegada a la Argentina y al Ministerio de Economía, militó en el peronismo más obrerista y radical en los años de la Resistencia Peronista, participando en la conformación del primer grupo guerrillero del país, los Uturuncos, al mismo tiempo que trabajaba de asesor económico del Senado (puesto que abandonaría como protesta ante la aprobación una ley que facilitaba la inversión directa extranjera y la toma del control de la economía argentina por las transnacionales norteamericanas). Después de recibir instrucción en Cuba, en compañía de los revolucionarios argentinos más conocidos de su tiempo, como el propio Cooke, Alicia Eguren o el “Vasco” Bengoechea, y bajo la atenta mirada del Ché Guevara, viajará a Uruguay, donde pasará a ser considerado como uno de los inspiradores de la experiencia de los Tupamaros, así como de la OPR-33, grupo armado vinculado a la Federación Anarquista Uruguaya.

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Pacto de PP y Vox: beneficios para los más ricos y menos dinero para los servicios públicos

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Público.es

El pasado 9 de enero PP y Vox firmaron un acuerdo para formar gobierno en Andalucía. Nada más hacerse público el documento completo y los puntos programáticos que deberían vertebrar la legislatura, todos los observadores se pusieron a comprobar si las medidas más excéntricas de Vox se habían incluido. El resultado tranquilizó a algunos pero no a todos: aunque algunas propuestas habían desaparecido o habían sido suavizadas, lo cierto es que muchas otras seguían intactas. Entre ellas destacan la creación de una Consejería de la Familia, la prevención del fundamentalismo islámico, la promoción de la escuela católica concertada, el rechazo de la memoria histórica o la exaltación de la caza y la tauromaquia. Medidas muy alejadas, sin duda, de lo que había imperado durante décadas en la comunidad autónoma de Andalucía.

Sin embargo, muy poca atención se le ha dado a las medidas de naturaleza económica que  aparecen en el acuerdo. Esto se debe sin duda a lo áridas y difícilmente comprensibles que suelen ser este tipo de propuestas pero también al interés que existe en que pasen desapercibidas ya que, de conocerse, podrían enervar todavía más a buena parte de la ciudadanía debido a lo injustas que resultan. Al fin y al cabo, todas las principales medidas económicas del acuerdo beneficiarían fundamentalmente a las capas más acaudaladas de la población andaluza y ejercerían mucha (más) presión sobre los servicios públicos de los que fundamentalmente se benefician quienes menos recursos tienen. Con el objetivo de desarrollar esta idea, a continuación enumero y explico dichas medidas. Seguir leyendo…

Karl Polanyi en Pekín. Perspectivas para el conflicto Estados Unidos-China

Autor: Ricardo Molero Simarro

La U

La batalla comercial declarada por Donald Trump a China ha generado inquietud sobre la posibilidad de que se convierta en el primer episodio de un conflicto abierto entre Estados Unidos y el país asiático. Durante las últimas décadas la relación entre las clases dirigentes de ambos países ha sido de carácter simbiótico. Sin embargo, las crecientes contradicciones de los procesos de acumulación de ambas economías podrían acabar provocando una guerra por la hegemonía mundial.

Como es bien conocido, el proceso de apertura externa de la economía china fue aprovechado por las empresas transnacionales estadounidenses para trasladar parte de sus fábricas al país asiático. Gracias, entre otros factores, a esa entrada masiva de inversiones extranjeras, China se pudo convertir en “la fábrica del mundo”. La extensa explotación laboral de su fuerza de trabajo (principalmente, migrantes rurales) multiplicó las desigualdades internas. Igualmente, el proceso de deslocalización de la industria estadounidense provocó destrucción de empleo y contracción de los salarios del sector. En conjunto, el emergente empresariado chino pasó a compartir intereses con el capital norteamericano. A nivel macroeconómico esa simbiosis se tradujo en una dependencia mutua entre los dos países: mientras que China dependía de EEUU como su principal mercado de exportación, Estados Unidos necesitaba a China como financiador de su doble déficit, externo y fiscal, vía reciclaje de los superávit comerciales chinos en bonos del gobierno norteamericano. El discurso del conflicto entre ellos escondía una alianza entre el partido-estado chino y la democracia capitalista estadounidense.

El estallido de la crisis financiera global pareció poner en riesgo esa relación, pero los pilares de la misma se han sostenido hasta que, casi una década después, Trump entró en la Casa Blanca. Durante ese tiempo, China ha evitado caer en la recesión gracias a un plan de estímulo fiscal y monetario que compensó la reducción de sus exportaciones. Por su parte, debido también a lo más acertado de sus políticas monetarias y hasta cierto punto fiscales, Estados Unidos logró superar la crisis antes que la Unión Europea. Sin embargo, el estancamiento de los salarios, junto con la secular insuficiencia de la protección social estadounidense han impedido que la recuperación económica se haya visto acompañada de una reducción de los problemas de exclusión presentes en el país norteamericano. Esto ha ayudado a nutrir el caldo de cultivo que llevó a Trump a la presidencia y que está empujando su política exterior, la cual ha tomado a China como uno de sus chivos expiatorios preferidos.

Ya en 2007 el economista Giovanni Arrighi centró su última gran obra en explorar la posibilidad de un conflicto entre Estados Unidos y China. Con el provocador título de Adam Smith en Pekín: Orígenes y fundamentos del siglo XXI (Akal, 2007), Arrighi defendía que la particular expansión de las relaciones mercantiles en China (parcialmente al margen de la lógica del lucro; de carácter trabajo-intensiva; y evitando la tendencia imperialista seguida anteriormente por las potencias occidentales) crearía la oportunidad para una coexistencia pacífica entre el país hegemónico en decadencia (Estados Unidos), que conservaría su poder militar, y el país en ascenso (China), que se haría con el poder económico.

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Alcoa, entre Mazzucato y Solchaga

Autor: Segundo Gonzalez

eldiario.es

Quedan pocos días para el desenlace del conflicto de Alcoa que mantiene en vilo a 700 trabajadores directos, a más de 2.000 entre indirectos e inducidos y a las comunidades de Asturias y Galicia. Si el Gobierno central no adopta medidas antes del 15 de enero, finalizará el periodo de consultas del ERE y la empresa estará en condiciones de iniciar los despidos de las plantillas de Avilés y A Coruña.

Desde que el 17 de octubre anunció su intención de cerrar las plantas, la multinacional ha dado sobradas señales de que la amenaza va en serio. La empresa tiene órdenes de su central en Pittsburgh de desmantelar las fábricas para deslocalizar la producción hacia sus plantas de Arabia Saudí. Alcoa no está dispuesta a poner nada de su parte para mantener la actividad ni para facilitar que otros la mantengan, a sabiendas de que una vez que cese la producción retomarla resulta muy costoso debido a las características específicas de la generación de aluminio primario. Por ello, desde ese día en que quedó clara la voluntad de la empresa, quedó también claro que la pelota rebotaba en el tejado del Gobierno de Pedro Sánchez.

Las plantillas y algunos grupos políticos llevamos semanas insistiendo en que la única salida posible pasa por la intervención pública en la empresa a través de la SEPI para evitar el cierre mientras se realizan las reformas necesarias en el marco energético de las industrias electrointensivas para asegurar un suministro competitivo y predecible, rectificando el ineficaz modelo de pagos no condicionados al mantenimiento de la actividad. Sin embargo, este planteamiento tuvo dos reacciones oficiales. Por un lado, la ministra de Empleo, Magdalena Valerio, cuya respuesta ante la pregunta de si barajaba el Gobierno la participación pública en Alcoa fue que “no estamos en un país comunista”. Por otro, el secretario general de Industria, Raúl Blanco, que con otras palabras vino a decir lo mismo. Su única reacción fue un decreto de medidas para la industria que la ministra de Industria reconoció que no sirve para solucionar el problema de Alcoa, aunque tampoco la perjudica.

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Los fondos buitre sobrevuelan España

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

pulsonoticias.com.ar

El Tribunal de Cuentas español ha condenado a Ana Botella, exalcaldesa de Madrid y esposa del expresidente José María Aznar y a otros seis políticos del Partido Popular a abonar 22,7 millones de euros a las arcas del Ayuntamiento de la capital por haber decidido, mientras formaban parte del órgano de gobierno de la corporación local, vender 18 promociones inmobiliarias (unas 1.860 viviendas) de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo a una filial del fondo buitre Blackstone.

La venta se produjo en julio de 2013, causando un menoscabo a las arcas públicas de 25,7 millones. El procedimiento, según el Tribunal de Cuentas, fue ilegal al no garantizarse concurrencia alguna. La operación se cerró por debajo del precio de mercado de los inmuebles e, incluso, por debajo de su precio contable. La enajenación se realizó “sin elaborar un pliego de condiciones de la venta, ni hacer un estudio técnico de la necesidad económica y viabilidad jurídica de la misma ni fijar con carácter previo, mediante el oportuno informe técnico o tasación homologada, el valor de los inmuebles a enajenar”.

No ha sido esta, por otra parte, la única noticia reciente en la que los llamados fondos buitre se han visto citados en la actualidad económica española. El viernes 14 de diciembre se hizo público que el fondo activista Elliot Management quiere comprar una participación importante en una de las principales empresas del país: la empresa de telecomunicaciones  Telefónica.

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Renta Básica Universal: mejor en especie que en metálico

Autor: Eduardo Garzón Espinosa

Artículo publicado originalmente en Alternativas Económicas en abril de 2017

La propuesta de Renta Básica Universal (RBU) más conocida –una renta de aproximadamente 650 euros a todo individuo independientemente de su condición–presenta una característica que merma su elevado potencial y que la aleja en cierto sentido del objetivo que pretende alcanzar: es monetaria. Al entregarse la RBU en dinero se originan una serie de situaciones que debilitan la medida.

En primer lugar, la RBU monetaria no distingue el nivel de vida que existe en cada región en la que vive su beneficiario. Evidentemente no es lo mismo disponer de 650 euros en pleno centro de la capital del país que hacerlo en un pequeño pueblo rural de Almería: en el primer caso la RBU permite comprar menos bienes y servicios que en el segundo caso. Esto puede conducir a que una RBU de 650 euros quizás permitiría satisfacer las necesidades más básicas (que es el objetivo principal de la medida) en un caso, pero podría no lograrlo en otro, o incluso resultar relativamente generosa en un tercer caso (por ejemplo, imaginando en el citado pueblo rural a varios individuos compartiendo alquiler y otros gastos fijos; como frecuentemente se encarga de recordar la derecha cuando critica la RBU). Es cierto que este defecto de la medida podría considerarse menor, especialmente comparado con las ventajas que podría deparar, pero en cualquier caso también es cierto que puede corregirse. ¿Cómo? Entregando la RBU en especie, ya fuese de forma total o parcial.

Una renta en especie es una retribución en bienes y servicios y no en dinero. En vez de percibir cada individuo 650 euros para comprar productos en el mercado, el Estado podría garantizar a cada persona determinados bienes y servicios considerados esenciales. Esto es precisamente lo que ocurre con la educación y sanidad públicas: el Estado no nos entrega dinero para pagar los servicios de educación y sanidad en el mercado, sino que nos ofrece la posibilidad de recibir esos servicios en un colegio o en un hospital sin necesidad de que haya pago de por medio. Ni el profesor ni el médico nos piden dinero por educarnos o atendernos. Lo mismo podría ocurrir con una RBU que garantizase al receptor una vivienda, un consumo básico de energía, de transporte, de cuidados, de alimentación, de vestimenta, etc. No habría necesidad de utilizar esos 650 euros para alquilar una vivienda, comprar alimentos, comprar ropa, desplazarse, adquirir servicios de cuidados, etc, sino que simplemente por el hecho de nacer tendríamos garantizadas esas necesidades básicas. No todo el pago de la RBU tendría por qué ser en especie, se podría, por ejemplo, garantizar alojamiento, energía, cuidados y desplazamiento, y también ofrecer 200 euros para comprar alimentos y vestimenta. Las combinaciones son infinitas, pero en cualquier caso lo importante es entender que de esta forma se resuelve el problema que habíamos detectado: ya no se produciría discriminación entre un residente del centro de Madrid y uno de un pueblo rural de Almería, porque ambas personas podrían cubrir las mismas necesidades independientemente del nivel de precios de cada región.

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Documental La Piel del Jerte (online y descarga)

Autor: Angel Calle Collado

Ya puedes ver y descargarte el Documental “La Piel del Jerte”. Se trata de una mirada sobre el ayer y los retos de las comarcas extremeñas, sobre crisis del medio rural y deseos de un mundo rural vivo.

https://vimeo.com/lapieldeljerte

Realizado a lo largo del año pasado, refleja el trabajo y la voluntad de cambios de personas que desarrollan su vida en él.

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Huawei y la lucha por la conectividad del futuro

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

El Salto

La detención, el pasado 2 de diciembre, en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera de la tecnológica china Huawei, además de una de las hijas del fundador de la empresa, Reng Zengfei, acusada de ayudar a Huawei a soslayar las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Irán, ha impactado fuertemente a la opinión pública. Meng, que ha sido puesta en libertad condicional, podría ser extraditada a Estados Unidos y condenada a penas de hasta 30 años de cárcel.

Es evidente que dicha detención está estrechamente relacionada con la guerra comercial desatada por Donald Trump contra China. Incluso el propio presidente norteamericano lanzó a la red un tuit, poco después del arresto, en el que venía a afirmar que un arreglo pactado del conflicto comercial contribuiría al archivo de la causa contra Meng Wanzhou, saltándose ostensiblemente todo concepto de legalidad y de separación de poderes. Es de resaltar que los aranceles norteamericanos impuestos a los productos chinos en los últimos meses se han centrado fundamentalmente en la tecnología para tratar de frenar toda posibilidad de que sea el gigante asiático quien comande la entrada en la llamada “Cuarta Revolución Industrial”. El caso de Huawei, en efecto, es una clara muestra de las crecientes tensiones entre las potencias globales que acompañan al desarrollo tecnológico de nuestros días.

China, en estos momentos, registra más patentes industriales anualmente que los Estados Unidos. Una gran transformación tecnológica, pero también en la geopolítica global, está a las puertas. Huawei, además, es una pieza clave en este teatro de operaciones en el que se dirime la arquitectura global de la infraestructura tecnológica del futuro. La clave está en el llamado 5G. La inminente llegada de las redes de conectividad 5G va a impactar en las economías industrializadas en mucha mayor medida que las tecnologías anteriores. No se trata de una simple versión actualizada y mejorada del actual 4G. El 5G aportará muchas características que determinarán que su impacto global sea exponencialmente mayor que sus antecesores. Además de aumentar enormemente la capacidad de transmisión de datos, llegando hasta los 10 gigabits por segundo en sus versiones más avanzadas, el 5G mejorará de forma disruptiva dos aspectos esenciales: la latencia (la velocidad de respuesta de la red a una interacción) y la capacidad para conectar miles de objetos simultáneamente.

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Postales de fin de año (Cuaderno de postcrisis: 14)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

De lo global…

Acaba el año con nuevas incertidumbres en las bolsas. Aunque las bolsas son el espacio financiero-especulativo por excelencia, lo cierto es que casi todas las grandes crisis se manifiestan en primer lugar allí. Es difícil saber hasta qué punto se trata de un terremoto local de corto alcance o del avance de un nuevo cataclismo. Los grandes centros de predicción piden calma, aseguran que “los fundamentales” (o sea sus modelos teóricos) solo indican un desaceleración del crecimiento. Pero si algo aprendimos de la crisis de 2008 es que estos modelos suelen ignorar elementos cruciales de la vida económica y fallaron estrepitosamente en la crisis anterior. Tampoco hay evidencia de que hayan sido sustancialmente cambiados en los últimos años. La mayoría de economistas que anunciaron el posible desastre y ofrecieron interpretaciones teóricas convincentes siguen en la periferia del mundo académico.

Y es que cambiar el sistema a fondo implicaba introducir transformaciones radicales en el sistema financiero. Y más bien se hizo lo contrario. Apuntalarlo con una política monetaria heterodoxa que dio a los grandes bancos dosis inmensas de liquidez que les permitieron tapar sus agujeros y evitar la quiebra. Una política que ha tenido diferentes efectos colaterales que ahora podrían volver a pasar factura. Como un crecimiento de la deuda global que, como explicó Steve Keen, durante un período puede provocar sensación de estabilidad, pero a largo plazo puede generar otra crisis de la deuda. Y si esta se produce podemos entrar en una situación insospechada, puesto que la expansión monetaria anterior se trata de una respuesta posiblemente irrepetible. (Buena cosa sería que todos los grupos de economistas alternativos se pusieran a pensar en ofrecer una propuesta para que fuerzas de izquierda y movimientos sociales tuvieran una respuesta más contundente y clara que la ocurrida en 2008). Con la deuda, además, han vuelto a crecer los activos especulativos seguramente sobre nuevas modalidades (aunque en el plano local ha renacido la emisión de cédulas hipotecarias, que fue uno de los instrumentos tóxicos que protagonizaron el anterior “crack”). Pero, al mismo tiempo que obtenían liquidez, los bancos han presenciado una caída del nivel de intereses de tal magnitud que afecta a su propia rentabilidad. Como ha recordado en un sugerente libro James K. Galbraith (El fin de la normalidad. La gran crisis y el futuro del crecimiento, Traficantes de Sueños, Madrid, 2018) los bancos actuales son inmensas estructuras con un elevado coste de mantenimiento, y la pérdida de márgenes afecta gravemente a su rentabilidad. Por ahí pueden apuntarse movimientos que una vez más desestabilicen al sistema.

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Mantras económicos y falsos atajos (Cuaderno postcrisis: 13)

Autor: Albert Recio Andreu

Mientras Tanto

I

La mayoría de las personas tenemos un conocimiento limitado del mundo real. En parte porque nos faltan conocimientos técnicos para entender cuestiones especializadas. También porque la realidad es tan variopinta que es imposible abarcarla en su complejidad. Para orientarnos, tomar decisiones, necesitamos atajos, guías, orientaciones. Y para ello hacemos caso a expertos, asesores, lugares comunes que nos facilitan construir nuestra visión del mundo, adoptar decisiones con relativa facilidad.

Esto es inevitable, obedece al funcionamiento normal de nuestro cerebro, a nuestra necesidad de actuar cotidianamente. Pero ello abre grandes posibilidades para que demos por sentadas cosas irreales, para que nos cuelen pensamientos erróneos, para que en fin acabemos optando por soluciones inadecuadas o transitando hasta lugares sin salida.

En el capitalismo moderno, donde se ha desarrollado una enorme “industria de la comunicación”, donde el marketing es cada vez más sofisticado y donde las voces que representan a intereses de las élites circulan con mucha mayor profusión que los argumentos críticos, la venta de ese tipo de falacias está a la orden del día. Hay toda una legión de personas dedicadas a su producción. Algunas, manipuladores conscientes, muchas otras meros repetidores de “verdades” aprendidas acríticamente. Repetidores de mantras con los que se pretende adoctrinar al personal. A menudo sus primeros clientes son los propios políticos, siempre necesitados de mensajes simples, de respuestas cortas para llenar los valiosos minutos de presencia en campaña. Muchos líderes políticos acaban siendo, a su vez, los principales consumidores y emisores de esos lugares comunes. Y las campañas electorales, el momento de mayor uso de los mismos. Seguir leyendo…

Revista de Ecomía Crítica – Segundo semestre 2018

Autor: REVISTA ECONOMIA CRITICA

segundo
semestre 2018
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REC 26 ISNN edición papel: 1696-0866
ISSN edición digital: 2013-5254

Tiempo de descuento

Autor: Nacho Álvarez Peralta

El País

La aprobación este jueves del objetivo de estabilidad presupuestaria da el definitivo pistoletazo de salida al trámite para la discusión de los Presupuestos Generales del Estado.

Como es sabido, estos presupuestos llegan al Congreso respaldados por un acuerdo previo entre Unidos Podemos y el Gobierno con el que se empieza a dejar atrás la austeridad. Los principales pilares de ese acuerdo son ya públicos: el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas, una reducción de las tasas universitarias a los niveles previos a la crisis, la eliminación de los copagos y un aumento importante del presupuesto en dependencia.

Asimismo, se incrementa la prestación por hijo a cargo, progresa la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad, y se impulsa la educación entre los 0-3 años, tan necesaria para la igualdad de género. Estos avances serán financiados con una fiscalidad más justa —se eliminan algunos privilegios que favorecen a las rentas más altas—, y vienen además rubricados por una subida del SMI a 900 euros mensuales.

Pasar la página de una austeridad que ha dañado la cohesión social y el crecimiento potencial de la economía —dejando profundas cicatrices— es sin duda necesario. Pero la importancia de los Presupuestos que se van a discutir a partir de enero va mucho más allá.

Estamos en el tiempo de descuento de la legislatura actual. En el caso de que estos Presupuestos no se aprueben, las reformas anteriores no echarán a andar. Y estaremos además abocados a un adelanto electoral que bien podría ofrecer un resultado similar al que ha tenido lugar en Andalucía.

El problema de que un resultado análogo se produzca en el conjunto del país no es “que ganen las derechas”, algo evidentemente democrático y legítimo. El problema es que ganarían unas derechas hoy por hoy secuestradas por la extrema derecha, lo que conllevaría riesgos evidentes de involución democrática en nuestro país.

Precisamente por ello, quienes defendemos la idea de que el ciclo político que se abrió con el 15-M debe terminar alumbrando un proceso de profundización democrática —basado en el fortalecimiento de los derechos sociales y en la convivencia plurinacional— tenemos un reto enorme. O se consolida la mayoría política y social que se articuló en torno a la moción de censura, o se aborta el proceso de cambio.

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Conferencia “El Patriarcado Neoliberal”, por María Pazos

Autor: Maria Pazos Moran y Grupo de Economia Politica Alternativa - UAM

Ya está disponible el vídeo de la charla que, bajo el título ofreció “El patriarcado neoliberal”, ofreció María Pazos el pasado 13 de diciembre en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), al término del cual se abrió un coloquio con el público asistente. La podéis ver en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=I6StRlIN0pI&feature=youtu.be

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Agadez, la última frontera de la Europa Fortaleza

Autor: Miguel Urban y Xabier Benito Ziluaga

eldiario.es

Este martes es el Día Internacional del Migrante, efeméride declarada por la Asamblea de la ONU en 1999 con el objetivo de reconocer la gran contribución, a menudo ignorada, que millones de emigrantes hacen a la economía y al desarrollo social y cultural de los países en todo el mundo. Pero no sólo se ignoran los beneficios y sobre todo los derechos de las personas migrantes, sino que estamos asistiendo en los últimos años a un peligroso proceso de criminalización de la migración y del propio migrante como sujeto de derecho.

Celebrar el Día del Migrante cobra especial relevancia ante la fallida cumbre migratoria de Marrakech, que a pesar de ratificar el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU, nace herido de muerte. No sólo por ser un acuerdo jurídicamente no vinculante sino, sobre todo, por las resistencias que ha generado entre países especialmente relevantes como Australia, Chile, Italia, Israel, hasta seis países centroeuropeos y los Estados Unidos, que se opuso desde el principio.

Un pacto mundial para las migraciones que llega en un momento político en el que las instituciones y gobiernos europeos están respondiendo a uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado la UE en los últimos tiempos con una combinación inédita de neoliberalismo y xenofobia, un fortalecimiento de todas las políticas securitarias y de externalización de fronteras.

Porque la criminalización de la población migrante no es sólo producto de una extrema derecha en auge o de unos cuantos políticos irresponsables, sino que es la consecuencia de una política institucional, de guante blanco, consciente y planificada, que persigue una degradación de la protección jurídica y social del migrante.

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Serenidad, firmeza y proyecto alternativo

Autor: Hector Illueca Ballester, Julio Anguita y Manolo Monereo

Cuarto Poder

La irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía, esperada pero no con tanta presencia, ha provocado una serie de sentimientos y actitudes que han ido desde la estupefacción hasta la inquietud, pasando por airadas reacciones. Las precipitadas y desafortunadas convocatorias para manifestarse contra estos resultados no solo le han hecho un flaco favor a la democracia, sino que le han proporcionado a este partido una excusa para asignarse la palma del martirio. Más protagonismo regalado a dicha fuerza política por quienes se reclaman de un frentismo antifascista.

Creemos que debemos acercarnos a este asunto con la serenidad necesaria para la reflexión, que si es imprescindible siempre, en el asunto que nos ocupa lo es más aún.

La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo

Autor: Angel Calle Collado

eldiario.es

Me resisto a presentar el ascenso electoral de la ultraderecha como un síntoma o como una coyuntura. La irrupción de Vox, la elección de Bolsonaro o de Trump, el ímpetu racista de Salvini o de Orbán son más bien un oleaje producto de un mar de fondo. Una marea inhóspita que viene cobrando fuerza en las últimas décadas. La ultraderecha es un producto mediáticamente refinado por sectores neoliberales (empresariales, financieros, mediáticos) que han alzado su vuelo con alas muy conservadoras, comprometidas con la defensa de un orden y de unos privilegios.

Bolsonaro es hijo del grupo parlamentario de la BBB, como dicen por Brasil: bala, buey y biblia, correspondiendo a tres bancadas parlamentarias que se identifican con quienes medran a la sombra de la militarización del país, la defensora del agronegocio y la proveniente del sector evangélico. Vienen siendo mayoría en el Congreso brasileño. No dudaron en apoyar el golpe de Estado frente a Dilma Rousseff. En Brasil, como en otros lugares del mundo, esta ultraderecha se benefició de las promesas no cumplidas y las corruptelas no señaladas por una izquierda cómoda en la cogestión de grandes parcelas del neoliberalismo. Pero sobre todo adquirieron aire con los poderosos grupos mediáticos evangelistas y sus acólitos (Iglesia Universal del Reino de Dios, televisiones como Record TV, periódicos, canales en youtube) a los que bombardearon con su subpolítica de los memes: aquella que sólo caricaturiza y promueve el odio como fundamento político, siguiendo la doctrina Bannon.

De la misma manera, para entender a Trump hay que hablar de élites y de una cultura derechizante reconocida como la Alt-Right: publicaciones en internet como Breitbart, youtubers y canales volcados con la magnificación de sucesos de inseguridad y la propaganda racista, televisiones como Fox, etc. Compañías eléctricas, petroleras y automovilísticas vieron en Trump un camino contrario a Obama y directo para frenar directivas contra el cambio climático, otras que impidieran el control de emisiones tóxicas de sus centrales y prospecciones o que pusiera fin a los sobornos en países que dan el visto bueno a sus negativos impactos ambientales.

¿Y Vox? Crece alrededor de discursos racistas, denuncias contra la “ideología de género” o promesas de bajadas de impuestos para empresarios y grandes fortunas. Militancia que, como la de Ciudadanos, proviene de participantes y simpatizantes del ala dura del Partido Popular. Y del ala afortunada de este país, pues según encuesta realizada en Octubre pasado, sólo uno de cada ocho posibles votantes percibía más de 800 euros, mientras que los pueblos y barrios de renta más alta han sido caladero de votos para esta formación.

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El impuesto a las hipotecas. ¿Por qué la banca siempre gana?

Autor: Carlos Martinez Nunez

ctxt.es (La Paradoja de Kaldor)

Tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre quién debía hacerse cargo del pago del impuesto de actos jurídicos documentado (AJD), si la banca o las personas que solicitan un crédito, se han suscitado diversos debates. Tanto desde un punto de vista judicial sobre las repercusiones que esta sentencia tenía sobre las demandas judiciales pendientes, así como análisis económicos sobre las consecuencias que tiene este impuesto en la constitución de una hipoteca.

La exposición que realizaremos a continuación está enfocada desde una perspectiva más económica que judicial. En este sentido, cabría desmontar dos argumentos económicos que se están vertiendo sobre este impuesto.

El primero de ellos afirma que el debate jurídico sobre quién tenga que pagar finalmente el impuesto es inútil porque la incidencia real de un impuesto no tiene por qué coincidir con su configuración normativa.

Aunque buena parte de esta premisa puede ser asumida, el debate sobre quién debe pagar el impuesto está más relacionado con la estructura del propio mercado de crédito y el control de los reguladores al respecto. Es evidente que el mercado hipotecario no es un mercado realmente competitivo por el lado de la oferta de crédito. Además, la concentración en el sector financiero se ha agudizado en los últimos años como consecuencia de la reestructuración bancaria. Como señala un artículo reciente publicado en la Revista de estabilidad financiera del Banco de España, el número de entidades de crédito ha descendido un 43% de 2008 a 2016. Si en 2008 las cinco mayores entidades financieras cubrían el 42% del mercado, en términos de activo total, en 2016, su cuota conjunta de mercado aumentó hasta el 61,8%. Por tanto, se refuerza el poder de imponer condiciones porque baja la competencia. Pero además, las hipotecas siempre han sido un producto de contratación masiva donde el poder de negociación está completamente del lado de la banca. Es decir, la estructura de mercado y su concentración creciente favorece el poder de mercado de la banca. Pero a pesar de todo ello, se podrían destacar varias cuestiones.

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Francia arde: los “Chalecos Amarillos”

Autor: Jose Luis Carretero Miramar

Revista Crisis

El pasado sábado 8 de diciembre, cerca del mediodía, la policía francesa informaba que había efectuado cerca de 700 detenciones en relación con las movilizaciones de los llamados “Chalecos amarillos”. El día amaneció tenso y frío en París, una capital donde se habían retirado más de 2.000 elementos del mobiliario urbano para que no pudieran ser utilizados como armas por los manifestantes, donde los museos, centros culturales, gimnasios y mercadillos habían sido cerrados por las autoridades, así como cerca de una veintena de estaciones de Metro, y donde la Asistencia Pública de los Hospitales de París había preparado un “dispositivo de vigilancia reforzada” por lo que pudiera suceder. El país entero ha sido tomado por más de 89.000 policías.

Las movilizaciones recurrentes de los llamados “chalecos amarillos” han sacudido Francia en los últimos meses, poniendo contra las cuerdas al gobierno neoliberal de Emmanuel Macron (que ha suspendido por seis meses la subida del precio de los carburantes que desató la brutal ola de manifestaciones y disturbios) y haciendo aparecer en las calles una amplia amalgama de manifestantes airados de diversos sectores (agricultores, transportistas, estudiantes, sindicatos, trabajadores de la salud…) que parecen a punto de reeditar la enorme sacudida que significó la revuelta de mayo de 1968, en una sociedad francesa en la que las encuestas afirman que más del 80 % de la población apoya a los manifestantes, pese a la dura violencia que ha acompañado en algunas ocasiones (no en todas) a sus reivindicaciones.

La orgullosa Francia que presiona a Alemania en busca de una mayor unidad europea y que provoca a Donald Trump hablando de la posibilidad de construir un ejército comunitario independiente, parece a punto de plantearse la necesidad de declarar el estado de emergencia y la limitación de las libertades civiles, mientras las imágenes de detenciones colectivas de estudiantes secundarios, tratados por la policía como en la más amarga guerra colonial, recorren las televisiones del mundo entero. Entonces, ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

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De la banalización del fascismo a la normalización de la extrema derecha

Autor: Alberto Garzon Espinosa

Pijus Economicus

En 1954 comenzó la guerra de independencia de Argelia frente a su metrópoli francesa. Habían pasado nueve años desde el final de la II Guerra Mundial, en la que miles de argelinos habían luchado y muerto en el bando aliado (por cierto, excepcional película sobre la cuestión: Indígenesde Rachid Bouchareb), y ahora Francia tenía que hacer frente a la descomposición del resto sus colonias. El vasto imperio francés se había ido desmoronando en el transcurso de la IIGM y otras muchas colonias se perdieron inmediatamente después, por ejemplo las actuales Camboya, Laos y Vietnam. Sin embargo, la guerra de Argelia fue especialmente dura para el espíritu nacional francés, algo que describe bien el hecho de que una película como La Batalla de Argel, producida en 1966, estuviera prohibida en la Francia democrática hasta 1971.

Pero aquella guerra tuvo otros efectos menos conocidos. Aunque para los colonizados el conflicto se remontaba al siglo XIX en forma de saqueos, explotación y opresión, en Francia los movimientos conservadores exprimieron durante la guerra el orgullo herido del mítico imperio. Los partidos de derechas y católicos radicalizaron sus discursos nacionalistas, imperialistas y anticomunistas (Indochina se había perdido frente a Ho Chí Minh), volviendo a normalizar un discurso que desde el final de la II Guerra Mundial había sido políticamente incorrecto. Esa circunstancia fue aprovechada por el poujadismo, un movimiento populista de la pequeña burguesía (el partido liderado por Pierre Poujade se llamaba Unión de Defensa de los Comerciantes y Artesanos) al que Maurice Duverger definió como fascismo primitivo. De hecho, en las elecciones de 1956 el poujadismoobtuvo 56 diputados en la Asamblea Nacional, siendo uno de ellos Jean-Marie Le Pen, quien había sido uno de los centenares de miles de soldados que participaron en la guerra de Argelia. En 1972 Le Pen fundaría el Frente Nacional, un aglomerado de partidos de extrema derecha que, con un discurso ultranacionalista y xenófobo, criticaba a la derecha democristiana por blanda y centrista, y que diez años después superaría el 10% en las elecciones europeas.

Es decir, en la Francia más vacunada contra el fascismo, la que había sido liberada en 1944, apenas hicieron falta diez años para que nuevas formas de fascismo se abrieran paso a través del nacionalismo y el relato mitificado de la historia del antiguo imperio. Fue la normalización del discurso reaccionario la que permitió la consolidación y crecimiento de las nuevas formas de extrema derecha.

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Entrevista a Yayo Herrero: “Mirar desde el prisma de la sostenibilidad de la vida nos lleva a asumir la urgencia en ponernos de acuerdo”

Autor: Yayo Herrero

El Salto (Santiago Canales)

Yayo Herrero (1965) es antropóloga, profesora universitaria en la UNED y miembro de Ecologistas en Acción. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre ecología y feminismo. El último, La vida en el centro. Voces y relatos ecofeministas, un libro escrito a seis manos junto a María Gonzalez Reyes y Marta Pascual en el que combinan los relatos y el ensayo para dar cuenta sobre lo que importa realmente, para señalar como prioridad absoluta la defensa de una vida digna. En esta entrevista reflexiona sobre la sostenibilidad de la vida, la articulación de una agenda para hacer frente a la crisis ecológica y social y el avance de la extrema derecha.

Una serie de artículos a raíz de la ley Decreto Dignidad del gobierno italiano ha reabierto un debate sobre la soberanía y la reivindicación del Estado-nación frente a la globalización capitalista. ¿En qué medida es suficiente con recuperar el poder del Estado para acometer transformaciones sociales profundas? ¿Cómo articular una respuesta frente al poder global?
Yo no creo que nadie haya planteado que sea suficiente recuperar el poder del Estado para acometer transformaciones profundas. Creo que lo que se planteaba es que desde la esfera del Estado-nación había posibilidades de recuperar dinámicas de autogobierno que en este momento están desapareciendo a pasos agigantados. Para mí, no hay una sola escala desde la que, suponiendo que se orientase a resolver los problemas de las personas más vulnerables, pudiesen resolverse todos los problemas. Tenemos una situación grave y compleja que requiere medidas transescalables. Hay asuntos que se pueden afrontar mejor desde lo municipal, otros desde el marco del Estado y otros son problemas supranacionales.

En cualquier caso, lo que sí tengo claro es que, teniendo en cuenta el cambio climático y el declive de energía, materiales, recursos pesqueros o biodiversidad, la esfera material de la economía decrecerá sí o sí. Por tanto, será preciso pensar, más pronto que tarde, en la relocalización de la economía. Somos dependientes en un 80% de la energía y los materiales de otras zonas ya casi agotadas del planeta. Por solidaridad y justicia con quienes viven en esos territorios, y por la propia seguridad y protección de las mayorías sociales también en nuestro país, es urgente pensar en cómo racionalizar el metabolismo económico, la producción y el consumo.

El artículo escrito por Anguita, Monereo e Illueca resultó muy polémico porque valoraba positivamente esas medida sin tener en cuenta el componente racista del gobierno italiano y el auge de la extrema derecha en Europa. ¿Debe la izquierda competir con estos movimientos y partidos por el concepto de lo nacional?
Anguita, Monereo e Illueca no escribieron uno sino varios artículos e hicieron diversas entrevistas en las que pudieron ampliar, matizar y enriquecer las argumentaciones al escuchar las criticas que se fueron produciendo. Yo no comparto completamente todos sus puntos de vista, pero creo que pusieron encima de la mesa un debate a todas luces necesario, ante el que otras personas han reaccionado aportando piezas a un puzzle complicado que, hoy por hoy, nadie sabe cómo terminar.

No creo que las izquierdas tenga que competir con los movimientos neofascistas por el concepto de lo nacional. Creo que las izquierdas deben situar como prioridad la emancipación de todas las personas subordinadas y subyugadas por un capitalismo que ya no es solo una forma de producción sino una antropología que ha decretado que el dinero y el crecimiento económico es sagrado y que todo debe sacrificarse —condiciones laborales, derechos sociales, libertad de expresión, territorios, vidas dignas, etc.— ante él. Ese sometimiento de todo lo vivo se da dentro y fuera de las fronteras nacionales. Para mí, sería terrible también una izquierda que defendiese formas de vida de la “clase obrera española” que solo puedan mantenerse arrasando, invadiendo, matando y violando otros territorios y otras vidas.

En esa batalla que hay que librar en diferentes escalas, ¿dónde queda el marco nacional?
Desde este punto de vista, el reconocimiento de nuestro territorio como el lugar del que tendremos que obtener lo necesario para vivir y en el que establecemos las relaciones sociales y construimos la vida en común es fundamental. El territorio en el que vivimos es el lugar en el que podemos hacer políticas que apunten a la justicia. Es en este territorio concreto en el que vamos a tener, por ejemplo, que adaptarnos de forma justa a un cambio climático que no se va a expresar como en Noruega o como en Canadá, sino con especificidades propias que tendremos que abordar. Es en este territorio concreto en el que tendremos que buscar soluciones cuando los oscilantes picos, aunque cada vez más frecuentes, de los precios de la energía se lleven por delante industrias y puestos de trabajo, sin que haya nuevas fuentes milagrosas que explotar y al poder económico le importe poco sacrificar las vidas y el bienestar de personas que considera sobrantes.

Tenemos un importante marrón, que el movimiento ecologista lleva planteando desde hace más de 40 años, y las soluciones no son fáciles ni desde luego se van a construir sobre la recuperación de un estado de bienestar con la lógica del que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial. Creo que recuperar la noción de ecodependencia e interdependencia puede ayudar en un sentido de pertenencia al territorio y a la comunidad que evite que las luchas entre pobres que tan bien le vienen a los populismos de ultraderecha.

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